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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>San Miguelito de Soyal&oacute;, una caja parlante</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Lisbona Guill&eacute;n</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Doctor en Antropolog&iacute;a Social, PROIMMSE&#45;IIA, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:mlisbona@servidor.unam.mx">mlisbona@servidor.unam.mx</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cajas parlantes no son un tema nuevo en la literatura antropol&oacute;gica chiapaneca, como tampoco lo son las referencias a otros elementos de la simbolog&iacute;a religiosa que tienen la capacidad de comunicarse con los seres humanos o de interceder por ellos para la resoluci&oacute;n de alg&uacute;n tipo de problema: cruces o im&aacute;genes sagradas. Su sabida existencia o los an&aacute;lisis hasta ahora realizados no significan que su presencia actual deje de inquietar a los que por inter&eacute;s o casualidad se acercan a ellas. Incluso la mayor referencia chiapaneca de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en los medios de comunicaci&oacute;n nacionales e internacionales, el subcomandante Marcos, fue equiparado por Yvon Le Bot (2002) con ellas: "Marcos es un mediador, un puente, un vocero, como los &laquo;santos parlantes&raquo; de las antiguas rebeliones mayas".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La caja de referencia en este texto se encuentra todav&iacute;a en la cabecera municipal de Soyal&oacute;, pueblo ubicado en la confluencia del Altiplano Central y las monta&ntilde;as del norte del estado de Chiapas, M&eacute;xico, en lo que es hoy la regi&oacute;n pol&iacute;tica Centro (i), un paso obligado de comunicaci&oacute;n entre las capitales de los estados de Chiapas y Tabasco si se toma la antigua carretera. Este municipio, de elevados &iacute;ndices de marginaci&oacute;n y con una poblaci&oacute;n mayoritariamente cat&oacute;lica, celebra como principal santo a San Miguel Arc&aacute;ngel, a quien est&aacute; dedicada su parroquia, misma advocaci&oacute;n que la caja parlante ostenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si arriba se mencionaba que las cajas parlantes inquietan, hay que asegurar que esa misma inquietud, aunque de distinto signo y temporalidad por supuesto, se puede observar en dos documentos procedentes de art&iacute;culos period&iacute;sticos aparecidos en 1937 <i>(Chiapas Nuevo)</i> y 1938 <i>(Alborada);</i> peri&oacute;dicos ligados a la incipiente estructura pol&iacute;tica surgida de la Revoluci&oacute;n Mexicana, en concreto al Partido Nacional Revolucionario (PNR) y a los &oacute;rganos sindicales que se estaban definiendo, y cuyas estructuras corporativas han llegado hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido de los art&iacute;culos, aunque publicados con m&aacute;s de un a&ntilde;o de diferencia, gira alrededor de una misma problem&aacute;tica, la falsedad de los poderes taumat&uacute;rgicos de la caja parlante y su imagen, as&iacute; como la explotaci&oacute;n que de tal circunstancia efect&uacute;an las personas encargadas de custodiarla. Los ataques vertidos en los peri&oacute;dicos se producen en un periodo posrevolucionario nada ajeno a los &uacute;ltimos estertores del anticlericalismo que defini&oacute; dicho periodo. Sin embargo, antes de entrar en ese aspecto hay otros dos que deben destacarse a la hora de considerar la presencia de las cajas parlantes, y ellos ser&aacute;n los que estructuren la presentaci&oacute;n de los documentos en cuesti&oacute;n. El primero, es la misma existencia hist&oacute;rica y registro antropol&oacute;gico de las cajas parlantes; mientras el segundo se refiere a sus poderes curativos, cuestiones ambas que remiten, como se expres&oacute; l&iacute;neas arriba, al contenido peyorativo de los documentos aqu&iacute; reproducidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Im&aacute;genes que hablan</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la revisi&oacute;n que efect&uacute;a Amos Megged (2008: 173) de diccionarios coloniales, en concreto de los textos de <i>Ara sobre la lengua tzeltal en el actual territorio de Chiapas,</i> dicho autor menciona como posibles "santos parlantes" una de las entradas registrada en lengua ind&iacute;gena, algo que no le parece extra&ntilde;o al destacar la referencia directa que existe en el <i>Popol Vuh</i> de elementos sagrados parlantes o los posteriores ejemplos que la literatura antropol&oacute;gica se ha encargado de mostrar. Para el caso chiapaneco es, sin duda, Victoria Reifler Bricker quien efectu&oacute; la s&iacute;ntesis m&aacute;s extensa de las referencias hist&oacute;ricas, pero sobre todo etnogr&aacute;ficas, acerca de los santos parlantes. Adem&aacute;s de se&ntilde;alar su car&aacute;cter taumat&uacute;rgico, el cual recibir&aacute; mayor atenci&oacute;n en el siguiente apartado, destaca en su repaso etnogr&aacute;fico las diversas posibilidades de presentaci&oacute;n de estos objetos de culto, al poder ser cuadros de un santo, im&aacute;genes cat&oacute;licas o incluso piedras (Reifler Bricker, 1989: 319). Uno de los aspectos que destaca la autora es la posibilidad de que los santos parlantes puedan estar tanto en manos ind&iacute;genas como ladinas, siendo el ejemplo m&aacute;s n&iacute;tido de estas &uacute;ltimas la caja parlante de Soyal&oacute;, aunque no sea la &uacute;nica. Tampoco es ajena la existencia de tales cajas allende las fronteras del mundo maya donde Reifler Bricker parece ce&ntilde;irlas, como qued&oacute; ejemplificado en el art&iacute;culo que sobre tal tem&aacute;tica publicaron Laureano Reyes y Susana Villasana (1991: 95&#45;112) en referencia a lo ocurrido en un poblado del municipio de Ixtacomit&aacute;n, en la tierra zoque, donde se encontraba una caja parlante de San Miguelito bajo la custodia de un "mestizo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las interpretaciones vertidas sobre las cajas parlantes, que no ser&aacute;n abordadas en estas p&aacute;ginas, remiten con claridad al pasado, aunque seguramente la presencia de elementos de culto que se comunican con sus interlocutores humanos tiene en el siglo XIX hitos de relevancia entre los mayas; las cruces parlantes que guiaban a los l&iacute;deres religiosos de la guerra de castas en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n son uno de ellos, por su trascendencia pol&iacute;tica y temporal, as&iacute; como tambi&eacute;n lo fue para el territorio de los Altos de Chiapas la rebeli&oacute;n ind&iacute;gena de 1867 &#151;mal llamada guerra de castas (Rus, 2004: 145&#45;174)&#151;, donde "piedras o estatuillas de arcilla &#91;...&#93; se comunican mediante golpes o, en algunos casos, hablando directamente" (Reifler Bricker, 1989: 321); algo similar a un or&aacute;culo en palabras de Andr&eacute;s Medina (1983: 19). Lo que dichas piedras o figuras comunicaban a los intermediarios no parece claro, y en buena medida la historiograf&iacute;a construida ante el temor de futuras rebeliones ind&iacute;genas marca la importancia dada a estos s&iacute;mbolos parlantes, que en muchos casos pudieron tratar aspectos taumat&uacute;rgicos alejados de cuestiones pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El poder de sanar o enfermar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serge Gruzinski, al explorar lo que denomina <i>idoloclastia</i> de los conquistadores a su llegada al Nuevo Mundo, destaca c&oacute;mo la destrucci&oacute;n de los &iacute;dolos americanos fue entendida como una "espectacular descontaminaci&oacute;n", misma que no pod&iacute;a eliminar el papel de las im&aacute;genes, sino de los considerados &iacute;dolos, puesto que los militares primero, y los evangelizadores despu&eacute;s impusieron la imaginer&iacute;a cat&oacute;lica (Gruzinski, 2003: 57&#45;58).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, las im&aacute;genes cristianas deb&iacute;an ser "instrumentos del recuerdo y de la memoria" para evitar posibles confusiones aleg&oacute;ricas (Gruzinski, 2003: 75), tan propicias cuando de imaginer&iacute;a religiosa se trata. Para el historiador franc&eacute;s, pese al esfuerzo realizado por los conquistadores, triunf&oacute; la piedad barroca en tierras americanas. Piedad que dotaba a las im&aacute;genes de una eficacia simb&oacute;lica cercana al milagro y al poder taumat&uacute;rgico (Gruzinski, 2003: 109). Esta cualidad taumat&uacute;rgica inscrita en lo considerado sagrado, cualquiera que sea su origen o adscripci&oacute;n religiosa, tiene un claro antecedente de estudio en la obra cl&aacute;sica de Marc Bloch, <i>Los Reyes Taumaturgos,</i> donde la condici&oacute;n de "personajes sagrados" ostentada por los reyes de la baja edad media les permit&iacute;a la sanaci&oacute;n, o al menos esa era la creencia, a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de manos. Por lo tanto, los "reyes de Francia e Inglaterra pudieron convertirse en m&eacute;dicos milagrosos porque eran ya, desde hac&iacute;a tiempo, personajes sagrados" (Bloch, 1993: 59).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin definir la procedencia de estas cualidades, lo que parece claro es que afirmar el car&aacute;cter sagrado de una imagen o un ser humano, intercambiables figuras en muchos casos si se siguen las referencias antropol&oacute;gicas sobre dicha tem&aacute;tica, significa, como lo advirti&oacute; perfectamente Bloch, decir "apto para curar" (Bloch, 1993: 80). Estas cualidades entre santos de origen medieval son constantes en la geograf&iacute;a cat&oacute;lica de la vieja Europa, y en estas p&aacute;ginas s&oacute;lo se ejemplifica con uno de ellos por tener la misma advocaci&oacute;n, la de San Miguel. Se trata de una imagen ubicada en el municipio de Aralar, en la Navarra hispana, que desde el siglo XI es relacionada con la salud de seres humanos, animales, casas y campos, hecho que en la actualidad permanece con las visitas de enfermos a su santuario o mediante una "romer&iacute;a al rev&eacute;s", puesto que durante cuatro meses la imagen del santo recorre diversas localidades occidentales de Navarra (Otermin, 2004: 630).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cajas parlantes registradas por la etnograf&iacute;a chiapaneca est&aacute;n dotadas tambi&eacute;n de este car&aacute;cter taumat&uacute;rgico, aunque pueden invertir sus acciones convirti&eacute;ndose en causantes de da&ntilde;o, situaci&oacute;n comprensible si se piensa que quien ostenta el poder de sanar lo tiene tambi&eacute;n para causar el mal. Una ambig&uuml;edad que aparece en la etnograf&iacute;a cuando se refiere a objetos o im&aacute;genes sagradas, como percibi&oacute; bien Jane Collier con respecto a las cajas parlantes de Zinacant&aacute;n (Collier, 1995: 145). A pesar de ello, la cl&aacute;sica etnograf&iacute;a sobre Chiapas referida al tema, que resumi&oacute; Reifler Bricker como ya se se&ntilde;al&oacute; en p&aacute;rrafos precedentes, mostraba otras vertientes de an&aacute;lisis, como lo son las distintas relaciones de la poblaci&oacute;n y las autoridades con las cajas. En municipios como San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar o San Pedro Chenalh&oacute;, la custodia de las mismas se encontraba en manos de miembros del sistema de cargos religiosos del municipio, algo interpretado como un reforzamiento de la estructura religiosa local, mientras que en Zinacant&aacute;n sus poseedores eran ajenos a la jerarqu&iacute;a religiosa, con lo cual desafiaban la autoridad vigente en tal materia (Reifler Bricker, 1989: 320&#45;321).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo anterior y al car&aacute;cter taumat&uacute;rgico de las cajas parlantes le siguen muchas otras posibilidades de an&aacute;lisis respecto a su papel en los lugares donde ejercen su influencia, sin embargo, los documentos con los que se ejemplifica este texto tienen una n&iacute;tida decantaci&oacute;n hacia esa &uacute;ltima caracter&iacute;stica, como se observar&aacute; en el siguiente apartado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Temor a las im&aacute;genes y pol&iacute;ticas higienizadoras en la posrevoluci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para quienes leyeran en alguna ocasi&oacute;n el libro de Graham Greene, <i>Caminos sin ley,</i> habr&aacute; resultado extra&ntilde;o que hasta ahora no se mencionara su referencia a San Miguelito de Soyal&oacute; &#151;escrito "Sanoyo" en el libro&#151;, puesto que el autor ingl&eacute;s dedica un apartado del viaje efectuado en tierras del sur de M&eacute;xico, en el a&ntilde;o 1938, a la caja parlante que ocupa la atenci&oacute;n de este texto. El narrador se&ntilde;al&oacute; con precisi&oacute;n lo que molestaba a las autoridades mexicanas de aquellos a&ntilde;os: el posible "renacimiento religioso", por lo que la acci&oacute;n gubernamental se hab&iacute;a decantado por mandar "soldados para apoderarse del santo, pero no hab&iacute;an conseguido capturarlo". El mencionado renacimiento religioso, m&aacute;s bien provocado por la presencia de una imagen que condensaba la atenci&oacute;n de la poblaci&oacute;n local, estaba relacionado, como era de esperarse, con su car&aacute;cter taumat&uacute;rgico: "Recomienda remedios; algunos son remedios ind&iacute;genas, y otros las &uacute;ltimas medicinas de patente de la capital".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, Graham Greene hab&iacute;a observado algo similar a lo descrito por los documentos que aparecen al final de este texto, por ejemplo su forma de estampilla: "parecer&iacute;a que no es m&aacute;s que una tarjeta postal" (Greene, 1996: 216); al mismo tiempo que relataba lo que los documentos adjuntos advierten, en forma de referencia de un informante:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hombre de la cantina dijo que San Miguelito ya no estaba en Sanoyo &#91;Soyal&oacute;&#93;; hab&iacute;an mandado a un m&eacute;dico de Tuxtla, que dijo que todo el asunto era una cuesti&oacute;n de autosugesti&oacute;n, y se hab&iacute;an llevado el santo a un museo de la ciudad de M&eacute;xico (Greene, 1996: 217).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta &uacute;ltima parte no corresponde a lo expresado en los documentos, y la mala impresi&oacute;n que ten&iacute;a el escritor ingl&eacute;s de la gente del pa&iacute;s que visitaba le hizo averiguar por s&iacute; mismo lo que ocurr&iacute;a con la caja parlante en cuesti&oacute;n, especialmente por ser un reconocido cat&oacute;lico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Montado en un coche de alquiler con chofer se dirigi&oacute; a Soyal&oacute; para constatar la existencia del santo parlante. Las degradantes descripciones de las personas que se encontraban en la casa de la familia que custodiaba el santo no le impidieron narrar de nuevo la fallida sustracci&oacute;n por parte de las autoridades p&uacute;blicas chiapanecas de la caja, al haber sido escondido el santo, de la misma forma que aport&oacute; un dato etnogr&aacute;fico nuevo, el control de las sanaciones del santo a trav&eacute;s de la expedici&oacute;n de "certificados de curaciones", donde, sin mencionar a la imagen sagrada, se afirmaba haber obtenido la curaci&oacute;n &#151;a pesar de estar diagnosticado como "incurable"&#151; a trav&eacute;s de los remedios otorgados por el custodio del santo parlante (Greene, 1996: 221).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La extra&ntilde;eza del fen&oacute;meno que estaba observando facilit&oacute; que diera una descripci&oacute;n de la caja parlante de Soyal&oacute;: "una de esas cajas de t&eacute; victorianas",</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">divididas en dos compartimentos. Uno de los compartimentos estaba vac&iacute;o; en el otro hab&iacute;an pegado una capillita tallada, y en el fondo una estampita de San Miguel &#91;...&#93;. La caja de t&eacute; estaba llena de bolitas de papel plateado, de colores, y entre &eacute;stas asomaba un clavo, y en la punta del clavo una cabecita hueca, hecha, supongo, de plomo, como un soldado de juguete. Evidentemente, no era la cabeza de San Miguel, era la cabeza de una mujer; de cabello ondulado a la griega, una cabeza de camafeo &#91;...&#93;. No era el decorado de un milagro; hab&iacute;a en todo esto algo de astuto, de aficionado (Greene, 1996: 222).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descripci&oacute;n que no coincide con la otorgada en el primer documento aqu&iacute; presentado, donde dice tratarse de "una copia fotost&aacute;tica de un ni&ntilde;o de Atocha, como de siete cent&iacute;metros de largo por cuatro de ancho, dentro de un camar&iacute;n de madera, y que el p&uacute;blico ha dado en llamar <i>San Miguelito'".</i> A pesar de estas diferencias, los dos documentos coinciden en otorgar a Guadalupe Urbina y a su sobrino, Rodolfo Urbina, el control de la caja parlante, adem&aacute;s de se&ntilde;alar la necesaria intervenci&oacute;n de las autoridades estatales para evitar el incremento de fan&aacute;ticos religiosos, as&iacute; como el consecuente problema sanitario por ejercer la medicina fuera de los cauces legales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que los art&iacute;culos period&iacute;sticos plantean est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de una simple cuesti&oacute;n sanitaria o de una reacci&oacute;n l&oacute;gica en un periodo de acendrado anticlericalismo, en el fondo el problema que vislumbran se encuentra en la eficacia simb&oacute;lica de las im&aacute;genes sagradas, cualquiera que sea su presentaci&oacute;n o las acciones que realice.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La referencia al <i>"santito m&eacute;dico"</i> o las explicaciones cient&iacute;ficas sobre las enfermedades y su curaci&oacute;n que se expresan en los documentos parecen estar dirigidas a proponer una catarsis racional frente a una "imagen a la que se le atribu&iacute;a facultades humanas". Lo anterior introduce de lleno el problema de la higienizaci&oacute;n social de pr&aacute;cticas consideradas retr&oacute;gradas y arcaicas; es por ello que tal higienizaci&oacute;n estaba ligada a un supuesto pensamiento l&oacute;gico, aquel que consideraba imposible circunscribir lo divino, por ser inmaterial, a cualquier forma material de presentaci&oacute;n. Esta circunstancia era la que deb&iacute;a evitarse, puesto que la condensaci&oacute;n de lo divino en el objeto se convierte en un mecanismo propio de la alegor&iacute;a, tropo vital considerado un irracionalismo por sus detractores (Freedberg, 1989: 84&#45;88).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lucha del anticlericalismo posrevolucionario, principalmente, quiso otorgar explicaciones cient&iacute;ficas a fen&oacute;menos que se mov&iacute;an bajo otra l&oacute;gica de comprensi&oacute;n y expresi&oacute;n,<sup><a href="#nota">1</a></sup> y las cajas parlantes respond&iacute;an perfectamente al poder de la alegor&iacute;a representada por las im&aacute;genes consideradas sagradas. El peligro de las mismas estriba en su equiparaci&oacute;n o posibilidad de intercambio con las actividades humanas, y por ende con sus facultades, como el primero de los documentos no deja de se&ntilde;alar en dos ocasiones. La persecuci&oacute;n al santo parlante de Soyal&oacute;, al igual que fueron perseguidos con posterioridad por las autoridades ladinas de San Crist&oacute;bal de Las Casas los santos parlantes de municipios ind&iacute;genas de los Altos de Chiapas (Collier, 1995: 271&#45;272), implica una estrategia para encauzar a principios supuestamente cient&iacute;ficos las formas de observar la realidad mediante un razonamiento anal&oacute;gico puesto en marcha por la alegor&iacute;a desencadenada gracias a la imagen. &Eacute;sta se convierte en lo que representa: una especie de "fusi&oacute;n de signo y significado" (Freedberg, 1989: 49&#45;50).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter de enga&ntilde;o resaltado en los documentos, expresado tambi&eacute;n como necesidad de evitar mixtificaciones en boca de las autoridades sanitarias legalmente constituidas, est&aacute; relacionado con la imposibilidad de controlar las formas de relaci&oacute;n con las im&aacute;genes y la actuaci&oacute;n de las personas que les otorgan poder. No hay m&aacute;s que verlo en el intento de control de la expansi&oacute;n de las cajas parlantes por otros territorios de la geograf&iacute;a chiapaneca, donde sorprende la menci&oacute;n al que fuera sacerdote ortodoxo en Chiapas, Jos&eacute; Ram&iacute;rez, como uno de los causantes de la misma, aunque a finales de 1934 hab&iacute;a quemado los h&aacute;bitos p&uacute;blicamente (Lisbona, 2008: 314&#45;315); o la referencia a Jos&eacute; Rachit &#91;sic&#93; de Tapilula, persona todav&iacute;a recordada en dicho municipio en la actualidad por su labor terap&eacute;utica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, los documentos no s&oacute;lo muestran la existencia de las cajas parlantes en Chiapas, destacando una de las m&aacute;s conocidas en su territorio, sino que ponen sobre la mesa de discusi&oacute;n las circunstancias hist&oacute;ricas que las propician, mismas que demuestran el temor causado por las relaciones con lo sagrado, que cuestionan las formas institucionalizadas de religiosidad o el pensamiento cient&iacute;fico que se quer&iacute;a imponer como &uacute;nico e infalible, a pesar de todos los errores que en sus explicaciones del comportamiento humano y su sociedad se divulgaron en aquellos a&ntilde;os. Temor en forma de ataque vivido en el periodo del que surgen los documentos, pero que se ha prolongado hasta nuestros d&iacute;as a trav&eacute;s de las diatribas contrarias a dichas pr&aacute;cticas lanzadas desde la Iglesia cat&oacute;lica o en el seno de los grupos evang&eacute;licos. En definitiva, los art&iacute;culos period&iacute;sticos trascienden su contenido concreto ce&ntilde;ido a la caja parlante de San Miguelito en Soyal&oacute; para mostrar que el papel de las im&aacute;genes merece un an&aacute;lisis cient&iacute;fico m&aacute;s all&aacute; de la simple representaci&oacute;n que se les otorga desde las instituciones religiosas y pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Documentos</b></font></p>  	    <blockquote> 	      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/liminar/v7n2/a12f2.jpg" target="_blank">1</a>. "La Verdad del Santito Milagroso", en <i>Chiapas Nuevo,</i> Peri&oacute;dico de Acci&oacute;n Pol&iacute;tico&#45;Social e Informativo. &Oacute;rgano del Comit&eacute; de Estado del PNR, n&uacute;m. 20, Tuxtla Guti&eacute;rrez: 17 de enero de 1937, pp. 3&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082307&pid=S1665-8027200900020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/liminar/v7n2/a12f1.jpg" target="_blank">2</a>. Camacho, J. Erasmo (1938), "La Farsa de &lt;&lt;San Miguelito&gt;&gt;", en <i>Alborada,</i> &Oacute;rgano de la Federaci&oacute;n Regional Revolucionaria del Trabajo, n&uacute;m. 32, Tuxtla Guti&eacute;rrez: 22 de octubre de 1938, p. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082309&pid=S1665-8027200900020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch, Marc (1993) &#91;1924&#93;, <i>Los Reyes Taumaturgos,</i> M&eacute;xico: F.C.E.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082313&pid=S1665-8027200900020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collier, Jane (1995) &#91;1973&#93;, <i>El Derecho Zinacanteco. Procesos de disputar en un pueblo ind&iacute;gena de Chiapas,</i> M&eacute;xico: UNI&#45;CACH&#45;CIESAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082315&pid=S1665-8027200900020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freedberg, David (1989), <i>El poder de las im&aacute;genes. Estudios sobre la historia y la teor&iacute;a de la respuesta,</i> Madrid: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082317&pid=S1665-8027200900020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greene, Graham (1996) &#91;1953&#93;, <i>Caminos sin ley,</i> M&eacute;xico: CONACULTA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082319&pid=S1665-8027200900020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gruzinski, Serge (2003), <i>La guerra de las im&aacute;genes. De Crist&oacute;bal Col&oacute;n a "Blade Runner",</i> M&eacute;xico: F.C.E.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082321&pid=S1665-8027200900020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Bot, Yvon (2002), "Toledo y los zapatistas: elogio al silencio", en <a href="http://www.jornada.unam.mx/2002/06/28/018a1pol.php?origen=opinion.html" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2002/06/28/018a1pol.php?origen=opinion.html</a>&#91;28 de junio de 2002&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082323&pid=S1665-8027200900020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lisbona Guill&eacute;n, Miguel (2008), <i>Persecuci&oacute;n religiosa en Chiapas (1910&#45;1940). Iglesia, estado y feligres&iacute;a en el periodo revolucionario,</i> M&eacute;xico: PROIMMSE/IIA/UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082325&pid=S1665-8027200900020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medina Hern&aacute;ndez, Andr&eacute;s (1983), "Los grupos &eacute;tnicos y los sistemas tradicionales de poder en M&eacute;xico", en <i>Nueva Antropolog&iacute;a,</i> vol. V, n&uacute;m. 20, M&eacute;xico, pp. 5&#45;29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082327&pid=S1665-8027200900020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Megged, Amos (2008) &#91;1996&#93;, <i>Cambio y persistencia ind&iacute;gena en Chiapas, 1521&#45;1680,</i> M&eacute;xico: CIESAS&#45;Univesidad de Haifa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082329&pid=S1665-8027200900020001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otermin Elcano, Marisol (2004), "La faceta taumat&uacute;rgica de San Miguel de Aralar", en R. Jimeno y J.I. Homobono (eds.), <i>Fiestas, rituales e identidades,</i> Cuadernos de Antropolog&iacute;a y Etnograf&iacute;a/Zainak, n&uacute;m. 26, Guipuzcoa, pp. 629&#45;637.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082331&pid=S1665-8027200900020001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reifler Bricker, Victoria (1989) &#91;1981&#93;, <i>El Cristo Ind&iacute;gena, El Rey Nativo. El sustrato hist&oacute;rico de la mitolog&iacute;a del ritual de los mayas,</i> M&eacute;xico: F.C.E.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082333&pid=S1665-8027200900020001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes G&oacute;mez, Laureano y Susana Villasana Ben&iacute;tez (1991), "San Miguelito y la caja parlante. El caso de un poblado de damnificados del volc&aacute;n Chichonal", en <i>Anuario CEI,</i> vol. III, Tuxtla Guti&eacute;rrez: UNACH, pp. 95&#45;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082335&pid=S1665-8027200900020001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rus, Jan (2004) &#91;1995&#93;, "&iquest;Guerra de castas seg&uacute;n qui&eacute;n?: Indios y ladinos en los sucesos de 1869", en Viqueira Alb&aacute;n, Juan Pedro y Mario Humberto Ruz (eds.), <i>Chiapas, los rumbos de otra historia,</i> M&eacute;xico: CEMCA/IIFL/UNAM&#45;CIESAS, pp. 145&#45;174.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5082337&pid=S1665-8027200900020001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Las diatribas contra pr&aacute;cticas sanitarias consideradas retr&oacute;gradas no se ce&ntilde;&iacute;an al centro de Chiapas, tambi&eacute;n se mostraron para lugares como el Soconusco. En la secci&oacute;n llamada "cartas a los lectores" aparece el siguiente texto: "Es una verdadera desgracia que en una ciudad de la categor&iacute;a de Tapachula existan a&uacute;n individuos que vivan de la credulidad de incautos que se ponen en sus manos para ser curados de su salud o de los llamados 'males echados' &#91;...&#93;. Pero lo peor del caso es que estos llamados 'Brujos' o 'Chimanes' ostentan flamantes r&oacute;tulos en los que se dicen autorizados por el Departamento de Salubridad para Ejercer la Medicina sin t&iacute;tulo, cuando es p&uacute;blico y notorio que no hacen otra cosa m&aacute;s que curar por medios y sistemas curativos que acarrean grav&iacute;simos perjuicios a la salud &#91;...&#93;. A este respecto hay que recordar que en el Centro del Estado se ha hecho con satisfactorios resultados, una en&eacute;rgica batida y cruzada en contra de los brujos y chimanes &#91;sic&#93;" (Archivo Hist&oacute;rico del Estado, Hemeroteca, <i>Chiapas,</i> n&uacute;m. 214, Tuxtla Guti&eacute;rrez: 11 de mayo de 1933, p. 5).</font></p>      ]]></body><back>
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