La educación escolar cuenta con más de un siglo de legitimidad política y social, que la validan como práctica de socialización formadora de las subjetividades que participan en la producción y reproducción de los saberes pertinentes para el mantenimiento de las comunidades a lo largo del tiempo. No es posible hablar de una evolución lineal y sin relieves de los sistemas educativos, puesto que algunos procesos, como los cambios en el sistema de transmisión cultural o la crisis de identidades profesionales, representan un creciente aumento de las preocupaciones e incertidumbres sobre las funciones de la escuela. Actualmente, en la mayoría de las sociedades de todo el mundo, las instituciones educativas realizan diversos esfuerzos políticos y económicos por adaptarse a los vertiginosos cambios que el contexto de convergencia mediática ha provocado en las identidades de las infancias y juventudes. Por este motivo, resulta sensato hacer un paréntesis para preguntar cómo los nuevos usos de la tecnología han modificado nuestras formas de conocer, aprender y educar.
El estudio de la interacción entre las personas y los dispositivos digitales es un fenómeno que por décadas se ha abordado desde diversos enfoques disciplinares y técnicas de investigación. En el campo de la investigación educativa, la migración masiva de la educación escolar presencial a la modalidad virtual, derivada de la pandemia por Covid-19, representó un creciente número de trabajos de investigación sobre el impacto de las tecnologías digitales en la educación. Una revisión ligera de la actual producción académica de conocimientos sobre la línea de investigación en educación y tecnología permite identificar que el debate interdisciplinario pareciera estar posicionado en un plano dicotómico, que esboza dos corrientes centradas en el impacto de la tecnología en los procesos de cognición, aprendizaje y educación: la primera plantea una visión apocalíptica, que propone que el uso de los dispositivos tecnológicos provoca un deterioro progresivo de la función ejecutiva encargada de regular los procesos humanos de atención, concentración y memoria, debido al uso de las tecnologías; la segunda representa una perspectiva tecnopragmática, enfocada en demostrar los beneficios que la implementación adecuada de las tecnologías digitales en las prácticas educativas tiene en el desempeño escolar de los estudiantes.
La investigación educativa tiene el reto de construir los conocimientos que permitan problematizar las tensiones actuales entre las nuevas formas de conocer y aprender y los modelos educativos vigentes, para así plantear las directrices que las instituciones educativas ponen sobre la mesa para reflexionar las prácticas pedagógicas que permitan sobreponerse a estos cambios. Este ejercicio tiene la finalidad de trascender las perspectivas apocalípticas y tecnopragmáticas, para no hablar del triunfo o derrota de la civilización empujado por la tecnología, sino de construir un entramado simbólico más denso, que permita ver los matices, desplazarse entre las intersecciones y entender los lugares desde donde las narrativas se cruzan y se oponen, lo cual representa un terreno fértil para pensar, desde los conocimientos de múltiples perspectivas disciplinares, la complejidad de las encrucijadas por las que atraviesa el significado de la educación como proyecto civilizatorio.
Abrir el diálogo a los conocimientos interdisciplinarios sobre las tensiones vigentes por las que atraviesan los procesos de cognición y aprendizaje situados en las prácticas escolares, también es una invitación a reflexionar de manera crítica la relación entre los múltiples actores y procesos que forman parte de las realidades educativas. Con estas y muchas más encomiendas, la revista Diálogos sobre Educación. Temas actuales en investigación educativa se complace en compartirles su número 28, titulado “Cognición, aprendizaje y educación”, coordinado por Teresita Montiel Ramos y Gerardo Restrepo. Aquí encontrarán proyectos académicos de investigación y ensayos sobre líneas temáticas como el desarrollo cognitivo, los problemas relacionados con el aprendizaje de la lectura, escritura y cálculo, la IA en procesos de enseñanza-aprendizaje, redes neuronales aplicadas a la educación, la neurodiversidad, la relación entre las emociones y el aprendizaje, la inteligencia emocional, el neuropsicoanálsis, el análisis conductual aplicado en la solución de problemas de aprendizaje y la cognición en el ambiente escolar. Esperamos que el contenido sea provechoso para seguir abriendo el diálogo sobre los problemas educativos actuales.














