Introducción
En Nicaragua existen zonas con agroecológicas para el cultivo del repollo. Esta hortaliza se crece en rangos de 15-28 °C y altitudes de 600 - 1500 m sobre el nivel del mar (msnm), los departamentos donde se cultiva el repollo principalmente son: Estelí, Carazo, Masaya, Matagalpa y Jinotega, los dos últimos son los de mayor producción (Díaz Blandón et al., 1999). Su constante demanda durante el año y la generación de empleo, lo hace una hortaliza importante en estas regiones. El cultivo está en manos de pequeños y medianos productores con pocos recursos económicos, los que cultivan parcelas bajo el modelo de monocultivo o asociado con promedio de áreas de 0.34 a 3.49 ha (Díaz Blandón et al., 1999).
En los últimos diez años, en el municipio de Jinotega se ha trabajado en coordinación con los pequeños productores de hortalizas, en la búsqueda de alternativas que incrementen su producción y con ello mejores ingresos económicos. Como parte de la transformación de producir sano, disminuyen el uso de plaguicidas de síntesis química y se enfocan en las buenas prácticas agrícolas (BPA).
Las BPA se definen como un conjunto de acciones o prácticas que se realizan en una explotación agrícola, tendientes a reducir los peligros químicos, físicos y microbiológicos, orientadas a obtener productos inocuos (sanos-limpios), mejorar las condiciones de los trabajadores (salud y bienestar) y proteger el ambiente, con prácticas de higiene aceptables y económicamente factibles (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2022).
Tomando en cuenta la importancia de este cultivo en la economía local y nacional, este estudio tuvo como objetivo analizar la implementación de BPA como estrategia de manejo agronómico y fitosanitario en el cultivo de repollo en diez fincas rurales del municipio de Jinotega, Nicaragua.
Materiales y métodos
Características del área de estudio
El estudio se llevó a cabo en la cabecera departamental de Jinotega, específicamente en el municipio de Jinotega ubicado en el norte de Nicaragua (Latitud: 85°46’05’’, Longitud: 13°80’24’’), a 142 km de la capital Managua, se ubica a una altitud de 1004 msnm, su superficie es de 880.3 km, (Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INIDE, 2011). Las fincas seleccionadas se encuentran en la zona costera del lago de Apanas, pertenecientes al municipio de Jinotega, en el departamento de Jinotega, presenta tres zonas climáticas definidas: zona seca: se caracteriza por presentar rangos de 22 a 27 °C, las precipitaciones entre 600 y 1000 mm anuales y altitud de 630 msnm, zona intermedia: las precipitaciones oscilan entre 800 y 1200 mm anual, con rangos de 21 a 24°C y elevaciones de 900 a 1600 msnm, zona húmeda: ubicada a la misma altitud que la zona intermedia con precipitaciones mayores que oscilan entre 800 y 2000 mm anual; rangos de 19 a 22°C, respectivamente.
Diseño metodológico
Este estudio fue prospectivo, descriptivo del tipo no experimental el cual consistió en analizar la implementación de BPA como una estrategia de manejo en el cultivo de repollo haciendo énfasis en el manejo agronómico y fitosanitario. La información analizada se obtuvo a partir de diez encuestas a productores de repollo que han venido implementando BPA (Tabla 1). La muestra total fue definida por conveniencia, así como la identificación de los individuos a entrevistar, se implementó un muestreo con base a la técnica de bola de nieve, considerando los medios disponibles y la selección de los encuestados de acuerdo con aquellos agricultores que formaron parte de la población objetivo a los que se tuvo acceso. Si bien esto reduce la representatividad de la información obtenida respecto a la población bajo estudio - pequeños productores de repollo, se trata de un muestreo adecuado para la realización de un análisis exploratorio de la realidad rural (Etikan et al., 2016).
Tabla 1 Ubicación geográfica de las comunidades rurales que cultivan repollo implementado BPA en el municipio de Jinotega.
Table 1: Geographic location of rural communities that grow cabbage implemented BPA at the municipality of Jinotega.
| N° | Comunidad | Latitud | Longitud | Área cultivada |
| 1 | Chagüite Grande | 86°04'59" | 13°14'86" | 4 ha |
| 2 | Tomatoya | 86°05'77" | 13°14'90" | 0.5 ha |
| 3 | San Antonio de Sisle | 86°03'25'' | 13°23'37" | 2.25 ha |
| 4 | El carril | 86°053'2". | 13°22'34" | 3 ha |
| 5 | Sasle | 86°04'08'' | 13°20'18" | 0.75 ha |
Búsqueda de información
Las encuestas fueron realizadas durante el mes de febrero de 2024. Con anterioridad se llevó a cabo un proceso de coordinación con las autoridades del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA). La información obtenida fue tratada mediante técnicas de análisis descriptivo, con frecuencias, porcentajes y promedios, en el caso de las preguntas cerradas, lo que permitió visualizar la realidad del campo (Querol et al., 2014).
Variables evaluadas
La información obtenida fue analizada para relacionar los diferentes componentes de manejo agronómico y fitosanitario en los diferentes sistemas de producción (área de producción implementando BPA, tipos de fertilización, frecuencia de aplicación, manejo de plagas y enfermedades, sistema de riego, fuentes hídricas), bioseguridad (capacitación y equipos de protección personal) y trazabilidad de la producción (comercialización, medio de transporte, análisis de producto final).
Resultados y discusión
Componente de manejo agronómico y fitosanitario
Los problemas fitosanitarios que afectan el cultivo de repollo generan el uso continuo de plaguicidas, lo cual no varió como ocurre en el resto de Nicaragua, donde el manejo de plagas se realiza con plaguicidas de síntesis química (Amoabeng et al., 2017). El manejo convencional no solo implica un riesgo directo en la salud de los aplicadores de plaguicidas y de los consumidores. También al ambiente; al afectar organismos no objetivos pese a que los agricultores de cierta manera conocen las consecuencias que ocasiona su aplicación (Walker et al., 2012).
Se encontró que el 30 % de los encuestados cuenta con un área productiva de 0.5 a 1 hectárea, seguido de un 20 % que cuenta con 1.5 hectárea y que además implementa buenas prácticas agrícolas como una alternativa de manejo de su producción (Figura 1). El 80 % de los productores implementan BPA en su área de siembra, realizan tres aplicaciones de fertilizantes convencionales por ciclo, seguido por la aplicación combinada de productos químicos y biológicos en un 40 % respectivamente (Figura 2).
Desde el punto de vista de la implementación de BPA y con base a los resultados de la encuesta se confirmó que los pequeños productores de repollo aún no se han apropiado de éstas, como estrategias de producción amigables con el ambiente y la salud humana. La agricultura convencional sigue siendo la principal opción para los productores de repollo en dicha zona sin adoptar nuevos cambios en su sistema productivo. Si bien, las bondades que implica implementar este sistema convencional no dejan de ser un problema para el ambiente. La implementación de productos sintéticos es evidente los efectos que causan en el suelo, cuerpos de agua, salud humana y salud animal (Marín Céspedes, 2015).
Los productores de repollo en los últimos diez años han venido buscando nuevos métodos y nuevas técnicas con la perspectiva de mejorar sus rendimientos. Las BPA aportan una buena planificación de las labores en una finca y posibilitan el control de riesgos con el fin de tener productos de calidad (Mesa-Ríos et al., 2010).
El control y manejo fitosanitario, sigue siendo dependiente en un 60% de productos químicos sintéticos, no obstante, el 100 % los productores realizan monitoreo y de éstos un 90 % realiza el trampeo de plagas; estas actividades son importante en el manejo de plagas en el cultivo ya que prevé el uso excesivo y no planificado de aplicaciones con productos químicos convencionales.
El cultivo de repollo es susceptible al ataque de plagas y enfermedades en sus etapas fenológicas. Sin embargo, los insectos que causan mayor daño al cultivo son lepidópteros debido a que en estadio adulto son nocturnos y desde los primeros instares larvarios penetran desde que comienza a formarse la cabeza del repollo, esta condición los las hacen difíciles de controlar. Las plagas del orden Lepidóptera en cultivos hortícolas causan daños directos en el producto comercial de tal manera que pueden reducir hasta 99 % del rendimiento de la producción (Maish, 2019).
Los resultados obtenidos evidenciaron que las plagas y las enfermedades que causa mayores daños al repollo son: Plutella xylostella en un 100 % de incidencia, seguido del gusano cuerudo Agrotis sp. con un 90 % de incidencia, en cuanto a las enfermedades las que causan mayores pérdidas en la producción son las causadas por: Fusarium sp. y Alternaria sp. en un 90 %, respectivamente (Figura 4).
Los sistemas de riego constituyen una alternativa viable para garantizar la supervivencia y calidad de los cultivos de hortalizas, debido a que presentan ahorro en los costos de mano de obra, mayor cobertura, mejor automatización y control de los niveles de presión del agua. El riego es un elemento importante en estos sistemas de producción. En su mayoría, el cultivo de repollo se establece en época de verano y por ende se hace uso de los sismas de riego para su cultivo, se encontró que un 70 % de los pequeños productores de repollo que implementan BPA hacen uso de riego por aspersión y usan el agua proveniente de la fuente superficiales en un 80 % (Figura 5).
Es evidente que a mayor cantidad de áreas cultivadas mayor suele ser la producción y sus ingresos económicos (Tabla 2). Implementar nuevas estrategias de producción ha permitido una mejora significante por parte de los productores de repollo, tanto en sus rendimientos como en la apertura de mercados, siendo las BPA el complemento necesario para la mejoría en su economía.
Componente de bioseguridad
Los productores fueron capacitados en temáticas como: manejo de plagas y enfermedades, dosificación de plaguicidas, manejo de residuos de plaguicidas, equipos (Figura 6). Estas temáticas se desarrollaron en el marco de cumplir con los lineamientos que establece el IPSA para certificar y avalar la implementación de BPA como una alternativa de manejo en los sistemas de producción. La capacitación como proceso sistemático, se basa en las necesidades actuales y perspectivas de una entidad cualquiera, grupo de individuos o persona, que está orientado hacia un cambio en los conocimientos, habilidades y actitudes del capacitado, que posibilite su desarrollo integral, lo que les permite sentirse preparados ante cualquier cambio y elevar la efectividad de su trabajo en las organizaciones (Arévalo et al., 2018).
Los agroquímicos son sustancias que deben manejarse con responsabilidad, el trabajador debe acatar el cumplimiento de leyes, normas y técnicas durante el manejo de los productos, incluyendo el transporte, almacenamiento, aplicación, disposición de envases vacíos, productos no usados y vencidos, así como el uso de elementos de protección personal. De esta forma se asegura la salud del trabajador, la salud del consumidor y el equilibrio en los ecosistemas (Miranda, 2009).
Los plaguicidas son los responsables de un elevado número de casos de intoxicación cuando el producto está clasificado como de toxicidad aguda, mientras que los productos con efectos tóxicos crónicos pueden provocar cáncer o trastornos hasta en la población no expuesta ocupacionalmente; por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS), pretenden reducir los daños causados por los plaguicidas, los cuales representan un riesgo tóxico para la salud y el ambiente (OMS, 2016).
Las medidas de protección es una garantía para los productores desde el punto de vista de resguardar la seguridad y el respeto por la vida y minimizar los riesgos de intoxicación de los trabajadores involucrados. En las actividades de horticultura en el municipio de Jinotega, un 100 % de los productores usan guantes y botas de hule como medida de bioseguridad ante el uso de productos químicos formulados y en un 90 % usan mascarillas con filtro y un 60 % usan capote de protección (Figura 7)
Componente de trazabilidad de la producción
La importancia de la trazabilidad en la comercialización; es la capacidad para identificar lo que ocurre con un producto, desde las materias primas utilizadas, el proceso de fabricación, el envasado, su embalaje, distribución y hasta el despacho al punto de venta. Por lo tanto, la seguridad alimentaria es una responsabilidad donde los que participan en esta cadena de comercialización del producto deben cuidar para que no existan problemas que afecten a los consumidores y comercializadores de estos alimentos (Ruiz, 2018).
Las exigencias por ofrecer productos de calidad cada día son más rigurosas tanto a nivel externo como a nivel interno de los países y esto pasa por darle un estricto seguimiento a la cadena de distribución de los productos y, sobre todo, productos frescos como el repollo, que es de vida corta de almacenamiento en el mercado por lo que se deben de cumplir con estrictas medidas de higiene en su manipulación (Figura 8). El 100 % de los productores realizan rigurosos procesos de limpieza en sus medios previos a trasladar el producto a los mercados nacionales, utilizan productos desinfectantes como cloro y jabón líquido en la limpieza de camiones y camionetas, dando garantía de calidad e inocuidad del producto en su destino final.
Para confirmar que el producto que se distribuye a los mercados nacionales es de calidad y cumple con las exigencias de dichos mercados, los productores han optado por realizar análisis en los laboratorios oficiales. El 30 % de los productores objeto del estudio realiza análisis multirresiduos y microbiológicos al producto final, lo que garantiza un mejor posicionamiento en el mercado y precio de su producción, por lo que se obtiene ganancias que satisfacen las necesidades básicas del productor (Figura 9). Estudio publicado por Brown (2009), menciona que la eficiencia en los sistemas de producción se relaciona con la rentabilidad y sostenibilidad, en donde el mercado demanda cambios constantes los cuales conllevan a que los productores estén en constantes cambios en sus actividades productivas.
Conclusiones
El 30 % de los productores de repollo que implementan las buenas prácticas agrícolas lo que les permiten transformar sus sistemas productivos y mejorar la comercialización de sus productos en los mercados nacionales, accediendo a mejores oportunidades de venta y beneficio al final del ciclo productivo.
En Nicaragua, uno de los paradigmas que enfrentan los productores de repollo en términos generales es someterse a los cambios que exigen los mercados nacionales e internacionales, pasar de lo convencional a sistemas tecnificados, para transformar sus sistemas de producción.










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