Damas en el aquelarre. Antología ilustrada de cuento de Juana Manuela Gorriti es una de las novedades del Fondo Editorial de la Universidad de Sonora. El libro, publicado este 2024, pertenece a la colección Ojos de Búho. La selección de cuentos y la introducción están a cargo de Daniel Avechuco Cabrera y las ilustraciones son obra de Melissa Campa. La antología reúne nueve de los relatos más célebres de Juana Manuela Gorriti y ofrece 14 ilustraciones de estilo figurativo contemporáneo realizadas con una técnica mixta. Es, pues, un libro que contiene dos lenguajes: por un lado, el literario, el de las palabras de la autora argentina, que por sí solas son sumamente vigentes, y, por otro lado, el visual, que corresponde a las ilustraciones de Campa, las cuales entablan un interesante diálogo con el texto. Se trata también de una edición cuidada, con un diseño editorial minucioso y detallado, y con un papel de notable calidad que les hace justicia a las sugerentes ilustraciones de Melissa Campa.
Junto con autoras como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Clorinda Matto de Turner, Soledad Acosta, Juana Manso o Mercedes Cabello de Carbonera, Juana Manuela Gorriti (1818-1892) es una de las figuras femeninas más relevantes de la literatura hispanoamericana del siglo XIX. Es considerada la primera narradora publicada en Argentina y es autora de una extensa obra que constituye una de las muestras más interesantes de varias de las vertientes del romanticismo hispanoamericano. También es una figura esencial en el imaginario nacional argentino; desempeñó un rol activo en asuntos públicos, desde su proyecto educativo y sus tertulias literarias, hasta la fundación del periódico La Alborada, con el poeta Numa Pompilio Yona. Gorriti sobresale como una escritora sensible al convulso periodo histórico en el que vivió; las guerras de la independencia y la guerra civil son, a menudo, escenarios en los que sus personajes enfrentan sus trágicos destinos.
En la introducción del libro, Daniel Avechuco resalta la vigencia de la narrativa de Gorriti, la cual radica en la poética de la autora: una constante tensión entre expresar aquello que podría considerarse tabú y guardar silencio por la necesidad de apegarse a las normas sociales y el deber ser. Avechuco explica que las ilustraciones de Campa ofrecen una interpretación moderna de los cuentos de Gorriti, explorando el potencial semántico de los vacíos que se crean en esa oscilación entre decir y callar. Asimismo, subraya que esta antología ilustrada sigue la premisa de Lorraine Janzen, quien considera las versiones ilustradas de un texto literario como dispositivos con doble voz, en los que la ilustración tiene autonomía discursiva. En este caso, explica, las ilustraciones de Campa funcionan como interpretaciones plásticas de los cuentos. Finalmente, en la introducción también se menciona la colaboración de tres estudiantes de la Licenciatura en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora -Liliana Luna, María Paula Rico y Yuliana Rivera-, lo cual subraya el carácter interdisciplinario de este proyecto editorial, en el que las lecturas de los cuentos y las ilustraciones estuvieron mediadas por la visión de jóvenes literatas.
Sobre los cuentos seleccionados, se trata de una muestra representativa de la narrativa gorritiana. Es indudable que en la obra de esta escritora destaca una estética gótica, donde lo oscuro, lo espectral, lo sangriento y lo oculto forman parte del mundo que habitan sus personajes. Los nueve cuentos antologados en esta edición son una muestra de ello: “La hija del mashorquero”, “La novia del muerto”, “Perfiles divinos: Camila O’Gorman”, “El lucero del manantial”, “El guante negro”, “Quien escucha su mal oye”, “Si haces mal no esperes bien”, “Una apuesta” y “Una visita infernal”. Estos cuentos aparecieron reunidos por primera vez en los volúmenes Sueños y realidades (1865) y Panoramas de la vida (1876).
Las atmósferas góticas de estos relatos se crean a partir de elementos que despiertan un interés natural en la representación visual, pues invitan a los lectores a imaginar vívidamente cada espacio y cada situación. Al retratar paisajes sombríos y escenarios decadentes, la narrativa gótica de Gorriti establece un lenguaje visual que apela a los sentidos, por lo que cada imagen mental que el lector construye podría fácilmente convertirse en una ilustración o un grabado, un reflejo de la atmósfera evocadora y detallada de sus textos. Es por ello que llama la atención la falta de representaciones visuales de su obra. Una de las aportaciones de esta antología ilustrada es, precisamente, contribuir a llenar ese vacío en torno a la obra de Gorriti, que, a diferencia de la producción de sus contemporáneos, como Esteban Echeverría o José Hernández, ha sido poco abordada desde lo visual. Damas en el aquelarre es, hasta donde sabemos, la primera antología ilustrada de cuentos de Juana Manuela Gorriti.
La mayoría de los cuentos antologados tienen como escenario la guerra civil entre unitarios y federales y están protagonizados por personajes femeninos, muy diferentes entre sí, pero que comparten una innegable agencia. Ya sea como agentes de la justicia, como víctimas de la violencia que ejercen los hombres, como amadas trágicas o madres abnegadas, las mujeres son el centro de los nueve cuentos y protagonizan dramáticas escenas de mucho peso visual que inevitablemente despiertan imágenes plásticas en la mente de los lectores, como en “La novia del muerto” y en “El guante negro”, por ejemplo, donde una figura femenina espectral recorre, al alba, los campos de batalla repletos de cadáveres, o en “La hija del mashorquero” y “Perfiles divinos: Camila O’Gorman”, por mencionar otro caso, donde mujeres de una extrema belleza que remiten a la virgen o a los ángeles sucumben ante el trágico destino del martirio. Las ilustraciones de Melissa Campa fijan la atención en esas escenas. Haciendo uso del claroscuro y de elementos góticos, la artista imagina los rostros de las heroínas gorritianas y arroja interpretaciones arriesgadas, deliberadamente anacrónicas, de los relatos.
Las ilustraciones de Campa asumen un enfoque de género y tiene sentido que, actualmente, la obra de Gorriti sea leída con esta perspectiva, ya que se trata de una autora destacada por su notable labor en la vida pública de su época, que militó por el derecho de las mujeres a la educación y ha sido calificada como una figura comprometida tanto con este ámbito, como con su escritura y el entorno cultural de su tiempo. Así mismo, temas como la maternidad, el matrimonio, el erotismo, la tragedia y la guerra destacan en su obra y dan cuenta de una enorme sensibilidad hacia su contexto. Esto es algo que también podemos afirmar de las ilustraciones de Campa, que son sensibles a su presente.
Vale la pena comentar un par de ejemplos. En el relato “Quien escucha su mal oye” un hombre narra, a modo de confesión, que estuvo espiando la habitación de una mujer muy hermosa que practicaba una “ciencia” misteriosa. Aunque el cuento no lo especifica, por las descripciones del narrador es posible interpretar que se trata de una mujer que practica ocultismo, es decir, una bruja. Esta situación voyerista probablemente permita muchas representaciones por los múltiples puntos de focalización que se pueden adoptar. Campa opta por poner a los lectores de su imagen en el papel del espía. Nos muestra, por el ojo de una cerradura, a una mujer que tiene el tatuaje de una serpiente en el brazo derecho, lleva el cabello teñido de morado con un corte estilo pixie y usa un vestido ajustado con escote halter; es decir, se trata, a todas luces, de una mujer del siglo XXI.
Esta decisión artística es sumamente interesante en dos sentidos. Primero, deja ver una postura respecto al ejercicio de ilustrar una obra literaria: la imagen no se entiende aquí como un simple acompañamiento del texto, que depende del referente verbal, sino que se asume como un elemento con autonomía semántica. En segundo lugar, la elección de las características con las que se construye esta mujer, en tanto son anacrónicas, ligan el relato con el contexto actual, ya que elementos como el color morado y el cabello corto están asociados a movimientos feministas recientes que denuncian la forma heteropatriarcal de entender la feminidad (cabello largo, vestir con sobriedad, no tener tatuajes, etcétera). Así mismo, por medio de la ilustración se vincula la figura de la bruja decimonónica, condenada por atentar contra los valores cristianos, con la reciente resignificación de la bruja, que ha sido reivindicada por los feminismos actuales como un símbolo de transgresión, libertad, sabiduría y fuerza femeninas. La misteriosa mujer que retrata Gorriti fascina porque se ubica en el plano de lo prohibido, de lo oculto y lo pagano; la mujer que construye Campa fascina por su fuerza como agente de denuncia; ambas coexisten en el libro, dando a los lectores elementos con los que enriquecer posibles interpretaciones.
Algo similar ocurre en la ilustración del cuento “Si haces mal, no esperes bien”. En este texto se narra la tragedia de una mujer indígena víctima de un abuso sexual, cuya hija es raptada por el militar que fue su agresor. Se trata de una historia trágica, en la que destaca el sufrimiento de la madre. Gorriti describe con minuciosidad los paisajes europeos y americanos en los que se desarrolla la historia. Aunque sería tentador para cualquiera que desee ilustrar este cuento detenerse en retratar esos paisajes, Campa fija la vista en una de las escenas más sombrías del relato, la de la madre que se encuentra en un barranco, donde la arrojó el militar que le quitó a su hija.
La ilustración consiste en un escenario nocturno donde se muestra a la figura femenina con una expresión de dolor y desespero, escalando por el barranco. El espacio es hostil, desértico; se aprecian piedras, ramas secas y espinas. Es, evidentemente, un espacio que lastima a la mujer que busca a su hija. A lo lejos se puede observar la silueta de un ciervo de color rosa, símbolo que, aquí y ahora, representa al Colectivo Madres Buscadoras de Sonora. Con una decisión creativa tan sutil como esta, Campa sugiere una relectura de la figura de la madre y establece un vínculo entre el cuento y nuestro presente. A través de ese vínculo, la madre decimonónica y su inagotable amor maternal, tan importante en la obra de Gorriti, no nos parece tan lejana ni tan ajena. Además, la ilustración asume su propia postura respecto a la búsqueda de justicia. En el cuento de Gorriti la justicia es severa, trágica e ineludible, como un castigo divino; en la ilustración de Campa, no vemos ni rastro de esa justicia, es un escenario desolador en el que ni siquiera podemos ver a la niña que tanto anhela su madre; sin embargo, parece haber esperanza, ya que la protagonista de la imagen escala hacia arriba con determinación.
En la introducción del libro, Avechuco Cabrera explica que el título Damas en el aquelarre busca sintetizar la oscilación de Gorriti entre decir o callar aquello que puede exceder los límites marcados por el deber ser que pesaba sobre las mujeres. Las damas representan el ideal femenino de una sociedad opresiva, mientras el aquelarre es lo prohibido, lo que atrae y fascina. Es interesante que esta antítesis, identificada por Avechuco en Gorriti, sea precisamente algo a lo que responden fenómenos literarios actuales en Hispanoamérica, como la nueva narrativa argentina, el nuevo gótico hispanoamericano, el new weird o la literatura de lo inusual, por mencionar algunos ejemplos. Por ello, a la luz de recientes manifestaciones de lo gótico y lo fantástico por parte de las nuevas generaciones de escritoras latinoamericanas, se vuelve necesario voltear a la obra de Gorriti y trazar desde sus orígenes la línea de las voces femeninas de nuestra literatura. Es claro que en el siglo XXI hay menos límites que en el XIX para cuestionar la maternidad, la sexualidad, los roles de género o la violencia hacia las mujeres. En los cuentos de Gorriti, estas temáticas se representan en las transgresiones de sus personajes, sugeridas, implicadas, desbordando la obra, como demuestran las ilustraciones de Campa. Además, el género, la tragedia y la política son tan relevantes en el siglo XXI como lo fueron en el XIX.
En suma, Damas en el aquelarre es una antología propositiva, con una selección de cuentos que recoge parte de lo más representativo de la narrativa de Gorriti y con ilustraciones que buscan decir aquello que los cuentos callan. Las mujeres gorritianas hacen justicia o enfrentan la desgracia, buscan a sus hijos o a sus amantes, escapan de sus perseguidores; se ven tentadas, dubitativas e intrigadas ante aquello que les es prohibido. Al interesante universo que construye Gorriti, se suman las ilustraciones de Campa, que propician un diálogo entre los cuentos y el presente, escuchando lo que la autora decimonónica tiene que decir a los lectores de nuestro siglo. Por ello, otra de las aportaciones de este libro ilustrado es su potencial divulgativo. Es indudable que las imágenes de Campa son provocativas y seguramente atraerán a un nuevo público a la narrativa de una de las escritoras más importantes de la literatura hispanoamericana. Asimismo, es posible que una antología como esta invite a críticos e investigadores a releer la obra de Gorriti, especialmente en relación con nuevas manifestaciones de lo gótico y lo fantástico que tienen su antecedente más importante en el romanticismo.














