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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Medio ambiente, antropología, historia y poder regional en el occidente de Chiapas y el Istmo de Tehuantepec]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Thomas A. Lee Whiting, Davide Domenici, Victor Manuel Esponda Jimeno y Carlos Uriel del Carpio Penagos (coords.) (2009), <i>Medio ambiente, antropolog&iacute;a, historia y poder regional en el occidente de Chiapas y el Istmo de Tehuantepec</i></b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Justus Fenner</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Tuxtla Guti&eacute;rrez, Chiapas, M&eacute;xico: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.</b></font></p>          <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador del PROIMMSE&#45;IIA&#45;UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si arque&oacute;logos, antrop&oacute;logos, etnohistoriadores, historiadores, ling&uuml;istas y arquitectos se juntan para discutir un tema que a todos ellos interesa, podemos estar seguros de que los resultados ser&aacute;n m&aacute;s llamativos e ilustradores que cuando los expertos de una sola disciplina se juntan para discutir el mismo tema. Son el trabajo y la discusi&oacute;n multidisciplinarios los que nos permiten reconstruir una &eacute;poca, regi&oacute;n o cultura con mayor precisi&oacute;n y con colores m&aacute;s fuertes y limpios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, coordinado por las personas arriba mencionadas, es precisamente el resultado de un esfuerzo multidisciplinario. No es perfecto &#151;realmente pocos libros lo son&#151;, pero da un paso importante al presentar resultados nuevos para estimular la discusi&oacute;n y la futura investigaci&oacute;n sobre una de las regiones del estado de Chiapas poco contemplada por un p&uacute;blico amplio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que nos presentan en esta antologia es una regi&oacute;n y su historia desde tiempos precoloniales hasta el presente. Es la regi&oacute;n de la llamada Selva Zoque, zona antes conocida como el Desierto de Tuxtla, o partes de ella, como el departamento Mezcalapa o el departamento El Progreso. Otros subsuman actualmente la zona bajo la toponimia de Las Chimalapas. Es la parte de Chiapas colindante con Oaxaca desde el cerro de La Jineta que incluye los municipios de Jiquipilas, Cintalapa, Ocozocoautla y el extinto Quechula, subiendo hasta la confluencia del rio Amacohuite con el rio Grijalva, en las cercanias del cerro del Mono Pelado, que es el punto de uni&oacute;n entre Chiapas, Tabasco y Veracruz. Vista asi, resulta una regi&oacute;n artificialmente creada por el trazo de limites &#151;antes nacionales, hoy internos&#151;, pero los autores dejan claro que lo que se considera la Selva Zoque se expande m&aacute;s all&aacute; de los limites estatales hacia &aacute;reas correspondientes a Oaxaca, Veracruz y Tabasco, hecho que, como vamos a ver, contribuye a la actual tensa situaci&oacute;n social y politica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de este libro ha sido enormemente enriquecedora para mi, en tanto que me apercibi de qu&eacute; poca cosa s&eacute; sobre esta regi&oacute;n occidental del estado en el que he vivido los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, y qu&eacute; poca energia habia gastado en mis investigaciones para conocer m&aacute;s sobre lo que en el pasado ha sido la regi&oacute;n zoque y lo que es hoy. Mis ojos de historiador, igual que los de muchos otros, han estado m&aacute;s enfocados en las tres regiones chiapanecas cl&aacute;sicas de investigaci&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: Los Altos, la Selva Lacandona y el Soconusco, con s&oacute;lo algunos sobrevuelos sobre la zona de los Valles Centrales y la zona Norte. Sin embargo, despu&eacute;s de haber leido el libro me di cuenta de que mi desatenci&oacute;n casi completa hacia esta zona colindante con Oaxaca no tiene ninguna justificaci&oacute;n. No s&oacute;lo comprendi que hay alli una historia clave que permite identificar esta regi&oacute;n como parte integral de la zona mixe&#45;zoque &#151; que durante la larga &eacute;poca precolonial habia generado tantos impulsos culturales que impactaron en las dem&aacute;s culturas mesoamericanas&#151;, sino que tambi&eacute;n los autores me hicieron recordar que hay una historia reciente que ubica la regi&oacute;n zoque chiapaneca y su complemento oaxaque&ntilde;o &#151;las Chimalapas&#151; en un contexto doloroso y controvertido del Chiapas actual, y con ello de M&eacute;xico y del mundo: la migraci&oacute;n, el narcotr&aacute;fico, la depredaci&oacute;n del medioambiente, la miseria en el agro, la pobreza o la inseguridad juridica, al igual que la incapacidad de las autoridades para resolver conflictos provocados, por ejemplo, por los recovecos juridicos que utilizan los grupos en el poder para aprovecharse de estos vacios y apoderarse de los recursos y vidas de la gente, quienes no tienen m&aacute;s opci&oacute;n que seguir viviendo una vida que no les brinda la mejora que han estado buscando por tanto tiempo para sus familias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dia que empec&eacute; a leer el libro (27 de enero de 2011), Chimalapas &#151;la parte chiapaneca&#151;nuevamente estuvo en la prensa. Habia llegado el secretario de la Reforma Agraria en gira para entregar 56 carpetas b&aacute;sicas que, como dijo, darian "plena certeza juridica en la tenencia de la tierra" a igual cantidad de n&uacute;cleos agrarios chiapanecos. Mencion&oacute; en este acto a las Chimalapas y encarg&oacute; la atenci&oacute;n especial de sus problemas agrarios al subsecretario responsable del Ordenamiento de la Propiedad Rural. Al leer estas lineas y los dos capitulos de este libro que se refieren especificamente a esta zona compartida entre los dos estados, Chiapas y Oaxaca, fui poco a poco recordando lo que habia leido a&ntilde;os atr&aacute;s durante los ochenta y noventa y que habia casi olvidado: un virulento conflicto de limites entre Chiapas y Oaxaca; la presencia de los "&oacute;rganos del orden" para evitar la formaci&oacute;n de colonias de oaxaque&ntilde;os en lo que se consideraba tierra de Chiapas; los enfrentamientos entre colonos procedentes de ambos lados del limite entre estados; los reportes sobre los ominosos camiones que, a pesar del conflicto, a diario salian impunemente de la zona cargados con maderas preciosas y, en este mismo contexto, las denuncias contra altos mandos del gobierno del Gral. Absal&oacute;n Castellanos, quienes supuestamente estaban involucrados en este negocio ilicito. M&aacute;s recientemente, ya en tiempos de Zedillo, el llamado Megaproyecto del Istmo motiv&oacute; la lucha de dos comunidades &#151;Santa Maria y San Miguel Chimalapa&#151; contra la tala ilegal, contra un narco invisible que utilizaba &#151;y probablemente utiliza&#151; pistas clandestinas en las Chimalapas para el transporte de la droga, y contra la presencia del ej&eacute;rcito. En respuesta a esta lucha, circularon acusaciones que se&ntilde;alaron a los habitantes de la regi&oacute;n y a las ONG que los apoyaron como parte de una guerrilla al estilo zapatista. Muy recientes todavia son las informaciones sobre el dram&aacute;tico desgajamiento del cerro Juan de Grijalva y la construcci&oacute;n de la tristemente c&eacute;lebre primera ciudad rural del mismo nombre, formada por desplazados de &#151;precisamente&#151; esta zona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya desde hace muchos a&ntilde;os toda la franja sobre ambos lados del limite estatal ha sido un foco rojo constante, pero sin que se hayan encontrado o hecho esfuerzos serios para disipar la situaci&oacute;n conflictiva. Y ahora, al leer este libro, comprendi la triste realidad que poco o nada ha cambiado en estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n arqueol&oacute;gica contenida en los primeros capitulos de este libro nos permite comprender las diferentes formas de asentamientos en la Selva del Ocote durante las &eacute;pocas cl&aacute;sicas y poscl&aacute;sicas mayas y concebirla como una regi&oacute;n de colonizaci&oacute;n y, en otro momento, como regi&oacute;n de refugio estrat&eacute;gico frente a nuevas fuerzas que amenazaban desde afuera. Sorprendente como puede parecer, este matiz de colonizaci&oacute;n y de refugio se ha conservado hasta tiempos actuales. La regi&oacute;n sigue siendo una zona de colonizaci&oacute;n con la presencia de nuevos colonos de diferentes partes de la naci&oacute;n mexicana y de otras partes del mismo estado de Chiapas, principalmente de Los Altos. Y, por su poca comunicaci&oacute;n e inaccesibilidad, sigue siendo una zona de refugio donde se cruzan los caminos clandestinos del narcotr&aacute;fico y de los taladores ilegales de madera, y donde las veredas son utilizadas por centroamericanos en su trayectoria hacia la frontera norte del pais.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colindando con el Istmo de Tehuantepec, la zona en cuesti&oacute;n habia sido frontera desde mediados del siglo XVI entre la Audiencia de los Confines de Guatemala &#151;despu&eacute;s de la Intendencia de Guatemala&#151; y la Nueva Espa&ntilde;a. Y sigui&oacute; siendo frontera a&uacute;n despu&eacute;s de la Independencia en 1823&#45;1824, cuando en un estado de indefinici&oacute;n politica, y sin corresponder ni a Guatemala ni a M&eacute;xico, colindaba con la reci&eacute;n formada provincia mexicana (del Istmo) de Tehuantepec que la joven Rep&uacute;blica habia organizado para defender sus intereses estrat&eacute;gicos en este cuello de botella que prometia ser la primera comunicaci&oacute;n interoce&aacute;nica. Al anexarse Chiapas a M&eacute;xico en 1824, el sentido peligro para el Istmo desapareci&oacute;, la provincia de Tehuantepec volvi&oacute; a desaparecer, y la otrora frontera entre dos Rep&uacute;blicas se volvi&oacute; un limite interno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de haber sido frontera durante tres siglos, nunca se lograron fijar la linea ni sus mojones con precisi&oacute;n, hecho que iba a causar una serie de conflictos entre Chiapas y los estados vecinos de Oaxaca, Veracruz y Tabasco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos articulos en este libro retoman este conflicto de limites: el primero, "El conflicto agrario en los limites de Chiapas y Oaxaca: su trasfondo politico", de Couti&ntilde;o Farrera, resulta ser, antes que un articulo acad&eacute;mico, una pol&eacute;mica politica que insiste en que los terrenos en disputa han sido siempre parte del estado de Chiapas, precisamente del municipio de Cintalapa. Pero a pesar de un interesante recorrido hist&oacute;rico, la insistencia del autor no encuentra prueba fehaciente que sustente el supuesto hecho de pertenencia de estas tierras a Chiapas. &Eacute;l hace caso omiso a su propia observaci&oacute;n de que no existen trazos claros que definan la colindancia de ambos estados, lo que convierte su articulo en una defensa nada convincente de los derechos chiapanecos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo articulo, del Dr. Carlos Uriel del Carpio, chiapaneco por cierto, no comparte la aparente certeza de Couti&ntilde;o Farrera. "Sostengo", dice el autor:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; que la rep&uacute;blica de indios formada por los zoques chimalapas, vale decir, el &aacute;rea que los zoques dicen haber comprado en 1687, abarcaba un territorio que iba desde Santa Maria Chimalapa hasta Santa Maria de la Pita, localidad ubicada cerca de la desembocadura del rio la Venta en el bajo Grijalva.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para &eacute;l, la existencia de las ruinas del antiguo pueblo llamado Santa Maria Magdalena de la Pita ubicado en los m&aacute;rgenes del rio Negro, podria ser la prueba de que sus tierras habian pertenecido a las comunidades del lado oaxaque&ntilde;o donde todavia existe su lugar hom&oacute;logo, Santa Maria Chimalapa, igual que &eacute;ste fundado por los dominicos en las m&aacute;rgenes de otro rio Negro. Supongo que rio Negro es otro nombre para el rio que otros llaman del Pueblo Viejo o rio Magdalena de las Pitas, como lo registra Lucas Alam&aacute;n en 1836. Pero frente a las pruebas documentales que otro autor, Victor Esponda Jimeno, presenta en este libro sobre la pertenencia de este pueblo extinguido a la Audiencia de Guatemala, y con ella a la antigua provincia de Chiapas, la hip&oacute;tesis de Del Carpio resulta poco probable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cierta manera este libro representa las dos posiciones que hoy est&aacute;n en pugna, aunque no hay ning&uacute;n oaxaque&ntilde;o que presente su versi&oacute;n. Cuando se trata de aportar datos fidedignos que pueden contribuir a esclarecer la pertenencia hist&oacute;rica de este pueblo, y con ello de la regi&oacute;n limite entre ambos estados, ambas posiciones se pierden: una en los terrenos del discurso politico sin fundamento hist&oacute;rico, y la segunda en la especulaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la tentaci&oacute;n de los autores por tomar partido debe haber sido grande, finalmente deben comprender que no es su funci&oacute;n volverse jueces en un pleito politico entre dos estados, posicionamiento adem&aacute;s peligroso cuando ambos desconocen una serie de detalles. En realidad, el caso es m&aacute;s enredado de lo que los autores sospechan. Veamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1887, el empresario y especulador alem&aacute;n Karl (Carlos) Eisenmann obtiene la concesi&oacute;n para deslindar los terrenos baldios de "la parte Sud Este de los Estados de Oaxaca y Veracruz en sus limites con los de Chiapas y Tabasco en la zona situada al Poniente del Rio Grijalva y entre los 4&deg; y 5&deg; 30 de longitud Este del meridiano de M&eacute;xico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desconociendo por completo la linea fronteriza entre Oaxaca y Chiapas, los agrimensores o top&oacute;grafos de Eisenmann reclaman y deslindan tierras que otra compa&ntilde;ia deslindadora, la compa&ntilde;ia alemana Luis H&uuml;ller &amp; Cia, reclama como de su competencia por su derecho exclusivo de deslinde en el estado de Chiapas. Durante un a&ntilde;o, el consiguiente pleito frente a la Secretaria de Fomento bloquea cualquier deslinde de las tierras, hasta que finalmente H&uuml;ller compra a Eisenmann su concesi&oacute;n por 20 000 pesos y reinicia los trabajos t&eacute;cnicos topogr&aacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero ojo... H&uuml;ller no tenia necesidad de comprar un derecho que Eisenmann sosten&iacute;a sobre tierras chiapanecas &#151;ya tenia &eacute;l la concesi&oacute;n exclusiva&#151;. M&aacute;s bien, &eacute;l compra la concesi&oacute;n para no ejercerla y asi realizar sin intromisi&oacute;n de nadie el deslinde de los baldios en Chiapas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Pero los top&oacute;grafos de H&uuml;ller iban a reconocer mejor que sus colegas, que trabajaron para Eisenmann, el trazo preciso del limite? En su informe, el mismo ingeniero en jefe, Ismael Loya, despu&eacute;s de aclarar que el deslindado Desierto es parte del departamento de Tuxtla y que colinda con Oaxaca, Veracruz y Tabasco, aclara a Fomento lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como los limites de estos Estados en esa parte son completamente desconocidos, puesto que nunca se han precisado sobre el terreno, esto da lugar a que no se puede saber la extensi&oacute;n de Chiapas por esa parte asi como tambi&eacute;n si todo el Desierto le pertenece, aunque es probable que a los otros Estados mencionados les pertenezca tambi&eacute;n en una peque&ntilde;a parte.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de esta incertidumbre total, los top&oacute;grafos, bajo el mando de Loya, se meten en esta zona de dificil acceso y definen por si solos el trayecto de la supuesta linea fronteriza entre ambos estados, que a la vez delimita los supuestos baldios del estado de Chiapas. El expediente t&eacute;cnico en el Juzgado de Distrito demuestra claramente que en ning&uacute;n momento se cita a posibles colindantes chiapanecos ni oaxaque&ntilde;os. Es decir, en aquel momento la definici&oacute;n de la linea fronteriza estaba enteramente en manos de una empresa particular extranjera interesada en detectar un m&aacute;ximo de tierras baldias para ella y para el gobierno federal, tal como estipula su concesi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay ninguna informaci&oacute;n que nos pueda indicar que los top&oacute;grafos a cargo del deslinde hayan estado conscientes de que sus trabajos topogr&aacute;ficos en ese momento rebasaban el simple deslinde de baldios, volviendo sus diligencias actos de soberania de uno de los dos estados, el de Chiapas, y dejando posibles derechos de Oaxaca a la deriva. No habia presencia de colindantes ni habia en esta zona limites naturales que pudieran servir como claras marcas de un limite entre los dos estados. Entonces valdria preguntarse... &iquest;en qu&eacute; se guiaron para trazar la linea de m&aacute;s de cien kil&oacute;metros?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El expediente de la justicia federal nos da unas pistas interesantes: hay cuatro actas levantadas frente a las autoridades locales de la zona en donde se hace constar la acci&oacute;n topogr&aacute;fica realizada o planteada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera en Quechula: de la cruz de la iglesia de Quechula por todo el Grijalva hasta la boca del rio Amacohite y prolong&aacute;ndola despu&eacute;s por el interior del Desierto hasta el Cerro del Mono Pelado en que termina dicha mensura, para enlazarla despu&eacute;s con la linea que debia de partir del cerro de La Jineta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda en Ocozocoautla, donde hacen constar haber realizado... "Las operaciones de deslinde de que se trata en todo el trayecto de Quechula a Cintalapa y siguiendo los caminos nacionales de esos pueblos a este."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fecha posterior, el juez de Cintalapa confirma que Loya ".partiendo de un punto llamado "Cerro de la Gineta", dio principio de la &uacute;ltima menzura que le faltaba, continu&aacute;ndola por el interior del Desierto hasta un punto llamado Cerro del Mono Pelado en que deber&aacute; terminar dicha menzura."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y la autoridad de la monteria de la Venta de la familia Maldonado se prest&oacute; a confirmar que "dichas operaciones &#91;terminaron&#93; en el Cerro llamado Mono Pelado."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las actas simplemente confirman que el grupo de top&oacute;grafos midi&oacute; alguna parte del Desierto, pero nadie sabia con certeza d&oacute;nde. Tal vez en esta medici&oacute;n de baldios, aceptada posteriormente por la Secretaria de Fomento como v&aacute;lida, encontramos uno de los puntos clave para entender el conflicto de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero independientemente de lo anterior, el informe referido nos confronta con otros interesantes aspectos: cuando nos habla de la poblaci&oacute;n de la regi&oacute;n considerada baldia nos dice que s&oacute;lo existen algunas ruinas antiguas de un pueblo colonial al borde del rio Pueblo Viejo y grutas en las que encontraron "trastos, como ollas, cazuelas, etc&eacute;tera, que por lo toscamente labrados que est&aacute;n y por sus figuras raras, atestiguan ser de origen muy remoto." Esta informaci&oacute;n coincide con los reportes arqueol&oacute;gicos de un siglo despu&eacute;s incluidos en este libro, que adjudican a la hoy Selva Zoque un uso como espacio ritual, especificamente por la notoria presencia de cuevas con vestigios rituales</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ruinas encontradas, dice Loya:</font></p> 	         <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; revelan la existencia de un peque&ntilde;o pueblo fundado despu&eacute;s de la conquista, porque sus materiales de construcci&oacute;n (ladrillos, mezcla, tejas etc&eacute;tera) indican ser de origen reciente, puesto que es bien sabido que los antiguos pobladores de Am&eacute;rica nunca usaban para sus construcciones estos materiales...</font></p> 	</blockquote> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pueblo con el que se toparon los top&oacute;grafos en 1890 es el mismo pueblo colonial, Santa Maria Magdalena de la Pita, que es presentado en este libro por el investigador Victor Esponda, quien visit&oacute; y document&oacute; el sitio en los noventa y del cual su compa&ntilde;ero Del Carpio sospecha que podria ser de origen oaxaque&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ojo: la informaci&oacute;n presentada por Esponda y la presentada por Del Carpio no coinciden, pero mientras que &eacute;ste s&oacute;lo presenta una especulaci&oacute;n, Esponda presenta documentos que comprueban la adscripci&oacute;n administrativa del pueblo a la antigua Provincia de las Chiapas como parte de la Audiencia de los Confines. Hubiera sido bueno intercambiar y actualizar sus textos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s o menos por el mismo tiempo en el que los deslindadores se adentraron en la Selva Zoque, otros intereses econ&oacute;micos se manifestaron en esta regi&oacute;n. En primera linea las monterias, cuya permanencia en la regi&oacute;n se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, vivieron un auge. Pero tambi&eacute;n el inter&eacute;s en la producci&oacute;n de caf&eacute;, como demuestra Rocio Ortiz, fue causa y raz&oacute;n del avance de las fincas en esta regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque supuestamente despoblada la regi&oacute;n, en 1890 los top&oacute;grafos detectaron ya 67 propiedades que corresponden a los cuatro municipios: Cintalapa, Jiquipilas, Ocozocoautla y Quechula. Como su tarea consistia en separar la superficie baldia de la superficie propiedad de particulares y pueblos, realizaron un registro minucioso de los due&ntilde;os, propiedades, extensi&oacute;n y titulos. De este registro result&oacute;, no s&oacute;lo que habia en el &aacute;rea deslindada una superficie de 144 000 hect&aacute;reas en manos de particulares y pueblos, sino que, al igual que las principales propiedades, correspondian a un grupo de familias de comerciantes y politicos de Tuxtla: los Farrera, los del Pino, los Cal y Mayor, los Moguel, los del Cueto y los Maldonado, cuyas propiedades rebasaban en cada caso las 10 000 hect&aacute;reas, llegando, en el caso de la Monteria La Venta de Maldonado, a una extensi&oacute;n de 17 000 hect&aacute;reas. Con raz&oacute;n los politicos de esos a&ntilde;os, pertenecientes a las mismas familias, le dieron a la regi&oacute;n el nombre de Departamento El Progreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros inversionistas, pensando en grande, buscaron por estas tierras una comunicaci&oacute;n interoce&aacute;nica, sea utilizando los rios o proyectando canales y ferrocarriles que iban a pasar por el Desierto (Selva Zoque) comunicando la costa atl&aacute;ntica tabasque&ntilde;a con los esteros del Pacifico. No eran ideas del todo descabelladas: Quechula tenia ya cierta fama como puerto de rio, donde salian y llegaban en lanchas las mercancias intercambiadas entre el centro del estado de Chiapas y Tabasco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de esta regi&oacute;n resulta rica y variada. Para los interesados en esta zona, el libro ofrece referencias que comprueban una producci&oacute;n acad&eacute;mica de por lo menos 60 a&ntilde;os. Es en realidad sorprendente la cantidad y calidad de los estudios realizados en y sobre la zona zoque en el estado y en el &aacute;rea colindante de Oaxaca, aunque se han difundido poco frente a publicaciones que se refieren a otras zonas del estado. Espero que los esfuerzos multidisciplinarios para recuperar integralmente la historia econ&oacute;mica, politica, social y cultural de una regi&oacute;n como la Selva Zoque, encuentren seguidores y continuidad porque, aun con la publicaci&oacute;n de varios libros en a&ntilde;os recientes, quedan muchas preguntas por contestar. Si me permiten, quisiera hacer algunas sugerencias para futuras actividades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, profundizar en las causas por las que la regi&oacute;n fue, como dicen los arque&oacute;logos, de colonizaci&oacute;n y refugio. Aunque bastante convincentes las dos explicaciones, siguen siendo deducciones especulativas. Cuando lei el titulo del libro que inicia con "Medio ambiente", yo me imaginaba una perspectiva que finalmente el documento no llega a satisfacer. M&aacute;s all&aacute; del registro de la fauna y la flora, y de ofrecer un llamado a su conservaci&oacute;n, pensaba yo en otros factores que deben haber influido no s&oacute;lo en la flora, la fauna y la conformaci&oacute;n geotect&oacute;nica, sino en los acontecimientos sociales que suponen los arque&oacute;logos: pienso en el clima, en un estudio cronol&oacute;gico del clima para ser preciso. Formas de asentamiento, formas de aprovechamiento de la tierra, tienen una intima relaci&oacute;n con el factor clima, y el an&aacute;lisis de los cambios clim&aacute;ticos puede explicar muchos fen&oacute;menos aparentemente inexplicables. Seria conveniente la creaci&oacute;n de una cadena de pruebas dendrocronol&oacute;gicas, es decir, de muestras de maderas, que permiten leer el clima durante los a&ntilde;os de su crecimiento. Esta t&eacute;cnica permite regresar, en el mejor de los casos, miles de a&ntilde;os y reconstruir los impactos del clima sobre la naturaleza y el hombre. En nuestro caso, sus resultados seguramente enriquecerian la discusi&oacute;n sobre los movimientos demogr&aacute;ficos precoloniales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n quisiera sugerir otros temas que reclaman estudios multidisciplinarios: la creaci&oacute;n y el impacto social y ambiental de la importante presa Malpaso; o los antecedentes y sucesos en la tr&aacute;gica desaparici&oacute;n de Juan del Grijalva y su reaparici&oacute;n como Nuevo Juan de Grijalva en forma de una de las 11 ciudades rurales proyectadas por el gobierno del estado en coordinaci&oacute;n con la ONU, un experimento que parece revivir viejas pr&aacute;cticas coloniales de control sobre la poblaci&oacute;n rural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como recomendaci&oacute;n: intensificar la discusi&oacute;n interdisciplinar. Se nota que este libro, con el loable esfuerzo de juntar y presentar los resultados de especialistas de diferentes disciplinas, a&uacute;n no ha llegado a un punto de pospresentaci&oacute;n de sus textos donde se eviten contradicciones obvias. En especial estoy pensando en los articulos que especulan sobre la cuesti&oacute;n de limites entre Chiapas y Oaxaca, que no en todo momento cumplen con el rigor cientifico y que no aprovecharon informaci&oacute;n presentada por otros coautores. Creo que hubiera sido a&uacute;n m&aacute;s fructifero retrabajar las ponencias originales entre todas y todos los autores, integrando sus resultados antes de publicarlos.</font></p>      ]]></body>
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