A finales del siglo XX surge el enfoque del Desarrollo Positivo de los Jóvenes (Positive Youth Development, PYD, por sus siglas en inglés) como una visión alternativa a la que tradicionalmente imperaba y que veía a este periodo de la vida como una etapa caótica. Este nuevo enfoque enfatiza las potencialidades manifiestas más que las supuestas incapacidades de los jóvenes (Damon, 2004), además, de acuerdo con algunos autores (Benson et al., 2004; Lerner et al., 2005) este enfoque adopta una perspectiva saludable que amplía el concepto de salud para incluir habilidades, conductas prosociales y competencias necesarias para tener éxito en el trabajo, la educación y la vida cívica; es decir, va más allá de eliminar el riesgo busca un bienestar integral. En términos generales se puede decir que el PYD busca identificar factores particularmente importantes para predecir resultados favorables en los jóvenes tanto en el plano físico, emocional y social.
Si bien, existen diferentes modelos que han trabajado desde el PYD, de acuerdo con Heck y Subramaniam (2009) el modelo de las 5 C's de Lerner (ver Figura 1) es la propuesta que hasta el día de hoy cuenta con mayor respaldo empírico. Este modelo sugiere que existen fortalezas individuales y recursos ecológicos que favorecen el desarrollo de cinco características (de ahí el nombre del modelo) que definen a un joven con un desarrollo positivo, las cuales son: Competencia (dominio de ciertas habilidades intelectuales, sociales y comportamentales); Confianza (visión positiva de uno mismo, con un sentido de autoeficacia y voluntad propia); Conexión (lazos positivos con personas e instituciones); Carácter (integridad personal y moral asumida por uno mismo); Cuidado/Compasión (valores humanos positivos, empatía y sentido de justicia social). Además, considera que los jóvenes que incorporan estas cinco C's estarían en la posibilidad de demostrar una sexta C, denominada Contribución, esto es, que los jóvenes con altos puntajes en las cinco C's podrían contribuir a ellos mismos, a su familia, a su comunidad y a la sociedad civil; mientras que los jóvenes que posean poco de las cinco C's, podrían estar en riesgo de presentar problemas personales, sociales y conductuales (Heck & Subramaniam, 2009; Lerner, 2004; Lerner et al. 2005).
Lerner et al. (2005) han utilizado el 4-H (organización juvenil de Estados Unidos que busca promover a través de diversos programas el bienestar en la juventud) como un ejemplo de un programa que promueve el PYD, dicho programa tiene mediciones a nivel longitudinal en población desde el 5° (equivalente al último grado de primaria) hasta el 12° (equivalente al último grado de bachillerato), dentro de este seguimiento se han tenido datos que por un lado han permitido valorar el funcionamiento de los instrumentos para evaluar el modelo de las 5 C's, así como la confirmación empírica del modelo propuesto.
En la primera medición que realizaron Lerner et al. (2005) con datos del 4-H, los autores llevaron a cabo los análisis de las 5 C's por sexo, los resultados mostraron que las mujeres obtuvieron mayores puntajes que los hombres en todas las C's; asimismo, dentro del mismo documento se reporta que también se encontraron diferencias significativas en la Contribución, donde de igual manera las mujeres presentaron una mayor puntuación que los varones. En esta primera medición, los autores también realizan una prueba del modelo propuesto y los resultados indicaron que las 5 C's entraron a los análisis de regresión como predictores de la Contribución, lo cual, de acuerdo con las propias conclusiones de los autores permite dar evidencia empírica para su propuesta teórica sobre la relación del PYD (5 C's) y la Contribución.
Otros estudios han mostrado diferencias significativas en las diferentes dimensiones del modelo de las 5 C's por sexo, donde las mujeres han puntuado más alto tanto en la contribución (Jelicic et al., 2007) como en las distintas dimensiones del modelo (Phelps et al., 2009) en comparación con los hombres. Además, Lerner y Lerner (2013) analizaron las trayectorias del PYD y reportan trayectorias relativamente estables en la 5 C's, pero en lo que se refiere a la Contribución, los análisis permitieron observar un ligero incremento con la edad.
Como se puede apreciar, la evidencia empírica aporta elementos que muestran como las cinco C's son variables que explican el que los jóvenes tengan una contribución a su contexto y a ellos mismos, además de mostrar que hay un efecto diferencial entre hombres y mujeres. No obstante, la mayoría de los hallazgos corresponden a población de Estados Unidos, en nuestro país, la investigación respecto al PYD aún es poca y la que se ha realizado en su mayoría se enfoca al modelo de las fortalezas del desarrollo (p.e., Andrade et al., 2017; Andrade & Sánchez-Xicotencatl, 2018; Andrade et al., 2015; Andrade et al., 2022) y son escasos los estudios que retoman el modelo de las 5 C's (Betancourt et al., 2018; Betancourt et al., 2019; Frías & Barrios, 2016). Dentro de estos estudios ninguno ha evaluado la relación que plantea el modelo de las 5 C's sobre algún tipo de conductas de riesgo, por lo que el presente estudio busca identificar si los jóvenes con mayores puntajes en las 6 C's tienen un menor riesgo de consumo de alcohol.
Respecto al contexto de consumo de alcohol, los datos de la última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017) indican que el consumo de alguna vez en la vida de esta sustancia en población de 12 a 65 años se ha mantenido constante respecto a la medición del 2011 (71%), mostrando un decremento significativo en el consumo del último año (51.4% para el 2011 y 49.1% en el 2016), pero mostrando un incremento en el consumo del último mes (31.6% para el 2011 y 35.9% en el 2016). Además, se presenta un incremento significativo por consumo excesivo tanto del último año (28% para el 2011 y 33.6% en el 2016) como del último mes (12.3% para el 2011 y 19.8% en el 2016), así como en la proporción del consumo diario (0.8% para el 2011 y 2.9% en el 2016) y del consumo consuetudinario (5.4% para el 2011 y 8.5% en el 2016) (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Instituto Nacional de Salud Pública, Comisión Nacional Contra las Adicciones & Secretaría de Salud, 2017).
Al analizar las diferencias en el consumo de alcohol por sexo para el grupo de edad 18 a 65 años, la ENCODAT 2016 (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Instituto Nacional de Salud Pública, Comisión Nacional Contra las Adicciones & Secretaría de Salud, 2017) se sigue registrando un mayor consumo en los hombres (88.3% para el consumo de alguna vez en la vida) en comparación con las mujeres (67.3% para el consumo de alguna vez en la vida), no obstante, se reporta un incremento de consumo en los diferentes indicadores tanto para hombres como para mujeres, por ejemplo, el consumo consuetudinario incrementó del 11.3% (en el 2011) al 15.8% (para el 2016) en los hombres y en las mujeres aumentó del 1.6% (de la medición del 2011) al 3.5% (medición del 2016). Otro dato que se reporta en la ENCODAT 2016 es la edad de inicio del consumo, los hallazgos indican que no se presenta variación entre las mediciones del 2011 y del 2016, donde el promedio de edad para el grupo de 12 a 65 años fue de 17.9 años, al hacer el análisis por sexo se encuentra un promedio de edad de inicio de consumo de 19.2 para las mujeres y de 16.7 años para los hombres (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Instituto Nacional de Salud Pública, Comisión Nacional Contra las Adicciones & Secretaría de Salud, 2017).
Como se puede apreciar, el alcohol es la sustancia de mayor consumo en nuestro país y los datos epidemiológicos indican que su consumo no ha decrementado en los últimos años, y al contrario se ubica un incremento en población de mujeres. Es por ello, que la presente investigación tiene como propósito determinar si existen diferencias significativas en las características del PYD (6 C's) por niveles de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol, en una muestra de estudiantes universitarios.
Método
Participantes
Del total de la población se seleccionó una muestra no probabilística de 2836 jóvenes, de los cuales, 26.9% fueron hombres y 73.1% mujeres, en un rango de edad de 18 a 25 años (M= 21.54, DE= 1.93), estudiantes de Licenciatura de una institución pública de la Ciudad de México. La mayoría indicaron que eran solteros (91.9%), el 40.8% reportaron que trabajaban, 34.1% indicó que no trabajaba pero que la semana previa al estudio buscó trabajo y 25.1% reportó que no trabajaba y que no había buscado trabajo.
Instrumentos
Para evaluar las 5 C's se utilizó el instrumento de Desarrollo Positivo de Betancourt et al. (2018), el cual se conforma de 59 reactivos que se agrupan en cinco escalas Likert. La escala de Competencia se conforma de 10 reactivos que se dividen en dos dimensiones: competencia académica (7 reactivos, a=.842) y competencia social (3 reactivos, a=.602). La escala de Cuidado consta de 6 reactivos (a=.693), la escala de Confianza contiene 11 reactivos divididos en dos dimensiones: identidad positiva (6 reactivos, a=.778) y autoestima (5 reactivos, a=.820). La escala de conexión se conforma de 17 reactivos también divididos en dos dimensiones: conexión con amigos (9 reactivos, a=.906) y conexión con la familia (8 reactivos, a=.927). La escala de carácter se conforma de 12 reactivos (a=.867).
Además, se utilizó la escala de Contribución de González-González et al. (2018) que se conforma de cuatro dimensiones: Colaboración social (5 reactivos, a=.804), Apoyo a otros (4 reactivos, a=.751), Asistencia a la comunidad (4 reactivos, a=.801) y Aportación a la familia (4 reactivos, a=.732). Este instrumento es una escala Likert con cinco opciones de respuesta (de Nunca a Siempre).
Para evaluar el nivel de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol se utilizó la Prueba de detección de consumo de alcohol, tabaco y sustancias ASSIST (Organización Mundial de la Salud, 2011). El instrumento consta de siete preguntas que indican la puntuación de riesgo para cada sustancia, con la cual se puede ubicar en tres niveles: riesgo bajo (puntuación de 0 a 10), riesgo moderado (puntuación de 11 a 26), y riesgo alto (puntuación de 27 o más).
Procedimiento
A los estudiantes de Licenciatura y de Posgrado de una institución educativa pública de la Ciudad de México se les invitó a participar en el estudio cuando iban a realizar la inscripción. La participación fue voluntaria y confidencial, es decir, no estuvo condicionada la inscripción a que los estudiantes respondieran los instrumentos. La aplicación de los instrumentos se realizó a través de la plataforma SurveyMonkey, el link de la aplicación se alojó en acceso en un micrositio de la página de la institución educativa. La recolección de la información se realizó durante los meses de febrero y agosto del 2023. Del total de los alumnos que fueron invitados a participar, aproximadamente un 20% no acepto responder los instrumentos. Para fines de este estudio solo se analizaron los datos de estudiantes de nivel Licenciatura que estuvieran en un rango de 18 a 25 años, este rango de edad corresponde al 41.8% de la población.
Análisis de datos
Se obtuvieron estadísticos descriptivos (e.g. frecuencias, media, desviación estándar) para conocer las características de la muestra y para analizar los niveles de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol. Además, con el objetivo de analizar las características psicométricas de la escala de Desarrollo Positivo (5 C's) y de la escala de Contribución se llevaron a cabo Análisis Factoriales Confirmatorios (AFC), se consideraron los siguientes índices para valorar el ajuste de los modelos: como índice de parsimonia al CMIN/DF (chi cuadrado normalizado dividido por los grados de libertad), el cual debía tener valores por debajo de 5 para considerar un buen ajuste del modelo. Como índices incrementales se tomaron en cuenta CFI (índice de ajuste comparativo) y TLI (índice Tucker-Lewis), los cuales debían tener valores > .90. Como índice absoluto se utilizó el RMSEA (error de la raíz cuadrada media de aproximación), el cual, debía tener valores iguales o menores al .08. Se obtuvo información sobre los coeficientes de consistencia interna (alfa de Cronbach).
Para determinar el nivel de predicción de las dimensiones que conforman la contribución, se realizaron análisis de regresión múltiple utilizando el método paso a paso. En los modelos se utilizaron como variables dependientes las 5 C's y como variables independientes las dimensiones de contribución. Con el objetivo de analizar si había diferencias significativas en las 6 C's por sexo se llevaron a cabo pruebas t de Student para muestras independientes, además, se calculó la d de Cohen para determinar el tamaño del efecto. Asimismo, se realizaron análisis de varianza de una vía para comparar las 6 C's por niveles de riesgo de consumo de alcohol. Para todas las pruebas se consideró como significativo un valor de p < .05. Los análisis estadísticos se realizaron con los programas Jamovi 2.3.15.0, así como con el SPSS versión 25.
Resultados
En la Tabla 1 se pueden observar los resultados sobre las características psicométricas de la escala de Desarrollo Positivo (5 C's) y de la escala de Contribución, también se observan los resultados de los coeficientes de consistencia interna para cada dimensión (alfa de Cronbach). Para todas las subescalas se tuvieron que eliminar reactivos para que ajustaran los modelos de los AFC, además, se eliminaron las dimensiones de competencia social (correspondiente a la competencia de la escala de las 5 C's), asistencia a la comunidad y apoyo a otros (sub-escalas de la contribución). Todos los coeficientes de alfa de Cronbach fueron adecuados.
Tabla 1. Índices de ajuste y confiabilidad de los instrumentos
| Χ 2 (gl) | CMIN | CFI | TLI | RMSEA | RMSR | α | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Competencia | |||||||
| Académica | 6.41(2) | 3.20 | 0.999 | 0.997 | .027 (.005-.027) |
0.005 | .849 |
| Cuidado | 23.4(5) | 4.68 | 0.996 | 0.993 | .036 (.022-.051) |
0.011 | .818 |
| Confianza | 7.61 (2) | 3.80 | 0.999 | 0.997 | .031 (.010-.057) |
0.005 | .872 |
| Conexión | 47.2(13) | 3.60 | 0.998 | 0.996 | .031 (.021-.040) |
0.013 | .934a |
| .907b | |||||||
| Carácter | 31.4(5) | 3.48 | 0.997 | 0.994 | .044 (.030-.060) |
0.008 | .909 |
| Contribución | |||||||
| Colaboración social | 5.64(2) | 2.82 | 0.999 | 0.998 | .026 (.000-.053) |
0.005 | .871 |
| Aportación a la familia | 13.3(2) | 6.6 | 0.996 | 0.989 | .046 (.025-.072) |
0.010 | .796 |
Nota. a= confiabilidad para la dimensión de conexión con amigos; b= confiabilidad para la dimensión de conexión con familia.
Respecto a los resultados sobre la predicción de las dos dimensiones que conforman la contribución, como se puede observar en la Tabla 2, para la dimensión de la colaboración social, la confianza entró en el primer paso de la ecuación [F(1,2575)=243.58, p>.001], en el segundo paso se agregó el cuidado [F(2, 2574)=172.26, p>.001], se agregó en el tercer paso la competencia académica [F(3, 2573)=124.14, p>.001], en el cuarto paso se sumó la conexión con familia [F(4, 2572)=100.54, p>.001] y en el último paso se incluyó la conexión con amigos [F(5, 2571)=85.44, p>.001], las cuales en su conjunto explicaron el 14% de la varianza. Para la dimensión de aportación a la familia, el carácter entró en el primer paso del modelo [F(1,2575)=1156.25, p>.001], seguida de la confianza [F(2, 2574)=807.35, p>.001], en tercer lugar, se agregó el cuidado [F(3, 2573)=672.83, p>.001], y en último lugar se sumó a la ecuación la conexión con la familia [F(4, 2572)=541.35, p>.001], las cuales explicaron el 45% de la varianza.
Tabla 2. Modelo predictivo de las dimensiones de Contribución
| B | SE B | b | R2 | ΔR2 | |||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Colaboración social |
Paso 1 | Confianza | .369 | .033 | ,286 | .086 | |
| Paso 2 | Cuidado | .303 | .029 | .206 | .117 | .032 | |
| Paso 3 | Competencia académica | -.143 | .028 | -.114 | .125 | .008 | |
| Paso 4 | Conexión familia | .145 | .024 | .135 | .134 | .009 | |
| Paso 5 | Conexión amigos | -.139 | .031 | -.103 | .140 | .007 | |
| Aportación a la familia |
Paso 1 | Cáracter | .251 | .022 | .224 | .310 | |
| Paso 2 | Confianza | .231 | .017 | .255 | .385 | .076 | |
| Paso 3 | Cuidado | .270 | .017 | .263 | .439 | .054 | |
| Paso 4 | Conexión familia | .121 | .013 | .161 | .456 | .017 | |
Con el propósito de determinar si existen diferencias significativas en las 6 C's entre hombres y mujeres se llevaron a cabo pruebas t de Student para muestras independientes (Tabla 3). Los resultados mostraron diferencias significativas en la mayoría de las C's, excepto en la competencia académica. Las mujeres obtuvieron medias más altas en el cuidado, en la conexión con amigos, en el carácter y en la aportación a la familia que los hombres, quienes presentaron mayores puntajes en la confianza, la conexión con familia y en la colaboración social, estas última es dimensión de la contribución.
Tabla 3. Diferencias en las seis C's por entre hombres y mujeres
| Mujeres | Hombres | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| M | DE | M | DE | t | P | d | |
| Competencia | |||||||
| Académica | 3.73 | 0.84 | 3.75 | 0.88 | 0.48 | .627 | ns |
| Cuidado | 4.11 | 0.69 | 3.84 | 0.76 | -8.74 | .001 | 0.37 |
| Confianza | 3.80 | 0.82 | 3.88 | 0.82 | 2.15 | .031 | -0.09 |
| Conexión | |||||||
| Amigos | 4.28 | 0.76 | 4.14 | 0.84 | -4.25 | .001 | 0.17 |
| Familia | 3.83 | 1.01 | 4.00 | 0.93 | 3.98 | .001 | -0.17 |
| Carácter | 4.39 | 0.64 | 4.27 | 0.72 | -3.89 | .001 | 0.17 |
| Contribución | |||||||
| Colaboración social | 2.85 | 1.05 | 3.02 | 1.07 | 3.60 | .001 | -0.16 |
| Aportación a la familia | 4.03 | 0.72 | 3.94 | 0.79 | -2.63 | .008 | 0.11 |
Nota: ns=no significativo. El intervalo del puntaje fue de 1 a 5.
En cuanto al consumo de bebidas alcohólicas, los resultados mostraron que la mayoría de los jóvenes dijeron que alguna vez en su vida las habían consumido (Tabla 4), además, el mayor porcentaje mencionaron que su último consumo fue durante el mes previo al estudio. Más de la mitad de los participantes reportaron que durante los últimos tres meses han consumido esta sustancia una o dos veces.
Tabla 4. Consumo de alcohol por el total de la muestra y por sexo
| Total | Hombres | Mujeres | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | f | % | ||
| Alcohol | Consumo alguna vez en la vida | ||||||
| Sí | 2549 | 89.9 | 674 | 88.9 | 1862 | 90.3 | |
| No | 287 | 10.1 | 84 | 11.1 | 199 | 9.7 | |
| Último consumo | |||||||
| Consumo una o dos veces | 543 | 21.3 | 137 | 20.3 | 402 | 21.5 | |
| Último año | 887 | 34.7 | 218 | 32.3 | 664 | 35.6 | |
| Último mes | 1124 | 44.0 | 320 | 47.4 | 800 | 42.9 | |
| Frecuencia de consumo en los últimos 3 meses | |||||||
| 1 o 2 veces | 1034 | 51.4 | 283 | 52.6 | 745 | 50.9 | |
| Una vez al mes | 695 | 34.6 | 161 | 29.9 | 532 | 36.4 | |
| Fines de semana | 279 | 13.9 | 94 | 17.5 | 184 | 12.6 | |
| Diario o casi diario | 2 | 0.1 | — | — | 2 | 0.1 | |
| Edad del primer consumo* | 16.64 (2.58) | 16.45 (2.76) | 16.72 (2.50) | ||||
Nota: *M (DE)
De acuerdo a la puntuación obtenida en el ASSIST se puede ubicar a los participantes en tres niveles de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol: bajo, moderado y alto. Los resultados del presente estudio mostraron que 58.5% de los participantes se ubicaron en un riesgo bajo, 11.5% en riesgo moderado, 0.9% en riesgo alto y 29.2% de los jóvenes no se ubicaron en alguno de los niveles de riesgo. Este último grupo corresponde a los estudiantes que respondieron que nunca han consumido alcohol y a los que respondieron que solo lo habían consumido una o dos veces para experimentar. Por lo que, para fines de está investigación se decidió restructurar la categorización de la siguiente manera: sin riesgo (29.2%), con riesgo bajo (58.5%) y con riesgo moderado-alto (12.3%).
Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las 6 C's respecto a los niveles de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol (Tabla 5). Los hallazgos de las pruebas post hoc (Scheffé) mostraron que los jóvenes con un mayor riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol (moderado-alto) presentaron menos puntajes en la competencia académica, en la conexión (tanto de amigos como de familia), en el carácter y en la aportación a la familia (dimensión de la contribución) en comparación con los estudiantes sin riesgo y con riesgo bajo. En el cuidado y confianza los resultados mostraron que los jóvenes con riesgo bajo puntuaron más alto en estas dimensiones en comparación con los participantes con riesgo moderado-alto; sin embargo, no se encontraron diferencias significativas. Por otro lado, los estudiantes sin riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol, puntuaron significativamente más alto en la dimensión de colaboración social en contraste con los estudiantes de riesgo bajo.
Tabla 5. Diferencias en las seis C's por nivel de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol
| Sin riesgo1 | Riesgo bajo2 | Riesgo moderado-alto3 | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| M | DE | M | DE | M | DE | F | Post Hoc | |
| Competencia | ||||||||
| Académica | 3.73 | 0.88 | 3.78 | 0.82 | 3.57 | 0.89 | 8.25*** | 3<1,2 1=2 |
| Cuidado | 4.02 | 0.77 | 4.06 | 0.68 | 3.92 | 0.78 | 5.42** | 1=2,3 2>3 |
| Confianza | 3.79 | 0.91 | 3.87 | 0.77 | 3.66 | 0.85 | 9.24*** | 1=2,3 2>3 |
| Conexión | ||||||||
| Amigos | 4.22 | 0.84 | 4.28 | 0.73 | 4.08 | 0.91 | 10.03*** | 3<1,2 1=2 |
| Familia | 3.98 | 1.02 | 3.87 | 0.95 | 3.62 | 1.05 | 15.36*** | 3<1,2 1=2 |
| Carácter | 4.33 | 0.75 | 4.40 | 0.58 | 4.20 | 0.77 | 11.83*** | 3<1,2 1=2 |
| Contribución | ||||||||
| Colaboración social | 3.02 | 1.12 | 2.82 | 1.03 | 2.94 | 1.01 | 9.36*** | 1>2 3=1,2 |
| Aportación a la familia | 4.06 | 0.78 | 4.00 | 0.70 | 3.88 | 0.79 | 6.04** | 3<1,2 1=2 |
Nota: **p<.01, ***p<.001. El intervalo del puntaje fue de 1 a 5
Discusión
El presente estudio tuvo como objetivo principal el determinar si existen diferencias significativas en las características del PYD (6 C's) por niveles de riesgo de problemas asociados al consumo de alcohol en universitarios de la Ciudad de México. Como parte de los hallazgos se pudo comprobar que lo planteado desde el modelo de las 5 C's (Betancourt et al., 2019; Heck & Subramaniam, 2009; Lerner, 2004; Lerner et al. 2005) respecto a que las cinco características del desarrollo positivo predicen la contribución (sexta C), al respecto, en este estudio se encontró que para las dos dimensiones que evalúan la contribución entraron como variables predictoras la mayoría de las subescalas que evalúan las 5 C's (excepto carácter para colaboración social y conexión amigos y competencia académica para explicar la aportación a la familia), donde además el porcentaje de varianza explicado para la dimensión de aportación a la familia fue importante. Estos resultados permiten aportar evidencia empírica respecto a lo propuesto en dicho modelo.
De acuerdo con estudios previos existen diferencias significativas en las puntuaciones encontradas en las dimensiones de las 6 C's entre hombres y mujeres (Jelicic et al., 2007; Phelps et al., 2009), donde la literatura indica que son las mujeres son las que puntúan más alto que los hombres. Si bien, en el presente estudio se encontraron diferencias significativas en la mayoría de las dimensiones (excepto en competencia académica), los datos mostraron que no en todas las dimensiones las mujeres son las que puntúan más alto, en el caso de la confianza, la conexión con la familia y la colaboración social los hombres fueron quienes presentaron mayores puntajes que las mujeres. Estos hallazgos son interesantes ya que no se ubica un documento donde los varones sean los que puntúan más alto que las mujeres, estas diferencias podrían deberse a que en gran parte de los estudios se han analizado muestras de jóvenes que están cursando la secundaria y bachillerato, y son pocos los estudios que han evaluado a población universitaria, es decir, estas diferencias podrían deberse a aspectos relacionados con la edad y el nivel de desarrollo en el que están los participantes.
Es importante señalar, que los jóvenes que participaron en este estudio pertenecen a una institución pública que se asume cuenta con población con características un tanto diferentes a estudiantes de otras instituciones públicas del mismo nivel escolar, ya que se asume son jóvenes que no tenían como primera opción estudiar en esta institución, que además como se observó en las características de los participantes un número importante trabaja o está buscando trabajo. Es por ello, que esta muestra de jóvenes resulta de interés, ya que aún con que presentan características del contexto diferentes y que pudiera parecer que se encuentran con alguna desventaja, se puede decir que salieron con puntuaciones por arriba de la media teórica en la mayoría de las características del desarrollo positivo (6 C's), lo que permite concluir que aunque presentan una situación contextual característica son jóvenes que presentan evidencia de contar con un adecuado desarrollo positivo.
Por otro lado, respecto al consumo de bebidas alcohólicas la ENCODAT 2016 reporta que un 88.3% de los mexicanos en edades entre los 12 y 65 años han consumido esta sustancia alguna vez en su vida, dato que es muy similar al encontrado en la muestra estudiada (89.9%). Un dato que llamó la atención, es que los datos de la ENCODAT 2016 indican que siguen siendo los varones los que presentan un mayor consumo de alcohol y si bien, se reporta un incremento del consumo de las mujeres aún sigue estando por abajo del consumo de los hombres; no obstante, en el presente estudio se encontró que fue ligeramente mayor la proporción de mujeres que reportaron haber consumido esta sustancia alguna vez en su vida en contraste con la proporción de hombres. Si bien estás diferencias no necesariamente son significativas, es importante tenerlas en cuenta, ya que las tendencias indican que las mujeres están incrementando su consumo. En este mismo sentido, llamó la atención que la media de edad del primer consumo para las mujeres fue a los 16.7 años valor que es menor a lo reportado en los datos a nivel nacional (19.2 años), respecto a la edad del primer consumo en los varones esta fue similar a lo reportado por la ENCODAT 2016.
En la presente investigación se analizaron las diferencias en las características del desarrollo positivo por nivel de riesgo de problemas asociados al consumo de bebidas alcohólicas, los resultados mostraron diferencias significativas en las 6 C's, donde los universitarios que presentaron un mayor riesgo problemas asociados al consumo de alcohol fueron quienes puntuaron más bajo en la mayoría de las 6 C's (excepto en colaboración social) en comparación con los jóvenes con menos riesgo. Estos resultados indican que lo planteado en el modelo de las 5 C's se corrobora ya que el modelo plantea que los jóvenes que presentan las características del desarrollo positivo son aquellos que presentan un menor involucramiento en conductas de riesgo, como lo es el consumo de alcohol.
Esta investigación permite aportar evidencia empírica sobe el modelo de las 5 C's en población mexicana, además, arroja información no solo en la presencia de las C's si no en su relación con la presencia de una conducta de riesgo. Si bien, se tuvo una muestra considerable de estudiantes de una institución pública de la Ciudad de México los hallazgos no permiten una generalización de los resultados. Por lo que sería recomendable el llevar a cabo más estudios en otras instituciones del mismo nivel escolar, pero con otras características para corroborar los hallazgos aquí encontrados.










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