INTRODUCCIÓN
Los saberes ancestrales, se consideran como revelaciones nativas del sentimiento compuesto, en las cuales, reposan significados e información que las sociedades, almacenan en su cultura y en lo imaginario (Guijarro y Calvopiña, 2021). Así es como surgen estos saberes, los cuales, tienen como objetivo, buscar el equilibrio entre el hombre y la naturaleza (Fierro et al., 2018). Según Bottasso (2019), indica que se vincula la ciencia y los conceptos tradicionales como la seguridad alimentaria, salud y educación, con la cultura y hasta la espiritualidad, entre otras.
Las tradiciones o expresiones, son transmitidas de generación en generación y forman parte de los diversos patrimonios culturales inmateriales, debido a que componen un elemento clave, para la continuación de la diversidad y el patrimonio cultural que confronta a los estereotipos de globalización mundial (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-UNESCO, 2021). Al patrimonio cultural intangible, se le considera como la agrupación de elementos y procesos afines a la herencia y memoria histórica que otorgan sentido, identidad y pertenencia en una comunidad (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador, 2013). Sin embargo, no todas las comunidades, depositan su confianza en los dichos, debido a que estos no siempre concuerdan y en ocasiones, pueden surgir discrepancias (Velasco-Hernández et al., 2016).
Es por ello, por lo que, los dichos que se utilizan en el sector agropecuario, suelen ser enseñanzas que se transmiten a las nuevas generaciones y que sintetizan la sabiduría y la experiencia de los agricultores y productores (Díaz et al., 2004). Estos dichos, a menudo tienen un significado simbólico o metafórico, que se relaciona con la vida y el trabajo en el campo (Sánchez, 2020). En la actualidad, varias pautas culturales y ancestrales como los dichos, se están perdiendo, debido a que estas frases, son exclusivas de personas de mayor edad, que han dedicado gran parte de su vida a la agricultura o ganadería. Es común escuchar en el sector rural, varias creencias sobre la luna (Mayoral et al., 2020); por ejemplo, se menciona que algunos dichos como: “en luna tierna no se castran animales”, “cuando las ranas suenan en la noche va a llover”, “las golondrinas traen buena suerte a los habitantes de las casas donde hacen su nido o sus nidos”, “cuando cacarea una gallina, este animal presagia grandes problemas, como la muerte o incluso, una guerra”.
Aunque algunos dichos son de naturaleza universal, otros son conocidos o mencionados en ciertos lugares (Koszla-Szymanska, 2010); estos se utilizan para referirse a la importancia de tomar decisiones cuidadosas y responsables en el manejo de su finca. Desde el enfoque científico, los dichos no tienen acogida mientras no se comprueban, pueden quedar como supersticiones o simplemente, relatos de las personas de mayor edad, a pesar de que las expresiones orales, pueden ser incluidas como Patrimonio Cultural Inmaterial (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador, 2013). El objetivo de esta investigación, fue recopilar, documentar y preservar los dichos y refranes agropecuarios, que forman parte del conocimiento de la comunidad local. Esta iniciativa, busca asegurar que la sabiduría popular transmitida a través de generaciones, no se pierda, promoviendo su valoración y entendimiento en el contexto actual. Además, se pretende fomentar el conocimiento y el respeto por las tradiciones agrícolas y rurales, que han sido fundamentales, en la formación de la identidad cultural de estas comunidades.
MARCO TEÓRICO
Dichos y saberes ancestrales y la producción agropecuaria
Los dichos, son expresiones populares, los cuales, se transmiten mediante frases cortas, conocimiento, sabiduría, consejos o enseñanzas de forma concisa y coloquial. Estas frases, se transmiten de generación en generación y pueden tener diferentes significados, con los que se comunican ideas de manera efectiva, en situaciones cotidianas (Reyes et al., 2009). En el año 2001, la UNESCO; hace conocer que los saberes ancestrales, son un patrimonio de alto valor, ya que contribuye a toda la humanidad a enriquecer su patrimonio cultural. Así también, indica que la transmisión de estos conocimientos, es necesario en las comunidades rurales, ya que estos, aportan con saberes relacionados con el manejo de la tierra, el lenguaje y transmisión de actividades tradicionales de cada localidad (Calderón et al., 2022).
Los dichos en las comunidades campesinas e indígenas, contribuyen de manera activa, al desarrollo de algunas buenas prácticas agrícolas, con el buen aprovechamiento de los recursos naturales, ya que estos, consideran en sus conocimientos y tradiciones, a la naturaleza como un ente sagrado, en la cual quieren que se viva con equilibrio, utilizando todos los elementos que hay en ella, de una manera sostenible y justa con la humanidad (Greenwood & Lindsay, 2019).
Pacají et al. (2015), hace conocer que los dichos y su conocimiento ancestral transmitido, aporta a la compresión de problemas de la agricultura actual y de sus efectos negativos que se genera al ambiente, debido a la producción intensiva y que solo desea basarse, en un crecimiento económico, pero, no ambiental ni social. Cabe destacar, que los agricultores que transmitieron estos conocimientos, basaban su forma de producción, en la no aplicación de químicos, rotación de cultivos, cosechas de agua, obras de conservación en suelos como los camellones, entre otros, con lo cual, lograban producciones adecuadas y sin generar grandes impactos ambientales a los ecosistemas (Michalopoulos et al., 2019).
METODOLOGÍA
Área de estudio
El trabajo, se desarrolló en la provincia de Loja (Figura 1), en un área rural de Taquil, Chantaco y Chuquiribamba, caracterizadas por tener suelos fértiles. La amplitud del intervalo altitudinal, va de 1,180 a 2,230 m sobre el nivel del mar. Con clima frío, temperatura media anual de 15 °C, precipitación de 680 mm al año. Su economía, se basa en la agricultura, con producción de cultivos tradicionales, como el maíz y cebada y gran variedad de hortalizas; la producción obtenida, es destinada a la venta, en varios sectores de las provincias de Loja, El Oro y Guayas (Gobierno Autónomo Descentralizado de Chuquiribamba, 2011).
Tamaño de muestra
Se realizó un muestreo aleatorio simple en la zona de estudio, ajustado según la disponibilidad de las personas dedicadas a la actividad agrícola. Se aplicaron 251 encuestas, a la población de la zona rural del cantón Loja, con un nivel de precisión de ± 7% y confianza de 95% (Israel, 1992), con base en la población agrícola y ganadera de la provincia de Loja, de la población ocupada por agricultura, es de 137,848 (Instituto Nacional de Estadística y Censos - INEC, 2014), debido a que no existen datos a nivel de la zona de estudio. Las encuestas, fueron semiestructuradas. Se consultaron a) género, edad (entre 17 y 35 años, 36 y 55 años, 56 y 70 años, mayor a 70 años), nivel de educación (ninguna, primaria, secundaria, superior), actividad a la que se dedica (agricultura y ganadería, otras); b) cuáles son los principales dichos del sector agrícola que menciona con mayor frecuencia, por ejemplo: “Cuando existe el sol y la garúa al mismo tiempo, la lancha en las plantas se aproxima”; “El 4 de octubre, es el cordonazo de San Francisco (para la siembra)”, “Se debe regar en la mañana o en la noche, ya que el sol muy fuerte quema las plantas”. En el ámbito pecuario, por ejemplo, “Cuando los cobayos emiten silbido, es porque sus hembras, están pariendo”, “Cuando los cobayos hacen chasquido, es porque alguien llega”, “Cuando las ranas suenan en la noche, va a llover”. Otros dichos relacionados con el sector agropecuario, por ejemplo “Cuando la candela suena, llegan las visitas”, “Cuando se escucha el rechinar de las cigarras, el verano continúa o porque la semana santa ha llegado”, “Cuando los grillos cantan, las lluvias se aproximan”. c) por último, se preguntó en dónde adquirió los conocimientos, si estos fueron heredados o adquiridos.
Los resultados, fueron ingresados y organizados en una matriz Excel, para luego analizarse con una prueba de Chi cuadrado (p< 0.05), con el fin de saber si había diferencias estadísticas significativas en el conocimiento de los dichos, por edad, género y nivel de educación. Para los análisis, se utilizó el programa estadístico SPSS versión 24.0. Los resultados fueron analizados, considerando diversas variables demográficas, tales como el género, la edad y el nivel de escolaridad. Esta aproximación, permitió una evaluación más detallada.
RESULTADOS
Con respecto a hace cuánto tiempo que usted se dedica a la agricultura, se observaron diferencias estadísticas con la edad y nivel de educación (Género χ2=5.191, p=0.268; edad χ2=115.434, p=0.001; nivel de educación χ2=32.579, p=0.001). Las personas de los grupos de 36 a 55 años y 56 a 70, fueron las que más se dedican a esta actividad. Por otra parte, las personas que cuentan con un nivel de educación superior, son los que más tiempo llevan dedicados a las actividades de producción agrícola. Como dato adicional, la mayor parte (94%) de pobladores encuestados, son mestizos.
De los entrevistados 84%, durante el tiempo que se dedica a estas labores, ha escuchado algunos dichos referentes a la agricultura; no se encontró diferencia estadística significativas con la edad (χ2=1.777, p=0.620). En cuanto al género, las mujeres (80.5%) y los hombres (85.8%) (χ2=1.162, p=0.185), han escuchado varios dichos, sin embargo, no presentaron diferencias estadísticas significativas. Todos los niveles de educación, indican en más de 84% que sí han escuchado los dichos agropecuarios (χ2=0.983, p=0.805).
De los encuestados 94%, dicen que, sí se cumplen los dichos y son las personas de 36 años en adelante, las que creen más aún en esta afirmación, sin embargo, no se observaron diferencias estadísticamente significativas en relación con la edad (χ2=17.904, p=0.268). En cuanto al género, no se encontró diferencia estadística (χ2=0.21, p=0.427); en el caso de los hombres (93.8%) y mujeres (95.2%), creen que los dichos, sí se cumplen. En cuanto al nivel educativo, también prevaleció la respuesta afirmativa en más de 92% en todos los niveles, sin mostrar diferencias estadísticas (χ2=1.933, p=0.586).
De las personas de todas las edades 92.7 %, indicaron que sus familiares (papás, abuelos, etcétera), mencionan esos dichos, con el fin de que no se pierda la tradición, no obstante, no presentaron diferencia estadística (χ2=17.904, p=0.268). Entre las mujeres (91.6 %) y hombres (95%) no se encontró diferencia estadística (χ2=0.939, p=0.245) en este aspecto. Igual sucedió con el nivel de educación, no se muestra diferencia significativa (χ2=1.88, p=0.597); 92.5%, indica que sus familiares, siguen mencionando estos dichos.
Con relación a si los entrevistados, creen que la gente de su comunidad, toma en cuenta los dichos en la producción de cultivos; no se observaron diferencias estadísticas por edad (χ2=4.278, p=0.233). Sin embargo, el grupo de entrevistados más joven (100 %), en su totalidad, indicaron que las personas, los consideran en mayor grado, para las actividades agrícolas. No se encontraron diferencias significativas entre géneros (χ2=0.688, p=0.407). De las mujeres 94% y de los hombres 91.1%, consideran que la gente de su comunidad, tiene en cuenta estos dichos en la producción de cultivos o animales, presentando diferencia estadística significativa (χ2=4.442, p=0.218).
Con respecto a si los dichos apoyan a mejorar la producción agropecuaria, el 90% indicó que, estos conocimientos, sí apoyan a mejorar la producción agrícola y pecuaria, sin embargo, el porcentaje restante, que representa a la población más joven, de 17 a 35 años (χ2=4.278, p=0.233), no relaciona estos dichos, con la agricultura. De los hombres 95.1% y de las mujeres 87.6%, dicen que sí apoya a la producción (χ2=3.507, p=0.061). En cuanto a los diferentes niveles de educación, también optaron por el sí, sin mostrar diferencias significativas (χ2=1.902, p=0.593).
De los encuestados 92%, consideró que los dichos, son importantes y que deberían ser conocidos tanto por profesionales y técnicos del sector agropecuario. No obstante, no se observaron diferencias significativas según la edad (χ2=3.256, p=0.776), género % (χ2=4.738, p=0.094) y nivel de educación (χ2=4.589, p=0.598). En el Figura 2, se muestran los principales dichos mencionados por las personas encuestadas.

Fuente: elaboración propia, con datos del estudio.
Figura 2 Porcentaje de los dichos del sector agrícola mencionados por los encuestados en la zona de estudio.
Los dichos que ha escuchado para desarrollar las actividades pecuarias, se muestran en la Figura 3, y son los principales que utilizan para realizar las actividades pecuarias. En el Figura 4, se muestran algunos de los dichos relacionados con diferentes actividades a las agropecuarias.

Fuente: elaboración propia, con datos del estudio.
Figura 3 Dichos en el componente pecuario mencionados por los encuestados.
DISCUSIÓN
Los dichos, forman parte del conocimiento de los productores encuestados e independiente de su edad, género o del nivel de educación, ellos conocen varios dichos, que escucharon de sus abuelos y padres y consideran que, sí se cumplen y que son utilizados en la producción vegetal y animal, por lo cual, indican es necesario, que los conozcan todas las personas profesionales o dedicadas a otras actividades.
Este concepto, coincide con la investigación de Ramírez et al. (2007), que destaca la importancia de enseñar a todas las personas, sin importar su edad, género o nivel educativo, que los dichos, son un elemento esencial para fomentar el éxito de los agricultores. Esto, les permitirá comprender mejor la cultura local y fomentar la preservación de la identidad cultural, lo cual, es especialmente relevante, para los pueblos indígenas, quienes a menudo, son los principales referentes culturales de las naciones latinoamericanas.
Dichos del sector agrícola
En cuanto a los dichos, analizando el más mencionado: “cuando existe el sol y la garúa al mismo tiempo, la lancha en las plantas se aproxima”, haciendo referencia a que, cuando hay estos dos eventos de tiempo (sol y lluvia), el hongo de la lancha afecta los cultivos, ya que este ambiente, crea las condiciones de humedad propicia para que esta enfermedad se desarrolle, por lo que, los productores, deben tratar de regar sus plantas por aspersión, para evitar que las plantas se lanchen, ya que aquí, eliminan parte de este hongo. En ese sentido, Fry (2008) menciona que, la lancha, es producida por el hongo Phytophthora infestans, conocido como el “destructor de plantas” y aparece cuando hay cambios bruscos de temperatura, ya que, aquí, libera esporangios en la atmósfera para su dispersión. La propagación es muy rápida, incluso, con pequeñas lloviznas o salpicaduras de agua y puede contaminar completamente, un cultivo en muy poco tiempo.
Otro dicho mencionado por los encuestados, fue “el agua de la lluvia, es lo mejor para las plantas”, los encuestados aducen que el cultivo se riega parejo, que no queda planta sin regar, que es muy beneficioso para el rendimiento de sus cultivos y que su crecimiento es mejor, debido a que el agua es de mejor calidad. En relación con lo mencionado, Alnaim et al. (2022) indicó que, el agua de lluvia es natural y contiene nutrimentos que son beneficiosos para el crecimiento de las plantas, lo que puede contribuir a un mayor rendimiento de los cultivos.
El dicho “de una buena semilla, se obtiene una buena cosecha”, los agricultores lo utilizan para seleccionar la semilla. Por ejemplo, escogen las mazorcas con el mayor tamaño de grano, el más voluminoso y con más peso, y al momento de desprender las semillas de las mazorcas, toman las de la parte central y no los granos de maíz del asiento (cerca del pedúnculo), ni de las puntas (cerca de las inflorescencias femeninas), debido a que los consideran de mala calidad productiva. En ese sentido, Dorial (2010) indicó que, con el avance científico, iniciaron las mejoras genéticas, para lo cual, las semillas escogidas para este tipo de ensayos, son las que presentan mejores características y con ellas, inician los cruces para conseguir una mayor calidad y después comercializar estás semillas certificadas, que darán mayor producción y serán más resistentes a plagas y enfermedades.
Los dichos referentes a la luna, fueron “la luna llena, es mejor para la siembra y la cosecha” y “la cosecha crecerá mejor, si se la cultiva con luna creciente”, indicando que, en la etapa de luna llena, ellos tratan de cosechar sus productos de hoja; y que sus tallos, puedan ser aprovechados, como los nabos, espárragos, acelgas, cebolla de hoja, apio, etc. Eso les permite que sus cosechas, sean abundantes en comparación con la cosecha en otras fases lunares. Esto concuerda con lo reportado por Tercero y Portillo (2012), en luna llena, la intensidad de la fotosíntesis, es superior en todas las plantas; además, la savia en las plantas, se acumula en los tallos y hojas, motivo por el cual, las hortalizas son de gran tamaño y peso.
Con relación a la cosecha, Vásquez et al. (2014), sostienen que, para el consumo inmediato, la fase lunar más adecuada es la luna nueva, debido a que es en este período, cuando los frutos alcanzan su máximo grado de jugosidad. En contraste, cuando el propósito de la cosecha es obtener semillas, la fase lunar óptima corresponde a la luna llena.
Bonelo (2012), indicó que, en esa fase de luna llena, no se recomienda sembrar, ya que “la planta florece sin fructificar, y con un tallo débil, lo que produce el quiebre”. Además, también sostiene que, en fase de luna nueva o luna tierna, la luminosidad disminuye y produce un menor desarrollo en la vegetación. En esta fase, la savia de la planta, se encuentra concentrada en las raíces y en el suelo, hay una gran disponibilidad agua, lo que apoya a la siembra y germinación de semillas. En otro contexto, durante esta fase lunar, se llevan a cabo, cortes de madera y la obtención de estacas reproductivas, lo que previene eficazmente, la pérdida de humedad y por ende, la formación subsiguiente de moho (Mariaca, 2003).
Dichos del sector pecuario
Entre los dichos más nombrados en el ámbito pecuario, están “cuando los cobayos emiten silbido, es porque sus hembras están pariendo”. Las personas de las localidades de estudio, también aluden el dicho “cuando los cobayos hacen chasquido, es porque alguien llega”, cabe mencionar que, la producción de cobayos o cuyes, es alta en la zona de estudio, ya que su tradición y gastronomía, se basa en gran parte a la producción de estos animales (Montalván y Cabrero, 2019).
Con respecto a lo manifestado anteriormente, Verduzco et al. (2012) menciona que, los cobayos son animales muy sociables y necesitan al menos estar en pareja y que transmiten sonidos, para exteriorizar sus emociones, sea en condiciones adversas o favorables. Por ejemplo, cuando tienen hambre o cuando quieren ser atendidos, cuando están explorando el entorno; el sonido de ronroneo, lo realiza cuando se le acaricia, para expresar felicidad, un ronroneo bajo con mucha vibración, es realizado por el macho para cortejar a la hembra, cuando están contentos o cuando se sienten incómodos y es una manifestación previa a un enfado, cuando realizan el castañeo de dientes y echa a correr, es porque está enojado.
Otro de los dichos de relevancia es “San Francisco de Asís, patrón de los veterinarios”, los pobladores indican que es un santo muy milagroso y que cuando los animales se enferman, recurren al santo con sus plegarias y sus animales se curan. Esto si se trata de animales de especies menores, pero, si son animales costosos (especies mayores), ya no solo se necesita la plegaria del dueño, sino más bien, las plegarias de más gente de la comunidad, es por eso, por lo que pagan la celebración de una misa a su santo y aseguran que el animal se sana. Comparando lo descrito en los resultados, Bonelo et al. (2012), mencionó que los agricultores ven a San Francisco de Asís, como una figura protectora, que les brinda fuerza para superar los problemas y desafíos en su trabajo. Para pedir ayuda en mejorar sus cosechas y lidiar con problemas como la sequía y las plagas, realizan rituales religiosos como ofrendas, rezos y procesiones. San Francisco, fue una figura profundamente piadosa, con una preocupación genuina por el medio ambiente y la vida silvestre. Su misión, consistía en difundir la conciencia a través de sus sermones y acciones concretas. A través de iniciativas como la reforestación, la educación ambiental, el activismo climático y la protección de especies en peligro de extinción en todo el mundo, el mensaje de San Francisco y su celebración de la tierra, siguen vigentes en la actualidad. El dicho de “Cuando las ranas croan en la noche, va a llover”, indica que las ranas son animales predictores de las lluvias, lo que tiene coincidencia con lo comentado por Bonelo (2012), quien destacó el sonido de las ranas verdes (Dendropsophus molitor) y argumentan que atraen con su canto la lluvia, además, se alimentan de pequeños insectos, lo cual contribuye a mantener los cultivos libres de plagas. Estas ranas, están siempre cerca a los charcos o en los bebederos del ganado, cuando el verano está prolongado y lleva mucho tiempo sin llover, estas cantan como pidiendo agua, así se sabe que va a llover. De la misma manera, sucede con la especie de rana Rhinella horribilis, las cuales, ayudan a cuidar el agua.
La expresión “En luna tierna, se castran los animales”, es un refrán ampliamente reconocido y citado por los encuestados. Según Mariaca (2003), el Cuarto Menguante de la Luna, se destaca como una fase altamente propicia para una variedad de actividades en el ámbito rural. En el proceso de castración de cerdos, becerros y perros, se ha observado una reducción significativa en el sangrado y una cicatrización más rápida.
Dichos varios
El fuego, tiene varios significados y es utilizado en rituales de purificación (Prieto, 2011). En el lugar de estudio, se refirieron a varios dichos, uno de los más nombrados fue “Cuando la candela suena, llegan las visitas”, este sonido se asemeja al de la pirotecnia. Relacionado con el fuego, también manifestaron que deben lanzar ceniza en la llama o fuego, para que el visitante, no llegue vacío. Por ejemplo, en la provincia de Badajoz (España), las asociaciones locales, son las encargadas de organizar actos culturales con fuego, se encienden las candelas en las calles, algunos creen que representan malos espíritus, quienes terminan efímeros en el fuego (Prieto, 2011); es así como el fuego, tiene un papel importante en la cultura y tradición, tanto en actos religiosos, como no religiosos.
El dicho “Cuando los grillos cantan, las lluvias se aproximan”, los encuestados dicen que su canto, alegra a quienes lo escuchan, que los meses, principalmente de lluvia, son los meses de enero, marzo, mayo, junio, julio y agosto. Sin embargo, que no solo los grillos, son los indicadores de que va a llover, también las golondrinas. Según Rúa (2007), los grillos son un termómetro preciso, ese autor indicó que, si cantan más rápido, hace calor y cuando más lento, hace frío.
En el lugar de estudio, también se nombra “Cuando se escucha el rechinar de las cigarras, el verano continúa o porque la Semana Santa ha llegado”; los pobladores indican que, el sonido de las cigarras, lo realizan con más intensidad en el mes de abril y octubre, que son meses de verano y con menos intensidad febrero, septiembre noviembre y diciembre (Peréz-Garrido, 2015). El sonido de estos insectos, es un indicador clave de la estación del año en esta región y forma parte de una fuerte conexión entre la cultura y la naturaleza. Las personas, han aprendido a interpretar estas señales y utilizarlas para orientarse y planificar actividades, lo que muestra una fuerte conexión entre ellos y las tradiciones y el ecosistema.
En cuanto a los conocimientos en general de los encuestados, se puede apreciar que cada vez, hay una pérdida de saberes, expresiones culturales, costumbres (Pacají et al., 2015; Martínez-López et al., 2019). Así también, algunas tradiciones como la celebración del culto al maíz con la fiesta del “Inti-Raymi” además, se considera como erosión cultural en la población, a la culturización y la pérdida de la identidad de las personas de la comunidad (Pinto y Abad, 2017). Ecuador, es uno de los países que da mucho valor a estas tradiciones, debido a que forma parte histórica en la memoria colectiva (Larriva, 2022). La población adulta, ha sido admirada por su sabiduría y el aporte de consejos, gracias a la experiencia que han obtenido a lo largo de su vida, como es el caso de las zonas de estudio y de otras zonas, en donde se han transmitido sus saberes de generación en generación (Cruz et al., 2020).
Cabe recalcar, que los jóvenes juegan un rol importante en la actualidad, ellos son los actores estratégicos, en el fortalecimiento de los saberes ancestrales (De La Torre, 2015), sí ellos no aprenden y transmiten a otras generaciones estos conocimientos, se irán perdiendo con el paso de los años, dejando atrás, valiosos conocimientos que, durante años, han aportado a la producción agropecuaria y sociedad en general.
El género femenino, también desempeña un rol importante en la transmisión de estos conocimientos, ya que históricamente, las mujeres, son las encargadas de realizar el trabajo en los huertos o en los pequeños espacios agroproductivos, ellas en la mayoría de los casos, a su vez, son las encargadas de guiar a sus hijos en la educación, sea formal o informal. Sin embargo, hay que manifestar que la mujer, no es remunerada y quedan excluidas de participar de ciertos beneficios dentro de su núcleo familiar (Logiovine y Bianqui, 2020), por lo cual, hay que dar el valor adecuado a la mujer, para que siga contribuyendo con su acertada trasmisión de conocimientos. Dentro del área de estudio, los encuestados han rescatado varias tradiciones ancestrales, en las cuales, destaca el cuidado de la unidad familiar; ellas han logrado conservar creencias y prácticas, para de esta forma, conservar la identidad intercultural y diversidad del pueblo ecuatoriano (Zurita et al., 2017).
Un dicho curioso es “cuando las mujeres están embarazadas, las culebras no las pican”; la gente de la comunidad, cree que las serpientes, no muerden a las mujeres embarazadas; ellos mencionan que, si una mujer embarazada se acerca a una culebra, esta se adormece o se retuerce. Sin embargo, si la mujer se asusta con la culebra, seguro habrá un aborto. Además, si una culebra aparece en el camino frecuentado por una mujer y no la asusta o la mata, la serpiente seguirá en ese lugar y se recomienda cambiar de ruta. Koszla-Szymanska (2010), hace conocer que las culebras, son vistas como guardianes de tesoros, pero, no hay evidencia científica que afirme esto o lo comentado por los habitantes de la zona de estudio.
CONCLUSIONES
Los habitantes de la parroquia Taquil, Chantaco y Chuquiribamba, son un grupo diverso y valioso de agricultores que desempeñan un papel importante en la economía local y en el desarrollo económico y social de la región. Su dedicación a la agricultura y la cría de animales, les permite generar ingresos económicos para mantener a sus familias; ellos utilizan diversos dichos populares, para desarrollar sus actividades agrícolas. Estos dichos o saberes ancestrales, se pueden perder debido a la migración de las generaciones jóvenes. Para determinar con certeza si los dichos, son mitos o realidades, es esencial llevar a cabo, investigaciones más profundas y exhaustivas sobre cada afirmación.
Por otro lado, los conocimientos ancestrales y el conocimiento científico, están estrechamente relacionados y es importante reconocer, la importancia de ambos, para avanzar en la comprensión de la naturaleza y el mundo que nos rodea. La combinación de estos conocimientos, puede resultar en un enriquecimiento mutuo y en un avance más rápido y efectivo en la investigación científica.
















