<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0186-0348</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Secuencia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Secuencia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0186-0348</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0186-03482011000300006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caricatura y poder político. Crítica, censura y represión en la ciudad de México, 1876-1888]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Teitelbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vanesa]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<numero>81</numero>
<fpage>193</fpage>
<lpage>197</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0186-03482011000300006&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0186-03482011000300006&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0186-03482011000300006&amp;lng=en&amp;nrm=iso&amp;tlng=en"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fausta Gant&uacute;s, <i>Caricatura y poder pol&iacute;tico. Cr&iacute;tica, censura y represi&oacute;n en la ciudad de M&eacute;xico, 1876&#45;1888</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Vanesa Teitelbaum</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>El Colegio de M&eacute;xico/Instituto Mora, M&eacute;xico, 2009</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET)</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Fausta Gant&uacute;s, producto de la reelaboraci&oacute;n de su tesis doctoral, analiza con minuciosidad y agilidad el papel desempe&ntilde;ado por la caricatura en el M&eacute;xico porfiriano, en particular durante la etapa tuxtepecana. As&iacute; pues, el corte temporal de la obra comprende el periodo que inicia en 1876, cuando se proclam&oacute; el Plan de Tuxtepec y Porfirio D&iacute;az asumi&oacute; la presidencia de la rep&uacute;blica, y finaliza en 1888; contexto en el cual D&iacute;az, apoyado por la legislatura a trav&eacute;s de reformas constitucionales y respaldado por la fuerza militar, transit&oacute; &#8212;sostiene la autora&#8212; de los principios tuxtepecanos, especialmente el de la no reelecci&oacute;n, al establecimiento de la idea del "hombre necesario" y la consigna de la reelecci&oacute;n a su favor. Como explica Gant&uacute;s, esta transici&oacute;n tuvo su correlato en la prensa con caricaturas pol&iacute;ticas, ya que, tras el papel destacado que esta hab&iacute;a asumido en las luchas de los partidos por el acceso al poder, se convirti&oacute; hacia 1888 en un "espacio de cr&iacute;tica al poder, una especie de censor de las autoridades, una opci&oacute;n para la puesta en marcha de una cultura y pr&aacute;ctica de participaci&oacute;n ciudadana en los asuntos de gobierno" (p. 19).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de una definici&oacute;n de caricatura pol&iacute;tica, entendida como "una forma sat&iacute;rica simb&oacute;lica de interpretaci&oacute;n y de construcci&oacute;n de la realidad, una estrategia de acci&oacute;n &#8212;de personas y grupos&#8212; en las luchas por la producci&oacute;n y el control de imaginarios colectivos" (p. 14), Gant&uacute;s indaga el uso de este particular tipo de lenguaje que requer&iacute;a para su comprensi&oacute;n por parte del receptor de un determinado capital cultural. En tal sentido, y contrariamente a lo que generalmente suele pensarse, la autora sugiere con claridad dos niveles de lectura posible con respecto a la caricatura pol&iacute;tica: el que se circunscribe a la idea primaria de la imagen y no requiere por lo tanto de un caudal de conocimientos determinado sobre la realidad pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y cultural del pa&iacute;s, y un nivel m&aacute;s estructurado y complejo que comprende el sentido total del mensaje y necesita para ello de los conocimientos suficientes sobre el entorno caracter&iacute;stico del momento. Es decir, si bien la caricatura puede llegar a distintos sectores del p&uacute;blico, encuentra en el lector m&aacute;s preparado, en aquel que participa de los debates de la opini&oacute;n p&uacute;blica y pertenece a grupos acotados de la sociedad, su principal destinatario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del libro, que contiene significativas im&aacute;genes tomadas de la prensa mexicana, Gant&uacute;s recorre los momentos claves que signaron el uso de la caricatura pol&iacute;tica con el fin de explorar en profundidad una de las aristas centrales de la vida p&uacute;blica: la relaci&oacute;n entre prensa y poder pol&iacute;tico, al tiempo que sugiere una explicaci&oacute;n convincente en torno a la pol&iacute;tica porfirista que marc&oacute; el inicio de la consolidaci&oacute;n del Estado&#45;naci&oacute;n moderno en M&eacute;xico. Con todo ello, el trabajo nos permite no s&oacute;lo conocer m&aacute;s acerca de este particular tipo de lenguaje en la prensa, sino tambi&eacute;n sobre uno de los periodos m&aacute;s relevantes de la historia mexicana. Por lo expuesto, considero que el libro de Fausta Gant&uacute;s constituye un valioso e indispensable aporte, que seguramente resultar&aacute; de inter&eacute;s para los estudiosos de la historia cultural mexicana, as&iacute; como tambi&eacute;n para todos aquellos interesados en abordar las claves explicativas de la vida pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de un sistem&aacute;tico y s&oacute;lido trabajo de investigaci&oacute;n documental basado principalmente en el examen de las fuentes hemerogr&aacute;ficas, Gant&uacute;s desarrolla una trama que cubre los m&uacute;ltiples caminos de la interpretaci&oacute;n, abre interrogantes, propone explicaciones y sugiere relaciones y significados en torno a los distintos problemas que aborda el trabajo. En efecto, cuando uno recorre sus p&aacute;ginas tiene la sensaci&oacute;n de que la autora no dej&oacute; ning&uacute;n flanco por cubrir, no se rindi&oacute; ante ninguna explicaci&oacute;n r&aacute;pida y mucho menos simplista; por el contrario, tino de los m&eacute;ritos m&aacute;s destacados del libro es la sutileza y la destreza con las cuales su autora desmenuz&oacute;, analiz&oacute; y articul&oacute; uno por uno los diferentes niveles de explicaci&oacute;n de su objeto de estudio. Por ello, me atrevo a sugerir la importancia de este libro para enriquecer tanto el conocimiento historiogr&aacute;fico como el metodol&oacute;gico y te&oacute;rico, sirviendo, estimo, para modelos de an&aacute;lisis futuros del trabajo hist&oacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro consta de seis cap&iacute;tulos. El primero, centrado en el examen de la recepci&oacute;n de las caricaturas, comienza con la descripci&oacute;n de los antecedentes del auge de la caricatura en M&eacute;xico en la d&eacute;cada de los sesenta y setenta del siglo XIX, cuando esta desempe&ntilde;aba un papel destacado en las luchas partidistas por el poder. Posteriormente, analiza la evoluci&oacute;n de la prensa con caricaturas desde esas d&eacute;cadas hasta la de los a&ntilde;os ochenta, cuando aspir&oacute; a convertirse en instrumento</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de intervenci&oacute;n participativa de la sociedad en los asuntos de Estado; esto es, servir a la vez como origen y expresi&oacute;n de los intereses colectivos, procurando un ejercicio de cr&iacute;tica supuestamente racional, basada en la defensa de los intereses nacionales (p. 55).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta transformaci&oacute;n del papel de la prensa, y en particular de la prensa con caricaturas, estuvo estrechamente relacionada con el incremento de la censura y represi&oacute;n del gobierno en materia de libertad de prensa y de expresi&oacute;n. De esta forma, de los once peri&oacute;dicos con caricaturas existentes en 1877, primer a&ntilde;o de Porfirio D&iacute;az al frente del gobierno, se lleg&oacute; a s&oacute;lo dos en 1885, primer a&ntilde;o de su segundo periodo presidencial, tal como se&ntilde;ala Gant&uacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo se aboca a reconstruir el perfil social de los caricaturistas y explora en profundidad los rasgos m&aacute;s sobresalientes de su actividad. Como explica la autora, los caricaturistas constitu&iacute;an un grupo reducido en M&eacute;xico &#8212;en 1877 hab&iacute;a siete u ocho caricaturistas&#8212;, que proven&iacute;an por lo general de otros &aacute;mbitos culturales cercanos, como la pintura y la escultura, y se dedicaban a la elaboraci&oacute;n de caricaturas como una actividad complementaria. Para ganarse el sustento, el grueso de los caricaturistas ilustraba libros y carteles o colaboraba en peri&oacute;dicos, en donde prestaba sus servicios basados en la t&eacute;cnica y la creatividad, siguiendo el discurso imperante de la publicaci&oacute;n. En la medida que los caricaturistas trabajaban a cambio de un salario, deb&iacute;an adherirse a las pol&iacute;ticas period&iacute;sticas de la empresa en la que prestaban sus servicios, utilizando "todo su ingenio para encontrar la f&oacute;rmula m&aacute;s insidiosa de transmitir los mensajes" (p. 97). A partir de esta reconstrucci&oacute;n, Gant&uacute;s explora adem&aacute;s la influencia que ejercieron, por ejemplo, las filiaciones pol&iacute;ticas de los caricaturistas, las relaciones de solidaridad y enemistad entre ellos, as&iacute; como las jerarqu&iacute;as y supeditaciones laborales, para analizar la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica y la caricatura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo del libro estudia las caricaturas como lenguaje que fue configurando un discurso contestatario y cr&iacute;tico,</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">el cual constituy&oacute; un universo simb&oacute;lico paralelo, que sirvi&oacute; para ir construyendo una imagen particularmente negativa de los gobernantes, a la que no escapar&iacute;an Sebasti&aacute;n Lerdo de Tejada, Porfirio D&iacute;az y Manuel Gonz&aacute;lez (p. 150).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa direcci&oacute;n, la autora delimita distintos momentos en el uso de la caricatura. El primero correspondiente a la primera etapa tuxtepecana, entre 1876 y 1880, en el cual la caricatura alcanz&oacute; un lugar destacado en el enfrentamiento para acceder al poder entre lerdistas (en referencia a los partidarios de Sebasti&aacute;n Lerdo de Tejada) y porfiristas (en alusi&oacute;n a los que apoyaban a Porfirio D&iacute;az). A partir de entonces comenzaron a cambiar los contenidos de las im&aacute;genes para gradualmente transformarse en instrumentos de cr&iacute;tica al gobierno. En tal sentido, el a&ntilde;o de 1888 represent&oacute; un momento clave, ya que en el marco de la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen porfiriano y el abandono de los postulados tuxtepecanos adquiri&oacute; vigor el surgimiento de una cultura pol&iacute;tica de cr&iacute;tica y de denuncias, signada por las manifestaciones de descontento expresadas en los diarios opositores al gobierno que adquirieron fuerza y llegaron a ocupar amplios espacios. En este, que ser&iacute;a el segundo periodo de las caricaturas pol&iacute;ticas, caracterizadas por el prop&oacute;sito de cr&iacute;tica al gobierno, se construyeron, por ejemplo, determinados imaginarios en torno a los comportamientos y ambiciones de Porfirio D&iacute;az.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La caricatura buscaba escarnecer el referente al que alud&iacute;a. Como efecto de la ridiculizaci&oacute;n, que lo convert&iacute;a en un blanco de risas y de burlas, el protagonista escogido por la caricatura ve&iacute;a afectada su dignidad y el respeto hacia su persona. Si esta figura era la de un pol&iacute;tico, lo que se buscaba era debilitar su credibilidad, desestimar su capacidad de acci&oacute;n y por lo tanto disminuir su influencia en la vida pol&iacute;tica y el entorno social. Con estas importantes consideraciones Fausta Gant&uacute;s abre el an&aacute;lisis del cuarto cap&iacute;tulo de su libro, en donde propone que, m&aacute;s all&aacute; de los alcances y el efecto que realmente produc&iacute;a la caricatura, expon&iacute;a a las figuras pol&iacute;ticas a la posible p&eacute;rdida o reducci&oacute;n de su autoridad. El caudal de da&ntilde;os que pod&iacute;a producir la caricatura estaba estrechamente vinculado al grado de jerarqu&iacute;a de la figura expuesta; es decir, cuanto m&aacute;s grande era el rango de su investidura mayor ser&iacute;a entonces el da&ntilde;o producido por la caricatura. No cabe duda que en M&eacute;xico la m&aacute;xima autoridad de la rep&uacute;blica &#45;es decir, el presidente&#8212; era la principal figura contra la cual la caricatura pod&iacute;a dirigir su cr&iacute;tica. Como sugiere la autora, se entend&iacute;a que, por esa v&iacute;a, el da&ntilde;o no s&oacute;lo afectar&iacute;a a su persona, sino tambi&eacute;n el proyecto y la capacidad de acci&oacute;n del gobierno; incluso, la caricatura pod&iacute;a da&ntilde;ar el orden establecido y vulnerar los principios constitutivos de la naci&oacute;n misma y la consolidaci&oacute;n del Estado mexicano. En ese marco de preocupaciones, resulta comprensible que las autoridades de gobierno implementaran mecanismos para contener y disminuir el poder de las caricaturas publicadas por la prensa de oposici&oacute;n. Dentro de las modalidades empleadas por los gobernantes para contrarrestar la eficacia de la caricatura, Gant&uacute;s se&ntilde;ala la promoci&oacute;n o subvenci&oacute;n de peri&oacute;dicos afines al gobierno y la represi&oacute;n expl&iacute;cita o encubierta en contra de los periodistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pol&iacute;ticas de censura en contra de la prensa opositora incluyeron adem&aacute;s procedimientos legales y jur&iacute;dicos. Tal fue el caso de la reforma del art&iacute;culo s&eacute;ptimo constitucional que reg&iacute;a en el pa&iacute;s desde 1857, objeto de an&aacute;lisis del siguiente cap&iacute;tulo del libro. Como propone la autora, esta reforma implicaba centralmente modificar el tratamiento pata los delitos de imprenta, al suprimir los jurados populares que los juzgaban y Trasladarlos a la jurisdicci&oacute;n de los tribunales del orden com&uacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el trabajo contiene un &uacute;ltimo cap&iacute;tulo orientado al an&aacute;lisis del recurso cr&iacute;tico de la caricatura en contra de la actuaci&oacute;n de los jueces en el proceso seguido a los estudiantes y periodistas que hab&iacute;an sido detenidos por sus manifestaciones de oposici&oacute;n al gobierno, en particular ante el reconocimiento de la deuda inglesa. En la medida que el proceder de los jueces para establecer posibles motivaciones e intenciones en los actos, y en algunas ocasiones asignarles a estos el car&aacute;cter de delitos, se basaba en los postulados te&oacute;ricos provenientes de la psicolog&iacute;a criminal y la jurisprudencia, los caricaturistas incluyeron dentro de sus relaciones cr&iacute;ticas con el poder pol&iacute;tico la figura bautizada con el nombre de "Psicolog&iacute;a", en alusi&oacute;n directa a este arbitrio judicial que se convirti&oacute; as&iacute;, tal como se&ntilde;ala la autora, en un personaje de caricatura. Seg&uacute;n afirmaba la prensa opositora, el grado de amplitud y subjetividad que implicaba esta doctrina basada en la psicolog&iacute;a criminal se manifestaba con frecuencia en los procesos judiciales por delitos de imprenta. As&iacute;, por ejemplo, a partir de una serie de suposiciones, los jueces pod&iacute;an establecer motivaciones delictivas en contra de un funcionario o del Estado mismo en los autores de gacetillas o remitidos; con lo cual, era posible celebrar juicios por delitos de difamaci&oacute;n, injurias y ultrajes a las autoridades y a la naci&oacute;n, aunque estos delitos no resultaran evidentes, porque las mismas facultades otorgadas a los jueces los habilitaban para intuir y establecer consiguientemente objetivos no manifiestos detr&aacute;s de los escritos denunciados a la justicia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en sus conclusiones, Gant&uacute;s retoma la importancia del an&aacute;lisis de los prop&oacute;sitos y los usos de la caricatura pol&iacute;tica en la prensa &#8212;los cuales generaron un conjunto de medidas y reacciones por parte del poder p&uacute;blico&#8212; para comprender el desarrollo de la esfera p&uacute;blica durante el periodo tuxpepecano (1876&#45;1888). Este abordaje, se&ntilde;ala la autora, implica comprender la caricatura a partir de tres connotaciones: 1) como t&aacute;ctica de enfrenta&#45;miento entre grupos pol&iacute;ticos, 2) como estrategia de acci&oacute;n del periodismo en sus relaciones con el gobierno y 3) como espacio de conformaci&oacute;n y control de imaginarios colectivos, aspecto que, como bien lo advierte Gant&uacute;s en el desarrollo del libro, resuita el m&aacute;s complejo de abordar con respecto al tema de las caricaturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin &aacute;nimo de resumir todos los aportes del trabajo, me permito destacar el referido a los l&iacute;mites de la pol&iacute;tica represiva del gobierno porfirista. Como es sabido, la historiograf&iacute;a tradicional sobre M&eacute;xico durante el periodo generalmente conocido como porfiriato o porfirismo (en clara alusi&oacute;n al gobierno de Porfirio D&iacute;az) hab&iacute;a puesto el acento en el car&aacute;cter represivo y autoritario de su administraci&oacute;n. Sin embargo, estudios posteriores revisaron estos supuestos contribuyendo a hacer m&aacute;s complejo y a enriquecer el an&aacute;lisis de dicha tem&aacute;tica. En esa perspectiva podemos situar el libro de Fausta Gant&uacute;s, que a partir del examen de un campo de an&aacute;lisis tan poco explorado como el de la caricatura pol&iacute;tica ofrece un acercamiento renovado e inteligente al periodo de estudio se&ntilde;alado. Sin desconocer y mucho menos ignorar el nivel de represi&oacute;n del gobierno de Manuel Gonz&aacute;lez y especialmente de Porfirio D&iacute;az, la autora demuestra los frenos que alcanzaron las medidas represivas de D&iacute;az. Seg&uacute;n explica, fueron dos preocupaciones, la concerniente al prop&oacute;sito de respetar los marcos legales y los preceptos liberales impuestos por su gobierno y la vinculada con la necesidad de legitimar su presidencia en el pa&iacute;s y en el extranjero, las que impusieron los frenos a la instrumentaci&oacute;n de una pol&iacute;tica francamente autoritaria y represiva, dato clave adem&aacute;s para entender la supervivencia de la prensa independiente durante el periodo estudiado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el libro de Fausta Gant&uacute;s es una obra novedosa, sugerente y valiosa que cautivar&aacute; la atenci&oacute;n de quienes se interesan por los estudios de la imagen y la historia de la esfera p&uacute;blica. De lectura obligada para los especialistas en historia cultural y pol&iacute;tica mexicana, la obra logra a su vez suscitar interrogantes m&aacute;s all&aacute; del campo de especializaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
</article>
