Nociones de ciencia que forman a los autores
El propósito de este artículo es analizar algunas de las nociones de ciencia que forman a los autores al publicar en revistas indexadas. La originalidad del trabajo radica en el estudio de tales nociones porque cumplen distintas funciones en el trabajo científico. Una de estas funciones, con base en Du et al. (2020), es que nos acercan a las decisiones, aprendizajes y cálculos que realizan los investigadores cuando publican sus reflexiones y resultados y de esta manera entendemos mejor la producción de conocimientos.
Además, otra de las funciones de estas nociones de ciencia es que revelan cambios en los juegos académicos, económicos y políticos con los que los participantes se comprometen en dicho ámbito cognitivo, pues, como mencionaba Bourdieu (1990), con tales hábitos miramos las apuestas, las reglas, los intereses y las inversiones específicas que se generan y se satisfacen al producir conocimiento y difundirlo.
Otra función de tales nociones es que orientan el quehacer de los investigadores en contextos institucionales y cotidianos, por lo que al analizarlas entendemos mejor cómo se originan estos dispositivos, cómo se emplean, cambian, mezclan con otras nociones, resignifican el conocimiento (Potter, 1998), así como las formas de hacer ciencia y de regularla.
De acuerdo con lo anterior, en este trabajo, las nociones de ciencia en que se forman los autores se entienden como las racionalidades (Foucault, 2010), descripciones, creencias, expectativas de conocimientos, arreglos de recursos y argumentos con los que los autores construyen los objetos científicos en estas revistas (Olivé, 1998).
Desde esta perspectiva, las revistas indexadas son parte central de los sistemas de ciencia (Larivière, Haustein y Mongeon, 2015), por lo que sus textos y las prácticas con que se producen estarían sujetos al mismo tipo de análisis y de aprendizaje que se realiza con otros artefactos culturales (Olivé, 1998). En consecuencia, con estas nociones que forman a los autores, miramos el conocimiento publicado, autorreflexivo del discurso científico, de los dispositivos que lo hacen posible, válido y transitorio. A la vez, a través de estas nociones no sólo notamos la manera en que cambian estos dispositivos, sino también observamos el modo en que los investigadores crean pautas de rutinas, cambios en estas pautas y conceptos para concebir su propia generación (Ibáñez, 1985).
Dichas nociones también son una herramienta analítica para dilucidar cómo y a través de quiénes se obtiene el criterio de aceptabilidad o convalidación de las acciones que admiten y utilizan los autores para construir este ámbito científico (Maturana, 1994). Así, podemos ver el poder que tienen para generar efectos determinados y relaciones teóricas con el discurso científico, convirtiéndose en los objetos y los instrumentos de la teorización y de las prácticas académicas (Potter, 1998).
Tales nociones implicarían que en la actualidad amplias comunidades de investigadores aceptan, proponen y practican un quehacer en el que, como señalan Bourdieu, Chamboredon y Passeron (1975), participan porque reconocen y calculan los riesgos y los beneficios que obtienen al posicionar sus textos en estas revistas y porque saben cuáles son las estrategias razonables de inversión y desinversión para difundir sus trabajos.
En el estudio que aquí se reporta se utilizaron dos categorías de análisis. En la primera se consideran los arreglos, los cambios y las pautas en que se forman los autores al escribir artículos para revistas indexadas y ser evaluados a partir de tales ejercicios. En la segunda se mencionan las nociones de ciencia en que se forman los autores al decidir en cuáles revistas publicar. Si bien este ejercicio no expresa el complejo conjunto llamado ciencia y todas las nociones que implica, sí muestra amplias evidencias sobre los elementos que definen la validez o fuerza de los mecanismos científicos, es decir, qué y cómo escriben los académicos y quiénes tienen la autoridad para definir este mundo de recursos o nociones que trasforman lo que entendemos por conocimiento académico.
De acuerdo con lo planteado hasta aquí, es el juicio de los expertos lo que nos conduce a acreditar un texto científico como razonable (Wallerstein, 2004). Por esta razón, es preciso observar y consensuar los valores e intenciones con que se construyen tales juicios, a fin de sopesar el estatus ontológico y epistemológico de lo que llamamos objetos de la ciencia (Maturana, 1994). En la parte que sigue se explica la manera en que se usaron los elementos conceptuales en el análisis de la información documental obtenida.
Método
Para la identificación de algunas de las nociones de ciencia que forman a los autores que publican en revistas indexadas, se hizo un análisis documental, que abarca de 2011 a 2021, en el que se ubicaron las tendencias de discusión de los autores en esos diez años sobre las decisiones, aprendizajes, pautas y arreglos que recuperan al publicar textos en revistas indexadas.
La base de datos a la que se recurrió para hacer la búsqueda de textos es Science Direct, ya que cumplió una doble función en el análisis. Por una parte, permitió usar como criterios de búsqueda los mismos dispositivos que se analizan aquí, puesto que contiene revistas indexadas y artículos escritos en inglés durante la última década. Por la otra, por medio de esta búsqueda se ubicaron 27 textos cuyos autores reflexionan acerca del tema que aquí se discute.
Tanto la originalidad como las limitaciones de este acercamiento radican en que hace posible el estudio de las nociones de ciencia en que se forman los autores que publican en revistas indexadas. En coincidencia con Potter (1998), las nociones son versiones temporales y posibles de la historia del conocimiento, por lo que dan poder a unos elementos y disminuyen el que tienen otros.
A través de esta aproximación empírica, se consideraron 22 reportes de investigación y cinco ensayos sobre el tema; de manera que, en este conjunto de publicaciones, siguiendo a Ioannidis, Boyack y Klavans (2014), se miran los textos y las revistas que forman un escaparate internacional del conocimiento de frontera. Como indican Franssen y Wouters (2019), en estas revistas, los autores publican en el idioma predominante de la ciencia o inglés, y consiguen altos índices de citación.
Con base en la revisión preliminar de los documentos encontrados y de los elementos conceptuales del texto, se elaboraron dos categorías de análisis para expresar las nociones de ciencia que forman a los autores que publican en revistas indexadas. En la primera se incluyen las decisiones, los arreglos, los cambios y las pautas que los autores aprenden al escribir artículos en revistas indexadas, en inglés, en coautorías nacionales e internacionales, siguiendo los patrones de financiamiento de los gobiernos nacionales y al ser evaluados a partir de tales ejercicios. En la segunda categoría se refieren las nociones de ciencia en que se forman los autores al decidir en cuáles revistas publicar, al observar los factores de impacto que tienen las revistas, al participar en revisiones de pares, citar a otros y ser citados.
En este acercamiento se identifican nociones que se ponen en práctica en el oficio científico y transforman algunos de los recursos con los que se hace ciencia. Como argumenta Foucault (2010), con estos elementos de la historia del conocimiento se puede tratar el discurso en el juego de su instancia para fijar sus límites, identificar sus rupturas, los erizamientos de su discontinuidad, así como la irrupción de los nuevos acontecimientos que determinan su objeto y la validez de su análisis.
Los textos consultados son de autores que trabajan en distintas áreas del conocimiento, en el entendido de que son parte de una comunidad académica que persigue objetivos, realiza prácticas de publicación y tienen intereses comunes. Con fundamento en Bourdieu (2003, p. 118), se valora que en las intersecciones entre estas áreas existe unidad, modos “racionalizados, formalizados y estandarizados de pensamiento”, lo que daría pie a reconocer posibles innovaciones y reflexiones sobre el tema que se analiza.
Resultados: qué aprenden los autores de la ciencia
Dado que el objetivo de este texto es analizar algunas de las nociones de ciencia que forman a los autores cuando publican en revistas indexadas, los resultados se organizan en función de las dos categorías construidas para el estudio. En la primera se enuncian las nociones que consideran al escribir artículos y ser evaluados a partir de tales ejercicios; en la segunda, las nociones en que éstos se forman al decidir en cuáles revistas publicar. Este conjunto permite observar qué aprenden los autores sobre los modos en que es aceptable construir, organizar y difundir conocimientos.
Nociones de ciencia que se aprenden al escribir para publicar
Como se adelantó, en esta primera parte de los resultados se refieren las decisiones, los arreglos, los cambios y las pautas en que los autores se forman al escribir artículos para revistas indexadas, en inglés, en coautorías nacionales e internacionales, siguiendo los patrones de financiamiento de los gobiernos nacionales y al ser evaluados a partir de tales ejercicios.
En consecuencia, para tal propósito, es preciso notar quiénes pueden publicar en estas revistas y cuán alcanzable es este proyecto para quienes todavía no lo logran. Al respecto, Sandström y Van den Besselaar (2016) muestran que los investigadores que publicaban más en revistas indexadas tendían a disminuir la calidad de sus textos, de modo que, con base en Dijstelbloem et al. (2016), se decían a favor de la ciencia lenta que se practica en los Países Bajos, lo que eliminó la productividad en las evaluaciones nacionales de la investigación, promovía la idea de dominar la calidad de los textos y no solicitarlos en cierta cantidad.
Probablemente, las nociones actuales de ciencia que los autores aprenden al publicar en revistas indexadas están al alcance y favorecen el desarrollo de ciertas élites académicas. Al mismo tiempo, el concurso por publicar más en estas revistas excluye conocimientos, investigadores, universidades, usuarios y países. En palabras de Foucault (2010), este tipo de racionalidad o noción tendría efectos que transforman la constitución, la validez y las reglas sucesivas de la publicación y uso de conocimientos.
Acerca de los autores que pueden formarse en tales nociones de ciencia al escribir artículos, Ioannidis, Boyack y Klavans (2014) aseguran que la mayoría de las universidades y sus equipos científicos no figuraban ni figurarían en el uno por ciento que publicaba sin interrupción en las revistas indexadas en Scopus; quienes ya lo hacían tenían pocas posibilidades de mantener este ritmo de publicación. En coincidencia, en este uno por ciento, Geertz (1989) asegura que se ha vuelto ordinario que haya logros distintos entre los investigadores, apenas unos cuantos diseñen la identidad textual en el área, refieran en torno a qué se discute y de qué modo, con lo que establecen los términos discursivos en los que otros se moverán después.
Las nociones de ciencia en que se forman los autores también conllevan la idea de que el conocimiento que se produce ahora es internacional, por lo que las coautorías y los hallazgos de investigación atravesarían fronteras nacionales. Si la ciencia funciona así, identificaríamos una amplia comunidad de investigadores de muchos países trabajando en conjunto y de manera cotidiana. Sin embargo, Moed et al. (2020) encontraron que la mayoría de las publicaciones y citas de Scopus no son internacionales; suceden entre autores de un mismo país e institución, con el lenguaje que se usa en el país de referencia de la revista, incluido el inglés, y también suceden en países como Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia.
Estas nociones implicarían que una buena parte de los autores de tales revistas aprendieron a realizar colaboraciones internacionales y nacionales para la innovación. Sin embargo, Benavent et al. (2012) notaron que en la base de datos Scopus se incrementaron en todo el mundo las publicaciones en coautorías nacionales e internacionales, en especial en Asia (más del 40 por ciento) y en Norteamérica (más del 35 por ciento). Aunque también identificaron investigadores con publicaciones domésticas o sin participación de colegas de su país y de otros países, en especial en América Latina (15 por ciento), en universidades de élite como Harvard (17 por ciento) y en el área de las artes y humanidades (72 por ciento) (Benavent et al., 2012).
Los datos de las dos citas previas muestran que los textos en coautorías internacionales y nacionales suponen aprendizajes que no son tan sencillos de lograr ni tan frecuentes como para fundar una nueva orientación comunitaria sobre la manera en que se publican artículos académicos en la actualidad. Además, las coautorías internacionales que conllevan tales nociones de ciencia implican visiones de construcción de conocimiento que pueden variar entre países. Harwood (2006, p. 54) da un ejemplo al respecto cuando alude a un contraste notable entre eruditos alemanes y estadounidenses en las suposiciones epistemológicas de éstos, ya que “los europeos se sentían más cómodos con la teoría que los estadounidenses, mientras que estos últimos daban un mayor énfasis a la obtención de observaciones fiables”.
En este análisis parece viable considerar el papel que desempeñan los gobiernos de cada país al proponer, cambiar y solidificar las nociones que forman a los autores que publican en revistas indexadas, dado que cuando son creadas desde el Estado propician la reconfiguración profesional de tales autores porque aprenden a hacer lo que requieren para estar en el oficio. Además, según Maturana (2004), los gobiernos también promueven diversos criterios de aceptabilidad científica entre los investigadores.
Se pueden ver ejemplos de dos países en lo tocante a las implicaciones de estas nociones de ciencia cuando los gobiernos nacionales deciden hacia dónde orientar las publicaciones. Mathies, Kivistö y Birnbaum (2020) encontraron que los patrones de financiamiento de investigación nacionales en Finlandia privilegiaban las publicaciones en inglés, en revistas arbitradas por pares, indexadas y con coautores internacionales. Y en esa dirección cambiaron los patrones de publicación de tales académicos de ese país.
Una experiencia parecida a la anterior se observó en Holanda. Engels, Ossenblok y Spruyt (2012) muestran las coincidencias entre los requerimientos para los fondos de investigación y los patrones de trabajo de los académicos de ese país, el incremento de las publicaciones, escritas especialmente en inglés, y no en holandés, en coautorías internacionales e indexadas en Thomson Reuters. Lo que lamentan los autores acerca de estos nuevos aprendizajes es la pérdida de rasgos nacionales en los textos y en las líneas que marca el país a favor de un idioma predominante en el mundo.
Las nociones de ciencia que forman a los autores para publicar en revistas indexadas internacionales y que se construyen desde los gobiernos de los países tendrían su contrapeso en las culturas académicas, tradiciones y valores nacionales que se han practicado históricamente. Al respecto, Hennemann, Rybski y Liefner (2012) plantean que los sistemas nacionales y gubernamentales de ciencia también funcionan como fronteras y barreras al integrar redes de colaboración y citación internacionales, pues se fortalecen a través de patrones nacionales como la lengua, los códigos de ética y legales comunes y de la distribución de recursos políticos, monetarios y no monetarios.
A la vez, es preciso anotar que cuando los gobiernos nacionales deciden introducir nociones de ciencia que forman a los autores de revistas indexadas, en concordancia con Potter (1998), se hace evidente que sus conexiones, significado y el empleo en las relaciones académicas y políticas donde se originan se atenúan y llegan a desaparecer con el paso del tiempo. Habría que agregar que estas nociones serían parte de los modos regulares de difundir la ciencia, privilegiarían algunas prácticas, a veces sin mirar con cuidado los efectos no esperados que conllevarían a la larga para el desarrollo del conocimiento científico y de las sociedades que se nutren de él.
Al reconocer algunas de las nociones actuales de ciencia que forman a los autores al publicar, es notorio que cuando cambian los juegos académicos también se están creando otras participaciones económicas, políticas y de la iniciativa privada o externas a los campos académicos. En específico, hay que ver las revistas y sus editoriales como recursos o dispositivos que hacen que tales publicaciones sean posibles.
En ese sentido, Rodrigues, Abadal y Hermes (2020) aseguran que las editoriales comerciales ejercen un creciente oligopolio editorial y un control excesivo de los sistemas de comunicación de la ciencia. Agregan que este asunto no es menor, dado que los investigadores tienen muy poco poder para decidir qué y dónde publicar, puesto que en sus instituciones se espera que sea en las revistas indexadas del más alto impacto, que podrían tener precios de publicación abusivos y no necesariamente ser las mejores para dialogar entre pares.
En relación con estas nociones que revelan la manera en que en la actualidad se forman los autores para que publiquen sus trabajos y con los que se asume que la ciencia funciona mejor, Larivière, Haustein y Mongeon (2015) encontraron que algunas grandes editoriales comerciales, como Elsevier, han ejercido el oligopolio y el control de las revistas indexadas, pero, al contrario de otros negocios, los textos son escritos y revisados por los investigadores de manera gratuita. De este modo, estas editoriales reciben las ganancias completas, tanto por las suscripciones de las universidades a las revistas como por las descargas de textos de los investigadores; incluso los derechos de los textos publicados se adjudican a las editoriales.
Al parecer, las inversiones económicas de investigadores, universidades y gobiernos no desaparecerán de las nociones o rutinas y arreglos que propician el conocimiento científico y las autorías actuales en las revistas indexadas, pues, como veremos enseguida, lo que se dialoga ahora son los costos válidos de estas inversiones, y no tales cobros. En ese sentido, Wagner (2006) ya vaticinaba que el conocimiento de ahora sería pragmático, orientado hacia el rendimiento, erradicaría problemas, permitiría una economía de pensamiento, sería ampliamente comunicable y perdería especificidad y particularidad.
Hay quienes apoyan la idea de cobrarle a los autores por publicar en revistas indexadas y hay quienes rechazan que la autoridad de decir algo a nombre de la ciencia o el acceso a los medios para consultarla deban tener precio. Pourret (2020) respalda el acceso abierto y gratuito a las revistas, para excluir las que son híbridas, pues dice que las últimas atentaban contra la ética de las publicaciones porque imponían inequidades financieras o tenían costos altos por procesamiento de artículos (APC, article processing charge), períodos de embargo para que los lectores consultaran los textos sin costo y restricciones sobre el autoarchivo de un artículo. Si bien este autor nota que no había una relación clara entre el impacto de la revista y el APC, identifica que las revistas con mayor APC correspondían a las principales editoriales comerciales, en lugar de a las de la propia comunidad académica, lo que transfería costos a los investigadores y a sus organizaciones.
Las nociones de ciencia que forman a los autores cuando publican en revistas indexadas que tienen costos de publicación implicarían más inversiones para ejercer el oficio científico, conllevarían que se sopesen los beneficios y las limitaciones de moldear una ciencia que ahora costaría más a sus usuarios o a los lectores, a los futuros investigadores y a quienes quieran tener acceso al conocimiento que hoy se produce y publica. Con base en Wallerstein (2004), habría que preguntarse qué nos hace creer que estas comunidades que regulan las publicaciones en las revistas indexadas con costo y sin costo hablan con una voz común, por qué tienen nuestro respeto y crédito, pues parece que confiamos en el relativo desinterés de éstas y que más o menos aceptamos las verdades emergidas de los datos que presentan.
En este marco, Van Noorden (2013) distingue dos posiciones en las opiniones de editores e investigadores que escribían en estas revistas: los que creían que el acceso abierto es viable porque las editoriales obtienen ganancias y permiten que más investigadores lean más textos, y los que consideraban que vale la pena que existan editoriales comerciales porque los millones de dólares que ganan cada año se traducen en orientación de la ciencia, filtración de la literatura, guía de los autores y lectores hacia las revistas más prestigiadas y recepción de incentivos económicos por parte de los autores por publicar en ellas.
Desde estas nociones, la ciencia más avanzada y refinada tendría costos para los autores o investigadores, dejaría fuera a aquellos que no pueden pagar las cuotas de procesamiento de sus textos y de su consulta, propiciaría la discusión sobre la responsabilidad de los gobiernos nacionales, las universidades y los investigadores para asumir estos costos. Por lo tanto, cabría cuestionarse si, al igual que en la educación y en la salud, la ciencia es ahora el objetivo de las empresas que buscan nuevos y redituables espacios de negocios, dado el alto interés actual de los gobiernos y los investigadores por publicar en las mejores revistas indexadas.
En adición, los diversos costos por publicar y consultar revistas indexadas crearían nociones de ciencia que indicarían que este ámbito es un giro comercial y lucrativo para algunas editoriales, en el que los lectores deben invertir para acceder al conocimiento. Así que dichas nociones llaman más nuestra atención y análisis, pues transforman los campos científicos en élites más cerradas, discriminatorias y caras, al condicionar el acceso libre y gratuito a los diversos grupos sociales.
Por consiguiente, publicar no sólo implica saber investigar, escribir, reconocer dónde publicar y cómo atender las recomendaciones de los revisores; también se decide pagar o no para publicar, ubicar los propósitos comerciales de estos procesos y el papel de los participantes en este negocio académico. En coincidencia con Potter (1998), dichas nociones construirían el análisis de tales descripciones y de sus implicaciones en contextos poco abordados hasta ahora.
Como parte de esta discusión acerca de las nociones en que se forman los autores al publicar en revistas con costos por procesamiento de textos, Vuong et al. (2020) encontraron que el plan S, que promueve el acceso abierto a un texto desde el primer momento en que se publica, necesita el impulso de los gobiernos de los países, en especial de los países en desarrollo, para financiar proyectos que impliquen estos artículos, que evalúen mejor la calidad de estas revistas y que creen las condiciones laborales para que los investigadores logren tales publicaciones, en especial si se espera que se realicen en colaboraciones internacionales, tal como se está promoviendo en todo el mundo.
La amplia estructuración y codificación de las prácticas de publicación en revistas indexadas construye nociones de ciencia que forman a los autores y, al mismo tiempo, define qué tipos de conocimientos son mejor recibidos y evaluados en estas revistas y se consideran como una representación avanzada de la ciencia. A la vez, tal estructuración revela otros tipos de conocimientos que van dejando de tener cabida porque no están en los medios de difusión más reconocidos y aceptados por las universidades, los grupos de investigación y las normas de ciencia de los países. Con base en Olivé (1998), la construcción de la ciencia también se refiere a los textos científicos y a los artefactos validados y actuales con que se elaboran.
En conformidad con lo anterior, las nociones de ciencia que nos ocupan también revelarían los tipos de datos y de conocimientos aceptados como publicables en las revistas indexadas. Marcel et al. (2014) cuestionan los beneficios que conlleva para las colectividades científicas que las revistas de más alto impacto publiquen especialmente textos que presentan evidencias estadísticamente significativas, pues esto induce a que los investigadores sobreestimen los resultados de sus trabajos, desechen los conocimientos que obtienen cuando no logran este tipo de resultados y olviden que un trabajo riguroso y la difusión de todos los conocimientos permiten el metaanálisis de datos.
En esta primera parte de los resultados, al mirar las nociones actuales de ciencia que forman a los autores, se ubican los arreglos, los cambios y las pautas que aprenden al escribir artículos en revistas indexadas para desarrollar los trabajos más innovadores, de gran alcance, en coautorías internacionales, siguiendo directrices políticas y académicas nacionales y globales y al ser evaluados a partir de tales ejercicios.
A la vez, las nociones actuales que forman a los autores limitarían los ejercicios de ciencia si vemos a quiénes van dirigidos, cuáles consecuencias no intencionadas traerían para quienes las aprenden y para quienes no las alcanzan, qué ganancias y costos científicos, económicos, políticos y laborales conllevan para los usuarios del conocimiento publicado, para los investigadores, sus instituciones y el avance de una ciencia abierta y dialogada.
Las nociones no sólo crean imágenes de los nuevos tipos de ciencia, prácticas y conocimientos que son aceptables y valiosos al realizar este oficio, sino que también ponen en entredicho la rigurosidad, la novedad y la originalidad de los textos, autores y medios de difusión que no se alinean con sus pautas. Por ejemplo, publicar en revistas no indexadas, en libros, ponencias, sin coautorías internacionales o fuera de los índices de mayor jerarquía, pondría en duda la capacidad académica de sus autores y la validez de lo que plantean porque no se alinean con pautas que en la actualidad aprenden y siguen los autores de las revistas indexadas, ya que no se catalogarían como ciencia de frontera o avanzada y estarían fuera de los dispositivos de ciencia más cotizados o las revistas indexadas.
Por supuesto, al definir los dispositivos para la publicación no se estaría discutiendo de manera precisa el valor de los contenidos de los textos; sin embargo, en consonancia con Bourdieu (2003, p. 25), “todos aquellos que tenían un capital vinculado a la antigua manera de hacer ciencia viven una bancarrota simbólica y su trabajo es remitido a un pasado superado y arcaico”.
Tal vez estas nociones fortalecerían más la ciencia si también se estudiaran con mayor detenimiento y se mejoraran las condiciones de trabajo que tienen los académicos para publicar en estas revistas, los organismos que proponen normas laborales miraran algunos de los efectos no deseados que han provocado y se pensaran las prácticas y definiciones de ciencia como un conjunto amplio de pautas, decisiones y arreglos que van más allá de las autorías de revistas indexadas o de un tipo de dispositivo autorizado para publicar tales conocimientos.
De acuerdo con Bourdieu (2003), la ciencia y sus nociones construyen una verdad discutible, pues están recorridas por controversias y conflictos que, cosa rara, ilustran de manera ejemplar los mejores análisis de tales controversias. De este modo, con dichas nociones es preciso mirar los productos y medios esperables de estos ejercicios, así como las causas, los contextos y las situaciones en que se originan, ya que son tan relevantes para producir ciencia como los medios en que ésta se difunde.
Nociones de ciencia que se aprenderían al identificar las revistas indexadas
En esta segunda parte de los resultados se analizan algunas de las nociones de ciencia que forman a los autores al decidir en cuáles revistas publicar, al revisar los factores de impacto que tienen las revistas, participar en revisiones de pares, citar a otros y ser citados. Acercarse a estas nociones permite encontrar algunas de las pautas que conllevan las exigencias que tienen los académicos alrededor del mundo de publicar y ser citados en revistas de alto perfil, para el ingreso, promoción y permanencia en su trabajo (Hyland y Jiang, 2019), dado que encuentran difícil entender cuáles son los requerimientos y cambios que deben hacer para estar al día en su profesión (Clark, 1987).
En tales nociones, otro de los recursos que se ha creado para evaluar el conocimiento científico es el factor de impacto de las revistas indexadas, que implica la participación de autores, revisores, editoriales y lectores para movilizarlo y definir quiénes están en lo más alto de las pirámides de publicaciones y citas. Vale decir que los altos factores de impacto se agregan a las múltiples herramientas académicas que ya se usan para tratar de predecir y calcular las promesas e inversiones de ciencia de frontera que representan tales artículos y las revistas en que se publican.
Con base en Bourdieu, Chamboredon y Passeron (1975), el factor de impacto y los recursos para contar citas constituirían delimitaciones intelectuales y sociales que otorgan poder sobre los mecanismos constitutivos del campo, por lo que también definen lo que es legítimo de discusión y lo que no es científico. Además, como señalan Hyland y Jiang (2019), el conteo de citas explicaría el aumento de revistas indexadas y el modelo de negocios que se ha desarrollado para posicionar estas citas y monitorearlas.
El factor de impacto es un potente mecanismo académico que se incrusta en las nociones de ciencia que nos ocupan porque, según Chorus y Waltman (2016), es el elemento más importante para medir la calidad de los sistemas de ciencia. Asimismo, estos autores creen que pervierte a autores, editores y editoriales por la presión que tienen para mantenerlo, incrementa la autocitación, crea prácticas de manipulación editorial y coercitivas para aumentar el número de citas.
El número de citas que recibe un texto construye un recurso fundamental para definir los factores de impacto. A la vez, tal número de citas clasifica y posiciona profesionalmente a los autores de las revistas. En este orden de ideas, Michalska y Allesina (2017) aluden a la pérdida del poder del sistema meritocrático en que se basa la ciencia en el mundo, pues refieren que el número de citas que alguien acumula en su vida profesional está más definido por la aleatoriedad que por elementos específicos. Agregan que la evaluación basada en el número de publicaciones y citas desincentiva la búsqueda de investigaciones de largo plazo, la expansión hacia nuevos campos de investigación, la frecuente autocitación, la autoría múltiple y la falta de profundidad al evaluar y definir qué es una publicación de alta calidad.
Si bien hay ciertas dudas sobre los recursos académicos de ser citados y tener textos en revistas indexadas con altos factores de impacto, éstos toman fuerza en las nociones actuales de ciencia que forman a los autores de revistas indexadas porque definen partes centrales de sus evaluaciones alrededor del mundo y porque, a la vez, son estrategias para promover el avance de la ciencia. De acuerdo con Potter (1998), habría que ver el poder que tienen estas nociones para convertir objetos e instrumentos en prácticas académicas valiosas, o, como decía Kuhn (1971), el poder que tienen para reconstruir los compromisos de los investigadores con la ciencia.
En estas nociones que aprenden los autores al publicar se nota que apostar el avance de la ciencia a sus productos finales tiene sus riesgos. Por ejemplo, Niles et al. (2020) cuestionan el credo dominante de la academia “publicar o perecer”, pues creen que al privilegiar las métricas para evaluar a los investigadores se disminuye la calidad del trabajo de investigación; además, en las revistas indexadas de alto impacto se ha incrementado el número de autores que se han retractado de lo que habían dicho antes en sus artículos, así como el de las publicaciones que sólo presentan el refrito o la reproducción de sus resultados.
Otro ejemplo de los riesgos de contar textos y citas lo menciona Pollock (2020) en su papel de editor de una revista, cuando muestra los aprendizajes y los problemas que trajo tal retractación de los autores de dos textos publicados, a quienes podría traerles descrédito de por vida no demostrar que sus errores fueron no intencionados. Asimismo, el lugar académico de la revista y de los editores y revisores de pares quedaba en entredicho, dado que se abría la posibilidad de que otros errores se pasaran por alto o se disminuyeran los estándares de la revista.
Las nociones de ciencia que forman a los autores también tienen una función en el análisis de lo que éstos consideran como conocimiento válido o no válido al publicar en revistas indexadas. De este desvelamiento, que implica aprendizajes, Bourdieu (2003, pp. 48-49) escribió un gran ejemplo:
[Cuando los investigadores] entran a un laboratorio, a menudo descubren textos extravagantes pegados a la pared, como un dictionary of useful research phrases […], con listas de debe decirse/no debe decirse…, por ejemplo, aunque todavía no sea posible ofrecer unas respuestas a estas preguntas, el experimento no ha funcionado, por lo que por lo menos podría aprovecharlo para una publicación.
Así pues, uno de los cometidos de estudiar las nociones de ciencia que forman a los autores es probar las prácticas establecidas para publicar en revistas indexadas, pues al hacerlo se notaría que a los hallazgos de sus textos y autores se les adjudican altos grados de confiabilidad y de refinamiento. Además, como anotan Hyland y Jiang (2019), hacerse de un nombre por sí mismo en las distintas disciplinas implicaría la publicación regular de textos y frecuentes citaciones, ya que conllevaría ser visto como autoridad académica o tener una gran reputación.
Sin embargo, los artículos de las revistas depredadoras ponen en duda la validez de estos presupuestos por varias razones: operan de maneras parecidas a las indexadas, sus organizadores también obtienen ganancias, los textos borran su origen cuando están disponibles para consulta en algunas bases de datos y sus contenidos son partes fundacionales de las culturas y tradiciones científicas actuales, al igual que los producidos en los textos de las indexadas.
Al parecer, los lectores no siempre están ocupados en diferenciar revistas depredadoras de las que no lo son, ya que buscan, consultan y citan textos que, como afirmaba Clark (1987), tengan puntos de vista distintos, sean originales, propongan soluciones y hablen desde sus referencias.
En este orden de ideas, Akça y Akbulut (2021) muestran que las revistas depredadoras presentan diversas desventajas para la ciencia, no cumplen procesos editoriales serios, persiguen intereses económicos, sus textos son imprecisos en los métodos, hallazgos y discusiones que publican y suelen ser citados en textos de revistas indexadas.
Estos arreglos, cambios y pautas que practican los investigadores en torno a las revistas depredadoras e indexadas se mezclan con otros a tal grado que para los autores es difícil diferenciarlos. En este sentido, Wang y Soler (2021) enumeran las malas prácticas científicas más comunes en las revistas depredadoras como la inadecuada revisión de pares, plagio, presentación de información falsa acerca de los factores de impacto, ocultamiento de cargos en el procesamiento de un texto, carencia de políticas para retractarse de una publicación, uso de nombres y sitios web de revistas establecidas y atracción de grandes cantidades de artículos.
Además, es preciso hacer notar que las revistas depredadoras complejizarían las decisiones de los autores para elegir revistas para publicar, pues crean confusiones entre principiantes y expertos a la hora de diferenciar los textos, investigadores y medios que cubren las diversas cualidades de indexación, de los que sólo imitan tales características y se unen a las bases de datos como consultables. Respecto a las distintas posiciones de los dos grupos, los de las revistas indexadas y los que las imitan, Bourdieu (2000) consideraba que las representaciones de la ciencia son estrategias ideológicas disfrazadas de toma de posiciones epistemológicas, por las cuales tienden a justificar su propia posición y las estrategias que ponen en marcha para mantenerla o mejorarla, al tiempo que desacreditan a los defensores de la posición opuesta y sus estrategias.
Sobre los aprendizajes que son válidos o no en estas revistas, Koroulakis et al. (2020) dan a conocer que, al elegir una revista indexada para publicar sus artículos, los autores estaban preocupados por el factor de impacto, el costo de publicar, las posibilidades de recibir retroalimentaciones en la revisión de pares, así como por su falta de preparación para identificar las revistas depredadoras.
Además de los dispositivos mencionados, las revisiones de pares se unen a las nociones de ciencia que forman a los autores cuando publican en revistas indexadas porque se espera que sean los expertos quienes reconozcan y usen los acuerdos comunitarios actuales respecto a las formas, los fondos y las estrategias que contempla el conocimiento producido y publicable. Así, con estos ejercicios se encaminarían a los posibles autores para entender el conjunto de artefactos culturales que conllevan estas revistas.
Observar las revisiones de pares nos da acceso a las valoraciones inherentes a la evaluación de textos y a la recepción de recomendaciones de los investigadores avanzados porque ubicamos las pautas que usan para calificar un texto como de calidad y los movimientos confidenciales que cubren con una capa espesa de aceptaciones, rechazos o recomendaciones para retrabajar un texto en vías de publicación. Además, con base en Foucault (2010), percibimos los equilibrios mudos, estables y difíciles de alterar que se construyen en estas revisiones.
En cuanto a las revisiones de pares, como parte de las nociones de ciencia que forman a los autores, Justman (2018), quien escribió como editor de una revista, expresa la manera en que las revisiones realizadas con altos estándares incrementan la calidad de los artículos y de la ciencia, porque los revisores se aseguran de que los textos tienen los datos, métodos y conjeturas concretos; autores y revisores aprenden y dialogan cuando los primeros luchan por resolver los puntos débiles de su trabajo, y, a la vez, los lectores encuentran buenos textos en una revista.
Asociado al punto de vista previo y desde una perspectiva que disiente parcialmente de la creencia de que las revisiones de pares son prácticas fundacionales de una ciencia fuerte, Torella, Antoniou y Antoniou (2021) valoran que, en su experiencia como autores experimentados y no siempre exitosos, se han encontrado con revisores de pares que han sido minuciosos, constructivos, realistas al sugerir cambios y conscientes de sus propios prejuicios y limitaciones. En consecuencia, cuando su trabajo fue rechazado, entendieron las razones detrás de la decisión de los editores. En otras ocasiones, recibieron críticas negativas, pobres o difíciles de abordar porque no estaban dirigidas a un aspecto específico de su texto; por ejemplo, decirles que su manuscrito era muy confuso no les ayudó a mejorar su trabajo.
Las revisiones de pares también implican las formas en que se moldean o mejoran los contenidos revisados y los procesos que forman a los investigadores sobre lo que sí y no hacer al enviar un artículo a una revista indexada. Al respecto, Ellwanger y Bogo (2020) identifican diversas dificultades por las que los revisores de pares se niegan a participar en estos procesos, como fatiga, saturación de actividades de gestión y falta de tiempo, por lo que proponen que los artículos a revisar discutan temas de su interés; los editores den acceso a textos o a la descarga gratuita de éstos por un periodo determinado; los nombres de los revisores se mencionen en la revista, y se incremente la diversidad de los revisores por sexo, región en la que viven, edad y especialidad en que se formaron. En coincidencia con Hyland y Jiang (2019), el énfasis en publicar disminuye otros aspectos significativos de la vida académica, como ser editor de revistas, hacer revisiones de pares o dar clases.
Obviamente, una mayor inclusión de las mujeres en estos procesos de formación propiciaría mejoras en las revisiones de pares y en las estructuras académicas de las revistas indexadas, ya que, como mencionan Castañeda y Contreras (2021), aunque viven tensiones para balancear la vida privada y académica, están claramente decididas a avanzar en la ciencia.
En este sentido, Lundine et al. (2019) aseguran que, por no establecer cuotas de género para autores, revisores de pares y editores de revistas, la mayoría de los participantes son hombres, las mujeres quedan excluidas de estos intercambios y aprendizajes, por lo que se pierden sus puntos de vista, quedan fuera de las oportunidades para el reconocimiento y la promoción laboral, como tener fondos para investigar, publicar y ser citadas. Siguiendo las ideas de Clark (1987), en las culturas académicas unos cuantos se definen como autoridades en virtud de las responsabilidades que tienen, mientras que el resto construye una estructura uniforme que les sostiene.
En la revisión de estas nociones, otro asunto que no es menor es que habría distintos dispositivos para diferenciar el conocimiento de punta del que sólo engrosa las amplias cifras de textos que se encuentran en las bases de datos académicas. Las dificultades para hacer estas predicciones y aprender a distinguir tales artículos pueden llevar largos periodos. Como lo ejemplifica Kuhn (1971) con su primera publicación, siete años después de escribirla, las críticas que recibió le ayudaron a expresar mejor los temas tratados.
¿Cuál sería el tiempo propicio para valorar los artículos prometedores y su impacto?. Du et al. (2020) aseguran que los sleeping beauties son contribuciones de alta calidad, con reconocimiento tardío o que son citados años y décadas después y muestran un impacto técnico más fuerte y largo que los que son reconocidos o citados los primeros años. Los sleeping beauties se publican de manera prematura, hacen predicciones futuristas, reciben citas negativas, no son bien comprendidos, quedan sin citarse durante décadas, hasta que son redescubiertos y verificados en las comunidades académicas.
Además, los autores de las revistas indexadas aprenden que el reconocimiento llega a partir de las veces que los citan en el corto plazo. Sin embargo, Ye y Bornmann (2018) notan que el análisis bibliométrico que se usa en la actualidad mide el impacto o crédito de un texto después de tres a cinco años de que se publicó. No obstante, identifican tres tipos de textos que han desafiado esta bibliometría: los sleeping beauties, los smart girl y los flashes in the pan. Los primeros reciben un gran número de citas después de cinco años; los segundos tienen altos picos de citación por décadas, y los últimos reciben crédito instantáneo o citas los primeros años.
Revisar con cuidado los elementos que forjan las nociones de ciencia actuales y su impacto en el conocimiento de frontera es valioso porque saca a la luz distintas motivaciones, procesos y decisiones que se toman al citar a otros y avanzar en este oficio. Kuhn (1971, p. 315) dio cuenta de las maneras en que sus lectores criticaron su trabajo sobre las revoluciones, por lo que él hacía lo mismo, criticaba los razonamientos de sus lectores, “tal teorema en la práctica… no es más que un marbete”.
En ese sentido, las nociones de ciencia que los autores aprenden al publicar, citar y ser citados en revistas indexadas aún pueden ser revisadas con más detenimiento, dado que involucran múltiples y, a veces, frágiles decisiones. Li et al. (2014) muestran que las motivaciones para citar a otros no siempre son desinteresadas; por ejemplo, en vez de dar crédito a quienes se cita, se le critica para evidenciar las ventajas de conocimiento, económicas o comerciales que tiene lo publicado en una revista. O bien, agregan, se cita para demostrar la fortaleza del conocimiento que se presenta. Bourdieu (2003, pp. 49 y 50) sostenía que al publicar se aprende a “estar en regla con la idea oficial de lo que se hace […] que esa decisión parezca que ha sido motivada por unas razones […] lo más elevadas y jurídicas posibles”.
En este apartado se revisaron diversas nociones actuales de ciencia que fundan la formación de investigadores y su trabajo actual en revistas indexadas, pues sus aportaciones se traducen en nuevas maneras de producir y difundir conocimiento. A la vez, estas nociones perpetúan el oficio en las universidades, promueven el trabajo de los investigadores, integran valores, intereses y tradiciones académicas fuertes y proponen estrategias y posibilidades para que más participantes las incorporen en sus prácticas de publicación académica.
Tales nociones de ciencia revelan que los aprendizajes que tienen los autores al ser parte de las revistas indexadas comportan muchas pautas, unas más consolidadas que otras. Además, traerían diversas implicaciones para las culturas académicas que cimientan el oficio científico. Por ejemplo, con base en Hyland y Jiang (2019), estas nociones y prácticas se han expandido con rapidez en el mundo, pese a que, en promedio, preparar un artículo lleva 100 horas, lo que reduce el tiempo para la enseñanza, la asesoría y el cultivo de las tradiciones académicas con los estudiantes.
Asimismo, como se ha podido notar, falta valorar con más detenimiento los efectos no esperados de estas nociones, a fin de cuidar que no limiten el trabajo de la ciencia, se produzcan más textos, aunque no más avances científicos, se orienten los sistemas de ciencia a la indexación; que no impidan la expansión de los campos científicos, la participación de los actuales y futuros investigadores o representen otros intereses y ámbitos políticos, económicos y privados que, como lo señalaba Bourdieu (1990), conllevarían la heteronomía de estos campos, expresarían problemas y leyes sociales externas a éstos y propiciarían una competencia imperfecta entre sus miembros.
Para cerrar este apartado, en la gráfica 1 se muestran algunos de los dilemas que suponen estas nociones.
Conclusiones: nociones de ciencia que forman a los autores de revistas indexadas
Vale recordar que el propósito de este texto es identificar las nociones de ciencia que forman a los autores al publicar en revistas indexadas, pues, como decía Bourdieu (2003, p. 49), es divertido descubrir las formalidades de la literatura formal, dado que “la doble verdad de la experiencia que los agentes puede tener de su propia práctica tiene algo de universal”.
Con fundamento en las distintas evidencias presentadas, estas nociones de ciencia que forman a los autores promueven conocimientos de punta, fuertes y orientados a la internacionalización, por lo que reciben el respaldo y el impulso de diversos gobiernos nacionales, editoriales, comités revisores, universidades e investigadores. Hyland y Jiang (2019) argumentan que tales decisiones reconstruyen los quehaceres de las universidades, por lo que estas instituciones son coordinadas por administrativos con formación profesional, que aseguran los indicadores cuantitativos básicos, el cumplimiento de las evaluaciones anuales, los avances en los rankings universitarios y en los índices bibliométricos de las revistas indexadas.
A la vez, algunas de estas nociones trasforman lo que hoy entendemos por conocimiento académico válido, reconfiguran los juegos académicos, económicos y políticos con los que los participantes se comprometen en dicho ámbito cognitivo, excluyen grandes masas de académicos, adicionan costos a tales prácticas, privilegian el idioma inglés mientras rezagan otros, contradicen las culturas y tradiciones nacionales con que se trabajaba en el oficio y elevan las cifras de textos, citas, revistas indexadas y factores de impacto.
Asimismo, a partir de estas nociones de ciencia que forman a los autores al publicar en revistas indexadas, los datos mostrados evidencian que todavía es posible repensar diversos procesos que se han naturalizado en el oficio, como las métricas para evaluar investigadores, los costos de consultar y publicar en algunas revistas, las autorías internacionales y citar a otros, pues si bien la ciencia se mira con fines de potenciarla, aún no se han respondido preguntas fundamentales como las que se refieren a los criterios adoptados en los procesos de difusión de conocimiento que propician grandes avances y comprensiones científicas y a los que sólo agrandan la cantidad de índices, textos y citas que se generan en estas revistas.
Incluso, de acuerdo con los hallazgos presentados, queda en deuda que estas nociones se guíen más por fuertes mecanismos de ética que midan y examinen con cuidado el conocimiento y el esfuerzo de quienes lo realizan, consideren las condiciones institucionales en que trabajan, los dispositivos para mejorar su seguridad laboral; que exista mayor inclusión de las mujeres; que el trabajo científico vaya más allá de medir los artículos, citas y factores de impacto de estas revistas; que se atraiga el talento de las comunidades académicas existentes y de quienes ahora están pensando en si vale la pena dedicarse a este oficio. En coincidencia con Bourdieu (2003), la ciencia como objeto de estudio nos convoca a mirar los mecanismos sociales que la construyen, las burocracias estatales que la garantizan y los discursos neutralizados que la justifican y dominan.
Tampoco es tan claro que con las nociones de ciencia que forman a los autores de las revistas indexadas se estén produciendo muchas más publicaciones de bajo costo o gratuitas, que consideren especialmente a los usuarios con más necesidades de saber y entender las realidades actuales. Además, con dichas nociones de ciencia, parece que todavía es posible repensar mejor diversas tradiciones de conocimiento que permean en las comunidades académicas actuales, ya que, siguiendo a Bourdieu (1990), estos análisis movilizan la ciencia hecha para revisar la ciencia en construcción, de manera que se pongan a prueba teorías y conceptos incrustados en sus nociones.
Para cerrar, cabe reiterar que tanto la originalidad como las limitaciones de este artículo radican en que en éste se presenta una mirada posible sobre las nociones de ciencia que en la actualidad forman a los autores que publican en revistas indexadas, a partir de 27 textos en idioma inglés y en este tipo de revistas, por lo que deja una agenda en este tema para saber más acerca de las formas instituidas de difusión del conocimiento científico y los modos en que creemos que se impulsan y revolucionan los saberes y las sociedades actuales.










nueva página del texto (beta)




