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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Roberto Fragomeno, <i>El obst&aacute;culo y la inquietud. Cinco estudios sobre Hegel</i></b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Pedro Arriaga Arroyo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Arlek&iacute;n, San Jos&eacute;, 2012</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/valencia/v6n11/a11s1.jpg"></font></p>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que el comentario filos&oacute;fico nunca puede ser completamente inocente; es decir, que siempre implica ya una cierta forma de aproximarse a un autor o a un texto, es com&uacute;n encontrarse con estudios o comentarios filos&oacute;ficos que no desarrollan a fondo ni la perspectiva propia de quien los escribe, ni confronta lo estudiado o comentado con las problem&aacute;ticas del presente. En <i>El obst&aacute;culo y la inquietud. Cinco estudios sobre Hegel,</i> de Roberto Fragomeno, encontramos una valiosa excepci&oacute;n a la situaci&oacute;n antes descrita.</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de ser un texto breve, la impronta del autor se deja sentir en la selecci&oacute;n de los temas y en el estilo de su exposici&oacute;n. La frase corta, reflexiva, aquella que es m&aacute;s una expresi&oacute;n a explorar que una sentencia o una definici&oacute;n es frecuente en los cinco estudios de Fragomeno. Pareciera que la pluma del escritor diera un golpe de luz, una pausa moment&aacute;nea para redondear una idea, para relacionarla con algo m&aacute;s, o simplemente para liberarla. Muy lejos del estilo &aacute;rido y sistem&aacute;tico de los <i>papers</i> de las revistas especializadas o de los <i>handbooks</i> o <i>companions.</i> Cierto, &eacute;stos &uacute;ltimos son claros y pedag&oacute;gicos, pero a costa de cierto encubrimiento, esconden la viveza de un pensamiento que tiene que inventar, arriesgarse, bien podr&iacute;amos decir, atreverse a rozar con lo po&eacute;tico. En fin, la prosa del autor deja ver su trabajo m&aacute;s all&aacute; de lo expositivo o lo explicativo, su trabajo de pensamiento.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor invita entonces a pensar a Hegel y con Hegel. Quiz&aacute;s ya, impl&iacute;citamente, neg&aacute;ndolo, es decir, contra Hegel. Y lo hace por medio de cinco estudios que versan, en ese orden, sobre el trabajo, el lenguaje, la religi&oacute;n, la tragedia y la hegemon&iacute;a. Temas todos cruciales en el pensamiento filos&oacute;fico del siglo XX en los que Hegel ha dejado su marca que, aun cuando no se quiera, es necesario reconocer, y a&uacute;n m&aacute;s si se desea pensar fuera de Hegel.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer estudio elabora su argumentaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n del deseo con el trabajo. Constata que ya en la <i>Fenomenolog&iacute;a del esp&iacute;ritu</i> es posible ver esta relaci&oacute;n como una relaci&oacute;n fundamental en tanto es un momento necesario para llegar al esp&iacute;ritu absoluto. La dial&eacute;ctica del amo y el esclavo en una figura que abre la perspectiva del resultado de la tensi&oacute;n fundamental entre deseo&#45;trabajo&#45;satisfacci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto puede ser muestra de hasta donde Hegel vislumbraba los primeros rayos de la aurora del pensamiento del siglo XX. El llamado <i>giro ling&uuml;&iacute;stico</i> de la filosof&iacute;a es as&iacute;, en realidad, el resultado de un proceso que estaba ya en marcha en la &eacute;poca de Hegel. Y este giro no es relativo s&oacute;lo a la epistemolog&iacute;a, a la &eacute;tica de la comunicaci&oacute;n o a la posibilidad hermen&eacute;utica. Se trata de algo que redefine, de fondo a la filosof&iacute;a misma. De ah&iacute; que, si bien es tratada por Fragomeno como una inquietud, se debe ser consciente que es una inquietud fundamental en tanto fundante.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer estudio trata sobre el proceso y las consecuencias de la inminente inmanencia de Dios. Es un proceso bastante claro con unas consecuencias extraordinarias. Es bien sabido que Hegel siempre conserv&oacute; cerca de su horizonte la cuesti&oacute;n religiosa aunque s&oacute;lo fuera para ser superada por la filosof&iacute;a. Nunca est&aacute; dem&aacute;s esclarecer que superar no significa suprimir, sino comprender y extenderse. Fragomeno entiende esto muy bien y muestra como esta superaci&oacute;n es muestra de la dinamicidad del pensamiento hegeliano.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto ensayo es, a mi juicio, el m&aacute;s logrado. A trav&eacute;s del tema de la condici&oacute;n tr&aacute;gica, Fragomeno logra abrir el n&uacute;cleo del discurrir hegeliano. La tragedia revela la crisis impl&iacute;cita en la postulaci&oacute;n del principio de identidad. La tragedia es la figura general que comprende el ser que no&#45;es, el ser que es nada en su plasticidad. Edipo es rey porque ya no puede serlo; y Fausto en su b&uacute;squeda de ser absoluto, descubre que no es. La relaci&oacute;n Goethe&#45;Hegel aparece as&iacute; como una v&iacute;a de acceso de comprensi&oacute;n de la piedra de toque de la filosof&iacute;a hegeliana: la negatividad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo ensayo toca el dif&iacute;cil tema de lo pol&iacute;tico en Hegel justo ah&iacute; donde es m&aacute;s dif&iacute;cil y m&aacute;s interesante de ser tratado: en lo hegem&oacute;nico y lo incluyente. Esta parte repasa b&aacute;sicamente los par&aacute;grafos &sect;41&#45;&sect;360 de la <i>Filosof&iacute;a del derecho.</i> Fragomeno muestra una distancia b&aacute;sica con la defensa del colonialismo y los principados que se pueden encontrar en Hegel pero insiste, y este es, creemos, el meollo de este estudio, en que la filosof&iacute;a pol&iacute;tica de Hegel debe leerse a la luz de estos conceptos que, ya a <i>prima facie</i> parecen pares dial&eacute;cticos: hegemon&iacute;a e inclusi&oacute;n. &Eacute;ste es el punto principal del ensayo. El hecho de que Fragomeno rescate con esta visi&oacute;n el momento en que Hegel menciona a Am&eacute;rica Latina deja ver hasta qu&eacute; punto est&aacute; en busca de lo actual y lo cercano en el pensamiento del fil&oacute;sofo alem&aacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este recorrido es, pues, del mayor inter&eacute;s. Se trata de un texto que comprende muy bien a la filosof&iacute;a hegeliana lejos de las caricaturas que se pueden encontrar demasiado frecuentemente en algunos sitios donde Hegel es visto como un conservador y continuador de las pretensiones desmedidas de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica, como un eu&#45;rocentrista antidemocr&aacute;tico, como un simplificador de lo real a un esquema tr&iacute;adico o un negador del principio de identidad, es decir: un il&oacute;gico, un metaf&iacute;sico, un idealista, un pseudocient&iacute;fico. Muy por el contrario. En los cinco ensayos podemos ver la vitalidad de Hegel en su comprensi&oacute;n justa.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y m&aacute;s all&aacute; de la intelecci&oacute;n adecuada del autor, es de destacarse el desarrollo netamente filos&oacute;fico de Fragomeno. Todos los ensayos, en su aparente disparidad, est&aacute;n conectados por la preocupaci&oacute;n (expuesta en las conclusiones del libro) de poner a prueba el rendimiento de Hegel para las problem&aacute;ticas contempor&aacute;neas. &iquest;C&oacute;mo nos puede ser &uacute;til la filosof&iacute;a hegeliana cuando se piensa el trabajo, el goce, el lenguaje, la religi&oacute;n, lo tr&aacute;gico, la hegemon&iacute;a y la inclusi&oacute;n en una contemporaneidad difusa, todav&iacute;a fragmentaria, inacabable por principio? Ha pasado el siglo XX y quiz&aacute;s ya sea tiempo de que la lechuza de Minerva emprenda el vuelo por el que hab&iacute;a estado aguardando para adentrarse en los vestigios del d&iacute;a pero que constituyen la noche del presente. Pero &iquest;hasta qu&eacute; punto con o contra Hegel? Fragomeno nos responde con todo su texto: con Hegel para pensar contra Hegel, como en su tiempo lo hizo Marx. Se recuerda de inmediato aqu&iacute; las palabras de Foucault cuando reconoc&iacute;a su deuda con Jean Hyppolite: "Pero escapar de verdad a Hegel supone apreciar exactamente lo que cuesta separarse de &eacute;l; esto supone saber hasta qu&eacute; punto Hegel, insidiosamente quiz&aacute;, se ha aproximado a nosotros; esto supone saber lo que es todav&iacute;a hegeliano en aquello que nos permite pensar contra Hegel; y medir hasta qu&eacute; punto nuestro recurso contra &eacute;l es todav&iacute;a una astucia suya al t&eacute;rmino de la cual nos espera, inm&oacute;vil y en otra parte".</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obst&aacute;culo e inquietud definen muy adecuadamente tanto el tono del libro como la forma en que &eacute;ste muestra algunos temas de la filosof&iacute;a hegeliana. Lo &uacute;nico faltante en este binomio es aquello a lo que Roberto Fragomeno invita a buscar: el &iacute;mpetu que sea suficiente para que la inquietud se convierta en la fuerza que nos haga superar el obst&aacute;culo, aunque ahora con la conciencia que, si apenas se ha cruzado, ya se ha erigido otro obst&aacute;culo, m&aacute;s terrible, y por lo tanto m&aacute;s nuestro.</font></p>       ]]></body>
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