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LiminaR

 ISSN 2007-8900 ISSN 1665-8027

        26--2024

https://doi.org/10.29043/liminar.v21i2.1024 

Artículos

Geografías en duelo: cuerpos de agua, emociones y otras concepciones de tiempo en la Costa de Oaxaca, México

Grieving geographies: Bodies of Water, Emotions and, Other Conceptions of Time on the Coast of Oaxaca, Mexico

Meztli Yoalli Rodriguez Aguilera* 
http://orcid.org/0000-0002-7758-7116

*Profesora Asistente de Estudios Latinoamericanos, Latinos y Antropología en Lake Forest College, Dirección postal: 1308 Farwell Avenue Apartment 2, Chicago, IL 60626. Temas de especialización: racismo ambiental, mestizaje, feminismos descoloniales y anticoloniales. yrodriguezaguilera@lakeforest.edu


Resumen:

Geografías en duelo denomino aquellos espacios donde pérdidas humanas y no-humanas ocurren debido a diversas formas de violencia, y se tejen creando sentimientos de duelo. En este artículo, a partir del caso de posible ecocidio de las Lagunas de Chacahua, en la costa de Oaxaca, México, exploro cómo se experimenta racismo ambiental en el contexto de México, y cuáles son las implicaciones emocionales del racismo. Asimismo, propongo entender el duelo como un motor para la movilización social y como una práctica anticapitalista en donde existe una concepción alternativa del tiempo.

Palabras clave: ecocidio; Chacahua; racismo ambiental; duelo; tiempo

Abstract:

Grieving geographies are spaces where human and non-human losses happen due to various forms of violence, creating feelings of loss. In this article, based on the case of possible ecocide in the Lagunas de Chacahua, on the coast of Oaxaca, Mexico, I explore how environmental racism is experienced in the context of Mexico, and what are the emotional implications of racism. Likewise, I propose to understand grief as a motor for social mobilization and as an anti-capitalist practice where there is an alternative conception of time.

Keywords: ecocide; Chacahua; environmental racism; mourning; time

Introducción

Desde hace veinte años, las Lagunas de Chacahua, ubicadas en el municipio de Villas de Tututepec, Oaxaca, México, están sufriendo un ecocidio; es decir, la vida de este cuerpo de agua está en riesgo debido a su contaminación ambiental (Guajardo-Panes et al., 2020; Leal-Acosta et al., 2022). En este artículo, expondré las condiciones actuales de las Lagunas de Chacahua-Pastoría y las causas de su degradación ambiental, y además exploraré específicamente los efectos emocionales del racismo en los cuerpos humanos y no-humanos, particularmente a través de la emoción del duelo. Así, propongo el término de geografías en duelo para explorar la relación íntima que guardan las comunidades de los alrededores con aquel mencionado cuerpo de agua. A partir de una etnografía en las lagunas y una autoetnografía, estudio el duelo como un catalizador para la movilización social, bajo el argumento de que el duelo es una práctica anticapitalista pues se experimenta un tiempo otro, distinto al tiempo moderno-capitalista. Finalmente, examinaré algunas de las formas de resistencia ante el ecocidio, pues sostengo que estas movilizaciones polí- ticas legibles e ilegibles son inducidas, provocadas y nutridas por el duelo colectivo que viven las comunidades frente a la posible pérdida de las lagunas de Chacahua.

El contexto socioambiental del sistema lagunar de Chacahua-Pastoría

El 9 de julio de 1937, el presidente Lázaro Cárdenas declaró Parque Nacional el “Sistema Lagunar Chacahua-Pastoría”, el primero declarado en el país. El Parque Nacional Lagunas Chacahua-Pastoría tiene aproximadamente 13,274.169 hectáreas (Roqué Fourcade, 2013), y dentro del mismo se encuentran las lagunas de Chacahua-Pastoría. El sistema lagunar tiene aproximadamente 23 kilómetros y 2833 hectáreas de superficie rodeada de un ecosistema de manglares (Leal-Acosta et al., 2022). Dentro del Parque Nacional se encuentran distintas comunidades: Chacahua, Charco Redondo, Isla El Corral, Zapotalito y El Azufre. De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, el parque nacional tiene en suma total de población, entre las cinco comunidades que lo conforman, 2766 habitantes. Alrededor de las lagunas viven diversas comunidades indígenas: chatinos, zapotecos y mixtecos, pero también población afrodescendiente y afroindígena. Las principales actividades económicas de las comunidades alrededor de las lagunas son: la pesca, en las lagunas y en el Océano Pacífico, y la atención al turismo que llega a las lagunas y a la playa en Chacahua y en Cerro Hermoso.

Antecedentes del posible ecocidio de las Lagunas de Chacahua y racismo ambiental

Desde principios de los años 2000, las comunidades alrededor de las Lagunas de Chacahua se han movilizado para buscar respuestas e intentar salvar al cuerpo de agua. En este artículo me interesa plantear el argumento de que el caso de las lagunas de Chacahua y su estado de degradación ambiental, así como su riesgo de muerte, son un caso de racismo ambiental (Rodríguez Aguilera, 2023). Robert Bullard (Bullard, 1993, 1999) define racismo ambiental como las políticas y prácticas ecológicas que afectan desproporcionalmente a poblaciones “de color1” en el contexto estadunidense. En el contexto mexicano, el racismo ambiental podría ser pensado en el contexto de poblaciones afrodescendientes e indígenas. En este sentido, las lagunas de Chacahua son un caso de racismo ambiental porque los diversos factores que describiré a continuación señalan políticas gubernamentales y capitalistas de extracción y contaminación, que afectan directamente a las poblaciones racializadas que habitan alrededor de este cuerpo de agua. El ecocidio de las lagunas se presenta a través de lo que Laura Berlant (Berlant, 2007) nombra como “muerte lenta”, refiriéndose, contrario a las muertes traumáticas, acontecidas en un marco temporal específico, como las guerras. En el caso de la muerte lenta son muertes progresivas, concepto que se ha propuesto ya en otros espacios geográficos de América Latina (Moreno Parra, 2019; Rodríguez Aguilera, 2021; Zaragocin, 2019). En las lagunas que nos ocupan, la muerte lenta se da a partir de contaminación y toxicidad. En la década de los años setenta del siglo XX la Secretaría de Comunicaciones y Transportes construyó de manera artificial una bocabarra en la comunidad de Cerro Hermoso, con el fin de abastecer de oxígeno a las lagunas. El agua naturalmente corría entre el Océano Pacífico y las lagunas conforme a las temporadas de lluvias. Sin embargo, entre 2002 y 2005 el gobierno federal, a través del Consejo Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), construyó escolleras a lo largo de Cerro Hermoso (COPERA, 2018), con el propósito de cambiar la corriente del mar y que existiera una bahía entre las lagunas y el Océano Pacífico. Y lo que ocurrió, de acuerdo con pobladores locales, fue la desconexión permanente de las lagunas del mar. Así me lo cuenta un pescador:

Mire, en 1972 hicieron la primera escollera cuando abrieron la barra, es artificial, pero el agua de mar ya entraba a la laguna, entre los manglares, y cuando arreglaron eso, sí dilató muchos años, como 39 años. Bueno, está el pico de Cerro Hermoso, entonces agarraron esta escollera y casi quedó a la línea del pico, entonces cuando viene la corriente de río verde, entonces se fue metiendo arena y enzolvando. Pero luego la reestructuraron y le metieron 80 metros más, y más arena y se va a cerrar…Y por eso la gente, la mayoría de jóvenes emigra para Estados Unidos (Entrevista personal, mayo de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

Además, como me lo contaron algunos pescadores, ellos mismos intentaron dialogar con los ingenieros a cargo del proyecto de construcción de escolleras, pero se encontraron con racismo epistémico. Es decir, los ingenieros dijeron que los pobladores no contaban con las credenciales académicas suficientes para demostrar conocimiento sobre construcción y afectaciones al medioambiente. Sin embargo, la población local tenía razón: estas escolleras producirían una desconexión que tendría graves consecuencias medioambientales. Como repercusión, las lagunas, del lado cercano a Zapotalito y Cerro Hermoso, se convirtieron en un cuerpo de agua estancado, sin acceso a oxígeno. La única fuente de oxígeno sería por la otra bocabarra que se encuentra en la comunidad de Chacahua; sin embargo, la corriente marítima no es tan grande para aportar oxígeno a la totalidad del sistema lagunar.

Otro factor que afectó a las lagunas fue la construcción de la presa Ricardo Flores Magón en 1992, que cortó el flujo de agua proveniente del Río Verde al sistema lagunar. Esta presa tendría la función de capturar agua para el riego de diferentes cultivos en la región. Sin embargo, de acuerdo con pescadores, cuando se construyó la presa hubo el acuerdo de alimentar a las lagunas con agua, pero esto no ha ocurrido hasta la fecha. Uno de los pescadores me lo cuenta así:

Sí, CONAGUA dijo que se comprometía a cuatro metros cúbicos de vuelta a las lagunas, se hizo una reunión, y ahora no lo han dado. Cuando echan el agua para acá, la usan para los potreros, no la dejan llegar y se dañó ese canal, crecieron árboles. Ahora necesitan una maquinaria para desazolvar todo eso para que pueda entrar el agua aquí (Entrevista personal, mayo de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

En esta entrevista, uno de los pescadores explica cómo los canales que inicialmente se construyeron para comunicar al Río Verde con las lagunas, ahora se encuentren llenos de árboles y bloqueados. Además, el agua no llega a las lagunas porque se utiliza para otros fines, tal como ocurre en potreros. En este sentido, los pescadores denuncian que el compromiso de devolución de agua a las lagunas nunca fue cumplido.

Otro de los factores que afecta a las lagunas es una fábrica de aceite de limón que se encuentra en una comunidad cercana a las lagunas. Esta fábrica vierte todos los desechos a las lagunas a través de canales; son altamente tóxicos y ácidos, y las lagunas están recibiendo todo este material dañino. Finalmente, algo importante de acotar es que las lagunas de Chacahua se encuentran ubicadas geográficamente en una cuenca: esta región, en la costa de Oaxaca, está caracterizada por grandes extensiones de monocultivo de papaya y limón, entre otros. Estos cultivos usan pesticidas y, lamen- tablemente, a través de la lluvia y el viento, los materiales tóxicos llegan a las lagunas de Chacahua.

Como me comenta un pescador cuando le pregunto sobre los cultivos y sus efectos en las lagunas:

Los riegos de papaya, milpa, y la papaya está dando guerra ahorita porque tiene mucha química, y está cerquita, todo da a la laguna, todo eso está haciendo daño. El otro día que le hicimos estudio a la tichinda2 tenía DDT [Dicloro difenil tricloroetano], de eso que echan los rociadores, dijo la UMAR [Universidad del Mar]3 que eso tenía y que no la consumiéramos mucho. Y la gente como quiera sigue consumiendo (Entrevista personal, mayo de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

Como lo menciona el pescador, están haciendo estudios locales a la tichinda, nombre local para los mejillones que crecen en las raíces de los manglares de las lagunas, y que contienen el DDT (diclorodifeniltricloroetano), un pesticida que, de acuerdo con fuentes científicas (Leal-Acosta et al., 2022), ha sido prohibido en varios países por sus componentes tóxicos y peligrosos. De acuerdo con la Comisión para Cooperación Ambiental de América del Norte (2003):

El DDT es una sustancia persistente, bioacumulativa y tóxica. Se degrada de una manera muy lenta en el medioambiente, en el que, en determinadas circunstancias, puede permanecer activo por más de 30 años conforme a que pequeñas cantidades de la sustancia permanecen en el suelo y son lentamente transferidas a los cultivos o se escurren hacia los cuerpos de agua. El DDT no se metaboliza con facilidad en el cuerpo y tiende a acumularse con el tiempo.

Además, el informe afirma que “Se acumula también en el tejido graso de los peces, aves y animales y se transfiere en cantidades cada vez más concentradas de presa a depredador en cada escalón de la cadena alimenticia, transfiriendo las mayores dosis a los del último escalón, por ejemplo aves de presa, mamíferos y humanos (2003: 2)”.

Como se destaca, el DDT es un químico altamente tóxico que tiene consecuencias a largo plazo en el medioambiente y se acumula en los tejidos de peces, aves y humanos. En este sentido, los factores antes mencionados han hecho que el sistema lagunar de Chacahua sea un medioambiente en peligro de muerte pues es un cuerpo de agua estancado, con poco acceso a oxígeno, y que, además, recibe constantemente químicos tóxicos.

Las consecuencias son graves y explícitas. Por ejemplo, el color del agua de las lagunas es verdoso y su olor es intenso y parecido al amoniaco, además de que, a lo largo de estos años, se ha presentado mortandad de peces de la laguna alta. En particular, cabe destacar que, después del terremoto de 7.1 escala Richter del 17 de septiembre de 2017, aparecieron varias toneladas de pescados flotando en las lagunas. De acuerdo con familias locales, lo que ocurrió fue que la concentración de gases y materiales tóxicos que yacían en el subsuelo de las lagunas fue removida por el terremoto, y los peces se quedaron sin oxígeno. Cabe mencionar que aún no existe un estudio científico que aclare la relación entre el terremoto y la mortandad masiva de peces. Es importante mencionar que la mortandad de peces no solo se da de manera ocasional, sino todo lo contrario; es parte de la vida cotidiana acercarse a las lagunas y encontrar peces muertos en la bahía, así como flotando en el cuerpo de agua.

Geografías en duelo: dolor, colectividad y espacio

Desde la literatura del duelo, se han hecho varios escritos sobre la relación entre naturaleza y duelo (Cunsolo, 2017; Cunsolo y Landman, 2017). Cabe resaltar el trabajo de Glenn Albrecht, quien acuñó el término “sostalgia”, definido como “el dolor y la angustia causados por la pérdida o la incapacidad de obtener consuelo relacionado con el estado negativo del entorno del hogar propio” (Albrecht et al., 2007). Asimismo, existen diversos trabajos sobre duelo y su relación con las ciencias sociales (Braun, 2017; Henry, 2012; Maddrell, 2016; Mitchell-Eaton, 2019). Además, se han propuesto conceptos novedosos como el de “geografías del dolor”, de la fotógrafa Mónica González (2015), para explorar los casos de desapariciones forzadas y su impacto emocional en México. Sin embargo, en la literatura no encontré alguna referencia teórica a la relación intrínseca de duelo entre pérdidas humanas y no-humanas causadas por violencia. Es así como propongo el término de geografías en duelo, con el cual se pretende hacer este puente.

Nombro geografía senduelo a“los espacios de pérdida colectiva compleja d ebidoa formas interconectadas de violencia donde las muertes de humanos y no-humanos colisionan, creando sentimientos de dolor y tristeza” (Rodríguez Aguilera, 2021). Añadiría que también existen otras emociones en este complejo duelo, como la rabia y la nostalgia.

Una de las preguntas principales que hice a los habitantes del lugar, mientras estuve alrededor de las lagunas de Chacahua-Pastoría, fue: ¿qué sienten al ver las lagunas en el estado en que se encuentran? Las respuestas fueron variadas, pero en general mencionaron las emociones de tristeza, nostalgia, rabia, dolor y frustración. Emociones que están ligadas a los duelos o lutos, frente a la posible pérdida de un cuerpo de agua que ha significado no solo la principal fuente de sustento para las comunidades, sino también una presencia ancestral, espiritual y poética. En este sentido, me interesa también la relación que Lorena Cabnal nombra cuerpo-territorio (Cabnal, 2019), para describir los vínculos emocionales, materiales y espirituales entre las mujeres y el territorio que habitan.

Las comunidades afroindígenas que habitan las comunidades alrededor de las lagunas provienen de otras comunidades de la costa y de la montaña de Oaxaca y de Guerrero. Asimismo, en las comunidades hay creencias sobre la existencia de espíritus dentro de las lagunas. Cuando me refiero específicamente a una relación poética con las lagunas, me refiero a la relación de los sentidos con ellas. Históricamente, mediante el olfato, el oído, el gusto, la vista y el tacto, las poblaciones alrededor de las lagunas y de otros cuerpos de agua han sostenido una relación sensorial y poética con las lagunas. Han podido tocar el agua, oler el agua, comer de las lagunas, observarlas; muchas de estas interacciones sensoriales producen, de acuerdo con pescadores de la región, sentimientos y afectos como alegría y tranquilidad.

Los sentimientos relacionados con duelo, como los de nostalgia, están muy presentes en las pláticas de las personas locales. Nostalgia por cómo las lagunas eran antes de los diversos factores que las están aniquilando. Por ejemplo, Rigoberta, una pescadora local, me cuenta:

Ay, si entraba la marea hasta acá. Estaba hermosísima. La marea llegaba hasta allá, se juntaba marea con marea: la de Chacahua se juntaba con… pegaban, como quien dice, “con la de aquí”, se pegaba así y se volvía como... una ola así, pero no sé qué sucede como que el agua… no, no, no sé cómo lo puedo explicar, pero sí. Había caracol, había callo de hacha, había pulpo, perro de agua… de todos los pescados, hasta podías encontrar hasta sierra ahí en la Laguna” (Entrevista personal, abril de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

Como lo menciona Rigoberta, piensa en la laguna de una forma bella en el pasado, y toda la abundancia de peces y especies marinas que habitaban en las lagunas y en el flujo de agua entre el mar y el sistema lagunar. La nostalgia presente de la belleza, de la estética, de la poética del lugar que no se ve más.

Otra mujer pescadora, Olivia, me responde a la pregunta de cómo se siente al ver a la laguna como está, y nuestro diálogo continúa:

Olivia: Pues da tristeza porque no hay nada, nada más ve uno el agua ¡y ya! Ahora el agua está muy sucia porque, por lo mismo que no tiene... que salga el agua o que entre el agua del mar”.

-No, antes pues la laguna estaba muy limpia, entraban hasta caballitos de mar, tiburoncitos, todo eso entraba ahí.

Yoalli: ¿Tiburoncito?Olivia: Sí, nosotros agarrábamos…. Sí, también entraban, nosotros los agarrábamos así chiquitos y nos echábamos más. El pescado “diablo” que dicen, también entraba mucho a la laguna y ahorita pues ya no hay nada de eso. Caballitos de mar yo agarré varios.

Yoalli: ¿Y ahora qué hay?

Olivia: ¡No!, ¿qué cosa hay? No, pues no hay nada. Está muy sucia el agua.

Yoalli: ¿Y tú crees que esté afectando la salud de la gente o te haya afectado la salud?

Olivia: Pues sí, por el olor que ha venido, porque ha olido feo la laguna, de repente huele feo.

Dice la gente que les agarra mucho dolor de cabeza, por el olor de la laguna. (Conversación personal, mayo de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

En esta conversación, Olivia describe, de nuevo, la variedad de pescado que había en el pasado en las lagunas. Además, cuando le pregunto sobre los efectos que en la salud provoca la degradación ambiental en el cuerpo de agua, Olivia describe el olor tan intenso que produce dolor de cabeza; cómo un sentido que anteriormente estaba ligado a una experiencia placentera, ahora produce dolor y, además, efectos físicos en el cuerpo. El hecho de que el olor produzca dolor de cabeza implica una desconexión incluso sensorial y física entre humanos y no-humanos.

Cuando le pregunto a Rita qué es lo que siente con la situación de las lagunas, me responde:

Uy, sí, me da coraje, me da impotencia y me da tristeza. Me da coraje porque hay formas en que podríamos mejorar esa parte de conocimiento para esa gente que vive aquí y alrededor, hay formas, sí hay, pero no quieren y eso me da coraje. Me da impotencia porque no tengo los medios de poder ayudar más de lo que yo quisiera, sí, impotencia porque no puedo hacer más, y no puedo hacer más porque debo medir también la seguridad de mi familia y la mía, sí, no puedo hacer más porque tengo que luchar contracorriente aquí. Y me da tristeza por todos los niños que vienen, jóvenes que todavía no conocen nada, apenas van y piensan que esa laguna les va a dar. Cuando ellos crezcan ya no va a haber nada, si no se cuida, si no se atiende y si no hacemos algo ahorita, cuando esos niños sean grandes puede quedar hasta un pueblo fantasma aquí (Entrevista personal, mayo de 2018, Lagunas de Chacahua, Oaxaca).

Coraje, impotencia y tristeza, sentimientos que tienen efectos directos en los cuerpos de las personas locales. Es a través del duelo que se conforma un lenguaje afectivo entre los cuerpos de agua y los seres humanos. En este sentido, es un lenguaje poético, que va más allá de la racionalidad, es un lenguaje que permite sentir y conocer el mundo a través del corazón y de los afectos. La laguna representa una casa, una emoción, una vida. El duelo se convierte así en un lenguaje compartido entre seres humanos y no-humanos.

La segunda dimensión de las geografías en duelo son las pérdidas humanas a causa de diversas caras de la violencia en las comunidades; entre ellas, por ejemplo, la toxicidad y la contaminación de las lagunas. De acuerdo con recientes estudios científicos de contaminación del agua de las lagunas (Guajardo-Panes et al., 2020; Leal-Acosta et al., 2022), existen concentraciones importantes de químicos tóxicos como el dicloro difenil tricloroetano (DDT), proveniente de pesticidas usados en los campos de cultivo de la región. Asimismo, según el testimonio de un pescador local de las comunidades, alrededor existe un incremento en cáncer de estómago y los pescadores lo asocian al consumo de pescado contaminado. Otras formas de violencia que han significado pérdidas humanas en las comunidades tienen que ver con crímenes directamente. Durante varias ocasiones, mientras estuve en las lagunas, hubo diversos funerales en las comunidades. La organización social para los funerales era muy clara, la comunidad entera se administraba para acompañar a las familias y de esta forma se sostenía parte de un duelo colectivo. En este sentido, no se trata de un duelo desde una visión occidental, con una perspectiva individualista y reduccionista, sino de un sentimiento colectivo de pérdida. Este sentimiento de duelo en un espacio, es decir, las geografías en duelo, es lo que motiva y potencia la movilización social. En otras palabras, sostengo que el duelo es una emoción colectiva que permite organizar la defensa de la vida humana y no-humana en las comunidades. Argumento que el duelo se convierte en un motor de vida y de movimiento colectivo organizativo, en la defensa del territorio y el agua de las lagunas de Chacahua.

Sobre la concepción distinta del tiempo en el duelo: el duelo como práctica anticapitalista

A partir de mi trabajo de investigación en las Lagunas de Chacahua y de las geografías en duelo, pero también a partir de mi experiencia encarnada con el duelo desde haber sufrido pérdidas fundamentales en mi vida, argumento que cuando se está viviendo un duelo se experimenta otra concepción del tiempo.

A continuación, exploro la concepción distinta del tiempo a partir de la experiencia propia del duelo y una autoetnografía. Cuando se vive una pérdida, o se está en el proceso de enfrentarse a una pérdida (duelo anticipatorio), se habita otra forma del tiempo. No es un tiempo moderno capitalista de producción, en el que se requiere y se impone la producción contante y el ritmo acelerado. En el duelo se vive un tiempo cíclico, el duelo viene y va en distintos momentos y a diferentes ritmos. El tiempo, vivido en el duelo, se convierte en simultáneo. El duelo, en sus formas emocionales y afectivas de expresarse, necesita un tiempo para sentirse y experimentarse, para sentipensarse. En este sentido, se vive una suerte de vida lenta interna, en donde el cuerpo y la emoción intentan hacer sentido de la vida y la existencia. En el duelo, a pesar de que el tiempo moderno está corriendo en forma lineal, y a pesar de que se debe de seguir buscando el alimento para sostener la vida, en el cuerpo propio, la escala más pequeña del mundo en términos de territorio (Agard-Jones, 2013), se vive otro tiempo. Un tiempo interno, del ser propio, que se desfasa del tiempo exterior capitalista. Así, mientras se vive un duelo, se necesita tiempo para sentir, para procesar las emociones y sensaciones del duelo y la pérdida. En este sentido, argumento que el duelo puede ser visto como una práctica anticapitalista en dos sentidos. Primero, porque cuando se está viviendo un duelo, se vive una forma distinta al tiempo capitalista moderno y colonial; se experimenta un tiempo interior otro, donde es necesario pausar y procesar las emociones. Por otra parte, la emoción se vuelve parte de la experiencia primaria de la existencia, contrario a centrar a la razón y la racionalidad como forma de aproximarse al mundo. Debo hacer una anotación importante: mi identidad como persona mestiza, de clase media, y que ahora trabaja en una universidad localizada en Estados Unidos tiene significativas diferencias con las comunidades en las lagunas, pues yo no experimento racismo ni clasismo en mi vida cotidiana en México. Mi privilegio racial y de clase hacen que, en México, no se me cuestione mi identidad ni mi pasar por ciertos espacios en el país. Además, la experiencia de mi duelo fue individual y con mi familia. En este sentido, reconozco las complejidades de las interacciones y de las experiencias étnico-raciales distintas.

En el caso de los habitantes de las Lagunas de Chacahua, el duelo colectivo se vive cotidianamente y se expresa en la relación con estas, por intentar salvarlas al movilizarse políticamente. El duelo no implica parar de trabajar para vivir y sobrevivir en las comunidades, sino que el duelo se vive, se siente, se afecta, se senti-piensa, a la par que se habita el cuerpo concreto para buscar cómo seguir reproduciendo la vida (Federici, 2010; Tzul, Tzul, 2016).

Como lo mencioné anteriormente, el duelo se convierte en motor para proteger y defender las Lagunas de Chacahua. Los pobladores locales se han organizado para protestar enfrente de oficinas gubernamentales, para realizar reportes de derechos humanos (DDHPO, 2013), y otras organizaciones han llevado el caso a instancias internacionales (COPERA, 2018). Sin embargo, el trabajo de defensa de la vida humana y no-humana se lleva a cabo por la gente local, en la vida cotidiana, a partir de organizarse para sostener la comunidad. Entre las acciones cotidianas de sostenimiento de la vida humana y no-humana se encuentra el cuidado de los niños de la comunidad entre mujeres, cocinar colectivamente frente a la falta de alimento, pescar colectivamente para consumo de familias. Asimismo, entre las acciones de cuidado hacia el cuerpo de agua, una de las colectivas locales de pescadores y pescadoras ha realizado limpieza de canales de las lagunas que conectan a otros cuerpos de agua para acrecentar la posibilidad de que las lagunas reciban una fuente de oxígeno, así como también cultivo de tichindas4 y de manglares en las lagunas, los cuales son fuente importante de oxígeno para el agua. Así, las comunidades tienen una profunda comprensión del cuidado del ser (Rodríguez, libro en prensa), humano y no-humano. De acuerdo con Miguel Ángel Rodríguez: “Es una convocatoria a la comunidad, a la reconciliación de la conciencia desdichada en lo sublime del arte, a la salvación por el amor. Un sentimiento originario que mira en el arte el cuidado del ser como esencia de la verdad: una comprensión preontológica” (12, en prensa).

El trabajo de sostenimiento de la vida no es excluyente del tiempo de duelo. Mientras hay un trabajo externo para cubrir las necesidades cotidianas, el cuerpo no se desapega del proceso de duelo y de conexión con las emociones y afectos. Hay un tiempo de otro en las comunidades, donde también, además, hay espacio para la alegría, para el descanso. En la comunidad se realizan cotidianamente fiestas comunitarias tanto para la comunidad en general, como para familias locales que invitan a otras. Estos son espacios de resistencia también frente al tiempo capitalista de producción y linealidad que no permite el goce y el descanso. Es importante notar que, cuestionando una visión binaria colonial de las emociones, el duelo y la alegría pueden coexistir y no son excluyentes la una de la otra, sino que se alimentan en simultaneidad, en un tiempo otro anticapitalista.

A modo de conclusion

En este artículo propongo la noción de geografías en duelo para describir formas complejas de duelo por pérdidas humanas y no-humanas en un espacio, a causa de diferentes caras de la violencia. En particular, describí cómo el caso de las Lagunas de Chacahua, en la costa de Oaxaca, las personas experimentan el duelo por la posible pérdida de las lagunas, así como por la pérdida humana en sus comunidades debido a toxicidad, contaminación y violencia. Aun así, el duelo se vuelve motor para movilizarse colectivamente en la defensa de las lagunas, así como en la organización comunitaria para la vida de las familias alrededor del cuerpo de agua. Así, el duelo colectivo se vuelve un catalizador de la vida, porque se vuelve un lenguaje que conecta a las lagunas con los pobladores, un lenguaje íntimo entre cuerpos humanos y no-humanos. En el artículo también exploro la idea de la práctica del duelo como una práctica anticapitalista porque se vive en un tiempo distinto al tiempo moderno-capitalista. En el duelo, se conecta con las emociones y con el cuerpo propio, para procesar emociones fuertes como nostalgia, tristeza, rabia, pero también alegría. Estos espacios de conexión con el duelo no implican que las personas detengan su vida, sino todo lo contrario, buscan el sostenimiento de la vida de sus comunidades y las lagunas, al mismo tiempo que viven en íntima relación con sus emociones. Esto lo argumento, también, desde mi propia experiencia con el duelo y la pérdida. En este sentido, el duelo también se convirtió en un puente epistemológico para mi trabajo. Las comunidades alrededor siguen en íntima relación con las lagunas y en la defensa de su territorio y agua, lo que, al final, es defensa de la vida, experimentada en un tiempo muy otro, un tiempo simultáneo y cíclico.

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1En el contexto de Estados Unidos, se refiere como personas de color a todas las que son consideradas no-blancas.

2Nombre local para referirse a los mejillones.

3UMAR se refiere a la Universidad del Mar, ubicada en Huatulco, Oaxaca.

4Nombre local que se utiliza para los mejillones.

Recibido: 02 de Mayo de 2022; Aprobado: 12 de Diciembre de 2023

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