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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una mirada a la formaci&oacute;n danc&iacute;stica mexicana (ca. 1919&#150;1945)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Esther Aguirre Lora*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Roxana Ramos Villalobos M&eacute;xico, CONACULTA/INBA/FONCA, 2009</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n, UNAM.</i> CE: <a href="mailto:lora@unam.mx">lora@unam.mx</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro cristaliza un largo proceso de intensas b&uacute;squedas que abrigan an&eacute;cdotas y relatos en familia, olor a madera, a luces, a colores, a sonidos, a cuerpos ba&ntilde;ados en sudor, a murmullos entre bastidores; di&aacute;logos y discusiones, lecturas y libros favoritos; pero tambi&eacute;n afectos y complicidades, filiaciones y lealtades. Inicia con el temprano acercamiento de su autora, Roxana Ramos, al mundo de la danza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En &eacute;l cambia el lugar de las preguntas, que habitualmente se hab&iacute;an dirigido a la danza, y renueva la perspectiva desde donde mirar a los bailarines y bailarinas, colocando el centro de las explicaciones m&aacute;s all&aacute; del mundo del espect&aacute;culo y aun de la simple diversi&oacute;n, en los procesos formativos, en la construcci&oacute;n de los caminos propios en el arte de formar bailarines, con lo cual aporta elementos para re&#150;pensar, desde la peculiaridad de sus pasos, el campo de la formaci&oacute;n art&iacute;stica en M&eacute;xico y, por qu&eacute; no, en nuestra regi&oacute;n latinoamericana, rostro que compartimos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocedora de avatares y vericuetos, la autora nos conduce por ese universo fascinante de cuerpos gr&aacute;ciles, et&eacute;reos, suspendidos, por segundos, en el aire, del que poco a poco emerge la preocupaci&oacute;n &#151;y ocupaci&oacute;n&#151; por profesionalizarlo, por inscribirlo en el territorio acad&eacute;mico, con reglas del juego que habr&aacute;n de dejar atr&aacute;s el aprendizaje emp&iacute;rico del oficio, codo a codo, en instancias particulares, como las de los propios bailarines de las compa&ntilde;&iacute;as de danza o las de las academias privadas establecidas en distintos puntos de la vida urbana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cuestiones que se plantea Roxana, el volver sobre los propios pasos para interrogarse sobre su condici&oacute;n de bailarina, maestra de bailarines, conforman un enclave dominado por los hilos sutiles de la memoria en la urdimbre de la historia cuyo trasfondo es la identidad profesional, pues han de responder a un "qui&eacute;n soy yo" colectivo, como una de las v&iacute;as privilegiadas para reconocerse en las herencias y las tradiciones, en los antecesores, que apuntalan el sentimiento compartido de pertenencia a la comunidad de maestros de danza, desde la cual asumir las tareas de futuro. Se trata, a fin de cuentas, de adquirir elementos que, frente a la complejidad del momento actual, sean propicios para asumirse como sujetos hist&oacute;ricos, con plena conciencia de que lo que se haga o se deje de hacer, pero tambi&eacute;n la manera y el sentido con que se haga, ha de comprometerse, en mayor o menor medida, en el tiempo por venir, con lo que tiene de legados y de tareas pendientes para las siguientes generaciones de bailarines y bailarinas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, una de las perspectivas privilegiadas en este libro es la hist&oacute;rica, pero no se trata de una historia cargada de fechas y de datos por s&iacute; mismos, sino que, orientada por la necesidad de inteligir un universo, borra fronteras y prisiones para pensar que lo que se percibe como problema no siempre fue as&iacute;, ni permaneci&oacute; est&aacute;tico y congelado en el curso de los a&ntilde;os, haciendo de la vida vivida en el presente, el punto de partida de la interrogaci&oacute;n. Es &eacute;sta una historia compleja hecha de dimensiones que han requerido del acopio de otras miradas, de instrumentos renovados y renovadores, donde la temporalidad, flexibilizada y diversificada, cobra sentido en el aprehender los procesos de formaci&oacute;n danc&iacute;stica, los propios ritmos de su despliegue, los protagonistas que apostaron a construir un pa&iacute;s diferente, entramados en el crecimiento urbano de la Ciudad de M&eacute;xico entre 1919 y 1945.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, se nos ofrece un texto riguroso y documentado, cuyos principales m&eacute;ritos son, entre otros, acercarnos a puntos nodales para comprender la modernizaci&oacute;n de las artes en M&eacute;xico en general, particularmente de la danza acad&eacute;mica, en el curso de la primera mitad del siglo XX, como pueden ser los que siguen:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL LUGAR DE LA DANZA EN LA CONSTRUCCI&Oacute;N DE UNA SENSIBILIDAD COLECTIVA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el asunto de lo nacional, como identidad colectiva, se fertiliza en el desdoblamiento de la naci&oacute;n mexicana alrededor del &uacute;ltimo tercio del siglo XIX, con la cabal conciencia de un grupo de artistas y pensadores liberales, para integrar una comunidad de cultura que habr&iacute;a de ser compartida por todos los mexicanos, el arco de tiempo en que transcurre esta indagaci&oacute;n corresponde a uno de los momentos culminantes de los movimientos culturales y art&iacute;sticos inscritos en las vertientes del nacionalismo acad&eacute;mico mexicano, fortalecidos, desde el Estado, a trav&eacute;s de instituciones p&uacute;blicas y pol&iacute;ticas <i>ad hoc; </i>se trata de un momento fecundo, muy relevante, donde las artes en nuestro pa&iacute;s, con grandes similitudes en Am&eacute;rica Latina, ocuparon un lugar privilegiado al ser cobijadas por las pol&iacute;ticas culturales en boga. El asunto era incidir en la construcci&oacute;n de otra memoria colectiva que propiciara el sentimiento de uni&oacute;n entre los habitantes del pa&iacute;s al percibirse como mexicanos, identificados con la naci&oacute;n; el imaginario de una sociedad revelada en las consignas de la revoluci&oacute;n cultural e institucional que seguir&iacute;a al movimiento armado (191O&#150;1917), y permear&iacute;a, dial&oacute;gicamente, las pr&aacute;cticas y los discursos de los artistas e intelectuales de la &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son precisamente los a&ntilde;os comprendidos entre 1920 y 1940 los que testimonian una redefinici&oacute;n de sentidos y de lenguajes motivados por la apuesta modernizadora &#151;influida por el h&aacute;lito de esperanza que infundiera la revoluci&oacute;n rusa&#151;, que quiere cancelar el arte al servicio de las &eacute;lites porfirianas, esto es, el arte de ornato, el arte como <i>divertimento, </i>el arte in&uacute;til &#151;tan impugnado por Carlos Ch&aacute;vez&#151;, encerrado entre cuatro paredes, abri&eacute;ndolo a favor de las nuevas fuerzas emergentes; se percibe el trabajo de la sociedad sobre s&iacute; misma, que nace de la sensibilidad hacia los nuevos problemas que constata y de las nuevas respuestas que debe encontrar. En este contexto, resulta evidente el papel que se le atribuir&aacute; a la danza, entre las otras artes, en el proyecto civilizatorio revolucionario, y las tareas que asumi&oacute;, en sus primeros a&ntilde;os de vida, la escuela p&uacute;blica de danza que indaga Roxana.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en medio de las crisis que hab&iacute;a revelado el movimiento armado, se marcaban rutas para la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s que incidieran en los discursos y pr&aacute;cticas de la vida social y cultural, donde el arte y los artistas habr&iacute;an de redefinir su papel en la sociedad, poniendo su arte al alcance de todos. El llamado a los artistas para que abandonaran su torre de marfil &#151;fuera &eacute;sta caballete, escenario cerrado, sal&oacute;n familiar o tertulia&#151; y, volviendo los ojos hacia la riqueza cultural que ofrec&iacute;a la realidad nacional, replantearan las fuentes y el sentido de su arte, ser&aacute; una constante a lo largo de aquellos a&ntilde;os, y devendr&aacute; la consigna vasconcelista donde fermentar&aacute;n las b&uacute;squedas nacionalistas que maduraban los legados del siglo XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aparici&oacute;n de las masas en la vida colectiva, fen&oacute;meno que no era nuevo aunque habr&iacute;a de dar sentido a la "revoluci&oacute;n de masas" que quer&iacute;a tomar distancia del pensamiento liberal contra el que se hab&iacute;a pronunciado y sustentar al nuevo Estado emergente, obligaba a abrirse a otros p&uacute;blicos, a otros escenarios multitudinarios que hoy nos parecen inconcebibles y asombrosos: la consigna del Estado fue llevar m&uacute;sica, teatro y danza a todo el pueblo, organizar ballet de masas con tem&aacute;ticas nacionales; la misma Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, rehabilitada por Vasconcelos, demandar&iacute;a la puesta en escena de grandes espect&aacute;culos populares. Llegar&iacute;an a ser el pan de cada d&iacute;a las puestas en escena en espacios abiertos, con capacidad de albergar a gran n&uacute;mero de espectador (como el Estadio Nacional de la colonia Roma), danzas realizadas por conjuntos muy grandes de alumnos &#151;como el <i>30&#150;30, Ballet simb&oacute;lico revolucionario </i>en el que participaron 500 parejas, o bien, <i>Tierra, </i>en la que intervinieron 3 mil alumnos&#151;, con escenas donde entrar&iacute;an de lleno los campesinos, el proletariado, los personajes populares, las luchas sociales abanderadas por la Revoluci&oacute;n; pudiera decirse que en esos momentos la danza deviene un "arte de Estado" que circula por fuera de los lugares consagrados. Fueron espect&aacute;culos magnificentes, luminosos, que marcaron la vida profesional de las generaciones que apostaron a instituir la formaci&oacute;n danc&iacute;stica p&uacute;blica, cuyo imaginario ser&iacute;a recogido por las generaciones sucesivas, no sin a&ntilde;oranza por el despliegue de las artes en aquel momento, como lo testimonian los profesores de danza que aportaron informaci&oacute;n para esta investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello necesariamente incidi&oacute; en el modo de vivir la danza, en su sentido, en las funciones que se le atribuyeron, en las zonas de vida social en que hab&iacute;a de expresarse, apuntalando el reordenamiento de pol&iacute;ticas culturales y educativas promisorias, en medio de los quiebres y carencias del momento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA INVENCI&Oacute;N DE LA FORMACI&Oacute;N DANC&Iacute;STICA MEXICANA.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro traza con maestr&iacute;a el mapa del problema: tras bambalinas, las mallas y los uniformes, los horarios, las barras, los espejos y el cuidado de s&iacute; mismo; m&aacute;s all&aacute; de los sentimientos de solidaridad con el grupo y la ambici&oacute;n de destacar, persiste la intenci&oacute;n de formar y de formarse, de lograr el virtuosismo en la t&eacute;cnica, pero tambi&eacute;n en la interpretaci&oacute;n, entrever&aacute;ndose los propios l&iacute;mites en el ense&ntilde;ar y en el aprender.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Modernizar la formaci&oacute;n danc&iacute;stica en M&eacute;xico fue una empresa compleja y visionaria que responder&iacute;a a lo que los artistas revolucionarios percib&iacute;an como las necesidades est&eacute;ticas, las necesidades de recreaci&oacute;n de las masas, de las multitudes, en un momento en que resultaban apremiantes las carencias de la instrucci&oacute;n p&uacute;blica en este terreno, las limitaciones experimentadas en los ambientes art&iacute;sticos y culturales, la desvinculaci&oacute;n de artistas e intelectuales con respecto a la realidad social y cultural del pa&iacute;s. La ecuaci&oacute;n era simple: si la consigna era poner el arte al alcance de todos, habr&iacute;a que intensificar la formaci&oacute;n de artistas y los cuadros de maestros de danza, de modo que la pol&iacute;tica de establecer las instituciones que se requer&iacute;an termin&oacute; por ser un "asunto de Estado". El camino de ida y vuelta entre el artista, la obra y el p&uacute;blico finalmente se redondeaba al integrar los espacios formativos que requer&iacute;a la mutaci&oacute;n civilizatoria a la que se asist&iacute;a. Sobre ello, sobre la institucionalizaci&oacute;n de estos procesos en el terreno del Estado revolucionario, se pone el eje de las explicaciones en esta indagaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para las generaciones que asumieron la tarea se planteaba el reto de hacer valer la realidad nacional en el &aacute;mbito universal, nutrirse de las tradiciones mexicanas, art&iacute;sticamente v&aacute;lidas, participando del lento movimiento pendular empe&ntilde;ado en desplazarse del cosmopolitismo europeizante a la exploraci&oacute;n de lo propio, de lo nacional. Hab&iacute;a que aprender a pensar, a sentir y a ver el mundo con los propios ojos, desde una mirada renovada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apostar a la construcci&oacute;n de la escuela p&uacute;blica de profesores de danza en M&eacute;xico no fue una tarea f&aacute;cil; implic&oacute; legitimar el oficio en distintos planos en los que se jugaba la inserci&oacute;n de la danza en el conjunto de las dem&aacute;s artes bellas de inicios del siglo XX &#151;poes&iacute;a y literatura, pl&aacute;stica, m&uacute;sica, teatro&#151;, as&iacute; como el reconocimiento de los bailarines por el gremio de artistas como tal. Dar&iacute;a la impresi&oacute;n que, en medio de los logros, hay un constante d&eacute;ficit, un reclamo a ser admitidos en un plano de igualdad entre los dem&aacute;s artistas de otras especialidades. La danza dar&iacute;a, constantemente, la batalla para abrirse espacio entre las dem&aacute;s artes, por lograr su autonom&iacute;a en el conjunto de las bellas artes y evitar el car&aacute;cter subsidiario o complementario de su arte y, por ende, de su formaci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente, ser&aacute;n &eacute;stos los momentos donde se lograr&iacute;an conjugar artistas de diversas procedencias disciplinares para distintas obras; la danza result&oacute; ser uno de los lugares m&aacute;s propicios para esta convergencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las rutas que se trazan en este complejo y abigarrado territorio, siendo atractivas y sugerentes no son complacientes: hablan de los polos de tensi&oacute;n permanente entre formar bailarines o formar maestros de danza, de los conflictos que plantea la certificaci&oacute;n, de la b&uacute;squeda de modelos propios, de las ritualizaciones revestidas de disciplinarizaci&oacute;n, de los lugares de mestizaje donde se acrisolan diversas tradiciones danc&iacute;sticas &#151;espa&ntilde;olas, francesas, italianas, rusas, estadounidenses, orientalistas&#151;, del giro hacia lo mexicano acorde con la impronta nacionalista de las artes revolucionarias, para el cual las aportaciones de los maestros misioneros resultaba de primer orden, aun cuando debieran de someterse a una erudita depuraci&oacute;n para figurar en la danza acad&eacute;mica... Hablan de los logros, de los momentos de mayor plenitud, de la participaci&oacute;n de reconocidos artistas nacionales e internacionales que cocinan las propuestas, pero tambi&eacute;n de los proyectos traicionados, de los conflictos de los protagonistas, del sufrimiento institucional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En medio de este mapa subyace la labor de la autora &#151;Roxana <i>cart&oacute;grafo&#151;, </i>explorando el territorio con otros instrumentos, descubriendo archivos, trazando rutas, linderos e itinerarios, develando trayectorias, marcando nudos, desdibujando fronteras disciplinares, cobij&aacute;ndose en otras vecindades, delineando topograf&iacute;as, resisti&eacute;ndose a encajonar procesos que contin&uacute;an abiertos a nuevas exploraciones de ella, de otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, quedar&aacute; claro al lector que el campo de la formaci&oacute;n art&iacute;stica en nuestro pa&iacute;s es un campo en plena efervescencia, urgido de indagaciones generosas, que requiere nutrirse de muchas historias hechas con rigor, pero tambi&eacute;n con imaginaci&oacute;n y pasi&oacute;n por el arte. Es &eacute;ste el terreno que abona <i>Una mirada a la formaci&oacute;n danc&iacute;st&iacute;ca mexicana (ca.1919&#150;1945), </i>cuya publicaci&oacute;n, es por dem&aacute;s decirlo, constituye un acierto.</font></p>      ]]></body>
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