Cuando se habla de los robots imaginamos una máquina con un automatismo que puede ejecutar una acción predeterminada, repetida, hasta que el programador modifique las instrucciones. O podemos imaginar una máquina con una autonomía coordinada mediante inteligencia artificial que diera origen a un droide.
La laparoscopia asistida por robot debe entenderse como un avance tecnológico en el campo de la cirugía, que complementa la experiencia de un cirujano con una herramienta digital que le permite tener el control de la visión y la movilidad de los brazos del robot a través de una consola. Esta extensión de quien opera, le permite una vista tridimensional y ampliada del campo de acción con el que puede tener una manipulación con mayor precisión de los tejidos. Esta característica permite ubicar que se trata de un robot operador dependiente del conocimiento y de la destreza del cirujano.
La cirugía robótica ha implicado el desarrollo de diferentes plataformas con sistemas de seguridad que permiten que el cirujano desarrolle nuevas destrezas y, tal vez, uno de los cambios más radicales es la forma de “sentir”. Al cambiar el tacto directo con la mano, implícito en la cirugía abierta o el indirecto que los instrumentos laparoscópicos trasmiten a la mano, el cirujano ha de aprender a sentir a través de la visión.
A finales del siglo pasado, la cirugía laparoscópica emergió como una técnica avanzada denominada “de mínima invasión”. Existieron dudas referentes a sus ventajas que, con el tiempo, se han disipado y, hoy, prácticamente, pueden hacerse los mismos procedimientos que se practican en la cirugía ginecológica abierta. Es así como la cirugía robótica ha abierto un camino en la historia de la medicina.
Este proceso evolutivo implica la adquisición de experiencia, pues no habrán de generarse equipos multidisciplinarios e interinstitucionales sin ésta, si todos los implicados en el sistema de salud dejan de colaborar y participar. Por ello, los médicos debemos cumplir con procesos de capacitación y certificación y la adquisición de nuevas habilidades habrá de reflejarse, de manera directa, en la mejor aplicación de este recurso. Habrá de pasar del dominio de la cirugía abierta, a la laparoscópica y transitar a la asistida por robot.
Las instituciones de atención médica habrán de procurar el acercamiento y la accesibilidad a esta tecnología a los médicos y a las pacientes. En tanto que las aseguradoras habrán de centrar su dictamen en el beneficio del paciente, confiando en la capacidad de decisión médica, apoyar la aplicación racional de la asistencia con el robot, sin dejar de lado que pocos expertos encaren el proceso y retrasan la evidencia.
Todos los que participan en la actividad quirúrgica en la atención de las pacientes deben centrarse en el compromiso de ofrecer siempre la mejor opción, cuidar todo el proceso de atención, en el que no solo se oferte una cirugía novedosa, sino la que ofrezca las mejores ventajas según el criterio del médico. Todos los procedimientos quirúrgicos tienen indicaciones, contraindicaciones, generan estadísticas, artículos, bases de datos, análisis y con el tiempo recomendaciones. Todos somos corresponsables de favorecer el crecimiento de la laparoscopia asistida por robot.
La cirugía robótica es un avance significativo de la medicina, la cirugía y desarrolla una cirugía ginecológica vanguardista que debe crecer para cumplir las expectativas de un sistema de salud moderno. Confiemos que la generación de cirujanos robóticos sabrá crear el nicho adecuado para la laparoscopia asistida por robot.










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