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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Córdoba  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a Arcelia Gonz&aacute;les Butr&oacute;n, <i>&Eacute;tica de la econom&iacute;a. Reflexiones y propuestas de otra econom&iacute;a desde Am&eacute;rica Latina</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvina M. Romano*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UMSNH/CIALC&#45;UNAM, 2010, 274 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, Argentina</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta es una obra esperanzadora y no por elo menos cr&iacute;tica que muchos de los an&aacute;lisis apocal&iacute;pticos que proliferan en el campo de las ciencias sociales. El enfoque te&oacute;rico que propone retomar se centra en una econom&iacute;a para la vida y no para la muerte, de tal suerte que Mar&iacute;a A. Gonz&aacute;les Butr&oacute;n ofrece al lector un abanico de posibilidades para la construcci&oacute;n de alternativas, de lucha por y para vivir en un medio en el que se respete y recupere la vida como valor primordial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cuesti&oacute;n que interpela positivamente desde un comienzo es la voz del "nosotros", presente a lo largo del relato. Y es que el nosotros es coherente con la cr&iacute;tica que hace la autora al individualismo que detenta para un solo individuo una cosmovisi&oacute;n, la cual s&oacute;lo puede elaborarse, crearse, en un proceso hist&oacute;rico colectivo. En este "nosotros" imagino/interpreto a las personas que creemos que otro mundo es posible, y no s&oacute;lo posible sino necesario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modo en que la autora presenta la articulaci&oacute;n entre lo econ&oacute;mico, lo pol&iacute;tico, lo filos&oacute;fico y lo epistemol&oacute;gico deja ver su valiosa capacidad para comprender y comunicar, en diferentes niveles de reflexi&oacute;n, el modo en que opera el sistema capitalista y en el que "ordena" nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Esto lama la atenci&oacute;n porque en la actualidad existe una importante tendencia a realizar an&aacute;lisis especializados incapaces (por falta de voluntad) de profundizar en los &aacute;mbitos hist&oacute;rico, te&oacute;rico y epistemol&oacute;gico. Esta obra es un ejemplo de que s&iacute; se puede realizar un an&aacute;lisis profundo de algo general como la "&eacute;tica en la econom&iacute;a", sin descuidar el rigor metodol&oacute;gico y sin perder el referente emp&iacute;rico en el camino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto se refleja en la manera en la que Gonz&aacute;les Butr&oacute;n logra exponer el proceso de construcci&oacute;n del conocimiento, no como "an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n de la realidad" (como algo que es objetivo en s&iacute; mismo, que est&aacute; ah&iacute; quieto e invariable para que nosotros lo observemos), sino como conocimiento que moldea la realidad a la medida de los intereses que lo impulsan.<sup><a href="#notas">1</a></sup> La pretensi&oacute;n (o ilusi&oacute;n) de una econom&iacute;a neutral, sin &eacute;tica, es en s&iacute; misma una postura &eacute;tica frente al mundo y lo que sucede en &eacute;l. La autora proporciona indicios para pensar (recordar) que esto mantiene una relaci&oacute;n directa con el intento de desvincular a la ciencia en general de la &eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Gonz&aacute;les Butr&oacute;n,"&#91;...&#93; la hip&oacute;tesis es que actualmente la globaliza&#45;ci&oacute;n econ&oacute;mica es de car&aacute;cter neoliberal, de econom&iacute;a de mercado total, que tiene su propio sustento &eacute;tico y viene produciendo nuevas consecuencias en diferentes aspectos" (pp. 21&#45;22). Entre elos encontramos que la transformaci&oacute;n del Estado ha implicado la privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas, la reformulaci&oacute;n del sistema de justicia, el reordenamiento de la funci&oacute;n de las Fuerzas Armadas que ahora tienen el rol de vigilar las propuestas macroecon&oacute;micas y reprimir las expresiones sociales. Los presupuestos epistemol&oacute;gicos que legitiman estos cambios se basan en la promoci&oacute;n del pragmatismo, el realismo y una visi&oacute;n homog&eacute;nea del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por estas razones es vital volver a una mirada &eacute;tica de la econom&iacute;a, desde lo te&oacute;rico y lo metodol&oacute;gico (p. 22). Es imperativo hacer conscientes los presupuestos &eacute;ticos que pueden ser negados por el discurso, pero que est&aacute;n siempre presentes, como parte constitutiva de cualquier intento de comprensi&oacute;n de la realidad. Por elo la autora analiza de modo detalado las consecuencias metodol&oacute;gicas de la concepci&oacute;n neoliberal de mundo. Al interpretar la sociedad como un compuesto de agentes individuales, la &uacute;nica forma de conocerlo es a trav&eacute;s de las acciones individuales y, por lo tanto, se legitima la visi&oacute;n "micro" ante la aproximaci&oacute;n "macro". Esto coincide con la apreciaci&oacute;n de que el concepto de sociedad deviene en un mero "nombre", porque lo real son los individuos, la sociedad es un "agregado de individuos". Las consecuencias de este modo de conocer la sociedad no han sido pocas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plano acad&eacute;mico, se percibe en el fen&oacute;meno de la creciente especiali&#45;zaci&oacute;n en las ciencias, y principalmente en las ciencias sociales, en la b&uacute;squeda del cientificismo de las ciencias naturales (la ilusi&oacute;n objetivista), que no s&oacute;lo est&aacute; presente en la econom&iacute;a neoliberal (que de hecho lo hace deliberadamente) sino que ha penetrado incluso en aquelas disciplinas que se jactan de renegar de este cientificismo. Este "disciplinamiento" guarda relaci&oacute;n con la divisi&oacute;n entre ciencias naturales y ciencias sociales y humanidades, clasificaci&oacute;n por cierto muy reciente en la historia de la humanidad (finales del siglo XIX) y la divisi&oacute;n entre historia por un lado y sociolog&iacute;a, ciencia pol&iacute;tica y econom&iacute;a por otro. Esta divisi&oacute;n obedece &#151;claramente&#151; a la ideolog&iacute;a liberal dominante a lo largo del siglo xk, que entiende que mercado, Estado y sociedad son esferas diferenciadas.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principios que justifican estas visiones del neoliberalismo, seg&uacute;n Gonza&#45;les Butr&oacute;n, se pueden resumir del siguiente modo: el hombre es b&aacute;sicamente ego&iacute;sta; la propiedad privada es una caracter&iacute;stica humana esencial; la mano invisible y el equilibrio de mercado son los mecanismos reguladores por excelencia; los seres humanos son todos diferentes; no existe la justicia social porque en el libre mercado hay ganadores y perdedores seg&uacute;n su habilidad y capacidad; la libertad es "actuar libremente en el mercado" y el mercado total es la &uacute;nica alternativa posible (p. 24).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas premisas anulan toda posibilidad de elegir a favor de la vida humana y a favor de la naturaleza. Por eso la autora expresa que el deseo del libro es continuar dando "raz&oacute;n de esperanza".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;les Butr&oacute;n expone datos estad&iacute;sticos que resumen de alg&uacute;n modo el impacto que ha tenido la implementaci&oacute;n de esta cosmovisi&oacute;n neoliberal del mundo en Am&eacute;rica Latina y en M&eacute;xico, que ha conducido entre otras cuestiones a aumentar la brecha entre ricos y pobres y que, a su vez, se materializ&oacute; en un abismo entre "la democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica y la democratizaci&oacute;n social". Es interesante este punto, porque la reflexi&oacute;n de la autora logra articular lo econ&oacute;mico, con lo pol&iacute;tico y lo social, en lugar de plantearlos como dimensiones separadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al proponer una mirada &eacute;tica de la econom&iacute;a (en el segundo cap&iacute;tulo), retoma los planteamientos de Amartya Sen para dar cuenta del modo en que se construy&oacute; y legitim&oacute; la distancia entre &eacute;tica y econom&iacute;a, proceso que redujo a la econom&iacute;a a una "ciencia de asignaci&oacute;n eficiente de los recursos", exenta de criterios &eacute;ticos. Esto condujo a un replanteo de la &eacute;tica desde una concepci&oacute;n de racionalidad que define una acci&oacute;n racional como una acci&oacute;n orientada por la consistencia interna en una determinada elecci&oacute;n y como una acci&oacute;n orientada a "maximizar el propio inter&eacute;s". Y aqu&iacute; la autora hace una pregunta escla&#45;recedora, si tenemos en cuenta el grado de naturalizaci&oacute;n que alcanz&oacute; esta concepci&oacute;n de racionalidad: &iquest;por qu&eacute; debe ser &uacute;nicamente racional perseguir el propio inter&eacute;s excluyendo todo lo dem&aacute;s? (p. 79). Esta pregunta es el punto de partida que deja en evidencia el modo en que se ha legalizado y legitimado un ser humano "individualista" y ego&iacute;sta como sin&oacute;nimo de ser humano "racional". Todos estos valores positivos, sin&oacute;nimos de "&eacute;xito".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para debatir la cosmovisi&oacute;n neoliberal, la autora rescata la obra de Hinke&#45;lammert, comenzando con la cr&iacute;tica que realiza este autor al pensamiento occidental como ordenador/creador de una determinada realidad.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Hinkelammert destaca que la sociedad occidental sustenta una racionalidad "meramente instrumental" (l&eacute;ase acci&oacute;n con arreglo a fines) que hace abstracci&oacute;n de los sujetos concretos con sus necesidades vitales y en las que no se garantiza la reproducci&oacute;n de la vida en todos sus sentidos (p. 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute;, desde mi punto de vista, quiz&aacute; puede discutirse el hecho de que el sistema capitalista s&iacute; precisa de la reproducci&oacute;n de la vida para garantizar su supervivencia, pero est&aacute; claro (considerando, por ejemplo, los datos cualitativos y cuantitativos brindados por la autora sobre la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de M&eacute;xico en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas) que este sistema no busca ni garantiza una "vida buena" para las mayor&iacute;as, sino que se trata de que &eacute;stas "sobrevivan" en condiciones m&iacute;nimas de subsistencia. Lo que est&aacute; en el centro de la l&oacute;gica capitalista es el capital, no el sujeto ni la naturaleza. El motor de este sistema es la l&oacute;gica que permite que unos pocos puedan/logren dominar al ser humano y a la naturaleza, para "maximizar" sus intereses. Indudablemente, desde esta postura, se puede levar al planeta a l&iacute;mites de subsistencia irracionales e "inhumanos" (como ya est&aacute; sucediendo) y mientras exista esta posibilidad es poco probable que los poderosos cambien de actitud, a menos que sean presionados por las "v&iacute;ctimas" (en t&eacute;rminos de Dussel) que, no por casualidad, son las mayor&iacute;as. El arreglo, sin embargo, puede salirse de control al transgredir los l&iacute;mites del marco de referencia de la vida misma, en la campa&ntilde;a de acumular mayor capital: me refiero a los del propio planeta Tierra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta cuesti&oacute;n es abordada de modo espec&iacute;fico por Hinkelammert<sup><a href="#notas">4</a></sup> en un texto sobre "el derecho a una vida decorosa". Aqu&iacute;, el autor sostiene que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la exigencia de una vida decorosa, tambi&eacute;n para aquel que con menos ingresos cuenta, tiene un sentido m&aacute;s preciso que se puede explicar con el concepto de c&aacute;lculo del l&iacute;mite aguantable. Visto desde el poder, hay siempre tentaci&oacute;n de llevar al m&iacute;nimo el abastecimiento de aquelos que no tienen poder. Desde el punto de vista de la maximizaci&oacute;n de los ingresos de los poderosos, el abastecimiento de los otros tiene que ser lo m&iacute;nimo necesario para que el sistema no quiebre: &eacute;se es el c&aacute;lculo del l&iacute;mite de lo aguantable. Pero se trata de un c&aacute;lculo aparente, porque el l&iacute;mite de lo aguantable se conoce solamente cuando se le ha franqueado. La consecuencia es la convulsi&oacute;n, la crisis, la amenaza a la sostenibilidad de la vida humana, y por tanto, al sistema mismo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica en la visi&oacute;n de acad&eacute;micos, como Hayek, es la acci&oacute;n racional&#45;instrumental, compuesta por la racionalidad y la eficiencia como bases necesarias para la competitividad (es decir, lo opuesto a la solidaridad). De este modo, la competitividad y la eficiencia devienen en valores supremos que "deciden la validez de otros valores". En s&iacute;ntesis definen qu&eacute; es la "vida buena". En contraposici&oacute;n a esta postura, la autora rescata a Hinkelammert, que plantea el concepto de "racionalidad reproductiva" (en lugar de racionalidad instrumental) vincul&aacute;ndolo con las condiciones de posibilidad de la vida humana, destacando que la vida del sujeto es la condici&oacute;n de posibilidad para la acci&oacute;n medio&#45;fin (p. 85). En este punto, conecta esta centralidad de la vida del sujeto con el concepto de "valor de uso", que &#151;tal y como lo se&ntilde;ala contundentemente la autora&#45; no por fruto de la casualidad fue paulatinamente reemplazado en la teor&iacute;a econ&oacute;mica neocl&aacute;sica por el concepto de "valor de cambio", generando que las necesidades vitales del sujeto se transformen en ideas abstractas y devengan en "gustos y preferencias", que son objeto exclusivo de la elecci&oacute;n del consumidor (p. 85). Seg&uacute;n Hinkelammert, visto como valor de uso, el producto decide sobre la vida y la muerte. Por consiguiente, el an&aacute;lisis del valor de uso concibe el proceso econ&oacute;mico desde el &aacute;ngulo de la vida y la muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las posturas de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica se basan en una idea de sociedad donde la posibilidad de existencia de un agregado de individuos obedece a las siguientes premisas: respeto a la propiedad plural (entendida como propiedad privada); respeto a las obligaciones contra&iacute;das y respeto al comercio, a la competencia y al beneficio. Esto se resume en la siguiente afirmaci&oacute;n: "La garant&iacute;a del orden vigente es la garant&iacute;a y seguridad de las posesiones". La justicia, entonces est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligada a la propiedad, que es el eje del orden social (p. 97).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la cr&iacute;tica a la concepci&oacute;n neoliberal de sociedad y de sujeto, la obra introduce un examen sumamente interesante y pertinente al posmodernismo. Esta corriente, seg&uacute;n Gonz&aacute;les Butr&oacute;n, niega al sujeto y se autodefine como neutral: "ser posmoderno implica convivir de modo no traum&aacute;tico con la falta de sentido" (p. 108). En la sociedad posmoderna, el sujeto es sujeto porque consume, porque la necesidad se transform&oacute; en demanda, tal como lo expone Hayek: "un nuevo bien o una nueva mercanc&iacute;a, antes de legar a ser una necesidad p&uacute;blica y formar parte de las necesidades de la vida, constituye en general un capricho de unos pocos elegidos. Los lujos de hoy son las necesidades del ma&ntilde;ana" (p. 110). As&iacute;, la transformaci&oacute;n de las "necesidades" en demanda y la creaci&oacute;n de la ilusi&oacute;n de que al consumir el individuo adquiere un mayor poder, ha sido quiz&aacute; el arma m&aacute;s eficiente para la reproducci&oacute;n del sistema capitalista en la periferia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo importante de la legitimaci&oacute;n de estas pr&aacute;cticas es que contribuyeron paulatinamente a naturalizar el rol del mercado como "ordenador" de la sociedad. El mercado como factor neutral capaz de brindar un orden que permita "maxi&#45;mizar los intereses de todos". As&iacute; es: todos pueden maximizar sus beneficios, siempre y cuando se "sometan libremente" al mercado. Aquelos que se nieguen, quedar&aacute;n "por elecci&oacute;n propia" excluidos de este orden y obtendr&aacute;n como &uacute;nica alternativa la miseria y la pobreza (p. 127). Este punto planteado por la autora es central para aproximarnos a la comprensi&oacute;n de algunas concepciones que se escuchan con frecuencia, como la que sostiene que "los pobres son pobres porque quieren", o porque "no trabajan lo suficiente" para mantenerse, porque no les gusta trabajar. Tambi&eacute;n permite reflexionar cr&iacute;ticamente sobre la visi&oacute;n de pobreza impulsada por los organismos internacionales de asistencia como la USAID, que sostiene que el acceso al mercado es el &uacute;nico modo de "salir de la pobreza", de modo tal que generar consumo es disminuir la pobreza.<sup><a href="#notas">5</a></sup> No sorprende, entonces, que seg&uacute;n el Banco Mundial, el r&eacute;cord de venta de celulares en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres de &Aacute;frica sea concebido como un indicador de "crecimiento y desarrolo".<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para no quedarse en la mera cr&iacute;tica de la concepci&oacute;n neoliberal de la econom&iacute;a, la autora dedica el cap&iacute;tulo cuarto a explicar que "una econom&iacute;a para la vida es posible". Menciona en una primera instancia, los avances en este sentido presentados en el Foro Social Mundial de 2001. A continuaci&oacute;n menciona diferentes alternativas como el social&#45;liberalismo o neokeynesianismo; el ecosocialismo; el poscapitalismo y la Carta de la Tierra (p. 175). Seg&uacute;n Gonz&aacute;les Butr&oacute;n, esta &uacute;ltima alternativa, que encuentra sus bases en las reflexiones de Boff, ser&iacute;a la m&aacute;s adecuada para promover una "econom&iacute;a para la vida". Tambi&eacute;n menciona el "Nuevo Proyecto Hist&oacute;rico" liderado por Dietrich y junto con &eacute;l, la propuesta econ&oacute;mica del "principio de la equivalencia" que recupera a la econom&iacute;a entendida como ciencia de la satisfacci&oacute;n de las necesidades humanas (p. 177). La "econom&iacute;a popular de la solidaridad" es otra alternativa, que agrega el factor de producci&oacute;n "C": cooperaci&oacute;n, comunidad, compa&ntilde;erismo y coordinaci&oacute;n (p. 184). A esto se suma la propuesta de "la econom&iacute;a social centrada en el trabajo", que propone una econom&iacute;a para la satisfacci&oacute;n de las necesidades de todos. No acepta el principio de la escasez como condici&oacute;n natural, sino que lo concibe como una construcci&oacute;n pol&iacute;tica, y propone una redistribuci&oacute;n fuerte de recursos, no s&oacute;lo de ingresos. Finalmente, la autora presenta las reflexiones sobre las posibilidades de cambio desde la econom&iacute;a ecol&oacute;gica, y los aportes te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos desde el feminismo y el movimiento de las mujeres. La riqueza del an&aacute;lisis resiente sin embargo la ausencia de una reflexi&oacute;n sobre las experiencias efectuadas por los gobiernos de Evo Morales en Bolivia y Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela, que m&aacute;s al&aacute; de sus m&uacute;ltiples limitaciones y contradicciones, constituyen tambi&eacute;n un ejemplo de que s&iacute; existen otras "alternativas" de cara al modelo neoliberal imperante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n as&iacute;, lo principal de la rica presentaci&oacute;n que nos ofrece la autora sobre el abanico de alternativas es que se trata de un ejercicio que permite apreciar que s&iacute; se est&aacute;n pensando, delineando e incluso levando a cabo propuestas que apuestan por una econom&iacute;a por la vida, por un sistema que est&eacute; orientado a la vida y no a la muerte, que considere al ser humano en todas sus dimensiones, no s&oacute;lo como "fuerza de trabajo", y que por lo tanto se centre en la relaci&oacute;n armoniosa entre ser humano y naturaleza. Y es que gran parte del "&eacute;xito" del sistema capitalista neoliberal reside en la anulaci&oacute;n de la esperanza de que "otro mundo es posible". De hecho, los gobiernos neoconservadores de Margaret Tatcher en Gran Breta&ntilde;a y Ronald Reagan en Estados Unidos, a principios de los a&ntilde;os ochenta, fueron conocidos con el lema de tina (por sus siglas en ingl&eacute;s: "There is No Alternative").</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir el libro, Gonz&aacute;les Butr&oacute;n retoma a Dussel y sus reflexiones sobre el "rescate del sujeto, como sujeto diferente", en oposici&oacute;n a la presi&oacute;n ho&#45;mogeneizadora impulsada por la cosmovisi&oacute;n neoliberal (que no por casualidad coincide con el paradigma de conocimiento impulsado desde Occidente). Rescatar al sujeto implica concebirlo como una "identidad con otros y otras", de modo que la subjetividad irrumpe en la individualidad. El individuo neoliberal calcula y defiende sus intereses particulares. La persona, en tanto sujeto, tambi&eacute;n defiende sus intereses, pero lo hace en la intersubjetividad establecida por el criterio seg&uacute;n el cual la amenaza a la vida de la otra y el otro es tambi&eacute;n amenaza para la propia vida, aunque "calculablemente, no hay el m&aacute;s m&iacute;nimo criterio para sostener esto" (p. 215). Y es que esta postura reivindicada por la autora deja en claro que somos mucho m&aacute;s que un c&aacute;lculo costo&#45;beneficio. La "rentabilidad" pierde su rol principal en un sujeto que vive con, por y para los dem&aacute;s. &Eacute;sa es la esencia de la vida en comunidad, que fue exitosamente despreciada y descalificada por un sistema orientado a la reproducci&oacute;n del capital, y no a la reproducci&oacute;n del ser humano y de la naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Gonz&aacute;les Butr&oacute;n nos invita a reflexionar de modo profundo y pol&iacute;ticamente comprometido acerca de la sociedad que tenemos y la sociedad que queremos, dando en todo momento indicios que ayudan al lector a mantener viva la utop&iacute;a, porque muchas y muchos est&aacute;n buscando y creando alternativas para devolver al sujeto y a la comunidad el rol protag&oacute;nico que el sistema capitalista neoliberal reserv&oacute; para el capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Es clave aqu&iacute; la relaci&oacute;n entre conocimiento e inter&eacute;s, vinculaci&oacute;n que la "ilusi&oacute;n objetivista", impulsada por las ciencias emp&iacute;rico anal&iacute;ticas y luego adoptada por las ciencias sociales, intenta ocultar o desconocer, tendencia que busca ser develada por la aproximaci&oacute;n cr&iacute;tica donde "inter&eacute;s y conocimiento" son uno. J&uuml;rgen Habermas, <i>Ciencia y t&eacute;cnica como ideolog&iacute;a,</i> Madrid, Taurus, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169336&pid=S1665-8574201100020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Immanuel Walerstein, "Abrir las ciencias sociales", en discurso brindado ante el Social Science Research Council, Nueva York, octubre, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169338&pid=S1665-8574201100020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Esta reflexi&oacute;n puede ser asociada a la idea de que Occidente se recrea a s&iacute; mismo al "recrear", desde la superioridad, aquellos espacios y culturas catalogadas como no occidentales. Estas culturas siempre son inferiores, deficientes o incompletas frente a la "cosmovisi&oacute;n" occidental, tal como lo expone de modo detalado Edward Said, <i>Orientalismo,</i> Barcelona, Debolsillo, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169340&pid=S1665-8574201100020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Franz Hinkelammert, "El derecho a una vida decorosa", <i>en Ambientico,</i> n&uacute;m. 90, San Jos&eacute;, marzo, 2001. En <a href="http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/90/index90.htm" target="_blank">http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien&#45;Tico/90/index90.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169342&pid=S1665-8574201100020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> La buena gobernanza "alivia la pobreza y promueve el crecimiento econ&oacute;mico alentando el flujo de inversiones", inversiones que a su vez generan mejoramiento en la calidad de vida, la expansi&oacute;n del comercio y estabilidad pol&iacute;tica &#91;.&#93; al impedir la estabilidad pol&iacute;tica y la predisposici&oacute;n para el comercio&#151;&#91;se&#93; deja mucha gente de lado, en la pobreza". "USAID supports Good Governance in Latin America and the Caribbean", 2004, pp. 2 y 4.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase Banco Mundial, "Push for High Tech Microfinance Part of a Development Trend", 2007. En: <a href="http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/NEWS/0,,contentMDK:21198794~pagePK:64257043~piPK:437376~theSitePK:4607,00.htm" target="_blank">http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/NEWS/0,,contentMDK:21198794~pagePK:64257043~piPK:437376~theSitePK:4607,00.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1169345&pid=S1665-8574201100020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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