Introducción
La música urbana, en particular el reguetón, el dembow y el trap, se ha consolidado como una expresión cultural de gran impacto entre adolescentes y jóvenes, al influir en la construcción de identidad, la percepción de género y los valores sociales (Nicolás, 2020; Torres et al., 2019). Este fenómeno adquiere especial relevancia en el contexto juvenil actual, donde la música no solo sirve como medio de entretenimiento, sino que constituye también un espacio de socialización, autoexpresión y pertenencia. La amplia accesibilidad de estos ritmos a través de redes sociales y dispositivos móviles, así como su atractivo rítmico, ha favorecido su popularidad, lo cual permite que los jóvenes se identifiquen con sus mensajes y los integren en su vida cotidiana (Nicolás, 2020).
En la República Dominicana la música urbana ha alcanzado una presencia particularmente significativa, consolidándose como un fenómeno cultural de alcance nacional e internacional (Lantigua, 2019). El dembow se ha convertido en una marca identitaria del país, con raíces en el dancehall jamaicano y el reguetón puertorriqueño, pero con un estilo propio caracterizado por la rapidez rítmica y el uso de expresiones coloquiales (Hayes, 2023; Powell, 2024). Esta sonoridad ha sido objeto de estudio tanto en el ámbito lingüístico como en su relación con las juventudes, y ha mostrado que sus letras y expresiones forman parte del léxico mental de los estudiantes d ominicanos (Escalante, 2021). El género, a la vez criticado y celebrado, se posiciona como una forma de narrar la vida urbana y popular, proyectando imágenes de marginalidad, resistencia y aspiraciones colectivas (Pacini, 2009; Rivera, 2022).
El impacto de la música urbana en el país no puede desligarse de su dimensión identitaria. En sectores populares constituye una vía de expresión frente a realidades de exclusión social y desigualdad, otorgando a los jóvenes un espacio de visibilidad simbólica y cultural. En las clases medias y altas, funciona como un canal de conexión con la cultura global y con dinámicas de pertenencia generacional, lo que confirma que la experiencia juvenil no depende únicamente de la edad, sino de los contextos sociales y culturales en los que se inscribe (Lantigua, 2019). De esta forma, la música urbana articula experiencias locales con un proceso de transnacionalización que ha colocado al dembow dominicano en los escenarios internacionales (Pacini, 2022).
Asimismo, la circulación digital ha potenciado la expansión de estos géneros. Plataformas como YouTube, TikTok y Spotify permiten que los adolescentes no solo consuman música, sino que también la resignifiquen mediante bailes virales, memes y remezclas, convirtiéndose en agentes activos de producción cultural (Jenkins et al., 2016; Scolari, 2015; Powell, 2024). En este ecosistema participativo, los jóvenes dominicanos no se limitan a reproducir mensajes, sino que los reinterpretan y difunden globalmente, lo que refuerza la centralidad del país en el mapa de la música urbana contemporánea.
A pesar de su popularidad, la música urbana genera posturas contrapuestas en cuanto a sus efectos socioculturales. Por un lado, se reconoce su potencial de empoderamiento y expresión identitaria; por ejemplo, subgéneros emergentes como el neoperreo han sido resignificados por artistas feministas y queer para desafiar estereotipos tradicionales de género (Arias, 2019; Machaen et al., 2020; Viera, 2018). Por otro lado, existe una preocupación sostenida acerca de la reproducción en sus letras de discursos que refuerzan roles patriarcales, normalizan la violencia de género y cosifican a la mujer (Chambi et al., 2019; Navarro y Pastor, 2021). Evidencias recientes indican que estos mensajes pueden influir en cómo los jóvenes conciben las relaciones interpersonales, reproduciendo dinámicas desiguales de poder entre hombres y mujeres (Soler et al., 2022; Díez-Gutiérrez y Muñiz-Cortijo, 2023).
En el entorno educativo, la presencia predominante de la música urbana plantea tanto desafíos como oportunidades. Diversos autores señalan que incorporar estos géneros en contextos pedagógicos podría fomentar el pensamiento crítico y la inclusión, al conectar con la realidad cultural del alumnado (Marín-Liébana et al., 2020; Olcina-Sempere et al., 2020). Sin embargo, persisten barreras relacionadas con prejuicios hacia estas expresiones y la falta de preparación docente para abordarlas de manera constructiva (Navarro y Pastor, 2021). En este sentido, la educación en medios juega un rol fundamental al dotar a los estudiantes de herramientas para analizar los mensajes culturales y de género presentes en la música, promoviendo un consumo más consciente y reflexivo.
Ante el alcance e influencia que tiene la música urbana en la juventud dominicana, este estudio se propuso analizar la percepción de estudiantes de sexto curso de secundaria -pertenecientes a escuelas tanto públicas como privadas- en un distrito educativo del norte de la República Dominicana, respecto a las letras de este género musical. La investigación busca comprender cómo estos mensajes son interpretados e interiorizados por los adolescentes y jóvenes1, y de qué forma podrían influir en sus actitudes relacionadas con la identidad, el género y las interrelaciones sociales.
Marco teórico: música urbana, juventud y construcción de significados culturales
La relación entre adolescencia y juventud y música urbana constituye un fenómeno complejo, atravesado por dimensiones culturales, simbólicas, afectivas y tecnológicas. Lejos de ser un producto neutral, la música urbana y particularmente sus letras funcionan como un espacio donde adolescentes y jóvenes negocian significados culturales, identitarios y sociales, en constante diálogo con su entorno escolar, familiar y digital (Barnes, 2024; Çelenk, 2019; Quevedo et al., 2022).
Estudios previos destacan que la música urbana se ha constituido como un pilar de la identidad juvenil contemporánea en América Latina, al estar estrechamente ligada con prácticas de autoexpresión, validación entre pares y afirmación de estilos de vida (Bravo y Greco, 2018; Torres et al., 2019). Desde esta perspectiva, el gusto musical no solo refleja preferencias personales, sino que funciona como capital cultural digital (Buckingham, 2013), es decir, un recurso simbólico que permite a los jóvenes posicionarse dentro de ciertas comunidades culturales, especialmente en entornos virtuales donde se validan estilos, códigos y discursos musicales.
La difusión global del reguetón y el trap ha fortalecido la formación de identidades juveniles transnacionales, al tiempo que ha dado visibilidad a experiencias de marginalidad urbana y desigualdad social, particularmente en contextos populares (Arias, 2019; Badía, 2022; Serrano, 2023). Así, el consumo musical se convierte en una vía tanto para la afirmación de pertenencia como para la expresión de tensiones socioculturales no resueltas.
Paralelamente, las letras de la música urbana han sido objeto de análisis por su contenido explícito. Una línea crítica de investigación señala que muchas canciones reproducen violencia simbólica, roles patriarcales y estereotipos de género (Gómez et al., 2019; Calderón, 2020; Navarro y Pastor, 2021). Investigaciones como las de Merlyn (2020) y Díez-Gutiérrez y Muñiz-Cortijo (2023) evidencian cómo la figura femenina es recurrentemente presentada como objeto de deseo o trofeo sexual, reforzando imaginarios machistas en los repertorios populares.
Estas representaciones han sido tradicionalmente analizadas desde la teoría de la performatividad de género (Butler, 1990), la cual plantea que el lenguaje incluido el musical es una herramienta clave en la reproducción de normas sociales. No obstante, enfoques recientes proponen considerar también el rol de las emociones en la relación con el contenido musical. Desde el giro afectivo (Affective Turn), se en tiende que el vínculo con la música está mediado por experiencias emocionales intensas -placer, deseo, rebeldía, así como sensaciones de agencia y potencia de acción- que pueden condicionar o relativizar el juicio crítico (Ahmed, 2014).
El giro afectivo constituye un marco teórico fundamental para comprender la relación entre juventud y música urbana. Este enfoque, desarrollado desde finales del siglo XX en las ciencias sociales y humanidades, plantea que las emociones, los afectos y las sensaciones corporales no son simples respuestas individuales, sino dimensiones sociales y políticas que median las formas de interacción cultural (Ahmed, 2014; Massumi, 2002). A diferencia de los enfoques puramente cognitivos o discursivos, el giro afectivo destaca que el vínculo con fenómenos culturales -como la música- se experimenta a través de intensidades emocionales que configuran prácticas de placer, deseo, resistencia y agencia (Clough, 2007). En este sentido, la música urbana no solo transmite mensajes verbales, sino que moviliza experiencias corporales y afectivas que influyen en cómo los jóvenes la escuchan, la disfrutan y la resignifican en su vida cotidiana. Incorporar esta perspectiva permite comprender por qué canciones con letras problemáticas pueden ser igualmente valoradas, ya que el goce estético y la vivencia emocional pueden eclipsar o reconfigurar la recepción crítica del contenido (Ahmed, 2014).
Sin embargo, no toda la música urbana refuerza valores tradicionales. Existen expresiones dentro del género que han sido resignificadas desde perspectivas feministas y disidentes. Artistas vinculadas al neoperreo han subvertido los códigos del reguetón tradicional para promover mensajes de emancipación sexual femenina, diversidad y resistencia cultural (Arias, 2019; Viera, 2018). De igual forma, Araüna et al. (2020) documentan experiencias de reguetón feminista en España, donde mujeres jóvenes utilizan el género como vehículo de crítica y empoderamiento. Estas experiencias ilustran que el campo musical urbano es también un espacio de disputa simbólica, donde coexisten discursos comerciales que refuerzan el statu quo y expresiones contrahegemónicas que buscan resignificar sus contenidos.
La forma en que los jóvenes interpretan las letras urbanas ha sido analizada a través de la teoría de la codificación/decodificación propuesta por Hall (1980), que sostiene que los receptores pueden aceptar, negociar o resistir el mensaje dominante de un texto mediático. Esta teoría resulta especialmente pertinente en contextos educativos, donde estudiantes de un mismo entorno pueden construir lecturas distintas de una misma canción, dependiendo de su experiencia de vida, género, nivel de reflexión o capital cultural previo.
Este modelo ha sido ampliado por la teoría de la cultura participativa (Jenkins et al., 2016), que permite comprender cómo adolescentes y jóvenes actuales no solo interpretan la música, sino que también interactúan activamente con ella a través de plataformas digitales. Redes como TikTok, YouTube o Instagram permiten que las canciones sean resignificadas mediante coreografías, reels, memes o reacciones, lo cual genera nuevas capas de sentido. Así, los oyentes se convierten en productores simbólicos, y las letras dejan de ser interpretadas únicamente en función del contenido original, pasando a formar parte de un ecosistema participativo de resignificación colectiva (Swartbooi et al., 2016).
La incorporación de la música urbana en la vida cotidiana de los jóvenes también está mediada por el ecosistema tecnológico en el que circula. Desde la perspectiva de las ecologías de medios (Scolari, 2021), las plataformas digitales configuran entornos de difusión musical donde los algoritmos, las tendencias virales y las lógicas de interacción digital influyen en qué canciones se consumen, cómo se perciben y con qué velocidad se propagan. Esto plantea una nueva dimensión analítica: no solo importa qué dicen las letras, sino cómo se insertan en una lógica algorítmica que potencia ciertos discursos y normaliza otros.
Este marco teórico permite abordar la música urbana como un fenómeno cultural polisémico, que puede actuar tanto como vehículo de reproducción de estereotipos que como plataforma de resistencia y agencia juvenil. Su impacto en la juventud no es unidireccional ni homogéneo, sino que depende de una compleja red de factores que incluyen las letras, el contexto de consumo, el uso de plataformas digitales, la identidad de género, la edad y la capacidad crítica del oyente. Desde esta perspectiva, el presente estudio busca comprender cómo estudiantes de secundaria de un distrito del norte de República Dominicana perciben, resignifican y reaccionan ante los mensajes que circulan en las letras de canciones urbanas.
Metodología
Se adoptó un enfoque cuantitativo de alcance descriptivo, adecuado para identificar patrones y tendencias en las percepciones de los estudiantes de sexto grado de secundaria hacia las letras de la música urbana. El alcance descriptivo permitió obtener datos generalizables y representativos del contexto educativo del distrito seleccionado, proporcionando una visión amplia de cómo los estudiantes interpretan temas presentes en este género musical (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2020). Al privilegiar un enfoque cuantitativo, se facilitó la recopilación estandarizada y la comparación objetiva de los datos (Creswell, 2013).
La población objetivo abarcó la totalidad de los estudiantes de sexto de secundaria de un distrito educativo del norte de la República Dominicana, distribuidos en 54 centros educativos (41 públicos y 13 privados). Se empleó un muestreo censal, que incluyó a todos los estudiantes accesibles de dicha población. Inicialmente se aplicó el cuestionario a 1,237 estudiantes; se obtuvo una tasa de respuesta del 88 %, que dio como resultado 1,088 cuestionarios válidos para el análisis. La muestra final quedó conformada por 932 estudiantes del sector público (85.66 %) y 156 del sector privado (14.34 %). El alto nivel de respuesta y cobertura de centros educativos refuerzan la representatividad de la muestra, lo cual asegura que los hallazgos reflejan con precisión las percepciones estudiantiles en el contexto investigado.
Para la recolección de datos, en este estudio se diseñó un cuestionario estructurado de 13 preguntas cerradas. El cuestionario fue realizado a partir de la operacionalización de variables construida previamente para este estudio. Dicho proceso permitió garantizar la coherencia entre los objetivos, las dimensiones teóricas identificadas en la literatura y los indicadores empíricos a ser medidos. De esta forma, las 24 preguntas iniciales se agruparon en torno a cuatro grandes dimensiones: 1) frecuencia y formas de reproducción de música urbana en el contexto escolar, 2) percepciones estudiantiles sobre el contenido lírico, 3) identificación de temas predominantes en las letras, y 4) conductas estudiantiles asociadas a los mensajes musicales.
La inclusión de preguntas orientadas a explorar la posible relación entre las letras y la realidad de los estudiantes responde a la hipótesis central del estudio, la cual plantea que la música urbana constituye un insumo cultural que puede influir en las actitudes, el lenguaje y la convivencia escolar. En consecuencia, se consideró metodológicamente pertinente indagar, de manera explicita, sobre estas percepciones, sin que ello implicara inducir respuestas. Para reducir este riesgo, las preguntas fueron redactadas con opciones múltiples y balanceadas (impacto positivo, negativo, nulo o incierto), lo que permitió recoger visiones diversas y polisémicas, tal como lo reconoce la literatura sobre consumo cultural juvenil (Hall, 1980; McQuail, 2010).
Estas preguntas se formularon con opciones múltiples y balanceadas (impacto positivo, negativo, nulo o incierto), lo que permitió recoger percepciones diversas y no inducidas. Este diseño buscó reflejar el carácter polisémico del consumo musical, al considerar que los mensajes de la música urbana pueden ser apropiados de formas distintas según las trayectorias juveniles, las experiencias de género y el contexto educativo (Ahmed, 2014; Soler y Oriola, 2019). En este sentido, las decisiones metodológicas se sustentaron en la pertinencia teórica de explorar el vínculo entre contenido cultural y percepción juvenil, garantizando tanto la validez de constructo como la coherencia entre los objetivos de investigación y las dimensiones medidas en el cuestionario.
Las preguntas se formularon en un lenguaje claro y sencillo, adecuado al nivel de los encuestados, y presentaron opciones de respuesta dicotómicas o de selección múltiple para facilitar el registro cuantitativo. Antes de su aplicación masiva, el cuestionario fue validado por expertos en educación y comunicación, quienes verificaron la pertinencia y comprensión de los ítems y realizaron los ajustes necesarios.
La administración de la encuesta coincidió con la realización de las Pruebas Nacionales en la región (junio 2024), lo que facilitó el acceso a las y los estudiantes del último año de bachillerato concentrados en sedes comunes. Un equipo de 16 encuestadores previamente capacitados aplicó el cuestionario utilizando dispositivos móviles (tabletas o celulares inteligentes). El instrumento fue implementado a través de un formulario de Google, lo que permitió un registro digital inmediato de las respuestas. La participación de las y los estudiantes fue voluntaria y anónima, previo consentimiento informado verbal. Se garantizó la confidencialidad de los datos y se aclaró que los resultados serían utilizados con fines estrictamente académicos.
Confiabilidad del instrumento
Para evaluar la consistencia interna de la escala principal del cuestionario, se calculó el coeficiente alfa de Cronbach, una medida ampliamente utilizada para estimar la fiabilidad de instrumentos con preguntas múltiples (Tavakol & Dennick, 2011). Se consideraron los siete ítems diseñados para valorar la percepción estudiantil sobre el impacto de las letras de la música urbana, excluyendo las preguntas estrictamente sociodemográficas y aquellas sobre hábitos de consumo musical. Las respuestas de opción cerrada fueron codificadas numéricamente: afirmativas (“Sí”) como 1, negativas (“No”) como 2, e indecisas (“No sé” o “Tal vez”) con valores subsiguientes. El coeficiente alfa de Cronbach fue de 0.79, lo que indica una buena consistencia interna de la escala de percepción utilizada. Este valor sugiere que los ítems del cuestionario efectivamente miden un constructo común de manera fiable (Amirrudin et al., 2020). Cabe señalar que, dado que el alfa de Cronbach puede verse influido por el número de ítems, se complementó el análisis con un examen de correlaciones ítem-total y se confirmó que la mayoría de las preguntas aportaban información consistente, sin identificarse ítems discordantes significativos (Amirrudin et al., 2020).
Los datos fueron procesados en el software IBM SPSS Statistics. Se aplicaron análisis univariados (frecuencias, porcentajes) y bivariados simples para describir las distribuciones de respuestas y explorar posibles asociaciones entre variables sociodemográficas (sexo, tipo de centro) y percepciones sobre las letras. Los datos se limpiaron previamente eliminando registros incompletos y verificando la coherencia interna.
Consideraciones éticas
La presente investigación cumplió con los principios éticos establecidos por las normas para estudios con población en edad escolar. Previo a la recolección de datos, se obtuvo una autorización oficial firmada por el director regional de Educación y del distrito educativo participante, que facultaba al equipo investigador a aplicar el cuestionario en los centros educativos de su jurisdicción. Este documento formalizó el compromiso institucional con la investigación y garantizó el respaldo necesario para acceder a las y los estudiantes.
La aplicación del cuestionario se realizó en un entorno controlado, respetando la autonomía de los participantes. Se explicó a las y los estudiantes, de manera clara, el propósito del estudio, la naturaleza voluntaria de su participación, la posibilidad de retirarse en cualquier momento sin consecuencias, y el uso académico y confidencial de los datos recolectados. El consentimiento informado se obtuvo verbalmente en presencia de docentes o directivos de los centros educativos, y no se recolectó ninguna información que permitiera identificar personalmente a los encuestados ni sus centros de procedencia.
Adicionalmente, se garantizó la protección de los datos mediante el almacenamiento en plataformas seguras con acceso restringido, cumpliendo así con los principios de anonimato, confidencialidad y uso ético de la información. La investigación no implicó ningún tipo de intervención directa ni expuso a los participantes a riesgos físicos o psicológicos.
Resultados
En esta sección se describen los hallazgos del estudio, los cuales permiten comprender la percepción de las y los estudiantes de sexto de secundaria sobre las letras de la música urbana. Los resultados se organizan en función de: a) las características sociodemográficas de la muestra, b) la afinidad por la música urbana y sus subgéneros, y c) el impacto percibido de las letras en distintos aspectos (contenido temático, influencia social y conductual) y relaciones significativas entre variables sociodemográficas y percepciones específicas. Estos hallazgos proporcionan una base empírica para la discusión acerca del rol de la música urbana en la construcción de valores y actitudes en la juventud.
La muestra estuvo compuesta por 1,088 estudiantes matriculados en sexto de secundaria. En cuanto a la edad, 602 estudiantes (55.33 %) tenían 18 años o más; 443 (40.72 %), 17 años, y 43 (3.95 %), 16 años. En lo que respecta al sexo, 714 estudiantes (65.63 %) se identificaron como mujeres y 374 (34.38 %) como hombres. Esta sobrerrepresentación femenina en la muestra puede explicarse porque los varones presentan mayores tasas de deserción en la secundaria, un fenómeno reconocido como “brecha de género inversa” en América Latina y el Caribe (Banco Mundial, 2023). De hecho, los datos regionales muestran que la tasa de culminación es más alta en mujeres (68.7 %) que en hombres (61.5 %), lo que contribuye a que la matrícula de último curso esté compuesta mayoritariamente por estudiantes femeninas (Banco Interamericano de Desarrollo [BID], 2023).
Respecto al tipo de centro educativo, 932 estudiantes (85.66 %) asistían a instituciones del sector público y 156 (14.34 %) a centros privados. Esta distribución refleja la composición general del sistema educativo en el contexto del distrito educativo (Tabla 1)
Tabla 1 Datos sociodemográficos de las y los estudiantes encuestados.
| Categoría | Cantidad (n) | Porcentaje |
|---|---|---|
| Edad 16 años | 43 | 3.95 % |
| Edad 17 años | 443 | 40.72 % |
| Edad 18 años o más | 602 | 55.33 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
| Sexo - Hombre | 374 | 34.38 % |
| Sexo - Mujer | 714 | 65.63 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
| Centros - Privados | 156 | 14.34 % |
| Centros - Públicos | 932 | 85.66 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
Preferencia y consumo de música urbana
La música urbana despierta un alto nivel de afinidad entre las y los estudiantes encuestados, lo que confirma su fuerte presencia en el entorno juvenil. El reguetón y el dembow emergen como los subgéneros más populares, seguidos por el trap y el hip hop (Tabla 2), configurando un panorama de preferencias centrado en ritmos de gran circulación mediática. La mención de otras opciones fuera del listado sugiere una diversidad interna dentro del universo urbano, posiblemente vinculada a fusiones o a estilos emergentes no categorizados previamente. El abandono del cuestionario de quienes no se identificaban con este género evidencia que el interés por la música urbana es también un factor que incide en el nivel de involucramiento con el estudio.
Percepción sobre las letras de música urbana
Las percepciones estudiantiles sobre las letras de la música urbana reflejan una polarización entre el reconocimiento de sus riesgos y una mirada más lúdica centrada en el disfrute. Mientras un sector expresa preocupación por mensajes que asocian con violencia, sexismo o consumo de sustancias, otro grupo las valora desde su carácter entretenido y pegajoso, sin atribuirles impactos negativos. También se identifican formas de consumo más superficiales, donde el foco se desplaza del contenido lírico hacia el ritmo o el baile, así como usos más íntimos o personales: algunos estudiantes encuentran en estas canciones un canal para la expresión emocional o una conexión con experiencias propias. Este panorama revela la diversidad de significados que los jóvenes atribuyen a la música urbana, que va desde el distanciamiento crítico hasta la apropiación subjetiva (Tabla 3).
Tabla 3 Percepción estudiantil sobre las letras de música urbana.
| Opinión sobre las letras | Cantidad | Porcentaje |
|---|---|---|
| Promueven violencia, drogas y cosificación de la mujer (y me preocupa) | 376 | 34.56 % |
| Son divertidas y pegajosas (sin impacto negativo) | 331 | 30.42 % |
| No presto atención a las letras | 177 | 16.27 % |
| Me ayudan a expresar mis emociones | 126 | 11.58 % |
| Me identifico con las experiencias narradas | 78 | 7.17 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
| ¿Consideras que las letras tienen impacto en la sociedad? | ||
| Sí, impacto negativo | 466 | 42.83 % |
| Sí, impacto positivo | 203 | 18.66 % |
| No estoy seguro/a | 257 | 23.62 % |
| No tienen un impacto significativo | 162 | 14.89 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
La percepción sobre la influencia social de las letras de la música urbana revela un panorama dividido. Un 42.83 % de los estudiantes considera que estas letras tienen un efecto negativo en la sociedad, principalmente asociado a la violencia y a los estereotipos de género. Al mismo tiempo, una proporción relevante identificó efectos positivos, atribuyéndoles funciones de agencia, afirmación identitaria o crítica social. Las posturas de incertidumbre o negación del impacto, también presentes, podrían estar relacionadas con la heterogeneidad del género, donde conviven mensajes polémicos con otros más triviales o neutros. En conjunto, estos resultados evidencian la diversidad de interpretaciones que conviven entre las y los estudiantes encuestados respecto al alcance cultural y social de la música urbana.
La mayoría de las y los estudiantes reconoce una posible relación entre las letras de la música urbana y el comportamiento juvenil. Cabe señalar que la formulación de la pregunta buscaba explícitamente indagar sobre el impacto de las letras en la realidad estudiantil, por lo que las respuestas deben interpretarse en función de esa orientación metodológica. Aun así, los resultados refuerzan la percepción de que el contenido musical puede incidir en actitudes o prácticas. No obstante, esta idea no es unánime: existe también un grupo considerable que duda o niega dicha influencia, lo que confirma la coexistencia de posturas críticas, reflexivas y escépticas frente al poder performativo de las letras (Tabla 4). La diversidad de opiniones sugiere que, aunque el discurso dominante entre los jóvenes apunta a cierto grado de impacto, no hay un consenso firme sobre la naturaleza ni la magnitud de dicha influencia.
Tabla 4 Percepción sobre la influencia de las letras en el comportamiento de los jóvenes.
| ¿Las letras pueden influir en el comportamiento de los jóvenes? | Cantidad | Porcentaje |
|---|---|---|
| Sí | 630 | 57.90 % |
| Tal vez | 314 | 28.86 % |
| No | 144 | 13.24 % |
| Total | 1,088 | 100.00 % |
En conjunto, los resultados evidencian que la música urbana es un elemento central en la vida de las y los estudiantes de sexto de secundaria, con una gran aceptación del género, pero que las percepciones sobre sus letras muestran posturas diversas. Hay quienes ven las letras como problemáticas por su contenido violento o sexista, otros las valoran por su ritmo o las consideran inofensivas, y otros las utilizan como medio de expresión personal.
Asimismo, aunque un segmento de estudiantes reconoce impactos -positivos o negativos- de estas canciones en la sociedad y en las conductas, otros se muestran escépticos o indecisos. La identificación de temáticas recurrentes como la exaltación de bienes materiales, la violencia y la sexualización de la mujer refuerza la idea de que la música urbana podría desempeñar un papel en la construcción de valores y actitudes juveniles; no obstante, conviene reconocer también su carácter dialógico, en tanto la música no solo influye, sino que refleja y resignifica realidades sociales ya presentes. Esta variabilidad en la interpretación de su influencia sugiere, por tanto, que no se trata de un efecto homogéneo ni unidireccional. En la siguiente sección se profundiza en el significado de estos hallazgos a la luz de la literatura existente, explorando sus implicaciones en el debate sobre la influencia de la música urbana en la juventud.
Percepciones y diferencias sociodemográficas en torno a la música urbana
Además del análisis univariado de las variables principales, se realizaron análisis bivariados de tipo descriptivo con el fin de explorar cómo se distribuyen ciertas percepciones según características sociodemográficas como el sexo, la edad o el nivel educativo.
Al analizar las percepciones según el sexo, se observa que más del 60 % de las mujeres (61.08 %) considera que ciertas letras de géneros urbanos promueven una imagen negativa de la mujer, en contraste con el 48.13 % de los hombres. Los hombres presentan un mayor porcentaje de negación (28.07 %) frente al 18.07 % de las mujeres. Por otro lado, el 75.63 % de las mujeres considera que las letras promueven el consumo de alcohol, frente al 69.25 % de los hombres. Las mujeres muestran mayor criticidad en comparación con los hombres, quienes a su vez presentan una mayor proporción de negación del fenómeno. La percepción de que las letras promueven el consumo de drogas fue también más pronunciada entre las mujeres (63.32 %) que entre los hombres (60.70 %). Nuevamente, los hombres presentan una mayor tendencia a negar la existencia de este tipo de contenidos (20.59 % f rente a 14.43 %).
La preferencia por la música urbana se mantiene elevada en todos los grupos etarios. El 89.39 % de las y los estudiantes de 17 años expresó afinidad por este género, seguidos por el grupo de 18 años o más (89.04 %) y el de 16 años (88.37 %). Estas cifras reflejan una distribución estable, sin diferencias significativas entre los grupos de edad. El 10.84 % de la muestra total manifestó no tener gusto por este tipo de música, con proporciones similares en cada categoría etaria.
Percepción sobre las letras de la música urbana según edad
La percepción sobre las letras de la música urbana muestra una notable estabilidad entre los diferentes grupos etarios, especialmente en cuanto a la identificación de contenidos problemáticos como la violencia, el consumo de drogas y la cosificación de la mujer. No obstante, emergen algunas variaciones sutiles: a mayor edad, se incrementa ligeramente la proporción de estudiantes que encuentran en las canciones una vía para expresar emociones o que se identifican con las experiencias que se narran, lo que sugiere una apropiación más personal de los mensajes musicales en etapas de maduración.
A su vez, el carácter lúdico atribuido a las letras tiende a disminuir con la edad, indicando posiblemente una mirada más crítica o menos ingenua conforme avanza la adolescencia. El hecho de que una parte de los jóvenes no preste atención al contenido lírico se mantiene constante entre los distintos rangos de edad, con lo que se reafirma que el consumo puede estar mediado por otros factores como el ritmo o el ambiente (Tabla 5).
Tabla 5 Percepción sobre las letras de la música urbana por edad.
| Opinión sobre las letras de la música urbana | 16 años | 17 años | 18 años o más | Total |
|---|---|---|---|---|
| Creo que algunas letras promueven la violencia, el consumo de drogas y la cosificación de la mujer | 15 (34.9 %) | 160 (36.1 %) | 201 (33.4 %) | 376 (34.6 %) |
| Me ayudan a expresar mis emociones | 4 (9.3 %) | 50 (11.3 %) | 72 (12.0 %) | 126 (11.6 %) |
| Me identifico con las experiencias que se narran en las canciones | 2 (4.6 %) | 26 (5.9 %) | 50 (8.3 %) | 78 (7.2 %) |
| Son divertidas y pegajosas | 15 (34.9 %) | 136 (30.7 %) | 180 (30.0 %) | 331 (30.4 %) |
| No presto atención a las letras de la música urbana | 7 (16.3 %) | 71 (16.0 %) | 99 (16.4 %) | 177 (16.3 %) |
| Total | 43 (100 %) | 443 (100 %) | 602 (100 %) | 1088 (100 %) |
Percepción del contenido lírico según tipo de centro educativo
El análisis diferenciado entre centros públicos y privados permite observar no solo contrastes escolares, sino también desigualdades de clase y contextos socioculturales que atraviesan a las y los estudiantes. En República Dominicana, como en otros países de la región, la asistencia a un centro educativo privado suele estar vinculada a estratos medios y altos, mientras que la mayoría de los sectores populares accede a la educación pública. Esta distinción influye en las experiencias culturales, en las formas de consumo y en la interpretación de productos simbólicos como la música urbana. Por tanto, las percepciones aquí presentadas deben entenderse también en relación con esas diferencias estructurales.
El análisis según el tipo de centro educativo revela diferencias marcadas en las percepciones sobre las letras de la música urbana. En los centros públicos predomina una visión crítica, que señala la reproducción de mensajes problemáticos vinculados a la violencia, el consumo de drogas y la cosificación. En contraste, en los centros privados prevalece una lectura más lúdica y despreocupada, donde las letras son vistas principalmente como entretenimiento, acompañamiento emocional o expresión de vivencias personales (Tabla 6).
Tabla 6 Percepción del contenido lírico de la música urbana de acuerdo con el tipo de centro educativo.
| Percepción del contenido lírico | Centro público | Centro privado | total |
|---|---|---|---|
| Son divertidas y pegajosas | 290 | 56 | 346 |
| No presto atención a las letras | 140 | 25 | 165 |
| Me ayudan a expresar emociones | 85 | 24 | 109 |
| Me identifico con las experiencias | 57 | 17 | 74 |
La afinidad por la música urbana es alta en ambos tipos de centros educativos, aunque con mayor representación numérica en el sector público, lo cual puede estar relacionado con el tamaño de la muestra. Lo relevante es que el gusto por este género atraviesa tanto a estudiantes de centros públicos como privados, aunque en estos últimos se identificó una proporción levemente mayor de estudiantes que manifestaron desinterés. El pequeño número de encuestados que decidió no continuar el cuestionario tras declarar su falta de afinidad con la música urbana sugiere que, para algunos, el tema carece de relevancia personal suficiente como para motivar su participación, lo que refuerza el papel central que tiene este género en la experiencia cultural de la mayoría (Tabla 7).
Tabla 7 Gusto por la música urbana de acuerdo con el tipo de centro educativo.
| Gusto por la música urbana | Centro público | Centro privado | Total |
|---|---|---|---|
| Sí | 829 | 140 | 969 |
| No | 74 | 12 | 86 |
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Los hallazgos revelan tanto patrones comunes como variaciones significativas según variables como la edad, el sexo y el tipo de centro educativo. Esta diversidad de percepciones proporciona una base empírica valiosa para analizar cómo los y las jóvenes interpretan y resignifican los discursos simbólicos presentes en la música urbana. A partir de estos resultados, se abre paso a una discusión que busca comprender con mayor profundidad las dinámicas culturales, identitarias y sociales que median la relación de las juventudes con este género musical contemporáneo.
Discusión
Narrativas urbanas y experiencias estudiantiles en la escuela
Este estudio tuvo como objetivo analizar la percepción de estudiantes de sexto curso de secundaria, de escuelas públicas y privadas, sobre las letras de la música urbana en un distrito del norte de la República Dominicana, con el propósito de explorar cómo perciben su impacto en actitudes y comportamientos.
En general, los hallazgos confirman la fuerte afinidad de los jóvenes hacia la música urbana. Este resultado coincide con investigaciones previas que destacan el papel central de este género en la configuración de la identidad juvenil contemporánea (Torres et al., 2019; Quevedo et al., 2022; Pibernat-Vila, 2021). Desde enfoques más actuales como el del capital cultural digital (Buckingham, 2013), esta preferencia también puede entenderse como una forma de inscribirse simbólicamente en redes juveniles de pertenencia, donde el gusto musical cumple una función de reconocimiento y validación social.
La música urbana no solo forma parte de los gustos, sino que constituye un eje estructurante de la subjetividad juvenil. El acceso constante a plataformas como TikTok, YouTube o Spotify permite que los contenidos musicales no sean escuchados, sino también remezclados, resignificados y viralizados. Esto se comprende mejor desde la teoría de las ecologías de medios (Scolari, 2021), que enfatiza el papel de los entornos digitales en la reconfiguración de la cultura juvenil. En este entorno, las letras de las canciones no son consumidas de manera aislada, sino que se insertan en prácticas participativas que transforman su sentido (Jenkins et al., 2016).
Asimismo, el giro afectivo (Ahmed, 2014) aporta herramientas clave para comprender el vínculo emocional que los jóvenes establecen con la música urbana, no solo en términos de las emociones que suscita, sino también en la elección misma de escucharla como práctica cultural significativa, en la que intervienen afectos, identidades y contextos sociales. El disfrute, la identificación y la expresión emocional pueden operar como vehículos de apropiación simbólica, más allá del contenido racional o ideológico de las letras. Por eso, el impacto de la música no es simplemente textual, sino afectivo: se inscribe en el cuerpo, la experiencia y la memoria emocional de las y los escuchas.
Desde una perspectiva sociocultural, la globalización del reguetón ha generado una forma de comunicación transnacional que fortalece identidades híbridas entre jóvenes de contextos diversos. Estudios como los de Bravo y Greco (2018) subrayan que géneros como el trap y el reguetón articulan experiencias de marginalidad local dentro de una lógica global. A esto se suma el rol de las plataformas digitales, que no solo distribuyen la música urbana, sino que modelan activamente sus formas de circulación, escucha e interpretación.
En cuanto a la interpretación del contenido lírico, las y los estudiantes adoptan posturas divergentes: mientras algunos critican los discursos violentos o sexistas presentes en las canciones, otros se centran en su carácter lúdico o de entretenimiento. Esta diversidad en la recepción puede explicarse a través de la teoría de la codificación/decodificación de Hall (1980) y su actualización desde la cultura participativa (Jenkins et al., 2016), que reconoce el papel activo de los oyentes en la resignificación de los mensajes. En el entorno digital actual, los jóvenes no solo escuchan, sino que también remezclan, transforman y recontextualizan las letras a través de prácticas como el uso de memes, reels o challenges.
Los resultados de este estudio evidencian, además, que las percepciones sobre los contenidos que promueven conductas disruptivas en sus letras -como la cosificación femenina, la promoción de sustancias o la violencia- están diferenciadas por el sexo del oyente. Las mujeres mostraron una postura significativamente más crítica frente a estos temas, en comparación con los hombres. Este hallazgo refuerza la idea de que el género constituye una variable clave en la decodificación de los mensajes musicales, lo cual coincide con investigaciones previas sobre recepción musical con enfoque de género (Gómez et al., 2019; Navarro y Pastor, 2021; Pejović y Andrijević, 2020).
Asimismo, se identificó que las y los estudiantes de mayor edad tienden a establecer una conexión emocional más profunda con las letras, manifestando mayor identificación con las experiencias que se narran. Esta tendencia puede interpretarse desde el giro afectivo (Ahmed, 2014), pero también desde perspectivas del desarrollo juvenil que vinculan la experiencia acumulada con una recepción más introspectiva y vinculante del contenido cultural. La edad, entonces, también opera como moderadora en la recepción simbólica de los mensajes (Jiang, 2024).
En este marco, el cruce entre edad y gusto musical reveló que la preferencia por la música urbana es elevada en todos los grupos etarios, superando el 88 % de aprobación en estudiantes de 16, 17 y 18 años o más. Esto sugiere que la música urbana es una constante cultural compartida, independientemente de la etapa etaria dentro de la adolescencia. A su vez, el análisis por edad frente a la percepción de las letras indicó que, aunque existe una mirada crítica transversal hacia el contenido, las y los estudiantes mayores tienden a expresar mayor identificación emocional con las experiencias que se narran, mientras que los más jóvenes adoptan una postura más neutral o despreocupada.
Además, al explorar la relación entre edad y tipo de centro educativo, se evidenció que la mayoría de las y los estudiantes mayores de edad provienen de centros públicos, lo que aporta un contexto socioeducativo y de clase que ayuda a comprender las diferencias en la recepción simbólica. Este hallazgo pone en relieve la importancia de considerar la intersección entre edad y entorno institucional como una variable que puede influir en las formas de apropiación de los discursos musicales, especialmente en contextos de educación pública donde las trayectorias educativas suelen ser más irregulares debido a factores como ser repetidor, la sobreedad, la deserción parcial o la reincorporación tardía de estudiantes.
Estos hallazgos sugieren que los procesos de apropiación simbólica de la música urbana no son homogéneos. Por el contrario, están mediados por variables sociodemográficas que deben ser consideradas al diseñar estrategias de intervención educativa. En este sentido, se refuerza la necesidad de promover programas de alfabetización mediática con enfoque interseccional, que reconozcan las diversas maneras en que hombres y mujeres, y jóvenes en distintas etapas del desarrollo, interpretan la cultura popular. Para interpretar estas percepciones es clave situarlas en la condición juvenil latinoamericana, entendida como un tránsito biográfico atravesado por desigualdades, precariedad e intensas disputas simbólicas donde la escuela convive con culturas digitales y sonoras que ofrecen repertorios de identidad y pertenencia (Reguillo, 2012; Rivera-González, 2013).
En el caso dominicano, señales estructurales como el abandono en secundaria (4.9 %) y la sobreedad (6.1 %) en 2023-2024 dibujan trayectorias educativas frágiles que condicionan la recepción y resignificación de la música urbana en los últimos grados de la escuela, donde los afectos, la pertenencia territorial y las normas de género se negocian cotidianamente (MINERD, 2024). Este encuadre dialoga con diagnósticos regionales que subrayan la necesidad de mejores habilitantes educativos y de inserción laboral juvenil, claves para comprender por qué estos repertorios culturales ganan centralidad en la vida escolar tardía (CEPAL, 2024)
La música urbana es también un campo de disputa simbólica. Si bien muchos estudios han señalado la reproducción de estereotipos de género y violencia en sus letras (Gómez et al., 2019; Merlyn, 2020; Navarro y Pastor, 2021), también existen manifestaciones contrahegemónicas dentro del mismo género. Investigaciones sobre el neoperreo y el reguetón feminista (Arias, 2019; Araüna et al., 2020) muestran que algunas artistas están resignificando el lenguaje urbano para promover mensajes de diversidad, empoderamiento y crítica social. Estas formas de relectura también pueden verse como expresiones de capital cultural en resistencia, que disputan el sentido dominante y abren espacio a nuevas subjetividades.
Por otra parte, investigaciones recientes muestran que la música urbana puede ser también un espacio de agencia y resistencia simbólica. Estos usos alternativos se inscriben en una lógica de reapropiación simbólica, donde los mensajes ya no son simplemente recibidos, sino también transformados con fines emancipatorios.
Respecto a la influencia que se percibe en el comportamiento juvenil, se evidencian posturas ambivalentes. Esta falta de consenso es coherente con la literatura, que advierte que los efectos de la música no son unidireccionales ni deterministas. Más bien, dependen de múltiples factores como la experiencia personal, el contexto social, el grado de alfabetización mediática y la capacidad crítica del oyente (Ahmed, 2014; Soler y Oriola, 2019).
Esta investigación ratifica que la música urbana es un fenómeno polisémico. Puede ser disfrutada, reinterpretada, resistida o criticada, dependiendo del posicionamiento del oyente. Por ello, se vuelve fundamental fomentar estrategias de alfabetización mediática y musical desde el ámbito educativo (Marín-Liébana et al., 2020), que permitan a los jóvenes comprender críticamente los mensajes que consumen y reconocer su poder simbólico. Finalmente, el estudio aporta evidencia empírica desde un contexto caribeño, lo cual contribuye a diversificar el panorama de estudios sobre juventud y cultura urbana en América Latina.
Limitaciones del estudio
A pesar de sus aportes, esta investigación presenta algunas limitaciones que conviene señalar. En primer lugar, se trata de un estudio transversal realizado en un momento específico; por tanto, no permite observar la evolución de las percepciones juveniles sobre la música urbana en relación con sus contextos de escucha y consumo a lo largo del tiempo. Un diseño longitudinal futuro podría revelar cambios generacionales o variaciones a medida que adolescentes y jóvenes crecen, transitan distintas etapas educativas y se exponen a nuevos espacios sociales y culturales.
En segundo lugar, el estudio se enfoca en la percepción declarada de las y los estudiantes, sin contrastarla con mediciones objetivas de comportamiento. Si bien las opiniones de los jóvenes brindan información valiosa, no podemos asegurar una relación causal directa entre escuchar música urbana y adoptar ciertas conductas; esto requeriría otro tipo de enfoques metodológicos (por ejemplo, estudios experimentales o longitudinales).
En tercer lugar, los hallazgos se circunscriben a un distrito educativo de la parte norte de la República Dominicana. Factores contextuales propios de la región (dinámicas socioeconómicas, culturales, etc.) podrían influir en las percepciones, de modo que los resultados no son automáticamente extrapolables a otros contextos nacionales o internacionales sin la debida cautela.
En cuarto lugar, cabe reconocer posibles sesgos en las respuestas: algunos estudiantes podrían haber respondido influenciados por la deseabilidad social (p. ej., minimizando su preocupación real por las letras para no parecer “aburridos”, o exagerando su disgusto para alinearse con discursos adultos). Asimismo, la reflexión sobre cómo la música los influye puede resultar difícil para algunos, lo que añade cierto margen de imprecisión en las respuestas. Finalmente, la metodología empleada, de carácter cuantitativo, permitió identificar tendencias generales, pero no profundizó en las razones subjetivas detrás de ciertas percepciones.
Hubiera sido enriquecedor complementar con técnicas cualitativas, como entrevistas o grupos focales, para explorar en detalle cómo los jóvenes interpretan y resignifican las letras según su contexto personal. Estas técnicas cualitativas podrían arrojar luz sobre matices que un cuestionario cerrado no alcanza a captar, como las emociones que sienten al escuchar ciertas canciones o las negociaciones internas que hacen con los mensajes.
Además, si bien el análisis incorporó variables como la edad y el sexo, otras dimensiones sociodemográficas relevantes como la clase social, la pertenencia étnica o la religiosidad no fueron consideradas en este estudio. Cabe señalar que el tipo de centro educativo (público o privado) puede funcionar como un indicador indirecto de clase social en el contexto dominicano, ya que los centros públicos concentran mayoritariamente estudiantes de sectores populares, mientras que los privados agrupan en mayor medida a jóvenes de estratos medios y altos. Sin embargo, esta distinción no sustituye un análisis más detallado de las condiciones estructurales, por lo que incluir variables adicionales podría ofrecer una visión más interseccional sobre la diversidad de recepciones. También es importante mencionar que los cruces realizados fueron de tipo bivariado. Aunque revelaron patrones valiosos, no permiten aislar el efecto específico de cada variable. Futuros estudios podrían incorporar análisis multivariados que controlen simultáneamente distintos factores para obtener conclusiones más precisas sobre las influencias diferenciales en la recepción de las letras.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio evidencian que la música urbana ocupa un lugar central en la vida cotidiana de las y los estudiantes de secundaria, funcionando como eje de socialización, construcción identitaria y expresión emocional. La alta afinidad por este género trasciende diferencias etarias, mientras que las percepciones críticas sobre sus contenidos problemáticos muestran diferencias significativas por sexo, lo cual subraya la necesidad de considerar enfoques interseccionales en futuras investigaciones.
El estudio confirma que los mensajes de la música urbana son interpretados de manera diversa: mientras un sector de las y los estudiantes los consume como mero entretenimiento, otro identifica elementos de violencia, sexualización o apología de sustancias. Esta diversidad perceptiva refuerza la idea de que la recepción de productos culturales no es homogénea ni pasiva, sino que está mediada por factores socioculturales y subjetivos.
Se destaca también el papel de la edad como variable moderadora en la identificación emocional con las letras, lo cual sugiere que el vínculo afectivo con la música se intensifica a medida que los jóvenes acumulan experiencias personales. Asimismo, se identificaron diferencias en la edad de las y los estudiantes según tipo de centro educativo, lo cual refuerza la importancia de considerar trayectorias escolares diferenciadas al analizar la recepción de contenidos musicales en contextos educativos.
El estudio aporta evidencia empírica desde un contexto caribeño poco explorado en la literatura internacional, contribuyendo a la comprensión regional de un fenómeno global. Las implicaciones de estos resultados invitan a fortalecer las iniciativas de alfabetización mediática crítica en el sistema educativo, con el fin de potenciar la reflexión, la agencia y la lectura consciente de los jóvenes ante los mensajes culturales que consumen. En esta línea, investigaciones futuras podrían explorar con mayor detalle los usos simbólicos y emocionales de la música urbana a través de metodologías mixtas, así como los procesos de circulación y viralización de canciones en plataformas digitales y su relación con estándares de belleza, roles de género o patrones de consumo. También resultaría pertinente avanzar hacia estudios comparativos entre contextos urbanos y rurales, así como hacia evaluaciones de programas educativos de alfabetización mediática que fortalezcan la capacidad crítica de los estudiantes. Estas rutas de investigación permitirían profundizar en la comprensión del vínculo entre música, subjetividad juvenil y cultura digital, aportando nuevas herramientas para el abordaje educativo y sociocultural de este fenómeno contemporáneo.















