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Tzintzun. Revista de estudios históricos

 ISSN 2007-963X ISSN 1870-719X

        30--2025

https://doi.org/10.35830/vt8qvt36 

Artículos

Estudiantes organizados en contra del comunismo. La Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco en los albores de los Setenta

Students organized against communism. The Jalisco Fraternal Student Association in the early 1970s

Etudiantes organisées contre le communisme L´Association Fraternel de Etudiantes de Jalisco dans les travaux des années passées

Mónica Naymich López Macedonio1 

1Instituto de Investigaciones Históricas Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo


Resumen

En el marco de la persecución guerrillera en México, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) detuvo a dos jóvenes que militaban en la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco. Las declaraciones de los detenidos en noviembre de 1972 son una ventana que nos permite asomarnos a un universo estudiantil que merece un espacio en la historiografía de los movimientos estudiantiles. Documentado en una amplia bibliografía, entrevistas, notas periodísticas y algunos de los informes que la DFS registró sobre lo que entonces identificó como una organización nazi-fascista, el presente artículo ofrece una posibilidad para introducirnos a un universo social que coexistió con el legado de la Revolución Mexicana, de la que nunca se ha sentido parte.

Palabras clave Tecos; Dirección Federal de Seguridad; Universidad Autónoma de Guadalajara; Anticomunismo

Abstract

Within the framework of the guerrilla persecution in Mexico, The Federal Directorate of Security (DFS) detained two young people who were active in the Fraternal Association of Students of Jalisco. The statements of those arrested in November 1972 are a window that allows us to peer into a student universe that deserves space in the historiography of student movements. Documented in an extensive bibliography, interviews, journalistic notes, and some of the reports that the DFS recorded on what it then identified as a Nazi-fascist organization, this article offers a possibility to introduce us to a social universe that coexisted with the legacy of the Revolution. Mexican, of which she has never felt part.

Keywords Tecos; Federal Security Directorate; Autonomous University of Guadalajara; Anticommunism

Résumé

Dans le cadre de la persécution de la guérilla au Mexique, la Direction Fédérale de Sécurité (DFS) a arrêté deux jeunes actifs dans l’Association Fraternelle des Étudiants de Jalisco. Les déclarations des personnes arrêtées en novembre 1972 sont une fenêtre qui permet de s’ouvrir sur un univers étudiant qui mérite une place dans l’historiographie des mouvements étudiants. Documenté par une bibliographie abondante, des entretiens, des notes journalistiques et certains des rapports que le DFS a enregistrés sur ce qu’il identifiait alors comme une organisation nazi-fasciste, cet article offre la possibilité de nous présenter un univers social qui a coexisté avec l’héritage du Révolution mexicaine, dont elle ne s’est jamais sentie partie.

Mots clés Tecos; Direction Fédérale de la Sécurité; Université Autonome de Guadalajara; Anticommunisme

introducción. la importancia de estudiar estos actores

En el campo de estudio de las organizaciones estudiantiles de México, resulta de suma importancia analizar una peculiar movilización de estudiantes. La de aquellos que argumentaron estar organizados para defender a su patria y al mundo del comunismo. Después de varios años de investigación, que me permitieron ir documentando la existencia y forma de operar de un movimiento político conformado por organismos que se autodenominaban anticomunistas y que crearon lazos de colaboración internacional durante la guerra fría, comencé a advertir la importancia de ciertos espacios académicos y sociedades estudiantiles, que mostraron una beligerante organización y argumentaron su existencia para la defensa y conservación de los valores de la sociedad occidental frente a lo que ellos identificaron como las amenazas del comunismo internacional.1 Los hallazgos de mis investigaciones sobre el anticomunismo fueron dados a conocer primero en calidad de tesis y después en diferentes foros académicos, así como publicados en varios artículos y capítulos de libro, los cuales contribuyeron a hacer visible una prolífica línea de investigación acerca del anticomunismo, que ha tenido un gran eco en la historiografía sobre el siglo XX.2

Usualmente asociamos el concepto de movilización estudiantil como sinónimo de cambio. No sin exagerar, si advertimos que este tipo de expresiones, preponderantemente analizadas en la historiografía de los movimientos estudiantiles, han sido las de aquellas movilizaciones de estudiantes que apelaron a la revolución atraídos por la opción de cambio que representaron las ideologías del liberalismo, el socialismo y/o comunismo.3

Indudablemente, una gran masa de la población de jóvenes estudiantes del mundo, en diferentes épocas, han mostrado comportamientos que han permitido identificarlos como sujetos de cambio. En el siglo XX, por ejemplo, han sido claramente reconocibles aquellos movimientos de estudiantes que se decían proclives a las expectativas de las ideologías antes referidas, o los que se asumieron como creyentes de una religión pero que encontraron puntos de encuentro en la idea de que el mundo debería cambiar por la senda del socialismo, ya fuera por las armas o a través de las urnas.4

El análisis de las movilizaciones estudiantiles anticomunistas resulta útil porque nos ayuda a poner énfasis en la diversidad de las organizaciones estudiantiles que operaron en el marco de la guerra fría, las cuales poseen concepciones del mundo y propuestas de país opuestas, ofreciéndonos la oportunidad de continuar observando, desde nuevos ángulos, la complejidad y variedad de actores en las historias de la guerra fría en América Latina, así como esclarecer las herencias de ese pasado en nuestro presente; como lo han sugerido extraordinarios trabajados que han ayudado a esclarecer esta ruta de investigación.5

Nos proponemos analizar en este espacio, a un sector estudiantil con discursos, metas y expectativas distintas a los estudiantes identificados con las ideologías del socialismo y/o comunismo. Contemporáneos a estos últimos, los estudiantes organizados en contra del comunismo también llegaron a operar de forma soterrada, tuvieron ciertos organismos de fachada y, en su caso muy particular, explícitamente apelaron a conservar lo que ellos identificaron como los valores del orden de la civilización occidental y/o mundo libre frente a la amenaza del comunismo internacional; un discurso que los acercó explícitamente a los gobiernos latinoamericanos dominados por dictadura militar con los que, como veremos más adelante, sostuvieron una relación más allá de los vínculos meramente ideológicos.

un acercamiento a los discursos, metas y formas de operar de la asociación fraternal de estudiantes de jalisco

A partir de la exploración de los archivos desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y una exhaustiva revisión bibliográfica que nos permite contextualizar y ejercer la crítica de esa fuente, hemos emprendido la reconstrucción de esta historia. Siempre con la conciencia de la oportunidad y el reto que representa la consulta de la documentación contenida en los archivos de la DFS.6 En los albores de los años setenta, el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) perseguía sin tregua a las distintas agrupaciones armadas que para entonces existían en México.7 Para lograrlo se apoyó en sus diversos brazos represivos, entre ellos, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DIPS), es decir, el servicio de espionaje mexicano que terminó convirtiéndose, indiscutidamente, en la policía política de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Constituidos respectivamente en 1946 y 1947, el PRI y su servicio de espionaje, se erigieron respondiendo a la abierta política anticomunista inicialmente abanderada por el presidente estadounidense del Partido Demócrata, Harry S. Truman (1945-1953).

El PRI, que se convertiría en el partido hegemónico mexicano, pudo darse el lujo de practicar un anticomunismo discreto,8 quizá por su proximidad geográfica con los Estados Unidos de América; un tema que bien merece su propio espacio de análisis. Por ahora nos limitaremos a señalar que mientras el gobierno de Luis Echeverría Álvarez practicaba una política de exterminio a la oposición política en México como se hacía en cualquier país dominado por dictadura militar, en el extranjero su gobierno mantenía una posición no alineada a ningún bloque ideológico, se mostraba y asumía a veces posturas que daban la imagen de una postura independiente respecto de los Estados Unidos de América en foros políticos internacionales. Al interior, el gobierno de Luis Echeverría Álvarez practicó no sólo una política de exterminio hacia las agrupaciones guerrilleras sino también toleró en su suelo, acciones que fueron cruciales para que fueran realizadas reuniones clave en la consolidación de una red transnacional que hacía décadas había sido constituida y en la que los anticomunistas mexicanos habían sido miembros fundadores.9

En noviembre de 1972, en el marco de la persecución guerrillera, la DFS detuvo a dos jóvenes en la Ciudad de México. Los registros de la detención y las declaraciones que hicieron al ser interrogados constituyen una ventana para asomarnos a la composición, discursos, metas y formas de operar de una organización de estudiantes complejamente estructurada y con una meta de acción bien definida. Para la sorpresa de los agentes de la DFS, los jóvenes no pertenecían a ninguna de las organizaciones guerrilleras identificadas en el país, a las cuales se les perseguía con la orden explícita de exterminar. Sobre esta peculiar detención, la DFS registró que uno de los detenidos respondía al nombre de José Patricio González Sánchez de 18 años. El informe lo describe como soltero, católico y estudiante del segundo año de la preparatoria número 8 de la Ciudad de México. Su declaración permite conocer detalles importantes del discurso, símbolos y formas de operar de la organización estudiantil a la que pertenecía. La reconstrucción que a continuación presentamos fue posible gracias al informe fechado el 20 de noviembre de 1972 y que la DFS registró como “Organización Clandestina Anticomunista Nazi-Fascista”.10 En su declaración, José Patricio González Sánchez mencionó cómo se incorporó a la organización estudiantil en la que militaba. Señaló que cuando estudiaba el tercer año en la Secundaria Número 10 “Leopoldo Ayala” —que está ubicada en la calle Goya de la colonia Insurgentes Mixcoac de la hoy Alcaldía Benito Juárez de la actual Ciudad de México— “Enrique Marín asistía continuamente al plantel y lo invitó a ingresar a las vanguardias de Acción Católica de la Juventud Mexicana”. También señaló que, en la iglesia de la Candelaria de Tacubaya—en la Ciudad de México—, se impartían cursos históricos de la Acción Católica y se relataba la historia de los movimientos armados cristeros, poniendo siempre como ejemplo a un gran cristero: Anacleto González Flores, quien había ofrendado su vida en la lucha que realizaron los cristeros en el año de 1925 para evitar que el comunismo se apoderara de México. Mencionó que el adoctrinamiento de él y de 5 adolescentes más duró un mes. Marín lo citó en forma particular, le hizo una explicación más amplia de lo que era el comunismo y el peligro que existía en México si éste se apoderaba del gobierno. Lo convenció de integrarse a un grupo que él iba a formar, para contrarrestar a los comunistas que se estaban apoderando de agrupaciones políticas como el Partido Acción Nacional (PAN) y que también se infiltraban en puestos gubernamentales con el objetivo de instaurar un régimen idéntico al de Cuba. Tras aceptar, lo hizo jurar ante un Cristo lo siguiente: “En nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo, guardaré este secreto y no lo revelaré a nadie, incluso a mi propio padre y si así lo hiciera caiga en mí la Maldición de Dios”.

Pasaron algunos días. Marín lo volvió a citar en el mismo café, cerca del cine Hipódromo sobre avenida Revolución afuera de un edificio negro donde los esperaban dos jóvenes más. Ingresaron a uno de los departamentos. Le ordenaron llenar el documento de ingreso a la organización. Debía escribir datos generales sobre su persona y los nombres de todos sus familiares. Al respecto describió: “la organización investiga a todos sus miembros desde su origen, no solamente de los padres, sino también de los abuelos y escoge entre los militantes a elementos para que pasen a ocupar cargos en el servicio de inteligencia y contraespionaje que militan en 6 grupos y usando seudónimos”. Lo pasaron a una sala donde lo aguardaban 4 jóvenes más. En ella “había una silla cubierta con una manta simulando una tribuna, la bandera de México y un estandarte que, de acuerdo con las descripciones debió ser así:

Reconstrucción gráfica de la autora. 

El rito de iniciación había comenzado y José Patricio González Sánchez hizo el siguiente juramento: “Juro por Dios padre, Hijo y Espíritu Santo, no revelar a nadie lo que se me ha confiado hasta ahora, ni lo que se me vaya a tratar y si fallo a este juramento que caiga sobre mí la maldición de Dios y el castigo que merecen los traidores. Dios permita ser fiel y leal”. Inmediata- mente le colocaron un brazalete igual al estandarte y el rito terminó con un brindis con vino tinto. Estaba listo para que en compañía de otro miembro de la organización reclutaran y prepararan a grupos de vanguardia en las iglesias católicas para combatir el comunismo. Pasado un mes terminó su comisión. Tendría una nueva: “informar sobre las actividades del comité de lucha de su escuela y las de los comunistas que existían en dicho plantel”. Su compañero Enrique Marín ya no colaboraría con él porque se descubrió que era ratón, es decir, pertenecía al Movimiento de Renovadora Orientación (MURO), que operaba en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En cuanto al otro joven detenido, respondía al nombre de Jesús Osuna Alcaraz. A diferencia de José Patricio González Sánchez, él era originario del estado de Baja California, México. Se menciona que estudiaba el 2º año de Secundaria dependiente de la Universidad Autónoma de Baja California, cuando el también estudiante Raúl Camacho Jiménez, le habló de la amenaza comunista y lo invitó a ingresar a una organización “que se prepara para luchar como lo hicieron los alemanes contra el comunismo en caso de que este sistema se instalara en nuestro país”; mientras tanto, debía “enfrentase a los comunistas infiltrados en las universidades y en las fuentes de trabajo”. Jesús Osuna Alcaraz fue persuadido y aceptó defender a México del comunismo. La ceremonia de iniciación se llevó a cabo en la colonia Cuauhtémoc en Mexicali Baja California, en una casa que tenía la organización. En la sala donde se efectuó el rito de iniciación había una bandera de México y la bandera de la organización, la cual de acuerdo con las descripciones debió haber sido así:

Reconstrucción gráfica de la autora. 

Jesús Osuna Alcaraz recibió un brazalete idéntico a esta bandera. Este joven también narró que, Isaías Quezada Ramos, organizador inspector del grupo que opera en Mexicali Baja California, le ordenó su traslado a la ciudad de México para ocupar un alto cargo en el grupo de México, en el Movimiento Cristiano Mexicano. Además de este grupo, confesó el detenido: “hay células en Monterrey, Guadalajara, Puebla y San Luis Río Colorado, Sonora.”

En su declaración, el joven Osuna Alcaraz refirió que los centros de enseñanza no son sus únicos radios de acción. El reclutamiento y adoctrinamiento también se realiza en los centros obreros. Tienen infiltración en la Asociación Católica de Jóvenes Cristianos, en los Boys- Scoutsy en grupos excursionistas; en las filas de la organización se han aceptado ex militantes del MURO a los que denominan ratones y a los cuales vigilan de cerca por temer una infiltración de éstos en su organización. También refirió que la organización contaba con grupos de contraespionaje.

El estandarte que identifica a los grupos de contraespionaje, según las descripciones, debió tener esta forma:

Reconstrucción gráfica de la autora. 

A través de las declaraciones de los detenidos, se abre una ventana para conocer acerca de la estructura operativa de estos grupos o comandos de reclutamiento y adoctrinamiento: “En la dirección está un organizador- inspector de quien dependen dos sub-organizadores, de cada uno de éstos últimos, un jefe de sección, encargado de coordinar varios grupos, éstos a su vez tienen un responsable y pueden estar constituidos de 8, 9 o 10 miembros”. Al concluir el informe, el agente de la DFS apuntó lo siguiente: “se encontró en la agenda propiedad de Jesús Osuna Alcaraz el nombre y el teléfono de Anacleto González [Guerrero]”, mismo que fue proporcionado con la indicación “llamar en caso de emergencia”. Con tal referencia, la DFS cerró esta carpeta de investigación con la siguiente sentencia:

Los detenidos pertenecen a uno de los grupos periféricos de la organización conocida como Tecos, con sede en Guadalajara, Jalisco; cuyo jefe nacional es el Lic. Carlos Cuesta Gallardo y el Subjefe, es el Lic. Antonio Leaño Álvarez del Castillo en la ciudad de Guadalajara y, el jefe en la Ciudad de México es Anacleto González [Guerrero, hijo del que fuera líder cristero: Anacleto González Flores]. Esta es una organización secreta con una multiplicidad de grupos periféricos que operan secretamente y con seudónimos pero que controlan algunos frentes externos como la FEMACO y la revista Réplica y tiene como objetivo fundamental la destrucción judeo-masónica-comunista y la implantación de un régimen cristiano fascista y se encuentra conspirando contra el Papa Paulo VI, al que califican de comunista y pertenece a esta agrupación el sacerdote jesuita Joaquín Sáenz Arriaga, autor del libro: La Nueva Iglesia Montiniana, en el que acusa a Paulo VI de comunista, judío y destructor de la iglesia, habiendo sido excomulgado por la publicación de mencionado libro.11

“Según informaron los detenidos”, uno de ellos se encargaba de distribuir el citado libro con el fin de que “los miembros se adoctrinaran profundamente sobre los objetivos de la organización”. En efecto, a finales de 1971, como consecuencia de la publicación de La Nueva Iglesia Montiniana, el cardenal mexicano Miguel Darío Miranda anunció la excomunión del sacerdote jesuita Joaquín Sáenz Arriaga, originario de Morelia, Michoacán y líder espiritual de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). La DFS sabía de la existencia de estos grupos, sin embargo, no se trataba de los que tenía el encargo de perseguir y exterminar. La detención de estos jóvenes son una ventana a los discursos, metas y formas de operar de un sector de estudiantes mexicanos que forman parte de un sector de mexicanos que no sintieron representados por el marco legal surgido de la revolución mexicana al menos no, durante la primera década del siglo XX.

para entender la existencia de los tecos

La Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco (AFEJ) también conocida como los Tecos es una de las organizaciones estudiantiles más longevas que existen en México. Intentar reconstruir pasajes de su historia es útil para esclarecer las raíces históricas de los defensores de un proyecto de nación católico que desafió, incluso con las armas en las primeras décadas del siglo XX, el proyecto de nación surgido de la revolución mexicana y que fue plasmado en la Constitución Política de 1917.

Los Tecos tienen una casa ideológica: la Universidad Autónoma de Guadalajara, la primera universidad privada que existió en México y la única, además, que se erigió en abierto desafío a los preceptos populistas de la Constitución Política de 1917. La existencia de esta primera universidad privada mexicana fue expresión de la oposición organizada frente a la reforma del artículo tercero constitucional, que ratificó el socialismo como guía ideológica de la educación en este país y, este peculiar enclave educativo, ha sido también el entorno originario de la organización de estudiantil que nos hemos propuesto analizar en este artículo.

Existen extraordinarios trabajos que nos han advertido la importancia de estudiar este tipo de expresiones políticas organizadas que se han gestado en las universidades de este país.12 Confiamos que el abordaje que aquí proponemos habrá de contribuir a continuar profundizando en este universo tan complejo como desconocido, que merece ser advertido, así como reconocer el lugar que estos actores tienen en la historia de México, así como sus alcances transnacionales.

el desafío organizado a la educación socialista

La Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) se erigió en abierto desafío a la política educativa oficial que, en aquel momento en México, llevó el nombre de educación socialista. El proceso de creación de la primera universidad privada de México comenzó con la salida de maestros y estudiantes de la Universidad de Guadalajara (U. de G.), que era entonces la única institución universitaria en el estado de Jalisco. La salida de estos profesores y alumnos de la Universidad de Guadalajara fue en abierta oposición a la decisión que tomaron las autoridades universitarias de hacer oficial la reforma socialista como guía de los estudios en dicha universidad pública. Con la bandera de la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, docentes y estudiantes, apoyados por el clero y empresarios locales, encabezaron un movimiento social de repudio a la educación socialista, que produjo enfrentamientos incluso armados con aquellos que defendían a la educación socialista en la Universidad de Guadalajara. Los opositores universitarios a la educación socialista en Jalisco encontraron argumentos en el movimiento de la libertad de cátedra y autonomía universitaria, que tuvo por epicentro el centro del país en la entonces Universidad de México, hoy Universidad Nacional Autónoma de México, siendo rector Manuel Gómez Morín, quien abanderaba dicho movimiento político; este vínculo fue crucial en el reconocimiento de la Universidad Autónoma de Guadalajara.13

La Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) fue la única universidad privada que se erigió en México desafiando el proyecto de nación surgido de la revolución mexicana. Desde su fundación oficial en 1935, se posicionó como un centro de reproducción ideológica al margen de los símbolos y valores, que los gobiernos emanados de la revolución mexicana reprodujeron en los diversos sistemas públicos de educación de México.

algunos actores y momentos claves en el devenir de la universidad de los tecos

Además de haber sido la primera universidad privada de México y que se erigió desafiando el proyecto nacional de la revolución mexicana, la UAG representó la primera apuesta de los jesuitas en la educación superior.14 Los jesuitas habían estado más que activos en la denominada guerra cristera (1926-1929), que fue un conflicto armado en el que se enfrentaron el gobierno federal mexicano y el pueblo católico, en su mayoría campesino, azuzados por el alto clero mexicano, que se oponía a los mandatos de la constitución política de 1917 en materia de Iglesias.15 Cuando la UAG fue constituida, su comunidad se involucró de manera protagónica en el segundo brote de la guerra cristera.16 Para los propósitos de este artículo sólo es necesario mencionar que los directivos de la UAG, se han asumido herederos del pensamiento político cristero y recuerdan ese pasaje de la historia de México como un episodio de gran trascendencia, del que se sienten parte y les da identidad: “el valor de la violencia justa como principio rector de su práctica política”. En la UAG existe el Centro de Estudios Cristeros y la Cátedra Anacleto González Flores “en honor a quien en vida fuera líder cristero de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán y Colima y quien organizó a los católicos de la Acción Católica de la Juventud Mexicana”; la cátedra pretende “dar a conocer la vida y el entorno de Anacleto, así como de la Cristiada en general y dar a conocer la trascendencia de ésta”. Publican la revista Ítem Cristero y en su calendario festivo están presentes efemérides Cristeras. Al asumirse herederos del pensamiento político cristero, la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco o Tecos reafirmaron su oposición y resistencia ideológica al proyecto laico, estatista y populista del régimen surgido de la revolución mexicana. La UAG representa un proyecto de nación en el que el catolicismo cristero y la empresa privada son los ejes principales.17

Desde su fundación oficial, la UAG experimentó muchos cambios. Uno de los más significativos, fueron las disputas internas por el control de dicha institución educativa. Por un lado, estaba la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco o los Tecos, de inspiración jesuita y, por el otro, el grupo del abogado Efraín González Luna, quien había sido uno de los más influyentes docentes que contribuyeron a fundar la UAG y a obtener su reconocimiento debido a su vínculo con Manuel Gómez Morín. Pero las desavenencias entre ambos grupos terminaron con la salida de González Luna de dicha institución privada, quien tuvo que regresar como docente a la universidad pública estatal —la Universidad de Guadalajara—, a la par que impulsó, en colaboración con Manuel Gómez Morín, el nacimiento del Partido Acción Nacional (PAN) en 1939, expresando de esta manera la determinación de continuar combatiendo el programa surgido de la revolución mexicana mediante el sistema electoral. Por su parte, la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco o Tecos asumieron el control político absoluto de la UAG. Sin embargo, debido a las influencias de González Luna en el ámbito regional, banqueros y empresarios de Jalisco retiraron su apoyo financiero a la UAG.18

La ruptura al interior de la UAG también se generó entre los jesuitas que habían contribuido a la fundación de esta institución educativa privada.

La expresión tangible de las desavenencias ideológicas entre los jesuitas fue la fundación del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Fundado oficialmente en julio de 1957, el ITESO le arrebató la exclusividad de universidad católica a la UAG en el estado de Jalisco. Para ese momento, el termómetro de la revolución mexicana arrojaba signos de evidente moderación. Es oportuno mencionar que después del gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), la revolución mexicana y su proyecto de nación experimentaron modificaciones que calmaron los ánimos bélicos de sus opositores católicos más intransigentes. Por ejemplo, el proyecto educativo federal que ratificó la educación socialista pronto se convirtió en sólo un mal recuerdo para los defensores de la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, debido a que aquella fue derogada constitucional- mente en 1946. Además, un año antes, la entonces Universidad de México y el Estado mexicano se reconciliaron y tal acercamiento tuvo su expresión legal en la Ley Orgánica de 1945, que le concedió el reconocimiento como universidad nacional y autónoma, apolítica, descentralizada y técnica, con derecho a organizar su vida interna, la enseñanza, la docencia y la investigación, misma que ha servido de guía y modelo a la mayoría de las universidades públicas autónomas que existen en México. Es oportuno mencionar que fue en este marco de reformas en el país cuando el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) fue transformado en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y fue cuando este último creó, además, la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Y fue en este contexto cuando la nueva clase política en el poder concedió autorizaciones para la creación de instituciones privadas de educación superior como el ITESO, que había sido fundado en una época que se correspondía con los nuevos lineamientos políticos y acorde a las nuevas metas económicas de esa clase política mexicana en el poder, a diferencia de la UAG, que fue erigida en abierta confrontación al gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940). El ITESO le arrebató recursos humanos y financieros a la UAG. Hasta antes de su fundación, la UAG era la única institución educativa que representaba los intereses oligárquicos locales, los de un amplio sector de las clases medias, tradicionalistas en su ideología, defensoras de las profesiones liberales, de la libre empresa y de la no intervención del Estado en la economía, abogadas de la libertad de cátedra y exquisitos defensores del derecho de la familia a educar a sus hijos de acuerdo y exclusivamente con los principios religiosos.19 Ante la exclusividad arrebatada, los Tecos de la UAG buscaron alianzas y financiamiento allende las fronteras de Jalisco, lo cual favoreció su internacionalización en el transcurso de la década de 1960.

la revolución mexicana y la uag de los tecos en la década de 1960

Entonces había suficientes y claras expresiones del viraje que la revolución mexicana había adquirido. El régimen del PRI continuaba con el proyecto de impulsar empresas paraestatales, al mismo tiempo que promovía la estrategia de desarrollo con apertura al capital transnacional. En la década de 1960 se firmaron convenios con los gobiernos de los Estados Unidos de América para dar seguimiento a un programa de recepción de capitales estadounidenses en el país. Estos convenios formaban parte de la Alianza para el Progreso (ALPRO), un programa de ayuda económica, política y social estadounidense para América Latina que tuvo el lema explícito de “mejorar la vida de todos los habitantes del continente” y el auténtico objetivo de evitar otra experiencia revolucionaria como la acontecida en la isla de Cuba. ALPRO fue impulsado por el gobierno de John F. Kennedy (1961-1963) y, a pesar de su asesinato en noviembre de 1963, estuvo vigente diez años (1961- 1970). En el rubro de la educación superior, el programa declaraba tener el propósito de “ayudar a los países llamados del tercer mundo en la formación de técnicos para la industria” discurso que, sin eufemismos, significaba garantizar recursos humanos con formación técnica e ideológicamente preparados para incorporarse a las empresas transnacionales estadouni- denses que se implantarían en el país.20 Cobijados por este programa estadounidense, los Tecos impulsaron la reforma educativa y administrativa de la UAG. Buscaron asesoría y asistieron a seminarios y reuniones de educación en los Estados Unidos de América de manera periódica durante la década de 1960; situación que favoreció el incremento de un número importante de estudiantes estadounidenses matriculados en la UAG.21 Además de estas interacciones, la UAG recibió vastos apoyos provenientes tanto de monopolios privados mexicanos como extranjeros, así como de múltiples organismos y fundaciones de Estados Unidos, incluido el Departamento de Estado de ese país.22 La Agencia Internacional para el Desarrollo es una de las instituciones que han contribuido al aumento exorbitantemente del presupuesto de la UAG y una de sus funciones es “programar la aculturación política para que Estados Unidos influya en las decisiones de los países”, además de ser identificada, por la opinión pública norteamericana, como mampara internacional de la Agencia Central de Inteligencia.23 En una entrevista al periódico Novedades, reproducida en la revista Alma Mater, órgano de difusión interna de la UAG, el entonces vicerrector de la UAG, Antonio Leaño Álvarez del Castillo declaró —en julio de 1970— que, “en 1964, la UAG inició un plan maestro de desarrollo auspiciado por la filantropía mexicana e internacional, el cual ascendió de 35 a 52 millones de pesos anuales y permitió incrementar al triple su alumnado”; en la década de 1960, el proyecto educativo de la UAG fue promocionado no sólo a nivel local sino también a nivel nacional e internacional y, “debido a la presencia ideológica de Estados Unidos en los sectores sociales altos de Centro y Sudamérica, existe también la demanda de estudiantes de estos países, puesto que pueden estudiar bajo un modelo educativo norteamericano, sin el problema del idioma y evidentemente más barato”.24 Para entonces la UAG contaba con nuevos socios capitalistas, los cuales formaban parte del máximo órgano de su estructura. El Consejo de Directores estaba compuesto por treinta personas, en su mayoría empresarios: señor José Represas, presidente de la Comisión Nestlé; licenciado Agustín Legorreta, Banamex; señor Manuel Espinosa Iglesias, Bancomer; doctor José Luís Curiel, señor González Garza; señor Francisco Xavier Sauza, Compañía Sauza; arquitectos Fontané y Corona; señor Salvador López Chávez, dueño de la empresa de calzado Canadá. También recibían apoyo para programas especiales de la Organización de Estados Americanos (OEA), Fundación Ford, Fundación Rockefeller, Fundación Jenkins, Banco de México; capitales locales como los de Ernesto Robles León, presidente de la Compañía Bacardí; Lic. Ballesteros, presidente de la Compañía de Aviación; los hermanos Leñero, uno de ellos presidente de la Asociación de Productores de coco.25 Los directivos de la UAG defienden su proyecto educativo argumentando que “México vive un proceso de desarrollo industrial retardado”. Esto porque “el desarrollo nacional” depende fundamentalmente del desarrollo individual, que está en función de la educación”. El Estado no debe intervenir en la economía, ni en la educación, y en esa idea deberían ser educados los mexicanos, claro, si en verdad se quiere un verdadero desarrollo nacional. También sostienen que, “en el crecimiento económico, la empresa juega un papel progresista” porque no solo persigue el lucro sino también proveer de bienes y servicios útiles a la sociedad. En consecuencia, “la UAG tiene como finalidad principal prestar un servicio a las empresas nacionales, prestando así un servicio a la sociedad”.26

La UAG declara abiertamente no tener propósitos lucrativos, no recibir subsidios o ayuda económica del Estado y de organismos religiosos; sus estudios están incorporados a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y tienen pleno reconocimiento nacional e internacional.27 Sin embargo, sostiene Patricia de Leonardo, “la UAG tiene poca injerencia en la producción científica de este país” y muy posiblemente menos en la búsqueda de alternativas tecnológicas o de innovaciones en el campo educativo o cultural”; se ha desarrollado, más que en cualquier otra área, en Ciencias de la Salud, tiene convenios internacionales especialmente con Estados Unidos de América para que sus estudios tenga reconocimiento de ese país. Gracias a ello recibe anualmente un alto porcentaje de estudiantes estadounidenses que realizan sus estudios de medicina en UAG —se dice que muchos de ellos rechazados por las instituciones estadounidenses.28 A la par de su programa pedagógico y educativo, que reivindicaba las bondades del capitalismo, la empresa privada y el individualismo, los Tecos de la UAG accionaron una guerra ideológica abierta contra el comunismo y todas sus formas posibles, correspondiendo a los apoyos financieros y a las alianzas tejidas desde finales de los años cincuenta y hasta mediados de los años sesenta con los gobiernos estadounidenses y otros países, principalmente asiáticos, con abiertas posturas anticomunistas, lo cual he abordado ya en otro espacio.29

los tecos de la uag se organizan para hacer frente al comunismo internacional

Fue en la administración de Lyndon B. Johnson (1963-1968) cuando la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco, también conocida como los Tecos de la UAG, asumió el encargo de asegurar la subsistencia del capitalismo en uno de los eslabones más importantes de la cadena en América Latina, así como evitar que el proceso cubano no se repitiera en el continente.30 Para entonces, el gobierno que había emergido de la revolución cubana resistía con fuerza y hasta había tenido la osadía de convocar a un congreso para unir esfuerzos y combatir el “imperialismo y sus lacayos regionales” mediante la coordinación y solidaridad de las izquierdas latinoamericanas, asiáticas y africanas en un frente intercontinental. En ese sentido fue creada, en enero de 1966, la Organización de Solidaridad entre los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) más conocida como la Tricontinental, con sede en La Habana, Cuba. En esta reunión el gobierno de Fidel Castro hizo oficial su apoyo a los movimientos armados en África, Asia y América Latina, y se comprometió a prestar el más decidido sostén a los movimientos revolucionarios en el Caribe y el sur del continente latinoamericano, como a formar un organismo coordinador de la lucha armada en América Latina. En julio de 1966, las 27 delegaciones de América Latina que asistieron a las sesiones de la Tricontinental y crearon la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), que tendría por sede La Habana, Cuba. OLAS surgió con el propósito de unir e impulsar la lucha armada en el continente. En julio de 1967, tuvo su primera reunión y en ella se manifestó la profunda división que acompañaría a la izquierda latinoamericana: se pretendía conquistar el poder y desde él hacer la revolución, en eso estaban de acuerdo, pero el camino para conseguirlo delimitó claramente dos posiciones. Por un lado, los que consideraban la lucha electoral como medio y, por el otro, los que veían en las armas el único y efectivo camino.

La iglesia católica latinoamericana también estaba dividida. Por un lado, la que seguía la línea oficial vaticana definida durante el Concilio Vaticano II (1962-1965), que había reconocido por primera vez en la historia de esa milenaria institución, la existencia de la injusticia, la desigualdad y la necesidad de que sus miembros participaran en su mitigación, pero evitando entrar en confrontación; por el otro, estaban los miembros de la Iglesia que pensaron que la pobreza y opresión en América Latina reclamaba una revolución armada como única salida. Es importante mencionar que existió otro sector de los jesuitas que pensaba que el mundo era por naturaleza injusto y desigual y, por lo tanto, no había nada qué cambiar. A este último grupo pertenecía el líder espiritual de la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco, el jesuita Joaquín Sáez Arriaga.31

Así estaba el mundo cuando los directivos de la UAG anunciaron su inserción oficial en el movimiento anticomunista internacional. En julio de 1967 realizaron el primer congreso anticomunista de occidente en Guadalajara y entonces constituyeron la Federación Mexicana Anticomunista de Occidente (femaco). No era la primera organización anticomunista que se erigía en el país, pero las tensiones particulares de la guerra fría de ese momento ameritaron su existencia.

El Primer Congreso Regional Anticomunista de Occidente fue convocado por el Ateneo AntiMarx, que dirigía el abogado Raimundo Guerrero, profesor de la Facultad de Derecho de la UAG, así como el máximo exponente del anticomunismo en México, Jorge Prieto Laurens. El discurso con el que fue convocado es sumamente ilustrativo del anticomunismo profesado en el occidente mexicano a mediados de los años sesenta:

Ante la necesidad urgente de la unificación y coordinación de los esfuerzos de todas las personas y organizaciones que se preocupan por defender nuestras tradiciones cristianas y fortalecer las instituciones sociales, económicas y políticas que constituyen las esencias de la civilización occidental, la comisión organizadora del Primer Congreso Regional Anticomunista de Occidente, invita a todos los hombres libres a que participen en esta jornada anticomunista, conscientes de que pugnan por mejorar las condiciones sociales, políticas y económicas del pueblo, respetuosa de nuestras leyes y dispuestas a luchar por las metas de justicia social cristiana de acuerdo con las enseñanzas de León XIII, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Paulo VI, como respuesta a la demagogia comunista que pretende imponer la dictadura del proletariado, por medio de la funesta lucha de clases, que no es sino una guerra civil permanente para alcanzar el cometido país socialista después de abolir nuestra constitución y derrocar al gobierno nuestro constituido, supliéndolo con un régimen soviético gobernado desde Moscú.32

La convocatoria apareció en el diario El Occidental el 8 de julio de 1967. Entre las organizaciones anticomunistas que hicieron acto de presencia estuvieron por su puesto el Ateneo AntiMarx, la Asociación de Comerciantes Independientes, la Liga Defensora de la Libre Empresa Frente al Comunismo, el Bloque Estudiantil contra las doctrinas antinacionales, la Asociación de profesores de la Facultad de Derecho de la UAG, el Comité Restaurador de la Asociación Nacional de Estudiantes de Derecho UAG, la Agrupación de Maestros de Ciencias Técnicas, la Unión De Profesores del Centro de Matemáticas y la Unión de Estudiantes de Ciencias Técnicas, todos de la UAG. También asistieron la Asociación de Universitarios Nayaritas Anticomunistas y la Liga Independiente Leonesa. Las actividades se realizaron en el Círculo Español de la capital tapatía.33

No fue azaroso el nacimiento oficial de la FEMACO justamente el 16 de julio de 1967. Esa fecha es sumamente significativa para comprender el perfil y complexión política de dicha organización. El 16 de julio es rememorado por el jesuita Joaquín Sáez Arriaga, como el inicio de la persecución religiosa en México, conflicto que desembocó en la guerra cristera (Entrevista, 1973).34 La FEMACO difundió sus ideas a través de la revista Réplica, su medio oficial de difusión; el primer número de esta revista apareció el 5 de octubre de 1967 y su primer director fue Sergio Américo Lastra Reza.35

En los años setenta del siglo XX, los herederos del pensamiento político cristero, cobijados en la UAG, estaban más que fortalecidos y habían aprendido a coexistir de manera exitosa con los gobiernos que se decían herederos del proyecto de nación surgido de la revolución mexicana; estos últimos tuvieron que tolerar su existencia a pesar de que representaban y reivindicaban valores y símbolos que eran opuestos a los propugnados por la revolución mexicana hecha gobierno.

La desafiante existencia de la UAG desde 1935 y su esplendor en el transcurso de las décadas siguientes, nos confirman que los gobiernos que se asumieron herederos de la revolución mexicana tuvieron que aprender a negociar la existencia de un proyecto de nación que tenía como centro a la empresa privada y los valores del catolicismo de la Iglesia Católica Tridentina. Al parecer, en el transcurso de la segunda mitad del siglo XX, estos actores civiles y gubernamentales se fueron acercando en sus propósitos y achicando con extrema claridad lo que antaño habían sido sus diferencias. En los años setenta, la realidad política nacional e internacional había cambiado; el gobierno de Luis Echeverría Álvarez y sus brazos de inteligencia tenían una meta en común con los Tecos: el exterminio de las agrupaciones guerrilleras. Este fue el contexto en el que los dos miembros de los Tecos fueron detenidos, por equivocación, quizá. De hecho, a escasos meses de la detención de los dos jóvenes militantes de los Tecos en la ciudad de México, en esa misma ciudad había sido celebrado un congreso mundial, que marcaría el antes y el después de lucha anticomunista en la región latinoamericana y en la que los Tecos tuvieron una protagónica y decisiva participación; cabe mencionar que Luis Echeverría Álvarez hacía lo propio con su liderazgo regional, lo cual es un tema que merece ser abordado y profundizado en otro espacio.

conclusiones

Es este sólo un acercamiento al complejo y poco conocido mundo de la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco. La detención de esos dos jóvenes que en ella militaban, en noviembre de 1972 en la Ciudad de México, es apenas una ventana para asomarnos a un universo de estudio que demanda más investigaciones. Si habíamos pensado que el proyecto de nación cristero y su lucha se había disuelto con los acuerdos de 1929, estábamos y me incluyo, muy equivocados. La existencia de la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco necesariamente se entiende al situarla como parte del entorno cultural, ideológico, social y económico al que se encuentra indisolublemente ligada. Dar continuidad a las investigaciones sobre estos actores sociales es sumamente importante para comprender la historia del siglo XX. De entrada, porque la postura política, ideológica, social, económica y cultural que ellos defendieron —y defienden—, fue la que triunfó al concluir la guerra fría. Dicho de otro modo, el neoliberalismo que conocimos en México y el mundo después de la caída de la Unión Soviética fue la expresión triunfante de esa lucha organizada contra el comunismo y en ésta participaron de manera organizada actores anticomunistas mexicanos, que necesitamos hacer visibles. La Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco o Tecos es una de las organizaciones de estudiantes más longevas que existen en México y, a pesar de ello, conocemos muy poco de su organización. Es posible identificarlos sólo en momentos de crisis como sucedió en los años sesenta y setenta. Por ejemplo, el nacimiento de la FEMACO en 1967 o la detención de dos de los miembros de la Asociación Fraternal de Estudiantes de Jalisco o Tecos en el contexto de la persecución guerrillera de los años setenta en México, nos han permitido emprender este ejercicio de reconstrucción histórica. En la actualidad los Tecos continúan dirigiendo los destinos de la UAG y formando profesionistas que han logrado posicionarse en la vida del país, reproduciendo con ello su ideología e intereses. El discurso y símbolos de los herederos del pensamiento político cristero están más vivos que nunca en México. Por ejemplo, entre los símbolos latentes se encuentra el estadio de futbol 3 de marzo en Zapopan, Jalisco, que alude a “los mártires de la libertad de cátedra” y que es reconocida como la fecha de fundación de la UAG. El discurso que alimentó la campaña que identificó a Andrés López Obrador como un peligro para México en el proceso electoral de 2006, o la reciente campaña que identifica al actual gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) con el comunismo, así como la cruzada en contra de los libros de texto gratuitos del gobierno de AMLO,36 tienen su origen en las exitosas campañas del miedo al comunismo como estrategia política de los tiempos de la guerra fría de la época en la que el anticomunismo se ejerció como una profesión. La existencia de estos símbolos y discursos sugieren que existen sectores mexicanos que siguen formando parte del entorno cultural reproducido en espacios educativos como la UAG. Bien vale la pena por ello, asomarnos a la historia de la principal organización de estudiantes que continúa operando desde ese peculiar entorno educativo en el siglo XXI.

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Sobre las campañas anti-AMLO, véase “Este es el origen de la campaña AMLO un peligro para México”, en Nación 321, 3 de junio de 2022, en https://www.nacion321.com/politica-1/origen-campana-amlo-es-un-peligro-para-mexico [15 de enero de 2024]. [ Links ]

Notas

10Informe del 20 de noviembre de 1972, “Organización Clandestina Anticomunista Nazi-Fascista”, México, DF. DFS-Gobernación, exp.15-12-72 L-1 H-28-37.

11Informe del 20 de noviembre de 1972, “Organización Clandestina Anticomunista Nazi-Fascista”, México, DF. DFS-Gobernación, exp.15-12-72 L-1 H-28-37.

31Entrevista realizada por Alicia Olivera de Bonfil a Joaquín Sáenz Arriaga en 1973, Archivo de la Palabra, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.

32FPA-Guadalajara, Jalisco, 8 de julio de 1967, AGN, DFS-Gobernación, exp. 49-1-67 L-4 Hs-36-38.

33 FPA-Guadalajara, Jalisco, 8 de julio de 1967, AGN, DFS-Gobernación, exp. 49-1-67 L-4 Hs-36-38.

34 Entrevista realizada por Alicia Olivera de Bonfil a Joaquín Sáenz Arriaga en 1973, Archivo de la Palabra, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.

35Informe de octubre 1967, México, DF., AGN, DFS-Gobernación, exp.100-12-15-67 L-1 H.-1.

Recibido: 09 de Julio de 2024; Aprobado: 11 de Septiembre de 2024

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