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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nacionalismo y revolución: los acontecimientos de 1911 en Baja California]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nacionalismo y revoluci&oacute;n: los acontecimientos de 1911 en Baja California</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Alberto Maga&ntilde;a Mancillas*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Marco Antonio Samaniego (2008), Mexicali, Universidad Aut&oacute;noma de Baja California, Centro Cultural Tijuana, 650 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador adscrito al Centro de Investigaciones Culturales&#150;Museo de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California. Correo electr&oacute;nico <a href="mailto:mario_magana@yahoo.com">mario_magana@yahoo.com</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de una obra como <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n: los acontecimientos de 1911 en Baja California</i> resulta interesante, sobre todo para quienes desconocemos la historia de la primera mitad del siglo XX de los grupos que habitaron el actual estado de Baja California, ya que nos introduce en una serie de eventos pol&eacute;micos de la entidad y tambi&eacute;n en el espectro de los estudios sobre la Revoluci&oacute;n Mexicana. El autor se&ntilde;ala: "Hab&iacute;a muchas afirmaciones que no ten&iacute;an sustento y que eran realizadas al calor de una discusi&oacute;n sin mucha investigaci&oacute;n que sustente lo se&ntilde;alado" (p. 16). Considero que la cita anterior muestra una caracter&iacute;stica de ese periodo, y tambi&eacute;n de buena parte de la historia de Baja California, ante la falacia de su supuesta "juventud" como estado y del poco conocimiento del trabajo acad&eacute;mico hist&oacute;rico y del realizado por un sector de la opini&oacute;n p&uacute;blica regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; integrado por nueve cap&iacute;tulos, una introducci&oacute;n y las conclusiones, subtituladas "Propuestas para discusi&oacute;n: hacia otras vertientes". Los primeros dos cap&iacute;tulos, "El Distrito Norte de la Baja en 1911: la diversidad social" y "Filibusterismo y anexi&oacute;n: una larga historia en Baja California", est&aacute;n dedicados a los antecedentes y el contexto hist&oacute;rico regional. Los siguientes seis tienen que ver con el an&aacute;lisis de los sucesos ocurridos entre enero y junio de 1911 en el norte bajacaliforniano: "La toma de Mexicali: detalles de una revoluci&oacute;n"; "&iexcl;Ah&iacute; vienen los filibusteros!"; "Los permanentes conflictos internos. Valle de Mexicali y Valle Imperial: una relaci&oacute;n conflictiva"; "Los bajacalifornianos: resistencia y descontento"; "Tijuana: magonismo, maderismo y filibusterismo" y "Entre el magonismo y el maderismo". El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, titulado "Los &uacute;ltimos intentos de rebeli&oacute;n en 1911", trata sobre algunos hechos posteriores a junio del a&ntilde;o citado y relacionados con los eventos y movimientos pol&iacute;tico&#150;militares previos, y que son el n&uacute;cleo del denominado "movimiento armado de 1911".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece desproporcionado dedicar 650 p&aacute;ginas al estudio de un conjunto de acontecimientos pol&iacute;ticos, sociales y militares ocurridos entre el 29 de enero y el 2 2 de junio de 1911, es decir alrededor de cinco meses, entre los pueblos de Mexicali, Tecate, El &Aacute;lamo y Tijuana, la parte m&aacute;s septentrional del entonces Distrito Norte de la Baja California. Esta apreciaci&oacute;n se justificar&iacute;a si el libro se refiriera a los sucesos y sujetos aislados, pero poco a poco, se comprende que la intencionalidad del autor es otra. Samaniego plantea, que "la presente obra tiene como intenci&oacute;n demostrar c&oacute;mo un movimiento armado con diferentes objetivos, en el contexto general de la Revoluci&oacute;n Mexicana y de las relaciones M&eacute;xico&#150;Estados Unidos, fue considerado como anexionista" (p. 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es en las conclusiones donde los lectores, en especial los historiadores, confirmar&aacute;n lo que se fue desplegando en los cap&iacute;tulos, sobre todo a partir del tercero, y es que el estudio est&aacute; centrado en el an&aacute;lisis de los discursos, tanto de los historiadores como de los participantes en el denominado movimiento armado de 1911, pero primordialmente del elaborado por los editores de los peri&oacute;dicos principales del sur de California, que como lo demuestra el autor se suman a los sujetos hist&oacute;ricos de la &eacute;poca, e indica que "no se ha establecido que hubo profundas diferencias entre las empresas period&iacute;sticas, que resultan definitivas para comprender el sentido de la informaci&oacute;n que proporcionan" (p. 243).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n</i> es un estudio de los textos generados durante y despu&eacute;s de 1911, Samaniego indica: "Los textos reflejan y generan realidades sociales, est&aacute;n constituidos y a su vez constituyen las formaciones sociales discursivas que sostienen, resisten, impugnan o buscan transformar. Es decir, no est&aacute;n ah&iacute; porque s&iacute;, sino que fueron escritos con un fin, como parte de discusiones o propuestas en el contexto en que fueron elaborados y, por tanto, debemos entender sus fines" (p. 628).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo mismo suceder&iacute;a con <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n</i>, es indudable que si estas apreciaciones y definiciones de la intencionalidad de la obra rese&ntilde;ada hubieran aparecido en la introducci&oacute;n y en el t&iacute;tulo, el encuentro del lector con ella ser&iacute;a diferente. Se trata de una estrategia narrativa escogida por el autor, igual de v&aacute;lida que cualquier otra, aunque supeditada a un lector&#150;destinatario espec&iacute;fico, que no es expl&iacute;cito, que ser&iacute;a el seguidor de las diferentes explicaciones consagradas socialmente (magonismo versus filibusterismo), as&iacute; como a historiadores que han apoyado alguna de estas posturas opuestas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor nos presenta varias discusiones sobre las construcciones explicativas de lo que aconteci&oacute; entre el 29 de enero y el 22 de junio de 1911 en el Distrito Norte de la Baja California, pero tambi&eacute;n acerca de las aportaciones que &eacute;stas tuvieron en la conformaci&oacute;n de los imaginarios sociales desde entonces hasta el presente. As&iacute;, en una estructura narrativa en apariencia lineal en lo temporal, de los cap&iacute;tulos tres al nueve, de enero a diciembre de 1911 (con algunas referencias a hechos posteriores hasta 1913), se van analizando y explicando los acontecimientos para distanciar la propuesta del autor de los dos grandes esquemas explicativos: se trat&oacute; de un movimiento magonista o uno filibustero. Adem&aacute;s, estar&iacute;a un tercer frente de deslinde acad&eacute;mico, dedicado a las interpretaciones de la documentaci&oacute;n por parte de los historiadores, que favorecen a alguno de los esquemas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entendida esta estructura de la obra <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n</i>, el lector puede apreciar el hilo conductor que le permite a Samaniego expresar su interpretaci&oacute;n de los sucesos y delimitar su postura frente a las conocidas de ellos hasta ahora, ya sea por historiadores, cronistas, partidarios o detractores de uno y otro bando, facciones o grupos socio&eacute;tnicos. Hay que tomar en cuenta este enfoque, ya que en varias secciones existe una reiteraci&oacute;n aparente de las argumentaciones sustentadas, que culminan en expresiones como: "De all&iacute; que estemos en desacuerdo con la hip&oacute;tesis de que Velasco Ceballos fuera el inventor de la tesis de filibusterismo" (p. 227).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de esta obra es &uacute;til para los interesados en lo acaecido en 1911 en el Distrito Norte de la Baja California, as&iacute; como para quienes buscan conocer las formas de lucha del inicio de la denominada Revoluci&oacute;n Mexicana en el territorio nacional. Adem&aacute;s, es un libro que los estudiantes de historia deben conocer para comprender las formas y estrategias interpretativas elaboradas por los historiadores en un marco m&aacute;s amplio, que una tendencia neopositivista enmascarada en la explicaci&oacute;n profusa y detallada de los acontecimientos. Toda descripci&oacute;n debe estar acompa&ntilde;ada de una interpretaci&oacute;n de los significados de las acciones humanas en un tiempo y un espacio hist&oacute;ricamente determinados, pero adem&aacute;s de una definici&oacute;n del lugar desde donde escribe el estudioso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Samaniego se&ntilde;ala que cuando queremos encontrar lo que deseamos, lo logramos sin importar las evidencias contrarias. Si se quiere demostrar que el movimiento armado de 1911 en el Distrito Norte de la Baja California fue filibustero, magonista, maderista o revolucionario, se pueden encontrar documentos que apoyen esta hip&oacute;tesis, pero se tendr&aacute;n que ignorar las dem&aacute;s evidencias que no encajan con nuestra supuesta "verdad hist&oacute;rica", que es s&oacute;lo <i>nuestra</i> interpretaci&oacute;n de lo ocurrido, condicionada por una intencionalidad producto de <i>nuestra</i> historicidad como sujetos sociales. Es por ello que &eacute;l introdujo a dos actores tradicionalmente olvidados por las corrientes explicativas predominantes: los ind&iacute;genas y rancheros locales. Sobre los primeros, &eacute;l indica que: "destacarlos es importante, porque su participaci&oacute;n compromete seriamente las dos versiones" (p. 630), as&iacute; como la colaboraci&oacute;n de los rancheros locales, o m&aacute;s bien de los habitantes bajacalifornianos involucrados en las actividades pol&iacute;tico&#150;militares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra nos enfrenta a las interpretaciones de los historiadores, una de las discusiones relegadas del quehacer historiogr&aacute;fico, pero adem&aacute;s a la utilizaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a como instrumento de delimitaci&oacute;n de los objetos de estudio, que son resultado de consensos entre los participantes de la historia, y que algunos los dan por hecho para "explicar" los acontecimientos y sujetos hist&oacute;ricos. <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n</i> propone la necesidad de impulsar m&aacute;s el trabajo de reconstrucci&oacute;n, construcci&oacute;n y deconstrucci&oacute;n de los sucesos y sujetos de los grupos humanos en el pasado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, es interesante c&oacute;mo algunos lectores, especializados en los siglos XVIII y XIX de la misma regi&oacute;n, encontramos en las incongruencias aparentes de las formas de actuaci&oacute;n de los sujetos hist&oacute;ricos del movimiento armado de 1911, sobre todo de los rancheros e ind&iacute;genas del septentri&oacute;n del Distrito Norte de la Baja California, expresiones de imaginarios sociales propios del siglo XIX, en especial las que pudieran interpretarse como filibusterismo anexionista. Lo que nos llevar&iacute;a a la necesidad de realizar el estudio hasta ahora pospuesto sobre el filibusterismo decimon&oacute;nico estadounidense, durante el periodo denominado <i>antebellum</i> o lapso anterior a la guerra de Secesi&oacute;n (1861), donde el Destino Manifiesto motiv&oacute; toda una corriente ideol&oacute;gica entre los "j&oacute;venes estadounidenses" de b&uacute;squeda de riqueza y gloria fuera de sus reci&eacute;n establecidas fronteras, que los llev&oacute; a atacar Hawai, Canad&aacute;, Cuba, M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica. <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n</i> hace evidente que esta forma de filibusterismo, a inicios del siglo XX, segu&iacute;a teniendo seguidores entre adolescentes estadounidenses que buscaron enlistarse con los "insurgentes" en Tijuana, de acuerdo con la informaci&oacute;n difundida por el <i>San Diego Sun</i> de que "hab&iacute;a muchos j&oacute;venes en el grupo; incluso indic&oacute; que una tercera parte eran estudiantes de las universidades de Yale, Harvard y Princeton" (pp. 490&#150;491).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero adem&aacute;s, segu&iacute;a presente el recuerdo de la expedici&oacute;n filibustera de Willian Walker al septentri&oacute;n del entonces Partido Norte de la Baja California (1853&#150;1854), y que en general perjudic&oacute; ala costa occidental, donde Emilio Guerrero estuvo atacando a rancheros, colonos y comerciantes en 1911, ya que su efecto econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y demogr&aacute;fico fue devastador para la regi&oacute;n. Como ejemplo, se puede se&ntilde;alar que para 1855 se estima una poblaci&oacute;n no ind&iacute;gena, es decir de rancheros, colonos y sus familias en alrededor de 3 72 personas. En 1870, seis rancheros iniciaron una serie de juicios contra el gobierno estadounidense por los da&ntilde;os causados por Walker y su gavilla, al violar las leyes de neutralidad y el monto solicitado fue de 5 544 110 pesos. Esta cantidad indica una estimaci&oacute;n elevada del da&ntilde;o causado por el filibusterismo decimon&oacute;nico a los habitantes de esta zona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Samaniego utiliza un aspecto interesante, como las referencias sobre las leyes de neutralidad, como si fueran asuntos separables de los movimientos filibusteros, por ejemplo cuando se&ntilde;ala que "el c&oacute;nsul de M&eacute;xico en Los Angeles contrat&oacute; a un investigador, Fred A. Rico, pero &eacute;ste llevaba la encomienda de encontrar pruebas de que se violaban las leyes de neutralidad, no de filibusterismo" (p. 327). La denominada Ley de Neutralidad se refiere a la promulgada en 1818, en la cual se establec&iacute;a como un delito menor invadir, atacar o suministrar medios <i>desde</i> el territorio de Estados Unidos para cualquier expedici&oacute;n militar que se realizara contra territorios o dominios de cualquier Estado&#150;naci&oacute;n, colonia, distrito o personas con las cuales el gobierno estadounidense se encontrara en paz. Dicho delito era castigado con multas de hasta tres mil d&oacute;lares o con prisi&oacute;n de hasta tres a&ntilde;os. En los juicios realizados durante el siglo XIX y principios del XX, la argumentaci&oacute;n legal era la violaci&oacute;n a las leyes de neutralidad y no cargos por filibusterismo, aunque ambos ca&iacute;an en la misma categor&iacute;a. Para las autoridades californianas siempre fue muy dif&iacute;cil saber a qui&eacute;nes correspond&iacute;a aplicarlas, y esa es otra herencia decimon&oacute;nica regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, los historiadores debemos reconstruir los periodos y sociedades en estudio en su propio devenir hist&oacute;rico, para comprender, deconstruyendo la informaci&oacute;n disponible de esa &eacute;poca y posteriores, lo que significaban y representaban los sucesos que estaban viviendo y las circunstancias que condicionaran su respuesta, como lo hace <i>Nacionalismo y revoluci&oacute;n: los acontecimientos de 1911 en Baja California</i>.</font></p>      ]]></body>
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