El estridentismo, movimiento literario y artístico de vanguardia en el México posrevolucionario, entendió y tradujo en su arte sentidos e imaginarios de la ciudad moderna y dejó atrás la sentimentalidad hegemónica del modernismo y romanticismo. El viraje hacia lo urbano,1 frente a paisajes naturales y rurales, creó una estética novedosa.2 Renovaron ámbitos sintácticos y semánticos, revolucionaron géneros discursivos y materiales de impresión: manifiestos a modo de periódicos murales, revistas3 en diálogo con artistas gráficos, libros de poesía y ensayos; en ellos, modernizaron el diseño tipográfico y editorial.4 El libro de Joel F. Audefroy5 resalta a la ciudad como centro de las preocupaciones de los estridentistas, lugar predilecto de enunciación y entre líneas presenta una posibilidad de un estudio novedoso de las espacialidades que puso en juego en sus representaciones artísticas y en la forma de sus propios espacios de socialización (redes intelectuales y lugares de encuentro). Recurriendo al método de la etnología, el autor teje lazos entre los hechos sociales del movimiento artístico y literario de los años veinte y sus obras, advierte sus relaciones locales e internacionales, querellas con otras corrientes, amistades, costumbres y sus vidas reales e imaginarias (2023, p. 12).
El libro se compone de tres partes y tiene un total de 24 capítulos. La primera parte examina la ruptura del estridentismo explicándola desde sus principales acciones, producciones e influencias e incluye seis apartados: en el primero sitúa el estridentismo en el contexto de los cambios que implicó la Revolución mexicana; en el segundo, va a los orígenes y las influencias europeas que tuvo; el tercero aborda varios de los manifiestos estridentistas; en el cuarto presenta el Café de Nadie como uno de los lugares emblemáticos de esta vanguardia de la Ciudad de México; el quinto lo dedica a las revistas estridentistas y el sexto, el siguiente, de sumo interés desde la mirada geográfica, aborda la ciudad estridentista;6 el séptimo advierte las disputas que tuvieron con el grupo de “Contemporáneos”.7
La segunda parte detalla la vida y obra de los principales escritores estridentistas, así como las temporadas en las que cada uno realizó actividades en distintas ciudades de México y se compone por 12 capítulos. Se detalla la estadía de Manuel Maples Arce en Tuxpan, Ciudad de México y Xalapa, así como su obra. Después, se indaga en el encuentro que tuvieron en París en los años treinta. Dos capítulos están dedicados a la obra de Germán List Arzubide: una entrevista y la obra del escritor desde su primer escrito, Esquina, hasta el último: Robo de la mujer de Rubens. Arqueles Vela ocupa tres apartados en donde se expone su particular prosa “del desorden”, Audefroy lo presenta como un escritor “apostólico” y de sus textos cronológicamente de Viaje redondo a Poemontage. Kyn Taniya (Luis Quintanilla) poeta diplomático, es tratado a través de Radio para finalizar en Ward Line. Por último, se presenta a un escritor menos reconocido, Salvador Gallardo y su poema El pentagrama eléctrico.
En la tercera parte del libro, compuesta por nueve capítulos, Audefroy introduce a esta corriente en su vertiente gráfica: Leopoldo Méndez: grabador, Jean Charlot: el artista “silencioso”, Fermín Revueltas y su “Merde aux bourgeoise”, Ramón Alva de la Canal: “estridentista discreto”, Germán Cueto y su “máquina para convencer”, Tina Modotti: fotógrafa. El siguiente apartado estudia las continuidades de la vanguardia con el Grupo ¡30-30!, los Agoristas y la revista Crisol. Para finalizar, se nombran algunos escritores olvidados del movimiento.8
Los fragmentos de textos estridentistas que el libro incluye, dan la idea de cierta prosa poética, cual si fueran ideas hiladas por flashazos, así como lo es la experiencia de caminar por una calle citadina, la cual puede apropiarse a través de los segmentos: anuncios, ruidos, cables, pavimento. Su postura estética íntimamente ligada a lo fragmentario, convexo y la yuxtaposición de sentidos que se da en las ciudades, al ajetreo de la vida moderna. Para Audefroy “la ciudad siempre estuvo presente en la mente de Maples Arce. Se trataba de un sueño cultural. Los estridentistas soñaban con Estridentópolis, la ciudad cosmopolita, la ciudad ideal,9 la gran ciudad, con sus habitantes que constituían una masa urbana politizada luchando por sus derechos y proclamando la Revolución” (2023, p. 83). Más allá de las implicaciones discursivas sobre la ciudad en el estridentismo, sus ideas modernizadoras tuvieron una gran influencia durante el gobierno de Heriberto Jara en Xalapa, Veracruz en la década de los años veinte; Elissa Joy Rashkin (2015) estudia la perspectiva estridentista, en manos de Maples Arce, en el tema de la planeación y el urbanismo desde la administración oficial de esta ciudad, entre 1925 y 1927.














