Introducción
De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias (Bryant, 1993), la adolescencia es la etapa donde se tiene la primera experiencia de violencia sexual. De forma similar, La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) señala que la escuela es el lugar más común donde se cometen actos coercitivos y de acoso.
El acoso sexual es un tipo de violencia que se ve identificado principalmente por miradas morbosas, gestos sugestivos, exposición de imágenes sexuales, comentarios en doble sentido u obscenos, chistes y en menor medida, tocamientos, roces, proposiciones e intentos de violación; que van dirigidas principalmente de hombres a mujeres (Echeverría, 2018; Evangelista, 2019; Fuentes, 2019). Es una muestra de violencia sexual basado en el género que cosifica a las mujeres (Bondestam & Lundqvist, 2020; Cortazar, 2019). Igualmente, el hostigamiento sexual se trata más de una muestra de poder más que de impulso sexual, es una conducta con la finalidad de dominar al otro y que presenta jerarquías basadas en el sistema de estratificación de género (López et al., 2009; Quintero, 2020). Estudios como los de Pino-Domínguez et al. (2018) o el de Frías (2020) señalaron que las mujeres son las que han sufrido la mayor cantidad de acoso y hostigamiento sexual en la calle, en el hogar y en las escuelas, donde las mujeres han mostrado la existencia de casos de acoso u hostigamiento por parte de compañeros, profesores o empleados.
Así como son visibles estas conductas en el ámbito educativo, otros de los espacios donde los estudiantes pasan más tiempo es en el ámbito digital; este es un espacio donde existen muchos riesgos de tipo sexual (sexcasting, sextorsión, cyberbullying, sexting o grooming) las cuales se dan a través de comentarios o solicitudes basados en un estrato de género (Orosco & Pomasunco, 2020). Por ejemplo, el grooming virtual es el proceso mediante el cual un adulto, utilizando los medios electrónicos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s) busca persuadir y victimizar sexualmente a un menor (Webster et al. 2012). Esta conducta implica la creación de confianza con el menor entablando una relación con el propósito de obtener un beneficio sexual (Pollack & MacIver, 2015). El grooming puede darse a través del sexting el cuál es el intercambio o comunicación sexual (imágenes o mensajes) por medios electrónicos o celulares (Cruz & Soriano, 2014; Wolak & Finkelhor, 2011).
El acoso sexual, el hostigamiento sexual y el grooming son conductas que se pueden presentar principalmente en la adolescencia ya que ellos están más propensos a actividades sexuales que conlleven algún tipo de chantaje, siendo principalmente realizado a través del sexting (Schoeps, et al., 2020). Existen estudios que anteriormente han buscado una relación entre las variables, por ejemplo, tenemos a Schoeps et al. (2020) quienes puntúan que el grooming y el acoso sexual poseen un impacto directo en el sexting del tipo pornográfico. Por otro lado, Tamarit et al. (2021) señalan una relación entre sexting y grooming, así como con el ciberacoso sexual en adolescentes con adicción a las redes sociales. Sin embargo, no existen estudios que específicamente marquen una relación entre las cuatro variables de este estudio ya que el acoso y hostigamiento sexual suelen ser puestos dentro de una misma categoría (sexual harrasment) a pesar de tener diferencias conductuales claras.
Si bien en México se ha estudiado el sexting relacionado con otras variables como el cibervictimización, depresión e ideas suicidas (Jasso et al., 2017), son pocos los estudios realizados fuera de universidades o centros laborales, surgiendo una necesidad de ampliar esta visión a otros sectores del país y otras edades. Por ende y con base en el “Informe Estadístico a Propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres” del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2017) la investigación se realizó con población de Veracruz, estado donde el 61.0% de mujeres (3.1 millones) de 15 años o más han sufrido de violencia al menos una vez en su vida y de esas mujeres, 608 mil mencionan haber sido sometidas a algún tipo de acoso o abuso sexual.
Por otro lado, es necesario tomar a consideración la diversidad de aspectos sociodemográficos existentes que permiten una mayor descripción contextual de la población e inferir de manera sencilla sobre aquellos aspectos de la población que posean una mayor influencia en las variables. Por tanto, se usaron categorías sociodemográficas de análisis como sexo, nivel socioeconómico, uso de redes sociales, estado civil actual y previo, orientación sexual, entre otros; algunas de las cuales ya han demostrado su influencia en el sexting en adolescentes (Yépez-Tito et al., 2018).
Con anterioridad, algunos autores ya habían utilizado ciertas variables sociodemográficas dentro de sus estudios, como Resett (2021) quien encontró que el 20% de los casos de grooming y sexting incrementaban por influencia de la edad; Ybarra & Mitchell (2015) que señalan que la orientación sexual es un determinante para el establecimiento de conversaciones con personas a través de internet; Orosco y Pomasunco (2020) quienes describen la influencia del uso de redes sociales en estas conductas; o Soriano-Ayala et al. (2020) quienes hacen comparaciones con base en sexo y españoles y marroquís; demostrando así las variaciones con base en algunas características sociodemográficas.
Es por lo anterior, que los objetivos específicos buscaron evaluar la prevalencia de las variables con base en el sexo y el nivel socioeconómico. Después se realizó una comparación entre las conductas de sexting, grooming, acoso y hostigamiento sexual basados en aspectos sociodemográficos, evaluados en la ficha sociodemográfica. Al tratarse de variables poco estudiadas en conjunto en el país, se espera encontrar factores sociales determinantes.
Al inicio de la investigación sólo se plantearon dos hipótesis principales: una mayor prevalencia de sexting en hombres mientras que en el resto de las variables la prevalencia sería mayor en mujeres; segunda, que existirían diferencias significativas dependiendo del nivel socioeconómico y el sexo. En cuanto al resto de variables sociodemográficas no se plantearon hipótesis ya que al tratarse de aspectos en una población nueva (adolescentes de Veracruz), no se contaba con fundamento específico previo que marcara una tendencia clara en cuanto a los posibles resultados.
Método
Para este estudio se utilizó un diseño no experimental transversal correlacional con población adolescente del estado de Veracruz, México.
Participantes
Se realizó un muestreo no probabilístico por cuotas y por bola de nieve. El muestreo por cuotas es aquel donde se realiza una selección determinada de sujetos con base en las características de la población, en este caso un mínimo de 200 participantes. Por otro lado, el muestreo por bola de nieve nos permitió seleccionar los casos disponibles que tuviéramos a la mano a través de redes sociales que cumplieran con los criterios de inclusión y exclusión.
Los criterios de inclusión incluían el ser estudiantes de bachillerato en el estado de Veracruz entre los 14 y 19 años. En caso de ser menores de edad que tuvieran un consentimiento informado firmado por un padre o tutor; los criterios de exclusión incluían el ser mayor a 20 años o no ser estudiantes regulares, es decir, estudiantes que cumplen con el mínimo de asistencia solicitado por la institución, esto para garantizar la influencia del ámbito escolar en las variables.
La muestra total del estudio fue de 204 estudiantes de 27 bachilleratos distintos del estado de Veracruz. El 63.2% fueron mujeres, el 35.8% hombres y el 1% seleccionó la categoría de otro sexo. La media de edad es de 16.95 (DE = .979) con un rango de edad entre los 14 y los 19 años, en hombres la media es de 16.86 (DE = .918), en mujeres de 17.00 (DE = 1.016) y en aquellos con otro sexo de 16.5 (DE = .707). El 70.6% de los estudiantes encuestados señalan ser heterosexuales y la segunda orientación sexual con mayor número frecuencia es bisexual con un 15.7%. La religión más profesada tanto por hombres como por mujeres es la católica (71.5%) aunque la siguiente respuesta con mayor número de frecuencia es la que señala no tener ningún tipo de religión (18.1%).
El 94.11% poseen cuentas en más de 5 redes sociales, siendo las más utilizadas Whatsapp, Instagram, Youtube, Facebook y Tik Tok. El tiempo que se dedica al uso de redes sociales está divido entre un 48.5% que usan las redes hasta por 3 horas al día contra un 51.5% quienes las usan por más de 3 horas.
Se realizó una división por nivel socioeconómico cuya media fue de 159.12 (DE = 44.212). Los niveles fueron divididos en un 17% nivel A/B, 24% nivel C+, 22% nivel C, 20% nivel C y C-, 12% D+ y 5% nivel D. El nivel E no obtuvo ninguna persona puesto que es un nivel donde no se cuenta con baño completo y solo es un dormitorio.
Instrumentos
Se utilizaron 4 instrumentos de evaluación y un cuestionario de datos sociodemográficos.
El Cuestionario para la aplicación de la regla AMAI 2022 estima el nivel socioeconómico con 6 preguntas cuyo puntaje va de 0 a 300. Los niveles se encuentran divididos de la siguiente manera: A/B (hogares donde el jefe de familia tiene estudios profesionales o de posgrado. Las habitaciones cuentan al menos con 3 dormitorios y la mayoría posee al menos dos autos), C+ (Los jefes del hogar tienen al menos estudios de preparatoria, el 54% de los hogares poseen al menos 3 habitaciones y el 30% tiene dos habitaciones), C (El 82% de los jefes de estos hogares cuenta con estudios de secundaria o más. El 60% tiene menos de 3 habitaciones), C- (Los jefes de hogar tienen estudios máximos de secundaria. Las casas cuentan con uno o dos dormitorios), D+ (El 74% de los hogares cuentan con un jefe con estudios hasta secundaria), D (El 53% de estos hogares posee un jefe con estudios hasta primaria y cuentan en su mayoría con al menos un dormitorio), y E (El jefe del hogar tiene estudios no mayores a primaria, 7 de cada 10 viviendas posee solo un dormitorio y no se cuenta con un baño completo).
El segundo es el Cuestionario de Acoso Sexual para Estudiantes de Medicina (CASEM) de Silva (2013) adaptado de la versión latina del Cuestionario de Experiencias Sexuales de Cortina (2001). Incluye 17 ítems que describen distintos comportamientos de acoso sexual. Tras una revisión, se omitieron 3 ítems los cuales estaban directamente relacionadas a la escuela de medicina por lo que al final el instrumento incluyó 14 ítems. Se evalúa mediante respuestas dicotómicas (donde no = 0 y si = 1). El instrumento se encuentra dividido en tipos de comportamientos recibidos: verbales (1, 2, 3, 4, 6, 7, 9, 11, 13,), no verbales (5, 12) y físicos (8, 10). Además, cuenta con una pregunta extra que directamente cuestiona el sentirse acosado (14). El coeficiente alfa de Cronbach de la versión adaptada del instrumento es de .89.
El Cuestionario de Sexting (Gámez-Guadix, et al. 2015) evalúa la frecuencia en el envío de contenido sexual por medio online en adolescentes diferenciando las conductas de sexting. Cuenta con 6 ítems y se puntúa mediante una escala tipo Likert de 5 puntos: n: 0 = nunca; 1 = de 1 a 2 veces; 2 = de 3 a 14 veces; 3 = 5 o 6 veces; y 4 = más de 7 veces. El cuestionario divide los primeros 3 ítems en contenido visual y los siguientes tres en un segundo nivel de mensaje/información; además, hace una separación si la información envidada es a pareja (1 y 4), a un amigo/a o conocido/a (2 y 5) o a una persona de internet que no conoce en persona (3 y 6). Cuenta con un coeficiente alfa de consistencia interna de .78. Se utilizó la versión mexicana del instrumento la cual cuenta con un coeficiente de alfa de Cronbach de .78 (Santiago, 2021).
El último es el cuestionario de solicitación e interacción con adultos online (QOSSIA) de Gámez-Guadix et al. (2017). Cuenta con 10 ítems donde se solicita indicar con qué frecuencia han experimentado una solicitud o interacción sexual con un sujeto de 18 años o mayor durante el último año. Utiliza una escala tipo Likert de 4 puntos: 0 (nunca), 1 (una o dos veces), 2 (3-5 veces) y 3 (6 o más veces). Los primeros 5 reactivos corresponden al primer factor (sexual solicitation) mientras que los siguientes 5 corresponden al segundo factor (sexualized interactions). Se utilizó la adaptación argentina del instrumento la cual cuenta con una confiabilidad de .93 (Resett, 2021).
Procedimiento
La recolección de la muestra inició el 8 de diciembre del 2021 cuando se enviaron las primeras solicitudes a escuelas. Las fechas de evaluación fueron del 18 de marzo del 2022 al 5 de julio del mismo año, fecha en que se desactivó el enlace de evaluación e la cual se realizó a través de la plataforma de Formularios de Google.
Al principio se realizó contacto a los directivos de los bachilleratos para informarles sobre el propósito de la investigación. Una vez que se obtuvo el permiso de los directivos, se realizó la solicitud formal en las direcciones generales de bachillerato o a la supervisión de este con base en el tipo de escuela y la zona donde se encuentran. En esta primera fase de obtención de permisos se obtuvo un total de 94 estudiantes evaluados.
Después se hizo llegar el consentimiento informado a la par de datos generales y datos de contacto a padres o tutores, así como a los alumnos. Con los consentimientos informados firmados por el padre o tutor, se inició la aplicación virtual de los instrumentos los cuales fueron enviados mediante una liga. Al finalizar la evaluación y revisión general de los resultados, se entregaron informes a las escuelas participantes.
La segunda fase de muestreo fue mediante redes sociales cuya forma de contacto fue a través de carteles en grupos y publicaciones abiertas donde se solicitaba el apoyo si es que se conocía o tenía contacto con un adolescente estudiante de bachillerato que cumpliera con los criterios de inclusión y de exclusión, para posteriormente hacerle llegar la liga del formulario. En ambas fases, la participación fue voluntaria, sin remuneración económica alguna ni ningún tipo de repercusión ante una negativa de participación.
Cabe resaltar que este estudio fue aprobado por el comité de posgrado y se realizó con base en los principios de Respeto a los Derechos y a la Dignidad de las Personas enunciados en el Código Ético del Psicólogo (2007).
Análisis de datos
El análisis de datos se realizó con el paquete IBM-SPSS versión 20.0. Como primer paso, se analizó la consistencia interna de los instrumentos mediante la evaluación del coeficiente Alpha de Cronbach obteniendo resultados superiores a .80 demostrando una confiabilidad alta. Después, se estimó la normalidad de las distribuciones de las variables por medio de la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Los resultados obtenidos mostraron valores de p = .001 por lo que no se contó con una distribución normal, llevando entonces a la utilización de análisis no paramétricos.
Para estimar las relaciones entre las variables se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman, mientras que para el análisis de diferencia de grupos fue por medio de la prueba U de Mann Whitney para el sexo, el estar en una relación de pareja actualmente o haber tenido relaciones sexuales anteriormente; en tanto, se utilizó el análisis de Kruskall-Wallis para el nivel socioeconómico, la religión, la orientación sexual o el número de horas de uso de redes sociales. El tamaño del efecto para los análisis de U de Mann Whitney fue medido mediante el coeficiente r (Rosenthal, 1991) donde los valores del tamaño son chico (.10), mediano (.30) y grande (.50) (Cohen, 1992) mientras que para los análisis de Kruskall-Wallis se utilizó el análisis E2 cuyos valores pueden dividirse en pequeño (.01), mediano (.06) y grande (.14) (Cárdenas & Arancibia, 2014).
Resultados
Los resultados obtenidos muestran una frecuencia de acoso y hostigamiento sexual (AHS) de 77.9%, de sexting de 39.2% y de grooming de 52.5% en los participantes. Se encontró que el AHS es mayor en mujeres que en hombres (65.8% de los hombres y el 84.5% mujeres), el sexting fue practicado mayormente por hombres (42.5% hombres y 36.4% mujeres) y que el grooming es sufrido casi por igual sin distinción de sexo (52.1% hombres y 51.9% mujeres).
Por nivel socioeconómico se pueden notar que las personas pertenecientes al nivel más alto presentan un 82.4% de AHS, mientras que los niveles medio presentan porcentajes entre el 75-90% aunque en general, se obtuvieron resultados superiores al 70% en todos los grupos. En torno al sexting, hubo valores similares en los grupos A/B, C+, C y C- con valores entre el 40.9% y 42%. Y el grooming fue más frecuente en el grupo D (63.4%) y menos frecuente en el grupo D+ (45.8%) mientras que en el resto de los grupos se tuvieron porcentajes similares.
Se encontraron correlaciones positivas entre las variables siendo correlaciones débiles entre acoso y hostigamiento sexual (AHS) y sexting (rs = .386, p < .01) y entre AHS y grooming (rs = .439, p < .01) y media entre sexting y grooming (rs = .609, p < .01). Estas correlaciones poseen tamaños del efecto chicos entre AHS y sexting y AHS y grooming; y mediano para sexting y grooming.
Los análisis de diferencias señalaron diferencias por sexo en la variable acoso y hostigamiento sexual, así como en sus subescalas (comportamientos verbales, comportamientos no verbales y comportamientos físicos) donde las mujeres señalan los mayores promedios. Por otro lado, los hombres señalan mayor envío de sexting a desconocidos, pero en el resto de las variables y subescalas no se encontraron diferencias entre hombres y mujeres. Se encontró que los comportamientos no verbales del AHS poseen un tamaño del efecto mediano mientras que en el resto de las variables significativas es pequeño (ver Tabla 1).
Tabla 1 Diferencias de grupos U de Mann-Whitney por sexo
| Rangos promedios | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres n=73 | Mujeres n=129 | Z | U | p | r | |
| Acoso y hostigamiento sexual | 79.38 | 114.02 | -4.077 | 3094 | .000 | .286 |
| Comportamientos verbales | 90.26 | 107.86 | -2.104 | 3888 | .035 | .148 |
| Comportamientos no verbales | 71.12 | 118.69 | -5.914 | 2490.5 | .000 | .416 |
| Comportamientos físicos | 82.13 | 112.46 | -3.801 | 3294.5 | .000 | .267 |
| Sexting | 107.31 | 98.21 | -1.212 | 4284.5 | .225 | .085 |
| Envío a un desconocido | 107.79 | 97.94 | -2.330 | 4249 | .020 | .163 |
| Grooming | 102.58 | 100.89 | -0.211 | 4629.5 | .833 | .014 |
Nota. Tamaño del efecto r = .10 (pequeño), .30 (mediano) y .50 (grande).
Se utilizaron los criterios de haber tenido relaciones sexuales o encontrarse en una relación de pareja al momento de la evaluación para saber si existen diferencias entre estos grupos. Encontramos que aquellas personas que respondieron de forma positiva a estas preguntas tienen mayores índices de haber padecido AHS, grooming o practicar sexting. El tamaño del efecto para el AHS es mediano mientras que para el resto de las variables se encontraron tamaños pequeños (ver Tabla 2).
Tabla 2 Diferencias de grupos U de Mann-Whitney por haber tenido relaciones sexuales previas y estar en una relación de pareja.
| Haber tenido relaciones sexuales previas | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Si | No | Z | U | p | r | |
| Acoso y hostigamiento sexual | 135.31 | 92.40 | -4.437 | 2169 | .001 | .31 |
| Sexting | 143.79 | 89.79 | -6.297 | 1762 | .001 | .44 |
| Grooming | 139.04 | 91.26 | -5.207 | 1990 | .001 | .36 |
| Estar en una relación de pareja | ||||||
| Acoso y hostigamiento sexual | 123.21 | 96.30 | -2.763 | 2716 | .001 | .19 |
| Sexting | 128.64 | 94.68 | -3.932 | 2461 | .001 | .27 |
| Grooming | 123.57 | 96.57 | -2.962 | 2699 | .001 | .20 |
Nota. Tamaño del efecto r=.10 (pequeño),. 30(mediano) y .50(grande).
Para los análisis de diferencias con base en otras variables sociodemográficas grupales se utilizó la prueba de Kruskal Wallis. Los resultados por nivel socioeconómico no fueron significativos por lo que no existen diferencias con base en el nivel socioeconómico esto mediante el hecho de que los valores obtenidos fueron similares para todos los grupos.
En cuanto a la religión se encontraron diferencias significativas para AHS (H = 21.197, p < .01) con un tamaño del efecto E2 de .104 siendo este mediano. Tras el análisis post hoc encontramos que las diferencias se centran entre los grupos otra religión-no tengo religión (p < .05) y católica-no tengo religión (p < .01).
Por orientación sexual encontramos que la mediana más alta de AHS es para los bisexuales, para sexting es en los homosexuales y para grooming es entre los homosexuales y los bisexuales puesto que el mayor es aquellos que se consideran asexuales pero cuya muestra es de 2 por lo que no se toman en cuenta. Los tamaños del efecto fueron medianos. Tras el análisis post hoc se encontraron diferencias para AHS entre heterosexuales y bisexuales (p < .05), para sexting entre heterosexuales y bisexuales y heterosexuales y homosexuales (p < .05 ambos) y para grooming entre heterosexuales y bisexuales (p < .05) (ver Tabla 3).
Tabla 3 Diferencias por orientación sexual de Kruskall Wallis
| Heterosexual n=144 | Homosexual n=12 | Bisexual n=32 | Asexual n=2 | Prefiere no contestar n=14 | H | p | E2 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | ||||
| Acoso y hostigamiento sexual | 93.01 | 122.71 | 135.44 | 138.00 | 102.43 | 16.05 | .003 | .07 |
| Sexting | 91.92 | 152.33 | 127.69 | 163.50 | 102.36 | 27.29 | .001 | .13 |
| Grooming | 93.24 | 126.04 | 124.13 | 199.25 | 114.32 | 17.67 | .001 | .08 |
Nota. Tamaño del efecto E2= 0.1,. 06(mediano) y .14 (grande).
Por último, con base en el número de horas de uso de redes sociales, encontrando que las medianas más altas son para quienes usan las redes más de 6 horas. Todos los tamaños del efecto son medianos. Tras el análisis post hoc se encontró que las diferencias para el AHS y el grooming son entre el uso de redes sociales menor a una hora y el uso de al menos 8 horas (p < .05 ambos). Para sexting no se encontró una diferencia significativa entre dos grupos, pero aun así existen diferencias pequeñas entre las horas de uso (ver Tabla 4)
Tabla 4 Diferencias por número de horas en redes sociales de Kruskall Wallis
| Menos 1 hora n=10 | De 1 a 2 hrs n=35 | De 2 a 3 hrs n=54 | De 3 a 5 hrs n=54 | De 6 a 8 hrs n=29 | Más de 8 hrs n=22 | H | p | E2 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Variables | Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | Rango promedio | ||||
| Acoso y hostigamiento sexual | 59.70 | 102.24 | 91.56 | 100.55 | 119.00 | 132.27 | 15.264 | .009 | .075 |
| Sexting | 78.90 | 88.20 | 95.50 | 102.12 | 124.55 | 125.02 | 15.059 | .010 | .074 |
| Grooming | 62.00 | 87.77 | 104.93 | 100.16 | 124.95 | 114.55 | 13.719 | -017 | .067 |
Discusión
Este estudio buscó encontrar las diferencias entre el sexting, grooming, acoso y hostigamiento sexual con base en algunas categorías sociodemográficas. Enfocándonos en las prevalencias de las variables encontramos que el 77.9% de la muestra señaló haber tenido sufrido algún tipo de situación de acoso u hostigamiento sexual, el 39.2% haber participado en algún tipo de sexting y el 52.5% haber tenido algún tipo de exposición al grooming. Estos datos fueron similares a los de Orosco y Pomasunco (2020) con frecuencias de 24.9% de sexting y un 20.8% de grooming en adolescentes peruanos o el de Reed (2019) quien obtuvo que en mujeres adolescentes californianas el AHS estuvo presente en el 68% de las encuestadas. Los resultados encontrados fueron mayores a los de contraste y esto puede deberse a condiciones sociodemográficas y a la variedad de escuelas de nuestra muestra.
En cuanto a los análisis por diferencias, solamente se encontraron diferencias por sexo en la conducta AHS, siendo mayor en mujeres. En hombres fue mayor la realización de sexting hacia desconocidos, pero no se encontró ningún otro tipo de diferencia. Esto lleva a rechazar la hipótesis inicial donde se especificaban diferencias en la frecuencia con base en el sexo. Similar a esto, Resett (2021) tampoco encontró diferencias por sexo en grooming. El que el AHS sea principalmente hacia las mujeres puede deberse al hecho de que vivimos en un país donde la violencia de género es constante y donde esta conducta es normalizada a través de comportamientos catalogados como femeninos y masculinos estereotípicos patriarcales (Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2017). Por su parte, la realización de sexting a desconocidos es más común en hombres porque ellos suelen exponerse a riesgos con mayor frecuencia (Orosco & Pomasunco, 2020).
Con base en el nivel socioeconómico encontramos que no existen diferencias bajo este criterio. Si bien la teoría dice que los niveles socioeconómicos bajos suelen tener más riesgos (OMS, 2002), en los casos de sexting, grooming o AHS el riesgo es similar tal vez debido al hecho de que lo digital es un ámbito al que se puede acceder desde cualquier dispositivo, similar al estudio de Yépez-Tito et al. (2018) quienes no encontraron relaciones entre el nivel socioeconómico y el sexting. Por lo tanto, la poca diferencia obtenida por sexo como las inexistentes diferencias por nivel socioeconómico nos lleva a rechazar la hipótesis referente a la existencia de diferencias entre las variables con base en estos dos criterios lo que propicia la búsqueda de diferencias bajo otros aspectos sociodemográficos evaluados.
Bajo otros criterios se obtuvo que el número de amigos no señala diferencias en las variables, mientras que el tener pareja al momento de la evaluación o el haber tenido relaciones sexuales previas si marcaba diferencias siendo estos los que presentan mayores índices de sexting y grooming. El tipo de sexting más común fue dirigido a la pareja por lo que es razonable el hecho de que en estas variables se vean diferencias con aquellas personas que no se encuentran en una relación. Principalmente se debe a que el establecimiento de relaciones románticas o sexuales son una fase importante del desarrollo de la vida adolescente el cual, además, ahora es realizado a través del celular donde es común el intercambio de imágenes sexuales (Cruz y Soriano, 2014; Festl, 2019).
El número de horas de uso de redes sociales también influye en la prevalencia de las variables puesto que el AHS y el grooming son mayores en aquellas personas que utilicen las redes por más de 8 horas. En el caso del sexting, se observó un aumento constante en los rangos dependiendo del número de horas. En la adolescencia el uso del celular e internet de manera prolongada incrementa el riesgo de conductas victimizantes como son el grooming o la extorsión tras la práctica del sexting (Tamarit et al., 2021).
La última categoría de análisis fue la orientación sexual, encontrando que el AHS y el grooming son mayores en las personas bisexuales y que el sexting es mayor tanto en los homosexuales como en los bisexuales. Por el otro lado, las personas heterosexuales son las que obtuvieron los promedios más bajos. Esto sucede debido a que los adolescentes pertenecientes al colectivo LGBTTIQ+ son más propensos a entablar conversaciones con personas mayores a ellas a través de internet (Ybarra & Mitchell, 2015) así como a relacionarse de forma amorosa a través de redes sociales (Festl et al., 2019; Paquette et al., 2022).
Conclusión
Este estudio nos permite el encontrar conclusiones pertinentes que nos ayudan a describir de manera más completa la manera en la que el sexting, grooming, acoso y hostigamiento sexual se encuentra presente en la población adolescente del estado de Veracruz. Para empezar, no existen diferencias por sexo para las conductas sexting y grooming, solo en las mujeres es mayor el acoso y hostigamiento sexual, además de que el nivel socioeconómico no es un factor determinante de estas conductas. Es entonces claro que son la religión, la orientación sexual o el número de horas que se pasan en redes las que marcan la diferencia al enfrentarnos ante estas situaciones.
Este estudio tuvo algunas limitaciones. Para empezar, el estudio se realizó con una diferencia geográfica entre el lugar del investigador principal (Nuevo León) y el lugar de la población (Veracruz) lo que llevó a una menor comunicación directa con las escuelas, así como a la pérdida de interés por parte de algunas escuelas. Otra limitante tuvo que ver con el hecho de que, al tratarse en su mayoría de escuelas públicas, muchas de ellas necesitan autorizaciones por parte de la SEP o algún otro organismo gubernamental que dio pie a la reducción del número de escuelas que aceptaron la investigación. Por otro lado, la utilización de un sólo instrumento para la medición de dos variables (acoso y hostigamiento sexual) por lo que no fue posible realizar análisis de forma separada estas variables, o que al tratarse de un estudio auto aplicable no podemos corroborar completamente que las respuestas fueran totalmente reales; además de que en la parte del muestreo por bola de nieve no sabemos específicamente el momento en el que se aplicaron los instrumentos por lo que existe la posibilidad de que hubiese momentos de distracción al no estar en un entorno más controlado.
Inicialmente, es recomendable la realización de estudios longitudinales con variables similares para comprobar que el aumento de las conductas es constante a través del tiempo en la misma población. Estudios como los de Gámez-Guadix & Mateos-Pérez (2019) o de Calvete et al. (2021) permiten obtener información no solo sobre la prevalencia actual sino, los cambios de la población a partir de posibles variables mediadoras.
En futuras investigaciones sería importante incluir instrumentos que midan aspectos psicológicos que mejoren la interpretación de los resultados obtenidos así posibles variables mediadoras que influyan en los resultados que no se tomaron en cuenta así. Además, sería interesante el ampliar los rangos de edad e incluir a niños y adolescentes más jóvenes, así como adultos puesto que la utilización del celular y las redes sociales no se limitan a la edad comprendida en este estudio y podría enriquecerse y contrastarse las variables de estudio con estas poblaciones. También es importante plantear intervenciones aplicables a la población con la intención de evitar la exposición a riesgos una vez que se realiza el sexting o se ha sufrido grooming o acoso sexual, así como el hecho de prevenir la aparición de estas conductas y su posible generación de consecuencias que impacten de manera biopsicosocial.
Por último, pero no menos importante, es una necesidad el continuar con estudios enfocados al estado de Veracruz tanto para darle continuidad al estudio dentro del mismo estado como expandir el número de participantes y obtener resultados conclusivos sobre la práctica, mantenimiento o sufrimiento de alguna de las conductas. Siendo Veracruz un estado tan poblado es preocupante la escasez de información, atención e investigación en materia de psicología y salud.










nueva página del texto (beta)


