El libro en reseña aquí es una colaboración llevada a cabo por especialistas en diferentes áreas del conocimiento, quienes van desde analistas de la teoría política y la filosofía, hasta especialistas en administración pública. Es editado por Stan Amaladas , doctor en Administración de Empresas (Business Administration) (y profesor en las universidades de Winnipeg, Manitoba y Walden), en conjunto con el doctor Sean Byrne , el director ejecutivo fundador del Mauro Institute for Peace and Justice en el St. Paul’s College (de la Universidad de Manitoba).
Peace Leadership: The Quest for Connectedness es una colección que consiste en 14 capítulos escritos por 18 especialistas. En cada capítulo se explora la naturaleza del liderazgo enfocado en la búsqueda de la paz, y se analizan las acciones de diferentes líderes pacifistas (o “líderes para la paz”, en otra posible traducción para el concepto de “peace leaders”) a través de los últimos cien años (lo que nos llevará a observar que el “líder pacifista” es un tipo de persona que hoy en día está conspicuamente ausente en el conflicto militar entre Rusia y Ucrania). En lo que sigue me enfocaré en los aspectos teóricos, filosóficos y metodológicos de lo que considero como lo más cautivante y/o interesante de cada uno de los 14 capítulos del libro.2 Me reservaré de comentar las evaluaciones de los autores sobre los líderes pacifistas Mahatma Gandhi, Christiana Thorpe, Jane Adams, Nelson Mandela y Sri Aurobindo, en tanto que mi intención en esta reseña es proveer un resumen/evaluación del contenido teórico-pedagógico y filosófico del texto (lo cual considero como la parte más provechosa del mismo) y no es mi propósito discutir o evaluar pormenorizadamente a los estudios de caso.
El capítulo 1, escrito por los editores, sobresale porque provee definiciones claras y precisas de una cuestión esencial: lo que son la “paz positiva” y la “paz negativa” (p. 2). También se analiza lo que podrían ser las causas de la paz (p. 2) y se argumenta que la relación entre la paz y la guerra es circular o recursiva (p. 3). De forma interesante, es igualmente argumentado que el pacifismo implica la tarea de construir nuevas narrativas, haciéndolo susceptible de recibir resistencia por parte de aquellos que se benefician de, y están cómodos con, las viejas y tradicionales narrativas de una nación (p. 3). En esta primera parte del libro se subraya propiamente la importancia de la idea de conectividad social para el desarrollo del pacifismo (p. 4).
El capítulo 2, escrito por Raphael J. Becvar y Dorothy S. Becvar, nos lleva a pensar acerca de cuestiones filosóficas profundas como lo serían el hecho de que “algunos de los conflictos más devastadores de todos los tiempos han sido las guerras religiosas en las cuales cada bando creía en la justicia y verdad de su causa”3 (p. 22). Esto es, se infiere que en el objetivo de alcanzar la paz, es esencial el respetar las diferencias (entre grupos) y el eliminar la creencia de que la nuestra es la única y/o la correcta forma de percibir la realidad. Aquel líder que busque la paz debe entonces alentar a sus seguidores, a sus conciudadanos, a que humanicen al enemigo o al otro y, en contraste, prevenir que su pueblo deshumanice al otro (p. 23). Al final es verdad que la dicotomía “conmigo o contra mí” (“either/or”) es la que más polariza a una sociedad (p. 24).4
Los capítulos 3 y 4 continúan mayormente dentro del campo teórico y nos proveen de más elementos metodológicos para analizar a los líderes pacifistas. En el capítulo 3, escrito por Celia Cook-Huffman y Anna Snyder, las autoras abordan el rol de las mujeres como un grupo interpretado como naturalmente opuesto a la guerra, pero también como un grupo descrito como tradicionalmente víctima de la guerra (p. 31). Los autores consideran esencial el comprender cómo la categoría de “mujer” ha sido empleado para subyugar a las mujeres como un todo (p. 42). En el capítulo 4, cuyo autor (también) es el editor Amaladas, aparte de evaluar el rol de la volición en las acciones de Gandhi, contiene un sobresaliente argumento a favor de la no-violencia: un tirano y/o un agresor que ataca a un país o a un grupo puede justificar la continuación de su violencia sólo si el país o grupo atacado responde con violencia; pero si el país o grupo responde con no-violencia, el tirano o agresor encontrará sumamente difícil, si no imposible, el justificar la continuación de su violencia (p. 54). El breve capítulo 5, “The Integral Perspective of Peace Leadership” (“La perspectiva integral del liderazgo pacifista”) nos entrega un útil análisis de las características y prácticas de los líderes pacifistas, las cuales están divididas en interiores (meditación, reflexión, compasión, etc.) y exteriores (resolución de conflictos, justicia restaurativa, negociación, etcétera).
El capítulo 6, “Authentic Peace Leadership” (“Liderazgo pacifista auténtico”), presenta una clara descripción de las características de un líder pacifista genuino. Se nos dice que una de las características esenciales es la autoconsciencia (p. 76), además de la posesión de una “pasión conducida por propósitos” (p. 78). Su autor, Erich Schellhammer, también proporciona una evaluación estimulante de las características que la paz debería de poseer de acuerdo con lo estipulado por la unesco y proporciona una evaluación del manifiesto “Para la Cultura de la Paz y la No-Violencia” escrito por un grupo de galardonados con el Premio Nobel (pp. 80 y 81). El capítulo 7 alienta a la reflexión sobre los valores, y cuestiona particularmente si los valores poseen moralidad, proveyendo una respuesta que se inclina a un “no” (p. 95). Para la autora de este capítulo, Mindy S. McNutt, la primera ganadora mujer del Premio Nobel de la Paz, Jane Addams, es un ejemplo de apelación a los sentimientos en lugar de a los valores para producir un comportamiento moral y pacifista (p. 102). El capítulo 8, de B. Ann Dinan, nos proporciona otras útiles y sutiles definiciones y descripciones de “paz positiva” y “paz negativa” (p. 112), así como de la filosofía Ubuntu (p. 114) y del yoga “integral” (p. 117), todo lo cual es metodológicamente indispensable para mejorar los estudios sobre el pacifismo. El autor del capítulo 9, Sean Byrne , nos entrega su útil visión sobre diferentes tipos de líderes capaces de conseguir la paz, y provee de una sub-división de los distintos tipos de líderes pacifistas: líderes constructores-de-paz (p. 122), líderes transformacionales (p. 130), líderes para-el-perdón (p. 132) y líderes corredores de poder (p. 133).
El muy interesante capítulo 10, “Leadership for Emancipatory Peace” (“Liderazgo para la paz emancipatoria”), escrito por los científicos políticos Su-Mei Ooi y Siobhan McEvoy-Levy, se enfoca en el estudio de un movimiento estudiantil surcoreano que buscaba la democracia y la paz. También pone en la mira consideraciones metodológicas importantes, enfatizando la necesidad de reconocer que los estudios sobre liderazgo pacifista inherentemente abarcan el estudio de líderes que se oponen a la soberanía nacional (p. 141). Uno de los argumentos primordiales de los autores establece que
La meta de los teóricos críticos de la paz no es investigar la paz simplemente como un orden estable, [como] la ausencia de guerra… [sino como] unos sets de ideas complejas, culturalmente arraigadas, sobre la satisfacción de las necesidades humanas y de la justicia social específicas a, y moldeadas por, contextos particulares5 (p. 143).
Esto es, los estudios sobre la paz deben ser cuidadosamente contextualizados. Los autores profundizan en un argumento a favor de la importancia de crear y promover una historiografía revisionista que cuestione a la “historia” oficial y sus narrativas, las cuales perpetúan el statu quo de una nación (p. 144). En Corea del Sur, nos dicen los autores, la historiografía minjung (de la cual son pioneros los historiadores que fundaron el Historical Research Institute surcoreano) funciona como un discurso contrahegemónico y progresivo que ofrece una visión alternativa a la beligerancia y la confrontación contra Corea del Norte (p. 149). La historiografía minjung, entonces, cambia o trata de cambiar la noción de que Corea del Norte es el enemigo (p. 150) y facilita el emanciparse del neoimperialismo (estadounidense/occidental) (p. 152).
El analista de la guerra Thomas G. Matyók, autor del capítulo 12, provee de una concepción original e interesante de lo que el “liderazgo militar para la paz” podría ser. En su ensayo describe útilmente lo que las “operaciones de paz” son (p. 179), así como el actual estado de las geopolíticas mundiales (p. 182). En particular, Matyók entrega una diferenciación provechosa entre el liderazgo militar (para la paz) (una cuestión que es extremadamente necesaria para conseguir la paz en el actual conflicto de Ucrania) y el liderazgo civil (para la paz) (p. 187). El capítulo 13, escrito por Peggy L. Chin y Adeline Falk-Rafael, nos cuenta sobre una “filosofía de la paz” (p. 197) y sugiere que “la forma de pensamiento de causa-efecto” crea una visión errónea de la realidad (p. 215) y, por ende, es menoscabadora para la consecución de la paz. Finalmente, en el último capítulo, escrito por los editores Amaladas y Byrne, se nos ofrece un resumen reflexivo del contenido completo del libro, el cual conduce a dos propuestas esenciales. La primera dice que los líderes “peace leaders” deben allanar el camino para que las sociedades en guerra regresen a la vía de la compasión y la empatía (p. 217). La segunda propuesta, inspirada por una metáfora cheroqui, consiste en considerar que cada persona siempre debería de alimentar al lado/animal pacífico dentro de nosotros mismos y dentro de nuestra sociedad.
El libro Peace Leadership es una lectura útil para aquellos que estudian el pacifismo, y particularmente para las personas que se han encontrado por primera vez o de forma reciente con conceptos como “pacifismo”, “líderes pacifistas”, “no-violencia”, etc. Los diversos autores entregan definiciones claras y actualizadas de éstos y de otros conceptos. El texto no está exclusivamente pensado para ser leído por académicos especializados, sino que puede ser apreciado por una audiencia más amplia; la mayor parte de sus capítulos, quizá con la excepción del capítulo 4, el cual se adentra en los detalles de ciertos aspectos filosóficos, son disfrutables y amigables con el lector. Al final no debemos de olvidar que este libro meritorio está dirigido “para las diversas personas que lideran” (p. xiii), y no para estudiosos ultraespecializados.















