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Sintaxis

 ISSN 2594-1682

        09--2025

https://doi.org/10.36105/stx.2023n10.07 

Artículos

Vidas paralelas: una aproximación de las historias de vida de dos académicos universitarios de México a partir de una perspectiva transdisciplinaria de la teoría de los capitales

Parallel lives: an approach to the life histories of two university academics in Mexico from a transdisciplinary perspective of capitals

Iris Crystal Medrano Obesoa  *
http://orcid.org/0000-0002-3305-3788

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltránb  **
http://orcid.org/0000-0002-1968-9755

a Universidad Autónoma de Sinaloa. Av. Ejército Mexicano esq. Av. Universidad s/n., Ciudad Universitaria, Fracc. Antiguo Aeropuerto, C.P. 82017, Mazatlán, Sinaloa, México. irismedrano08@gmail.com

b Universidad Pedagógica Nacional. Avenida Azcapotzalco-La Villa, núm. 1011, Colonia San Andrés de las Salinas, C.P. 02320, Ciudad de México, México. rtramirez095@yahoo.com.mx


Resumen

El objetivo de este documento es analizar los diferentes recursos y experiencias vitales con las que cuenta el personal académico, para determinar qué capital o capitales poseen mayor peso en la vida profesional dentro de las universidades públicas del Noroeste de México, tomando como fundamento teórico la propuesta de los capitales de Pierre Bourdieu. Es un estudio cualitativo con alcance descriptivo realizado con observación participante y entrevista híbrida en dos aspectos (historia de vida/profundidad). Dichas técnicas permitieron develar la estructura inteligible de las trayectorias de los diferentes recursos o disposiciones que los actores ponen en juego para ganar o permanecer en una posición dentro espacio social materializado en el campo específico de la universidad. Uno de los principales hallazgos fue que el capital político es determinante para la posición de poder, promoción y estatus de los académicos dentro del habitus de las universidades públicas estudiadas en el Estado de Sinaloa.

Palabras clave: capitales; habitus; universidad; evaluación

Abstract

The objective of this paper is to analyze the different resources that the academic staff possesses, to determine which capital or capitals have greater weight in the professional life within the public universities of Northwest Mexico, taking Pierre Bourdieu’s capitals as a theoretical foundation. It is a qualitative study with descriptive scope carried out with participant observation and hybrid life history/depth interview, techniques that allowed revealing the intelligible structure of the trajectories of the different resources or dispositions that the actors put into play to gain or remain in a position within the social space materialized in the specific field of the university. The main finding was that political capital is determinant for the position of power, promotion and status of academics within the habitus of the public universities studied in the State of Sinaloa.

Keywords: capitals; habitus; university; evaluation

Introducción

Se ha convertido en lugar común o cliché decir que el modelo neoliberal, instaurado hace más de 40 años en casi todos los países del mundo, condujo a una reconfiguración de la mayoría de los espacios públicos transformándolos en objetos gestionados de acuerdo con estrictas lógicas del mercado (Sennett, 1998). La afirmación tiene su dosis de certeza, dado que esta reingeniería cifró, por un lado, el acceso a mejores condiciones de vida a condición de prerrogativas individuales y, por otro, las relaciones sociales, en una búsqueda constante de protección contra la incertidumbre que aumentaba a medida que disminuía el sentido de pertenencia a un espacio público compartido y común, y los derechos a formar parte de la sociedad que eran condicionados por la posesión de propiedades y la pertenencia a grupos privilegiados, fueron fijadas por transacciones impuestas por el mercado (Moulaert, 2010). Aunque existen ámbitos de la sociedad en los que se materializa más el discurso mercantilista que en otros, interesa aquí indagar qué sucede en la profesión académica, particularmente en la universidad pública. Espacio de consolidación de un capitalismo que proveía bienestar y movilidad gracias a la educación superior y que se fue modificando por la demanda de un nuevo modelo económico dominante.

Lo anterior se puede constatar en la mayoría de los países latinoamericanos donde el Estado, amparado en el argumento de lograr el cumplimiento de las funciones socialmente asignadas a la universidad, impulsó políticas públicas que reconfiguraron tanto la organización como la administración de estas. Para el caso de México, desde la década de los noventa del siglo pasado, el Estado estableció la adaptación de los procesos productivos empresariales en la profesión académica, volviéndola flexible, competitiva y de alta calidad pero, de forma simultánea, se empezó a establecer de una forma dominante, la contratación de maestros por horas a destajo y por tiempo determinado, manteniendo una tensión en la estabilidad laboral y, así mismo, se estableció una disparidad y clasificación del personal académico por categorías y estímulos atados al desempeño individual (Recéndez y Acosta, 2020). De igual manera dichas transformaciones ocasionaron la adopción de modelos administrativos de la Nueva Gestión Pública (NGP), originando cambios en la administración, estructuras y en la gobernanza de las universidades basados en una lógica de la racionalidad económica. Lo provechoso de la incorporación de estos modelos de la NGP es que las universidades fueron más conscientes de las demandas externas y buscaron dar respuesta de forma pronta al entorno pero, en contraparte, modificó la identidad y el clima de trabajo de las mismas (Levy, 1994).

En este contexto, los estudios de las instituciones en general y de las universidades en particular utilizan el supuesto de racionalidad implícito en la teoría económica, no obstante, esto ha limitado el sentido de identificar las prácticas de los individuos más allá de los mecanismos de intercambio mercantil. Bourdieu (1986) criticó la tendencia de la ciencia económica que, en el grado que da por hecho los principios del orden que intenta analizar (propiedad privada, ganancia, trabajo asalariado, etcétera) ha frenado la conformación de una ciencia general de la economía de las prácticas, que abordaría el intercambio mercantil como un caso particular del intercambio en todas sus formas. De tal forma que, planteó una teoría de las prácticas capaz de visibilizar el capital y la ganancia en todas sus formas, para establecer las leyes por las que los diferentes tipos de capital (o de poder) se transforman unos en otros de acuerdo con el ámbito en el que funcione. Dicho capital puede manifestarse bajo tres formas elementales como capital económico, capital cultural, y como capital social. De esta manera, el presente trabajo se basa en la teoría del capital de Bourdieu para analizar las prácticas sociales dentro de la universidad pública a través de la posesión de uno o más capitales del personal académico.

El objetivo es analizar los diferentes capitales del personal académico, usando dos historias de vida de profesores-investigadores ligados profesionalmente a la educación superior, ambos con el mayor grado académico, pero con trayectorias distintas en reputación y consolidación universitaria bajo los indicadores actuales de desempeño. El contexto de este trabajo se encuentra en la transformación e impacto que han tenido las universidades en la región por las políticas públicas educativas antes referidas.

Por lo anterior hemos planteado como supuesto, que el capital político es determinante en la vida profesional dentro de las universidades públicas del Noroeste de México, incluso, por encima del capital cultural objetivado en las políticas de estímulos que uniforman y estandarizan la labor académica en México. De comprobarse el supuesto hipotético planteado, se contribuirá a conocer los mecanismos individuales que los académicos ponen en juego para la obtención de un posicionamiento privilegiado dentro de la universidad y que funciona al margen de los requisitos impuestos por los programas de estímulos (capital político-capital simbólico).

Investigaciones recientes sobre los cambios comunicativos y organizacionales en las universidades

Hasta el momento, los objetivos encontrados en la literatura relacionados con la profesión académica universitaria han centrado su atención en la evaluación de los mecanismos de financiamiento público en la educación superior relacionados con estándares e indicadores que juzgan la calidad de los servicios ofrecidos por las universidades, con el propósito, por un lado, de determinar su función reguladora del campo universitario y su incidencia en el trabajo académico (Sisto, 2017; Walker, 2017; Suárez-Landazábal y Buendía, 2020; Cuesta, 2017; Barra, 2019), y por otro lado, ampliar la discusión teórica desde la perspectiva del nuevo institucionalismo en la investigación de la educación superior (Maldonado y Chávez, 2020; Acosta y Buendía, 2016). La metodología de estas producciones ha sido de corte cualitativo, buscando significaciones en la narración de las trayectorias académicas de los informantes. Aunque existe especificidad en cuanto a los instrumentos y técnicas utilizadas, destaca el uso de la hermenéutica para el análisis de documentos oficiales (Sisto, 2017; Cuesta, 2017; Maldonado y Chávez, 2020; Acosta y Buendía, 2016; Barra, 2019) y la entrevista semiestructurada (Suárez-Landazábal y Buendía, 2020; Walker, 2017). Al ser tratadas las universidades (y sus actores) como instituciones, se ubica una tendencia en el uso del enfoque teórico del nuevo institucionalismo (neoinstitucionalismo o nueva gestión pública), perspectiva que parte del principio que a mayor competencia de los recursos (escasos) mayor productividad y calidad en el servicio (Rangel, 2018).

Las principales conclusiones en el tema de mecanismos control a distancia por el Estado, Sisto (2017), Walker (2017) y Cuesta (2017) coindicen en que a la universidad se le ha exigido a través de las políticas públicas, el pago de una deuda pendiente con la sociedad, y la universidad se organiza hasta cierto punto en esa exigencia trasformando, legitimando y moldeando discursivamente tanto a la institución como a sus principales actores. Sin embargo, como postula Sisto (2017), este proceso sociotécnico se dispersa a través de pactos, solapamientos y filiaciones (individuales y colectivas) de la planta académica, desplegando sus propios mecanismos con los cuales tratan de dar respuesta a este discurso hegemónico de deuda social. Estos mecanismos de control incorporados en la vida de las universidades trajeron una reconfiguración de la profesión académica que modificó la identidad de los profesores dentro de los espacios institucionales.

En este sentido, Walker (2017), Suárez-Landazábal y Buendía (2017) y Maldonado y Chávez (2020) evidencian que las reglas (tornadizas) impuestas y autoimpuestas, emanadas de las luchas y negociaciones entre actores con intereses diversos, instalaron una imagen clara del deber ser la profesión, es decir, el perfil deseable de un académico inmerso en trabajo individual, competitivo, distante a los problemas socioculturales de los estudiantes, obligado a asumir una representación de su propio trabajo bajo los aspectos estandarizados por los discursos locales y globales.

La prueba más visible de acuerdo con Barra (2019), es la apuesta que las instituciones de educación hacen a la productividad científica como lo es la publicación de artículos científicos en revistas indexadas, para consolidar la materia relevante y vital para concretar la acreditación por organismos externos, ya sean locales o internacionales. Lo anterior, con fines de reputación, posicionamiento, rentabilidad o financiamiento. No obstante, Acosta y Buendía (2016) consideran que es necesario un análisis más profundo para una mejor comprensión de las organizaciones universitarias y sus procesos de institucionalización, para ello postulan como pertinente, el uso del enfoque teórico del nuevo institucionalismo, pero a la vez, consideran necesario incorporar al análisis, los cambios sociales, económicos y políticos que se observan en el mundo, relegados en los primeros aportes de esta perspectiva teórica.

A manera de reflexión, las investigaciones consultadas en Latinoamérica sostienen que los discursos mercantilistas del Estado en materia de política pública en la educación superior, buscan hegemonizar y controlar la forma de organización y gobierno de las universidades públicas a través de mecanismos de evaluación tanto de manera interna como externa. Sin embargo, de forma conexa, los actores involucrados en dichos procesos de evaluación han encontrado la forma de transitar por estos mecanismos a través de convenios entre los subgrupos que se forman al interior de las universidades y que, al mismo tiempo, se incorporan con otros grupos externos a la institución.

En este sentido, la reconfiguración de la profesión académica en general y en México en particular, ha ocurrido en el contexto de una agenda de políticas públicas hacia la educación superior y el personal académico, donde el profesor pasó de tener una sola actividad (docencia) a una multiplicidad de tareas (docencia, extensión, investigación) y funciones (gestor, difusor del conocimiento, tutor, mentor, etcétera) que, aunque no son de carácter obligatorio (por lo menos en México), son condición indispensables para poder acceder a las prerrogativas tanto al interior de la universidad como de los recursos emanados del Estado.

Marco teórico y contextual

La reconfiguración de la profesión docente obedece a una serie de factores tanto internos como externos de las universidades, de los cuales la literatura señala, la implementación a nivel mundial, del proyecto político denominado neoliberalismo que modificó al mismo tiempo la misión de las instituciones de educación superior. Para autores como Hernández (2014) la culminación de dicho proyecto “es el de una destrucción metódica de las colectividades (Bourdieu, 1998), que tiene como finalidad crear las condiciones bajo las cuales la doctrina económica puede realizarse y funcionar”(p. 7). La universidad como campo es un espacio de relaciones sociales entre actores que se organizan en alianzas con reglas propias. La planta académica busca alcanzar los beneficios de esta organización por medio de la construcción de legitimidad de acciones que asume como propio del grupo, mejores posiciones, prestigio, o bien distanciarse de otros grupos. A continuación, abordaremos algunos conceptos de la teoría de Bourdieu que ayudará a una reflexión de la universidad entendida como campo en el que los diferentes capitales se ponen en juego manifestados en el habitus de dicho espacio social.

Espacio social

El pensamiento de Pierre Bourdieu está construido sobre dos corrientes teóricas antagónicas; por un lado la teoría de clases de Carlos Marx y por otro, la teoría de la estratificación de las clases de Max Weber; sin embargo, Bourdieu (2016) lleva estas dos nociones a otro nivel unificándolos y combinándolos en un modelo estilo matriz para comprender no solo la posición social de los grupos sino también para entender las trayectorias de las prácticas de los actores.

Con esto, el modelo del espacio social de Bourdieu contraviene la estratificación piramidal de la sociedad basado en una lógica de condiciones de existencia material, pues para el autor, el espacio social es más bien estructurado por la distribución desigual de las distintas formas del capital, es decir, como el espacio donde coexisten posiciones sociales, puntos exclusivos para sus ocupantes que originan puntos de vista diferentes. Por medio de la distribución de las propiedades, el mundo social (espacio social) se devela, objetivamente, como un sistema simbólico organizado de acuerdo a la lógica de la diferencia, lo que Bourdieu (2000) llama la distancia diferencial, funcionando a la vez como un espacio simbólico, “un espacio de estilos de vida y de grupos de estatus, caracterizados por diferentes estilos de vida”(p. 136), donde la estructura está dada por la distinción de las posiciones que la conforman, es decir, por la distribución de las formas de capital que están activas en el universo estudiado, las cuales se exponen a continuación.

Capital cultural

Para Bourdieu (1986) la noción de capital cultural se le presentó inicialmente como una hipótesis teórica para mostrar el desigual rendimiento escolar de los niños ubicados en diferentes clases sociales, hipótesis que se convertiría en el punto de partida de la ruptura tanto con el enfoque del sentido común como con a las teorías del capital humano.

Por consiguiente, Bourdieu postuló que el capital cultural existe en 3 formas: incorporado, objetivado e institucionalizado. El primero es adquirido por medio del proceso de socialización en familia y la escuela. La familia es la célula que multiplica los diferentes capitales que un individuo va a poseer, es decir, que una persona hereda cierta cantidad de capital cultural y económico (en sus diferentes especies), pero al mismo tiempo adquiere la capacidad de gestionar capitales nuevos y sumarlos a la totalidad individual y a la totalidad familiar (Bourdieu, 2016). El proceso de adquisición del capital cultural está supeditado en mayor o menor grado según la época, la sociedad y la clase social, es decir, es circunstancial ergo, de forma bastante inconsciente. En otras palabras, los beneficios del capital cultural en las sociedades divididas en clases se establecen, a fin de cuentas, en la lógica de que existe una diferenciación en la disposición de los medios económicos y culturales de los agentes con el fin de expandir la educación de sus hijos más allá de la condición necesaria para la reproducción de la fuerza de trabajo menos valorada en un momento dado.

No obstante, el principio más poderoso del valor simbólico del capital cultural radica en la lógica de su transmisión o reproducción, la cual será mucho más rápida y fácil para la prole proveniente de una familia dotada de un fuerte capital cultural, iniciando desde la socialización. A razón de ello la transmisión del capital cultural es, para Bourdieu, la forma más oculta de transmisión hereditaria del capital.

La segunda forma de capital cultural es el objetivado, que no es otra cosa que los bienes de la cultura como escrituras, pinturas e instrumentos. Aunque es trasmisible la propiedad legal de dichos bienes materiales no lo es por el contrario (o no necesariamente) su usufructo ya que, al no ser otra cosa que capital incorporado, está subyugado a las mismas condiciones de transmisión. Por último, el capital cultural institucionalizado garantiza el alcance de capital económico, por medio de títulos académicos y certificados escolares. Sin embargo, Bourdieu considera que esta forma de capital cultural posee cierta autonomía relativa con respecto a su portador, inclusive al capital cultural que posee efectivamente en un momento dado. La alquimia social, de la que habla el autor, marca el sortilegio performativo del poder de instituir o imponer el reconocimiento.

Capital social

El capital social está constituido, y a la vez es consecuencia, de la gestión exitosa del capital colectivamente poseído, “por los miembros de la unidad doméstica” (Bourdieu, 1997, p. 135), es decir, las familias son lugares de acumulación y de gestión de un capital y el resultado de la totalidad de los capitales logrados por cada integrante de la familia y que, a través de las relaciones entre los distintos sucesores, permite movilizar por lo menos parcialmente en favor de cada uno de ellos.

En otras palabras, el capital social es una red de relaciones (vecindad, las del lugar de trabajo, participación, o incluso de consanguinidad) producto de estrategias de la inversión, individual o colectiva, encaminada de forma consciente o inconscientemente a crear relaciones sociales llanamente utilizables a corto o largo plazo, es decir, a transformar relaciones circunstanciales en relaciones a la vez necesarias y electivas, que involucran obligaciones subjetivas como por ejemplo los sentimientos de lealtad, respeto, amistad, o avaladas institucionalmente por ejemplo los adquiridos jurídicamente (Bourdieu, 2016).

Capital económico

Es la especie de capital mejor convertible y como constituye la base para la obtención de las otras, por lo tanto, como afirma Bourdieu, el capital económico se debe concebir como la raíz de todos los demás tipos de capital y que, estas formas transformadas y disfrazadas, provocan diversos efectos particulares de acuerdo con la capacidad de mantenerse ocultas, es decir ocultas en la raíz de sus efectos.

Capital simbólico

El capital simbólico toma la forma bienes simbólicos como el prestigio o la confianza que confieren los títulos o reconocimiento al portador, ser parte de un grupo social que da fama, honor, reputación positiva, respeto y reconocimiento por los otros (Bourdieu, 2016). La obtención de estas ventajas (subjetivas) es necesario la posesión de las otras tres formas de capital (económico, cultural y social) y a las posibilidades que resultan de imponer una visión como válida, es decir, su poder social (Bourdieu, 1997).

Metodología

En el presente trabajo se utilizó una estrategia metodológica cualitativa que otorga una reconstrucción de diferentes sucesos no lineales descritos por los actores para ahondar en las representaciones que los académicos tienen de sus experiencias, a partir de sus marcos de interpretación (Taylor y Bodgan, 1987). Habida cuenta de la importancia de ir más allá de las narrativas textuales de los actores, se diseñaron dos instrumentos con dos técnicas cualitativas para el registro y análisis de las experiencias de los académicos en sus trayectorias familiares y profesionales. En principio, se diseñó una entrevista de tipo historia de vida con 5 preguntas detonadoras con base en los diferentes momentos importantes de sus vidas, pero de manera in situ, los informantes en su narración tocaban dimensiones de las categorías capital cultural, capital económico, capital social, capital político y capital simbólico, por lo que el instrumento terminó con un diseño hibrido, es decir, entrevista historia de vida/profundidad.

En la sección de resultados se optó por una codificación menos impersonal, garantizando al mismo tiempo la identidad de los informantes. En este sentido, cuando se llame en cita directa o en parafraseo se utilizará para el informante 1, el nombre de Dagoberto y para el informante 2, Francisco.

Para la aplicación de la técnica de observación participante, de manera previa, se concertó una cita con la autoridad de la unidad académica de la universidad seleccionada para solicitar el ingreso y permiso formal para el desarrollo de la actividad al interior de la misma. Posteriormente se realizaron observaciones con las categorías de interés, espacios físicos de trabajo de los académicos y relaciones de académicos con otros académicos y con autoridades.

Muestra

Se seleccionó como unidad de análisis para este trabajo una universidad pública del Noroeste de México de la cual se eligieron dos profesores tipo que tuvieran en promedio la misma edad, fueran hombres y estuvieran adscritos al mismo programa educativo. Además, se buscó similitud en su trayectoria y nivel académico. El trabajo se presenta como una narración y recorte histórico de momentos de su vida, en el contexto de la pandemia (2020-2021).

Resultados

Acotamiento contextual

Tras un año y siete meses de abandono, la universidad lucía diferente. Los salones eran testigos mudos de una profecía que nadie imaginó que se cumpliría. De un momento a otro, la educación presencial desapareció como la conocíamos y como la vivíamos. Todas las actividades se realizaban entre pantallas. Las relaciones sociales en los espacios universitarios implicaban nuevos desafíos y limitaciones, no dadas por cuestiones subjetivas de percepción del otro sino por la duda fundada y fundamentada en la ciencia médica de que el otro era un riesgo de contagio inminente de una enfermedad llamada por la Organización Mundial de la Salud, COVID-19, de la que no se conocía ni su origen ni cura, pero si se conocían las cifras diarias de pérdidas humanas y económicas que provocaba a nivel mundial, local y regional.

Los capitales en el campo de la universidad

Al abrir la puerta que daba el acceso a su cubículo, Dagoberto profesor investigador de tiempo completo, indica que su clase virtual está programada a las 11:00 de la mañana que, aunque tiene la opción de realizarla desde su casa, prefiere hacerlo desde su cubículo. En un espacio donde sólo caben dos escritorios y una silla para el visitante esporádico, sobresale una computadora rodeada de libros y papeles dispuestos, aparentemente, sin ningún orden en particular. En el otro escritorio yacen cajas apiladas que contienen los ejemplares de la publicación de su último libro, a la derecha cuelga de la pared un pequeño pizarrón en el cual se observan las metas cumplidas y por cumplir para consolidarse como miembro del Sistema Nacional de Investigadores en la próxima evaluación. A la izquierda, cerca de su computadora, cuelga una fotografía que inmortaliza el momento en el que recibió de manos del presidente de la República Mexicana, el Premio de Investigación que otorga la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) en el año 2018, también siendo ganador en 2016.

Dagoberto fue el primogénito de una pareja de maestros que laboraban en la misma universidad a la que años más tarde ingresaría, primero como alumno y después como maestro. Sus primeros años de formación estuvo marcado por la movilidad de sus padres: “aquí inicié la primaria, después como mis padres estudiaron un posgrado en Guadalajara, nos fuimos a Guadalajara y ahí hice parte de la primaria, allá hice como 3 años de primaria” (Dagoberto, 2022). Posteriormente solicitó a su mamá quedarse a vivir con su abuela paterna que vivía a 248.90 km de distancia del puerto para culminar los siguientes niveles en la misma primaria a la que acudían sus primos, pero su papá tomó la decisión de regresarlo con ellos cuando iba iniciar el último grado. Recuerda con melancolía “Yo estaba allá feliz entre primos. Eran otros tiempos, andábamos sueltos” (Dagoberto, 2022). La secundaria no fue diferente.

Inicié la secundaria, después mi apá se fue otra vez a estudiar a Guadalajara un doctorado, y pues ahí vamos otra vez a Guadalajara, allá terminé la secundaria y empecé la prepa, terminó el doctorado y nos regresamos para acá, te digo esto porque ha sido muy móvil mi infancia (Dagoberto, 2022).

Una vez que los padres de Dagoberto obtuvieron el título máximo exigido de ese entonces por las universidades públicas, continuó de forma constante la licenciatura, maestría y doctorado:

Cuando me aceptaron en la maestría como ya era becado de Conacyt, pues dejé de trabajar, y pues me dediqué al estudio, la maestría, ya tenía beca Conacyt, y pues le agarré el gusto a la investigación y, pues decidí seguir con el doctorado, el doctorado en ciencias sociales, casi de manera continua terminé la maestría y seguí con el doctorado. Fue 3 años de doctorado, también becado, me dedique no más que a estudiar (Dagoberto, 2022).

Dagoberto fue parte de la segunda generación de un programa de la universidad que otorgaba becas a jóvenes universitarios para que realizaran un posgrado, con dificultad recuerda el orden de los eventos:

A ver permíteme. Terminé el doctorado y yo obtuve primero mi plaza aquí de tiempo completo, pero no fue por la vía del programa de doctores jóvenes, sino por una convocatoria de PRODEP, programa de ese entonces para profesores de tiempo completo, entonces así es como obtuve mi plaza de tiempo completo, a través de la SEP y de la universidad, así es como obtuve mi plaza. Después en el 2014 ya me fui a una estancia posdoctoral, ya tenía mi plaza aquí. La obtuve en el 2012, mi plaza de tiempo completo (Dagoberto, 2022).

Además del ejemplo que tuvo de sus padres, Dagoberto cuenta que otro profesor investigador amigo y colega de su papá (a quien además considera como un segundo papá), fue su mentor orientándolo y apoyándolo con una carta de recomendación para ingresar al doctorado. No obstante, su capacidad de gestión siempre estuvo dirigida a una visión que otros (refiriéndose a los maestros de asignatura) no tuvieron:

Yo siento que no soy ningún aprovechado, yo tuve visión de ver cuál era el camino para ver cuáles eran las mejores condiciones laborales, debía tener un doctorado, tenía que ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores, pues trabajé para visualizarme en ese punto (Dagoberto, 2022).

Esta actitud manifiesta en relación con su posición dentro de la universidad tuvo correspondencia con lo comentado en la entrevista por el profesor Francisco, pero el matiz fue diferente.

Ya habían transcurrido 20 minutos de la hora citada, cuando la voz de Francisco, profesor de asignatura, irrumpió el silencio del espacio que seguía atestiguando la ausencia de las actividades esenciales de la universidad. Mientras caminábamos entre los edificios, sin quererlo, aparentemente, me iba poniendo al tanto junto con su interlocutor que estaba del otro lado del celular, de las dificultades económicas, tecnológicas y de conectividad que sus estudiantes estaban teniendo en sus clases virtuales. Llegamos al cubículo que las autoridades de la facultad le habían prestado para realizar sus actividades de tutorías y apoyo a la coordinación académica y se percibía rodeado de libros de economía que pertenecieron en vida a su mentor, ahí, se dispuso de manera relajada pero dominante a contestar las preguntas que previamente ya se había imaginado y estructurado en su mente.

La mamá de Francisco estudió secretariado en una escuela técnica, por lo que trabajaba inicialmente como secretaria administrativa de un jardín infantil y posteriormente laboró en un colegio como auxiliar de educadora. Su padre era un trabajador de la pesca, actividad principal de la región. Según recuerda, aunque no era un ambiente totalmente académico donde laboraba su mamá, fue en ese lugar en donde tuvo el primer contacto con los libros “había una zona de lectura y tuve la fortuna de que mi mamá se diera cuenta de que, aunque no tuve aptitudes para el deporte y esas mamadas, si las tenía para el aprendizaje” (Francisco, 2022). El apoyo de su mamá consistía en comprar, como parte de la despensa, libros de una editorial a bajo costo. “Mi mamá nunca tuvo formación académica y mi papá tampoco, soy hijo de pescador, entonces mi mamá me empezó a llevar libros que ella consideraba interesantes por el título, no por conocimiento, que me podían gustar” (Francisco, 2022). El paso de Francisco por la secundaria fue determinante para dedicarse a la docencia debido a la influencia de dos de sus maestros a los que les aprendió cómo debería ser la relación estudiante-maestro y cómo debía acercarse al conocimiento. La preparatoria fue una época gris para Francisco con la salvedad de que sus conocimientos acumulados le sirvieron como mecanismo de defensa ante la violencia del lugar:

De mis mejores amigos, el que no tenía un hermano que era narco, tenía una mamá que era prostituta, entonces yo encajé con ellos, pero fungía dentro del grupo como él que sabía y les ayudaba, ¿no?, no tuve más referente más que la ayuda de mis amigos… éramos como una suerte de marginados de cada salón (Francisco, 2022).

Llegar a la universidad no fue fácil. No tenía buenas calificaciones por haberse peleado con un maestro de la preparatoria. Ya dentro de la universidad decidió llevar dos carreras.

Estudié dos carreras porque pues no tenía padrino,1 ni papá famoso y dije por lo menos hay que saber un montón, y en mi cabeza tenía la idea de que tener dos carreras significaba abrirme yo sólo la puerta para una maestría y evidentemente para llegar acá (Francisco, 2022).

Pronto se dio cuenta de que no bastaba títulos o reconocimiento para poder entrar como académico a la universidad.

Hay una cuestión de amistad y una cuestión de trabajo, pero no todo lo puedes sustentar con trabajo, creo que pueden ser piezas fundamentales para el crecimiento en la Universidad ¿y por qué lo digo? El Óscar2 pues, fue quién me dejó entrar, pudo haber dicho que no, él era director y sé que me dejó entrar independientemente de que él quería que entraran otras dos personas por lo que terminamos entrando los tres; me dejó entrar porque había una amistad, pero también un pasado de trabajo político al interior de la escuela (Francisco, 2022).

Ese trabajo político se remonta a los años en los que Francisco era estudiante de licenciatura donde el trabajo político, según sus palabras, se daba más al interior de la misma universidad que de forma externa (aludiendo al partido político estatal dominante al interior de la misma), y él junto con un grupo de jóvenes de otras carreras de la misma facultad, fueron reclutados por Óscar, convirtiéndose así en un grupo puntual de trabajo político en los consejos técnicos y universitarios de la misma institución.

Discusión de resultados

El objetivo planteado del presente artículo fue analizar los diferentes capitales del personal académico, mediante dos historias de vida de profesores-investigadores ligados profesionalmente a la educación superior, ambos con el mayor grado académico, pero con trayectorias distintas en reputación y consolidación universitaria bajo los indicadores actuales de desempeño. A través de las historias de vida y la observación participante se pudo dar cuenta que tanto el profesor Dagoberto como Francisco son poseedores de capital cultural, social y económico, sin embargo, tal como lo menciona Bourdieu, existe diferencia en el volumen total de los capitales que determinan sus propias condiciones de existencia en el campo de la Universidad manteniendo las distancias sociales dadas por la estructura de dichos capitales y el peso de cada uno de ellos está dado por lo que es valorado con mayor peso en dicho campo.

En el estado del arte por ejemplo, se tiene que el discurso de la nueva gestión pública en las universidades, reconoce como valioso los títulos académicos para lograr una mejor calidad y a la vez mejores condiciones laborales y de ingresos de los académicos, sin embargo, tanto Dagoberto como Francisco cuentan con título de doctor, por lo que hace evidente que el peso específico de estos no solo es la inmersión económica sino también el poder simbólico materializado en el capital social (conexiones de amistad y políticas) las que han determinado en sus casos, el reconocimiento o nivel de reputación que cada uno de ellos ostenta dentro de la universidad.

Bourdieu argumenta que el tiempo que toma la acumulación de todos los capitales es la forma más oculta del poder simbólico entre los poseedores y los desposeídos, en este sentido, para Dagoberto, el aprendizaje y acumulación empezó en la primera socialización asegurando con ellos la expansión de todos los capitales heredados y al tiempo acrecentando el volumen de dichos capitales para sus descendientes, en tanto que Francisco el tiempo jugó de manera negativa para él, y posiblemente el capital o capitales que el gestione y acumule serán visibles para una o dos generaciones más de su familia.

Conclusiones

Las políticas públicas impulsadas desde la década de los 80 han garantizado que la mayor parte de los profesores de los programas de educación superior cuenten, por lo menos, con un posgrado, siendo uno de los indicadores con alto impacto en la formación de profesionistas de calidad. Los resultados coindicen con las investigaciones de Sisto (2017), Walker (2017) y Cuesta (2017) en relación con la transformación de la profesión académica a partir de las políticas públicas encarnizadas en los actores a través de pactos, solapamientos y filiaciones (individuales y colectivas) de la planta académica que han desplegado sus propios mecanismos para poder posicionarse en el campo universitario.

Sin embargo, la movilidad de los académicos dentro del mismo campo, depende también del peso específico de la posesión de capital social tanto agenciado como heredado, como el caso de Dagoberto que entra al juego de posiciones dentro de la universidad por sus títulos y reconocimientos tanto interna como externamente a la institución, que sería el capital cultural agenciado, pero por otro lado, el hecho de que sus padres fueran miembros de un grupo de maestros con privilegios y reconocimiento institucional, permitió que la curva de aprendizaje de Dagoberto en relación a los procesos, requisitos, alianzas y en general estrategias para lograr una plaza de tiempo completo, fuera rápida. Es decir, el conocimiento acumulado y las alianzas generadas por sus padres le fueron heredadas y él, a su vez, fue aprendiendo los habitus en los que sus padres realizaban distintas prácticas sociales, desde el ser docente-investigador, hasta ser estudiante de posgrado.

En este sentido, el capital cultural (con sus distintas formas) mantiene para el caso de Dagoberto una imbricación con el capital social acumulado de sus padres y el suyo propio, de tal manera que fueron los amigos de sus padres en posesión de capitales reconocidos dentro y fuera del campo de la educación, quienes le enseñaron cuál era el camino más corto para lograr una posición de poder y de reconocimiento dentro del habitus de los investigadores académicos.

En el caso de Francisco, a diferencia de Dagoberto, empezó su aprendizaje y acumulación de capital cultural agenciado cuando ingresó como estudiante de licenciatura, desprovisto de los otros capitales necesarios dentro del habitus de la planta académica universitaria para entrar a la lucha de posiciones. Tal como lo dice Bourdieu, la lógica de la transmisión del capital cultural en realidad es la forma de poder simbólico menos evidente pero más poderosa, así Francisco con un padre pescador y con una madre auxiliar pedagógica, su inicio lo puso en una situación de desventaja en relación con Dagoberto el cual inició a partir de la socialización con una madre y un padre profesores-investigadores de tiempo completo.

Sin embargo, el recorrido de Francisco para ingresar como profesor de la universidad develó dos hallazgos importantes. El primero es que los profesores con una posición de poder limitada dentro de las universidades llevan a cabo un proceso de reclutamiento de jóvenes con el propósito de servir a fines políticos que, a mediano plazo, garantizan su acumulación de capital social y simbólico dentro de la organización y como consecuencia, les proporciona una mejor posición de poder dentro del campo. El segundo, es la relación entre el campo del poder político externo y el campo universitario, es decir, a partir del año 2012 el campo universitario ha sido considerado como una plataforma para escalar en el campo político externo. Es evidente que esto no es algo nuevo, pero, lo importante es que este campo de poder político también ha modificado las reglas de las relaciones sociales al interior de la universidad, es decir, el ingreso como profesor depende, además, de la posición que se tenga dentro del habitus de los partidos políticos estatales y/o federales.

En conclusión, se puede establecer como cierto el supuesto inicial de que el capital social es determinante en la vida profesional dentro de la universidad pública del Noroeste de México, incluso por encima de las políticas de estímulos que uniforman y estandarizan la labor académica en México donde, además, otros campos del espacio social tienen injerencia en la vida de dicha organización. En este sentido, tal como lo declaró Bourdieu, la dominación de los poseedores sobre los desposeídos, no es parte de un plan o confabulación de unos pocos, más bien, la lógica de la reproducción de los habitus en campos determinados del espacio social, encubren las estrategias de los diferentes capitales para lograr su permanencia y dominación. Así, Dagoberto no realizó ningún acto de manera directa contra las aspiraciones de Francisco, pero su herencia y su agencia lo puso en mejor posición dentro de la lucha de poder.

Para futuras investigaciones es importante tomar en consideración otras universidades de la región y, si es posible, en todo México para no solo para validar los hallazgos, sino también para abonar a la comprensión de las disposiciones y trayectorias de los profesores universitarios y lograr la tan anhelada igualdad de oportunidades económicas, sociales y simbólicas tanto de aquellos que se dedican a la docencia como aquellos que se dedican a la investigación.

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1La definición de la Real Academia Española establece que padrino es aquel hombre que presenta y asiste a alguien que recibe un sacramento o un honor, o que participa en un torneo o duelo. En el contexto de las universidades públicas del Noroeste de México, se dice que padrino es aquella persona cercana al poder que le permite tomar o influir en la toma de decisiones de los procesos y mecanismos tanto administrativos como académicos.

2Seudónimo.

Recibido: 31 de Agosto de 2022; Aprobado: 07 de Noviembre de 2022

Editor: Rogelio del Prado Flores

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Maestra en Ciencias por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

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Doctor en Administración Pública. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Nivel I, del Conacyt, México. Profesor y coordinador de Posgrado en la Universidad Pedagógica Nacional.

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