Introducción1
El domingo 30 de octubre de 2022 llegué al Estadio Ricardo Saprissa Aymá a las 9:15 a. m. En las afueras estaba Rodrigo Bernini, integrante de la Ultra Morada (en adelante: UM)2 que fue un importante interlocutor de un trabajo de campo previo, realizado para otra investigación (Rodríguez Aguilar 2023). Él fue el primero en levantarse de la acera para saludarme con efusividad: “¡¿qué hace usted aquí, mae3?!”, me preguntó con tono de emoción, mientras se le dibuja ba una sonrisa. Lo abracé mientras le comentaba que quería hacer otro estudio, pero, esta vez, con los jóvenes de Cultura Saprissa (en adelante: CS o Cultura).4 “¡Ah mae, qué tuanis [bien]!”, me respondió.
Había varios integrantes de la UM en las afueras del estadio; cerca de ellos, los integrantes de CS. Iban a trabajar juntos en la decoración de las graderías para el partido que esa tarde sostendría el Deportivo Saprissa5 por la final del campeonato local.
Unos minutos después nos indicaron que debíamos dirigirnos a la parte posterior del inmueble (sector norte). De la bodega ubicada debajo de la gradería, la gente de CS empezó a sacar material para adornar “la Cueva”.
Los encargados de CS nos pidieron, a las aproximadamente 70 personas, que esperáramos ahí, a unos metros de la bodega. Todos obedecimos. Estaban conversando algunos detalles logísticos que no pude precisar. Minutos después nos llamaron para darnos indicaciones sobre el trabajo que se haría.
Rodrigo estaba a la par mía. A lo lejos pudimos visualizar a Mariano (otro adherente de la UM). Lo llamamos. Se acercó. Me saludó de manera afectuosa, yo hice lo mismo. Le pregunté por su familia, en especial por su mamá. Me dijo que estaba un poco enferma, al parecer era la tiroides. Luego me preguntó: “¿qué hace aquí?” Le dije que “estaba con la gente de CS a ver si hacía un brete [trabajo] para la U”. Me contestó: “Ellos son la parte pipi6 de la barra”.
Este artículo explora las relaciones, en ocasiones tensas, entre Cultura Saprissa y la Ultra Morada. Dos agrupaciones que tienen en común estar conformadas por hinchas saprissistas que pertenecen a estratos socioeconómicos diferenciados, situación que genera conflictos porque, como expondré más adelante, para unos, los otros son “pipis sin aguante” y, para los otros, aquellos son personas “sin educación” y “chusmas”.7
Para explicar algunas dinámicas que surgen de estas relaciones, me apoyaré en aportes de Pierre Bourdieu, sobre todo, en Los herederos (2009; escrito en conjunto con Jean-Claude Passeron) y en La nobleza de Estado (2013). En estos textos, el autor francés elucida que las estructuras sociales (objetivas y mentales) reproducen y legitiman la lógica dominantes-dominados a partir de la generación de experiencias dóxicas, es decir, de la naturalización de las condiciones sociohistó ricas. Más adelante trataré con mayor amplitud estos tópicos, por ahora quisiera indicar que, en su transitar por el mundo, a partir de la reproducción de las estructuras sociales, las personas más favorecidas tienen mayores facilidades que las desfavorecidas. No existen los “sin educación” o las “chusmas”, existen sujetos que no han tenido las mismas facilidades que otros a quienes, por si fuera poco, se les culpa por muchas de las contradicciones sociales.
Vinculado a los elementos teóricos y para densificar el análisis de las relaciones entre CS y la UM, me basaré en mi trabajo de campo etnográfico, el cual inicié en octubre de 2022 y finalicé en septiembre de 2024. Durante este proceso conocí a los líderes anteriores y actuales de CS y a otras personas miembros de la agrupación; interactué con integrantes y referentes de la Ultra Morada, hice varias entrevistas, asistí a decenas de partidos de fútbol, reuniones de la barra organizada y de CS, fiestas, convocatorias a trabajos previos para las “salidas”, citas en bares para ver los juegos, etcétera. Por asuntos de espacio no daré mayores detalles de todo el proceso etnográfico, pero sí enfatizaré la intensidad de la experiencia, la cual “se esgrime desde un mismo ser que ha vivido allá y acá en el tiempo y espacio, atestiguando su presencia; haber estado allí, afirmando la novedad de un ‘saber vivido’ en primera persona, y su atesoramiento como futura reliquia a la espera de ser valorada y reconocida” (Guber 2016, 37).
En la siguiente sección, mencionaré algunas investigaciones de personas latinoamericanas que han abordado algunas dimensiones del objeto enunciado.
Aportes investigativos preliminares
Según Rodríguez Aguilar, Soto y Zúñiga (2019), el tema de las barras organizadas en América Latina ha sido estudiado, en especial, desde cuatro categorías: identidad y cultura, política, historia de las barras y violencia. Para este escrito, me detendré en las dos primeras.
Identidad y cultura, según Rodríguez Aguilar, Soto y Zúñiga, ha sido la noción más investigada en Améri ca Latina, dentro de ella pueden hallarse algunas subtemáticas como: rituales, símbolos, construcciones sociales, representaciones, ceremoniales, performances, etcétera, las cuales se relacionan con las prácticas que ponen en funcionamiento los integrantes de CS durante las activaciones (“salidas”) en los encuentros en que Saprissa es local, justamente, porque están mediadas por elementos simbólicos y performativos. Algunos estudios regionales que exploran estas categorizaciones son los de Clavijo Poveda (2004), Parada Dueñas (2013), Recasens Salvo (1999), Morales Pérez (2009), García Moreno (2009), Yunez Gómez (2012), Argumosa (2014), Rodríguez Aguilar (2007a, 2007b, 2019) y Castro Lozano (2010).
Acerca de la categoría política, hay varios elementos que, según Rodríguez Aguilar, Soto y Zúñiga (2019), son importantes de resaltar: la organización y estructuración de estos grupos, los movimientos subversivos, los conflictos internos y externos, las lógicas de poder, entre otros, dimensiones que, como veremos a lo largo de este artículo, se presentan en las dinámicas de CS y la UM; al respecto, deben mencionarse los aportes de Ghersi Silva (2003), Alabarces (2013), Villanueva Bustos (2014), Magazine y Fernández González (2014), Moreira (2008), Fernández (2004), Cabrera (2022) y Rodríguez Aguilar (2023).
Sobre las categorías de grupos favorecidos/desfavorecidos, hay un cuerpo interesante de investigacio nes que estudian: el diferenciado consumo juvenil entre los que tienen accesos materiales y los que no (Duarte Quapper 2006); la forma en que la estructura social condiciona las posibilidades de inserción de jóvenes al mercado laboral (Pérez 2018); las prácticas de crianza de las elites urbanas en América Latina (Ramos-Zayas 2023); grupos juveniles ubicados en estructuras económicas favorecidas (Romero López 2016; Valenzuela Arce 2019); socialización política, distinción y privilegio de jóvenes provenientes de colegios para clases altas (Dukuen 2018; Giovine y Mataluna 2022 y Ziegler, Gessaghi y Fuentes 2018); la relación de la etnia, la clase social y el género en estudiantes universitarios (Camacho Rodríguez 2019; Urteaga Castro-Pozo 2010); la vinculación de algunos deportes con las elites y la construcción del prestigio (Branz 2016) y las desigualdades socioeconómicas como procesos de fragmentación social (Saraví 2015).
Todos éstos son temas relevantes porque dan una idea general de las relaciones socioculturales, económicas y políticas que se suscitan, en primera instancia, dentro de grupos vinculados al fútbol, pero, sobre todo, entre sectores privilegiados y otros que no lo son, como sucede con CS y la UM.
Ligado a esta idea del privilegio, en el siguiente apartado, expondré algunos conceptos medulares para el análisis que intento desarrollar.
Favorecidos, desfavorecidos y la estructura social
Bourdieu y Passeron, en Los herederos. Los estudiantes y la cultura, indican que el sistema educativo francés, de la década de 1960, ponía objetivamente en funcionamiento una eliminación de las clases más desfavorecidas, otorgando reconocimientos a quienes pertenecían a situaciones económicas privilegiadas, con lo cual legitimaban desigualdades que eran eminentemente sociohistóricas.
Al definir posibilidades, condiciones de vida o de trabajo completamente diferentes, el origen social es, de todos los determinantes, el único que extiende su influencia a todos los dominios y a todos los niveles de la experiencia de los estudiantes, y en primer lugar a sus condiciones de existencia [Bourdieu y Passeron 2009, 26].
Para los autores, los estudiantes “más favorecidos” deben a su origen social ciertos hábitos y algunas actitudes que les facilitan las tareas académicas; más aún, heredan “saberes y un saber-hacer, gustos y un ‘buen gusto’ cuya rentabilidad académica aun siendo indirecta, no por eso resulta menos evidente” (Bourdieu y Passeron 2009, 32).
Esto nos demuestra que los logros académicos de los estudiantes no dependen de una especie de “don”, de una inteligencia natural inherente a los aprendi ces más sobresalientes (los cuales, en la mayoría de los casos, procedían de clases sociales privilegiadas), sino a una situación del sistema de enseñanza que suele beneficiar a los más favorecidos, con lo cual se perpetúa el privilegio (Bourdieu y Passeron 2009).
En este sentido, “las clases privilegiadas encuentran en la ideología que podríamos llamar carismática (pues valoriza la ‘gracia’ o el ‘talento’) una legitimación de sus privilegios culturales que son así trasmutados de herencia social en talento individual o mérito personal”, de esta forma el “racismo de clase puede permanecer sin evidenciarse jamás”; este artificio triunfa mejor cuando “lejos de oponer otra imagen del éxito educativo, las clases populares retoman por su cuenta el esencialismo de la clase alta y viven su desventaja como un destino personal”, en estos términos, “el fracaso educativo es naturalmente adjudicado a la falta de talento” (Bourdieu y Passeron 2009, 106-109).
Los “sin educación” y los “chusmas” son construcciones sociales, no un destino “natural”, lo cual tiene más que ver con el desequilibrio apuntado antes acerca del origen de las clases sociales favorecidas y desfavorecidas, y menos con alguna “esencia” de algunos grupos que parecieran estar por encima de otros. Intento decir que CS está más cerca de esta construcción de jóvenes favorecidos, que legitiman su actuar en el mundo a partir de principios aprendidos en medio de sus circunstancias privilegiadas y que la UM se pliega más a la idea de jóvenes desfavorecidos, quienes, a pesar de su posición en el mundo, también terminan legitimando a los que están arriba, esto porque existe una estructura social en la que ellos, ellas, nosotros y los otros inconscientemente ingresamos, la cual dispone los elementos objetivos y mentales (subjetivos) que condicionarán nuestro tránsito por el mundo.
En La nobleza de Estado. Educación de elite y es píritu del cuerpo, Bourdieu nos advierte que existe una correspondencia entre las estructuras sociales, esto es, las divisiones objetivas del mundo social (dominantes y dominados) y las estructuras mentales, o bien, los principios de visión y división que los agentes les aplican. Es decir, los agentes construyen la realidad social, “entran en luchas y transacciones que pretenden imponer su visión”, pero lo hacen siempre con “puntos de vista, intereses y principios de visión determinados por la posición que ellos ocupan en el mundo mismo que se proponen transformar y conservar” (Bourdieu 2013, 14).
Para el autor francés, los “dominados siempre contribuyen a su propia dominación”, sin olvidar que “las disposiciones que los inclinan a esta complicidad son también efecto, incorporado, de la dominación”. En consecuencia, la violencia simbólica, como esta forma particular de coacción, no puede ejercerse si no existe esta complicidad activa, lo cual no quiere decir que sea consciente o voluntaria. Más precisamente: “las estructuras objetivas encuentran [y producen] estructuras mentales acordes con ellas” y, sobre la base de esta complicidad originaria, “se instaura la sumisión absoluta e inmediata, que es la experiencia dóxica del mundo natal”, en donde todo puede percibirse como algo sobreentendido, porque las tendencias del orden consolidado “van al encuentro de expectativas espontáneamente dispuestas a anticiparlas” (Bourdieu 2013, 17-18).
Esto significa que todas y todos dentro de nuestra sociedad somos partícipes de la reproducción de las estructuras sociales (dominantes): desmitificada o no, conscientes o no de esta “verdad”, reproducimos la lógica social de las cosas, porque formamos parte de una experiencia dóxica que necesariamente, con nuestras acciones y expresiones, contribuimos a reproducir. El autor no concluye que no sean posibles los “saltos”, los cambios, las variaciones, incluso, las subversiones del orden establecido, pero argumenta que éstos se dan dentro de ese marco específico, ya incorporado, de las relaciones sociales de existencia.
Las relaciones entre CS y la UM están atravesadas por una estructura social en la que impera un prin cipio objetivo de dominación, que es reproducido en las prácticas y en el discurso, tanto por las personas inte grantes del grupo favorecido (CS) como por quienes son miembros del grupo desfavorecido (UM).
A continuación expongo algunas narrativas que hacen hincapié en estas dinámicas, las cuales pondrán en evidencia parte de las relaciones que se dan entre estos grupos.
“Yo con una maestría no me veo metida en La Ultra”
Gabriel Chávez, exmiembro y exlíder de Cultura Saprissa (que sigue estando en contacto con la agru pación), en una conversación que sostuvimos, mientras hablábamos de la relación de CS con la UM y con el Deportivo Saprissa, me indicaba:
Incluso, ya tiempo después, cuando vetan a la barra y todo, 2020 por ahí, Cultura toma un fuerzón, porque tras de eso pandemia, la barra vetada… cumplíamos de alguna manera con el estándar que Horizonte [Morado] tiene como línea editorial.
¿Cuál es el estándar?
Di mae, todos somos estudiados, todos sabemos expresarnos de una mejor manera […] de hecho, por ejemplo, la primer reunión que tiene Cultura con Saprissa estaba una gente de la barra y era en vísperas de un partido de visita de Concacaf, entonces nosotros llegamos y proponemos ideas y decimos lo que pensamos y cuando le toca a la barra intervenir, el mae que se levanta, ahorita no recuerdo quién era, pero casi que podría decirle que Pato, llega y hace “bueno, yo sé que a ustedes los patrocina Volaris y queremos ver cuántos tiquetes de avión nos pueden dar para ir a Monterey” y entonces obviamente toda la sala rompe en un silencio incómodo y duro mae, y éstas son varas que al final de cuentas terminan enterrando a todo el resto de [la] organización, porque al final de cuentas ellos dicen “si éstos son los líderes [de la UM], cómo están los de abajo”, ese tipo de cosas hacen que Cultura llegue por el clasismo de Horizonte a un punto distinto donde la barra nunca pudo llegar [Gabriel Chávez, comunicación personal, 15 de febrero de 2024].
Varios elementos interesantes del anterior testimonio: la idea de cumplir con el “estándar” de la sociedad anónima refrenda lo que discutí en el apartado anterior sobre las personas favorecidas y desfavorecidas, esto es, que existe una estructura social que recrea condiciones de dominación que se reproducen en diferentes situaciones sociales y, en este tipo de narrativas, que ven en el “estándar” una especie de “don” o de “mérito individual”, en donde el bajo nivel educativo se observa como falta de talento (situación Volaris). Llama también la atención que hay una comodidad en cumplir con ese “estándar” clasista de la corporación, algo así como “somos la parte buena de la afición, los estudiados y los que sabemos expresarnos”, en contraposición con la UM, que aparece como el elemento distorsionador de las “buenas prácticas” y de lo que Saprissa entiende como “línea editorial”.8
Las palabras de Ana (exintegrante del grupo de trabajo de CS) refuerzan lo anterior:
Es que si vos lo ves, sin que suene feo… yo con un nivel de maestría no me veo metida ahí en La Ultra, brincoteando con el montón de chusmillas, porque sí hay mucha chusma, que antes de la mejenga están fumando marihuana o jalando coca afuera y que entran cruzadísimos al estadio. Diay… yo puedo cantar en mi silla, yo puedo ir a tomarme unos frescos, pero es más popular [la UM], es más la gente del populacho, que tal vez las condiciones económicas que tienen no son las más… bonitas digamos… que tienen un nivel educativo menor y, por lo tanto, a veces no discriminan entre que ciertas cosas están bien o están mal, entonces sim plemente van ahí a lo que cae. Creo que Cultura es un poquito más educado, porque es mucho profesional, no quiere decir que en La Ultra no haya, pero… siempre han habido maleantes [Ana, comunicación personal, 4 de junio de 2024].
Una breve búsqueda en internet indica que la palabra chusma hace referencia a gente con modales groseros y comportamiento vulgar. Por su parte, popu lacho, proviene de pueblo y designa a la gentuza o gente chusma, lo cual engarza con la sentencia que esgrime Ana sobre la imposibilidad de estar “brincoteando” con la UM (populacho, chusmas y maleantes), menos aún con el nivel educativo que ella ostenta. De nuevo, esta estructura social que hace del privilegio un mérito y, en consecuencia, naturaliza las diferencias económicas y sociohistóricas no es única de Ana y algunos otros miembros de CS; me parece que las relaciones entre Cultura y la UM, permeadas por la lógica favorecidos/desfavorecidos, se dan en diferentes espacios de nuestras sociedades.
Por su parte, un integrante de la Ultra Morada, sobre esta relación con CS, me indicaba lo siguiente:
Mae, cuando inició [CS] yo siempre quise ser parte para ayudar, para el equipo. Nunca se me dio así la opción. Ahora lo que yo veo es que son como… ¿Cómo le puedo decir? como pipis, de plata. Sabiendo que ahí hay un hijo de un directivo de Saprissa, hasta donde uno sabe, diay son maes que están como apadrinados [respaldados]. Vea que pueden hacer eventos ahí tranquilos en Club Morado [sector VIP del estadio], que van al estadio, agarran… ya, maes que siendo de Cultura están trabajando en el Saprissa, en la institución. O sea, entonces, no son como los maes de la barra, a uno no le interesa donde sea ir y gastar y pagar y estar ahí, y pasar lo que tenga que pasar. Ellos no han tenido problemas con la fuerza pública, ellos están empezando, no han tenido problemas contra los rivales, no han tenido problemas contra otra gente, y uno que llega y hace lo que sea y se para y sea lo que sea con tal de defender. Ahorita ellos nada más están sobresaliendo de locales. De visita van unos cuantos con su camisa y nada más. No hacen nada más. O sea, son locales nada más [Rodrigo Bernini, comunicación personal, 16 de junio de 2024].
En oposición a lo indicado por Gabriel y Ana, Rodrigo subraya en la condición de clase que caracteriza a CS: son como “pipis, de plata” que, además, tienen vínculos de consanguinidad con personeros del club. Sea verdadera o falsa esta presunción de familiaridad entre la corporación y Cultura, es importante destacar que existe, en las palabras del ultra, una conciencia del privilegio que ostenta CS, aunque, como él mismo lo expresa, haya querido formar parte de ella. Otro elemento que sirve para cuestionar el papel de CS en este testimonio es, como ya lo advertí en la introducción, una especie de falta de aguante9 que, pareciera, les es inherente, porque nunca han tenido problemas con la policía, con otras barras y sólo se hacen presentes en los partidos que el club juega de local, situación que es censurada dentro de los códigos de las barras orga nizadas (Rodríguez Aguilar 2023).
Yo le preguntaba a Rodrigo por qué será que la dirigencia del club prefiere a CS por encima de la barra. Él, en su análisis me comentaba:
quién sabe si será que quieren nada más lo bonito. O, como aquí está familiarizado todo, entonces “si démosles un poco más de apoyo” ¿Entendés? porque antes se sabía que la directiva de Saprissa le daba las entradas a la Barra un poco más baratas, ahora se las da pero al mis mo precio. Y cómo es posible que gente de Cultura llegue y diga “mae dale yo lo ayudo, yo lo paso” y uno sabiendo quiénes son los dirigentes de la Ultra, uno les dice “mae ayúdeme con esto [entrar al estadio]”. “Mae, es que no podemos” ¿Me entiende? […]
No sé qué es el privilegio que tienen ellos, que por qué son tan vacas sagradas si lo que tienen son poquitos años. La Ultra ya va desde el 95… [Rodrigo Bernini, comunicación personal, 16 de junio de 2024].
La Ultra le recrimina a CS el privilegio, pero desde la añoranza. En el fondo, Rodrigo y otros ultras con los cuales tuve oportunidad de conversar, quisieran tener acceso a eso que ellos no tienen y que Cultura sí: trato preferente de parte de la sociedad anónima (por ejemplo, con las entradas para ingresar al estadio), con lo cual, la crítica se hace, como adelantaba Bourdieu, desde la misma estructura social: no se está conjurando un cambio sustancial en la organización que tienen las tres instancias (Ultra, cs, y la sociedad anónima), se habla de la posibilidad de recibir los mis mos beneficios, con lo cual, la lógica favorecidos-desfavorecidos queda intacta.
José Aguilar, uno de los líderes actuales de Cultura Saprissa, respecto de estas relaciones con la UM, me decía que él entendía el enojo de la barra, porque:
que llegue alguien que en dos años se ponga así en la palestra y tenga todos los focos de atención, hasta se ve injusto mae. Le voy a decir por qué, porque al final ellos [la UM] son los que están en la grada siempre, mae, llueva o truene, en casa o de visita, mae y son gente que yo me pongo a verlos y yo digo ‘yo no canto 10 minutos se guidos, mae, me quedo afónico, me duele la garganta’ y estos maes no cantan, estos maes gritan los noventa minutos… [José Aguilar, comunicación personal, 22 de abril de 2024].
En las palabras de José parece haber una conciencia del privilegio que la sociedad anónima ha tenido con CS, lo cual hace comprensible el malestar dentro de la barra por no contar con las mismas retribuciones. Este desequilibrio, debido al clasismo de la corporación que privilegia a Cultura por encima de la Ultra, ha posibilitado que los primeros influyan en la organización y jerarquización de los segundos, situación a la que me referiré a continuación.
“Perdió Saprissa por una malacrianza de la barra”
Como indiqué en un trabajo previo (Rodríguez Aguilar 2023), desde su conformación en abril de 1995, la Ultra Morada ha pasado por momentos de tensión interna debido a disputas por el liderazgo. Estas disputas han estado atravesadas, en muchas ocasiones, por conflictos de clase. A inicios de la década del 2000 y hasta mediados de la década de 2010, existían tensiones entre dos facciones: Los del Sur (jóvenes provenientes de barrios populares) y Los del Norte (jóvenes provenien -tes de barrios con menos complicaciones materiales); la agrupación era comandada por una persona de Los del Norte (Felipe), pero dentro de la cúpula dirigencial conformada por ocho miembros había uno de Los del Sur (Maty), quien estaba respaldado por las peñas10 de los barrios del sur de la capital (grupo demográfica mente más grande dentro de la UM).
En una reunión general de la barra celebrada entre 2013 y 2014, Felipe y Maty fueron invitados a retirarse por completo de la agrupación, debido a apa rentes usos indebidos de dineros. El liderazgo recayó en Santo, quien tiempo después debió abandonar su posición por aparentes manejos incorrectos de dinero. Manuel, quien ya compartía cierto nivel de liderazgo con Santo, asume como líder. En el 2019 se da otro conflicto entre Manuel y una peña de Los del Sur, otra vez por el manejo de dineros, por lo cual el líder dimite. Fabricio, Negro y Pita, quienes compartían parte del liderazgo con Manuel, toman la barra, meses después Pita debe retirarse por manejos irregulares de dinero.11 En el transcurso del 2023, Fabricio y Negro, en diferentes momentos, se hacen a un lado. El primero por responsabilidades familiares y el segundo por la presión ejercida por el regreso de Felipe a la barra y al liderazgo de la misma.
Es en este último momento en el que quisiera centrarme, debido a la influencia que tuvo CS en este re -torno del antiguo líder a la UM.
Gus Quirós, uno de los miembros fundacionales de Cultura, era uno de los líderes de la organización durante gran parte de mi trabajo de campo. En la conver sación que tuvimos me decía que su objetivo era que Felipe -quien formaba parte de CS- volviera a tomar el control de la UM. Me explicaba que fue sumamente difícil proponérselo a los líderes de la barra de aquel tiempo porque significaba:
cagárseles en la madre… la mayoría de los 17 líderes que ellos eran antes, ninguno estuvo cuando Felipe estaba, eran más carajillos, ellos simplemente repetían lo que escuchaban “de que Felipe robó, de que Felipe esto, que Felipe lo otro y yo los encaraba”. Tuvimos cinco o seis reuniones con todos los líderes donde yo llegaba, yo decía “mae, es que yo quiero, me cuadraría que Felipe volviera a ser parte de la barra, tal vez no líder supremo, pero parte de la barra… y se me cagaban en la madre, me decían “mae, está loco, qué es lo que quieren ¿quiere quitarnos?” Siempre hubo un problema, ellos siempre pensaron que la idea de Cultura era eliminar la barra o convertirnos en la barra [Gus Quirós, comunicación personal, 7 de mayo de 2024].
Para Gus, la salida de Felipe de la barra en 2014 hizo que decayera el aguante de la agrupación: deja -ron de hacer “salidas” espectaculares para el equipo, el número de ultras decreció, no cantaban como lo hacían previo a la retirada del referente y perdían en los enfrentamientos a golpes con otras barras, mientras que las otras, estaban tomando más fuerza, cantaban más en la cancha y hacían mejores recibimientos.
Además de lo anterior, Gus me mencionaba que para CS era muy complicado coordinarse con aquellos líderes de la UM para realizar los recibimientos para el club. Hay que tomar en cuenta que la Ultra se ubica, el día de los partidos, en el sector sur del estadio Ricardo Saprissa Aymá, entonces, para poder implementar una “salida” similar en todas las localidades es necesario organizarla en conjunto.
De acuerdo con Gus, el problema era que la Ultra no obedecía las indicaciones que CS les daba: para un partido, ambas agrupaciones habían acordado, la noche anterior al partido, dejar algún material (extintores, bombas de humo, etcétera) en un sector específico debajo de la gradería sur para que no pudieran ser detectados por la fuerza pública durante la inspección (las bombas de humo y extintores están prohibidos en los estadios de Costa Rica). Según Gus, líderes de la Ultra querían llegar después de que CS hubiese dejado sus cosas, para robárselas y poder usarlas ellos. Previendo que eso sucedería, Cultura no llegó a guardar sus materiales, por lo cual, la UM guardó sus cosas en un sector no acordado (evitando que CS pudiera robarse lo que la Ultra había comprado). Al día siguiente, la policía divisó el material de la UM y lo confiscó; lo de CS, resguardado en el lugar acordado, no fue confiscado.
Entonces ya teníamos todo dividido, eran como 60 bombas de humo en sombra, 40 en este, norte y así, entonces dijimos, desde ahí salvándoles el culo, “mae, mandémos le 60 bombas de humo al sur [a la Ultra], que si no va a quedar el sur sin nada”, entonces les dimos 60 bombas de humo. Mae, la salida fue un éxito […] no hubo sanción de Unafut, pero la Ultra no sacó la bandera de Uber Eats y yo llamaba a Manuel y le decía “mae la bandera, la bandera, la bandera”. No la sacaron [Gus Quirós, conversación personal, 7 de mayo de 2024].
La bandera referida por Gus fue patrocinada por Uber Eats y debía ser desplegada en la gradería sur al inicio del partido, cosa que no sucedió. Al parecer, fue una reacción de la dirigencia de la UM por la confiscación de sus bombas de humo y extintores. Por esta situación, el Deportivo Saprissa regañó a los miembros de CS, quienes a su vez estaban molestos con los referentes de la barra. Al medio tiempo del partido la UM accedió a sacar la bandera, aun así, Saprissa tuvo que devolverle a Uber Eats los 10 000 dólares de dicho acuerdo comercial. Según Gus “perdió Saprissa por una malacrianza de la barra…”
“O te agarras de Felipe o te haces a un lado…”
Las palabras de Gus hacen pensar en la necesidad de educar al niño malcriado que no se porta bien. Quiero decir: hay una consecuencia entre lo que el exlíder de CS y la corporación piensan, ambos desde un clasismo adultocéntrico.
Entonces, en medio de estas y otras disputas y después de muchos meses de presión, a mediados de 2023 se implementa un plan definitivo para la vuelta de Felipe a la UM: regresaría no como referente, sino como cualquier hincha.
El 25 de junio de 2023, Felipe convocó a su facción a una reunión en el Estadio Ricardo Saprissa Aymá. Uno de los miembros de CS me informó sobre la realización de este encuentro, hablé con Felipe vía WhatsApp para preguntarle si podía asistir, me dijo: “sí, claro, mae, no hay ningún problema”. Ese día llegaron aproximadamente 70 personas, se sentaron en una de las gradas que conducen al sector sur del inmueble. Después de cantar el grito de guerra de la UM, Felipe empezó a hablar. Dijo que volvían a ayudar, no a dirigir la barra “porque hay gente que está ahí” y había “que respetar”. Agregó que ahora CS llevaba “la batuta en el espectáculo”, quería que la UM retomara esa senda en la gradería sur.
En esa reunión, Felipe indicaba que se iba a conformar una comisión del hincha, integrada por CS, la Ultra y el Club, para presentar los proyectos que se iban a ejecutar durante el año, gestionar permisos y coordinar el trabajo. En ese momento pensé que esta conjunción entre las tres instancias era lo más favo rable a los intereses de la sociedad anónima: ya no habría disidencias en las acciones de uno u otro grupo durante los espectáculos; la corporación podía seguir haciendo uso gratuito de la mano de obra de CS y la UM, como lo había venido haciendo, para los espectáculos en su estadio,12 situación que, invariablemente, genera más asistencia de aficionados, exposición de su marca y, en consecuencia, merchandising. Por último, con esta alianza, disminuirían las rupturas y contradicciones que se daban con anterioridad.
Felipe, en aquella reunión decía que él quería que la familia pudiera ir a la gradería sur:
yo quiero poder venir con mi hija, ahorita siento que no puedo. Hay que respetar el estadio y al aficionado, si alguien no toma [alcohol], nadie tiene que aguantar a un mae tomado, si alguien no fuma, no tiene que aguantar a un mae fumado. Ya estamos muy grandes. No estamos para esa vara de agarrarnos [pelearnos]. Al otro día hay que bretear [trabajar] y nada que ver salir en La Extra [diario nacional]. Don Gustavo [Chinchilla, gerente general de Saprissa], nos dijo que quería que esto fuera una marca [comunicación personal, 25 de junio de 2023].
En relación con esta idea de hacer de la UM una marca, Felipe agregaba:
tenemos que darle nivel a la barra, no más esas camisetas de peñas que son horribles, horribles. Son una brasa [fácil de ser identificados], por eso te levantan [te asaltan o golpean], como pasó en México [se refiere al robo de una manta de la UM en Ciudad de México]. A Saprissa no le gusta esas camisetas, son feas y cero discretas [comunicación personal, 25 de junio de 2023].13
Felipe vuelve a la barra, sin embargo, distintos roces entre él y su facción con los líderes del momento hacen que se genere un nuevo conflicto en el que, según Gus, los primeros querían sacar por la fuerza a los segundos para tomar control definitivo de la Ultra. Al parecer, Felipe se opuso a usar la fuerza. Gus vuelve a hablar con uno de los líderes de la Ultra (Negro) para indicarle que el movimiento “pro Felipe” estaba muy avanzado, que iba a haber guerra y que a él lo iban a golpear. Según Gus, en esa ocasión le dijo: “mae, usted es demasiado necio, usted deje de oponerse”, su interlocutor le responde: “mae es que yo me opongo que el mae venga a ser líder de todo… que trabaje con los líderes actuales”, Gus le replica:
Mae, en una organización siempre tiene que haber un mae […] esto es así. Mae, vea, usted es una muy buena persona y usted me cae muy bien, a pesar de las diferencias que tenemos… ya no hay marcha atrás, güevón, usted más bien tiene que agarrarse de Felipe y trabajar con él porque yo sé que ustedes se van a llevar muy bien, piensan parecido, son personas parecidas, no son chusmas, porque o te agarras de Felipe o te haces a un lado… estos maes te van a tirar para arriba [te van a golpear]. Mae, y usted está con su esposa, usted no quiere andar escondido, usted quiere tener paz, mae… tan así, que el lunes hay una reunión y se los van a llegar a levantar [a golpear], se lo digo en confianza…” [Gus Quirós, comunicación personal, 7 de mayo de 2024].
A la postre, Felipe toma el control de la barra hacia finales del 2023, inicios del 2024. Para Gus, a partir de la llegada de Felipe la barra es otra: piden más entradas (han crecido en número), el aliento cambió, gestionan mejor las salidas o recibimientos, hacen más espectáculo, cantan más, etcétera, generando mayor presión a los rivales que llegan a jugar a la cancha de Saprissa.
La injerencia es muy clara. Lo interesante es que esto es posible gracias al capital simbólico que recae en los integrantes de Cultura Saprissa: el privilegio de ostentar una posición favorable delante de la administración del club posibilita este tipo de estrategias, vínculos y relaciones que terminan por ejercer presión en la UM, lo cual sirve a los intereses de CS y, por supuesto, de la sociedad anónima, como ha podido quedar de manifiesto en los testimonios y en las referencias etnográficas presentadas.
Conclusiones
La frase “ellos son la parte pipi de la barra” es la conciencia del privilegio que recae en algunos por encima de otros pero, además, la imposibilidad de ser parte de la agrupación favorecida, justamente porque hay una barrera objetiva que les impide agregarse al colectivo. Esa barrera se cristaliza en una estructura social dominada por doxas que naturalizan la diferencia: “ellos son chumas, maleantes, malcriados y maleducados, nosotros no” en consecuencia “nosotros” podemos acceder a cosas a las que ellos no podrían aunque quisieran.
Estas contradicciones han generado disputas de clase entre ambas agrupaciones, sin que haya posibilidad de detenerse en las razones sociohistóricas que sostienen esa desigualdad y propician ese desequilibrio.
Un actor determinante que perpetúa esta situación de favorecidos y desfavorecidos es el Deportivo Sa prissa, corporación que persigue la consolidación de una marca comercial que le genere ganancias (así lo han explicado varios testimonios revisados a lo largo de este texto), para ello, reproduce un privilegio (ya dado en la sociedad), donde los beneficiados son quienes tienen esta especie de “don” del que habla Bourdieu, relegando, en consecuencia, al grupo popular: la Ultra Morada, a pesar de que son el colectivo de hinchas más longevo y que, en palabras de los integrantes de CS, alientan más. El capitalismo y el merchandising no entienden de memoria, ni de justicias. Sus voluntades estarán con los que les generen más beneficios materiales.
Este contexto de privilegiados y no privilegiados ha contribuido a que haya injerencias en la jerarquía de la UM, al punto de forzar cambios de liderazgos que refrendan los intereses de Cultura y del Deportivo Saprissa. Quiero decir que, para tener éxito, el capitalismo no sólo requiere de capital, sino, también, de voluntades políticas que le permitan extenderse. Las relaciones entre CS, la UM y el Deportivo Saprissa dan cuenta de ello.
Las prácticas de Cultura Saprissa los acerca al club, más que a la barra: aunque las narrativas de CS suelen ser muy críticas con la posición clasista de Horizonte Morado, ellos también, de múltiples formas, reproducen el privilegio que ostentan, y lo reproducen porque intentan refrendar ese espacio de clase media que exhiben dentro de esa relación tripartita: Club (clase alta), barra (clase baja), Cultura (clase media), lo cual, al final, supone una distinción, porque no sólo se distancian de la hinchada, también de la sociedad anónima.
Así las cosas, el desbalance se perpetúa, no sólo por las prácticas y discursos de CS y el Club, sino por las narrativas de muchas personas de la barra que quisieran acceder a lo que CS tiene, porque el asunto no es combatir la lógica imperante (lo que favorece la desigualdad), sino tener lo que ellos y por eso se preguntan “¿por qué ellos tienen algo que nosotros no tenemos?”. Por eso, uno podría pensar que, con ofre -cer algunas entradas gratis al estadio (lo cual tampoco sucede), muchas personas de la UM podrían darse por satisfechas, con lo cual, la estructura social prevalece y la beneficiada termina siendo la corporación que lo gra el objetivo de unidad y, ante todo, poder seguir reproduciendo su hegemonía y la lógica mercantil sin disrupciones.










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