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Archivos de neurociencias (México)

 ISSN 2954-4122

        23--2025

https://doi.org/10.31157/an.v27i3.291 

Artículos originales

Madurez neuropsicológica y signos neurológicos blandos en preescolares

Carlos Francisco Rincón-Lozada1 
http://orcid.org/0000-0002-1336-8184

Diana Carolina Bautista-Forero2 
http://orcid.org/0000-0001-5444-0501

Jenny Andrea Reina-Ávila2 
http://orcid.org/0000-0002-7213-7052

1Facultad de Ciencias de la Salud. Escuela de psicología, Grupo de investigación clínica y salud. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Boyacá, Colombia.

2Universidad Antonio Nariño. Boyacá, Colombia.


Resumen

Introducción:

Los signos neurológicos blandos han sido definidos como posibles predictivos de patologías neuropsicológicas en niños mentalmente sanos, las cuales pueden generar desfases en el desarrollo neuromadurativo. Es posible identificarlos en edades escolares y que aparezcan como indicadores de un patrón deficitario en el desarrollo, el cual tiene un pronóstico evolutivo negativo en algunas ocasiones.

Objetivo:

Comparar la madurez neuropsicológica y la presencia/ausencia de signos neurológicos blandos en niños escolarizados de 5 y 6 años.

Método:

Se planteó un estudio comparativo, con diseño no experimental, de corte transversal. Se utilizo el Cuestionario de Madurez Neuropsicológica Infantil (CUMANIN) y el anexo de signos neurológicos blandos de la Evaluación Neuropsicológica Infantil (ENI).

Resultados:

Se obtuvo diferencias estadísticamente significativas en las escalas de psicomotricidad, viso percepción, ritmo, fluidez verbal, desarrollo no verbal, desarrollo total y cociente de desarrollo. Se evidenciaron resultados por debajo de la media en el grupo con signos neurológicos blandos en las escalas de lenguaje expresivo, ritmo, fluidez verbal, atención, desarrollo verbal y desarrollo total.

Conclusiones:

Los participantes presentan un nivel de madurez neuropsicológica promedio; mostrando que la presencia de signos neurológicos blandos afecta la madurez neuropsicológica, y tiene repercusiones en el desarrollo de las áreas verbales y no verbales.

Palabras clave: edad prescolar; madurez neuropsicológica; neuropsicología infantil; signos neurológicos blandos

Introducción

La neuropsicología infantil aborda la relación entre el proceso madurativo del sistema nervioso central y la conducta. A partir de este planteamiento han surgido interrogantes sobre la funcionalidad y los posibles desfases en el desarrollo no detectados oportunamente que se deben a diversos factores (genéticos, psicológicos, ambientales y físicos).

El estudio de la neuropsicología infantil también enmarca las relaciones entre el proceso de desarrollo del cerebro y la aparición y maduración de las funciones superiores -que dependen de circuitos neuroanatómicos especializados que inician en la etapa prenatal-, lo cual da lugar a la madurez neuropsicológica. Esta última se considera una respuesta a patrones evolutivos propios del desarrollo normal del individuo, siendo entre tres y seis años de edad el periodo fundamental para que se dé un desarrollo óptimo en la adquisición de funciones mentales superiores.1-2 El proceso madurativo que se da durante la niñez está relacionado con el proceso de desarrollo cerebral, por ello la importancia de la maduración neurológica y neuropsicológica como responsables directas de la eficacia cognitiva de niños en la edad escolar; un correcto nivel de maduración neuropsicológica permite y se convierte en la base del éxito escolar. Por el contrario, cuando esta no se lleva adecuadamente pueden aparecer ciertas alteraciones, que dan como consecuencia desfases o dificultades en esta y otras áreas del desarrollo, dependiendo de múltiples factores como son las condiciones biológicas, de alimentación, interacción social, académica y afectiva, entre otros.3

Dentro de estos factores se encuentran los signos neurológicos blandos (en adelante SNB), que se definen como predictores de patologías neuropsicológicas en niños mentalmente sanos y por ende posibles generadores de desfases en el desarrollo neuromadurativo. En determinadas ocasiones, los SNB pueden manifestarse y tener una evolución favorable, mientras que en otros casos se produce un estancamiento en el proceso de desarrollo del niño.

La presencia de SNB o deficiencias menores es un problema que afecta a muchos niños en edad escolar, estimándose que más de 10% de la población infantil los presenta en grado e intensidad variable; cabe señalar que muchos escolares no son diagnosticados ni tratados.2 Se estima que entre 10% y 15% de la población infantil en países subdesarrollados padece algún tipo de alteración en el neurodesarrollo en diferentes grados -desde problemas de aprendizaje hasta parálisis cerebral-, lo cual afectará a futuro su desenvolvimiento, relaciones con pares, aprendizaje de currículos y la posible presencia de problemas emocionales.4

Los SNB se han asociado a trastornos de aprendizaje, en el caso de Colombia la prevalencia se encuentra entre 16% y 22% en infantes;5 de lo cual se infiere que la existencia de SNB se relaciona significativamente con indicadores o predictores de un trastorno de aprendizaje desde edades tempranas.6 Por otro lado, un estudio sobre la relación de los SNB y el lenguaje, mostró que 50% de la muestra presentaba dificultades de lenguaje tanto en articulación como pronunciación, además, dicho grupo presentó problemas de marcha (64%), para discriminar derecha e izquierda (95%), articulación (41%), movimientos coordinados de dedos (oposición digital, 64%) y manos (disdiadococinesia, 45%).7

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) también se ha asociado con la presencia de SNB; se ha reportado que niños con TDAH tienden a presentar múltiples anomalías motoras, como disritmia y lentitud motora, al igual que alteración en procesos atencionales, como atención selectiva, dividida, sostenida y estado de alerta, en comparación con niños sanos.8

En un estudio sobre SNB y epilepsia focal se encontró que 90% de los niños presentaron dificultades en movimientos de posición digital, así como alteraciones en coordinación motora fina y gruesa.9 La esquizofrenia también se ha asociado con la presencia de SNB, se han identificado alteraciones en la memoria, velocidad psicomotriz y flexibilidad cognitiva.10

Estos datos muestran que la madurez neuropsicológica representa un factor relevante para el desarrollo de procesos mentales y que los SNB son posibles predictores de patologías o disfunciones que se pueden presentar en las primeras etapas de la vida.

En vista de lo anterior, el propósito este estudio fue comparar el nivel de madurez neuropsicológica en niños escolarizados de entre 5 y 6 años con presencia / ausencia de SNB.

Metodología

La investigación parte del paradigma empírico analítico, tiene un enfoque cuantitativo y es de tipo descriptivo comparativo. Se trata de un estudio con diseño no experimental de corte trasversal.

Participantes

La población fue de 200 niños escolarizados de entre 5 y 6 años pertenecientes a un colegio público. La muestra se conformó de 120 estudiantes que cumplieron los criterios de inclusión; se realizó un muestreo por conveniencia.

Criterios de inclusión:

  • Encontrarse en la edad de 5 o 6 años.

  • Estar debidamente matriculado en la institución educativa.

  • Tener el consentimiento y autorización de sus padres o tutores legales.

  • Participar voluntariamente en el estudio.

Criterios de exclusión

  • No tener la debida autorización por parte de padres o tutores.

  • Presentar diagnóstico de discapacidad intelectual.

  • Estar medicado por condición psiquiátrica o neurológica en grado moderado o grave.

Consideraciones éticas

Se tuvieron en cuenta las normas científicas y técnicas para la investigación en salud, contenidas en la resolución 008430 de 1993, en lo relacionado al capítulo 1 del título II y los Artículos 5, 6, 8, 10, 14, 15 y 16, los cuales hacen referencia a la dignidad del participante y la protección de sus derechos y bienestar.11 Asimismo, se siguieron las consideraciones exigidas y contenidas en el código deontológico y bioético que rige el ejercicio profesional de la psicología en Colombia, mediante la ley 1090 del 2006, Artículo 33, deberes frente a los usuarios; Artículo 36, deberes del psicólogo con las personas objeto de su ejercicio profesional; Artículos 45, 47 y 48, uso adecuado del material psicotécnico, y los artículos 49,52, 55 y 56, referentes a investigación científica y propiedad intelectual.12

Procedimiento

  • Búsqueda, recolección y clasificación de información para la elaboración del anteproyecto, haciendo uso de bases de datos, bibliotecas digitales, libros y revistas. Posteriormente, revisión y aprobación del documento.

  • Se comenzó el trabajo de campo contactando a la institución educativa pública ubicada en la ciudad de Tunja, Colombia. Se realizaron reuniones con padres y tutores, y se aplicaron los instrumentos en el primer semestre de 2019, luego de la obtención de firmas de consentimiento informado.

  • Se elaboró la base de datos y el respectivo análisis a través del programa estadístico SPSS 22. Se observó la distribución de los datos como normal, se realizó el análisis de datos sociodemográficos, así como la comparación de los puntajes de los dos grupos - madurez neuropsicológica y SNB- a través de la t de Student y, finalmente, partiendo de las categorías de rendimiento, se analizan mediante la prueba X2 Chi cuadrado.

Instrumentos

Ficha sociodemográfica: destinada a recolectar información como sexo, escolaridad, estrato socioeconómico, tipo de familia, e información referente a discapacidad, patologías o afecciones médicas.

Evaluación neuropsicológica infantil (ENI-2): el objetivo es analizar el desarrollo neuropsicológico en niños hispanohablantes de entre 5 y 6 años. Permite evaluar nueve dominios neuropsicológicos, incluye tres áreas académicas, así como el examen de los signos neurológicos blandos, lateralidad manual, cuestionario para padres e historia clínica.13 Se hará uso del anexo de la prueba para evaluar SNB, el cual contiene evaluación para: marcha, agarre de lápiz, articulación, agudeza visual, agudeza auditiva, discriminación derecha-izquierda, seguimiento visual, extinción, disdiadococinesia, movimientos de oposición digital. Las normas se obtuvieron de 788 niños entre los 5 y los 16 años, pertenecientes a escuelas públicas y privadas. Se realizaron análisis de confiabilidad y validez mediante test-retest, confiabilidad entre calificadores y correlaciones de las escalas del ENI con las escalas de WISC-R.14

Cuestionario de Madurez Neuropsicológica Infantil (CUMANIN): evalúa cuatro funciones mentales básicas en la edad preescolar -lenguaje, memoria, motricidad y sensorialidad- mediante 13 escalas, recoge información de lateralidad y tiene 5 escalas adicionales: atención, fluidez verbal, lateralidad, lectura y escritura; a partir de los 60 meses se pueden aplicar las dos últimas. La validación del instrumento se realizó con 803 niños, incluyó análisis de ítems según el enfoque de la teoría clásica de los test y la teoría de respuesta al ítem, cálculos de análisis factorial exploratorio y correlaciones tetracóricas.15

Los valores del coeficiente de Cronbach fluctuaron entre 0.71 y 0.92.16

Resultados

Se presentan los resultados de una muestra de niños preescolares de una institución educativa de carácter público, la prueba de normalidad Kolmogorov-Smirnov, arrojó una distribución normal de los datos.

La Tabla 1 muestra que 60.8% corresponde al sexo masculino y 39.2% al sexo femenino, los estratos socioeconómicos se distribuyeron en 1 y 2, con 59.2% y 37.5%, respectivamente. El tipo de familia más común fue nuclear (54.2%), seguido por la familia monoparental materna (26.7%). 89.2% presenta una lateralidad diestra, 7.5%, zurda y 3.3%, mixta. 78.3% nació por parto natural y 21.7% por cesárea; 77.5% no presentó ninguna dificultad durante el parto, 19.2% requirió de incubadora y 3.3% necesitó oxígeno. 75% presenta SNB y en 25% están ausentes.

Tabla 1 Características sociodemográficas de la muestra. 

Variables Categorías Frecuencia Porcentaje Desviación estándar
Genero Femenino 47 39.2% .490
Masculino 73 60.8%
Total 120 100%
Edad 5 años 75 62.5% .486
6 años 45 37.5%
Total 120 100%
Curso Preescolar 52 43.3% .885
Transición 26 21.7%
Primero 42 35%
Total 120 100%
Estrato socioeconómico Estrato 1 71 59.2% .562
Estrato 2 45 37.5%
Estrato 3 4 3.3%
Total 120 100%
Tipo de familia Nuclear 65 54.2% 1.384
Monoparental paterna 2 1.7%
Monoparental materna 32 26.7%
Extensa 11 9.2%
Reconstituida 10 8.3
Total 120 100%
Lateralidad Diestro 107 89.2% .436
Zurdo 9 7.5%
Mixto 4 3.3%
Total 120 100%
Tipo de parto Natural 94 78.3% .414
Cesárea 26 21.7%
Total 120 100%
Dificultades durante el parto Ninguna 93 77.5% .510
Incubadora 23 19.2%
Oxigeno 4 3.3%
Total 120 100%
Actividad el primer año Normal 56 46.7% 1.165
Hipoactivo 17 14.2%
Hiperactivo 34 28.3%
Flácido 9 7.5%
Espástico 4 3.3%
Total 120 100%
Acciones de conducta inadecuada por cuidadores Golpes 1 0.8% .512
Reprimenda verbal 27 22.5%
Quitar cosas 87 72.5%
Ignorar 5 4.2%
Total 120 100%
Normal 30 25% .435
Anormal 90 75%
Autoría propia.

La Tabla 2 muestra puntaciones estadísticamente significativas según la comparación de los grupos de presencia o ausencia de SNB en las escalas de psicomotricidad, viso percepción, ritmo, fluidez verbal, desarrollo no verbal, desarrollo total y cociente de desarrollo.

Tabla 2 Comparación de los grupos con presencia / ausencia de SNB mediante la t-Student. 

Variables de madurez neuropsicológca Signos neurrológicos blando N Media Desviación estándar F t gl Sig. Bilateral
Psicomotricidad Normal 30 69.13 23.054 8.952 3.806 118 .000
Anormal 90 45.57 31.151
Lenguaje articulatorio Normal 30 54.17 29.916 .027 1.410 118 .161
Anormal 90 45.23 30.109
Lenguaje expresivo Normal 30 52.53 30.650 .822 2.310 118 .023
Anormal x90 37.71 30.375
Lengujaje comprensivo Normal 30 46.47 23.774 1.204 1.750 118 .083
Anormal 90 36.81 26.914
Estructuración espacial Normal 30 72.23 27.182 4.499 2.497 118 .014
Anormal 90 55.68 32.726
Viso percepción Normal 30 78.60 21.973 9.975 3.520 118 .001
Anormal 90 56.82 31.378
Memoria icónica Normal 30 57.63 27.041 .003 -.183 118 .856
Anormal 90 58.67 26.797
Ritmo Normal 30 26.63 31.070 27.736 3.269 118 .001
Anormal 90 13.59 12.669
Fluidez verbal Normal 30 39.33 29.500 18.208 3.050 118 .003
Anormal 90 24.50 20.543
Atención Normal 30 28.33 24.994 1.045 -1.597 118 .113
Anormal 90 37.24 26.921
Lectura Normal 30 46.00 21.512 2.198 .635 118 .527
Anormal 90 43.39 18.825
Escritura Normal 30 43.43 22.616 .022 -.666 118 .507
Anormal 90 46.56 22.124
Desarrollo verbal Normal 30 39.00 24.297 .000 2.195 118 .030
Anormal 90 27.71 24.433
Desarrollo no verbal Normal 30 70.83 26.411 .076 4.278 118 .000
Anormal 90 46.44 27.245
Desarollo total Normal 30 46.50 24.606 2.413 4.082 118 .000
Anormal 90 27.62 20.991
Cociente de desarrollo Normal 30 105.63 12.007 .193 5.385 118 .000
Anormal 90 91.84 12.191
Autoria propia

La Tabla 3 muestra que al comparar los rendimientos entre ambos grupos se obtuvieron puntuaciones estadísticamente significativas en las escalas de psicomotricidad, ritmo, fluidez verbal, desarrollo no verbal y desarrollo total.

Tabla 3 Comparación de rendimientos en los grupos con presencia / ausencia de SNB mediante la Chi cuadrado (X2). 

Variables madurez Rendimiento Variables madurez Total Valor X2 Significación asintótica bilateral
Normal Anormal
Psicomotricidad Muy superior a la media 16 18 34 19.809 .001
Superior a la media 7 20 27
Media 1 0 1
Inferior a la media 4 17 21
Muy inferior a la media 2 35 37
Lenguaje articulatorio Muy superior a la media 10 16 26 3.289 .511
Superior a la media 6 21 27
Media 1 5 6
Inferior a la media 3 11 14
Muy inferior a la media 10 37 47
Lenguaje expresivo Muy superior a la media 12 19 31 8.134 .043
Superior a la media 0 6 6
Inferior a la media 10 22 32
Muy inferior a la media 8 43 51
Lenguaje comprensivo Muy superior a la media 2 9 11 14.213 .007
Superior a la media 8 16 24
Media 9 6 15
Inferior a la media 3 18 21
Muy inferior a la media 8 41 49
Estructuración espacial Muy superior a la media 17 31 48 7.885 .096
Superior a la media 6 15 21
Media 1 2 3
Inferior a la media 4 17 21
Muy inferior a la media 2 25 27
Viso percepción Muy superior a la media 16 27 43 10.963 .027
Superior a la media 9 20 29
Media 3 10 13
Inferior a la media 1 14 15
Muy inferior a la media 1 19 20
Memoria icónica Muy superior a la media 11 26 37 2.291 .682
Superior a la media 7 28 35
Media 1 2 3
Inferior a la media 5 22 27
Muy inferior a la media 6 12 18
Ritmo Muy superior a la media 5 1 6 12.786 .005
Superior a la media 0 3 3
Inferior a la media 4 9 13
Muy inferior a la media 21 77 98
Fluidez verbal Muy superior a la media 4 4 8 22.902 .000
Superior a la media 8 3 11
Media 1 2 3
Fluidez verbal Inferior a la media 1 26 27
Muy inferior a la media 16 55 71
Atención Muy superior a la media 2 9 11 7.957 .047
Superior a la media 4 21 25
Inferior a la media 2 20 22
Muy inferior a la media 22 40 62
Lectura Muy superior a la media 3 9 12 3.356 .500
Superior a la media 6 8 14
Media 0 2 2
Inferior a la media 18 59 77
Muy inferior a la media 3 12 15
Escritura Muy superior a la media 3 10 13 7.368 .118
Superior a la media 6 35 41
Media 0 3 3
Inferior a la media 17 28 45
Muy inferior a la media 4 14 18
Desarrollo verbal Muy superior a la media 3 6 9 8.347 .080
Superior a la media 4 6 10
Media 1 5 6
Inferior a la media 13 21 34
Muy inferior a la media 9 52 61
Desarrollo no verbal Muy superior a la media 16 15 31 17.285 .002
Superior a la media 5 19 24
Media 2 6 8
Inferior a la media 5 27 32
Muy inferior a la media 2 23 25
Desarrollo total Muy superior a la media 2 2 4 19.109 .001
Superior a la media 13 10 23
Media 1 9 10
Inferior a la media 5 13 18
Muy inferior a la media 9 56 65
Autoria propia

Discusión

El propósito del estudio fue identificar la presencia o ausencia de signos neurológicos blandos y su asociación con el nivel de madurez neuropsicológica; se obtuvo puntajes significativos en las áreas de psicomotricidad, ritmo, fluidez verbal, desarrollo no verbal, desarrollo total y cociente de desarrollo.

En la escala de psicomotricidad se observó que el grupo con presencia de SNB obtuvo puntuaciones inferiores a la media; relativo a esto, se ha encontrado relación entre los SNB y el trastorno de integración sensorial, disdiacocinesia y trastorno de coordinación.17 El grupo con ausencia de dichos signos obtuvo puntuaciones superiores a la media, de acuerdo con esto se infiere que el proceso de psicomotricidad en esta edad presenta cambios importantes y un crecimiento más rápido en las áreas frontales, las cuales regulan la planeación, razonamiento, juicio y organización de las acciones.18-19 Con respecto a la visopercepción, se ha encontrado que los niños que obtienen puntuaciones bajas en esta escala pueden presentar inmadurez o disfunción en dichas áreas, mostrando incapacidad para la copia, desorientación espacial y de rotación de figuras. Además, en los SNB puede existir una correlación con signos perceptivos como el trastorno de orientación espacial y la dificultad en el reconocimiento de derecha-izquierda.17 El grupo con ausencia de SNB obtuvo resultados superiores a la media, en contraste con el grupo con presencia de SNB, que presentó un rendimiento promedio. Lo anterior corrobora lo expuesto por Papalia, quien afirma que desde los tres años se hace evidente la preferencia del uso de una mano, así como una coordinación motora gruesa y fina más definida.18

En la escala de ritmo, se encontró que los dos grupos tienen dificultades en este proceso, ya que el desempeño del grupo con SNB fue muy inferior a la media, mientras que el grupo que no presentaba SNB obtuvo puntajes inferiores a la media. Al evaluar dicha escala se han obtenido resultados similares, con puntuaciones que no superaban el percentil 5 y 2. Cabe mencionar que a partir de los seis años se comienza a desarrollar la adaptación del cuerpo en función temporal, y por ende desde los cinco años se van logrando nociones básicas de ritmo, así como respuestas motoras que encadenan diversas tareas motrices; sin embargo, debido a la complejidad en la secuencia rítmica es posible que los participantes la reproduzcan con alto margen de error.20

Con respecto a la fluidez verbal, se observa que el grado de fluidez varía de persona a persona dependiendo del día a día, estado emocional, dominio del tema y diferentes situaciones del habla.21 Se ha comprobado que los SNB tienen gran impacto en la fluidez verbal, resaltando que a menor presencia de SNB mayor es el resultado en pruebas verbales.6-22 Lo anterior confirma los resultados obtenidos, ya que al realizar la comparación entre los dos grupos, se obtuvo un rendimiento muy inferior a la media en el grupo con presencia de SNB con respecto al grupo con ausencia de SNB, quienes tuvieron un rendimiento inferior a la media.

En lenguaje articulatorio se observó que el grupo con presencia de SNB presentó puntuaciones inferiores a la media, en comparación al grupo con ausencia de estos signos, el cual se situó en el promedio. En esta etapa se evidencia el inicio de la maduración articulatoria, por ende, la discriminación de los sonidos es cada vez más fina y el repertorio de fonemas está casi completo, presentándose un lenguaje espontáneo que no le supone al infante ningún tipo de problema para articular ciertas palabras.23

De igual forma, el lenguaje expresivo obtuvo los mismos resultados de la escala anterior en ambos grupos, lo cual permite confirmar que esta etapa es un referente de propiedades metalingüísticas: el niño es consciente de que las frases no son bloques y que se pueden modificar variando las palabras que las componen, además, es capaz de reconocer que las palabras también se pueden variar y dividir en sílabas y sonidos aislados. Amado plantea que el lenguaje expresivo se desarrolla de manera simultánea al lenguaje comprensivo, en este último el niño es capaz de identificar un mayor número de acciones complejas en una imagen, puede encontrar semejanzas y diferencias entre dos elementos, responder a preguntas relacionadas con acciones o con actividades sociales, e incluso llegar a identificar absurdos en textos cortos y sencillos; esto permite contrastar los resultados obtenidos, ya que los participantes que no presentaron signos obtuvieron un mejor desempeño -ubicándose en la media de rendimiento-, frente a los participantes que presentaron SNB, los cuales obtuvieron puntuaciones inferiores.23

Por otra parte, en la estructura espacial los dos grupos obtuvieron puntuaciones superiores a la media, lo que indica que, a partir de los 4 años, los niños tienen la capacidad de localizar su propio cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como de su propia posición, incluso para colocar dichos objetos en relación a su posición; así mismo, según planos espaciales más elementales, como arriba, abajo, adelante o atrás, o más complejos, como izquierda o derecha.24

La memoria del niño comienza a desarrollarse a temprana edad y tiene varias modificaciones en la etapa preescolar, algunos cambios que ocurren son la cantidad de eventos que recuerdan, la longitud de tiempo durante la cual se mantiene la información, y si la extensión de la memoria de los niños depende de claves externas o propias para su evocación. Esta información permite contrastar los resultados de dicha escala en los dos grupos, ya que presentaron un rendimiento superior a la media.25

Con respecto al proceso atencional, se obtuvo como resultado que el grupo con SNB presentó un rendimiento inferior a la media y el grupo sin SNB obtuvo rendimientos muy inferiores a dicho parámetro.

Se observó que los niños de edad prescolar muestran una atención intensa y constante en lo que hacen, pero esta puede ser desviada con facilidad cuando se presentan otros objetos que les interesan.26 A nivel general, el desarrollo verbal -que incluye lenguaje articulatorio, expresivo y comprensivo-, se muestra inferior a la media en el grupo con ausencia de SNB, mientras que en el grupo con SNB es muy inferior a la media. Lo anterior concuerda con los resultados obtenidos en una investigación donde se evaluó la madurez neuropsicológica en niños de 36 a 78 meses, obteniendo como resultado que existe mayor desarrollo en el área no verbal frente al área verbal.27 Estos resultados posiblemente estén relacionados con un desfase en el desarrollo del procesamiento verbal, ya que, como se indica, la integración dinámica que ocurre entre pensamiento y lenguaje en esta etapa facilita habilidades que dan paso a estilos diferentes de aprendizaje. El nivel de abstracción que muestra el lenguaje oral en el niño preescolar denota un desarrollo objetivo de los procesos mentales; cualquier desviación en su curso evolutivo puede frenar adquisiciones esenciales, en particular las que tienen una relación directa con el lenguaje.28

En desarrollo no verbal -que incluye procesos como psicomotricidad, estructuración espacial, viso percepción, memoria icónica y ritmo-, se presentaron diferencias significativas al comparar los grupos, con rendimientos superiores a la media en el grupo ausente de signos y rendimientos promedio en el grupo con presencia de SNB. Esto coincide con un estudio que buscaba determinar el grado de relación que existe entre madurez neuropsicológica y rendimiento académico, que concluyó que 71,7% de los evaluados presentaron un nivel muy alto de madurez no verbal, y solo 32% un nivel alto de madurez verbal.28

Finalmente, en el desarrollo total de la escala de madurez neuropsicológica se observaron diferencias significativas, un puntaje promedio en el grupo con ausencia de signos frente a un rendimiento inferior a la media en el grupo con presencia de SNB. Esto sugiere que la madurez neuropsicológica tiene relevancia en la presencia de SNB, impactando especialmente áreas como el lenguaje, psicomotricidad y orientación espacial.22

Lo anterior permite afirmar que la presencia de SNB influye en el desarrollo de los diferentes procesos neurocognitivos y neuroconductuales en infantes, presentándose posibles dificultades en desarrollo, aprendizaje, reconocimiento perceptivo-espacial, retraso en el habla, retraso en la definición de lateralidad y ligeras alteraciones psicomotrices.28 En este mismo sentido, se estudiaron los SNB en la edad escolar buscando caracterizar el nivel de madurez neuropsicológica alcanzado en niños con estos signos, los resultados muestran cierta expresión de inmadurez neuropsicológica y, como consecuencia, algunas limitaciones en las funciones ejecutivas, motricidad manual, razonamiento y habilidades viso espaciales.28

Referencias

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Recibido: 02 de Marzo de 2022; Aprobado: 12 de Junio de 2022

Correspondencia Carlos Francisco Rincón Lozada. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Escuela de psicología, Grupo de investigación clínica y salud. Calle 24 #5-63, Código postal 150001413. Tunja / Boyacá, Colombia. carlosfrancisco.rincon@uptc.edu.co

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