INTRODUCCIÓN
Después de haber sido durante décadas el escenario de una migración predominantemente mexicana (Durand, 2016), el territorio de México se ha transformado progresivamente en un espacio de circulación de flujos migratorios diversos. Y aunque el cambio de mayor magnitud lo protagonizan las personas que migran desde Centroamérica –frecuentemente viajando en Caravanas– (Salazar, 2019; Odgers-Ortiz, 2020; Pérez Bravo, 2022), en la última década se han sumado nuevos perfiles, entre los que destacan las personas originarias de Haití, el éxodo desde Venezuela, y la migración originaria de Asia y África. Aunque numéricamente los flujos «extracontinentales» son relativamente pequeños, su presencia es de gran relevancia, pues muestran el profundo calado de las transformaciones en las migraciones globales (Castles, 2010).
Otra transformación importante estriba en el alargamiento de los tiempos de permanencia en México de las personas que ingresan por la frontera sur con la intención de llegar a Estados Unidos, derivado principalmente de los procesos de externalización de las fronteras, y que ha llevado a diversos investigadores a hablar de «itinerarios segmentados» (Collyer, 2010; Collyer et al., 2012), «trayectorias turbulentas», «migración por etapas» o «migraciones truncas» (Collyer, 2007; Schapendonk, 2012; Wyss y Borrelli, 2014; Basok et al., 2015; Missbach, 2015; Lønning, 2020). Miranda (2023) caracteriza esta situación como una condición de espera, mientras que Gil Evraert (2021) analiza la experiencia subjetiva de quienes permanecen largos períodos en la frontera sur como «habitar el mientras tanto» (inhabitating the meanwhile). Hess (2012), por su parte, define estas zonas de tránsito prologado como «zona de tránsito precaria» (precarious transit zone) y las caracteriza como espacios en los que los migrantes se encuentran atrapados en la movilidad (stuck in mobility) (Hess, 2012). Siguiendo esta misma lógica, Odgers-Ortiz (2024) denomina atrapamiento a la condición que se produce cuando las personas son forzadas a detenerse en un lugar no elegido y obligadas a permanecer ahí por un período incierto, mientras se encuentran dentro de su trayecto para alcanzar su destino migratorio.
Como se verá más adelante, las personas originarias del continente africano que se encuentran en México enfrentan esta condición de atrapamiento. En particular, a partir del año 2019 la observación de campo en la región fronteriza de Baja California ha permitido identificar un incremento en el flujo de personas originarias de África que permanecen en dicha condición. Aunque existen ya algunas publicaciones que analizan la migración originaria de África hacia América Latina (Cruz Cinta, 2020; Ray y Leyva, 2020; Mercadal, 2021; Roa, 2021; Navarro Alvarado, 2022; Miranda, 2023; Serra Mingot, 2023; Odgers-Ortiz, 2024, Odgers-Ortiz et al., 2023,Odgers-Ortiz y Olivas, 2024), todavía es escasa la información –cuantitativa y cualitativa– de la que se dispone. Por ello, el objetivo del presente artículo es caracterizar los flujos poblacionales contemporáneos provenientes de África que llegan hasta la frontera de México con Estados Unidos, con base en la información de campo y la estadística existente.
En primer lugar, se detalla la metodología utilizada y se presentan las fuentes estadísticas disponibles, explicando sus alcances y limitaciones; posteriormente se analiza el material obtenido en campo, centrándose en la reconstrucción de algunas de las rutas y estrategias de las personas migrantes. Finalmente, se concluye con algunas reflexiones relativas a las tendencias que se vislumbran en el futuro cercano.
METODOLOGÍA
Si es escasa la literatura que estudia la migración originaria de África que atraviesa diversos segmentos de América Latina con la intención de llegar a Estados Unidos, más escasas aún son las fuentes estadísticas que permiten aprehender este fenómeno. Por ello, en la presente investigación se han elegido métodos mixtos (Proudfoot, 2023), para complementar las observaciones y entrevistas realizadas en campo con otra información disponible.
El punto de partida es el año 2019 en la ciudad de Tijuana, Baja California, cuando una de las autoras de este artículo se encontraba realizando trabajo de campo en albergues y centros comunitarios para migrantes en el marco del proyecto «Tracing Mobility and Care Trajectories. Migrants and Asylum Seekers’ Experiences in the US-Mx Border» (Csordas y Odgers-Ortiz, 2019), donde identificó la presencia cada vez más frecuente de personas originarias de África. Por ello, algunas integrantes del proyecto comenzaron a participar como profesoras voluntarias en las clases de español impartidas gratuitamente por un centro comunitario de la localidad. Las clases de español iniciaron de manera presencial, pero cambiaron a formato online con el inicio de la pandemia por COVID-19, coyuntura que permitió que más estudiantes, que habitaban lejos de las instalaciones del centro comunitario, decidieran sumarse, así como la diversificación de perfiles: si inicialmente acudían a clase mayoritariamente personas haitianas, en este período se incorporó un mayor número de personas africanas.
Las clases de español constituyeron un espacio idóneo, donde se estableció un diálogo fluido en el que los estudiantes expresaban tanto sus proyectos y aspiraciones como las dificultades concretas que enfrentaban. Al formar parte de un centro comunitario con actividades diversas, los profesores de español podían orientar a las personas migrantes en la resolución de algunos de estos problemas, ya fuera proveyéndoles la información necesaria, poniéndolos en contacto con la clínica legal, acompañándolos a las clínicas médicas en las que podían recibir atención gratuita, o traduciendo los oficios que recibían por parte de las autoridades migratorias, entre otras acciones.
De este modo, al finalizar el año 2023, se tenía conocimiento de manera cercana de las experiencias de poco más de una veintena de familias, incluyendo sus rutas de llegada, sus motivos para migrar, y las dificultades que enfrentaban durante su trayecto y estancia en México. Además de la información obtenida por esta vía, se realizaron ocho entrevistas formales a profundidad, en donde los entrevistados presentaron un relato pormenorizado de los motivos por los que salieron de su país de origen, las rutas seguidas, las estrategias priorizadas, los problemas que enfrentaban al momento de la entrevista, y sus planes futuros, información que se complementó con una nutrida correspondencia electrónica (correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, intercambio de información vía Facebook). En el transcurso de los años 2021, 2022 y 2023, algunos de los entrevistados realizaron procesos de reunificación familiar, varios de ellos emigraron a Estados Unidos, y uno de ellos se estableció en Canadá. En algunos casos, se mantuvo la comunicación mediante WhatsApp y Facebook, permitiendo conocer de cerca esta nueva etapa de sus vidas.
La información obtenida por estas vías es rica pero no necesariamente representativa del conjunto de las personas africanas que llegan a México. Por ello, de manera complementaria recurrimos al análisis de la información estadística existente en las fuentes disponibles: los Censo Nacionales de Población y Vivienda, las cifras aportadas por la Unidad de Política Migratoria con base en la actividad del Instituto Nacional de Migración, y las cifras relativas a las actividades de la Comisión Nacional de Ayuda al Refugiado (Comar).
Así, después de haber revisado la literatura especializada y analizado tanto la información obtenida en campo como los datos estadísticos disponibles, se presenta un panorama de la migración africana hacia la frontera norte de México. Por motivos de espacio, el artículo se centra en los perfiles y trayectorias, dejando para publicaciones futuras el análisis de los procesos de integración, de los problemas enfrentados en los largos trayectos de estas personas, y de las estrategias que han implementado para su resolución.
Las migraciones africanas hacia México en números
Los censos nacionales de población y vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que la presencia de población originaria de África en México es antigua, si bien ha sido numéricamente pequeña, como se puede observar en la gráfica 1. También es posible identificar un incremento a todo lo largo de la segunda mitad del siglo XX, que se acentúa notablemente a partir del año 2010.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Censo General de Población y Vivienda (Inegi, 1950, 1970, 1980, 2000, 2010, 2020).
Gráfica 1. Personas nacidas en África residiendo en México, 1950-2020Nota: La gráfica no incluye datos de los censos de 1960 y 1990, debido a que no se encontró información.
Dicho incremento también ha sido identificado mediante observación en campo, con una aceleración del flujo principalmente a partir del año 2019. Así, aunque las fuentes coinciden en indicar la segunda década de este siglo como el punto de inflexión en la inmigración procedente de África, es probable que exista una subrepresentación en las cifras obtenidas en el censo del año 2020, donde se contabilizaron únicamente 3 265 personas nacidas en África residiendo en México, que habían emigrado entre marzo de 2015 y marzo de 2020. Las razones de la subrepresentación pueden ser múltiples, incluyendo el temor de las personas migrantes a ser identificadas y la coyuntura del levantamiento del censo correspondiente a 2020 durante la pandemia por COVID-19.
No obstante, la información aportada por el censo permite una primera aproximación al origen de los flujos procedentes de África y resulta particularmente útil para identificar las regiones de origen dentro del continente africano. Utilizando la regionalización propuesta por la Organización de las Naciones Unidas, se identificó un predominio de África del Norte y África Occidental como las zonas de origen de las personas de origen africano en México, como se muestra en la gráfica 2, pudiéndose también identificar que se trata de un flujo mayoritariamente masculino: alrededor del 67 por ciento del total de personas migrantes eran hombres (United Nations, s.f.).

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Censo General de Población y Vivienda (Inegi, 2020).
Gráfica 2. Origen de personas africanas en México, por región, 2020
Los boletines estadísticos de la Unidad de Política Migratoria
Otra fuente de información útil son los boletines estadísticos anuales que publica la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP),4 en donde se presentan cuadros elaborados a partir de los datos generados por el Instituto Nacional de Migración, relativos a los registros de entradas, documentación y condición de estancia, personas en situación migratoria irregular, grupos de protección a migrantes, y devolución de mexicanos desde Estados Unidos y Canadá. Específicamente, se analizó lo concerniente a las tarjetas de residencia, tanto temporales como permanentes, las de visitantes por razones humanitarias emitidas por el INM a personas con nacionalidad de algún país africano, y los datos de personas africanas que fueron presentadas ante la autoridad migratoria entre 2016 y 2023.
En lo que concierne a las Tarjetas de Residente Temporal (TRT), resulta significativo su incremento durante el período analizado. Aunque el porcentaje de TRT otorgadas a personas de alguna nacionalidad africana fue menor a 1 por ciento, es interesante observar que el total de tarjetas otorgadas se incrementó en la misma proporción que aquellas otorgadas a personas de nacionalidad africana: si en 2016 se emitieron un total de 52 281, de las cuales solo 397 correspondieron a migrantes de origen africano (0.76 %); para el año 2022 el número total se incrementó, con un total de 60 129 tarjetas, y de manera semejante aumentó el número de TRT que se destinaron a migrantes de origen africano (477, correspondientes a 0.74 % del total), como se muestra en el cuadro 1.
Cuadro 1. Tarjetas de Residente Temporal emitidas en México, 2016-2023
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Total | 52 281 | 59 388 | 56 453 | 43 521 | 35 229 | 46 835 | 60 129 | 61 600 | 415 436 |
| África | 397 | 441 | 375 | 360 | 300 | 359 | 447 | 610 | 3289 |
| % | 0.76 | 0.74 | 0.66 | 0.83 | 0.85 | 0.77 | 0.74 | 0.99 | 0.79 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
Las tres principales nacionalidades africanas a quienes les fueron otorgadas las TRT entre 2016 y 2018 fueron Nigeria, Egipto y Sudáfrica. En 2019, en cambio, son Egipto, Sudáfrica y Marruecos. En 2020 se registró un cambio en la tendencia, probablemente debido a la pandemia por COVID-19, pues en vez de aumentar se redujo el número de TRT emitidas, pero el crecimiento se reinicia paulatinamente en los dos años posteriores. De las 359 tarjetas emitidas en 2021 para migrantes africanos, 78 fueron para sudafricanos, 55 para nigerianos y 52 para marroquíes. Tanto en 2022 como en 2023 esas tres nacionalidades siguieron destacando, con 447 y 610 TRT, respectivamente.
Otro dato útil fue el registro de emisión de Tarjetas de Residente Permanente (TRP). Aunque naturalmente las TRP de la población proveniente de África son únicamente un pequeño porcentaje del total, los datos disponibles permiten identificar un cambio importante: aunque las TRP otorgadas entre 2016 y 2023 corresponden principalmente a la categoría relativa a vínculos familiares, en 2021 el otorgamiento de las TRP por razones humanitarias casi se duplicó respecto al año previo, como se muestra en el cuadro 2.
Cuadro 2. Tarjetas de Residente Permanente otorgadas en México a personas con alguna nacionalidad africana, por motivo, 2016-2023
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Familia | 212 | 219 | 192 | 181 | 232 | 281 | 349 | 325 | 1 991 |
| Trabajo | 91 | 41 | 29 | 54 | 43 | 66 | 48 | 50 | 422 |
| Rentista | 3 | 1 | 0 | 2 | 7 | 6 | 9 | 6 | 34 |
| Humanitario | 18 | 12 | 22 | 28 | 56 | 100 | 36 | 24 | 296 |
| Otros | 39 | 31 | 26 | 21 | 37 | 33 | 43 | 53 | 283 |
| Total anual | 363 | 304 | 269 | 286 | 375 | 486 | 485 | 458 | 3 026 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
Como se verá más adelante, en la sección relativa a los motivos de la emigración, para la población africana resulta particularmente significativo el incremento en la búsqueda de refugio. Por ello, como se puede observar en el cuadro 3, llama la atención el bajo número de TRP emitidas por condición de refugio durante el período de estudio.
Cuadro 3. Tarjetas de Residente Permanente, por condición de refugio
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Total | 1 702 | 2 406 | 4 018 | 5 626 | 16 845 | 19 474 | 20 464 | 15 743 | 86 278 |
| África | 16 | 7 | 17 | 22 | 44 | 93 | 31 | 23 | 253 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
En contraste, en lo que a las Tarjetas de Visitantes por Razones Humanitarias (TVRH) se refiere, en el cuadro 4 se puede observar que las tarjetas emitidas a migrantes africanos tienen una importante tendencia al alza entre los años 2016 a 2022, pues de tan solo 21 emitidas en 2016 se llegó a 3 269 en 2022.
Cuadro 4. Tarjetas de Visitantes por Razones Humanitarias emitidas en México, 2016-2023
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Total | 3 971 | 9 642 | 17 722 | 40 966 | 25 414 | 87 674 | 131 075 | 126 771 | 443 235 |
| África | 21 | 72 | 61 | 105 | 114 | 1 618 | 3 269 | 2 844 | 8 104 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
Los boletines de la UPMRIP ofrecen la información desglosada en las entidades federativas donde se expidieron las tarjetas. Como el enfoque de la presente investigación es fronterizo, se puntualizaron las cantidades presentadas en los estados de las fronteras norte y sur de México. El cuadro 5 permite observar a partir de 2022 la tendencia creciente en el otorgamiento de las TVRH en el estado de Chiapas, mientras que en las otras entidades el otorgamiento es casi inexistente. Dicha tendencia refleja la política mexicana en la materia que, como se verá en la sección cualitativa, contribuye al atrapamiento migratorio de las personas originarias de África.
Cuadro 5. Tarjetas de Visitantes por Razones Humanitarias emitidas en estados fronterizos de México, 2016-2023
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Baja California | 1 | 21 | 4 | 17 | 4 | 5 | 8 | 7 | 67 |
| Campeche | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 116 | 1 | 0 | 117 |
| Chiapas | 0 | 8 | 5 | 35 | 74 | 185 | 3 064 | 2 029 | 5 400 |
| Quintana Roo | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 121 | 6 | 1 | 128 |
| Otros estados fronterizos | 1 | 0 | 1 | 2 | 5 | 4 | 8 | 55 | 76 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
Finalmente, como se puede observar en el cuadro 6, los registros reiteran el carácter mayoritariamente masculino de este flujo durante el período analizado, con una brecha muy amplia entre hombres y mujeres, si bien la diferencia decreció entre 2022 y 2023.
Cuadro 6. Tarjetas de Visitantes por Razones Humanitarias, por sexo
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | 18 | 65 | 48 | 80 | 97 | 1 215 | 2 347 | 1 982 | 5 852 |
| Mujeres | 3 | 7 | 13 | 25 | 17 | 403 | 922 | 862 | 2 252 |
| Índice de masculinidad |
600 | 928.57 | 369.23 | 320 | 570.59 | 301.49 | 254.56 | 299.93 | 259.86 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Unidad de Política Migratoria, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023).
Estadísticas de población originaria de África en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar)
Otra fuente de información relevante es la publicada por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar),5 relativa a las solicitudes recibidas, tanto de mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes acompañados y no acompañados de una persona adulta, así como de las resoluciones emitidas. Sin embargo, en dichas publicaciones únicamente se desagregan los datos de las 10 nacionalidades con mayor número de solicitudes. Debido a que ninguno de los países del continente africano ocupa alguna de esas 10 posiciones, en la información publicada no existía información útil para efectos de la presente investigación.
Por ello, se generó una solicitud de información a través del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, requiriendo a la Comar la información específica sobre el número de personas del continente africano que solicitaron refugio en México, indicando nacionalidad y año en que lo tramitaron, así como la resolución que se les dio, o el proceso en que se encuentran, para el período 2016-2023 (Comar, 2024). La información obtenida por este medio resultó de gran valor pues, si bien es cierto que las solicitudes de refugio son sólo un indicador aproximado de la llegada de población africana a México, permiten obtener información relevante sobre los cambios generados en su flujo.
De acuerdo con la Comar, durante el período 2016-2023, 10 517 africanos solicitaron refugio en México. Esta cifra es casi siete veces superior al número de personas originarias de África identificadas en el censo, aunque naturalmente podría ser muy inferior al total de quienes arribaron en dicho lapso, puesto que solo una porción de quienes llegan a México solicita refugio. Otro dato importante que se deriva de esta fuente es el lugar de origen de quienes solicitan refugio: si bien destacan a las personas originarias de África Central y África Occidental, todas las regiones del continente participan en estos flujos, con un total de 47 de nacionalidades diferentes.
La Región Norte se integra por Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Sudán y Túnez. Como se observa en el cuadro 7, aunque los migrantes provenientes de esta región representan una minoría, muestran una tendencia creciente en las solicitudes de refugio, con cifras que se triplican entre 2020, cuando se registra la solicitud de 10 migrantes, y 2022, con 32, aun cuando el flujo disminuyó en 2023, llegando solo a 22. Dentro de este período, destaca en los tres últimos años la presencia de migrantes originarios de Sudán, Marruecos y Argelia, como puede verse en la gráfica 3.
Cuadro 7. Solicitantes de refugio en México originarios de la Región Norte de África, 2016-2023
| País | 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 |
Total
por país |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Argelia | 2 | 2 | 1 | 6 | 3 | 14 | |||
| Egipto | 1 | 1 | 1 | 11 | 14 | ||||
| Libia | 1 | 1 | |||||||
| Marruecos | 2 | 4 | 6 | 15 | 17 | 44 | |||
| Sudán | 5 | 6 | 3 | 11 | 1 | 26 | |||
| Túnez | 0 | ||||||||
| Total por año | 1 | 1 | 2 | 10 | 10 | 21 | 32 | 22 | 99 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).

Fuente: Elaboración propia con base en datos solicitados a la Comar.
Gráfica 3. Solicitantes de refugio originarios de la Región Norte
Como se detalla en el cuadro 8, la Región Este se integra por Burundi, Comores, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malaui, Mauricio, Mozambique, Ruanda, Seychelles, Somalia, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabwe, siendo Eritrea, Somalia y Uganda quienes tienen más presencia a lo largo del período analizado. En esta región, como muestra la gráfica 4, se observan cambios abruptos, con picos en los años 2019 (145 personas) y 2022 (130). Además de los efectos de la pandemia por COVID-19, se intuye que estas variaciones reflejan salidas provocadas por coyunturas específicas, sin que se establezcan redes migratorias (Gurak y Caces, 1992) que permitan la continuidad en los flujos.
Cuadro 8. Solicitantes de refugio en México originarios de la Región África Este, 2016-2023
| País | 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 |
Total
por país |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Burundi | 1 | 1 | 1 | 1 | 4 | ||||
| Djibuti (o Yibuti) | 1 | 1 | 1 | 3 | |||||
| Eritrea | 2 | 1 | 64 | 35 | 28 | 25 | 2 | 157 | |
| Etiopía | 13 | 10 | 6 | 18 | 1 | 48 | |||
| Kenia | 1 | 1 | 4 | 6 | |||||
| Madagascar | 1 | 1 | |||||||
| Mauricio | 1 | 1 | |||||||
| Mozambique | 4 | 1 | 5 | ||||||
| Ruanda (o Rwanda) | 4 | 1 | 5 | ||||||
| Somalia | 22 | 2 | 3 | 14 | 34 | 70 | 4 | 149 | |
| Tanzania | 1 | 3 | 4 | ||||||
| Uganda | 2 | 3 | 15 | 63 | 12 | 5 | 5 | 3 | 108 |
| Zambia | 1 | 1 | 2 | ||||||
| Zimbabwe | 2 | 1 | 3 | ||||||
| Total por año | 4 | 26 | 19 | 145 | 73 | 81 | 130 | 18 | 496 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 4. Solicitantes de refugio en México de la Región África Este, 2016-2023 (nacionalidades con mayor prevalencia)
En el cuadro 9 se muestra la participación de la región central, integrada por Angola, Camerún, Chad, Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, República Centroafricana, República Democrática del Congo, y Santo Tomé y Príncipe. Esta región es la más presente en los conteos, pues entre 2016 y 2023 habían registradas 5 179 personas. También es una región en donde contrastan tres países con una presencia importante (Angola, con 2 741 casos; República Democrática del Congo, con 1 193 casos; y Camerún, con 1 055), mientras el resto de los países de la zona están prácticamente ausentes. Como se puede observar en la gráfica 5, es llamativo el incremento constante en los casos de Angola, y en menor medida de la República Democrática del Congo, con un comportamiento más variable para Camerún, que alcanza su punto más alto en 2019.
Cuadro 9. Solicitantes de refugio en México originarios de la Región África Central, 2016-2023
| País | 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 |
Total
por país |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Angola | 2 | 184 | 58 | 178 | 1 075 | 1 224 | 2 741 | ||
| Camerún | 23 | 105 | 18 | 512 | 50 | 81 | 194 | 72 | 1 055 |
| Chad | 9 | 4 | 13 | ||||||
| Congo | 1 | 11 | 6 | 28 | 48 | 46 | 1 | 141 | |
| Gabón | 1 | 1 | |||||||
| Guinea Ecuatorial | 2 | 3 | 7 | 14 | 26 | ||||
| República Centroafricana | 1 | 4 | 2 | 7 | |||||
| República Democrática del Congo | 5 | 1 | 4 | 217 | 128 | 205 | 374 | 259 | 1 193 |
| Santo Tomé y Príncipe | 2 | 2 | |||||||
| Total por año | 29 | 118 | 30 | 942 | 286 | 528 | 1 653 | 1 593 | 5 179 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 5. Solicitantes de refugio en México de la Región África Central, 2016-2023 (nacionalidades con mayor prevalencia)
La Región Sur, integrada por Botsuana, Lesoto, Namibia y Sudáfrica, es la menos presente en esta fuente, como se observa en el cuadro 10. En la gráfica 6 se muestra que el país con mayor número de registro de solicitudes es Sudáfrica, aunque en 2022 y 2023 las personas de origen namibio se integraron a los registros, con una y tres personas, respectivamente.
Cuadro 10. Solicitantes de refugio en México originarios de la Región África Sur, 2016-2023
| País | 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 |
Total
por país |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Namibia | 1 | 3 | 4 | ||||||
| Sudáfrica | 7 | 2 | 11 | 12 | 32 | ||||
| Total por año | 7 | 2 | 12 | 15 | 36 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 6. Solicitantes de refugio en México de la Región África Sur, 2016-2023 (nacionalidades con mayor prevalencia)
La Región África Oeste incluye a Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo. Como se muestra en el cuadro 11, destaca Senegal con 1 571 casos, con un importante despunte en 2022 (1 098 solicitantes). En segundo lugar, se ubica Ghana, con incrementos entre 2019 y 2022. Guinea se coloca en tercera posición, con incrementos constantes, al igual que Mauritania, con un notable despunte en 2023. Aunque la gráfica 7 muestra que Burkina Faso y Togo no se encuentran en las primeras posiciones dentro de esta región, las personas originarias de dichas naciones tuvieron una importante visibilidad en el trabajo de campo.
Cuadro 11. Solicitantes de refugio en México originarios de la Región África Oeste, 2016-2023
| País | 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 |
Total
por país |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Benín | 2 | 1 | 8 | 6 | 11 | 18 | 4 | 50 | |
| Burkina Faso | 7 | 10 | 15 | 96 | 58 | 29 | 215 | ||
| Cabo Verde | 2 | 3 | 5 | ||||||
| Costa de Marfil | 6 | 15 | 36 | 22 | 8 | 87 | |||
| Gambia | 1 | 1 | 3 | 1 | 5 | 28 | 8 | 47 | |
| Ghana | 16 | 24 | 20 | 87 | 105 | 308 | 307 | 68 | 935 |
| Guinea | 1 | 7 | 6 | 45 | 37 | 129 | 135 | 161 | 521 |
| Guinea-Bissau | 2 | 1 | 3 | 18 | 19 | 43 | |||
| Liberia | 1 | 1 | 2 | 1 | 2 | 3 | 10 | ||
| Malí | 1 | 3 | 7 | 53 | 73 | 14 | 151 | ||
| Mauritania y Rep. Islámica de Mauritania | 8 | 22 | 55 | 57 | 212 | 354 | |||
| Níger | 1 | 1 | 4 | 8 | 14 | ||||
| Nigeria | 3 | 5 | 20 | 16 | 9 | 59 | 151 | 66 | 329 |
| Senegal | 1 | 3 | 1 | 13 | 334 | 1 098 | 121 | 1 571 | |
| Sierra Leona | 5 | 1 | 1 | 12 | 7 | 96 | 62 | 4 | 188 |
| Togo | 6 | 1 | 8 | 18 | 75 | 63 | 16 | 187 | |
| Total por año | 35 | 40 | 61 | 209 | 258 | 1 264 | 2 099 | 741 | 4 707 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 7. Solicitantes de refugio en México de la Región África Oeste, 2016-2023 (nacionalidades con mayor prevalencia)
Como se mencionó anteriormente, en el período de estudio las regiones Central y del Oeste fueron las más concurrentes, presentando interesantes picos en los años 2019 y 2022. Aunque la región Oeste prevaleció entre 2021 y 2022, presenta un declive en 2023, siendo la región Central la que predomina, como se aprecia en la gráfica 8.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 8. Solicitantes de refugio en México originarios de las cinco regiones de África, 2016-2023
De acuerdo con lo que se muestra en la gráfica 9, es interesante observar que existe una variabilidad notable en las cifras, lo que podría reflejar una movilidad motivada por eventos coyunturales, más que por el establecimiento de rutas y redes migratorias estables, especialmente para aquellas nacionalidades que presentan un pico elevado en un año específico sin que se observe un crecimiento notable en los años posteriores (como Camerún en 2029, o Senegal en 2022); en contraste con otros casos que muestran un crecimiento sostenido (Ghana o Angola). Será interesante continuar observando el comportamiento de estos flujos en los años sucesivos, contrastando los datos estadísticos con la información de campo. De igual modo, el caso de Mauritania destaca por su incremento exponencial en 2023; si bien la información disponible es insuficiente para determinar si se trató de un pico aislado que refleje un movimiento coyuntural o si, por el contrario, es el inicio de un flujo que se estabilizará con el tiempo, dando paso a la formación de redes migratorias más estables (Gurak y Caces, 1992).

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 9. Solicitantes de refugio originarios de los 12 principales países de África, 2016-2023
Por otra parte, la información obtenida a partir de los registros de la Comar permite identificar el sentido de las resoluciones emitidas a las solicitudes de refugio. Como se observa en la gráfica 10, del total de casos que han sido efectivamente resueltos, el porcentaje de resoluciones positivas resulta relativamente elevado (53.7 %). No obstante, esta proporción debe interpretarse con cautela, ya que, tal como se muestra en el cuadro 12, los expedientes resueltos representan solo una fracción menor del total de solicitudes recibidas: la gran mayoría de los casos (9 997, equivalentes al 95 %) permanecen aún en espera de resolución.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Gráfica 10. Resoluciones a solicitudes de refugio en México, 2016-2023
Cuadro 12. Resoluciones a solicitudes de refugio en México, 2016-2023
| Número de casos |
Resolución |
|---|---|
| 279 | Resolución positiva |
| 200 | Resolución negativa |
| 41 | Protección complementaria |
| 9 997 | Pendientes |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Como se verá más adelante, es posible que esta situación se deba, entre otros aspectos, a la obligación de permanecer en la localidad en la cual se tramitó la solicitud de refugio –habitualmente en la ciudad fronteriza de Tapachula, Chiapas– hasta la obtención de una resolución: la extrema precariedad en la que deben enfrentar la espera, aunada al alargamiento en los tiempos de respuesta, lleva a numerosos solicitantes a abandonar sus solicitudes para probar suerte de manera indocumentada, continuando su viaje hacia la frontera norte y/o hacia Estados Unidos (Torre et al., 2021). De acuerdo con lo que se señaló en la introducción, y como se verá en el siguiente apartado, la condición de espera o atrapamiento migratorio constituye un rasgo distintivo de la experiencia migratoria de las personas originarias de África.
Finalmente, conviene señalar que los datos relativos a las devoluciones de ciudadanos africanos que se encontraban en territorio mexicano de manera irregular muestran un cambio mayor a partir del año 2017. Como se observa en el cuadro 13, para el año 2016 se contabilizaron 470 devoluciones, siendo los originarios de Mali el grupo más numeroso. En contraste, a partir del año 2017 las devoluciones no superan los 10 casos, con un ligero repunte en 2023 con 36 casos, destacando las personas originarias de Egipto.
Cuadro 13. Personas de origen africano devueltas por autoridades migratorias mexicanas, 2016-2023
| 2016 | 20217 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Benín | 10 | - | 1 | - | - | 1 | - | - | 12 |
| Burundi | 1 | - | - | - | - | - | - | - | 1 |
| Costa de Marfil | 57 | 1 | 1 | 3 | - | 1 | - | 1 | 64 |
| Djibouti | 1 | - | - | - | - | - | - | - | 1 |
| Egipto | - | 1 | 1 | 1 | - | 1 | 4 | 22 | 30 |
| Gabón | - | - | - | - | 1 | - | - | - | 1 |
| Gambia | 93 | - | - | - | - | - | - | 1 | 94 |
| Guinea Ecuatorial | - | - | - | - | - | - | 2 | - | 2 |
| Lesoto | - | - | - | 1 | - | - | - | - | 1 |
| Mali | 185 | - | - | - | - | 1 | - | - | 186 |
| Marruecos | - | - | 1 | 1 | - | - | - | 4 | 6 |
| Níger | - | - | - | - | - | - | - | 1 | 1 |
| Nigeria | 44 | 2 | 1 | 3 | 1 | 3 | 1 | 6 | 61 |
| Sudáfrica | 2 | 2 | - | - | - | - | - | - | 4 |
| Togo | 77 | - | 5 | 1 | 1 | - | - | 1 | 85 |
| Túnez | - | - | - | - | - | 1 | - | - | 1 |
| Total | 470 | 6 | 10 | 10 | 3 | 8 | 7 | 36 | 550 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Comar (2024).
Como se evidencia, a pesar de sus limitaciones, los datos existentes en esta fuente estadística representan una fuente valiosa para realizar un primer acercamiento al análisis de los flujos contemporáneos procedentes de África. Sin duda, podrán dar lugar a nuevas y más detalladas investigaciones en el futuro.
TRAYECTORIAS MIGRATORIAS: ALGUNOS ROSTROS DE LA MIGRACIÓN AFRICANA EN MÉXICO
Con la finalidad de complementar la información estadística y lograr una mayor profundidad en la comprensión de las experiencias de las personas de origen africano que llegan a territorio mexicano, en este apartado se aborda la información cualitativa obtenida en el marco del proyecto «Tracing Mobility and Care Trajectories. Migrants and Asylum Seekers’ Experiences in the US-Mx Border» (Csordas y Odgers-Ortiz, 2019), en la ciudad de Tijuana, ubicada en el extremo occidental de la frontera norte de México. Es importante señalar que la participación en las clases de español antes mencionadas resultaron cruciales para establecer comunicación con la población africana, pues a diferencia de las personas migrantes de otras nacionalidades, con quienes puede entrarse en contacto a través de los albergues para migrantes establecidos en la ciudad, las personas originarias de África rara vez acuden a estos centros de acogida. Temiendo ser discriminados, y por las dificultades que surgen al convivir estrechamente con otras personas cuyo idioma no conocen, optan por alquilar alojamientos por su cuenta, aunque eso signifique que deban vivir en condiciones de hacinamiento y gran precariedad.
Las personas con quienes se estableció comunicación más prolongada son originarias de Camerún, Ghana, Burkina Faso, Guinea Conakry y Togo. La información obtenida se centra en sus actividades y preocupaciones cotidianas, las dificultades que enfrentan en su trabajo o vecindario debido a su desconocimiento del idioma, y en las emociones que vivían en su esfuerzo por adaptarse al nuevo entorno y por la ausencia de sus seres queridos.
Mediante entrevistas a profundidad con algunos de ellos se pudieron conocer más detalles de las características de sus lugares de origen y las causas de su salida, se reconstruyeron sus trayectorias migratorias, y se identificaron tanto sus proyectos de vida como las experiencias que se derivan de su condición de atrapamiento en la ciudad de Tijuana. Si bien es claro que las trayectorias y experiencias de las personas entrevistadas no necesariamente son representativas de la totalidad de la población africana migrante en México, resultan relevantes al permitir conocer de manera más profunda algunas rutas, motivaciones, y formas de hacer frente al atrapamiento. A continuación, se presentan cuatro casos detalladamente, para terminar con algunas reflexiones relativas a sus diferencias y puntos de coincidencia.
Trayectoria A: Ismael, de Burkina Faso a Tijuana
Ismael nació en Abidjan, Costa de Marfil, a principios de la década de 1990. Debido a que sus padres son originarios de Burkina Faso y a que en Costa de Marfil no se otorga la nacionalidad a los niños nacidos en su territorio, Ismael nació siendo extranjero. Pese a ello, al igual que sus hermanas, asistió a la escuela primaria local, y al llegar a la adolescencia su talento para el futbol le permitió ingresar a un equipo profesional local, por lo que abandonó los estudios.
Los padres de Ismael habían llegado a Abidjan en la década de 1960, huyendo de la violencia y buscando mejores oportunidades laborales, sin la intención de regresar. Sin embargo, al igual que tantos otros burkineses, debieron volver como resultado de la violencia que trajo la segunda guerra civil en Costa de Marfil tras los conflictos postelectorales de 2010, que exacerbaron el sentimiento xenofóbico en dicho país (Flan, 2021). Fue así como, cerca de cumplir los 18 años, Ismael llegó al país cuya nacionalidad detentaba, pero que no conocía.
Nuevamente, gracias a sus habilidades como futbolista ingresó a un club profesional, pero en el año 2018 sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda. El médico determinó que era necesaria una cirugía, para la que Ismael no tenía cobertura médica, resultándole imposible cubrir los costos en un hospital privado. De ahí surgió su idea de emigrar para viajar a algún país en donde pudiera trabajar y acceder a servicios de salud pública para sanar su rodilla y volver a jugar futbol, o en su defecto, trabajar y ahorrar lo necesario para pagar la intervención en el sector privado. Así, en compañía de otros jóvenes burkineses, Ismael partió en 2018.
Llegó primero a Cotonú, Benín, donde permaneció por 20 días mientras obtenía la información y documentos necesarios para continuar su viaje, legalmente y por vía aérea, hacia Ecuador. Ismael nunca había imaginado la posibilidad de viajar a Ecuador –que difícilmente ubicaba en el mapa–, pero eligió esa ruta al ser informado sobre la posibilidad de ingresar a dicho país sin visa. En efecto, entre los años 2008 y 2010, con su política de exención universal de visas, Ecuador se constituyó como uno de los países más accesibles del mundo (Freier y Hollaway, 2018), aunque como muestra Álvarez Velasco (2020a), en años posteriores se recurriría a diversas estrategias para colocar a las personas migrantes en condición de ilegalidad.
Como se observa en el mapa 1, Ismael llegó a Ecuador en verano de 2018, pero al no encontrar condiciones favorables para establecerse, junto con un grupo de jóvenes africanos, decidió continuar su camino hacia Estados Unidos. Su principal preocupación era su rodilla: no estaba seguro de que su lesión le permitiera hacer ese largo recorrido, incluyendo cruzar la selva del Darién, siendo, en efecto, el paso de Colombia a Panamá el segmento más arduo, donde el grupo demoró más de cinco semanas. Ismael recuerda que en ese trayecto empleaba una pomada que había traído de Burkina para reducir la inflamación, y todo el tiempo en su mente recitaba fragmentos del Corán, pidiendo poder llegar. Su tránsito por Centroamérica, comparativamente, fue breve y sencillo.

Fuente: Elaboración con base en información proporcionada por Ismael (comunicaciones personales, 2019-2024).
Mapa 1. Trayectoria de Ismael, de Burkina Faso a Tijuana. Sitios marcados por tiempo
A su llegada a Tapachula, en la frontera sur de México, pasó sólo cinco días en la Estación Migratoria Siglo XXI. A diferencia de otras personas migrantes, su visa humanitaria fue aceptada en solo una semana, y cuando la recibió viajó a Tijuana, donde acudió a un albergue católico. Ahí obtuvo información relativa al proceso de solicitud de asilo en Estados Unidos, así como para la obtención del refugio y la residencia permanente en México. Hasta octubre 2024, Ismael era refugiado y residente permanente en México, con un empleo estable, y se hallaba realizando los trámites de reunificación familiar para traer a sus hermanas menores a Tijuana, si bien no ha logrado operarse la rodilla.
Trayectoria B: Cédric, de Camerún a Carolina del Norte
Cédric, nacido en Camerún, vivía con su familia en Doula. Explica que, sin ser militante, simpatizaba con una asociación política crítica al grupo en poder,6 y que en 2019 participó en una manifestación que fue reprimida. Como al día siguiente se desató una persecución hacia todas aquellas personas que el gobierno consideraba opositores, Cédric abandonó el país con toda urgencia. Al pertenecer a una familia de clase media, pudo cubrir rápidamente los costos para viajar en avión hasta Ecuador. A pesar de que su objetivo era llegar a Estados Unidos, su itinerario vía Quito se debió, al igual que en el caso de Ismael, a la posibilidad de alcanzar el continente americano de manera legal.
Cédric permaneció en Quito siete días, donde obtuvo información sobre la ruta y costos para continuar su viaje hacia el norte. De acuerdo con su testimonio, en el paso por el Darién los peligros no se pueden evitar, aunque se disponga de recursos, y la travesía fue extensa, extenuante y sumamente peligrosa, dando cuenta de los riesgos y la precariedad extrema de los campamentos en donde es necesario permanecer durante algunos días, ya sea para recuperar las fuerzas o para sanar las heridas y enfermedades. También explicó que era necesario contar con recursos para pagar la salida de cada uno de los campamentos,7 y cuando finalmente pudo entrar a Centroamérica, debió pasar dos semanas en un hospital en Costa Rica, debido a su deteriorado estado de salud. A partir de ese momento el cruce fue más veloz, gracias a que su familia pudo continuar haciendo envíos de dinero: tras breves estancias en Nicaragua, Honduras y Guatemala, llegó a Tapachula, donde se dirigió a las autoridades migratorias con la intención de solicitar un salvoconducto para llegar hasta la frontera norte.
Cédric relató que, ante su desconocimiento de la política migratoria mexicana, y debido a su imposibilidad para entender el idioma español, cuando fue internado en la estación migratoria Siglo XXI ignoraba que su expediente estaba siendo tratado como una solicitud de refugio para permanecer en México. Por ello fue grande su sorpresa cuando, seis meses más tarde, recibió su tarjeta de residente permanente, junto con la resolución que le otorgaba el refugio en condición de apátrida.8 Al recibirlo, en enero de 2020, viajó a la frontera tan rápidamente como pudo.
Para Cédric, al igual que para tantas otras personas migrantes que intentaban solicitar asilo en Estados Unidos, la pandemia significó un duro golpe (Bojorquez et al., 2021; Del Monte Madrigal y Bautista León, 2021; Castro Neira, 2024). Cédric no solamente tuvo que posponer su desplazamiento hacia EE. UU. –la frontera permanecería cerrada durante casi un año–, sino que incluso su subsistencia en Tijuana resultaría complicada: los albergues permanecían cerrados, de manera que quienes decidieran residir en ellos no podían salir a trabajar; los trabajos eran escasos debido a la suspensión de actividades presenciales; y el temor al contagio dificultaba los desplazamientos dentro de la ciudad, etcétera. Cédric debía ganar su sustento y, además, enviar remesas a su esposa e hijos que permanecían en Camerún.
Aunado al cierre de la frontera, que implicaba la suspensión del procesamiento de solicitudes de asilo, Cédric comprendió que la implementación del Título 42 significaba que, en caso de cruzar la frontera subrepticiamente con la intención de solicitar refugio desde el territorio estadounidense, sería devuelto inmediatamente a México. Adicionalmente, siendo un hombre joven y con buena salud, no figuraba entre las eventuales excepciones por razones humanitarias, que se realizarían bajo el principio del parole humanitario.9
Es durante esta etapa crítica cuando Cédric descubre, gracias a un amigo camerunés que se encontraba en una situación semejante, que su estatus de residente permanente le da derecho a la reunificación familiar. Como se observa en el mapa 2, decidió posponer el viaje hacia Estados Unidos para priorizar el desplazamiento de su familia a México, y después de poco más de tres meses de trámites, su esposa e hijos obtuvieron la extensión de la condición de refugio y pudieron viajar legalmente hasta México. Una vez reunida la familia, tras la reapertura de la frontera continuaron su viaje hasta Carolina del Norte, donde actualmente esperan una resolución a su solicitud de asilo.
Trayectoria C: Issa, de Ghana a Montreal
A pesar de tener sólo 18 años, Issa estaba completando su segundo viaje hacia Estados Unidos cuando fue entrevistado. La primera vez, a los 16, logró ingresar clandestinamente a EE. UU. junto con otros miembros mayores de edad de su familia y trabajó allá casi un año, y hubiera continuado de no ser porque tanto él como sus familiares fueron deportados. Poco tiempo después intentó cruzar nuevamente, siendo aún menor de edad, considerando que en caso de ser interceptado por las autoridades migratorias –en EE. UU. o en cualquiera de los países de tránsito– se enfrentaría a una situación más favorable debido a su edad.
Sin embargo, aunque el viaje desde Ghana hasta Tijuana, pasando por Ecuador, Colombia, el Darién y Centroamérica no fue más largo de lo previsto, el tiempo de espera que debió enfrentar en Tapachula, y después en Tijuana, hicieron que alcanzara la mayoría de edad en territorio mexicano, como se ve en el mapa 3. Ya como mayor de edad, Issa recibió la residencia permanente junto con el reconocimiento de su condición de refugiado en México, y debido al cierre de la frontera durante la pandemia por COVID-19 tuvo que enfrentar un tiempo de espera prolongado que le generaba gran inquietud.

Fuente: Realización propia con base en información proporcionada por Issa (comunicaciones personales, 2011-2023).
Mapa 3. Trayectoria de Issa, de Ghana a Montreal. Sitios marcados por tiempo
Con 18 años recién cumplidos deseaba intensamente proyectarse hacia el futuro: a veces decía querer revalidar sus estudios para ingresar a la universidad en México, y otras querer cruzar clandestinamente y unirse a los marines en Estados Unidos. En otro momento decidió que quería casarse y pidió a sus familiares en Ghana que buscaran una novia para él –intuyendo que podría traerla legalmente si realizaba un matrimonio por procuración–, aunque cambió de parecer antes de concretar el plan. Finalmente, gracias al apoyo de una organización de la sociedad civil, logró presentar su solicitud de asilo y cruzar la frontera, instalándose en Los Ángeles, California, donde obtuvo un empleo que conservó poco más de un año, para después emigrar a Canadá, donde contrajo matrimonio con una joven canadiense de origen ghanés.
Trayectoria D: Addisa, de Togo a Maryland
Siendo hijo de una familia de clase media, Addisa tuvo la oportunidad de asistir a la universidad, donde estudió sociología. Aunque no concluyó sus estudios obtuvo un trabajo cómodo, que le permitía sostener sin lujos, pero sin carencias, a su esposa y cuatro hijos. Addisa narra que, desde joven, le indignaba la falta de democracia en su país, gobernado desde hacía décadas por una misma familia, responsable de numerosos actos de corrupción (Gutteridge, 2023). Por ello, a pesar del riesgo que suponía, militaba activamente en un grupo de oposición.
En el año 2017, cuando Addisa tenía 47 años, la agrupación a la que pertenecía realizó numerosas manifestaciones para exigir se respetara lo establecido en la constitución de 1992, intentando evitar la reelección del presidente en turno. Las demostraciones fueron reprimidas violentamente y al ser Addisa uno de los principales líderes opositores en su localidad, resultó evidente que su vida estaba en peligro, por lo que decidió abandonar el país de inmediato.
Después de una breve estancia en otro país africano, logró obtener una visa para viajar a Brasil.10 Addisa consideraba que su estancia en el país sudamericano sería temporal, y guardaba la esperanza de volver a Togo cuando la situación política volviera a la calma. Sin embargo, un año y medio más tarde aún no existían condiciones favorables para su regreso, y las condiciones para su permanencia en Brasil –bajo el gobierno de Jair Bolsonaro– se tornaron difíciles. Por ello, a finales del 2018 decidió viajar a Estados Unidos junto con un grupo de compañeros de trabajo, originarios de Haití y de otros países africanos.
Gracias a sus ahorros, el tránsito hasta Colombia fue rápido. Sin embargo, al llegar a la entrada al Darién debieron hacer un alto para obtener recursos y organizarse nuevamente. Addisa narra que, a pesar de haber sido advertido sobre los peligros del cruce del Darién, nunca imaginó que sería una experiencia tan dramática, peligrosa y descorazonadora. Explica que a pesar de ser un recorrido relativamente corto –si se mira en el mapa–, las condiciones son tan adversas que resulta imposible cruzar rápidamente. Para él y el grupo con el que viajaba significó un periplo de poco más de tres semanas, a pesar de tener recursos, y estar sanos y en buena condición física.
El resto del viaje por América Central, comparativamente, resultó fácil, por lo que pudieron llegar a Tapachula rápidamente. Addisa narra que, estando en la estación migratoria, su preocupación crecía constantemente al ver que, a diferencia de las personas de origen centroamericano, que salían a los pocos días de haber ingresado, las personas originarias de África permanecían encerradas, sin que se avizorara la posibilidad de salir. Esa situación, aunada a un trato que Addisa considera abiertamente racista y discriminatorio, le hizo temer que el gobierno mexicano los mantuviera encerrados por tiempo indefinido, al no saber qué hacer con ellos. Finalmente, Addisa entendió que la única forma en que podría salir de ahí sería solicitando asilo en México, por lo que inició sus trámites ante la Comar.
Una vez disponiendo de la condición de refugiado –y la respectiva tarjeta de residente permanente–, Addisa viajó a Tijuana, con la esperanza de cruzar la frontera hacia Estados Unidos, un recorrido del que da cuenta el mapa 4. Sin embargo, al llegar ahí, aunque la frontera había sido reabierta,11 el Título 42 seguía en vigor y resultaba evidente que el cruce no sería rápido ni sencillo, por lo que Addisa consiguió un empleo en una fábrica que le permitía disponer de un seguro médico y de recursos suficientes para volver a enviar remesas a su familia.

Fuente: Realización propia con base en información proporcionada por Addisa (comunicaciones personales, 2021-2023).
Mapa 4. Trayectoria de Addisa, de Togo a Maryland. Sitios marcados por tiempo
Al igual que Cédric, es en esta etapa del trayecto cuando Addisa descubre que su estatus de refugiado le permite solicitar la reunificación familiar. Aunque Addisa había salido de Togo con la esperanza de volver, habían pasado tres años, la situación no mejoraba, y extrañaba a su esposa y a sus hijos, por ello, les propuso que cambiaran de planes y se reunieran todos en México. Después de seis meses de trámites burocráticos, la familia pudo reunirse en Tijuana, y una vez juntos lograron cruzar la frontera para solicitar asilo, encontrándose actualmente en Maryland, esperando la resolución de su caso.
CONCLUSIONES
El presente artículo parte de una revisión de la estadística migratoria existente, complementada con información obtenida en campo, para ofrecer una aproximación a la realidad de la migración africana contemporánea que cruza el territorio mexicano rumbo al norte. Tratándose de un fenómeno relativamente nuevo, uno de los aportes de esta exploración es la presentación de las fuentes estadísticas disponibles, así como la evaluación de sus alcances y limitaciones. Así mismo, se reconstruyeron y analizaron las trayectorias y estrategias de las personas migrantes y solicitantes de asilo originarias de África, con base en un trabajo de campo amplio y profundo. En conjunto, estos aportes permiten vislumbrar algunas vías para continuar la investigación en los próximos años.
La revisión de la información cuantitativa –a pesar de ser fragmentaria y con probables subregistros– permite confirmar un aumento progresivo en la migración proveniente de África, así como su carácter predominantemente masculino. Esto refuerza los resultados previamente obtenidos en otras investigaciones (Cruz Cinta, 2020; Ray y Leyva, 2020; Mercadal, 2021; Roa, 2021; Navarro Alvarado, 2022; Miranda, 2023; Serra Mingot, 2023; Odgers-Ortiz et al., 2023; Odgers-Ortiz, 2024; Odgers-Ortiz y Olivas, 2024) que emplean otras fuentes y abarcan distintas periodicidades. De igual manera, los datos de la Comar permiten un acercamiento más preciso para conocer los lugares de origen de las personas migrantes, constatando que estos son dispersos y alcanzan la totalidad de regiones del continente africano. Se constata una mayor participación de las regiones Centro y Oeste, identificando los países con mayor presencia: Angola, Senegal, República Democrática del Congo, Camerún, Ghana, Guinea, Nigeria y Burkina Faso.
La variabilidad en los flujos procedentes de lugares como Ghana o Senegal abren, al menos, dos posibles líneas de investigación futuras. Por una parte, se requiere de un análisis más detallado de las coyunturas económicas y políticas en los países de origen, para lograr una mejor comprensión de las causas de origen. Por otra parte, se requiere de análisis longitudinales, cualitativos y cuantitativos, que permitan discernir si se trata de un proceso incipiente de construcción de redes migratorias, que augurarían una continuidad y estabilización en el número de desplazamientos que tienen lugar, así como la eventual construcción de un nuevo sistema migratorio (Gurak y Caces, 1992), o si, por el contrario, lo que se observa actualmente son reacciones a coyunturas particulares.
En este mismo sentido, el elevado número de casos de Mauritania en el año 2023 señala la importancia de analizar el desarrollo de este flujo en los próximos años, para determinar si se tratará de un aumento de carácter coyuntural –con un posterior declive en el año 2024–, o si por el contrario se trata del inicio de un período de crecimiento. Sólo los datos que se produzcan durante el año 2024 y los subsecuentes permitirán responder dicha pregunta. En contraste, el aumento sostenido en el flujo migratorio de personas originarias de lugares como Ghana o Angola, podría estar relacionado con la formación de redes migratorias y la estabilización de un flujo duradero.
En definitiva, el análisis presentado del comportamiento de los flujos originarios de África permite identificar patrones diversos. Considerando únicamente los 12 países con mayor número de solicitudes en el período, es posible distinguir: a) los lugares de origen de movimientos que parecen responder a un acontecimiento coyuntural (Camerún, Senegal, y en menor medida Ghana); b) los lugares de origen que presentan una tendencia creciente constante (Angola y en menor medida Congo); y c) los lugares con flujos emergentes (Mauritania).
Por otra parte, aún cuando los datos cualitativos no pueden ser considerados representativos del total de la población africana que llega a México, sí permiten conocer mejor sus experiencias. En particular, se confirma que se trata de una migración que pretende ser «de tránsito» rumbo a Estados Unidos o a Canadá, pero que de facto permanece durante meses o años en territorio mexicano debido a la imposibilidad de continuar su trayecto. Igualmente, incluso si no en todos los casos es la violencia directa la que origina el viaje, los contextos violentos y la inestabilidad política sí son una causa recurrente y constante en los testimonios de las personas migrantes de origen africano. De esta forma, la presente investigación contribuye a reforzar el planteamiento relativo a los procesos de atrapamiento migratorio como parte de una tendencia global (Collyer, 2007; Schapendonk, 2012; Hess, 2012; Wyss y Borrelli, 2014; Basok et al., 2015; Missbach, 2015; Lønning, 2020; Odgers-Ortiz, 2024).
Pensar a la población africana en México en términos de atrapamiento permite redimensionar problemas relativos a los procesos de integración, tales como la discriminación por el desconocimiento del idioma empleado en el lugar de destino o tránsito. El cambio de perspectiva, del tránsito al atrapamiento, resulta fundamental para el diseño de políticas públicas adecuadas, y la presente investigación demuestra que la condición de atrapamiento, aunada a la imposibilidad para comprender el idioma español, ha colocado a la población africana que se encuentra en México en una situación de gran vulnerabilidad. Es destacable la percepción generalizada de esta población de ser tratada de manera discriminatoria por las autoridades del Instituto Nacional de Migración, y en la medida en que el atrapamiento se prolongue resulta probable que las vulneraciones en su contra se multipliquen, en particular debido a que su desconocimiento de la legislación migratoria mexicana puede llevarlos a enfrentar largos procesos administrativos que no comprenden, generando condiciones de angustia e incertidumbre.
Por otra parte, los datos empíricos recopilados refuerzan lo presentado en trabajos previos con relación a las rutas migratorias, con ingresos por vía aérea arribando a Brasil o Ecuador (Echeverri, 2016; Álvarez Velasco; 2020b; Miranda y Silva Hernández, 2022), y continuando después por tierra en trayectos donde la selva del Darién destaca como el sector de mayor peligro, aún para quienes disponen de algunos recursos económicos. Empero, más allá de estos datos, en la presente indagación se muestra la transformación de las estrategias migratorias familiares a partir de los procesos de reunificación en la frontera norte de México.
En efecto, se evidencia que la condición de atrapamiento, a la par de la posibilidad de tramitar la reunificación familiar en México para quienes obtuvieron la condición de refugiado, ha permitido el desarrollo de una nueva estrategia migratoria en la que el padre de familia, o excepcionalmente la madre, realiza el largo, costoso y peligroso desplazamiento hasta México, para tramitar posteriormente la reunificación familiar desde este territorio. La reunificación migratoria no necesariamente se acompaña de un proyecto de instalación en territorio mexicano, sino que es pensada como una etapa para continuar la migración hacia Estados Unidos, que permite reducir el lapso durante el cual la familia permanecerá separada, pero además mejora las posibilidades de obtener asilo en EE. UU., al tratarse de solicitudes presentadas por grupos familiares en los que están presentes menores de edad.
El establecimiento de estos migrantes, junto con la familia, en México, en algunos casos, puede ser un nuevo proyecto de vida, especialmente para aquellos que han logrado obtener un empleo estable y han desarrollado relaciones de amistad en su nuevo entorno, durante el largo período de espera que implican los trámites de reunificación. Empero, en otros casos, como se refirió, la reunificación familiar es sólo una etapa más en el largo camino hacia la solicitud de asilo en Estados Unidos o Canadá.
En la medida en que se difunda la información sobre la viabilidad de la reunificación legal en México, es probable que en un futuro cercano este procedimiento se convierta en el proyecto inicial de estos migrantes, lo cual significaría, entre otros aspectos, que las estancias de personas africanas en México se harían más prolongadas. En definitiva, tanto los datos estadísticos como los cualitativos permiten concluir que la migración africana continuará durante los próximos años, que se trata de una población en atrapamiento –no de una migración en tránsito– y que, en consecuencia, es urgente construir estrategias, políticas y dispositivos que favorezcan sus procesos de integración, en particular erradicando la discriminación que opera en diversos ámbitos gubernamentales.










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