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Estudios demográficos y urbanos

 ISSN 2448-6515 ISSN 0186-7210

        03--2025

https://doi.org/10.24201/edu.v40.e2412 

Informes

Reflexiones sobre demografía y formación académica. Conversatorio con egresados de El Colegio de México

Julieta Quilodrán1  , Coorganizadora y relatora del Conversatorio con egresados de la Maestría en Demografía y del Doctorado en Estudios de Población, realizado el 27 de septiembre de 2024, en la Sala Alfonso Reyes de El Colegio de México; y edición de este informe.
http://orcid.org/0000-0003-3153-5166

Cecilia Gayet2  , Coorganizadora y relatora del Conversatorio con egresados de la Maestría en Demografía y del Doctorado en Estudios de Población, realizado el 27 de septiembre de 2024, en la Sala Alfonso Reyes de El Colegio de México; y edición de este informe.
http://orcid.org/0000-0003-3080-8089

Ana María Goldani3  , Recopilación y redacción del recuento de experiencias de una generación de la Maestría en Demografía., Investigadora independiente

1El Colegio de México Ciudad de México, México jquilo@colmex.mx

2Flacso, México Ciudad de México, México cgayet@flacso.edu.mx

3Investigadora independiente agoldani@princeton.edu


Presentación

Como parte de los festejos por el 60 aniversario del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (CEDUA) se celebraron encuentros paralelos entre egresados de los programas académicos del Centro, del área de Demografía y Población, por un lado, y de Estudios Urbanos y Ambientales, por otro. El objetivo era crear un ambiente propicio para intercambiar ideas de forma fluida alrededor de temas que ofrecieran una visión de los resultados obtenidos en cuanto a la formación de especialistas a través del tiempo. En el área de Demografía, los temas abordados fueron: recuerdos y vivencias durante su paso como estudiante en El Colegio; utilidad de los estudios realizados en su desarrollo profesional; y reflexiones sobre temas emergentes en el ámbito demográfico. Una clave de la convocatoria era resaltar el impacto del CEDUA en otras instituciones académicas, gubernamentales e internacionales. Desde que se creó el Centro (en 1964) hasta el año 2022, se han formado 29 generaciones de maestría, de donde han egresado 392 estudiantes, y 16 generaciones de doctorado, con 168 egresados; un total de 560 personas. Si consideramos a los estudiantes que están por egresar de ambos programas de estudio, la cifra alcanzará los 600 egresados. Cabe recordar que las convocatorias se abren cada dos años.

La organización del conversatorio se basó en la selección de un número limitado de profesionistas egresados, que no superara los 15 para que cada uno interviniera entre 10 y 15 minutos, refiriéndose a los tres temas de la convocatoria ya mencionados. Los criterios de selección buscaron la representación por género y generacional, así como la pertenencia a distintos ámbitos de trabajo (académico público y privado, gubernamental, internacional y de la sociedad civil). Nos congratulamos del interés unánime por participar que mostraron las personas contactadas, así como la índole de sus intervenciones. Sus comentarios se enriquecieron con las participaciones del público presente y con aquellos enviados posteriormente en forma escrita. Cabe destacar la impronta que dejó a los egresados su estancia en El Colegio, la expresión tan vívida de sus recuerdos, y la solidaridad mostrada con la inclusión de los nombres de sus compañeras y compañeros de curso.

Los profesionistas invitados fueron: Ana María Goldani y Alfonso Sandoval Arriaga, investigadores independientes; Irene Casique Rodríguez, CRIM-UNAM; Carla Pederzini Villarreal, Universidad Iberoamericana; Cecilia Gayet, Flacso-México; María de la Cruz Muradás Troitiño, INEGI; José Eliud Silva Urrutia, Universidad Anáhuac; Patricia Noemí Vargas Becerra, Universidad de Guadalajara; Allan Ortega Muñoz, INAH-Golfo; Mauricio Rodríguez Abreu, INEGI; Carolina Martínez Salgado, UAM, Xochimilco; Félix Acosta Díaz, Colef; Ricardo Regules García, Population Council; y Emma Liliana Navarrete, El Colegio Mexiquense.

En seguida presentamos la relatoría de este encuentro, elaborada por la egresada Cecilia Gayet (generación 1977-1999 de la Maestría en Demografía, y generación 1999-2002 del Doctorado en Estudios de Población), y posteriormente el texto de la egresada Ana María Goldani (generación 1973-1975 de la Maestría en Demografía), quien se dio a la tarea de ofrecernos un relato extenso de su “vida demográfica”, incluyendo las respuestas de cada compañera y compañero de su generación a las preguntas en torno a los tres ejes señalados al principio.

Relatoría del conversatorio con los egresados

Es un reto hacer una síntesis de los recuerdos y vivencias de las y los egresados de distintas generaciones. Un buen punto para comenzar es, como dice Ana María Goldani, tomar conciencia de que

La memoria no es una representación perfecta de lo ocurrido en el pasado, sino una creación de nuestra mente y tiene mucho de idealización. Además, recuperar la información retrospectiva presenta muchas dificultades, como nosotros bien aprendemos en demografía.

Así, los recuerdos académicos se entrecruzan con otros de la vida personal, y la experiencia individual y generacional se vuelve indisociable. Se rememora el pasado, que resulta enriquecido por los acontecimientos que siguieron y que le dan perspectiva. Los recuerdos de los contenidos académicos se superponen con las experiencias vitales, como la formación de pareja o estudiar con niños pequeños durante los años transcurridos en El Colegio de México.

Las participaciones de las y los egresados fueron convergentes en muchos aspectos y se enriquecieron con perspectivas personales únicas. Un primer punto común fue el agradecimiento a las y los coordinadores de los programas académicos, a las y los profesores y a las secretarias del Centro. Deseamos resaltar las menciones al profesorado que ya no está con nosotros, como Brígida García, Alejandro Mina, Irma Olaya García, José Morelos, Carlos Echarri, Gustavo Cabrera, Silvia Lleras, Sergio Campos Ortega y Silvia Luna, entre otros.

Verdaderamente estoy convencido de que tuvimos magníficos profesores, que no sólo nos transmitieron experiencia y conocimiento, sino que además nos motivaron a pensar y a trabajar en muy diversos sentidos [Alfonso Sandoval].

Recuerdo con mucho cariño a Esther y a Alejandra, que estaban haciendo todo el trabajo administrativo para que los estudiantes pudiéramos dedicarnos a estudiar, y los profesores y profesoras a dar las clases [María de la Cruz Muradás].

Una de las cosas que siempre le agradeceré a Julieta, que fue nuestra coordinadora, es que tuvimos grandes profesores, porque vino Piquet a darnos un curso de migración, tuvimos a Quesnel, quien también nos dio un curso, y a Livi Bacci, que nos vino a dar otro curso. Entonces tuvimos grandes profesores internacionales, ahora sí que, sin dejar de lado a los profesores de El Colegio de México, como a Alejandro Mina, y también a Gustavo Cabrera, quien nos dio un curso de políticas de población. Carlos Echarri nos dio clase, así como Silvia Lleras, quien ya no está; y Brígida García también fue nuestra profesora [Carla Pederzini].

Recuerdo de manera muy central el cuidado que recibimos de quien hoy día yo la pienso casi como un hada madrina: Susana Lerner. Era nuestra coordinadora, y empezó a explorar junto con nosotros qué iba a ser este doctorado [Carolina Martínez].

Destaca la mención a la importancia del grupo de compañeras y compañeros que ayudaban en las tareas, bailaban para descansar y organizaban fiestas. En algunos casos, compartir las clases se transformó en grandes amistades que siguieron durante décadas.

Mi generación marcó mi vida en muchos aspectos. Me salvaron en muchas ocasiones que estaba en la tablita. Sobreviví, por eso estoy muy agradecida con ellos [Patricia Vargas].

Los de maestría siempre estábamos muy apurados, divirtiéndonos en el salón de clase, bailando a las tres de la mañana, ahí en algún salón. Un poco de música para despertarnos y para poder seguir con los trabajos que nos pedían y que nos dejaban, sobre todo a finales [Mauricio Rodríguez Abreu].

Mis compañeros y compañeras. Pierre Joseph, mi gran amigo, quien era responsable de organizar las mejores fiestas los viernes, después de estudiar [Félix Acosta].

La formación en el CEDUA en los dos programas de Población y en las distintas generaciones se caracterizó por tener un enfoque multidisciplinario, un pensamiento crítico, y la combinación de las escuelas demográficas procedentes de Francia, del Celade (CEPAL/ONU) y de Estados Unidos. La posibilidad de pensar la dinámica de la población en conexión con otras disciplinas y de forma histórica, marcó las trayectorias profesionales de las y los egresados. En algunos casos se habló de la tensión entre el enfoque francés y el de Estados Unidos, o de la derivada del cambio generacional en el profesorado.

La interacción de los fenómenos económicos, sociales y demográficos [Walter Rangel, entrevistado por Ana María Goldani].

Para mí es muy importante la visión crítica que nos acercaron en aquel tiempo, que se ocupaba de la consideración de los contextos sociohistóricos en los que se mueven las dinámicas poblacionales. Esta perspectiva se atrevía, con mucha vitalidad y fuerza argumental, a pensar más allá de ciertos enfoques que venían de otras latitudes y que, por lo tanto, no correspondían del todo a las experiencias de nuestra población [Carolina Martínez].

[Tuvimos un] fuerte entrenamiento de escuela de análisis demográfico, más del estilo de la francesa que de la americana [Ana María Goldani].

De ese periodo, caracterizado por la combinación entre la escuela francesa y la escuela norteamericana, el cual ya se comentó, nos tocó a nosotros una transición. Yo creo que había un reemplazo generacional de los profesores. Teníamos profesoras y profesores nuevos que venían con otras orientaciones [Mauricio Rodríguez Abreu].

Una marca de El Colegio de México en general, y de los programas docentes del CEDUA, ha sido la formación rigurosa, los altos estándares en la enseñanza y el aprendizaje, la solidez de los docentes y la apertura intelectual. Las y los egresados trajeron al presente, con sus memorias, la excelencia académica del Centro.

En donde los elevados estándares educacionales marcan la formación de los estudiantes, y son reconocidos internacionalmente [Ana Maria Goldani].

El tema de la solidez, del nivel de exigencia, del rigor intelectual, de la apertura, también intelectual [Alfonso Sandoval].

La experiencia y la primera certeza de estar en El Colegio era que uno estaba, y lo puedo atestiguar, en una institución de muy alto nivel académico. Era muy exigente. Y bueno, desde ahí, como estudiante, lo vivíamos con miedo. Pero lo vivimos también, ahora en retrospectiva, con mucho agradecimiento por la calidad de la formación que recibimos [Irene Casique].

Yo tenía más formación de actuario. Entonces, en la primera sesión que llegamos con el doctor Cabrera, nos dijo, “Aquí está el material de lectura”. Era un bonche de este tamaño. Y pensamos ingenuamente los actuarios (éramos cuatro, si mal no recuerdo) que era para todo el curso. Y nos dice, “No, esto es para la próxima semana”. Era imposible. O sea, nosotros, los actuarios, no leíamos tanto, más bien soltamos la mano para hacer cálculos, etcétera. Entonces fue un gran desafío para los actuarios. Sufrimos esa parte, pero ya después, con la madurez, comprendimos todas las ventajas que nos da eso en nuestra carrera profesional [Eliud Silva].

Nos ha dado una distinción, un capital en términos educativos, y nos hace que en la sociedad podamos ser nosotros clasificados. […] Los docentes de El Colegio marcaron mi formación, mi trayectoria, y me dieron la oportunidad de tener evidentemente esta distinción. Me siento muy orgullosa de haber atravesado las aulas de El Colegio de México. Y parte de lo que soy en la actualidad se lo debo a El Colegio de México [Patricia Vargas].

La otra cara de la excelencia académica era la exigencia, que en los recuerdos de las y los egresados se asoció con el temor a no continuar en el programa. Así, las distintas instancias que operaban como “filtro” fueron vividas con terror. Pero una vez que se sobrevivía a las exigencias, vistas en retrospectiva, se aprecia el aprendizaje de esos años de estudio.

Éramos 25 y era un propedéutico de como un mes y medio; era un propedéutico de terror porque sabíamos que era el filtro. No nos íbamos a quedar todos. Entonces, bueno, estuvo intenso el propedéutico, y después de éste, quedamos 17 [Irene Casique].

Con mucho miedo, ¿no?, definitivamente con mucho miedo, porque fue reiterativo, la guillotina, de decirnos: “Si no le echa ganas, usted se va” […] Entrábamos a las clases y a mí me temblaban las piernas, ¿no?, y no era el frío, era el terror de las matemáticas [Alan Ortega].

Salir expulsado del programa era una constante amenaza, pero también un estímulo para esforzarse día a día [Octavio Mojarro, en palabras de Goldani].

De lo más sobresaliente de esa etapa fue conocer a mi amiga Eugenia Martín, con quien ahora a la distancia recordamos cómo la angustia semestral fortaleció nuestra amistad […] la cual hoy valoramos mucho y seguimos cultivando [Emma Liliana Navarrete].

El paso por El Colegio de México representó para todos un momento crucial de sus vidas. Las expresiones en este sentido son múltiples.

El Colegio de México, al igual que mis colegas, cambió mi vida. Es una frase trillada, pero bueno, es real [Eliud Silva].

Sin duda, en lo personal El Colegio a mí me ha abierto muchas puertas. En esa generación tuve la oportunidad de tomar clases con personas que había leído, y de acercarme a otras y a otros investigadores, gracias a esa relación que El Colegio tiene con otras instituciones [Ricardo Regules].

Le doy gracias a El Colegio por haberme dado un norte, una formación que me llevó a ser lo que soy hoy en día [Cecilia Gayet].

Realizar un posgrado en temas demográficos o poblacionales responde a una elección en algún momento de la vida. No se trata de una profesión cuya formación se adquiera en una licenciatura, y el camino de llegada a estos temas responde a múltiples causas y azares. Si bien la mayoría visualizó el posgrado hacia el final de la licenciatura o después, destacan dos casos donde esta elección parece provenir de la infancia. Así, haber visto pirámides poblacionales siendo un niño fue el detonante para que uno de los egresados escogiera la licenciatura en actuaría y siguiera después posgrados en demografía. O, en el caso de otro egresado, haber visitado El Colegio de México gracias a un viaje escolar, detonó la elección de la Maestría en Demografía. En otros casos, el posgrado en El Colegio de México llegó por azar, sin haber estado planeado, y forjó carreras sólidas en el área.

En mi caso, yo perseguía la demografía. Cuando me preguntan “¿Eres actuario?”. “Sí, soy actuario porque yo quería ser demógrafo, ese fue mi camino”. O sea, yo desde muy niño veía pirámides de población y decía, no sé qué es eso, pero yo quiero hacerlo. Cuando tuve que escoger la licenciatura, escogí actuaría porque era la primera de la guía de carreras de la UNAM, y vi que tenía demografía como materia [Mauricio Rodríguez Abreu].

Yo pude haber sido otras cosas, pude haber sido ganadero, pude haber sido agricultor, pude haber sido domador de caballos, pude haber sido pistolero como mi padre. Porque resulta que mi padre, a los 18 o 19 años de edad, era el guardaespaldas de mi abuelo. Porque precisamente en Durango le tocó impulsar la reforma agraria de Cárdenas. En un viaje de estudios visitamos El Colegio y supe de la demografía […] Sí, entonces yo por eso digo que yo siempre quise ser demógrafo y siempre quise venir a El Colegio de México [Félix Acosta].

El Colegio de México se ha caracterizado por recibir profesores, profesoras y estudiantes de distintos países. Este aspecto se interpretó como un factor de mucha riqueza, por la posibilidad de conocer otras miradas, otras formas de hablar o de pensar.

Fuimos tremendamente afortunados. Me siento así y, en ese sentido, creo compartir el sentir también de mis compañeros de generación que nos hemos mantenido en comunicación. Fuimos tal vez la primera generación, no sé si hasta ahora la única, en la cual los mexicanos fuimos minoría, o sea, la mayor parte de los compañeros eran de otros países latinoamericanos, particularmente sudamericanos, once de ellos, y siete éramos mexicanos [Alfonso Sandoval].

Yo quisiera hablar de los tiempos en que ingresé a la Maestría en Demografía de El Colegio. Fue la segunda generación, pero hace 59 años, porque la primera fue hace 60, pero a nosotros nos admitieron al año siguiente. En la primera generación eran tres, y nosotros éramos cuatro, pero cuatro y tres ya éramos siete, entonces tomábamos los cursos juntos. Quiero agradecer así, retrospectivamente, a Consuelo Meyer, porque se tuvo que imponer para que existiera la demografía en un centro donde había economistas muy fuertes, muy famosos, de gran prestigio, del Banco de México, de la UNAM, de muchos lados; y ella como mujer, y la demografía como una ciencia que en esa época nadie sabía mucho de qué servía, y entonces se tuvo que imponer. Invitó a profesores de Estados Unidos, de Europa, de América del Sur, sobre todo a los que estaban en Celade en Chile, y gracias a eso pudo existir la demografía frente a la economía [María Eugenia Zavala].

Al escuchar quiénes han sido sus profesores desde el inicio del doctorado y desde el inicio de la maestría, creo que queda con mayor fuerza la idea de que ustedes fueron formadores de nosotros, nosotros formadores de otros, y eso es muy bonito, esa transferencia generacional de conocimientos, y no sólo conocimientos, sino también de cariño, de apoyo social, y del acompañamiento que se requiere mientras somos estudiantes y también mientras trabajamos en este gremio [Jéssica Nájera].

Para finalizar el conversatorio, se habló de los temas emergentes en la demografía a los que tendrán que abrir espacios los programas académicos. Una primera coincidencia entre las varias intervenciones sobre los desafíos de la agenda demográfica fue el nuevo mundo que se ha abierto con la inteligencia artificial y las novedosas formas de captar información a través de plataformas digitales o imágenes satelitales. Otro de los temas constantes fue la conexión entre población y medio ambiente. También se reiteró el estudio de la población LGBTQ+, entre otras poblaciones a las que hay que conocer. Se mencionó el cambio en los patrones migratorios en México, donde ya la emigración de mexicanos ha disminuido su importancia relativa en los flujos, y la inmigración de otros países se ha convertido en un tema clave a atender. Finalmente, un aspecto que se ha perdido y al que se debería regresar es la relación entre población y desarrollo en un sentido amplio, dadas las nuevas dinámicas poblacionales y del propio desarrollo, muy diferentes a las de hace sesenta años.

¿Cómo la inteligencia artificial ayuda o dificulta la tarea de realizar estimaciones y de entendimiento de la dinámica poblacional? Mi idea es que las plataformas digitales rompen las fronteras geográficas y conectan a la gente estimulando el intercambio cultural, influenciando preferencias de consumo, valores, posiciones políticas y comportamientos […] El potencial efecto de todo esto para la demografía es múltiple, tanto en términos temáticos como metodológicos. Una cuestión a preguntarse es cómo las múltiples plataformas digitales y el mundo de los algoritmos están o deberían estar considerados en los análisis demográficos y en la enseñanza de la demografía hoy [Ana María Goldani].

Me parece importante en el momento en el que estamos, porque la inteligencia artificial nos va a permitir decirle a la computadora con las bases de datos, pues hazme un estudio, una regresión en donde vincules esto con eso. Lo que vamos a tener que hacer bien es preguntarle. La pregunta tiene que ser muy buena porque ya la inteligencia artificial nos va a responder mejor. Es un asunto en el que tenemos que reflexionar. El otro es que, estando de acuerdo con lo que han comentado, somos muy ricos en fuentes de información: tenemos censos, datos, estadísticas vitales; pero yo creo que hay fuentes nuevas que ya las hemos estado trabajando los demógrafos. Una tiene que ver con el padrón electoral, pues ahora los no binarios ya aparecen ahí; entonces va a ser una fuente muy interesante sobre personas de 18 años y más. La otra fuente tiene que ver con los satélites. Yo he estado trabajando proyecciones o estimaciones de población utilizando satélites que dan vuelta a la Tierra cada seis días. Entonces tenemos información continua que no la podemos obtener con un censo o con las estadísticas vitales. Creo que nos tenemos que abrir a nuevos campos porque si no, nos va a ganar la tecnología [Manuel Ordorica].

Ya se mencionó ciencia de datos, inteligencia artificial, datos sintéticos que nos posibiliten darle la vuelta al problema de la confidencialidad estadística, y nos puedan ayudar a hacer análisis detallados, pero también con todas esas poblaciones, situaciones, salud mental, población LGBTQ+, envejecimiento, jóvenes. Tenemos que recordar y darles enfoque diferencial e interseccional a los estudios demográficos [Mauricio Rodríguez Abreu].

Entender mejor cómo los distintos eventos relacionados con el cambio climático afectan también a la dinámica demográfica [Ricardo Regules].

Las conexiones entre la demografía y el medio ambiente, y todo lo que implica el cambio climático. Todas las condiciones, no solamente respecto a los entornos de vida, a los espacios de vida, sino a todo lo que afecta las posibilidades de sobrevivencia en un mediano plazo. El tema del agua. Todo esto nos cruza y creo que no podemos desatender sus implicaciones en términos de migración, de fecundidad, de salud, de mortalidad [Irene Casique].

La emergencia de la migración internacional como un fenómeno multidimensional, multifactorial. En Tijuana, con datos del Instituto Nacional de Migración, llegan más de 130 nacionalidades de personas. ¿Y los mexicanos hacia Estados Unidos? La migración mexicana ocupa ahora solamente el 20% del total de los flujos, y no es de carácter circular. Es un tema que debe estar en la agenda de lo que hace El Colegio de México, El Colegio de la Frontera Norte y todas las otras instituciones que estamos interesados en la demografía [Félix Acosta].

Sobre lo que percibo como un insuficiente tratamiento en los programas académicos como el de nuestra maestría o del doctorado: los temas de políticas públicas, planeación demográfica, etcétera. Me permitiría agregar también los temas de población y desarrollo en el sentido amplio del concepto, no solamente porque de por sí hacen mucha falta, sino por la pertinencia de abordar las tendencias del desarrollo económico con el desarrollo poblacional en la actual etapa, con todo el cambio demográfico en el que nos encontramos. Creo que mucho de ese enfoque amplio y esa vasta perspectiva se ha perdido [Alfonso Sandoval].

Las ideas expresadas en el conversatorio nos transmiten la importancia que ha tenido el CEDUA en la formación de especialistas en demografía y población, quienes se han insertado en instituciones de muy diversa índole y se han dedicado a temas diferentes. Los egresados han transmitido una rica experiencia de relaciones interpersonales, de enseñanza de excelencia con un profesorado del más alto nivel, con amplias perspectivas teóricas y libertad de pensamiento. Hay que reconocer, sin embargo, que las opiniones provienen de un grupo de exestudiantes exitosas y exitosos que pudieron superar los obstáculos impuestos por el programa de estudios. Los miedos que traslucen muchos de los comentarios deben ser considerados en la formulación de las cargas de trabajo de la curricula. Las exigencias deberán redefinirse, sobre todo cuando las necesidades de enseñar nuevas metodologías de análisis alrededor de un sinnúmero de nuevos temas se hagan presentes. La vinculación entre los fenómenos demográficos, económicos y sociales figura como una de las grandes bondades de la enseñanza recibida, así como la diversidad de enfoques facilitada por la presencia de profesoras y profesores provenientes de distintas formaciones académicas.

El mundo se ha transformado radicalmente en el transcurso de estos sesenta años tanto en cuanto a la dinámica demográfica y los problemas poblacionales ligados a los retos ambientales, como respecto a las nuevas tecnologías que transforman los comportamientos y las formas de entenderlos. En adelante, hay retos para el campo demográfico y su enseñanza.

Un recuento de recuerdos y experiencias: generación 1973-1975 de la Maestría en Demografía

Ana Maria Goldani

I. A modo de introducción sobre este recuento

Es una inmensa alegría poder estar acá con ustedes para festejar la larga y productiva vida del CEDUA, y en particular nuestra experiencia en la Maestría en Demografía. Desde luego, agradezco la organización del evento, y en particular a Julieta Quilodrán, por idear esta sesión y plantearnos tres interesantes cuestiones que serán abordados en el mejor estilo de “recordar es vivir”. Éstas son: 1) ¿cuáles son mis recuerdos de mi estancia en el CEDUA?; 2) ¿cuáles fueron los beneficios profesionales que me trajeron los conocimientos que adquirimos en la Maestría en Demografía?; 3) ¿cuáles son los temas que vemos como prioritarios en la demografía hoy?

Mi desafío es responder los tres cuestionamientos teniendo presente mi experiencia en el CEDUA, que se refiere a la Maestría en Demografía, cohorte 1973-1975. Al hacer esto, voy tratar de convencerlos de que, al entrenarme como demógrafa, la inversión del Colmex no fue a fondo perdido, que sí tuvo buenos resultados profesionales y contribuyó al conocimiento en el campo de la demografía. Para validar mi experiencia y los buenos resultados del entrenamiento en la maestría, entrevisté a mis colegas de generación, quienes respondieron las mismas tres cuestiones. Así que, primero resumiré rápidamente mi experiencia, y luego presentaré las respuestas de mis colegas de promoción.

Entre las varias dimensiones y significados de la Maestría en Demografía del Colmex, en cuanto a mi trayectoria profesional y personal, destaco primero su contribución para consolidar una perspectiva crítica e interdisciplinaria frente a los llamados problemas de la población. Segundo, el énfasis en el uso de herramientas apropiadas y alternativas para tratar con las restricciones y la calidad de los datos disponibles. Así, aprendimos que la información estadística no es neutra, y que los modelos analíticos corresponden a una visión de cómo se estructuran y funcionan las sociedades. Esta orientación del programa fue particularmente importante en aquellos años de falta de información y datos apropiados para estimar y construir series históricas de los eventos vitales en América Latina. En la práctica, los cursos y ejercicios de análisis demográfico en la maestría, nos motivaron a invertir en la mejora de las fuentes de datos y, de forma creativa, avanzar en los análisis. Tengo muy presente cómo las tareas con series de eventos vitales europeos nos hicieron idealizar y desear un buen sistema de estadísticas demográficas. Esto no sólo me inspiró, sino que fue decisivo en el inicio de mi carrera profesional. Por ejemplo, al volver a Brasil, utilicé estas herramientas al trabajar en el Centro de Documentación e Pesquisa (CEDOPE, UNISINOS/São Leopoldo/RS) con Pedro Calderao Beltrao, mi asesor en la tesis Estratificación social y fecundidad en la Ciudad de Osorio. También me fue muy útil cuando, por invitación de Elza Berquó, fuimos a desarrollar y coordinar el Grupo Especial de Análisis Demográfico GEADE/ SEADE/SP, proyectado para reestructurar y analizar los registros vitales de São Paulo. Estábamos en la llamada fase de “demografía heroica” en Brasil, como la refería Jose Alberto Magno de Carvalho, cuando los recién formados demógrafos invertimos en la recuperación y calidad de las fuentes de datos mediante la creatividad y los métodos indirectos (como los de Brass), para estimar tasas de fecundidad y tratar de establecer las tendencias demográficas.

La maestría en el Colmex me sirvió de puente para la realización de mi doctorado en Austin, Texas, en donde, estimulada por Harley Browning, pude profundizar en los estudios de familia a partir de la relación entre las historias y biografías individuales en cada contexto social, como lo postula C. Wright Mills (1950) en Sociological Imagination. Un gran desafío en esta perspectiva fue justamente la interseccionalidad entre el comportamiento individual y la estructura social, a lo que Mills se refería como las relaciones entre “personal troubles of milieu” y los “social public issues”. Con mucha creatividad fue lo que enfrentamos en la tesis de doctorado, Women’s transitions: The intersection of female life course, family and demographic transition in the Twentieth Century Brazil, con la asesoría de Thomas Pullum y la supervisión de Frank Bean.

En resumen, mi larga trayectoria académica, de enseñanza, investigación y administración, con raíces en la maestría en el Colmex, me posibilitó actuar en varias instituciones, tales como: Universidade do Vale do Rio dos Sinos, São Leopoldo, Brasil (CEDOPE), 1976-1977; Fundacion SEADE, São Paulo, Brasil (GEADE), 1977/1985; Universidade Estadual de Campinas, São Paulo, Brasil SP/BR (UNICAMP), 1986/1999; University of California, Los Ángeles, Estados Unidos (UCLA), 2000-2007; y Princeton University, Nueva Jersey, Estados Unidos, 2008-2015.

Para los fines pragmáticos de esta charla, yo diría que mi estancia en el Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales del Colmex, y en particular en la Maestría en Demografía, representó un verdadero turning point en mi trayectoria personal y profesional, en el cual contribuyeron:

  1. México, con su riqueza histórica, diversidad étnica, solidaridad internacional, y la frontera con Estados Unidos. Me abrió los horizontes y rompió con muchos de mis prejuicios, de una sudamericana italo-brasileña, católica, de orígenes rurales del sur blanco de Brasil. El momento histórico en el que llegué a México (1973) fue providencial y tuvo un efecto directo sobre mi entrenamiento en el CEDUA. En el contexto de los muchos golpes militares en Latinoamérica, México, con su tradición diplomática, recibía muchos exiliados políticos de varios países. Entre estos, varios académicos acabarían como profesores en el Colmex.

  2. Un currículum académico multidisciplinar y flexible, en donde aprendimos que, tanto las estadísticas y las técnicas demográficas, como la historia, sociología y la economía, son campos de conocimiento cruciales en el proceso de análisis y entendimiento de la dinámica de la población. Así que, tanto el programa académico como la diversidad de profesores competentes propiciaron que obtuviera una visión más amplia de la demografía.

  3. El grupo de profesores, con orígenes y formaciones profesionales diversos, nos ayudaron a entender el carácter político de la demografía. Provenían de Argentina y Uruguay (Jorge Padua y Nelson Minello), Chile (Hugo Zemelman), Cuba (Fernando Gonzales Quiñones), Brasil (Orlandina de Oliveira y Cecilia Galli), España (Ana Cabré), Francia (María Eugenia Cosío), además de los profesores del Colmex en aquel momento (Abelardo Hernández, Agustín Porras Macías, Beatriz Figueroa, Brígida García, Crescencio Ruiz Chiapetto, Gustavo Cabrera, José Morelos, José Fregoso, Julieta Quilodrán, Manuel Ordorica, Roberto Ham, Raúl de La Peña y Susana Lerner).

  4. El curso propedéutico, selectivo y desafiante, sirvió de inmersión y adaptación a la cultura local. Mis colegas de promoción de diferentes países y regiones de México contribuyeron para mi “latinoamericanización”. De Perú, vino Jorge del Carmen Ortiz Martínez; de Colombia, Jairo Antonio Ricardo Muñoz; de Nicaragua, Bismarck Gerardo Betanco Estrada; y de México, cuatro de la Ciudad de México (Aura Mélida de la Selva Menéndez, Cecilia Andrea Rabell Romero, Leopoldo Núñez Fernández y María Marta Mier y Terán Rocha), dos de Guadalajara (José Walter Rangel González y Octavio Mojarro Dávila) y una de San Luis Potosí (María Guadalupe López Chávez).

  5. Otro factor importante fue la presencia de profesores investigadores dispuestos a compartir sus datos y pericias con los estudiantes. Mi experiencia en la elaboración de la tesis de maestría El impacto indirecto de la migración para el Área Metropolitana de México, sirve de ejemplo. Mi asesora, Julieta Quilodrán -chilena, con formación en demografía francesa-, fue exigente y apoyadora, como todos lo necesitábamos. Al mismo tiempo, tuve el apoyo constante de lo que llamé “un comité de lujo”: Brígida García, Orlandina de Oliveira y Humberto Muñoz, todos profesionales decisivos, que no sólo hacían disponibles sus datos originales de investigación, sino que también coorientaron mi trabajo final de tesis.

Concluyendo... sólo más tarde entendí que, de hecho, nuestro programa de maestría se conectaba tanto con la tradición político-diplomática de solidaridad de México, como con los orígenes y filosofía de trabajo del Colmex, en donde los elevados estándares educacionales marcan la formación de los estudiantes, y esto se reconoce internacionalmente.

II. Integrando cuestiones. Recuerdos del CEDUA y el papel de la maestría en la carrera profesional

La memoria no es una representación perfecta de lo ocurrido en el pasado, sino una creación de nuestra mente y tiene mucho de idealización. Tratando de minimizar las dificultades de recuperar la información retrospectiva, sorteando los potenciales sesgos de mi experiencia y trayectoria individual (de una mujer clase media, blanca, brasileña, socióloga, heterosexual, con tres hijos, tres nietos y dos divorcios en el bagaje), pedí ayuda a mis compañeros de maestría para que contestaran, por escrito, las mismas tres preguntas ya mencionadas. Con esto, ofrecemos una evaluación más completa de lo que significó la maestría para la generación 1973-1975, en los ámbitos personal y profesional. Cabe decir que fuimos un grupo de once estudiantes, de los cuales sobrevivimos ocho. Conseguimos contactar a siete de éstos y obtuvimos respuestas de seis. O sea, una muestra del 75% de los que sobrevivimos.

Quiero registrar mi homenaje y los mejores recuerdos a mis colegas que ya partieron (Aura Mélida, Jorge Ortiz y Jairo Ricardo), y mis agradecimientos a aquellos que, gentilmente, contribuyeron con esta presentación (Octavio Mojarro, Walter Rangel, Marta Mier y Terán, Cecilia Rabell y María Guadalupe López).

En las palabras de mis compañeros

El hecho de haber cursado demografía me cambió la vida profesional. Aunque tuve economía por vocación, la demografía fue mi profesión […] Un poco el destino me llevó al centro de análisis, discusión y aplicación de la política de población. Me dediqué toda la vida a tratar el tema de población desde la generación de datos -a través de encuestas como las de ocupación, las demográficas y las de salud, inclusive las reproductivas-, hasta el diseño y aplicación de programas y políticas de población en el INEGI, el IMSS y el Conapo [Octavio Mojarro].

Los recuerdos son compartidos, y mi paso por El Colegio y la maestría favorecieron mi interés en la investigación en el campo de la demografía [...] y ha definido mi vida profesional. Mayormente, he trabajado en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM [Marta Mier y Terán].

El programa de estudios y el buen nivel de la planta de docentes me permitieron ampliar significativamente mi horizonte de conocimientos sobre la interacción de los fenómenos económicos, sociales y demográficos, en una perspectiva histórica y contemplando la dinámica de cambio [Walter Rangel].

Recuerdo mi estancia en el CEDUA como un periodo de intenso estudio, y también como una etapa durante la cual hice amistades que enriquecieron mi vida y que aún conservo. Me refiero a Ana María Goldani y a Marta Mier y Terán. Dado que dediqué mi vida profesional al estudio de diversos temas abordados a través de un enfoque demográfico, el haber cursado la maestría fue fundamental en mi desarrollo profesional. Además de mis proyectos de investigación y subsecuentes publicaciones, gracias a la formación recibida en El Colegio de México participé en el diseño e implementación de dos maestrías en población: una en la Flacso y otra en el Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM [Cecilia Rabell].

Algo muy interesante y positivo fue que, cuando logramos terminar los estudios, ya tenía oferta de trabajo en una universidad y en una dependencia del gobierno federal […] Me decidí por esta última, ya que me quedaba más cerca de mi casa. Por muchos años trabajé en las áreas estadísticas del INEGI, y una corta temporada como Directora General de Geografía en el mismo instituto [María Guadalupe López].

III. Detallando y ejemplificando

a) Orientación multidisciplinar y su expresión en el aparato teórico-metodológico

La orientación multidisciplinar estuvo plasmada en la gran mayoría de los cursos obligatorios y opcionales ofrecidos en otros programas del Colmex, y tanto en los cursos impartidos por un verdadero “dream team” con profesores de la casa, como en los ofrecidos por los invitados internacionales antes mencionados. A esto se sumó la presencia de estudiantes de diferentes países latinoamericanos y con formaciones académicas variadas, como actuarios, matemáticos, economistas, filósofos, historiadores, geógrafos, antropólogos y sociólogos.

Todo lo anterior me permitió profundizar en una perspectiva crítica sobre los modelos y paradigmas utilizados en los estudios de población. Entre los cuestionamientos que surgieron a lo largo de mi carrera, figuran: el generalizado uso acrítico de la llamada teoría de la transición demográfica, y sus diferentes versiones reificadas en modelos analíticos, tales como las “ventanas de oportunidades”, el “bono demográfico”, o los “dividendos demográficos”; los conceptos y las definiciones sobre modelos de familias utilizados para capturar estadísticas oficiales, ultrarrebasados por la realidad de los arreglos no heterosexuales, por ejemplo; la errónea identificación de los conceptos sexo y edad, etcétera.

En las palabras de mis compañeros

Aprendí teorías y metodologías que me ayudaron a comprender la complejidad social y económica de la sociedad. Las herramientas que obtuve me ayudaron en mi desempeño profesional. Haber conocido gente y profesores de otras regiones y países, y de otras disciplinas, amplió mi comprensión de la sociedad rural y provinciana. Salir expulsado del programa era una constante amenaza, pero también un estímulo para esforzarse día con día [Octavio Mojarro].

Los cursos de Análisis Demográfico y de Introducción a las Ciencias Sociales fueron fundamentales [Marta Mier y Terán].

Las bases de conocimiento teórico y metodológico me permitieron interactuar en grupos interdisciplinarios del servicio público y contribuir a orientar proyectos de políticas públicas. En este sentido, me fue posible participar en el desarrollo del Sistema Nacional de Información. Igualmente, me resultó de gran valor el conocer las bases de la doctrina de las políticas de población, en ocasión de orientar proyectos de política pública [Walter Rangel].

Aprendí a ver los estudios de población no sólo como la suma de eventos en un momento dado, sino también como procesos que se desarrollan en el tiempo [...] Recuerdo la emoción que sentía cuando asistía a cursos verdaderamente excelentes donde el aprendizaje estaba orientado a reflexionar, en vez de repetir teorías o ideas memorizadas [Cecilia Rabell].

Sin duda, la Maestría en Demografía me proporcionó muchas herramientas que me permitieron desarrollarme en las organizaciones, pues aprendí manejo de datos estadísticos, trabajo en equipo, actualización de procedimientos, etc. [María Guadalupe López].

b) Modelos y herramientas en el entrenamiento analítico

El “uso y abuso” del diagrama de Lexis ha moldeado nuestra mirada longitudinal, histórica e integrada de los eventos demográficos, propiciando el análisis más completo del metabolismo demográfico. Efectivamente, el entrenamiento en análisis demográfico con énfasis en la llamada escuela francesa, mediante el diagrama de Lexis como herramienta, fue, desde mi punto de vista, una primera aproximación al concepto de interseccionalidad y perspectiva histórica. Esto me orientó en los estudios de familia, al tratar las trayectorias de vida individual y familiar en la óptica de las diferencias de género.

Estudiamos el análisis demográfico en el estilo francés con profesores como Julieta Quilodrán, María Eugenia Cosío y Ana Cabré. Simultáneamente, aprendimos sobre modelos de análisis demográficos y corrección de datos estadísticos, en una línea estadounidense, con maestros como Roberto Ham, Manuel Ordorica, Mercedes Pedrero, José Morelos y Agustín Porras Macías. El uso sistemático del diagrama de Lexis exige una serie de datos específicos y de calidad, y así nos fueron presentados los sofisticados e históricos sistemas de colecta de los eventos vitales europeos, que nos sirvieron de referencia.

Esta herramienta metodológica fue fundamental en la primera etapa de mi carrera profesional, particularmente en la creación y coordinación de un grupo de recuperación, procesamiento y análisis de los hechos vitales en GEADE / Fundación SEADE, órgano ligado al Gobierno del Estado de São Paulo, y que todavía funciona. Entre los resultados concretos destacan: la revisión de los instrumentos de colecta, la mecanización del procesamiento de los datos vitales, el análisis y su publicación, así como la participación en la elaboración del nuevo modelo de registro de nacimientos en los hospitales estatales.

En las palabras de mis compañeros

Cómo olvidar las tareas indescifrables de análisis demográfico que consumieron días y noches en busca de solución. Al final, queda la entrañable convivencia con mis compañeros y maestros que, desde entonces, recuerdo con mucho respeto y cariño [Octavio Mojarro].

Me permitió conocer y utilizar las herramientas de análisis demográfico aplicables en distintos contextos nacionales y regionales, facilitando el mayor rigor en la interpretación de los fenómenos en situaciones concretas. En particular, me resultó especialmente útil la disciplina para evaluar, estimar y ajustar datos […] En ese sentido, me fue posible participar en el desarrollo del Sistema Nacional de Información en sus distintas etapas [Walter Rangel].

La visión histórica, es decir, longitudinal, complementó la adquisición de herramientas metodológicas indispensables para poder pensar la población. En especial, recuerdo los cursos de Ana Cabré y María Eugenia Zavala, que además de ser difíciles, eran divertidos [Cecilia Rabell].

Con las compañeras y compañeros trabajamos en equipo, y recuerdo las reuniones en casa de Marta haciendo proyecciones […] y al grupo de profesoras como Julieta, Brígida y Beatriz, quienes nos apoyaban para poder entender los temas, para mí, desconocidos [María Guadalupe López].

IV. Los desafíos para una agenda demográfica hoy

Un poco más de lo mismo y el papel de las nuevas tecnologías

Entender el metabolismo demográfico que respondería por el mayor o menor crecimiento poblacional sigue siendo el desafío mayor y el más común para todos los estudiosos de la población. En el actual debate sobre la declinación generalizada del crecimiento poblacional, el énfasis sigue en: estimar y entender el descenso de la fecundidad a los niveles de no reposición (below replacement); la mayor longevidad, representada por el tradicional indicador de la esperanza de vida en un contexto de epidemias y transición epidemiológica; así como el papel de los nuevos movimientos migratorios (desplazados climáticos, de guerra y políticos).

Entre los desafíos actuales están las plataformas digitales, que rompen las fronteras geográficas y conectan a la gente, estimulando el intercambio cultural e influenciando preferencias de consumo, valores, posición política y comportamientos. Al identificar las preferencias individuales, se construyen bancos de datos para no sólo vender productos, sino también para reforzar posiciones ideológicas, políticas y de interés para determinados grupos. El potencial efecto de todo esto para la demografía es variado, tanto en términos de los temas emergentes como en las prácticas metodológicas, y recoloca las naturaleza política de la demografía en el centro de las discusiones.

En las palabras de mis compañeros

El envejecimiento, sus determinantes y consecuencias, debe ser motivo de estudio. Este tema trastoca la organización de la familia, las transiciones graves, la seguridad social y la sociedad entera. Un segundo tema versa sobre la sobrevivencia: el estudio teórico y metodológico de las nuevas infecciones y causas de muerte será clave para que la demografía contribuya al diseño de políticas integrales. Además del análisis demográfico moderno, que siempre fue central en el programa de maestría, […] preparar al demógrafo para atender la dinámica de las nuevas infecciones debe ser prioritario, para evitar que sean sorprendidos de nuevo [Octavio Mojarro].

En cuanto a temas, considero que el de la fecundidad y la reproducción, y su vinculación con las desigualdades sociales en distintos contextos, ha sido poco atendido en los años recientes, a pesar de su relevancia en cuanto a sus repercusiones en la vida de las personas y las familias, así como en la evolución de la población [Marta Mier y Terán].

Entre los temas demográficos de relevancia en la actualidad está el estudio de la inmigración masiva de corte legal y sus efectos a mediano y largo plazos, junto con la conformación multicultural de los países receptores. En esta temática resulta importante conocer el impacto de las diferentes políticas de inmigración en los distintos países. También considero importante el estudio de la saturación de los espacios urbanos por el efecto del crecimiento explosivo del parque vehicular en todas las ciudades, aplicando las técnicas propias de la demografía [Walter Rangel].

Hay un tema que considero esencial y que recibe poca atención de los demógrafos de este país: el análisis de la familia. ¿Con quiénes vivimos los mexicanos? Hay múltiples elementos sociales y específicamente culturales, además de otros de carácter económico, que juegan un papel en la decisión. Me pregunto por qué no hay posgrados orientados al estudio de la familia [Cecilia Rabell].

En cuanto a los temas que sería importante trabajar desde el punto de la demografía, están los adultos mayores en áreas urbanas y rurales, sus necesidades de atención médica, la violencia y el abandono en el que viven, etc., para resolver sus problemas y proporcionarles una vida digna [Maria Guadalupe López].

V. A modo de conclusión del recuento de experiencias

En la actual “sociedad del conocimiento”, el uso masivo de la tecnología, con plataformas digitales, medios sociales, algoritmos e inteligencia artificial, se especula que habría una huida de la ciencia hacia la ficción. Los riesgos de la simplificación, aunados al volumen de las fake news, son parte de esta nueva realidad y alertan sobre los cuidados que se debe tener en el uso de estas fuentes. Entretanto, no se puede desconocer el impacto y las oportunidades que estas tecnologías representan para los nuevos comportamientos reproductivos de la población. Es un gran desafío tratar de incorporar todo esto en la enseñanza y el entrenamiento de los demógrafos del siglo XXI.

En este contexto de transformaciones tecnológicas revolucionarias y de sus potenciales impactos sobre el comportamiento reproductivo de los individuos, me gustaría destacar dos temas que considero importantes y estrechamente conectados. Primero, el carácter político de la demografía, puesto que las estadísticas demográficas no sólo describen las tendencias poblacionales, sino también influencian las agendas ideológicas y los discursos políticos; en la práctica, éstos acaban orientando y dando forma a las políticas sociales y económicas en todos los países. Segundo, el actual debate sobre el descenso poblacional, el aumento de la longevidad, y sus implicaciones para el tema del cuidado. El cuestionamiento sobre las responsabilidades en el cuidado durante la vejez, ya sea por instituciones del Estado o por las familias, sirve de ejemplo del fuerte carácter político de la demografía.

¿Cómo y con qué recursos las diferentes instituciones y actores contribuirían para aumentar la solidaridad entre las generaciones en diferentes sociedades? Sin el tiempo necesario para profundizar esta cuestión, sugiero que repensar las relaciones a través de y entre las generaciones sería un buen camino y con múltiples resultados para los demógrafos, tanto para entender las potenciales fuentes de cuidado, como también para predecir diversos comportamientos demográficos. Sirva de ejemplo el largo trabajo de las Naciones Unidas en el tema, el cual está documentado en varias conferencias; en una de ellas discutimos la experiencia de América Latina: “Challenges to dialogue and understanding across generations. Some lessons from Latin America” (UN/DOHA/Qatar, 2011).

Recibido: 03 de Julio de 2025; Aprobado: 25 de Julio de 2025; Publicado: 10 de Septiembre de 2025

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