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Acta zoológica mexicana

 ISSN 2448-8445 ISSN 0065-1737

YEATON, Richard I.    FLORES-FLORES, José L.. Patterns of occurrence and abundance in colony complexes of the mexican prairie dog (Cynomys mexicanus) in productive and unproductive grasslands. []. , 22, 3, pp.107-130. ISSN 2448-8445.

^len^aThe Mexican prairie dog lives in a small (500-600 km2) area of northeastern Mexico. The species is listed as endangered due to habitat fragmentation from recent large-scale agricultural development in the northern part of its limited geographical range and from shrub encroachment in the south. In this work we aim to study the role of Mexican prairie dog in the ecology of grasslands in the southern Chihuahuan Desert. Most of the species' colonies, particularly in the far south of its range, occur today in short grasslands that grow on low productivity, gypsum-derived soils where the rate of such shrub encroachment is reduced. A survey of the region surrounding these southern colonies indicated that this has not always been the case as evidence of the species' occurrence on more productive alluvial soils in the past is apparent. Biomass production and seasonal prairie dog densities were measured on these low productivity soils in the south of its range and on richer and deeper alluvial soils to the north. Total biomass production was seven times greater and densities were three-and-one-half times greater on the deeper alluvial soils. Adult seasonal densities were not significantly different within a soil type during the period monitored while juvenile densities increased significantly in the summer censuses due to the birth of young. The similar seasonal densities at each site suggest that the Mexican prairie dog is resource limited. An inferential study of the development of one isolated colony on the more productive alluvial soils in the north of the species' range showed lower prairie dog densities in the center of the colony and at the edge of the colony in the zone of recent expansion than in the area peripheral to the center. Vegetation coverage was too scarce in the center of the colony to quantify. The areas peripheral to the center and in the zone of expansion were reduced in coverage of grasses and sedges in comparison to the unutilized surrounding grassland while the palatable grass, Bouteloua gracilis, was absent in the center and periphery of the colony and increased significantly in coverage from the zone of expansion to the adjoining grassland. Such low productivity grasslands may have served as refuges for the species during previous episodes of shrub encroachment in the Holocene. In addition, the natural fragmentation of such grasslands suggested that the Mexican prairie dog might function as a metapopulation. Colonizations and extinctions were recorded at monitored areas on each soil type. The major difference between the two complexes was due to the greater productivity of the alluvial soils in the north. Consequently, three times as many young per hectare are produced on these soils, greatly increasing the probability of the species maintaining an extant colony or successfully founding new colonies there. The probability of extinction of the Mexican prairie dog is higher in the south of its range due to these lower densities and conservation of the species there should involve the systematic transplantation of individuals from colonies on the richer alluvial soils to the north.^les^aEl perro llanero mexicano (Cynomys mexicanus) vive en una pequeña área (500-600 km2) del noreste de México. La especie está considerada en peligro de extinción debido principalmente a la fragmentación del hábitat, al reciente desarrollo y expansión agrícola en la porción norte de su limitada distribución geográfica y a la invasión de arbustos en el sur de su área de distribución. En este trabajo estudiamos el papel ecológico del perro llanero mexicano en la ecología de los pastizales en el sur del desierto Chihuahuense. Muchas colonias de esta especie, particularmente en la parte más sur de su área de distribución, están actualmente asentadas en pastizales cortos que se desarrollan en suelos de productividad baja derivados de yeso, donde la tasa de invasión de los arbustos es reducida. Un estudio de la región de los alrededores de las colonias sureñas indicó que esto no siempre ha sido el caso y hay evidencias de que en el pasado estuvo presente en los suelos aluviales profundos más productivos. Se evaluaron la producción de biomasa y las densidades estacionales de la especie en suelos baja productividad del sur de su área de distribución actual y sobre suelos aluviales ricos y profundos en la parte norte. En los suelos aluviales profundos la producción de biomasa total fue siete veces mayor y las densidades de los perros llaneros fueron tres veces y media más grandes. Las densidades estacionales de adultos no fueron significativamente diferentes por tipo de suelo durante el período del monitoreo, en cambio las densidades de juveniles aumentaron significativamente en los censos de verano debido al nacimiento de las crías. La similitud en densidades estacionales por sitio sugiere que la especie está limitada por alimento. Un estudio inferencial del desarrollo de una colonia aislada sobre los suelos aluviales más productivos en el norte del área de distribución de la especie, mostró densidades bajas en el centro y en el borde de la colonia de reciente expansión, en comparación con la zona periférica al centro. La cobertura vegetal también fue escasa en el centro de esa colonia. Las áreas periféricas al centro y la zona de expansión de la colonia mostraron menor cobertura de pastos y juncias en comparación con el pastizal aledaño no utilizado por la colonia, mientras que la especie de pasto Bouteloua gracilis estuvo ausente en el centro y periferia de la colonia, y aumentó significativamente en cobertura desde la zona de expansión de la colonia hacia el pastizal que la circunda. Los pastizales de productividad baja pudieron haber funcionado como refugios para el perro llanero durante episodios previos de invasión de arbustos en el Holoceno. La fragmentación natural de esos pastizales, sugiere que el perro llanero mexicano puede estar funcionando como una metapoblación. Se registraron colonizaciones y extinciones en áreas monitoreadas en cada tipo de suelo. La diferencia principal entre los dos complejos se debió a la productividad mayor de los suelos aluviales de la porción norte. En consecuencia, se producen tres veces más juveniles por hectárea en esos suelos, lo que aumenta mucho la probabilidad de que la especie mantenga una colonia establecida o de fundar con éxito nuevas colonias en esos suelos. La probabilidad de extinción del perro llanero mexicano es más alta en el sur de su área de distribución debido a estas densidades más bajas y su conservación ahí deberá de incluir el trasplante sistemático de individuos desde las colonias de los suelos aluviales productivos de la parte norte.

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