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<institution><![CDATA[,El Colegio de San Luis Ciencias Sociales ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Patrice Mel&eacute;. 1998. <i>Patrimoine et action publique au centre des villes mexicaines</i>. </b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Adolfo Ortiz Brizuela*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Traducido al espa&ntilde;ol en 2005 con el t&iacute;tulo. <i>La construcci&oacute;n del patrimonio urbano</i>. M&eacute;xico: La Casa Chata, 2005</b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Estudiante del doctorado en Ciencias Sociales. El Colegio de San Luis, A. C.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Centros hist&oacute;ricos, patrimonio urbano y acci&oacute;n social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ge&oacute;grafo y urbanista Patrice Mel&eacute; es doctor en planeaci&oacute;n, geograf&iacute;a y urbanismo de la Universidad de Par&iacute;s III, profesor investigador en la Universit&eacute; de Tours. Sus esfuerzos acad&eacute;micos se han enfocado al estudio de las ciudades y, en particular, ha dedicado gran parte de su labor al estudio detallado de ciudades mexicanas, de su historia y de sus procesos territoriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>La construcci&oacute;n del patrimonio urbano</i>, Patrice Mel&eacute; analiza las din&aacute;micas espaciales de los centros hist&oacute;ricos mexicanos para medir el impacto e identificar el origen de pol&iacute;ticas urbanas. Para tales fines, se basa en los enfoques de la teor&iacute;a del espacio de Milton Santos, Jaques Levy, Roland Barthes, Agustin Berque y otros. Desde esta postura, el espacio se define como producto y productor de lo social, "como huella y matriz" (Berque en Mel&eacute;, 2005:18), rebatiendo el paradigma que lo considera como resultado de relaciones sociales, pero no como determinante de las mismas. En este sentido, Mel&eacute; afirma que el espacio "ejerce una inercia din&aacute;mica" (2005:18), caracterizada por sus funciones y por su carga simb&oacute;lica, en la construcci&oacute;n de una imagen, de la que derivan los caminos, cargados de expectativas, para la acci&oacute;n social. Adem&aacute;s, las cargas simb&oacute;licas de los distintos lugares var&iacute;an en intensidad. Los centros hist&oacute;ricos son lugares con una fuerte carga simb&oacute;lica, raz&oacute;n por la que son objeto de una din&aacute;mica espacial constante y de un proceso continuo de acci&oacute;n para el control y la explotaci&oacute;n de sus potencialidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para aproximarse a su objeto de estudio, Mel&eacute; analiza los discursos de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con el fin de identificar las im&aacute;genes que se perciben de los distintos lugares que conforman los centros hist&oacute;ricos, de las que derivan acciones urbanas espec&iacute;ficas. Tambi&eacute;n identifica actores locales y externos que intervienen en estos procesos de acci&oacute;n. Adem&aacute;s, intenta esclarecer estos &uacute;ltimos para abrir un debate sobre la idea de que el libre mercado, <i>laissez&#45;faire</i>, es &uacute;nico productor de los espacios, sin control alguno de los gobiernos, postulando, a manera de hip&oacute;tesis, que "los espacios urbanos de las ciudades mexicanas resultan de una interacci&oacute;n entre ciertas din&aacute;micas sociales y un orden social y urbano, caracterizado por el peso de los reglamentos, del impacto del poder p&uacute;blico, de un modo particular de legitimaci&oacute;n, necesaria para permitir el mantenimiento del <i>statu quo</i> negociado" (2005:16). Para verificar lo anterior, re&uacute;ne informaci&oacute;n sobre los centros hist&oacute;ricos, desde su g&eacute;nesis (de forma introductoria) hasta el M&eacute;xico contempor&aacute;neo (donde ampl&iacute;a el detalle de la indagaci&oacute;n). En esta rese&ntilde;a se har&aacute; un breve recorrido por la extensa recopilaci&oacute;n de datos que Patrice Mel&eacute; hizo sobre dichas din&aacute;micas espaciales para la comprobaci&oacute;n o refutaci&oacute;n de sus afirmaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los centros, vistos como patrimonio hist&oacute;rico, son una construcci&oacute;n social relativamente reciente. Originalmente fueron las ciudades mismas, es decir, las trazas espa&ntilde;olas y los barrios ind&iacute;genas de la colonia (Virreinato). Territorios, mayormente no amurallados, organizados a partir de un entramado en forma damero o plano cuadriculado, que manten&iacute;a una centralidad de poderes en torno a una plaza mayor o plaza de armas. Esta &uacute;ltima reun&iacute;a autoridades espa&ntilde;olas, autoridades de la iglesia y el mercado ind&iacute;gena. As&iacute;, se pretend&iacute;a integrar a los conquistados a la econom&iacute;a colonial y facilitar las conversiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1573, mediante la publicaci&oacute;n de las ordenanzas de descubrimiento y poblaci&oacute;n, se intent&oacute; hacer una recopilaci&oacute;n de las principales reglas para la construcci&oacute;n de las ciudades del Virreinato. En &eacute;stas se percibe, simult&aacute;neamente, la potencialidad de las nuevas tierras como depositarias de "la ciudad perfecta" y la normatividad para el control tanto de poderes locales como de posibles rebeliones ind&iacute;genas. Las ordenanzas impon&iacute;an, entre muchas otras cosas, limitaciones para la adquisici&oacute;n de terrenos alrededor de la plaza mayor por parte de particulares, as&iacute; como una estricta segregaci&oacute;n residencial entre castas. Sin embargo, tales instrucciones no pudieron acatarse del todo. De esta manera se hace notorio desde sus inicios como ciudades, los centros hist&oacute;ricos, cargados de expectativas y de valores semi&oacute;ticos, se toman de referencia para implantar pol&iacute;ticas de acci&oacute;n que concluyen, aunque de forma no del todo contundente, en la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n del espacio concreto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XVIII, con el despotismo ilustrado de las reformas borb&oacute;nicas, se buscaba optimizar y hacer eficiente la extracci&oacute;n y el transporte del capital del Virreinato a Europa. Tambi&eacute;n se persigui&oacute;, mediante &eacute;stas, la eliminaci&oacute;n del "desorden" de las ciudades barrocas mexicanas, que en sustento de las valorizaciones de quienes ejercieron el poder durante esos tiempos se percib&iacute;an como espacios de potencialidades que brindar&iacute;an una nueva bonanza a la corona. Estas reformas tambi&eacute;n impactaron directamente en el espacio concreto. As&iacute;, se pretend&iacute;a el orden y embellecimiento de las ciudades, de acuerdo con los ideales de la &eacute;poca, para el control de poderes, pueblos y capitales novohispanos por el Virreinato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en el M&eacute;xico independiente, las leyes de Reforma influyeron en la transformaci&oacute;n de la ciudad colonial a la ciudad decimon&oacute;nica. Fueron pol&iacute;ticas para el control del poder de la Iglesia, por medio de la expropiaci&oacute;n de inmuebles del clero. Algunas edificaciones expropiadas fueron derrumbadas total o parcialmente, para ampliar la traza y la conectividad de las ciudades. A lo largo del siglo XIX aparecieron nuevos elementos de centralidad, como los almacenes de comercializaci&oacute;n de art&iacute;culos de lujo y los bulevares, estos &uacute;ltimos, utilizados como centralidades lineales, en torno a las que se edificaron las residencias de la burgues&iacute;a, tambi&eacute;n se descentralizaron los mercados populares, se intent&oacute; limitar el impacto de la ocupaci&oacute;n de vendedores "ambulantes" y se construyeron c&aacute;rceles e instituciones mentales en las periferias, acciones ligadas a ideales higienistas y, tambi&eacute;n, resultantes de una valorizaci&oacute;n de la est&eacute;tica urbana parisina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la institucionalizaci&oacute;n de la Revoluci&oacute;n mexicana, algunas edificaciones de la ciudad colonial se percibieron como lugares de valor hist&oacute;rico, valoraci&oacute;n ligada a la construcci&oacute;n de una identidad nacional. En principio, solamente se tomaron en cuenta algunas edificaciones coloniales y no la traza entera, lo que provoc&oacute; la destrucci&oacute;n masiva de muchos edificios, desde los a&ntilde;os treinta hasta los sesenta del siglo XX. Todo esto tiene su origen en la imagen percibida de los espacios intraurbanos como legitimadores de una historia oficial, donde se ensalzaban (o en los t&eacute;rminos de Mel&eacute;, se "sacralizaban") "hechos" hist&oacute;ricos ocurridos en los lugares por encima del valor art&iacute;stico o arquitect&oacute;nico, tipificado por los actores influyentes en dichas acciones. Los espacios valorizados de las ciudades mexicanas, a&uacute;n a la fecha, mantienen una jerarqu&iacute;a. Los lugares precolombinos est&aacute;n por encima de los coloniales y &eacute;stos, junto con los edificios construidos en el siglo XIX, est&aacute;n por encima de los del siglo XX. Cabe se&ntilde;alar que las construcciones del porfiriato, espec&iacute;ficamente las de las primeras d&eacute;cadas de su r&eacute;gimen, no son tomadas en cuenta, sino hasta la publicaci&oacute;n de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueol&oacute;gicas de 1972, precisamente por sus acepciones relacionadas con la dictadura. Algunas del periodo 1900&#45;1910 est&aacute;n valoradas como patrimonio art&iacute;stico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1939 se crea el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH), organismo federal inicialmente enfocado a la investigaci&oacute;n. A partir de los a&ntilde;os sesenta comienza a tomar un rol importante en la acci&oacute;n urbana. La publicaci&oacute;n de reglamentos del inah integra las trazas de los centros como espacios de valor hist&oacute;rico que deben ser conservados. Esto se vincula con los casos de Morelia y Zacatecas, estudiados por Mel&eacute; a partir de sus nombramientos estatales, federales y mundiales como patrimonio cultural. Los centros hist&oacute;ricos de estas ciudades fueron objeto de pol&iacute;ticas de conservaci&oacute;n a partir de sus nombramientos y de su carga simb&oacute;lica valorizada. Sin embargo, los reglamentos de ambas ciudades, a nivel estatal, manten&iacute;an sus pol&iacute;ticas relacionadas con las de la construcci&oacute;n de una imagen urbana, desligada de la conservaci&oacute;n ortodoxa, que pretend&iacute;a la reglamentaci&oacute;n a nivel nacional, raz&oacute;n por la que se hicieron modificaciones de imagen. Por mencionar un ejemplo, en Morelia algunas edificaciones fueron despojadas de su revoco, a pesar de que originalmente s&iacute; lo llevaban. La integraci&oacute;n de sedes del INAH en estas ciudades fue vista por los actores locales como una imposici&oacute;n federal, como un mecanismo de control. No fue sino hasta la inscripci&oacute;n de estos casos a la lista de M&eacute;xico, para su legitimaci&oacute;n como patrimonio mundial por la UNESCO (Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura), como se aceptaron las pol&iacute;ticas federales, pues dicha lista s&oacute;lo pod&iacute;a integrar lugares con t&iacute;tulos de patrimonio nacional. En la normatividad aplicada a estos espacios se puede observar la pugna entre poderes locales y externos, privados y p&uacute;blicos, para el control del territorio, la expulsi&oacute;n de vendedores "ambulantes" de las &aacute;reas protegidas y, tambi&eacute;n, para legitimar poderes del sector privado por medio de acciones p&uacute;blicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya enfoc&aacute;ndose al centro hist&oacute;rico de la ciudad de M&eacute;xico, Patrice Mel&eacute; describe el proceso de pugna entre los habitantes de vecindades y actores p&uacute;blicos, privados, nacionales e internacionales para la reconstrucci&oacute;n de inmuebles a ra&iacute;z del terremoto de 1985. Aqu&iacute;, es necesario hacer menci&oacute;n a grandes rasgos de la historia de la percepci&oacute;n de las vecindades, que influy&oacute; de forma determinante en la acci&oacute;n p&uacute;blica y tambi&eacute;n en la concepci&oacute;n del espacio concreto. Espacios residenciales caracter&iacute;sticos de ciudades mexicanas y latinoamericanas, donde se comparten antiguas fincas, o tambi&eacute;n espacios dise&ntilde;ados a priori, entre sus inquilinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales del siglo XIX, la salida de la burgues&iacute;a hacia nuevas colonias perif&eacute;ricas, por ideales higienistas y de estatus que hac&iacute;an ver la antigua centralidad como pauperizada y pasada de moda, gener&oacute; que algunas edificaciones de los centros quedaran abandonadas. La explosi&oacute;n demogr&aacute;fica de las ciudades a ra&iacute;z de su industrializaci&oacute;n y del ferrocarril provoc&oacute; una migraci&oacute;n masiva hacia las urbes del pa&iacute;s. La mano de obra, que percib&iacute;a salarios bajos, se instal&oacute; en estos espacios por medio de la renta a sus propietarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posterior congelaci&oacute;n de las rentas de las vecindades provoc&oacute; que sus propietarios no invirtieran en su cuidado, dejando que las fincas fueran degrad&aacute;ndose. Mel&eacute; asegura que esta acci&oacute;n por parte del gobierno fue para el beneficio de la industria, m&aacute;s que para el beneficio de los inquilinos, pues, de esta manera, el empresario se ve&iacute;a menos obligado a aumentar los salarios de sus obreros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la degradaci&oacute;n f&iacute;sica de las vecindades se sum&oacute; la construcci&oacute;n de la pobreza por parte de la industria del cine y de la antropolog&iacute;a urbana. Estos lugares fueron observados como espacios de miseria y del melodrama urbano. Sin embargo, no todos los que viven en vecindades perciben ingresos bajos. La congelaci&oacute;n de las rentas y la ubicaci&oacute;n privilegiada de los inmuebles fueron un aliciente para que los inquilinos se quedaran, independientemente de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Despu&eacute;s del temblor que dej&oacute; miles de muertos, heridos y da&ntilde;os materiales, estos espacios se sujetaron a pol&iacute;ticas de reconstrucci&oacute;n y de expropiaci&oacute;n a favor de sus habitantes. Tambi&eacute;n se construyeron viviendas unifamiliares en la periferia para los afectados, las cuales pod&iacute;an ser adquiridas por cr&eacute;ditos preferenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presi&oacute;n de las organizaciones de los afectados fue un factor determinante para las promulgaciones de acuerdos relacionados con el siniestro, adem&aacute;s de los pr&eacute;stamos del Banco Mundial al pa&iacute;s y la premura para su acci&oacute;n, tanto por las consecuencias del sismo como por el proselitismo pol&iacute;tico. La aparente miseria de algunas colonias y la aparente riqueza de otras provoc&oacute; que estas pol&iacute;ticas s&oacute;lo se aplicaran en los barrios considerados, desde el ideal, como precarios. Sin embargo, hubo colonias, como la Roma (considerada como zona de clases medias y altas), que sufrieron consecuencias graves por el terremoto, donde tambi&eacute;n viv&iacute;an personas de clase popular. Invariablemente, la acci&oacute;n p&uacute;blica a ra&iacute;z del desastre se centr&oacute; en lo que se percib&iacute;a del espacio, en su carga simb&oacute;lica, m&aacute;s que en datos "duros". La premura con la que trabaj&oacute; el gobierno se relacion&oacute; m&aacute;s con la potencialidad de la ayuda, hacia la renovaci&oacute;n del espacio para las siguientes votaciones, que para lograr una ayuda a conciencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los casos de Guadalajara y Monterrey son abordados en relaci&oacute;n con la creaci&oacute;n de dos proyectos para la modernizaci&oacute;n de sus centros. La Plaza Tapat&iacute;a y la Macroplaza. En Guadalajara, la Plaza Tapat&iacute;a es un intento por generar la conectividad entre dos &aacute;reas de la antigua traza percibidas como divididas, de la reubicaci&oacute;n del comercio "ambulante", que fue visto (y es visto) como un factor que limita las potencialidades del centro y de percibirlo, por su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y por su est&eacute;tica, como lugar para la creaci&oacute;n de una variaci&oacute;n de los <i>malls</i> perif&eacute;ricos. Con la Macroplaza, el gobierno de Monterrey intentaba construir un espacio "a la altura" de su perfil de ciudad cosmopolita, abriendo un espacio en el coraz&oacute;n de la ciudad, ocupado por clases populares, para que las grandes corporaciones regiomontanas ubicaran sus edificios administrativos y as&iacute; formar un <i>skyline</i>, adem&aacute;s de la valoraci&oacute;n hist&oacute;rica del &aacute;rea burguesa del siglo XIX de la ciudad (barrio antiguo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los dos casos la ocupaci&oacute;n por "empresas y comercios de prestigio" se vio disminuida. En la Plaza Tapat&iacute;a se ubicaron, m&aacute;s bien, microempresarios, vendedores de artesan&iacute;as y de comida "tradicional". En la Macroplaza s&oacute;lo se construyeron edificios p&uacute;blicos y monumentos de "orgullo", como la torre del arquitecto Luis Barrag&aacute;n o la fuente de Neptuno, s&iacute;mbolo de la relaci&oacute;n entre la ciudad de Monterrey y el agua. La iniciativa privada de Monterrey opt&oacute; por el municipio contiguo de San Pedro Garza Garc&iacute;a, dando prioridad a la cercan&iacute;a con las residencias de clases medias altas y altas. Para la obtenci&oacute;n de los terrenos y para el financiamiento de ambos proyectos, se utiliz&oacute; la expropiaci&oacute;n mediante la compra de las &aacute;reas derrumbadas y el cobro de impuestos especiales a propietarios de inmuebles colindantes con las plazas, sustentados en el futuro incremento de la plusval&iacute;a de los mismos. Otra caracter&iacute;stica que comparten es la visi&oacute;n de proyecto, de inspiraci&oacute;n modernista, sustentada, seguramente, aunque no lo afirma el autor, en la visi&oacute;n de los arquitectos normalizados desde su educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Puebla, la acci&oacute;n de organizaciones "altruistas" vinculadas directamente a pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, deriv&oacute; tambi&eacute;n de ver al centro como en decadencia y, de la percepci&oacute;n de su potencialidad como espacios para el lucro, de sus t&iacute;tulos oficiales como ciudad patrimonio y de sus funciones como espacio para la pugna entre pueblos y poderes. Dichas acciones tuvieron diferentes objetivos. El lucro de empresas privadas de la construcci&oacute;n, la gentrificaci&oacute;n (proceso de expulsi&oacute;n de clases populares de edificios valorizados por medio de la compra de inmuebles) para la reutilizaci&oacute;n de vecindades, la descentralizaci&oacute;n de universitarios de izquierda, por medio de la construcci&oacute;n de un Campus Perif&eacute;rico de la universidad p&uacute;blica, as&iacute; como de vendedores "ambulantes" y del mercado central, reubicados en construcciones fuera del centro y la construcci&oacute;n de una imagen urbana de "centro hist&oacute;rico", en relaci&oacute;n con modelos de ciudades tejanas, pero a la mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro hist&oacute;rico de Puebla es uno de los m&aacute;s importantes del pa&iacute;s. Su monumentalidad y su traza original de "cuadr&iacute;cula perfecta" aportaron el sentido de potencialidad. La degradaci&oacute;n, real e idealizada, de algunos de sus inmuebles y la proliferaci&oacute;n del comercio informal en la calles influyeron en la construcci&oacute;n de la imagen de pauperizaci&oacute;n. Adem&aacute;s, es posible observar la influencia del poder federal, con la privatizaci&oacute;n de la banca de los a&ntilde;os ochenta, en la construcci&oacute;n del patrimonio de Puebla. En un proceso constante de acciones territoriales que se gestaron mediante la percepci&oacute;n del espacio desde diferentes perspectivas, y que derivaron en la modificaci&oacute;n de su espacio f&iacute;sico, el centro de Puebla, as&iacute; como los otros analizados por el autor, se descentraliz&oacute; y recentraliz&oacute; mediante la proscripci&oacute;n o la inclusi&oacute;n de poderes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, los centros hist&oacute;ricos siguen siendo multifuncionales y fuertemente polis&eacute;micos. Son lugares llenos de expectativas, potencialidades y ofrecimientos reales. Son espacios de recreaci&oacute;n, de comercio, de producci&oacute;n y de residencia, pero tambi&eacute;n de pugna y conflicto, lugares de acci&oacute;n de distintos poderes y resistencias, punto de contacto entre estratos sociales y pluralidades. Su valorizaci&oacute;n como centros hist&oacute;ricos provoc&oacute; acciones en su espacio concreto, de las que se desprendieron y se desprenden nuevas relaciones sociales. A su vez, estas nuevas relaciones seguir&aacute;n impactando en forma determinante en su configuraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A manera de conclusi&oacute;n, Mel&eacute; afirma que el espacio concreto de los centros, m&aacute;s que resultado de las intencionalidades conscientes e inconscientes de actores involucrados, es producto de las tensiones conflictivas entre posiciones de distintos tipos de actores dentro de la acci&oacute;n local (2005:391). Tambi&eacute;n rebate la idea del libre mercado como &uacute;nico factor de conformaci&oacute;n del espacio y de sus territorios. Esta din&aacute;mica espacial, mediante las relaciones territoriales, se hace evidente en todo el estudio de Mel&eacute;. Desde su configuraci&oacute;n como ciudades hasta su valorizaci&oacute;n como espacios hist&oacute;ricos que sustentan la historia oficial del pa&iacute;s, el conflicto de intereses es precisamente el que define la configuraci&oacute;n de estos espacios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar esta rese&ntilde;a, cabe a&ntilde;adir que "<i>La construcci&oacute;n del patrimonio urbano</i>" es un texto fundamental para quienes estudien a los centros hist&oacute;ricos, pero tambi&eacute;n lo es para quienes pretendan hacer un acercamiento a los estudios del territorio. Definitivamente es un texto recomendable para aquellos que estudien la vivienda y los procesos de urbanizaci&oacute;n. Es un gran compendio de antecedentes sobre las ciudades mexicanas, que ayuda a su comprensi&oacute;n fina y a su aprehensi&oacute;n. En el texto es posible observar c&oacute;mo las cualidades semi&oacute;ticas del lugar empujan a la acci&oacute;n territorial. As&iacute;, Mel&eacute; nos hace ver que los significados del lugar y del territorio son esenciales para la comprensi&oacute;n de relaciones sociales. Tambi&eacute;n hace evidente que, por encima del espacio concreto est&aacute; el espacio social. Es decir, que las tensiones entre estratos sociales y econ&oacute;micos son las que definen las fronteras de los diferentes territorios que conforman el espacio urbano.</font></p>      ]]></body>
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