Cirujano general
ISSN 1405-0099
HERNANDEZ CENTENO, José Raúl et al. Reporte de resultados terapéuticos con riesgo intermedio y alto con coledocolitiasis. []. , 38, 4, pp.187-191. 16--2020. ISSN 1405-0099.
^a
Introducción:
La litiasis vesicular tiene una prevalencia de 10 a 15%; una complicación frecuente es la coledocolitiasis, que se reporta hasta en un 11.9%. Utilizamos la escala de Attasaranya para clasificar el riesgo de coledocolitiasis e informamos el resultado de cada opción terapéutica.
Material y métodos:
Estudio descriptivo, observacional y retrospectivo. Pacientes con riesgo alto e intermedio de coledocolitiasis.
Resultados:
Sesenta y cuatro individuos se incluyeron en el estudio, 36 con riesgo alto y 28 con riesgo intermedio. De los que presentaron riesgo alto, el 50% manifestó un solo criterio, siendo ictericia el más frecuente (61.1%). Se realizó colangiopancreatografía retrógrada endoscópica en 29 sujetos (72.5%), y se confirmó lito en el 58.3%. El criterio más utilizado para riesgo intermedio fue la disminución en las pruebas de funcionamiento hepático, PFH (96.4). Se llevó a cabo colangiopancreatografía retrógrada endoscópica en el 10.7%, con morbilidad de 33.3% secundaria a pancreatitis.
Discusión:
La coledocolitiasis es una patología que se presenta con frecuencia en la práctica de la cirugía; hasta el momento no se cuenta con un algoritmo universalmente empleado para adecuar las diferentes opciones terapéuticas. En más de la mitad de las personas enviadas a colangiopancreatografía retrógrada endoscópica con riesgo alto, se observa el lito, lo cual no ocurre en las de riesgo intermedio, en quienes se ve en menos del 10%.
Conclusiones:
Se pueden utilizar los criterios de Attasaranya para clasificar el riesgo de coledocolitiasis y adecuar la opción terapéutica que mayor ventaja y menos morbilidad ofrece al paciente.
Introduction:
Gallbladder stone disease has a 10 to 15% prevalence. A common complication is bile duct stones, which are reported in up to 11.9%. We used the Attasaranya scale to classify bile duct stone risk and report the outcome of each management option.
Material and methods:
Descriptive, observational and retrospective study. Patients with high and moderate risk of bile duct stones.
Results:
Sixty-six individuals were included, 36 with high risk and 28 with moderate risk. Of the high risk group, 50% had a single factor (jaundice 61.1%). Endoscopic retrograde cholangiopancreatography was performed on 29 subjects (72.5%), with a confirmed stone in 58.3%. In the moderate risk group, diminished liver function test (LFT) was the most frequent factor (96.4%). In this group, endoscopic retrograde cholangiopancreatography was performed on 10.7%, with a 33.3% morbidity rate.
Discussion:
Common bile duct stone disease is a frequent problem in the practice of general surgery, with no universally accepted guidelines to mandate treatment options. In half of the patients from the high-risk group in whom endoscopic retrograde cholangiopancreatography was performed, a stone was visible. This was only seen in ten percent of the patients from the moderate risk group.
Conclusions:
The Attasaranya scale can be used to classify the risk of common bile duct stones to provide adequate therapeutic options.
: .












