Introducción
El presente artículo tiene por esencia vincular la teoría de Carl Rogers orientada a la comprensión de la conducta criminal a nivel individual y social. En las diferentes secciones se presentan datos relevantes sobre sus planteamientos teóricos, comenzando con su biografía, formación y práctica profesional. Posteriormente, se expone una síntesis de su teoría de la personalidad donde se muestran los conceptos torales, se aproxima a la conducta antisocial y a la explicación de la deficiente integración del “yo”, además de realizar un análisis sobre los conceptos de congruencia e incongruencia, para luego entrar en el desarrollo patológico de la personalidad y las alteraciones emocionales. Finalmente se presentan algunas reflexiones sobre la atención clínica para individuos que hayan tenido vivencias personales que desviaron su correcto desarrollo y estén inclinadas al comportamiento antisocial.
Biografía
Carl Ramson Rogers (1902-1987), nació en Oak Park, Illinois, EU y falleció en San Diego, California. Estudió la licenciatura en Psicología logrando el grado de doctor y fue conocido por el desarrollo de técnicas de psicoterapia centradas en el cliente o persona, Person Centred Approach (PCA por sus siglas en inglés).1
Durante los primeros diez años de su carrera profesional, Rogers trabajó en una clínica de asesoramiento para menores. En 1940, logró el cargo de profesor en la Universidad Estatal de Ohio, antes de dedicarse a la psicología, pasó por la agricultura (1919), luego historia y teología (1924). Se casó con Helen Elliot con quien procreó dos hijos.2
En 1945 Rogers comienza a trabajar en la Universidad de Chicago, donde dirigió un centro de asesoramiento y enseñó psicología. De esta experiencia surgieron proyectos importantes de investigación, desarrolló las técnicas de grabación de sesiones de consulta y métodos elaborados para el estudio de las respuestas de sus clientes.3
En PCA fundó lo que se conocería como “psicoterapia conversacional” o “centrada en el cliente”. Esta técnica otorga especial importancia a la relación terapeuta-paciente.
En su trabajo como psicoterapeuta, Rogers sostuvo que el desequilibrio y la falta de armonía psicológica dan como resultado disconformidad y la congruencia y el conocimiento de uno mismo promueve un desarrollo y funcionamiento saludable. De aquí que la prevención del delito y de cualquier trastorno derive de mantener un equilibrio en la sociedad y que dé como resultado la estabilidad emocional.4
En 1947 fue presidente de la Asociación Americana de Psicología.5 Esta misma a través de la división Sociedad para una Psicología Humanista, estableció un premio que lleva su nombre: “Carl Rogers”.6
Teoría de la personalidad de Rogers
La personalidad del terapeuta participa de forma activa en el acontecer psíquico del paciente, y puede influenciar para conseguir determinados objetivos terapéuticos que deben conducir al crecimiento psíquico y a la independencia.7 A continuación se mencionan algunas de sus características:
La primera es la empatía en donde el término “cliente” se sustituye por el de “paciente” para resaltar que la técnica de tratamiento se basaba en la comprensión adecuada y sensible de sus experiencias y necesidades.
La segunda cualidad importante del psicoterapeuta es la aceptación incondicional positiva, que se abstiene de juzgar lo que el paciente dice o relata.8
La autenticidad o ausencia de simulación era la tercera cualidad que él consideraba esencial; es decir, la comunicación entre un humano y otro.9
Según Rogers, cada persona tiene las capacidades para comprenderse a sí misma y resolver sus problemas. Los terapeutas muestran empatía con el paciente y una sincera preocupación por lo que le sucede, con el fin de que este revele sus verdaderos sentimientos sin miedo a ser juzgado.10
Misma técnica que puede ser empleada para tratar con ciertos delincuentes (cuya personalidad no esté profundamente dañada o que no tengan voluntad para autoayudarse) y también en el caso de las víctimas de delitos, el mostrar interés facilita que el victimario y víctima tengan una comunicación más fluida.
Rogers sostenía que los individuos, así como todos los seres vivos, están dirigidos por una tendencia innata a sobrevivir y reafirmarse que los lleva al desarrollo personal, madurez y enriquecimiento vital. Cada persona tiene capacidad para el autoconocimiento y cambio constructivo; por parte del terapeuta, este deberá reunir una serie de cualidades esenciales y ayudará a descubrir las propias de sus clientes.11
Rogers sustentaba que cada sujeto existe en el marco de un campo fenoménico (fenomenología), que consiste en el estudio del fenómeno tal como lo percibe el sujeto, de la manera en que estos hechos aparecen para él.12 En filosofía, la fenomenología busca describir los datos, es decir, lo específico de la experiencia inmediata. En la psicología, la fenomenología es el estudio de la conciencia y la percepción humana.
Los especialistas subrayan que lo importante no es el evento en sí, sino la forma en que lo percibe y entiende el individuo.13 El campo fenoménico se refiere a la adición total de experiencias. Consiste en todo lo que está utilizable en forma potencial para la conciencia en cualquier momento específico (...).14
La persona responde al campo fenoménico, aquí el énfasis de Rogers es en la percepción de la realidad por parte la persona. Con propósitos sociales, se está de acuerdo en que las percepciones compartidas en forma común por los demás en nuestra cultura son las correctas.15
Pero cada individuo percibe las cosas de diferente manera. La percepción del individuo, más que la realidad, es más importante, de esto se deriva que el mejor punto de vista para entender a un individuo es el del propio sujeto. Por eso la importancia de un estudio individual y profundo, y aunque implica mucho tiempo, solo de esa manera se logrará comprender al individuo.16
Rogers expresó que el individuo es el único que puede conocer por completo su campo de experiencias y descubrió que no siempre es fácil entender la conducta desde la referencia propia de otra persona. Se está limitado a la percepción consciente y comunicación de experiencias del individuo que a veces podrá alterar la comunicación aumentando o disminuyendo los hechos, o en la más difícil situación, reprimiéndose, pues dificulta la ayuda y se autodaña.17
Así habrá que entender al individuo criminal, aunque implique mucho trabajo, consiste en entran en lo más profundo del sujeto, encontrar sus problemas y analizarlos. Un entendimiento amplio de las experiencias de una persona es útil para entenderla y por consiguiente para comprender los procesos de la personalidad.
Tendencia a la actualización
Sobre el potencial al desarrollo, se señala: Las cosas vivientes tienen un diseño genético que contiene un potencial de desarrollo. Este potencial de crecimiento innato lo ha llamado Rogers tendencia a la actualización.18 La tendencia a la actualización impulsa al organismo a convertirse en lo que se ha diseñado genéticamente para ser.19
Rogers describe la tendencia a la actualización como el impulso congénito del organismo para desarrollar todas sus capacidades que permita lograr el máximo en un ser vivo.
Un niño puede ser forzado a dedicarse a patrones de comportamiento contrarios a las tendencias actualizantes innatas.20 La tendencia de actualización se expresa en una variedad de motivos que tienen el propósito común de mantener, proteger e impulsar al organismo. Cuando el ambiente y el organismo están a un buen nivel, el organismo se enriquece y satisface sus potenciales. Un ambiente de tensiones o un organismo poco saludable dificultaría la tendencia a la actualización.
La tendencia de crecimiento y desarrollo también se manifiesta psicológicamente cuando el “yo” comienza a emerger. Rogers usa el término actualización, para referirse a la preferencia natural dentro del “yo” que realza y promueve su desarrollo y expresión. Tenemos motivos para conservarnos, mantenernos y realizarnos nosotros mismos. La operación de la propia actualización puede observarse en el deseo de establecer nuestra identidad o de conservar nuestro amor propio. Nuevamente, el ambiente puede fomentar o dificultar la maniobra de la propia actualización. La gente saludable está motivada para satisfacer sus potenciales.21
Otra variante de la tendencia de actualización es lo que Rogers denomina:
Procesos de valoración de tipo orgánico, éste se refiere a la capacidad congénita de escoger un curso de acción por medio de una manera afectiva negativa o positiva; este proceso de valoración de las cosas depende de las experiencias armonizadas afectivamente que se sienten agradables y desagradables, (...). Se siente bien y es bueno que nos abracen cuando estamos deprimidos, ser atendidos cuando estamos solos, que se nos ayude cuando sufrimos frustración. Si el proceso de valoración como un todo está funcionando adecuadamente, hace que la persona elija lo que promueve y sostiene la vida y el bienestar.22
Desafortunadamente, de la misma manera que se realiza lo anterior, se puede aprender a disfrutar conductas antisociales (autolesivas) que no son adecuadas; por ejemplo: mentir, robar, drogarse, lesionar, abusar de otros, prostituirse, entre otras más. Deben tenerse bien establecidas las actividades socialmente consideradas como buenas y las malas. La personalidad saludable hace y debe hacer elecciones según el tipo del sentimiento; es decir, si es positivo o negativo. Si durante una acción se siente bien, debería seguirse, y si se siente mal, debería evitarse.
El “yo” y la desadaptación: camino a las conductas antisociales
Para esta creación, el ambiente y organismo juegan un papel importante, la sociedad cada vez con mayor frecuencia, cambia bruscamente en ciertos momentos o contextos, en otros, más despacio, aún así son procesos de adaptación y equilibrios que el sujeto debe ir internalizando y formando.23
Una mala guía a la formación e integración de ese “yo”, tiene problemas desadaptativos, como son, no saber qué hacer, quién ser, cómo hacerlo, qué metas cumplir, si estas pueden ser realizadas por el sujeto o no. En este punto parte el desequilibrio, cuando hay choque entre las expectativas difundidas en los medios de comunicación contra las realidades, entre las condiciones gubernamentales y la realidad sociopolítica, económica, cultural, laboral, entre otras.24 Para la formación e integración del “yo”:
De la interacción del organismo y el ambiente, y en particular de la que se tienen con otras personas que son significativas para un nuevo ser, emerge de forma progresiva una estructura del “yo” o un concepto de “quién soy”. Conforme los niños pequeños interactúan con su ambiente en el proceso de realización, adquieren ideas acerca de si mismos, de su medio ambiente y de su relación con este. Experimentan cosas que les gustan y disgustan y situaciones que pueden o no controlar. Aquellas experiencias que parecen aumentar el “yo” son valuadas e incorporadas en la imagen de sí mismo; aquellas experiencias que parecen amenazar al “yo” son negadas y son consideradas ajenas a este.25
Congruencia e incongruencia
La congruencia se define como:
El grado de exactitud entre la experiencia de la comunicación y el conocimiento. Un alto grado de congruencia significa que la comunicación (lo que uno expresa), la experiencia (lo que ocurre en el campo de uno) y el conocimiento (lo que se observa) son todos semejantes. Las observaciones propias y las de un observador externo deben ser compatibles.26
Este sería un grado óptimo de vivencia-interpretación fenomenológica, se percibe y vive la experiencia de modo positivo. A su vez podría ser una forma de adaptación positiva al respecto de las vivencias que se tienen, siempre que sean hasta determinado punto no demoledoras del ser y la sociedad. Dado que existen problemas cuya interpretación se sesga ante la magnitud de tal.27 Por otra parte:
La incongruencia se presenta cuando hay diferencias entre la comprensión, la experiencia y la comunicación de la experiencia. Las personas que parecen estar enojadas (tienen los puños cerrados, hablan en voz alta, mal dicen) y que (si se les pregunta) afirman no estarlo en absoluto, o las personas que dicen estarse divirtiendo, pero actúan como si estuvieran aburridas, solitarias o impacientes, demuestran incongruencia. Esta se define como algo más que una incapacidad de percibir con exactitud o como una habilidad para comunicarse con exactitud. Cuando la incongruencia se presenta entre el conocimiento y la experiencia se denomina represión. La persona simplemente no sabe lo que hace.28
Viene a ser un estilo de percibir y llevar la vida de manera incomoda, molesta, con recepción negativa de todo lo que ocurre, pesimismo, no se puede salir de la situación, se mantiene en ella, y hace una interacción adaptativa-negativa. Cuando la persona presenta incongruencia se puede dar la ambivalencia; es decir, una circunstancia que implica sentimientos de agrado y desagrado.29
Desarrollo de la personalidad patológico
Rogers no se detuvo a desarrollar y describir etapas del desarrollo de la personalidad de la infancia a la edad adulta como lo habían hecho otros psicoanalistas. Se concentró en la forma en la que las percepciones de otros impiden o facilitan la autorrealización. Aunque la tendencia a realizarse sigue factores genéticos de desarrollo, Rogers señaló que está sujeta a influencias de los factores exógenos y estos implican la interacción de personas, instituciones, ambiente, etcétera.30
El niño pequeño tiene dos necesidades básicas: la de consideración positiva de los demás y la de autoconsideración positiva. La consideración positiva se refiere a ser amada y aceptada tal y como es la persona. Los niños pequeños se comportan de tal manera que muestran su necesidad intensa de aprobación y amor de aquellos que los cuidan. Experimentan cambios considerables en su conducta con el propósito de alcanzar la consideración positiva. En una situación ideal, la consideración positiva es incondicional.31
Después, cuando un padre descubre a su hijo realizando acciones desaprobadas se le castiga, esta consideración ya no es incondicional. Esto pasa a ser una consideración positiva condicionada que:
Es dada sólo bajo ciertas circunstancias. A los niños se les hace entender que sus padres no los amarán a menos que piensen, sientan y actúen como ellos lo desean. En tales casos, el niño percibe al padre como una persona que impone condiciones de valor, especificando con esto las circunstancias bajo las cuales el niño será aceptado. Tales condiciones de valor pueden conducir al niño a introyectar valores de otros sujetos.32
Ocurre en forma automática si se ha recibido consideración positiva incondicional. Los niños que son aceptados por lo que son llegan a percibirse a sí mismo en forma favorable y con aceptación.33 Sin embargo, es muy difícil verse a uno mismo en forma positiva si se es centro continuo de crítica y desprecio.
De ahí los sentimientos castigados de no ser merecedor de ciertas cosas. Los autoconceptos inadecuados tales como sentimientos de inferioridad o de estupidez con frecuencia surgen debido a que una persona no ha recibido una consideración positiva apropiada de los demás.34
Alteraciones emocionales
Según Rogers parece que cuando salen mal las cosas en el desarrollo de la personalidad, las emociones y sentimientos son los más perjudicados por un largo período, por ello que se observa que las secuelas psicológicas duran más que las físicas.35 Las emociones son la parte que sufre más en un ambiente anormal, en alguna relación tormentosa, en el hogar o la escuela.36
Cuando los intentos por expresar emociones positivas se enfrentan con castigos y frustraciones, es cuando estas se niegan o reprimen, incluso se logra desaparecerlas; sin embargo, esto significa cortar aspectos vitales de la personalidad; por ejemplo: el amor. El sujeto antisocial es un ser privado de amor, y las explicaciones señalan que el sujeto antisocial es el que ha fallado en su primera etapa; por ejemplo: la oral, que es la base de las demás. Esto significa convertirse en una persona privada.37
Las reacciones más leves a esta pérdida de contacto con las emociones son los sentimientos de restringirlas o de tener que estar en guardia y ser cautelosos; por ejemplo el paranoico, que teme expresarse y compartir su información. Las reacciones más serias incluyen sentimientos de ficción, un sentido de ser superficial, así como el sentimiento de no tener personalidad alguna. La persona puede quejarse de sentirse vacía y no participar en la vida.38
Un componente esencial es el de la autoexploración, que significa sentir los propios sentimientos y emociones, aun aquellos que son negativos y menos agradables; por ejemplo, los sentimientos negativos hacia los padres pueden ser difíciles de aceptar como propios, pero es mejor sentirlos que encubrirlos, porque así al menos la persona sabe que los tiene.
Entonces se pueden tomar medidas para cambiar las condiciones, aceptando el problema y sabiendo cuál es, tratando los conflictos con los propios padres. La negación y la distorsión sólo pueden empeorar la situación, pues se arrastrará con dicho sentimiento durante toda la vida e impedirá la evolución; por ejemplo una mujer que pudo haber sido víctima de violación, si no expresa la situación y la reprime, le causará conflictos en relaciones afectivas posteriores, incluso podrá tornarse autodestructiva.39
En el caso de los delincuentes difíciles son aquellos que no saben distinguir entre lo bueno y malo para sí mismos, para otros y para su entorno; el antisocial es un sujeto destructivo para consigo y los demás, sin conciencia de los efectos de sus actos, por ello que el regaño, castigo, aprisionamiento, códigos penales, cárceles, no les intimiden.
Reflexiones clínicas sobre sujetos con un comportamiento antisocial
La opinión del Dr. Rogers acerca de las emociones es muy positiva. Experimentar por completo las emociones propias facilita la maduración, mientras que la negación o la distorsión de estas pueden dar lugar a trastornos en nuestras vidas. Sugirió que la realización o actualización ocurre con mayor libertad cuando la persona es abierta y se percata de todas sus experiencias.40
Sólo se puede comprender a las personas asumiendo la perspectiva de sus propias percepciones y sentimientos; es decir, desde su propio mundo fenomenológico.41 Por tanto, para comprenderlas, se ha de examinar la forma en que experimentan los sucesos más que los sucesos mismos, ya que el mundo fenomenológico de cada individuo es el principal determinante de la conducta, que lo hace ser único.42
Rousseau señalaba que “todo es perfecto al salir de las manos del creador y todo degenera en manos de los hombres”. Si se interpreta lo anterior, se puede afirmar que, por naturaleza, el individuo saludable es bueno y eficiente, sólo pierde estas cualidades cuando se da un aprendizaje inadecuado.43 Las personas tienen un proyecto y metas en la vida, no responden pasivamente a la influencia de su ambiente o a sus motivaciones internas, toman la iniciativa.44
Los terapeutas no deben manejar los sucesos para el individuo, más bien, deben crear condiciones que facilitan que el cliente tome decisiones en forma independiente, que el cliente guíe su vida a través de una tendencia innata a la autorrealización.45
Rogers consideraba que los padres apoyadores y un ambiente creativo pueden facilitar la adaptación psicológica. Estudios longitudinales han sugerido una correlación positiva entre las prácticas de crianza de los niños prescritas por Rogers y un índice compuesto de potencial creativo en el inicio de la adolescencia.46 Los individuos que han experimentado un desarrollo positivo tienen mayor probabilidad de convertirse en personas con un funcionamiento adecuado.47
En general, hay que mantener la estabilidad para evitar conductas desordenadas como son, entre otras, la violencia y la depresión o bien aquéllas que los lleven a convertirse en antisociales como la agresión, el suicidio y/o robo por ejemplo.48 Algunos principios básicos de Rogers han sido:49
Todos los seres humanos, tienen de manera innata el potencial para desarrollarse y aprender.50
El aprendizaje significativo ayuda al sujeto a identificar sus conflictos y guiar su vida en base a las experiencias previas.51
Las experiencias son las que proporcionan el aprendizaje.
Este aprendizaje es facilitado cuando existe la voluntad por parte de quién las vive para hacerlas parte de un proceso de autoconocimiento.52
El autoconocimiento es el mejor aprendizaje que puede existir, con apertura a las experiencias e incorporándose a sí mismo como parte de ese proceso, buscando alternativas o adaptaciones.53
Sobre la terapia y la pedagogía señala que una persona no puede enseñar a otra, sino que fungirá como guía.54
La negación y alteración de la realidad modifican el enfrentamiento de la situación, para bien, se deben buscar alternativas, para mal, genera patologías.
La influencia de las condiciones da lugar a dos formas: si el ambiente es amenazante, la persona se vuelve rígida, si no lo es, se relaja.
Conclusiones
Se mostró la vinculación de la teoría de Rogers enlazando elementos para la comprensión de la conducta criminal individual y social. En las diversas partes se presentó su biografía, su teoría de la personalidad y conceptos fundamentales. Ulteriormente la aproximación con la deficiente integración del “yo”, también se enseñaron los conceptos de congruencia e incongruencia, y el desarrollo patológico de la personalidad, así como las alteraciones emocionales. Por último, se mostraron reflexiones sobre cómo entender y conducir con sujetos que hayan padecido influencias negativas en su desarrollo y se inclinen por conductas antisociales.















