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Cuicuilco

versión impresa ISSN 0185-1659

Cuicuilco vol.17 no.49 México jul./dic. 2010

 

Presentación

 

La antropología de la medicina en España y México: algunas miradas

 

Nelson E. Alvarez Licona* y Oriol Romaní**

 

*Instituto Politécnico Nacional, México

** Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, España

 

Con "algunas miradas", nuestro recorrido por algunas referencias históricas de la antropología en las instituciones en donde surgen estos trabajos y la semblanza de los artículos que integran este dossier se inicia en la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Esta escuela fue creada desde la reflexión antropológica, disciplina que desde su origen forma parte de los contenidos en la formación de los médicos egresados de esta institución. La Escuela Superior de Medicina se inauguró en 1935 por iniciativa del entonces presidente Lázaro Cárdenas. Cuando se presentó el problema de la ampliación de la pequeña y modesta Escuela de Bacteriología, creada previamente en la Universidad Obrera, Miguel Othón de Mendizábal propone la idea de fundar en el seno del IPN una Escuela de Medicina Rural, que fue creada como Departamento en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, junto con el Departamento de Antropología del que saldrá la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

En 1938, en el 2° Congreso Nacional de Higiene Rural, realizado en San Luis Potosí el 20 de noviembre de 1938, aniversario de la Revolución, organizado por la Secretaría de Educación, se impulsó la creación de la Escuela Superior de Medicina Rural. En esos años, la Escuela de Ciencias Biológicas estaba dirigida por el doctor Gerardo Varela, quien era también un defensor del plan de medicina rural y se acordó que se llevara al Congreso como ponencia de la Escuela de Ciencias Biológicas y como bandera del Instituto Politécnico Nacional la ponencia "Propuesta de la creación de la Escuela de Medicina Rural". Sosteniendo la tesis de que la población rural de la nación, que abarcaba las dos terceras partes del total del país, debía contar con médicos propios, educados y preparados para servirla.

Para el Congreso, Mendizábal preparó un estudio sobre estadísticas de mortalidad en la República, con mayor énfasis en el medio rural, abarcando un periodo de diez años, además de un estudio cartográfico de distribución geográfica de los médicos en la República mexicana. En la ponencia presentada, se mostraba en forma incontrovertible que cerca de doce millones de habitantes de México (de una población de 18 852 086 en el año de 1936), que vivían en el área rural, eran atendidos solamente por curanderos, yerberos, hechiceros, etcétera. Y que habiendo 4 mil médicos universitarios en el país, éstos atendían sólo en áreas urbanas. Se habló también de las condiciones del medio rural y que era indispensable cambiar ese medio y mejorarlo. Con estos trabajos, Mendizábal mostró que la Revolución sólo podría salvarse si atendía la solución de la salubridad, el saneamiento, el aprovisionamiento de agua, la lucha contra las enfermedades y la dotación de un servicio médico científico.

En 1945, la Escuela de Medicina Rural cambia de sede a edificios del Casco de Santo Tomás. En 1965 cambió su nombre por Escuela Superior de Medicina, debido al prejuicio que vivían sus egresados por provenir de una escuela que dentro de su nombre especifica su carácter rural, por lo que se objetaba que sus egresados tuvieran competencia en el medio urbano, y debido también a la necesidad de actualizar los nuevos perfiles de atención a la salud que plantean los nuevos tiempos, lo que no implicó un cambio en la formación de profesionales de la salud comprometidos con los grupos vulnerables. El estudio de la antropología médica y la investigación en antropología han estado presentes en la Escuela Superior de Medicina del IPN desde su creación y forman parte en el diseño de los perfiles de egreso de sus estudiantes.

En el dossier que ahora tiene en sus manos, nos encontramos una reflexión desde los márgenes, como lo llama Oriol Romaí, quien describe las aportaciones de "antropólogas y antropólogos que son representativas de las nuevas generaciones que en este momento están ampliando y consolidando la práctica de la antropología de la medicina en España. Evidentemente, si en el título hemos mencionado lo de "algunas miradas" es porque, como acabamos de afirmar, estas aportaciones pueden ser significativas y no agotan los diferentes temas y enfoques que, de manera muy plural, pueblan hoy el campo de esta especialización antropológica en España: los estudios de género, las etnografías hospitalarias, las relaciones entre religión y medicina, las relaciones entre distintos tipos de sistemas médicos, los estudios de poblaciones específicas, como jóvenes y ancianos, los estudios sobre salud mental y psiquiatría transcultural, los análisis de las nuevas tecnologías reproductivas, entre otros, están contribuyendo al desarrollo de un campo al que se le reconoce ya plena legitimidad científica.

No se analizará la situación de la antropología de la medicina a nivel internacional, actualmente consolidada, sino que se harán unas breves referencias a su desarrollo en España, para situar al lector ante los siguientes trabajos. Más allá de algunos antecedentes ilustres, como el de Laín Entralgo, que podemos enmarcar más propiamente dentro del campo de la reflexión filosófica, o algunos trabajos de Caro Baroja, podemos empezar a hablar de la existencia de esta especialización dentro de la antropología social y cultural a partir de inicios de los ochenta, con la publicación de un libro colectivo sobre La antropología médica en España,1 y cuando en la Universidad de Tarragona, entonces todavía una delegación de la de Barcelona, se celebraron en septiembre de 1982 las Primeres Jornades d'Antropología de la Medicina, impulsadas por Josep Ma. Comelles que, además de hacer interesantes aportaciones teóricas a la misma, ha sido el gran animador de la antropología de la medicina en España.

Desde mediados de la década de los ochenta a la de los noventa del pasado siglo, este campo empezó a tener su presencia en los Congresos de Antropología del Estado Español y en reuniones celebrados en distintos puntos de su geografía (Madrid, País Vasco, Barcelona, Zaragoza, Andalucía...) hasta que tuvo su institucionalización académica en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, ya independiente de la de Barcelona, cuando en 1994 se inauguró el I Máster de Antropología de la Medicina, uno de los dos únicos existentes en aquel momento en toda Europa, junto con el de Brunel (Inglaterra), y al que pocos años después se sumaría el doctorado del mismo título. Dicho Master marcó quienes eran nuestros maestros, pues la programación inicial de éste la preparamos bajo la batuta del conocimiento y la experiencia de Lluís Mallart, que desarrolló toda su carrera académica en la Universidad de Nanterre, hasta que se avino a compartir con nosotros, en la Rovira i Virgili, sus últimos años de vida activa antes de la jubilación. Contamos también con las orientaciones y la participación de Tullio Sepilli, catedrático de Perugia, donde existía una potente escuela de antropología médica, y también con las de Eduardo Menéndez, del CIESAS, donde está el núcleo más potente de la antropología médica mexicana y que ha sido, sin duda, nuestra influencia más decisiva y persistente. Asimismo, el Master, reconociendo la importancia de las aportaciones anglosajonas a los estudios socioculturales de la salud y la enfermedad, focalizó en sus inicios una orientación latina, precisamente a partir del eje México–Nanterre–Perugia–Tarragona, que permitió criticar y renovar enfoques y planteamientos más adaptados a nuestros contextos culturales, sacándole provecho de este modo a cierta marginalidad de las antropologías latinas respecto a las corrientes hegemónicas de la antropología mundial. Desde entonces, las materias relacionadas con la antropología de la medicina se han ido incorporando a diversos estudios, aunque siempre con el raquitismo institucional que caracteriza la antropología española (una muestra del cual es que, a pesar de la gran producción existente en este campo,2 todavía no se tiene una publicación estable), y en estos momentos existe además la REDAM, una red virtual de los investigadores españoles a través de la que, entre otras cosas, se organizan coloquios bianuales, y la red europea Medical Anthropology at Home, que ha celebrado sus primeros encuentros en Amsterdam (1998), Tarragona (2001) y Perugia (2003), y más tarde en Finlandia (2005), Dinamarca (2008) y Francia (2010).

Hasta aquí el contexto del cual surgen los artículos que ahora presentamos; nos ilustra ya bastante sobre la fertilidad que, en determinadas condiciones históricas, se puede extraer de los márgenes: en relación con disciplinas, jerarquías y escuelas académicas. Pero el asunto no termina aquí, como se verá a partir de la lectura de estos materiales que, moviéndose en torno a un elemento común, como es el estudio de grupos marginales respecto al poder en la sociedad, nos muestran aproximaciones y análisis bastante diversos.

Los artículos que componen el dossier son los siguientes:

En "Los pros y los contras del uso de la mariguana", Cleva Villanueva aborda en su trabajo lo paradójico de los efectos de esta droga. Por una parte puede dar lugar, dependiendo de la cantidad, a efectos tóxicos y, por otra, puede emplearse como agente terapéutico. En este último aspecto, el artículo señala que el único efecto probado fehacientemente es para inhibir la náusea y el vómito en pacientes que reciben quimioterapia contra el cáncer y en pacientes con SIDA, quienes se benefician al mejorar su alimentación y evitar la pérdida de peso que en ambas condiciones conlleva la disminución de su defensa inmunológica. Hay muchos otras condiciones en donde se ha probado la mariguana pero falta consolidar la evidencia.

En el artículo "¿Se debe criminalizar el uso de drogas ilegales?", Nelson Alvarez presenta una serie de argumentos en los cuales basa la propuesta hecha ya en muchos foros y por muy distintas personas, sobre la despenalizacion del consumo de drogas ilegales, ya que las políticas prohibicionistas basadas en el modelo de lucha contra las drogas impulsado por el gobierno de Estados Unidos ha mostrado, además de su fracaso, las condiciones injustas e incluso brutales a las que se somete a los consumidores de las llamadas drogas ilegales.

El artículo de María de la Luz Sevilla "Discriminación, discurso y SIDA", en su primera parte realiza un recorrido histórico a través de distintas enfermedades estigmatizadas, desde la lepra en el siglo XIII, hasta llegar a la enfermedad del SIDA, donde la autora encuentra semejanzas en el discurso estigmatizador de estas enfermedades, al igual que con el cáncer. En la segunda parte hace una reflexión sobre la pluralidad y los elementos discursivos que están en juego en el discurso cotidiano del afectado por el VIH, quien ha sufrido la estigmatización, la homofobia, el rechazo y la marginación por quienes no aceptan la existencia de la diversidad.

En "Drogadicción, farmacodependencia y drogodependencia: definiciones, confusiones y aclaraciones", Luis Berruecos aborda el problema de las definiciones sobre el tema del consumo de drogas, la modificación de su incidencia y prevalencia, para plantear el problema de la tipología de las drogas. Desde la antropología, plantea una explicación sobre los factores que motivan el consumo, así como las formas y maneras del uso y abuso del consumo de drogas.

El trabajo "Adicciones, drogodependencias y "problema de la droga" en España: la costrucción de un problema social", Oriol Romaní presenta tanto el marco histórico, que permite entender el desarrollo de ciertos usos de drogas, básicamente la heroína, entre los años 1975–1995, como un modelo de análisis que, además de ser útil para explicar el fenómeno de las drogodependencias en particular, lo es también para detectar elementos clave en la construcción de un problema social.

Gabrielle Leflaive, a través de una ejemplar aproximación etnográfica y una interesante finura analítica, en su trabajo "Miseria y exclusión, dependencia y explotación, los yonquis de los años 2000", nos pone al descubierto tanto unas realidades que las opulentas sociedades europeas quisieran ocultar como mecanismos básicos de dominación, que pasan por la explotación económica, pero también por la dependencia biopsicológica y social mediatizadas por sustancias como la heroína o la cocaína.

"Exploración antropológica sobre la salud/enfermedad/atención en migrantes senegaleses de Barcelona", de Alejandro Goldberg, se centra en el seguimiento de procesos migratorios y sus relaciones con la salud–enfermedad–atención a través del estudio de un grupo de senegaleses en Barcelona, en el cual se destaca que sus problemas decisivos en el campo de la salud no provienen del supuesto "exotismo" de sus padecimientos, sino, sobre todo, de las difíciles condiciones de trabajo y de vida en que los sitúa su actual condición de inmigrantes en una sociedad europea.

Elvira Villa capta las complejidades y contradicciones de las distintas corrientes teóricas y sus relaciones con los planteamientos legales y las posiciones políticas sobre un tema en absoluto resuelto en la organización de nuestras sociedades, en su artículo "Estudio antropológico en torno a la prostitución", que es sobre todo una valiosa aportación a la crítica del discurso, teórico y social, a través del análisis de las distintas posiciones existentes acerca de la prostitución.

Mediante los artículos que se presentan, nos encontramos con "algunas miradas" de la antropología médica desde México y España, que muestran trabajos realizados en contextos académicos donde la reflexión acerca de este tema gira en torno a los grupos vulnerables; pero más allá de mirar desde los márgenes, se trata, en todo caso, de ver desde una metodología de análisis en el que se fundamenta el trabajo científico en todas las áreas del conocimiento.

 

Notas

1 Kenny, M. y De Miguel, J. [Eds.], La antropología médica en España, Barcelona, Anagrama, 1980.         [ Links ]

2 V. al respecto la compilación bibliogáfica realizada por Perdiguero, E., Comelles, J.M. Erkoreka, A., "Cuarenta años de antropología de la medicina en España [1960– 2000]", en el libro de E.Perdiguero y J. M.Comelles (Eds.) Medicina y cultura. Estudios entre la antropología y la medicina, Barcelona, Bellaterra.         [ Links ]

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