Introducción
El dolor articular es un motivo de consulta relativamente común. Incluso se reporta que es causa de incapacidades laborales médicas largas o prolongadas siendo de hasta 545 días.1 El hombro es una de las articulaciones con mayor movilidad y, por esta misma razón, es una articulación propensa a lesiones.
Presentación del caso
Hombre de 73 años de edad previamente sano. Acude con médico ortopedista refiriendo dolor en el hombro izquierdo desde hace 45 días, niega caídas o traumatismos. Sin antecedentes quirúrgicos. El dolor empeora a la abducción, supinación y pronación de la mano, con mejoría durante el reposo. Se solicita resonancia magnética simple de hombro izquierdo.
Se realiza resonancia magnética de hombro izquierdo observando tendinosis del músculo supraespinoso, artrosis glenohumeral, tenosinovitis del músculo supraescapular, artrosis acromioclavicular, lesión de Bankart asociado a quiste parameniscal, así como lesión en SLAP tipo III y tendonitis de la porción larga del bíceps a considerar tendón bífido.
Discusión
Existen varios métodos de estudio para la valoración de los músculos que conforman el hombro. El método inicial continúa siendo la radiografía convencional, seguido de la tomografía computada, ultrasonido y resonancia magnética. Dependiendo de la presentación clínica de los pacientes, será el orden a seguir de los métodos diagnósticos. La resonancia magnética permanece como el mejor método de diagnóstico por imagen para los tejidos superficiales y profundos, así como de los planos musculares debido a la alta capacidad para caracterización tisular.
En un breve repaso anatómico, la porción corta del músculo bíceps braquial dos cabezas se origina del proceso coracoides y la porción larga se origina del tubérculo supraglenoideo, de la región anterosuperior del labrum en la glenoides recorriendo sobre la cabeza del húmero, por último descendiendo por la escotadura bicipital insertándose en la tuberosidad del radio (Figura 1).2,3 La inervación del músculo braquial en ambas porciones es a través del nervio musculocutáneo de las ramas con origen a nivel de C5 y C6. La vascularidad se realiza a partir de ramas de la arteria humeral y bicipitales. Su función principal es flexión del antebrazo a nivel del codo, flexor accesorio del brazo a nivel de la articulación glenohumeral, contribuyendo a la estabilidad en ésta última.2

Figura 1: Resonancia magnética de hombro izquierdo en adquisición axial T2 con saturación grasa donde se observa el origen a nivel de la cabeza del húmero del tendón de la porción larga del bíceps.
Cuando se habla de duplicidad de tendón largo del músculo bíceps braquial se observará un fascículo menor proveniente de la superficie del músculo supraespinoso y otro fascículo que proviene de la porción anterosuperior del labrum, ambos fascículos retoman el curso de la corredera bicipital (Figura 2). En el caso del paciente que se presenta, se asocia a tendonitis de la porción larga, lo que facilita la identificación de ambos fascículos por el líquido sinovial que rodea dichas estructuras.4

Figura 2: Resonancia magnética de hombro izquierdo en adquisición axial T2 con saturación grasa en la que se observan dos imágenes hipointensas a nivel de la corredera bicipital en probable relación a duplicación de la porción larga del bíceps asociado a incremento en el líquido sinovial en este sitio.
Conclusiones
La correcta identificación de los planos musculares, de lesiones y descripción de variantes anatómicas es importante para la elección terapéutica adecuada de los pacientes, así como de la planeación de procedimientos quirúrgicos advirtiendo a los médicos sobre las alteraciones estructurales a las que se enfrentan, por lo que el papel del radiólogo es fundamental.
La duplicación de la porción larga del bíceps braquial es aún una entidad poco descrita, sin saberse aún si esto es debido a la baja incidencia de esta variante, desconocimiento de esta entidad o falta de información adicional.















