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Península

versión impresa ISSN 1870-5766

Península vol.20 no.2 Mérida jul./dic. 2025  Epub 09-Dic-2025

https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2025.20.2.90440 

Artículos

Comentario acerca de Chuwaj, Dios Jaguar del Inframundo, en Yaxchilán, Chiapas

Commentary on Chuwaj, Jaguar god of the underworld, in Yaxchilan, Chiapas

Alejandro  Sheseña Hernández1 

Ileana  Echauri Pérez2 

Braulio  Calvo Domínguez3 

Josuhé Lozada Toledo4 

1Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), sesena@hotmail.com.

2Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ilecpe@gmail.com.

3UNICACH, braulio.calvo@unicach.mx.

4INAH, fugauno@gmail.com.


Resumen

El presente artículo está dedicado al estudio de las menciones y representaciones del llamado Dios Jaguar del Inframundo, provenientes del sitio arqueológico de Yaxchilán. Se sistematizan y examinan los contextos donde aparece esta divinidad y, a partir de ello, se propone que, en Yaxchilán, el Dios Jaguar del Inframundo habría actuado en calidad del fuego nuevo, necesario para la refundación de dinastías en situaciones de crisis.

Palabras clave: religión maya antigua; Dios Jaguar del Inframundo; Yaxchilán; fuego nuevo

Abstract

The present article is dedicated to the study of the mentions and representations of the so-called Jaguar God of the Underworld, coming from the archaeological site of Yaxchilán. The contexts where this divinity appears are systematized and examined and, based on this, it is proposed that, in Yaxchilán, the Jaguar God of the Underworld would have acted as the new fire, necessary for the refoundation of dynasties in crisis situations.

Keywords: ancient Maya religion; Jaguar God of the Underworld; Yaxchilan; new fire

Introducción

El llamado Dios Jaguar del Inframundo (jgu por sus siglas en inglés) ha sido identificado como una de las divinidades más importantes del panteón de los antiguos mayas. Destaca, entre otras razones, por sus asociaciones generales con el fuego (Stuart 1998, 402-409; Houston, Stuart y Taube 2006, 85-88). Un reciente acercamiento a las menciones epigráficas e iconográficas de esta deidad, presentes en la escultura y en la cerámica proveniente de contextos arqueológicos del sitio de Yaxchilán (Mapa 1), nos ha permitido hacer ciertas observaciones que en los siguientes párrafos expondremos, acerca de algunos significados particulares que habría presentado el dios en cuestión, en esta antigua ciudad del Usumacinta.

Fuente: elaborado por Josuhé Lozada Toledo.

Mapa 1 Plano de Yaxchilán que muestra la ubicación de los edificios mencionados en el artículo 

Concretamente propondremos que, en Yaxchilán, el Dios Jaguar del Inframundo habría actuado, en determinadas ocasiones, en calidad de manifestación del fuego nuevo, necesario para la refundación de dinastías en situaciones de crisis.

La propuesta deriva de un procedimiento de sistematización, análisis e interpretación de los contextos donde aparece este dios, quien fue predilecto de gobernantes inmersos históricamente en disputas por la sucesión de la línea dinástica.

Para la exposición de este planteamiento, en las siguientes líneas iniciaremos con la caracterización general del Dios Jaguar del Inframundo, así como de sus variantes en Yaxchilán, para continuar después con el análisis de los contextos donde aparecen y, finalmente, exponer la interpretación de estos datos en el sentido de nuestra propuesta.

El Dios Jaguar del Inframundo

En la literatura especializada se le conoce como Dios Jaguar del Inframundo a la divinidad maya clásica que en sus representaciones exhibe, como rasgos fundamentales, unas orejas grandes de jaguar y una especie de cordón que corre por debajo de los ojos, torciéndose en forma de 8 arriba de la nariz a manera de nudo. Adicionalmente, muestra también marcas de oscuridad (ak’bal) en la parte trasera inferior de su cabeza, nariz aguileña, un diente frontal afilado y, en ocasiones, su pelo amarrado en forma de un chongo que sobresale sobre su frente (Thompson 1950, 11 y 134) (Tabla 1).

Tabla 1 Variantes del dios Chuwaj en Yaxchilán 

Representación Nombre y localización del ejemplo
Chuwaj
(ejemplo localizado en el Trono 2)

Dibujo reelaborado por Mauricio Moreno
a partir de uno tomado
de Martin y Grube (2008, 122).
K’an Wi’ Chuwaj
(ejemplo localizado en el Dintel 35 del
Edificio 12)
Dibujo reelaborado por Mauricio Moreno
a partir de uno de Ian Graham.
Sak Bal… Chuwaj (posible variante)
(ejemplo localizado en el Dintel 18 del
Edificio 22)
Dibujo reelaborado por Mauricio Moreno
a partir de uno de Ian Graham.

Fuente: tabla de ejemplos elaborada por Alejandro Sheseña.

Esta deidad es una de las más enigmáticas del panteón maya. El conjunto completo de significados asociados a ésta es amplio y complejo. Entre otras asociaciones, representa al número siete, actúa como dios patrón del mes Wo, aparece como una de las variantes del Glifo C de la Serie Lunar y es el regente del día Kib (Thompson 1950, 11 y 134). En función de sus rasgos felinos, presenta asociaciones generales con la noche y la guerra; en la iconografía, su rostro aparece en varios escudos asociados con escenas de batallas (Coe 1973, 15, 83 y 107). Se le ha identificado, en lo general, como el patrón del fuego (y de su elaboración) (Stuart 1998, 402-409) o como Dios del Fuego Doméstico (“Lecture 19” 2021).5 De hecho, su rostro aparece en infinidad de incensarios en el área maya (véase Stuart 1998, 408; Hellmuth 1987, 367; Cuevas García 2007). Los autores del presente artículo pensamos, desarrollando los planteamientos anteriores, que se trata primordialmente de la personificación del fuego que arde por las noches, sea cual fuere su uso o contexto. Al respecto, recuérdese la importancia y el cuidado especial que entre los antiguos nahuas recibía el fuego durante las noches, cuando sustituía al Sol (véase Limón Olvera 2001, 160).

De acuerdo con Luís Lopes (2003), el nombre de este dios habría sido Chuwaj.6 Aunque esta interpretación todavía no cuenta con absoluta certeza,7 ha sido usada de manera preliminar por los especialistas. Nosotros también la preferiremos ya que, además, reconocemos, siguiendo a otros autores (Bassie 2021, 83 y 111), que la designación de Dios Jaguar del Inframundo es problemática debido a la ausencia de fuentes que sostengan la propuesta, introducida por Eric Thompson (1950, 11 y 134) , de que el dios en cuestión representa al Sol convertido en un jaguar que transita por el inframundo durante la noche (véase Bassie 2008, 117).8

El dios Chuwaj y sus variantes en Yaxchilán

Primeramente, es necesario señalar que en la iconografía y epigrafía de los textos esculpidos de Yaxchilán se remite a dos variantes de Chuwaj. Proponemos además una posible tercera variante. Todas son descritas a continuación (véase, además, Tabla 1).

  • Una variante básica que en su iconografía exhibe los rasgos básicos generales de este dios: las orejas grandes de jaguar y el cordón, además del chongo de pelo. La observamos en el texto del Trono 2, entre otros monumentos. Cabe señalar que también aparece en braseros y sahumadores. Llamaremos en adelante a esta variante básica simplemente Chuwaj.

  • Además de los elementos iconográficos básicos, la segunda variante presenta también la marca ak’bal y un ornamento nasal.9 No porta el chongo, pero el rasgo que realmente lo singulariza es la presencia de un nombre jeroglífico más amplio: K’an Wi’ Chuwaj (Helmke 2017, 27, Tokovinine 2021). Lo hallamos en los dinteles 35, 48 y 10 (los dos primeros datados para el Clásico Temprano). En el caso del Dintel 48, la variante no adiciona la porción K’an Wi’; sin embargo, se trata del mismo dios ya que sí presenta los otros rasgos señalados, además de que el monumento que lo contiene fue elaborado, junto con el Dintel 35, por el mismo gobernante, como habremos de ver más adelante. Dado que esta variante sólo está atestiguada en Yaxchilán, al parecer se trata de una manifestación local de esta divinidad.

  • La última y posible variante se distingue marcadamente por presentar, además de los dos rasgos iconográficos básicos, el signo T543 (desafortunadamente sin lectura segura hasta la fecha) en el área de la boca, tal vez con la función de adicionar un nombre infijo a la divinidad. Sin embargo, es probable que todo el rostro del dios tenga aquí, en realidad, como jeroglífico, una lectura distinta a CHUWAJ hasta hoy desconocida. Al igual que en el caso anterior, esta posible tercera variante presenta un nombre jeroglífico ampliado: Sak Bal… Chuwaj.10 Con estos rasgos aparece en el Dintel 18 y en la Estela 31 (espeleotema) como parte de los nombres de los personajes referidos en esos monumentos (véase Helmke 2017, 33).11 Cabe señalar que esta posible variante del dios aparece también en Palenque y, al parecer, en El Moral-Reforma. En el primer sitio (dos casos) presenta el chongo y funciona como parte del nombre del segundo gobernante de esta ciudad (Tazón de Dumbarton Oaks y Templo XXI);12 en ambos casos aparece antecedido por el signo ch’a, tal vez indicando un nombre adicional reconocido sólo en Palenque. En cuanto al segundo sitio, esta variante sin chongo estaría referida en la Estela 4 como parte del nombre de un prisionero. Destaca que el rostro del dios aquí aparezca antecedido del signo LEM? (véase Martin 2020, 251), posiblemente con la misma función que el signo ch’a en Palenque.

El dios Chuwaj y sus contextos en Yaxchilán

El acercamiento a los contextos en donde encontramos la presencia de Chuwaj y sus variantes en Yaxchilán nos permitió observar cierta predilección de algunos gobernantes por esta divinidad en las variantes citadas, principalmente por parte de Pájaro Jaguar IV (752-768 d. C.). A continuación mostraremos cómo se expresaba esta preferencia en concreto. Las Tablas 2 y 3 contienen un resumen de esta información. Como lo señalamos, una explicación para este fenómeno será propuesta más adelante.

Tabla 2 Las posibles variantes del dios Chuwaj en Yaxchilán y sus asociaciones con los gobernantes de esta entidad (el orden de los gobernantes es cronológico) 

Variante Gobernante Monumento Referencia Comentarios
Chuwaj Pájaro Jaguar III (629
-669˃), (retrospectivo
por Pájaro Jaguar IV).
Trono 2. Mathews 1997, 131-132;
Martin y Grube 2008, 122;
Mayer 2008, 57-58.
El acontecimiento no es
claro en el texto. Sin fecha.
¿? 3 braseros: objetos
2A y 2B, 3A y 3B y 4A y
4B (Tumba 2, Edificio 23).
García Moll y Juárez 1980, 2-5; Fierro y García Moll 2022, 113, figura 6; Fierro 2015, 376.
Pájaro Jaguar IV
(752-768).
Estela 10 (Edificio 39). Stuart 1988, 408-409. Escena dañada con banda
celeste en la parte superior.
Fecha asociada: 9.16.15.0.0
7 Ajaw 18 Pop (15 febrero
766).
Estela 11 (Edificio 40). Martin y Grube 2008, 129. Escena de intercambio de
estandartes 9.15.10.0.0 3 Ajaw 3 Mol, (26 de junio de 741).
Sahumadores: elemento 1,
objetos 1 y 2; elemento 2,
objetos 2 y 3 (Edificio 33).
García Moll 1978, 42, 44;
Fierro 2015, 378-379.
Chuwaj Escudo Jaguar IV
(˃769-800˃)
Estela 5 (Edificio 20). Mathews 1997, 250. Escena triunfal 9.18.6.5.11 7 Chuwen 19 K’ayab (27 de diciembre de 796).
Dintel 12 (Edificio 20). Mathews 1997, 250;
Tate 1986, 55.
Escena triunfal. Fecha ilegible.
Sak Bal… Chuwaj ¿? Dintel 18, reubicado por
Pájaro Jaguar IV al Edificio
22.
Helmke 2017, 33;
O’Neil 2011, 251.
Monumento temprano.
Lista de personajes.
Sin fecha.
Pájaro Jaguar IV (752-768) Estela 31 (espeleotema),
Edificio 33.
Sheseña 2008, 7; Helmke 2017, 33;
Sheseña y Navarrete 2017, 232.
Ritual de autosangrado.
9.16.0.0.0 2 Ajaw 13
Sek (10 de mayo de 751).
K’an Wi’ Chuwaj K’ihnich Tatab Jol II (526-537) Dintel 48, reubicado al
Edificio 12 por Pájaro
Jaguar IV.
Graham 1979, 105;
Tate 1986, 54-55.
Ascenso de K’ihnich
Tatab Jol II.
9.4.11.8.16 2 Kib 19
Pax (11 de febrero de 526).
Dintel 35, reubicado al
Edificio 12 por Pájaro
Jaguar IV.
Graham 1979, 79;
Tate 1986, 54.
Recuento del linaje real y
lista de conquistas de K’ihnich
Tatab Jol II, 9.5.2.10.6
1 Kimi 14 Muwan (15 de
enero de 537).
K’ihnich Tatab Jol IV (˃808˃) Dintel 10 (Edificio 3). Graham y Von Euw 1977, 31. Dedicación de templo de los
dioses, 9.18.17.13.14 9 Ix 2
Sek (11 de abril de 808).

Fuente: elaborada por Alejandro Sheseña.

Tabla 3 Los gobernantes de Yaxchilán y sus referencias a las posibles variantes del dios Chuwaj en esta ciudad (el orden es cronológico) 

Gobernante Variantes de Chuwaj y monumentos asociados
¿? Sak Bal… Chuwaj:
•Dintel 18 (reubicado al Edificio 22 por Pájaro Jaguar IV).
Contenido opaco. Sin fecha.
K’ihnich Tatab Jol II (526-537 d. C.) K’an Wi’ Chuwaj:
•Dintel 48 (reubicado al Edificio 12 por Pájaro Jaguar IV),
fecha 9.4.11.8.16 2 Kib 19 Pax (11 de febrero de 526).
Ascensión al poder de K’ihnich Tatab Jol II.
•Dintel 35 (reubicado al Edificio 12 por Pájaro Jaguar IV),
fecha 9.5.2.10.6 1 Kimi 14 Muan (15 de enero de 537).
Recuento del linaje real y lista de victorias militares de K’ihnich
Tatab Jol II.
Pájaro Jaguar III (629-669˃ d. C.) Chuwaj:
•Trono 2 (elaborado por Pájaro Jaguar IV). El acontecimiento
no es claro en el texto. Sin fecha.
¿? Chuwaj:
•3 braseros en la Tumba 2 del Edificio 23.
Pájaro Jaguar IV (752-768 d. C.) Chuwaj:
•Estela 11, Edificio 40, fecha 9.15.10.0.0 3 Ajaw 3 Mol (26 de
junio de 741). Escena de intercambio de estandartes con su padre.
•Estela 10, Edificio 39, fecha 9.16.15.0.0 7 Ajaw 18 Pop (15
febrero 766). Escena dañada con banda celeste en la parte
superior.
•Sahumadores en el relleno del basamento y de la escalera del
Edificio 33.
Sak Bal… Chuwaj:
•Estela 31 (espeleotema), fecha 9.16.0.0.0 2 Ajaw 13 Sek (10 de
mayo de 751), Edificio 33. Escena de autosacrificio de fin de
periodo.
Escudo Jaguar IV (˃769-800˃ d. C.) Chuwaj:
•Estela 5 (Edificio 20), fecha 9.18.6.5.11 7 Chuen 19
Kayab (27 de diciembre de 796), escena bélica triunfal.
•Dintel 12 (Edificio 20), fecha ilegible, escena bélica triunfal.
K’ihnich Tatab Jol IV (˃808˃ d. C.) K’an Wi’ Chuwaj:
•Dintel 10, fecha 9.18.17.13.14 9 Ix 2 Sek (11 de abril de
808), Edificio 3. Parte del texto se refiere a la inauguración del
templo de este dios.

Fuente: elaborada por Alejandro Sheseña.

Y bien, en la Tumba II del Edificio 23 fueron hallados en tiestos, sobre las lajas que cubrían la tumba, tres braseros con sus respectivas tapas, cuyos remates de estas últimas tienen la forma de la representación de la variante general de Chuwaj con su chongo de pelo (objetos 2A base y 2B tapa, 3A base y 3B tapa y 4A base y 4B tapa) (García Moll y Juárez 1980, 2-5; Fierro y García Moll 2022, 113, 115 y 117; Fierro 2015, 376) (Figura 1).13 No hay representaciones de alguna otra divinidad en objeto alguno sobre la tapa de la tumba. De acuerdo con Roberto García Moll (2004, 270), esta tumba correspondería al gobernante Escudo Jaguar III (681-742 d. C.). Sin embargo, existen otras opiniones,14 razón por la cual mantendremos abierta esta cuestión. No obstante, independientemente de quien haya estado enterrado ahí, la presencia exclusiva de Chuwaj en la cubierta de la tumba es relevante pues refleja una asociación cercana entre la divinidad en cuestión y la persona ahí enterrada.

Fuente: fotografías del Proyecto integral Yaxchilán. Estudio a través de sus materiales y del reconocimiento del meandro y áreas circundantes en el Usumacinta. Figura compuesta por Alla Kolpakova.

Figura 1 Tapas de braseros hallados en la Tumba II del Edificio 23 de Yaxchilán: a) objeto 2B; b) objeto 3B; c) objeto 4B 

El sucesor de Escudo Jaguar III, su hijo, Pájaro Jaguar IV (752-768 d. C.), fue quien desplegó con mayor extensión la predilección por Chuwaj y sus variantes. La Estela 10 (localizada en el Edificio 39),15 que en uno de sus lados muestra a este gobernante vestido como guerrero con prisioneros de rodillas a sus pies (9.16.15.0.0 7 Ajaw 18 Pop, 15 febrero 766), exhibe en el otro de sus lados una escena, desafortunadamente dañada en gran parte, en la que se conserva una representación del rostro básico sin chongo de Chuwaj (Stuart 1998, 408-409). En otra Estela, la número 11, se muestra a este gobernante intercambiando estandartes con su padre en una danza de legitimación ocurrida en 9.15.10.0.0 3 Ajaw 3 Mol (26 de junio de 741) (fecha retrospectiva) antes de su entronización (Martin y Grube 2008, 129). En la escena, Pájaro Jaguar IV porta un escudo que muestra el rostro de frente de Chuwaj. Esta Estela se localiza en el vecino Edificio 40 junto con las Estelas 12 y 13, también levantadas por Pájaro Jaguar IV. En la Estela 31 (espeleotema) (Edificio 33), asociada a un acto de autosangrado de fin de periodo ocurrido en 9.16.0.0.0 2 Ajaw 13 Sek (10 de mayo de 751), un año antes de la entronización de este gobernante (Helmke 2017, 29), se incluye una mención al dios Sak Bal… Chuwaj.

Cabe destacar que, de acuerdo con la estratigrafía, la base de la Estela 31 (espeleotema) fue cubierta, después de su emplazamiento, con el relleno del basamento del Edificio 33. Recuérdese que la narrativa de este edificio está centrada en Pájaro Jaguar IV (Martin y Grube 2008, 132; Fierro y García Moll 2022, 109).16 En el relleno mencionado, fueron depositados dos remates de mangos de sahumadores decorados de nuevo con el rostro de Chuwaj, en esta ocasión en su variante básica (elemento 2, objetos 2 y 3) (García Moll 1978, 44; Fierro 2015, 378-379) (Figura 2). Es de notar la presencia de sahumadores semejantes también en el relleno de la escalera de este mismo edificio (elemento 1, objetos 1 y 2) (García Moll 1978, 42; Fierro 2015, 378-379) (Figura 2). Podemos suponer que todos estos sahumadores habrían sido depositados ahí, en su momento, por el propio Pájaro Jaguar IV y después por su hijo Escudo Jaguar IV (˃769-800˃ C.), éste último fue quien completó la construcción del edificio (Martin y Grube 2008, 132). No hay representaciones de otras divinidades en estos depósitos, lo que sugiere una preferencia por Chuwaj.

Fuente: fotografías del Proyecto integral Yaxchilán. Estudio a través de sus materiales y del reconocimiento del meandro y áreas circundantes en el Usumacinta. Figura compuesta por Alla Kolpakova.

Figura 2 Remates de mangos de sahumadores hallados en el relleno del basamento y de la escalera del Edificio 33 de Yaxchilán: elemento 1, objeto 1; b) elemento 1, objeto 2; c) elemento 2, objeto 2; d) elemento 2, objeto 3 

Aunque en una extensión menos notoria, Escudo Jaguar IV también se refiere en algunos de sus monumentos al dios Chuwaj, particularmente en la Estela 5 y en el Dintel 12. Ambos asociados al Edificio 20, principal logro arquitectónico de este gobernante (Martin y Grube 2008, 134-135; Mathews 1997, 250). En la Estela 5 Escudo Jaguar IV aparece como guerrero, con cautivos a sus pies y portando un escudo con el rostro básico de Chuwaj (9.18.6.5.11 7 Chuen 19 Kayab, 27 de diciembre de 796). En el Dintel 12 (fecha ilegible) vuelve a aparecer en una escena bélica triunfal con prisioneros arrodillados, pero en esta ocasión Escudo Jaguar IV porta en su propio rostro la característica banda de la divinidad.

Regresando a Pájaro Jaguar IV, quien, como ya lo señalamos, desplegó la mayor exhibición de referencias sobre Chuwaj, es de señalar que él también extendió de manera retrospectiva la presencia de este dios asociándolo incluso con su abuelo Pájaro Jaguar III (629-669˃ d. C.). Para ello, Pájaro Jaguar IV elaboró una suntuosa banca (Trono 2) con un texto que se refería a su abuelo (Martin y Grube 2008, 122, 123 y 129). En el texto, el nombre de Pájaro Jaguar III es mencionado usando los signos ya-YAXUN-BAHLAM en su variante de cuerpo completo en una bella composición (Figura 3).17 Pero lo que más destaca son las figuras que animan a estos signos que se encuentran interactuando con una imagen de Chuwaj en su variante básica con chongo: el dios se encuentra tomando las patas del pájaro que representa al signo YAXUN. Es el único caso de este tipo en los nombres jeroglíficos de los gobernantes de Yaxchilán. Consideramos que el hecho de recurrir a tal recurso indica con claridad la preferencia o necesidad de asociar a Pájaro Jaguar III con Chuwaj.

Fuente: redibujado por Mauricio Moreno a partir de un dibujo publicado en Martin y Grube (2008, 122) .

Figura 3 Detalle del Trono 2 de Yaxchilán. Se destaca con color la figura del dios Chuwaj 

Pero Pájaro Jaguar IV además reubicó los mencionados Dinteles 48 y 35 desde un sitio desconocido hacia el Edificio 12 (Martin y Grube 2008, 121 y 128). Estos Dinteles, elaborados por un gobernante más temprano, K’ihnich Tatab Jol II (526-537 d. C.), contenían referencias a K’an Wi’ Chuwaj, como se dejó anotado arriba. De hecho, K’ihnich Tatab Jol II fue el primer gobernante conocido que empezó a desplegar estas relaciones con el dios Chuwaj. Así, en el Dintel 48, que narra la ascensión al poder de este dignatario en la fecha 9.4.11.8.16 2 Kib 19 Pax (11 de febrero de 526), el jeroglífico del día Kib es mostrado en la variante de este jeroglífico que muestra justo el rostro de K’an Wi’ Chuwaj. Este hecho sería fortuito de no ser porque en otro monumento, el Dintel 35, que contiene un recuento del linaje real y una lista de conquistas realizadas por este mismo gobernante18 con una fecha asociada de 9.5.2.10.6 1 Kimi 14 Muan (15 de enero de 537, más de diez años después de la entronización), se vuelve a hacer mención de K’an Wi’ Chuwaj (junto con el dios Aj K’ahk’ O’ Chahk) al final del texto.

Resulta interesante que siglos más tarde, el gobernante homónimo K’ihnich Tatab Jol IV, quien dirigió Yaxchilán alrededor del año 808 d. C., vuelva a referirse a K’an Wi’ Chuwaj (junto con los dioses Aj K’ahk’ O’ Chahk y Pa Chan Bahlam) en esta ocasión en el Dintel 10 localizado en el Edificio 3 (9.18.17.13.14 9 Ix 2 Sek, 11 de abril de 808).19 El texto, de hecho, narra en una de sus partes la inauguración de este edificio como templo (wayib) para estos tres dioses. Es evidente la relación de los gobernantes portadores del nombre K’ihnich Tatab Jol con K’an Wi’ Chuwaj.

En resumen, aunque esta preferencia por Chuwaj en sus diferentes manifestaciones aparece ya desde K’ihnich Tatab Jol II, es con Pájaro Jaguar IV con quien ésta se manifestará con mayor ahínco. Este gobernante no sólo estableció para sí una relación con el dios en cuestión sino también se aseguró de hacerla extensiva a su abuelo Pájaro Jaguar III. Incluso recuperó y se asoció a menciones más antiguas como parte de este esfuerzo. Después de algunas alusiones sobre el dios hechas por el hijo de Pájaro Jaguar IV, Escudo Jaguar IV, la variante más temprana de Chuwaj vuelve a aparecer a través de la referencia a él hecha por el último gobernante de Yaxchilán K’ihnich Tatab Jol IV. Es evidente la relación que estos gobernantes se esforzaban por establecer con el dios Chuwaj. En el siguiente apartado propondremos una explicación para esta clara insistencia y con ello mismo vislumbraremos algunos significados de esta divinidad antes no considerados por los especialistas.

Discusión

Para poder proponer una explicación a la preferencia de los gobernantes señalados por el dios Chuwaj es necesario partir del reconocimiento de la situación política que prevalecía en tiempos de los gobernantes involucrados. Algunas menciones sobre Chuwaj están claramente asociadas con la guerra, como es el caso de la Estela 5 y el Dintel 12 de Escudo Jaguar IV. Por su parte, la mención sobre este dios contenida en el Dintel 10 de K’ihnich Tatab Jol IV tiene evidentemente que ver con el culto a Chuwaj como dios patrono de Yaxchilán (Baron 2016, 186). Sin embargo, las menciones restantes presentan, en nuestra opinión, asociaciones más complejas que a continuación expondremos.

Como lo hemos señalado, fue Pájaro Jaguar IV (752-768 d. C.) quien desplegó con mayor amplitud la predilección por Chuwaj y una de sus posibles variantes. Al respecto, es sabido que este gobernante era hijo de una mujer de menor rango, Señora Ik’ Craneo, por lo que al erigirse como nuevo mandatario, después de un periodo de inestabilidad política de diez años caracterizada por la lucha por la sucesión, Pájaro Jaguar IV hizo discursivamente todo lo posible para justificar su posición, incluyendo la introducción de una nueva historia para Yaxchilán (Martin y Grube 2008, 128-129). Con respecto a Pájaro Jaguar III (629-669˃), se debe señalar que el hecho de que todo lo que sabemos sobre él provenga de menciones posteriores retrospectivas recreadas apunta, según Martin y Grube (2008, 123), hacia una ruptura en la historia de Yaxchilán ocurrida en ese momento. Los mismos autores señalan que por las mismas circunstancias habría transcurrido también el gobierno de K’ihnich Tatab Jol II (526-537), ya que los recuentos del linaje real ordenados por él podrían, en realidad, reflejar una reacción a adversidades recientes tal como la posible captura de su hermano Jaguar Ojo de Nudo I, el gobernante anterior, por parte de Piedras Negras (Martin y Grube 2008, 121).

Como es posible observar, el común denominador en todos estos casos es una crisis dinástica. Nosotros consideramos que estos momentos de dificultad en Yaxchilán debieron ser seguidos por las correspondientes y necesarias refundaciones dinásticas y sus rituales asociados como medios de revitalización. Como bien lo han señalado Arlen F. Chase y Diane Z. Chase (2006, 46-58), las fundaciones y refundaciones dinásticas siempre estuvieron presentes como rasgos fundamentales y necesarios del desarrollo histórico de toda ciudad maya en la antigüedad.

Es en este contexto que el dios Chuwaj adquiere relevancia. Como se dejó apuntado en párrafos precedentes, David Stuart ha señalado que este dios era el patrón del fuego y de su elaboración (Stuart 1998, 402-409; véase también Taube 1998, 441). Justo en la mencionada Estela 10 de Yaxchilán (elaborada por Pájaro Jaguar IV), en la escena desafortunadamente dañada, se observa un rostro con los rasgos generales de Chuwaj; este rostro porta sobre su cabeza el signo KAHK’ (fuego) (Stuart 1998, 408) (Figura 4). Desarrollando esta idea, Alexander Tokovinine caracteriza a Chuwaj como el dios del fuego doméstico (Tokovinine 2021), mientras que nosotros lo describimos como la personificación del fuego que arde por las noches. A partir de la idea original de Stuart, Stephen Houston y colegas (2006, 85-88) argumentan que el dios en cuestión estaba incluso ligado con el fuego nuevo que se acostumbraba a encender en montañas,20 tal como se observa en la imagen en una Estela procedente de El Perú que muestra el rostro de Chuwaj encima de un mascarón Witz (la montaña) (Figura 5). En virtud de lo anterior, y en consideración de la cosmovisión mesoamericana, Karen Bassie (2021, 103-104 y 110) piensa que es posible no sólo entender a Chuwaj como el dios que creó por vez primera el fuego en la era corriente sino también relacionarlo con la renovación de la vida en general.

Fuente: redibujado por Mauricio Moreno a partir de un dibujo de David Stuart.

Figura 4 Detalle de la Estela 10 de Yaxchilán 

Fuente: redibujado por Mauricio Moreno a partir de un dibujo de Ian Graham publicado en Houston et al. (2006, 88).

Figura 5 Escena de Estela procedente de El Perú 

En general, ha sido ya destacado en la literatura especializada el papel que, en la cosmovisión mesoamericana, ha jugado el fuego nuevo. Este elemento era encendido al inicio de diferentes ciclos calendáricos importantes para los pueblos mesoamericanos con el fin de asegurar la renovación del tiempo y del espacio (Thompson 1997, 379; Limón Olvera 2001, 89, 162 y 169).21 Diego de Landa informa que, en el caso de los mayas, un ritual de este tipo era ejecutado el primer día de cada año por los señores principales y los sacerdotes reunidos en privado con los acólitos (Landa 1986, 88-90). El fuego nuevo se obtenía por las noches, en las circunstancias en las que se había generado por primera vez, es decir, en la oscuridad de la tierra sin Sol (Limón Olvera 2001, 107, 162, 183, 216, 217, 226, 227, 230 y 233).

Cabe señalar que este ritual de encendido era producido también con otros propósitos, como la delimitación o inauguración de espacios (Limón Olvera 2001, 382-396) y la renovación de la propia vida. Como ejemplo de esto último, vale la pena aquí recordar la ceremonia lacandona de renovación de braseros efigie. A través de un ritual especial, a los nuevos incensarios se les animaba o se le otorgaba vida quemando en ellos copal (sangre ritual) (Davis 1978, 73), lo que evidencia claramente un acto en donde el fuego nuevo estaba asociado con la renovación de la vida.

Pero también se ha destacado el papel que jugaba el fuego nuevo en las fundaciones y refundaciones de asentamientos y territorios mesoamericanos (Limón Olvera 2001, 389-396; Jansen 1982, 217-218; Oudijk 2002, 110-114;

Hermann Lejarazu 2009; Boone 2000 y 2010; Smith 2006, 267; Sheseña 2015 y 2022; MacLeod 2024 y en prensa). A partir de todas estas ideas, nosotros consideramos que el fuego nuevo también habría operado, como elemento renovador, en las fundaciones o refundaciones de las dinastías que gobernaban esos asentamientos. En este sentido, si Chuwaj era el dios del fuego nuevo asociado con la renovación de la vida en general, entonces su actuación en los ritos de refundación dinástica organizados en contextos de crisis era imprescindible.

El planteamiento anterior explica la preferencia de Pájaro Jaguar IV (752-768 d. C.) por el dios en cuestión. Para justificar su entronización ante la inestabilidad política previa, este gobernante desplegó un discurso y una nueva historia retrospectiva en la cual el dios del fuego nuevo, como elemento regenerador, jugaba un papel fundamental como continuador de la línea dinástica. El discurso se centraba en la aprobación que él habría recibido como gobernante de parte de Chuwaj (y sus posibles variantes) antes de su entronización (Estelas 11 y 31) y durante su periodo de gobierno (Estela 10). Esta aprobación es oportunamente hecha coincidir en los textos de las Estelas referidas justo con eventos de fin periodo, mismos que servían de marco ideal para los actos de la refundación dinástica.22 Pájaro Jaguar IV extiende este discurso a su abuelo Pájaro Jaguar III (629-669˃ d. C.) (quien, como se señaló, también estuvo asociado a una ruptura en la historia de Yaxchilán) creando un texto (en el Trono 2) que asociaba exprofeso a Pájaro Jaguar III con Chuwaj a través de una composición, única en el corpus jeroglífico, en la que aparece el nombre de este gobernante escrito con signos de cuerpo completo interactuando con la imagen del dios del fuego nuevo. Esta estrategia legitimaba la posición de Pájaro Jaguar III en la línea histórica revitalizada que le interesaba desplegar a Pájaro Jaguar IV.

Actividad ritual asociada con estos significados, por supuesto, debía estar presente para Pájaro Jaguar IV; así se observa en los remates de sahumadores con rostro de Chuwaj hallados en el relleno del basamento del Edificio 33, construcción dedicada a este gobernante. Chase y Chase (2006, 46) señalan que los edificios dentro de una ciudad también podían ser “fundados” o consagrados. En este contexto, es de recordar que el fuego nuevo y el esparcimiento de incienso estaban presentes en la inauguración de espacios, en particular de edificios (Limón 2002, 161, 382-396).23 De ser así, entonces la presencia de Chuwaj en los sahumadores se inserta perfectamente en la lógica fundacional. Estos objetos habrían sido usados por Pájaro Jaguar IV en la consagración del basamento mencionado y posteriormente depositados ahí en calidad de ofrenda. Más adelante, Escudo Jaguar IV haría lo mismo con la escalera del mismo edificio. Todo ello nos habla de un discurso más amplio que integraba tanto la refundación dinástica como la consagración del edificio de este gobernante.

Como se ha indicado, para su proyecto de legitimación Pájaro Jaguar IV (752- 768 d. C.) también hace uso de la historia recordada en los dinteles 48 y 35 de K’ihnich Tatab Jol II (526-537 d. C.). Historia en la cual K’an Wi’ Chuwaj juega un papel destacado como divinidad que valida tanto la entronización de este gobernante del Clásico Temprano (Dintel 48) como el recuento de la antigua línea dinástica narrada ahí (Dintel 35), línea con la cual se identificaba Pájaro Jaguar IV. La presencia de la divinidad fue crucial para K’ihnich Tatab Jol II dadas las adversidades que antecedieron a su toma de poder (Martin y Grube 2008, 121; O’Neil 2011, 256; Prager y Grothe 2024). Siglos más tarde, el gobernante homónimo K’ihnich Tatab Jol IV (˃808˃ d. C.) dedica el Edificio 3 a varias divinidades patronas, incluyendo a K’an Wi’ Chuwaj (Martin y Grube 2008, 137; Baron 2016, 186), en una acción que también habría sido entendida como una fundación, según lo planteado por Chase y Chase para otros sitios del área maya (2006, 46). Asimismo, Pájaro Jaguar IV habría utilizado en su discurso retrospectivo también el Dintel 18, uno de los más antiguos de Yaxchilán (localizado en el Edificio 22) aunque desconocida su autoría (O’Neil 2011, 251). En este monumento, cuyo contenido es opaco, se menciona, en el nombre de uno de los personajes de la historia narrada, a Sak Bal… Chuwaj, posible variante de Chuwaj, el cual es vuelto a referir en la citada Estela 31 (espeleotema) por Pájaro Jaguar IV. Como es posible notar, en todos estos casos el dios Chuwaj y sus variantes actúan a lo largo de los siglos como elemento de vinculación y mantenimiento de la identidad del linaje gobernante de Pájaro Jaguar IV a través de las refundaciones dinásticas.

Queda por último discutir la presencia de los tres braseros de la Tumba II del Edificio 23. La falta de claridad con respecto a la identidad de la persona enterrada en este lugar dificulta dar una interpretación históricamente exacta. Basada en datos etnográficos recabados entre los lacandones, Martha Cuevas ha señalado que en general la aparición de incensarios en tumbas prehispánicas se debe a la costumbre de colocar en la tumba del fallecido sus pertenencias, entre ellas sus braseros (Cuevas García 2007, 322-323). En el caso que nos atañe, el hecho de depositar objetos con la imagen de Chuwaj indica que esta divinidad fue de alta importancia en la vida del propietario de la Tumba II. María Elena Vega ha propuesto que el periodo asociado con esta tumba en realidad no estuvo libre de dificultades dinásticas (Vega Villalobos 2017, 177), razón por la que consideramos que, independientemente de quien haya estado ahí enterrado, la presencia de este dios puede estar asociada con escenarios de necesaria refundación dinástica ocurridos durante la vida del difunto.

Conclusión

En resumen, es posible proponer que una de las asociaciones simbólicas que presentaba Chuwaj, por lo menos en Yaxchilán, a la par de otras ya conocidas, consistía en la función que esta divinidad jugaba como manifestación del fuego nuevo renovador requerido en contextos de refundaciones dinásticas que solventaran momentos de crisis políticas. En virtud de ello, este dios habría sido aludido y adorado por los gobernantes de Yaxchilán de manera especial en aquellos momentos de inestabilidad que caracterizaron determinados momentos de la historia de esta ciudad del Usumacinta. Esta interpretación acerca de Chuwaj se limita, por supuesto, a los casos citados provenientes de Yaxchilán, aunque es posible que opere en ocurrencias semejantes en otras ciudades del área maya.

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55 El fuego podía ser usado tanto para las batallas como para los rituales. Véase Bassie (2008, 117-119).

66 No usamos las reglas de disarmonía vocálica.

77 Véase, por ejemplo, Tokovinine y Beliaev (2013, 192-193).

88 Una alternativa podría ser denominarle Dios Jaguar del Cordón Torcido, un nombre más descriptivo que interpretativo (véase Bassie 1991, 192).

99 Acerca de los ornamentos nasales entre los antiguos mayas, véase Kettunen (2006).

1010 Resulta interesante que en yucateco la palabra bal tenga el significado de “torcer cordeles” (Barrera Vásquez 1995, 31), lo cual podría estar asociado con el característico cordón de Chuwaj.

1212 Véase Stuart (2012, 139).

1313 Fragmentos de braseros con la representación de Chuwaj han sido hallados en otros lugares del área maya, como es el caso de Seibal (véase Stuart 1998, 408).

1515 Grupo de edificios 39-40-41.

1616 Véase también Helmke (2017, 30).

1717 Stephen Houston ha destacado la importancia, en general, de estudiar este tipo de jeroglíficos en la escritura maya (2021).

1818 Para una exposición reciente pormenorizada de estas batallas, véase los artículos de Sara García (2024) y Christian Prager y Antje Grothe (2024).

1919 El Dintel 10 fue hallado en el escombro del Edificio 3 (Mathews 1997, 259).

2020 Al respecto del encendido de fuego nuevo en montañas y cuevas entre los antiguos mayas, véase Sheseña (2005). Acerca de la misma práctica entre los aztecas, véase Helmke y Montero García (2016) y Helmke et al. (2024).

2121 En el Popol Vuh se encuentra registrado el momento mítico de la primera quema de incienso ocurrida después de la primera aparición del sol (Recinos 1978, 116).

2222 Véase también Helmke (2017, 30).

2323 Véase también Rice (1999) y Hull y Carrasco (2004).

Recibido: 08 de Diciembre de 2024; Aprobado: 17 de Febrero de 2025

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