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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las ciencias sociales tienen una deuda ominosa con la humanidad...</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Social Sciences Have an Ominous Debt with Humanity...</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; S&aacute;nchez Jim&eacute;nez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Jes&uacute;s Ruvalcaba Mercado, 2008, <i>&Eacute;tica, compromiso y metodolog&iacute;a: el fundamento de las ciencias sociales. </i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, M&eacute;xico, 194 pp.</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Golfo, Xalapa, Veracruz, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:jsanchez@ciesas.edu.mx">jsanchez@ciesas.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n40/a14f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qu&eacute; conexiones pueden articular la &eacute;tica, el compromiso y la metodolog&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; justamente la articulaci&oacute;n entre los tres aspectos debiera ser el fundamento de las ciencias sociales? Encontramos la repuesta hacia el final del cap&iacute;tulo central de este libro donde se tratan las relaciones entre ciencia, &eacute;tica y compromiso: "las ciencias sociales tienen una deuda ominosa con la humanidad que ni con mucho lograr&aacute;n saldar" (p. 46). La deuda con la humanidad es una resonancia del eco marxista sobre la emancipaci&oacute;n como proyecto libertario. Mientras que las ciencias sociales, en particular la antropolog&iacute;a, analicen su objeto de estudio sin considerar la historicidad y su singularidad, las conclusiones a las que se arriben ser&aacute;n siempre deudoras, no es suficiente con una ciencia descriptiva, m&aacute;s bien ser&aacute; necesario incorporar las dimensiones del compromiso social con los pares y el contexto de estudio, as&iacute; como establecer caminos de veracidad y objetividad en la producci&oacute;n del dato. Lo que nos propone el texto es tomar el objeto de estudio sin renunciar a los ideales de objetividad, la veracidad y la falsabilidad de los datos, pero incorporando la reflexi&oacute;n sobre el uso y funci&oacute;n de los discursos sociales que habilitan tanto el compromiso social como la responsabilidad social.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Definir los conceptos es algo necesario. Y debido a la m&uacute;ltiple procedencia de los conceptos propuestos el texto parece romper su idealidad. El <i>dictum</i> de que las ciencias sociales no podr&aacute;n saldar su deuda con la humanidad no es precedido de ning&uacute;n condicional, de manera que el pesimismo del autor se trueca en la esperanza de que habr&aacute; que comenzar por alg&uacute;n lugar. Para que su propuesta tenga lugar ha debido aludir justamente a un principio de diferenciaci&oacute;n y comparaci&oacute;n, pr&aacute;ctica com&uacute;n y arraigada entre los etn&oacute;grafos. Asume que al contrastar diversas definiciones de &eacute;tica tomadas de diccionarios, as&iacute; como las configuraciones profesionales de cientistas sociales franceses o norteamericanos, el de Latinoam&eacute;rica encontrar&aacute; que su oficio est&aacute; sujeto a contextos hist&oacute;ricos de desigualdad social. En cualquiera de sus vertientes, esta asimetr&iacute;a pesa y preocupa a Ruvalcaba, por lo que todo su esfuerzo se dirige a crear condiciones para romper las asimetr&iacute;as de la desigualdad: pobreza, poderes estatales, caciquiles, violencia de g&eacute;nero y racismo, entre otros. Justo desde aqu&iacute;, lo que el autor entiende por &eacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de haber citado definiciones de diccionario y de distinguir entre &eacute;tica como estudio o indagaci&oacute;n del bien, de la moral como el ejercicio personal de principios y valores seguidos de la reflexi&oacute;n o del obrar, consiste en hacer justicia a la formaci&oacute;n profesional inculcada por &Aacute;ngel Palerm: lo que se estudia son las interrelaciones mutuas del hombre, la sociedad y la cultura consideradas evolutivamente. Todo ello con el fin de que el conocimiento generado por el antrop&oacute;logo sirva para resolver los problemas acuciosos de la humanidad, es decir, la desigualdad en cualquiera de sus manifestaciones.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n40/a14img1.jpg" target="_blank">Acto del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en el &Aacute;ngel de la Independencia durante el D&iacute;a de Muertos, 31 de octubre de 2011.</a></font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay algunas inconsistencias que es necesario se&ntilde;alar para abrir nuevas conexiones en la discusi&oacute;n que ha emprendido Jes&uacute;s Ruvalcaba. A ellas me habr&eacute; de referir brevemente y concluiremos sobre lo que hace posible las interconexiones entre "&eacute;tica, compromiso y metodolog&iacute;a como fundamento de las ciencias sociales". Primero, pensar que una constituci&oacute;n pol&iacute;tica es un c&oacute;digo de &eacute;tica que puede normar las relaciones profesionales es algo que debe discutirse con amplitud y a la luz de lo que se considera justo. Se apela a la idealidad del Estado de derecho a partir de preceptos como el de no violentar el derecho de terceros, para afirmar m&aacute;s tarde que la singularidad de contextos y personajes que act&uacute;an como fuerzas vectoras de lo social influyen en las ciencias sociales al confrontar al investigador con discursos e instituciones que contravienen ellas mismas, no menos que algunos oficiantes de antropolog&iacute;a, el derecho de terceros. En consecuencia, el debate debiera mostrar la confrontaci&oacute;n entre una concepci&oacute;n &eacute;tica heter&oacute;noma <i>versus</i> una aut&oacute;noma.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde se analizan las distinciones conceptuales. <i>&Eacute;tica</i> aparece como c&oacute;digo normativo, como reflexi&oacute;n sobre principios &eacute;ticos, e incluso como la concepci&oacute;n del bien com&uacute;n y sus l&iacute;mites. <i>Moral</i> es una pr&aacute;ctica: alguien se conduce de manera moral o inmoral, sea que sus actos hayan estado acompa&ntilde;ados o no de una reflexi&oacute;n o con apego a principios. Es aqu&iacute; donde Ruvalcaba ubica la intenci&oacute;n pr&aacute;ctica del texto: una gu&iacute;a metodol&oacute;gica sobre c&oacute;mo conducirse en terreno con apego a objetividad y destacando el compromiso social del investigador con el contexto. Por &uacute;ltimo, el <i>compromiso</i> y la <i>responsabilidad.</i> Estos aspectos son introducidos desde la perspectiva supuestamente metodol&oacute;gica y desde la progresi&oacute;n "sociol&oacute;gica" que nos lleva, curiosamente, desde Hume hasta Durkheim y Weber y sobre todo hacia Marx. El mayor peligro, seg&uacute;n Jes&uacute;s Ruvalcaba, consiste en que el investigador sucumba al canto de las sirenas en sus variantes estatales, econ&oacute;micas y de poder. Su compromiso debe ser social. Su conciencia "&eacute;tica", si es que traducimos bien la intenci&oacute;n de autor, debe orientar y guiar el proceso de investigaci&oacute;n, dado que la relaci&oacute;n entre sujeto y objeto, por la v&iacute;a del contexto en que se inserta su pr&aacute;ctica profesional, conforma una "unidad conceptual". Su soluci&oacute;n supone la idealidad del cient&iacute;fico como sujeto apegado a la &eacute;tica. No considera, siendo consistente con la visi&oacute;n evolutiva que propone, que las formas de conciencia moral muestren una relaci&oacute;n de simetr&iacute;a entre cultura y sociedad. En este sentido, el etn&oacute;grafo no posee ventaja sobre sus pares y ellos tampoco ser&aacute;n v&iacute;ctimas. Una posible alternativa para el debate podr&iacute;a ser: &iquest;c&oacute;mo hacer de las ciencias sociales un oficio p&uacute;blico, sujeto a revisi&oacute;n y cr&iacute;tica? Y cuando propongo "p&uacute;blico" me refiero justamente a lo que Ruvalcaba detesta de la formaci&oacute;n antropol&oacute;gica: que no sea un oficio herm&eacute;tico y dogm&aacute;tico, sino reflexivo y autocr&iacute;tico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final nos quedamos con una duda: la relaci&oacute;n entre &eacute;tica, compromiso y metodolog&iacute;a &iquest;es de orden conceptual, filos&oacute;fica o pr&aacute;ctica? La respuesta del autor se orienta a proponer una gu&iacute;a pr&aacute;ctica para estudiantes donde se destacan diversos problemas de relaciones sociales, desde los que se califica una forma de hacer antropolog&iacute;a y se descalifica otra, una forma de otorgar relevancia social a los objetos de estudio y otra para restarla. Entre estas oposiciones se entiende que la antropolog&iacute;a, y quiz&aacute; las ciencias sociales en su conjunto, ya no el autor, deben considerar &#151;compromiso &eacute;tico&#151; el contexto desde donde se escribe para superar el plano descriptivo y resarcir el compromiso de las ciencias sociales con la humanidad: "una deuda ominosa que no podr&aacute;n saldar".</font></p>      ]]></body>
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