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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Familias y generaciones</b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Pier Paolo Donati*</b></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Bologna.</i></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Repensar las generaciones</b></i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las generaciones, as&iacute; como las ha pensado, representado y vivido la tradici&oacute;n moderna, han desaparecido. Los j&oacute;venes, particularmente sensibles a este tema, sienten ser una no&#45;generaci&oacute;n, hablan de sentimientos que no los unen a alguna generaci&oacute;n. <i>Talking about no generation:</i> este es el <i>slogan</i> donde se manifiesta el malestar de quien hoy quisiera encontrar en el sentimiento generacional un punto de referencia simb&oacute;lico y existencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a la desaparici&oacute;n de las generaciones, especialmente juveniles (pero sucede lo mismo en las otras fases del ciclo de vida) tenemos la necesidad de repensar las generaciones, o sea, habr&iacute;a que pensar en lo que hace a una generaci&oacute;n y, a&uacute;n m&aacute;s, que pensar "por generaciones", <i>ex novo;</i> de pensar lo generacional como un fen&oacute;meno que caracteriza, por un lado, a la sociedad y, por otro, a la familia en modos distintos, pero ligados estrechamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo hemos llegado a este punto? En los a&ntilde;os cincuenta el conflicto generacional fue descrito como enfrentamiento entre padres anticuados y juventud turbulenta, "quemada".<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso intergeneracional fue referido principalmente al conflicto estructural entre grupos de edad, conflicto que desde lo privado&#45;familiar se proyectaba sobre la sociedad entera.<sup><a href="#notas">2</a></sup> A partir de los a&ntilde;os sesenta, el malestar generacional fue referido cada vez m&aacute;s a la esfera p&uacute;blica. Se ha hablado de la generaci&oacute;n de los j&oacute;venes como "clase social" y como "movimiento social".<sup><a href="#notas">3</a></sup> Parec&iacute;a que la familia no importaba ya para nada; y m&aacute;s a&uacute;n, que la familia era precisamente aquel "lugar represivo regresivo" por reacci&oacute;n al cual las generaciones juveniles se estaban formando. En los a&ntilde;os setenta, esta visi&oacute;n recibi&oacute; un impulso ulterior por una concepci&oacute;n de las generaciones que podemos definir como "comunicativa" (o "comunicacional"):<sup><a href="#notas">4</a></sup> la generaci&oacute;n se convirti&oacute; en modo de comunicar, un lenguaje, un estilo de vida (a menudo por analog&iacute;a con las modas</font> <font face="verdana" size="2">musicales). En los a&ntilde;os ochenta, apareci&oacute; claro que estos modos de entender las generaciones nos hab&iacute;an llevado fuera del camino, o al menos a un concepto de generaci&oacute;n equ&iacute;voco. Tomado superficialmente, es decir, como grupo de edad que muestra ciertos signos y marcas externas, este concepto se torna autodestructivo. Se vuelve un instrumento de c&aacute;lculo para los especialistas en estad&iacute;stica y econom&iacute;a cuando se trata de razonar sobre los consumos o sobre los gastos de seguridad social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de las tres fases apenas indicadas (1. generaci&oacute;n como contraposici&oacute;n estructural entre j&oacute;venes y adultos, que se proyecta de la familia a la sociedad; 2. generaci&oacute;n como clase o como movimiento social; 3. generaci&oacute;n como problema de comunicaci&oacute;n y estilo comunicativo), se ha afirmado una p&eacute;rdida progresiva de especificidad en el concepto generaci&oacute;n, que ha estado acompa&ntilde;ado de una disminuci&oacute;n en la importancia del sentido de "generatividad", que el concepto incluye e implica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos percatamos de que el concepto que se utiliza normalmente para generaci&oacute;n ya es obsoleto. Nacido en el siglo pasado, en nuestra realidad no tiene m&aacute;s la correspondencia que se supone ten&iacute;a. Bastar&iacute;a para convencernos de su obsolescencia el hecho de que las generaciones no son m&aacute;s "innovadoras y progresivas" como se les ha querido pensar en el siglo pasado. Quiz&aacute;s ha llegado el momento de repensar el sentido de aquello que hace a una generaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Las dos grandes l&iacute;neas interpretativas "cl&aacute;sicas"</b></i></font> <b><font face="verdana" size="2"><i>de las generaciones</i></font></b></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para simplificar, en los estudios modernos y contempor&aacute;neos sobre las generaciones se encuentran dos grandes l&iacute;neas interpretativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Generaci&oacute;n como <i>"grupo de edad"</i> </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera interpretaci&oacute;n de las generaciones remite a Comte y llega hasta nuestros d&iacute;as pasando por W. Dilthey, J. Ortega y Gasset, K. Mannheim, P. Sorokin y muchos otros.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siglo pasado tuvo la necesidad de contar con un instrumento conceptual e ideol&oacute;gico para dar cuenta del gran cambio social ocurrido con las revoluciones modernas, la industrial y las sociales y pol&iacute;ticas, y con este fin elabor&oacute; una versi&oacute;n suya de las generaciones. La idea moderna de generaci&oacute;n es aquella de un colectivo de individuos que "hace la historia".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">W. Dilthey (1875)<sup><a href="#notas">6</a></sup> proporcion&oacute; una definici&oacute;n historicista emblem&aacute;tica, que fue retomada por much&iacute;simos autores. Define la generaci&oacute;n como una entidad constituida por un conjunto de individuos que han vivido en el mismo momento una experiencia hist&oacute;rica determinante e irrepetible, obteniendo ella la propia orientaci&oacute;n moral y el sentido de compartir un destino com&uacute;n. Dilthey restringe fuertemente su definici&oacute;n, limitando su composici&oacute;n a quienes experimentan, especialmente en sus a&ntilde;os mayor receptividad, las mismas influencias directrices. En este sentido, se puede hablar de una "generaci&oacute;n de la Resistencia", de una "generaci&oacute;n de Vietnam", de una "generaci&oacute;n del 68", de una "generaci&oacute;n de la ca&iacute;da del</font> <font face="verdana" size="2">Muro de Berl&iacute;n". Como observa L. Gallino,<sup><a href="#notas">7</a></sup> es evidente que, si se acepta dicho significado, cada individuo pertenece a una sola generaci&oacute;n para toda la vida, sea joven o anciano, porque la generaci&oacute;n es caracterizada por ciertos eventos hist&oacute;ricos experimentados en un momento determinado, aunque el n&uacute;mero de generaciones es indeterminado; pero lo que aqu&iacute; es m&aacute;s importante para nosotros es el hecho de que en este enfoque la estructura demogr&aacute;fica es irrelevante, como lo es tambi&eacute;n todo el discurso sobre la familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n Jos&eacute; Ortega y Gasset (1923) retoma la misma definici&oacute;n, equiparando la generaci&oacute;n al conjunto de los coet&aacute;neos que tienen experiencias comunes fuertes: para &eacute;l, la generaci&oacute;n es una comunidad de edad, en un mismo contexto sociogeogr&aacute;fico, que implica un destino en com&uacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Karl Mannheim (1928)<sup><a href="#notas">8</a></sup> ha retomado el sentido del concepto de generaci&oacute;n en los mismos t&eacute;rminos, agreg&aacute;ndole adem&aacute;s una similitud con el concepto marxista de clase social. Su enfoque a la noci&oacute;n de generaci&oacute;n procede por niveles sucesivos. Define cuatro conjuntos que se incluyen en sucesi&oacute;n: desde la "generaci&oacute;n potencial" hasta la constituci&oacute;n de un movimiento que representa su actualizaci&oacute;n en "generaci&oacute;n efectiva", la cual produce "unidades de generaci&oacute;n" en las cuales existen "grupos concretos". El paso de unos a otros est&aacute; condicionado por procesos que hacen intervenir el cambio social y las interacciones sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mannheim observa que, en sentido general, la generaci&oacute;n no es un "grupo concreto" cuyos miembros est&aacute;n ligados por v&iacute;nculos rec&iacute;procos como la familia, la tribu, las asociaciones</font> <font face="verdana" size="2">y otros. La pertenencia a una generaci&oacute;n "potencial" est&aacute; fundada en el ritmo biol&oacute;gico de la existencia, con su duraci&oacute;n limitada y sus procesos de envejecimiento. Pero el car&aacute;cter biol&oacute;gico no dice nada de los fen&oacute;menos sociol&oacute;gicos: para un individuo, haber nacido en una cierta fecha no implica de por s&iacute; una pertenencia colectiva, sino m&aacute;s bien una de orden demogr&aacute;fico. Lo que el a&ntilde;o de nacimiento hace es asignar al individuo una "colocaci&oacute;n" (o "posici&oacute;n", <i>Lagerung)</i> en el proceso hist&oacute;rico. Mannheim establece aqu&iacute; una analog&iacute;a con el concepto marxista de clase social, precisando que son realidades distintas, las cuales no obstante tienen cierta semejanza estructural. Lo que asemeja a los dos conceptos <i>(generaci&oacute;n y clase social)</i> es el concepto de "colocaci&oacute;n social", que condiciona el acceso a los productos culturales de la sociedad de acuerdo con ciertas limitaciones y modos espec&iacute;ficos de apropiaci&oacute;n (la unidad de las generaciones est&aacute; constituida esencialmente por una colocaci&oacute;n af&iacute;n de los individuos dentro de un sistema social). Como el proletariado tiene un acceso parcial a la herencia cultural de la sociedad, y de acuerdo con modalidades que le son propias, de esta manera, la posici&oacute;n en el proceso hist&oacute;rico &#151;a lo largo de las generaciones&#151; predispone a los individuos a vivir experiencias y modos de pensar particulares. Se trata de potencialidades que pueden ser actualizadas o no (en el mismo modo en que la posici&oacute;n de clase puede generar o no una "conciencia de clase"). Se puede hablar de "generaci&oacute;n efectiva" s&oacute;lo en la medida en que se crea un v&iacute;nculo entre los miembros de una generaci&oacute;n, y tal v&iacute;nculo resulta, de acuerdo con Mannheim, de una exposici&oacute;n com&uacute;n a los s&iacute;ntomas sociales e intelectuales del proceso din&aacute;mico de cambio, lo que significa que el advenimiento de cambios es necesario para que se establezcan v&iacute;nculos creadores de una "generaci&oacute;n efectiva".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cada generaci&oacute;n efectiva existe un cierto </font><font face="verdana" size="2">n&uacute;mero de unidades diferenciadas antag&oacute;nicas entre s&iacute;: las "unidades de generaci&oacute;n". Los miembros de estas unidades est&aacute;n ligados por actitudes fundamentales que los integran y por principios formadores que son fuerzas de socializaci&oacute;n en esa sociedad. Forman una especie de comunidad espiritual aunque est&eacute;n dispersos en el espacio. Presentan afinidades respecto a la manera en que son formados por las experiencias comunes. Mannheim ofrece ejemplos de la Alemania del siglo XIX, en la que, al interior de una misma generaci&oacute;n, los j&oacute;venes "rom&aacute;nticos conservadores" y otros "liberales nacionalistas" representaban dos formas opuestas de reacci&oacute;n a las mismas condiciones hist&oacute;ricas, formando, por lo tanto, dos "unidades de generaci&oacute;n" distintas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, hay, de acuerdo con este autor, grupos concretos en los que se ejercen influencias directas y rec&iacute;procas, las "minor&iacute;as activas", que producen actitudes cohesivas, verdaderas y propias ideolog&iacute;as que en seguida se separan de ellos para convertirse en fuerzas constituyentes de una unidad social m&aacute;s amplia (es evidente que el autor piensa aqu&iacute; en los c&iacute;rculos culturales del siglo pasado, en las peque&ntilde;as asociaciones intelectuales de los que despu&eacute;s nacieron movimientos sociales, culturales y pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios; se podr&iacute;an hacer analog&iacute;as con este siglo pensando, por ejemplo, en las generaciones de los "j&oacute;venes hippies" de los a&ntilde;os sesenta y en la de los <i>kmer</i> rojos en Camboya).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de cambio, y &eacute;sta es la idea central de Mannheim, resulta del surgimiento continuo de nuevos grupos de edad, de su nuevo contacto con la herencia cultural acumulada. Desde su punto de vista, las ideas, los valores, los comportamientos cambian a trav&eacute;s de la cadena sucesiva de las generaciones entendidas de este modo, con la llegada de nuevos participantes y la salida de los ancianos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada generaci&oacute;n, en cuanto que participa s&oacute;lo en una secuencia limitada del proceso</font> <font face="verdana" size="2">hist&oacute;rico, presenta una "estratificaci&oacute;n de experiencia": las primeras impresiones recibidas en la juventud tienden a cristalizarse en una visi&oacute;n del mundo que orientar&aacute; los significados de las experiencias sucesivas. Mannheim atribuye una gran importancia a la fase de la juventud en la formaci&oacute;n de las ideas y los modos de pensar. Este autor minimiza la fuerza de las influencias ulteriores, recibidas durante el resto de la vida, que pueden actuar sobre las primeras impresiones. Adem&aacute;s, no dice que las generaciones copresentes sean antag&oacute;nicas entre s&iacute;, o que est&eacute;n polarizadas sobre la inclusi&oacute;n/exclusi&oacute;n en el propio grupo: generalmente la tensi&oacute;n entre generaciones se resuelve en compensaciones rec&iacute;procas entre visiones diferentes, al interior de una especie de dial&eacute;ctica entre las generaciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre una l&iacute;nea no muy distante, P. Sorokin<sup><a href="#notas">9</a></sup> estudiar&aacute; en seguida las generaciones como factor de cambio cultural y de movilidad social. No obstante que el enfoque de Mannheim es muy sugerente y que ha sido ampliamente utilizado desde los a&ntilde;os sesenta, a tal punto que hoy es quiz&aacute;s el m&aacute;s difundido, vale la pena subrayar c&oacute;mo presenta fuertes ambig&uuml;edades y, en todo caso, se ha vuelto obsoleto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque de Mannheim se basa en el supuesto sociol&oacute;gico de que las generaciones existen si, y en cuanto que, la sociedad coloca a los individuos en posiciones sociales precisas con base en la edad. "El v&iacute;nculo de generaci&oacute;n &#151;dice Mannheim&#151; es un tipo particular de colocaci&oacute;n social", referido precisamente al espacio&#45;tiempo de las experiencias hist&oacute;ricas que se vuelven accesibles seg&uacute;n la edad (pertenencia por a&ntilde;os de nacimiento afines). Pero este supuesto de car&aacute;cter estructural es al mismo tiempo demasiado fuerte y demasiado vago. Presupone la existencia de una cultura que determina en modo vinculante la colocaci&oacute;n</font> <font face="verdana" size="2">social de suceder s&oacute;lo en ciertas sociedades extremadamente "ordenadas". Esto no parece ser m&aacute;s el caso para nuestra sociedad. Adem&aacute;s de ello, los conceptos de "edad social" y de "colocaci&oacute;n social" son demasiado vagos, como tambi&eacute;n lo es su correlaci&oacute;n normativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque de Mannheim se vuelve obsoleto en el momento en que</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ya no es un criterio un&iacute;voco o cierto del orden social o, en todo caso, se vuelve menos importante en la colocaci&oacute;n social de los individuos. El concepto mannheimiano encuentra la misma obsolescencia que el concepto marxista de clase social. Para Marx hay una estructura econ&oacute;mica que determina la estructura de las clases sociales. Para Mannheim hay una estructura del orden social que coloca socialmente a las personas con base en la edad. Esta analog&iacute;a, con los determinismos que implica, se ha derrumbado.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario destacar que la definici&oacute;n de generaci&oacute;n dada por Mannheim ha contribuido a que la sociolog&iacute;a d&eacute; un paso hacia adelante, sobre todo en tanto que ha alimentado un discurso sociol&oacute;gico sobre el tiempo, sobre la relaci&oacute;n entre lo biol&oacute;gico y lo social, y sobre las conexiones psicol&oacute;gicas entre lenguaje y conocimiento.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Pero es necesario admitir que se ha tratado s&oacute;lo de una contribuci&oacute;n inicial, que adem&aacute;s ha sido utilizada y aplicada posteriormente en forma err&oacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el enfoque de Mannheim identifica una generaci&oacute;n m&aacute;s en un sentido hist&oacute;rico que sociol&oacute;gico. Una generaci&oacute;n en el sentido de Mannheim deber&iacute;a m&aacute;s bien ser llamada un "grupo de edad", dentro del cual se colocan eventualmente particulares "unidades generacio</font><font face="verdana" size="2">nales" en sentido m&aacute;s espec&iacute;fico (por ejemplo, grupos juveniles, en el mismo rango de edad, con orientaciones ideol&oacute;gicas y un estilo de vida opuestos). Este modo de considerar las cosas puede servir para "traducir" el concepto demogr&aacute;fico "cohorte" (es decir, el agregado estad&iacute;stico de los individuos nacidos en un cierto a&ntilde;o o en un cierto intervalo de a&ntilde;os) en un concepto hist&oacute;rico, mediante la asignaci&oacute;n de particulares rasgos hist&oacute;ricos, culturales y de experiencia a individuos de una cohorte en su conjunto, o a algunos segmentos de &eacute;sta.<sup><a href="#notas">11</a></sup> Sin embargo, estamos todav&iacute;a muy lejos de una conceptualizaci&oacute;n propiamente sociol&oacute;gica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gill Jones,<sup><a href="#notas">12</a></sup> razonando sobre la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica que peri&oacute;dicamente estudia a las cohortes longitudinales de j&oacute;venes escoceses <i>(Scottish Young People's Survey),</i> ha observado que el uso del concepto de generaci&oacute;n en el sentido de Mannheim comete el gran error de asimilar el sentido del tiempo de los individuos al de sus familias, y tambi&eacute;n al de las instituciones sociales, en donde, en cambio, estas realidades funcionan con distintos registros y escalas de tiempo. Esta autora advierte que un concepto sociol&oacute;gico de generaci&oacute;n, para ser verdaderamente longitudinal, no puede hacer referencia a los individuos (o agregados de individuos) como tales, sino que debe tener en cuenta su contexto familiar, esto es, debe considerar el tiempo individual en relaci&oacute;n con el cuadro del tiempo de los otros miembros de la familia. De esta forma, se toman en considera</font><font face="verdana" size="2">ci&oacute;n los efectos de las variables familiares sobre el tiempo individual. Jones termina su trabajo pregunt&aacute;ndose:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; tan longitudinal puede ser un estudio de las cohortes cuando el &eacute;nfasis est&aacute; puesto en los individuos y el estudio es incapaz de asimilar el contexto del tiempo de las instituciones sociales, en las que los miembros individuales de las cohortes viven y con las cuales ellos negocian sus cursos de vida?</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mi modesto punto de vista, s&oacute;lo una sociolog&iacute;a relacional puede dar respuesta a esta interrogante, mediante la observaci&oacute;n de que las generaciones implican relaciones sociales, o mejor, son relaciones sociales, y que se necesita comprenderlas a trav&eacute;s del tiempo de las relaciones (&eacute;stas &uacute;ltimas tienen su <i>propio</i> tiempo y sus propios registros del mismo).<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho es que el concepto de generaci&oacute;n que normalmente se usa en la actualidad tiene un car&aacute;cter m&aacute;s hist&oacute;rico que sociol&oacute;gico. Ese sirve para referirse a grupos sociales que, por la cercan&iacute;a de edad, comparten una misma experiencia hist&oacute;rica significativa desde el punto de vista particular del observador. Este &uacute;ltimo atribuye la experiencia a los individuos que participan en esa situaci&oacute;n. Este enfoque revela l&iacute;mites insuperables.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Generaci&oacute;n como "descendencia parental&#45;familiar"</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los ochenta, inicia una profunda revisi&oacute;n del concepto de generaci&oacute;n (especialmente del enfoque de Mann</font><font face="verdana" size="2">heim).<sup><a href="#notas">14</a></sup> No es posible entrar aqu&iacute; en los detalles del argumento. La sustancia de este cambio est&aacute; en el hecho de que el concepto de generaci&oacute;n es referido al de descendencia familiar&#45;parental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Philippe Aries<sup><a href="#notas">15</a></sup> ha proporcionado una puntualizaci&oacute;n importante. En primer lugar, se&ntilde;ala que no podemos hablar de generaciones en sentido estricto en las sociedades primitivas y tradicionales (en las que, en cambio, se puede hablar de cohortes y de "grupos de edad"). En segundo lugar, observa que, desde un punto de vista hist&oacute;rico, ya con la generaci&oacute;n nacida en el decenio de 1940&#45;1950, la transmisi&oacute;n cultural, en particular aquella actuada a trav&eacute;s de la familia y la escuela, no ocurre m&aacute;s o se da de manera insuficiente; esto dependi&oacute; tambi&eacute;n del hecho de que el mecanismo de la transmisi&oacute;n generacional hab&iacute;a sido ya cuestionado por la generaci&oacute;n precedente (nacida entre 1910 y 1920) que se hab&iacute;a encontrado al mismo tiempo sometida a la herencia de la tradici&oacute;n y en rebeli&oacute;n contra ella. En tercer lugar, el autor hace patente que el concepto de generaci&oacute;n est&aacute; estrechamente relacionado con la importancia de la familia nuclear moderna en la socializaci&oacute;n de los hijos. Aries observa que hasta el siglo XVIII el ni&ntilde;o era socializado en la comunidad de h&aacute;bitat y en el linaje, un mundo est&aacute;tico, poco sensible a las influencias externas, en las que la transmisi&oacute;n cultural era de largo t&eacute;rmino y de larga duraci&oacute;n: aqu&iacute; la generaci&oacute;n no es una medida del cambio. En los siglos XIX y XX, el grupo social que m&aacute;s influencia el desarrollo del ni&ntilde;o es la familia nuclear y poco numerosa y, por esta raz&oacute;n, el ritmo del cambio coincide con el de la familia y el de su reproducci&oacute;n; Aries concluye afirmando que</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la parte desempe&ntilde;ada por las generaciones en la </font><font face="verdana" size="2">transmisi&oacute;n y en el cambio est&aacute; ligada al lugar ocupado por la familia en la sociedad. Cuanto m&aacute;s relevante es, tanto m&aacute;s importante es la funci&oacute;n de las generaciones; cuanto m&aacute;s insignificante es, como en las sociedades tradicionales, tanto m&aacute;s modesto es el papel de las generaciones.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contra la idea difundida entre muchos estudiosos, de que la generaci&oacute;n, como curso de vida de un agregado de individuos afines, es una categor&iacute;a, en cierto sentido, sustitutiva de la de familia para efectos de la socializaci&oacute;n y de la innovaci&oacute;n cultural, las consideraciones de Aries llevan a sostener lo contrario, es decir: 1) que <i>no hay generaci&oacute;n sin familia nuclear,</i> y 2) <i>que la importancia de una crece o cae con el crecimiento o disminuci&oacute;n de la importancia de la otra.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si desarrollamos esta l&iacute;nea interpretativa, llegamos a la observaci&oacute;n de que las generaciones, en <i>sentido propio,</i> no pueden ser definidas prescindiendo de la familia, sino que encuentran en las relaciones familiares (de filiaci&oacute;n y parentela) su <i>criterio distintivo</i> respecto al concepto m&aacute;s extensivo de generaci&oacute;n como grupo de edad, en sentido demogr&aacute;fico (cohorte) o hist&oacute;rico (que puede incluir hasta padres e hijos, en cuanto testimonios o actores de eventos hist&oacute;ricos vividos conjuntamente).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3i1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recientemente, Claudine Attias&#45;Donfut resumi&oacute; el debate mediante la individuaci&oacute;n de cuatro definiciones de generaci&oacute;n: geneal&oacute;gica, hist&oacute;rica, demogr&aacute;fica, sociol&oacute;gica.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Ella observa que persiste una confusi&oacute;n en el uso del t&eacute;rmino que mezcla el sentido de cohorte y</font> <font face="verdana" size="2">el de filiaci&oacute;n. Siguiendo otros autores (como N. Ryder y D. Kertzer), esta autora se inclina a la soluci&oacute;n de limitar el uso del t&eacute;rmino generaci&oacute;n a su sentido de filiaci&oacute;n y utilizar el t&eacute;rmino de cohorte para designar un conjunto de personas</font> <font face="verdana" size="2">de la misma edad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una contribuci&oacute;n reciente, tambi&eacute;n V. L. Bengtson y W. A. Achenbaum llegan a la conclusi&oacute;n de que deber&iacute;amos usar los t&eacute;rminos de <i>cohorte</i> y de <i>grupo de edad</i> para referirnos a aquellos individuos que han nacido aproximadamente en el mismo periodo y que, por lo tanto, experimentan eventos ambientales o hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos en un momento com&uacute;n en su curso de vida individual. En tanto, deber&iacute;amos usar el t&eacute;rmino generaci&oacute;n primordialmente para identificar el orden de descendencia de acuerdo con el rango de los individuos dentro de las familias.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, esta l&iacute;nea resulta, desde mi punto de vista, no del todo satisfactoria. &Eacute;sta limita excesivamente el concepto de generaci&oacute;n al interior de la descendencia familiar y, de esta manera, al interior del sistema parental con sus usos y costumbres subculturales. En una sociedad que interviene cada vez m&aacute;s en los v&iacute;nculos familiares intergeneracionales, la generaci&oacute;n es progresivamente influenciada por cuanto ocurre en la esfera p&uacute;blica, en particular por el <i>welfare state,</i> en la definici&oacute;n de lo que es propio de cada edad del ciclo vital. Es necesario revisar el concepto de generaci&oacute;n a la luz de estas "interferencias".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En concreto, con los dos grandes enfoques apenas mencionados se llega a aclarar que el concepto de generaci&oacute;n en sentido propio <i>(generation)</i> no puede ser confundido con los conceptos de <i>cohorte (cohort),</i> grupo de edad (age <i>group)</i> y "unidad generacional" (en el sentido espec&iacute;fico de Mannheim). Estos t&eacute;rminos son distintos en cuanto que, aunque se refieren a los mismos individuos, los ven desde puntos de vista diferentes (v&eacute;ase figura 1). Si queremos comprender sus conexio</font><font face="verdana" size="2">nes y distinciones, y as&iacute; acceder a un concepto de generaci&oacute;n sociol&oacute;gicamente m&aacute;s adecuado, debemos dar un paso adelante.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3f1a.jpg"></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3f1b.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos disolver una ambig&uuml;edad de fondo, presente en el concepto de generaci&oacute;n usado en el lenguaje com&uacute;n, una ambig&uuml;edad que ha crecido en lugar de clarificarse en los &uacute;ltimos</font> <font face="verdana" size="2">decenios. Una generaci&oacute;n es entendida ya sea como descendencia (en sentido antropol&oacute;gico) ya sea como grupo de edad (en sentido hist&oacute;rico).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte de las investigaciones de la literatura m&aacute;s reciente han privilegiado decididamente el segundo polo (hablan de los j&oacute;venes, de los adultos, de los ancianos, o subgrupos de ellos), remitiendo de manera indirecta, a veces s&oacute;lo impl&iacute;cita o incluso nula, al primero (el familiar) Pero si nos quedamos solamente con esta acepci&oacute;n, terminamos por reducir el concepto de generaci&oacute;n al &aacute;mbito estrictamente hist&oacute;rico (correspondiente en la figura 1 al grupo de edad y, en particulares condiciones, al de unidad generacional en el sentido que propone Mannheim).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para decirlo brevemente, se ha producido una literatura de corte hist&oacute;rico y literario sobre las generaciones, que ha hecho "corto circuito" con la familia. Se comprenden bien las razones de ello considerando tambi&eacute;n el cuadro demogr&aacute;fico cambiado, caracterizado por una baj&iacute;sima fecundidad (pocos o ning&uacute;n hermano, pocos o ning&uacute;n primo). El resultado ha sido el de no ver m&aacute;s las generaciones en sentido sociol&oacute;gico&#45;antropol&oacute;gico. En su lugar, han subentrado generaciones concebidas como colectividades de individuos que experimentan uno o varios eventos hist&oacute;ricos significativos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con dificultad y gran fatiga, las revistas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han hablado de los "muchachos del 89" o de los "muchachos del 92", y todav&iacute;a hoy buscan a toda costa alguna se&ntilde;al simb&oacute;lica de su existencia. Han cre&iacute;do o creen identificarlos en el hecho de que organizan alguna manifestaci&oacute;n de protesta en la escuela, o porque adoptan un nuevo tipo de consumo, o nuevos juegos, o porque recurren a alguna nueva forma considerada de desviaci&oacute;n o de violencia. En realidad, quien observa las generaciones en este modo permanece en el interior del cuadro de la modernidad, del que he hablado. La generaci&oacute;n, m&aacute;s que "reconocida", es "construida" por los medios masivos a trav&eacute;s de la producci&oacute;n de un imaginario colectivo. Quien todav&iacute;a adopta este</font> <font face="verdana" size="2">punto de vista no comprende que, entendidas en el sentido de "sujetos hist&oacute;ricos" (o sea, de acuerdo con una acepci&oacute;n de origen decimon&oacute;nico), las generaciones simplemente han desaparecido. &iquest;Qu&eacute; hacer entonces con este concepto?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos reconocen que tenemos necesidad de un t&eacute;rmino que sea algo m&aacute;s sustancial que el demogr&aacute;fico (cohorte) y algo menos exigente que el de clase o movimiento social, pero no van m&aacute;s all&aacute; en la formulaci&oacute;n de un nuevo enfoque. &iquest;Podemos preguntarnos algo m&aacute;s preciso y, sobre todo, adecuado, de cuanto est&aacute; ocurriendo a las generaciones en nuestra sociedad?</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Hacia un enfoque relacional</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi propuesta es pasar a una tercera y distinta l&iacute;nea interpretativa. Propongo releer las generaciones, m&aacute;s bien <i>pensar por generaciones en sentido relacional.</i> &iquest;Qu&eacute; quiere decir &eacute;sto? Para comprenderlo, primero debemos tener claro el cuadro del proceso hist&oacute;rico, y despu&eacute;s analizar c&oacute;mo cambia el sentido sociol&oacute;gico de lo que hace a una generaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las sociedades primitivas y antiguas, las generaciones est&aacute;n como contenidas unas en otras, en c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos que reproducen la memoria hist&oacute;rica sin cambios relevantes en el paso de una a otra. Hay, en efecto, ritos de paso muy r&iacute;gidos. Una generaci&oacute;n toma literalmente el puesto de la otra porque entra por debajo de ella en todo y por todo, reproduciendo un orden social en el cual las generaciones son equivalentes a los grupos de edad. Este orden hace coincidir las generaciones intrafamiliares con los grupos de edad en las estructuras sociales. Con el cristianismo, en Occidente se rompe la identificaci&oacute;n de la familia con la parentela, y entre &eacute;sta y el orden social. La expresi&oacute;n "los dos ser&aacute;n una sola carne" se convierte en un modelo generacional que prev&eacute; la separaci&oacute;n</font> <font face="verdana" size="2">respecto a la familia&#45;parentela. Eso no quiere decir que las nuevas generaciones reproducir&aacute;n el orden societal preexistente. En la sociedad medieval, con el concepto del amor cort&eacute;s (nacido alrededor del siglo XIV), inicia un proceso que la sociedad moderna llevar&aacute; a su m&aacute;ximo desarrollo: las generaciones comienzan a identificarse ya no m&aacute;s con la parentela, sino con su posici&oacute;n al interior de la familia nuclear y se separan con el alejamiento de las parejas respecto a las familias de origen. Obviamente, estas parejas est&aacute;n todav&iacute;a dentro de la parentela, porque la costumbre social persiste durante bastante tiempo, pero el modelo cultural ya ha cambiado. Las generaciones nacen ahora dentro de la parentela nuclear. Las distintas familias nucleares, de origen y de procreaci&oacute;n, mantienen relaciones significativas de intercambio y solidaridad entre ellas. Pero el punto que quiero subrayar es que estas relaciones externas, "a distancia", entre familias nucleares de la misma parentela, son objeto del creciente inter&eacute;s y regulaci&oacute;n por parte de la esfera pol&iacute;tica (el Soberano, el Estado). Al inicio de esta regulaci&oacute;n &#151;inspirada en la voluntad y pr&aacute;cticas de un difundido control social&#151; se mantiene un referente normativo fuerte, el modelo tradicional de la familia como parentela extendida, en la cual precisamente son definidas las generaciones. Pero despu&eacute;s las cosas cambian. Desde el momento en que las familias se han "nuclearizado", las generaciones que en ellas nacen se vuelven cada vez m&aacute;s subsumibles al control p&uacute;blico, m&aacute;s que al control privado de la parentela. El proceso crecer&aacute; de manera cada vez m&aacute;s r&aacute;pida desde el siglo XVIII hasta hoy, y particularmente en el &uacute;ltimo siglo con el <i>welfare state.</i> Las generaciones, como se ha dicho, son cada vez m&aacute;s definidas tambi&eacute;n desde y en la esfera p&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la sociedad posindustrial, o mejor, pos</font><font face="verdana" size="2">moderna, el proceso experimenta un nuevo salto de calidad. Para decirlo brevemente, crece la mediaci&oacute;n que la sociedad ejercita sobre las relaciones generacionales, y esta mediaci&oacute;n introduce una mezcla de control y de puesta en fluctuaci&oacute;n de las mismas relaciones generacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra sociedad introduce caos y fluctuaci&oacute;n, tanto en transmisi&oacute;n generacional intrafamiliar como en la esfera p&uacute;blica donde es definido el <i>status</i> social ligado a la edad. Por un lado, la familia se vuelve el "campo disturbado" en el que las generaciones pueden nacer y morir seg&uacute;n el estilo de vida familiar. Por el otro, las relaciones entre generaciones est&aacute;n &#151;tambi&eacute;n por el fen&oacute;meno apenas mencionado&#151;, cada vez m&aacute;s sujetas a la intervenci&oacute;n p&uacute;blica. El Estado y todas las otras agencias colectivas buscan controlar el &aacute;mbito privado de las relaciones generacionales. Pero, por el modo en que operan, terminan por acrecentar lo que podemos llamar una suerte de "confusi&oacute;n generacional", inevitable aun cuando se quiera humanizar el &aacute;mbito familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, mucho m&aacute;s que ayer, las generaciones se definen tanto dentro como fuera de la familia. Incluso se constituyen precisamente en las relaciones entre estos dos &aacute;mbitos, con sus respectivos sistemas de valores, normas, regulaciones de distinto tipo. Un tiempo se era hijo o padre en la familia, y se era &#151;en estrecha analog&iacute;a&#151; tambi&eacute;n en la sociedad. Hoy, esta correspondencia se ha roto. Pero, <i>&iquest;se puede ser padre (o hijo) en la familia y no en la sociedad?</i> &iquest;Se puede ser padre (o hijo) en familia cuando en la sociedad &eacute;ste t&eacute;rmino ya no tiene alg&uacute;n sentido, o cambia de tal manera su significado que se vuelve irreconocible en el &aacute;mbito de la familia? Esto es lo que ocurre hoy, cuando el s&iacute;mbolo de padre y de hijo es traducido en el de un supuesto adulto y de un supuesto joven. &iquest;Qu&eacute; decir entonces de quien es padre a los 18 o 20 a&ntilde;os, o bien de quien es</font> <font face="verdana" size="2">hijo teniendo 50, 60 o 70 a&ntilde;os?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son estos desplazamientos los que obligan a definir una generaci&oacute;n en relaci&oacute;n con v&iacute;nculos familiares y con la posici&oacute;n en la sociedad con base en la edad. He aqu&iacute;, por tanto, c&oacute;mo cambia el sentido sociol&oacute;gico de una generaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Generaci&oacute;n, en sentido relacional, es la descendencia/ ascendencia familiar, mediada por las relaciones sociales externas a la familia</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generaci&oacute;n, en sentido antropol&oacute;gico, es el conjunto de quienes comparten una posici&oacute;n respecto a las relaciones de descendencia (o de ascendencia), esto, es de acuerdo con la sucesi&oacute;n biol&oacute;gica y cultural (v&eacute;ase figura 1). Pero dado que, desde el punto de vista sociol&oacute;gico, crece la mediaci&oacute;n de la esfera p&uacute;blico&#45;colectiva sobre tales relaciones, las generaciones adquieren hoy un significado distinto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la perspectiva de la sociolog&iacute;a relacional, <i>la generaci&oacute;n es el conjunto de personas que comparten una relaci&oacute;n, aquella que liga su colocaci&oacute;n en la descendencia propia de la esfera familiar&#45;parental</i> (esto es: hijo, padre, abuelo, etc.) <i>con la posici&oacute;n definida en la esfera societal con base en la "edad social"</i> (es decir: de acuerdo con los grupos de edad: j&oacute;venes, adultos, ancianos, etc.). Debemos hablar de hijos j&oacute;venes, de hijos adultos, de hijos ancianos, lo mismo que de padres j&oacute;venes, de padres adultos, de padres ancianos. Debemos hablar de abuelos j&oacute;venes, de abuelos adultos, de abuelos ancianos. Estas son las "nuevas generaciones", que se esconden detr&aacute;s del "complicado entramado" de generaciones que ha sido creado por nuestra sociedad por primera vez en la historia.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El entramado de generaciones se vuelve problem&aacute;tico cuando el <i>status</i> familiar, ligado a la descendencia fluct&uacute;a y as&iacute; tambi&eacute;n lo hace el <i>status</i> social atribuido a los individuos en cuanto miembros de un grupo de edad en la sociedad (v&eacute;ase figura 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una generaci&oacute;n de j&oacute;venes no es una generaci&oacute;n si no se la considera por los padres que tiene. Del mismo modo, una generaci&oacute;n de hijos no es una generaci&oacute;n si no se observa con relaci&oacute;n a c&oacute;mo la sociedad define y trata la condici&oacute;n de los j&oacute;venes, en cuanto fase espec&iacute;fica del curso de vida al cual se atribuyen determinados modelos socioculturales. Las dos cosas deben estar correlacionadas, porque la constituci&oacute;n de una generaci&oacute;n depende de la interacci&oacute;n entre el status&#45;rol que es asignado en la familia con base en las relaciones procreativas y el status&#45;rol que es atribuido por la sociedad con base en la edad.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3f2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las generaciones se definen mir&aacute;ndose una a otra, tanto en la familia como a trav&eacute;s de ella, tanto en la sociedad como a trav&eacute;s de ella. Para decirlo brevemente, una generaci&oacute;n tiene un sentimiento fuerte o d&eacute;bil de la propia identidad dependiendo del grado de fortaleza o debilidad de su identidad familiar. Pero ello ya no puede suceder m&aacute;s si no es a trav&eacute;s de una mediaci&oacute;n potente de la sociedad externa, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural. Los entramados familiares llevan a generaciones a ser m&aacute;s o menos significativas, tambi&eacute;n a desaparecer, pero esto ocurre cada vez m&aacute;s dependiendo de c&oacute;mo la sociedad estratifica las posiciones sociales con base en la edad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Para comprender el nuevo malestar generacional se necesita verlo tanto desde el lado interno de la familia como desde el lado externo</b></i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre todo, la generaci&oacute;n vuelve a manifestarse en la familia, por ella, mediante ella. Si dos personas, una de 20 a&ntilde;os y otra de 40, se relacionan a su edad biol&oacute;gica e hist&oacute;rica, se encuentran muchas diferencias. La distancia es inalcanzable, porque el cuerpo, las experiencias y las vivencias a los 20 y 40 a&ntilde;os son necesariamente diversas. Sus vicisitudes hist&oacute;ricas no son comparables (y aqu&iacute; tiene fortuna el concepto de Mannheim). Digamos entonces que son dos generaciones distintas. Pero, &iquest;lo decimos porque tienen respectivamente 20 y 40 a&ntilde;os o porque son padre e hijo?, y en el caso que fueran hermanos &iquest;qu&eacute; cambia?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay duda de que en las investigaciones de los &uacute;ltimos decenios, y a&uacute;n hoy, prevalece la simple referencia a la edad biol&oacute;gica y social. La relaci&oacute;n que liga a las dos personas es vista del todo como irrelevante. Se habla com&uacute;nmente de "los muchachos de 20 a&ntilde;os" o</font> <font face="verdana" size="2">de "los adultos de 40 a&ntilde;os" y se conforma as&iacute; una generalizaci&oacute;n que prescinde del hecho de que tengan alguna relaci&oacute;n familiar, de padre/ hijo o de hermandad, etc. Precisamente el hecho de olvidar las relaciones que los individuos tienen entre s&iacute;, en cuanto se considera s&oacute;lo su edad (biol&oacute;gica y social), vuelve del todo insatisfactorio el concepto actual de generaci&oacute;n. No podemos entender qu&eacute; sucede en sus relaciones sociales y culturales si ignoramos la mediaci&oacute;n familiar que cada uno de ellos tiene en cuanto generado/generante. Si se la ignora, se vuelve m&aacute;s apropiado hablar de generaciones como meros grupos de edad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero cuando hablamos de la generaci&oacute;n de los j&oacute;venes de 20 a&ntilde;os o de los adultos de 40 &iquest;a qui&eacute;n nos referimos? Hoy se puede ser o padre tanto a los 20 a&ntilde;os como a los 40 de manera m&aacute;s difundida, y sobre todo culturalmente m&aacute;s indiferente, que ayer. Ayer era aceptado socialmente (y leg&iacute;timo jur&iacute;dicamente) generar hijos en un cierto intervalo temporal, que hoy ha cambiado. En algunos sentidos se ha vuelto m&aacute;s vinculante (por ejemplo, la edad legal para poder contraer matrimonio ha sido elevada a los 18 a&ntilde;os) y en otros menos vinculante (no nos sorprende ya tanto el hecho de que una persona sea padre a los 60). Este fen&oacute;meno no era frecuente en las sociedades pasadas, en las cuales la edad para el matrimonio y para el nacimiento del primer hijo era prevista en un intervalo m&aacute;s definido, m&aacute;s r&iacute;gido, menos variable. La irrelevancia de la edad para convertirse en padre &#151;salvo los l&iacute;mites biol&oacute;gicos reproductivos de la mujer&#151; ha crecido en forma desmedida. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene hablar de "una" generaci&oacute;n de padres cuando se puede serlo desde los 18 hasta los 70 a&ntilde;os? Evidentemente no tiene ya sentido. Para ser m&aacute;s precisos, en la identificaci&oacute;n de una generaci&oacute;n necesitamos m&aacute;s criterios: el de la edad biol&oacute;gica debe ser conjugado con el de la edad social, ello en referencia tanto a la</font> <font face="verdana" size="2">posici&oacute;n en la familia como a la que se ocupa en la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un padre de 20 a&ntilde;os no es como uno de 60, aunque ambos sean padres, porque su colocaci&oacute;n en los grupos de edad en la sociedad es totalmente distinta. La generaci&oacute;n es la relaci&oacute;n, el nexo entre descendencia familiar y edad social. Eliminar una u otra de estas connotaciones lleva a modificar el sentido de generaci&oacute;n qui&eacute;rase s&oacute;lo como "unidad hist&oacute;rica" (si es definida s&oacute;lo por la edad) qui&eacute;rase s&oacute;lo como grupo de descendencia (si se define s&oacute;lo por la relaci&oacute;n de filiaci&oacute;n, en el caso de que venga a menos el criterio de la edad). Para tener una generaci&oacute;n en sentido sociol&oacute;gico se requiere combinar (&iexcl;relacionar!) la edad hist&oacute;rica (incluyente de la biol&oacute;gica, por ejemplo 20 a&ntilde;os, pero contextualizada por la referencia a la fecha del nacimiento, por ejemplo, los nacidos en 1950 o en 1975) y la relaci&oacute;n de descendencia. No basta una u otra. Es ah&iacute;, en su nexo, que yace el sentido sociol&oacute;gico de esa generaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos aqu&iacute; hacer una consideraci&oacute;n que puede resultar un poco extra&ntilde;a, pero que es muy instructiva. El concepto en cuesti&oacute;n tiene, desde su origen, un car&aacute;cter de <i>h&iacute;brido:</i> en efecto una generaci&oacute;n nace dentro y fuera de la familia, tiene "dos padres" que son de especie distinta. Lo que es una generaci&oacute;n, y ello con base en lo que es identificada, tiene v&iacute;nculos y referencias que est&aacute;n en dos lugares generadores diferentes: la familia y la sociedad "externa" a la familia. Este car&aacute;cter de h&iacute;brido, actualmente aparece acentuado. La producci&oacute;n generacional, m&aacute;s que dar vida a una formaci&oacute;n gen&eacute;tica estable y reproductiva, permanece en una tensi&oacute;n carente de capacidad regenerativa. Si uno de los dos polos generadores fuese eliminado, una generaci&oacute;n ser&iacute;a definida s&oacute;lo por uno de los dos lugares (o lados) de los cuales toma su consistencia. Pero este hecho nos remitir&iacute;a a la</font> <font face="verdana" size="2">sociedad premoderna (en la que la generaci&oacute;n s&oacute;lo es familiar, porque la sociedad coincide en gran parte con la tribu o el clan), o a aquella t&iacute;picamente moderna del pasado (en la que la generaci&oacute;n es un hecho p&uacute;blico, en cuanto que coincide con un grupo de edad visto como categor&iacute;a, clase social o movimiento social).</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3i2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La observaci&oacute;n instructiva que se puede hacer es que el proceso de hibridaci&oacute;n va paralelo con un car&aacute;cter <i>reticular</i> emergente de las generaciones m&aacute;s recientes. Quiz&aacute;s esta naturaleza de h&iacute;brido cada vez m&aacute;s reticular explique c&oacute;mo y por qu&eacute; las generaciones se han vuelto cada vez m&aacute;s inasibles y, c&oacute;mo los h&iacute;bridos en general, muestran reducidas o nulas capacidades de reproducirse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que una generaci&oacute;n no sea m&aacute;s un h&iacute;brido, y s&iacute; un tejido de relaciones significativas que d&eacute; consistencia a una experiencia hist&oacute;rica generadora, se requiere que la trama de relaciones tenga un orden simb&oacute;lico espec&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En l&iacute;nea general, las generaciones pueden ser definidas horizontal o verticalmente, de acuerdo con los c&oacute;digos simb&oacute;licos p&uacute;blicos o privados, en relaci&oacute;n con los ciclos de vida individuales o familiares. Vemos aqu&iacute; c&oacute;mo el debate actual se encuentra todav&iacute;a polarizado en la elecci&oacute;n de una de estas alternativas. Com&uacute;nmente la elecci&oacute;n es: una generaci&oacute;n es un grupo horizontal, seg&uacute;n los c&oacute;digos simb&oacute;licos p&uacute;blicos, en referencia a los ciclos de vida individuales. De ello resulta claro de d&oacute;nde viene el concepto t&iacute;pico moderno de generaci&oacute;n. En la perspectiva sociol&oacute;gica relacional, en cambio, se necesita mantener unidas estas distintas alternativas, y observar que las generaciones son una combinaci&oacute;n relacional de todas estas dimensiones o aspectos, no una contraposici&oacute;n de ellas o exclusi&oacute;n rec&iacute;proca. Pueden tambi&eacute;n excluirse, pero s&oacute;lo desde puntos de vista particulares y solamente en ciertas condiciones. Normalmente, estas dimensiones "est&aacute;n en relaci&oacute;n" entre s&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la perspectiva relacional, las generaciones se convierten en una <i>matriz de relaciones latentes,<sup><a href="#notas">19</a></sup></i> m&aacute;s que en una matriz preestructurada, en cuanto que se forman, si se forman, sobre la base de un entramado &#151;hoy cada vez m&aacute;s contingente&#151; de relaciones familiares&#45;parentales sobre las que inciden eventos, fuerzas, causas tanto internas como externas al sistema familiar&#45;parental y que est&aacute;n en relaci&oacute;n entre s&iacute;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El entramado generacional se vuelve fecundo si y s&oacute;lo si mantiene conexiones significativas entre el tiempo de la familia (con su contexto) y el tiempo de la sociedad (con sus &aacute;mbitos variados y diferenciados). De otra forma, realidad familiar y generaciones hist&oacute;ricas (entendidas como grupos de edad)</font> <font face="verdana" size="2">van por su cuenta, volvi&eacute;ndose la trama menos gestionable, m&aacute;s conflictual, incapaz de combinar continuidad y discontinuidad.</font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>Podemos hoy pensar la sociedad</b></i></font> <b><font face="verdana" size="2"><i>y la familia por generaciones en un modo que ninguna otra &eacute;poca hist&oacute;rica lo ha hecho.</i></font></b></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad est&aacute; hecha de generaciones que se confrontan entre s&iacute;, y cambian su identidad a trav&eacute;s de la familia y redefini&eacute;ndola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, cambia la dimensi&oacute;n de la transmisi&oacute;n cultural en sentido vertical, o sea, el balance entre factores de la continuidad y de la discontinuidad en la cultura familiar. La transmisi&oacute;n familiar permanece &#151;como principio y de hecho&#151; esencial, pero se vuelve necesariamente m&aacute;s problem&aacute;tica y m&aacute;s interactiva en todas las direcciones. &iexcl;Tambi&eacute;n los hijos interpretan!, y reaccionan respecto a los padres. Si bien es verdad que los padres procrean a los hijos, es igualmente cierto que los hijos vuelven (para no decir, hacen) a su vez padres a quienes los procrearon, o los "cr&iacute;an" a trav&eacute;s de interacciones cotidianas y la experiencia humana vital que ellos vehiculan. Se puede generar o ser generado en modos distintos, pero ning&uacute;n ser humano puede volverse tal si no tiene esta experiencia. Por el otro lado, cambian los par&aacute;metros con base en los cuales es definida la edad social, es decir; las expectativas, las normas, las representaciones, los estilos de comportamiento atribuidos por la sociedad al individuo sobre la base de un criterio temporal, cu&aacute;ndo debe entrar o salir de los papeles sociales extrafamiliares. Los cambios de estos par&aacute;metros tienen evidentes repercusiones sobre las posiciones y, por lo tanto, sobre los sistemas de valores, las expectativas, las normas que</font> <font face="verdana" size="2">regulan la vida de las generaciones dentro de la familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los dos polos en que se despliega el sentido de una generaci&oacute;n se pone el problema de alg&uacute;n tipo de correspondencia. Se habla, a este respecto, de un nuevo "pacto generacional". La literatura sobre el argumento est&aacute; retornando como moda, sin que se sepa bien en qu&eacute; consisti&oacute; el "viejo pacto" (&iquest;la deuda filial tradicional?, &iquest;el viejo orden jur&iacute;dico de las relaciones entre padres e hijos?, &iquest;qu&eacute; otro?). Prescindiendo de ello, nos debemos preguntar: &iquest;en qu&eacute; sentido podemos hablar de un "pacto entre las generaciones"?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto, los padres no piden permiso a los hijos para generarlos y los hijos no eligen a los padres, al menos los naturales. En la esfera familiar, un pacto &#151;tambi&eacute;n impl&iacute;cito&#151; puede hacerse s&oacute;lo cuando los hijos hayan alcanzado cierta madurez. Es en este sentido que surgen hoy un nuevo esp&iacute;ritu p&uacute;blico y una legislaci&oacute;n correspondiente, para delinear nuevas posibilidades gracias a los desarrollos de estas relaciones en el curso de vida de las generaciones. Pero, &iquest;qui&eacute;n decide en m&eacute;rito a qu&eacute; y de acuerdo a cu&aacute;les criterios? Parece que todos quieren tener voz sobre este punto, mientras las grandes ausentes son precisamente las generaciones interesadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la esfera p&uacute;blica, extra&#45;familiar, se puede hablar de un pacto entre generaciones, pero en otro sentido, no ya interpersonal sino impersonal: con referencia justo a los grupos de edad (j&oacute;venes, ancianos, etc.) que negocian sus expectativas rec&iacute;procas y eventualmente distribuyen y redistribuyen entre s&iacute; los recursos materiales e inmateriales. Pero aqu&iacute; se necesitan los "representantes" de estas generaciones, que no est&aacute;n; entonces se ven los l&iacute;mites de la teor&iacute;a del contrato entre generaciones, que tambi&eacute;n se remonta al siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos hablar de un pacto generacional s&oacute;lo dentro de ciertos l&iacute;mites y de condiciones</font> <font face="verdana" size="2">no f&aacute;ciles de satisfacer. En primer lugar, tanto para el pacto intrafamiliar como para el extra&#45;familiar, y por lo tanto, en modos del todo distintos, hay premisas no contractuales del contrato que deben ser explicitadas. Estas premisas tienen que ver con la confianza y atenci&oacute;n rec&iacute;procas. En segundo lugar, la teor&iacute;a contractual deber&iacute;a diferenciar los dos &aacute;mbitos, el societal (en el que, como ejemplo en las relaciones entre empleador y trabajadores, los contrayentes son actores colectivos, en principio an&oacute;nimos), y el familiar (en el que, por la peculiaridad de la relaci&oacute;n padres&#45;hijos y, m&aacute;s en general, entre ascendientes y descendientes, la figura del contrato tiene una naturaleza distinta y por ello es bastante delicado su manejo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, la idea de un pacto generacional est&aacute; relacionado sobre todo al proceso de <i>pubblicizzazione</i> de las relaciones intergeneracionales, en la familia y en la sociedad. Aqu&iacute; est&aacute; lo delicado del problema, en la &oacute;ptica de las reglas que deben introducirse. El contrato entre generaciones debe tener cuenta el hecho de que los sujetos contrayentes tienen entre ellos particulares relaciones de mundo vital (v&iacute;nculos rec&iacute;procos directos) que no son f&aacute;cilmente sujetables a reglas artificiales y abstractas. Es necesario especificar bien el sentido, los actores y los contenidos de este pacto, de otra forma, alguno paga los costos o es enga&ntilde;ado. Es lo que hoy ocurre, especialmente en lo que concierne a los hijos en la esfera familiar, y en cuanto a los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes en la esfera p&uacute;blica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede ser &uacute;til, para tal fin, tener una imagen del problema en juego. El problema consiste en el hecho de que la <i>reciprocidad intergeneracional</i> ya no est&aacute; limitada al interior de la familia&#45;parentela, como suced&iacute;a en las sociedades m&aacute;s simples, sino que se convierte en un <i>complejo de relaciones que se juegan a) en la l&iacute;nea familiar&#45;parental, b) en las relaciones entre nuevas generaciones y sociedad</i> (con</font> <font face="verdana" size="2">sus distintos &aacute;mbitos extra&#45;familiares), y c) <i>en las relaciones entre las generaciones as&iacute; como son definidas en el sistema familiar y las generaciones as&iacute; como son definidas en la sociedad</i> (v&eacute;ase figura 3).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las sociedades m&aacute;s simples la reciprocidad intergeneracional est&aacute;, en gran parte, limitada dentro de los confines de la familia&#45;parentela de la comunidad que la rodea. Los hijos reciben poco de la sociedad m&aacute;s amplia y poco le dan a cambio, tambi&eacute;n porque la sociedad, que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la familia&#45;parentela mantiene escasas relaciones con esta &uacute;ltima.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3f3.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las sociedades m&aacute;s complejas, la organizaci&oacute;n social externa a la familia&#45;parentela se desarrolla y promueve nuevos intercambios con los hijos, los cuales, por lo tanto, reciben y deben dar cada vez m&aacute;s fuera del &aacute;mbito familiar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al inicio, la familia constituye el paradigma del intercambio tambi&eacute;n en la esfera p&uacute;blica</font> <font face="verdana" size="2">(se habla, en efecto, de "familia p&uacute;blica"), de acuerdo con el criterio "cada uno de acuerdo a sus capacidades, a cada uno seg&uacute;n sus capacidades". Pero conforme los intercambios se desarrollan, ya no sucede as&iacute;. Se incorporan otros principios de intercambio. En general, se trata de principios de mercado o de solidaridad social, que pueden tomar diferentes formas. La sociedad, de hecho, se diferencia a su vez en tantas esferas: mercados de distinto tipo, asociaciones, comunidades secundarias, formas de lo privado social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La consecuencia de esto es que cada nueva generaci&oacute;n, tanto de hijos como de padres, tiene m&aacute;s problemas que antes, porque se encuentra en un sistema de intercambios cada vez m&aacute;s complejo. Existe el riesgo de no entender qu&eacute; es lo que se debe dar, a qui&eacute;n, y cu&aacute;nto. No se sabe qu&eacute; es justo recibir, de qui&eacute;n, y cu&aacute;nto. En la ausencia de un claro sistema de relaciones cooperativas entre familia y sociedad, es decir, de un cuadro com&uacute;n de referencia entre familia, mercado y Estado, la posici&oacute;n de los j&oacute;venes puede volverse dram&aacute;tica. Ya hoy vemos sus s&iacute;ntomas de debilidad y de esquizofrenia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos, adem&aacute;s, considerar el hecho de que los tiempos de sustituci&oacute;n generacional en la familia y en la sociedad (en sus distintas esferas, desde los sectores industriales hasta de servicios) son cada vez m&aacute;s distintos: la familia tiene necesidad de tiempos largos (plurigeneracionales), precisamente cuando la sociedad abrevia, como hoy ocurre, la sustituci&oacute;n generacional en un cierto sector productivo, de intercambio o de servicios. En el mundo del trabajo, las generaciones se desgastan en tiempos m&aacute;s breves. Por el contrario, hay esferas sociales en las cuales ocurre lo contrario: por ejemplo, en la escuela; los tiempos de sustituci&oacute;n generacional de los alumnos (y de sus familias siguen ritmos mucho m&aacute;s acelerados que aquellos que tocan la sustituci&oacute;n generacional del cuerpo docente.</font> <font face="verdana" size="2">Se ponen aqu&iacute; problemas enormes de una cierta armonizaci&oacute;n o, cuando menos, de vinculaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i><b>&iquest;Las generaciones tienen un ciclo de vida propio?</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo decenio se ha desarrollado mucho una sociolog&iacute;a de los cursos de vida individuales, que ha sustituido la sociolog&iacute;a del curso de vida familiar, en cuanto ha hecho prevalecer la idea de que la fragmentaci&oacute;n y la explosi&oacute;n (el "pluralismo") de las formas familiares eran tales (y son todav&iacute;a hoy), que se hac&iacute;a cada vez m&aacute;s impracticable el concepto de ciclo de vida de la familia como tal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez ha llegado el tiempo de revisar esta premisa. Se puede hacer poniendo en relieve que, por cuanto sea del todo leg&iacute;timo hablar de cursos de vida individuales, una sociolog&iacute;a de las generaciones no puede prescindir de una sociolog&iacute;a del curso de vida de la familia, no obstante que esta &uacute;ltima necesite revisarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iniciemos viendo c&oacute;mo se modifican hoy los ciclos de vida individuales y familiares, para despu&eacute;s enfrentar la cuesti&oacute;n del ciclo de vida generacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El ciclo de vida individual.</i> El ciclo de vida personal ha sufrido profundas modificaciones, tanto por el alargamiento de la vida media, como por las nuevas modalidades con las que la sociedad "trata" las fases o estados particulares del ciclo de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fase infantil se ha vuelto m&aacute;s r&iacute;gida, porque se ha vuelto m&aacute;s normal para el ni&ntilde;o entrar a la escuela desde temprana edad. La esco&#45;larizaci&oacute;n de la adolescencia se ha prolongado ulteriormente. Las modalidades de socializaci&oacute;n hasta la segunda adolescencia reflejan cada vez menos los c&aacute;nones de una cultura tradicional, y cada vez m&aacute;s se asemejan a los de una realidad virtual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aprendizaje en las primeras fases de la vida es m&aacute;s r&aacute;pido, pero tambi&eacute;n m&aacute;s superficial. Es un aprendizaje siempre abierto a revisiones. La familia, en estas fases, se siente impotente respecto a la influencia de las agencias externas (la televisi&oacute;n, la escuela, los grupo de pares). La estructura de los diarios de los muchachos (tanto los &iacute;ntimos como los de escuela) revela enormes alteraciones en sus mapas cognitivos y simb&oacute;licos. En efecto, tales diarios no tienen ya una connotaci&oacute;n narrativa de tipo hist&oacute;rico, no son el desarrollo de hechos y relaciones que cambian en el tiempo y tienen sus historias; sino que la escritura del diario se vuelve como la del video, hecho de im&aacute;genes y de <i>spots,</i> o como la de una computadora, cuyos archivos se mueven hacia adelante y hacia atr&aacute;s y as&iacute; anulan el tiempo. Cada vez m&aacute;s, para la gran parte de los muchachos, los eventos de su vida no est&aacute;n en una conexi&oacute;n narrativa e hist&oacute;rica, sino que aparecen y desaparecen aqu&iacute; y all&aacute; como las im&aacute;genes de una pel&iacute;cula sin trama. Deber&iacute;amos decir: precisamente como una generaci&oacute;n carente de argumento, o donde la trama, como en muchos <i>cartoons</i> japoneses, est&aacute; dada precisamente por el conflicto entre padres e hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar a la primera adolescencia, no hay ritos de paso a la edad adulta. La edad "modal" a la cual el individuo deba casarse ha desaparecido. Encontrar un trabajo es cada vez m&aacute;s problem&aacute;tico. Es necesario adaptarse a una sociedad competitiva y agresiva. El ingreso a la edad adulta se retrasa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La permanencia en las fases adultas se prolonga a su vez m&aacute;s que en el pasado y no es claro cu&aacute;ndo se pasa a la edad anciana. Las mismas edades para la pensi&oacute;n son extremadamente variables. Suponiendo que se haya formado una familia, en ella se encuentran ayudas que no obstante son cargas generacionales y viceversa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n la edad anciana es m&aacute;s variable.</font> <font face="verdana" size="2">Se comienza a distinguirla como primera, segunda y tercera vejez. La tendencia es a establecer parcelas y a especializar las subfases del ciclo de vida, como para la infancia y la edad adulta. El proceso de diferenciaci&oacute;n va en camino, pero no ocurre lo mismo con los aspectos de integraci&oacute;n entre estas fases y subfases del ciclo de vida, que no encuentran puntos de contacto ni conexiones significativas. Las transiciones son cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles, tambi&eacute;n porque en la sociedad hay poco que ayude a elaborarlas. La sociedad moderna impulsa a cada generaci&oacute;n, en particular a los j&oacute;venes,<sup><a href="#notas">20</a></sup> a "hacerse" o a "arregl&aacute;rselas solos" en el paso de una fase de vida a la otra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia deber&iacute;a desempe&ntilde;ar aqu&iacute; alg&uacute;n papel, pero no puede hacerlo, porque no se dispone de un sistema cultural que en alguna forma "sincronice" lo cultura familiar con cuanto sucede en la sociedad. La sociedad ofrece m&aacute;s obst&aacute;culos, barreras e interferencias que ayudas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El ciclo de vida familiar.</i> La familia tiene su propio ciclo vital si se considera que nace, crece y muere como familia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia nace con la pareja y se concreta cuando decide casarse. Las convivencias o uniones libres pueden ser transitorias, pensadas precisamente como fases experimentales hacia esa meta. Cuando una pareja decide no casarse, permaneciendo en uni&oacute;n libre, decide anteponer la individualidad al v&iacute;nculo com&uacute;n. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pareja estable y, por lo tanto, la familia,</font> <font face="verdana" size="2">se forma hoy despu&eacute;s de un periodo de "aprendizaje", en promedio, m&aacute;s largo que en el pasado. En parte, esto refleja la incertidumbre de las condiciones de vida del ciclo de vida individual, en parte nuevos modelos culturales en las relaciones entre los sexos y, m&aacute;s en general, en los estilos de vida. Es muy dif&iacute;cil decir en qu&eacute; medida han sido elegidos y en qu&eacute; medida forzados. Los mismos individuos tienen una escas&iacute;sima conciencia de esta diversidad, ya que el sentimiento com&uacute;n es una mezcla de uno y del otro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia crece ya sea por el n&uacute;mero de sus componentes o por las exigencias de relativa funcionalidad que encuentra en su desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo el aspecto de la pareja, la familia vive hoy menos tiempo que antes. Esta es una contradicci&oacute;n aparente. Los individuos aumentan la amplitud del ciclo de vida, pero la familia lo reduce, por el hecho de que el fin de una familia est&aacute; &#151;hoy m&aacute;s que ayer&#151; marcado por la separaci&oacute;n y por el divorcio. Por lo tanto, las familias se multiplican, y lo hacen reproduciendo una red intrincada de relaciones, en las cuales, en apariencia, no hay m&aacute;s "un modelo" de familia. La realidad es diversa, especialmente cuando hay hijos. En este caso, si la familia puede romper la uni&oacute;n conyugal, dif&iacute;cilmente puede romper la relaci&oacute;n parental. O mejor, hoy la sociedad presiona para que la segunda sobreviva, incluso cuando la primera ha terminado. Por ello, las generaciones persisten, incluso acrecentan su importancia bajo este aspecto, no obstante la fragmentaci&oacute;n de las parejas, cualquiera que sea el motivo. Cuando no es as&iacute;, es decir, cuando se rompe tambi&eacute;n la relaci&oacute;n parental, por ejemplo con la fuga o ausencia del padre, se difunde la familia con uno solo de los padres, que es generalmente la madre (en Italia, sin embargo, no hay que exagerar la importancia de estas formas familiares,</font> <font face="verdana" size="2">en las cuales viven s&oacute;lo el 4.5% de los hijos de entre 0&#45;14 a&ntilde;os).<sup><a href="#notas">21</a></sup> El n&uacute;mero de hijos que no conocen al padre o que despu&eacute;s de la separaci&oacute;n o divorcio no lo ven m&aacute;s o s&oacute;lo raramente, est&aacute; en aumento. Pero en Italia no se llega a&uacute;n a las dram&aacute;ticas cifras de otros pa&iacute;ses europeos, como Dinamarca, el Reino Unido y Francia.<sup><a href="#notas">22</a></sup> La familia, en todo caso, tiene una fase descendente de su ciclo de vida mucho m&aacute;s complicada y conflictual que antes, cuando cesaba con la muerte de uno o de ambos c&oacute;nyuges.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Persiste en todo caso, la tendencia, despu&eacute;s de la separaci&oacute;n o el divorcio, a reconstituir una familia y, por lo tanto, a retomar el ciclo familiar en otra fase del curso de vida individual. Esto sigue siendo cierto, no obstante que en Italia los separados y divorciados muestren una cierta reticencia para comenzar otro ciclo familiar, es decir, para reintegrar una familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aspecto m&aacute;s nuevo, consiste aqu&iacute; en el car&aacute;cter particularmente problem&aacute;tico de las relaciones generacionales. No tenemos siquiera los t&eacute;rminos ling&uuml;&iacute;sticos para designar a las nuevas situaciones, las nuevas relaciones, que se determinan en los casos de ruptura y reconstituci&oacute;n de las familias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El ciclo de vida de las generaciones.</i> &iquest;Tienen las generaciones su propio ciclo de vida? La pregunta puede parecer bastante aventurada y hasta sin sentido. Pienso, en cambio, que la pregunta tiene sentido y tiene un contenido instructivo. Tiene sentido porque el ciclo de vida generacional, aunque refleje en alg&uacute;n modo los desarrollos de los ciclos individuales y familiares, por analog&iacute;a con la secuencia org&aacute;nica</font> <font size="2" face="verdana"> crecimiento&#45;estabilizaci&oacute;n&#45;declinamiento", presenta tambi&eacute;n una din&aacute;mica propia y aut&oacute;noma. La pregunta es instructiva porque ayuda a entender en qu&eacute; sentido y medida nuestra sociedad favorece o inhibe el surgimiento de las generaciones como "generaciones evolutivas", las cuales no est&aacute;n ya estrechamente ligadas a la idea de una secuencia m&aacute;s o menos fija de crecimiento&#45;estabilizaci&oacute;n&#45;declino, sino que adquieren un paquete diverso de grados de libertad en cada fase de su proceder y se definen relacionalmente porque hacen nuevas elecciones, y deben encontrar nuevos modos de adaptaci&oacute;n, adem&aacute;s de otro estilo de vida mediante compensaciones y adquisiciones. Tales elecciones, en particular como adquisiciones, ya no son relegadas a una sola fase determinante, la de la infancia&#45;juventud, sino que se vuelven significativas a lo largo de la existencia, aun cuando ya se ha tenido una experiencia laboral o familiar. Al punto que tambi&eacute;n las generaciones ancianas se diversifican a&ntilde;o con a&ntilde;o, en cuanto a sus capacidades para adoptar nuevos estilos de vida m&aacute;s activos.<sup><a href="#notas">23</a></sup> Al final, esta nueva visi&oacute;n de las generaciones implica y conduce a una nueva antropolog&iacute;a humana, que se aleja de las formulaciones r&iacute;gidas del pasado (en particular de la tayloriana).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si vemos a la generaci&oacute;n definida como grupo de edad seg&uacute;n sus relaciones de ascendencia/ descendencia, vemos notables modificaciones respecto al pasado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La generaci&oacute;n de los hijos menores de edad hoy aprende mucho m&aacute;s r&aacute;pido que las precedentes, por el mayor "bombardeo informativo" a que est&aacute; sometida. Pero es tambi&eacute;n m&aacute;s probable que pierda los valores</font> <font face="verdana" size="2">o las actitudes adquiridas en una cierta fase mucho m&aacute;s r&aacute;pido que antes. Ello porque, si en el pasado la socializaci&oacute;n era lenta y repetitiva, hoy es m&aacute;s r&aacute;pida pero tambi&eacute;n est&aacute; m&aacute;s sujeta a la obsolescencia. La transmisi&oacute;n socializadora por parte de los padres, en general, todav&iacute;a es buena, pero m&aacute;s en el aspecto de la transmisi&oacute;n de las "actitudes" que de los "valores".<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fase temporal en la que una generaci&oacute;n transmite su influencia cultural a otra sucesiva se contrae. Un tiempo duraba pr&aacute;cticamente toda la vida. Hoy, una generaci&oacute;n puede transmitir su influencia a la sucesiva s&oacute;lo por un tiempo cada vez limitado. De aqu&iacute; tambi&eacute;n el sentido de su precariedad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera diversa a la de un tiempo, cuan</font><font face="verdana" size="2">do el declinamiento f&iacute;sico y motivacional era dado por descontado, era visto como "natural"; la sociedad de hoy propone, en cambio, otro "modelo generacional": las generaciones pueden no s&oacute;lo "declinar menos r&aacute;pidamente", sino tambi&eacute;n hasta reaprender &#151;sobre la marcha&#151; un modo de vida en una edad biol&oacute;gica m&aacute;s avanzada. De aqu&iacute; la mayor precariedad, pero tambi&eacute;n el mayor dinamismo de las generaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las generaciones se contraen respecto al tiempo medio de la era industrial (entre el siglo XVIII y la segunda posguerra). Su ciclo de vida temporal sufre turbaciones debido al hecho de que las necesidades, como las tecnolog&iacute;as y los medios para satisfacerlas, cambian no s&oacute;lo cuantitativamente sino tambi&eacute;n cualitativamente en intervalos temporales cada vez m&aacute;s breves. Los sistemas econ&oacute;micos ya no est&aacute;n organizados sobre un "tiempo plurigeneracional", como en las econom&iacute;as agr&iacute;colas tradicionales, y tampoco sobre el "tiempo de una generaci&oacute;n", como en la sociedad industrial moderna, sino sobre un "tiempo infrageneracional", es decir, inferior al de una generaci&oacute;n en sentido antropol&oacute;gico (esto es, como pura descendencia familiar).<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo reacciona la familia a todo esto? La familia sigue siendo un factor important&iacute;simo de mediaci&oacute;n. En efecto, es crucial ya sea para el aprendizaje en las primeras fases del ciclo de vida generaci&oacute;n (una generaci&oacute;n no puede formarse y crecer si no tiene, en los padres, un punto de confrontaci&oacute;n), ya sea como contexto y carga funcional que da el <i>imprinting</i> a la fase adulta de una generaci&oacute;n, tanto como "colch&oacute;n"</font> <font face="verdana" size="2">para retardar, calmar o en todo caso hacer menos penoso y dif&iacute;cil el declinamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, si en el pasado el ciclo de vida de una generaci&oacute;n estaba fijado por la sociedad a ritmos m&aacute;s lentos y a bajo contenido informativo, con la sociedad avanzada el ritmo se vuelve m&aacute;s acelerado (las generaciones se forman m&aacute;s r&aacute;pido y "antes" de cuanto suced&iacute;a en otro tiempo), pero tambi&eacute;n m&aacute;s provisorio, sin se&ntilde;ales de paso (cada fase del ciclo de vida se vuelve obsoleta "antes" de lo que ocurr&iacute;a en otro tiempo) y, por lo tanto, m&aacute;s proclive hacia la crisis y a la regresi&oacute;n cultural. &iquest;Puede la familia modificar esta tendencia? Ella sola evidentemente no. No puede poner remedio a los riesgos de que una generaci&oacute;n se precipite en la regresi&oacute;n cultural, cuando los contenidos transmitidos por la sociedad han sido m&aacute;s h&aacute;biles, inciertos, y abiertos a un n&uacute;mero m&aacute;s amplio y variable de opciones. Sin embargo, sin la familia, la regresi&oacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil. En todo caso, en donde disminuye la importancia de la familia, la regresi&oacute;n cultural es mucho m&aacute;s probable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute; la posibilidad de estudiar la propensi&oacute;n a ciertos comportamientos (como el deseo de tener hijos o la propensi&oacute;n al suicidio) en una generaci&oacute;n respecto a otra, y respecto a las distintas fases del ciclo de vida de cada una de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia, tanto por estructura como por estilo de vida, permanece como un factor evolutivo discriminante de la capacidad de innovaci&oacute;n y de adaptaci&oacute;n cultural de una generaci&oacute;n respecto a otra. Es precisamente por esto que, sociol&oacute;gicamente, no se puede hablar de una generaci&oacute;n sin referencia a la familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior se ve claramente si se hace un an&aacute;lisis del ciclo generacional distinto con base en el contexto familiar en la sociedad actual. Los hijos de familias muy pobres o marginales, por ejemplo, tienen un perfil del ciclo de vida</font> <font face="verdana" size="2">generacional que se asemeja mucho al de las generaciones de hijos de incluso ricas, propias de una sociedad tradicional precedente a la nuestra: una gran estabilidad en los ritmos y lentitud en los cambios. En el opuesto, las familias m&aacute;s dotadas econ&oacute;micamente y culturalmente, producen generaciones que &#151;en la medida&#151; tienen un ciclo de vida bastante m&aacute;s articulado, diferenciado, rico en cambios y oportunidades (por lo tanto, aqu&iacute; hay tambi&eacute;n mayor capacidad de sustituci&oacute;n de las elites de la sociedad). En medio hay una cantidad diferenciada de generaciones, cuyo ciclo de vida refleja la diversa capacidad de adaptaci&oacute;n de las familias en las que los individuos han crecido o viven. Por ejemplo, las familias con uno solo de los padres producen generaciones particulares bajo el aspecto de los comportamientos y del sistema de valores y actitudes de los hijos, los cuales presentar&aacute;n signos m&aacute;s marcados de incerteza en sus orientaciones (el grado de estas variaciones depende del hecho de haber encontrado m&aacute;s o menos otros referentes significativos adem&aacute;s de la madre). No es una casualidad que hoy se observe un fen&oacute;meno nuevo: la tendencia de los hijos de padres divorciados, generalmente criados con la madre, a reconocerse como una generaci&oacute;n "particular" y a reunirse "en grupo" cuando llegan a la edad adolescente o de la primera juventud. Ellos sienten con una particular sensibilidad su condici&oacute;n "generacional" de hijos de padres divorciados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para sintetizar. i) Las generaciones tienen un ciclo de vida propio que es diverso seg&uacute;n la condici&oacute;n familiar experimentada por quienes la componen y la hacen un sujeto social. Vemos c&oacute;mo lo "vertical" de la generaci&oacute;n (la descendencia) condiciona lo horizontal (la experiencia hist&oacute;rica com&uacute;n de una simple cohorte o grupo de edad). ii) A su vez, las diversas formas familiares producidas por una generaci&oacute;n</font> <font face="verdana" size="2">han influenciado la capacidad de adaptaci&oacute;n cultural de las generaciones descendentes (de filiaci&oacute;n sucesiva). En el paso de una generaci&oacute;n a otra se puede generar progresividad o regresividad en las "capacidades generacionales".</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a3i3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se pueden comprender los cambios generacionales sin tener en cuenta la mediaci&oacute;n familiar que influye sobre el ciclo de vida de una generaci&oacute;n. La familia es uno de los m&aacute;s potentes mediadores de las diferencias generacionales, si no es que el m&aacute;s importante, aunque no veamos c&oacute;mo se ejercitan estas influencias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se pueden comprender los cambios actuales si no los vemos a trav&eacute;s de los que se dan en los ciclos de vida individuales, familiares y generacionales. &iexcl;Pero es cierto tambi&eacute;n lo contrario! <i>Los tres ciclos est&aacute;n interrelacionados entre s&iacute;, y se condicionan</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>mutuamente.</i> Pongamos el ejemplo de la etapa posadolescencia. Algunos se preguntan: &iquest;es una nueva fase del ciclo de vida individual, familiar o generacional? Evidentemente es una nueva fase de los tres tipos de ciclos, aunque en modos distintos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es individual en cuanto chicos y chicas experimentan una condici&oacute;n existencial que no tiene precedentes en las generaciones adultas y ancianas, es esta una fase de la vida en la que la madurez f&iacute;sica y sexual, junto a la legal, no es acompa&ntilde;ada del sentido de seguridad y de autonom&iacute;a, que deber&iacute;a caracterizar su papel en la familia y fuera de ella. Es familiar en cuanto que el grupo familiar debe elaborar normas <i>ad hoc</i> para un individuo que ya no es adolescente, pero todav&iacute;a no es un joven plenamente responsable, aunque legalmente es mayor de edad. Es generacional en cuanto que muchos (aunque no todos) hijos de ciertas familias comparten esa condici&oacute;n, derivable de una semejanza de contextos y de experiencias de vida y tienen su visibilidad en la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posadolescencia no puede ser comprendida sino como una construcci&oacute;n altamente compleja de factores que remiten a estos tres tipos de ciclos de vida. Vemos entonces por qu&eacute; fen&oacute;menos como la "familia del posadolescente" o bien la familia en otras fases del ciclo de vida, como la "familia de los abuelos j&oacute;venes", son una novedad hist&oacute;rica.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alberoni, F., 1972, <i>Classi e generazioni,</i> Il Mulino, Bolonia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637184&pid=S1607-050X199900020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aries, P.H., 1989, "Generaciones", voz de la <i>Enciclopedia Einaudi,</i> Tur&iacute;n, 1989, vol. 4: 557&#45;563.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637186&pid=S1607-050X199900020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Attias&#45;Donfut, C., 1991, <i>G&eacute;n&eacute;rations et ages de la vie,</i> PUF, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637188&pid=S1607-050X199900020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baraldi, C., 1994, <i>Suoni nel silenzio. Adolescenze difficili e intervento sociale,</i> Angeli, Mil&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637190&pid=S1607-050X199900020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bengtso, V.L., 1975, "The generation and family</font> <font face="verdana" size="2">effects in value socialisation", <i>American Sociological Review,</i> vol. 40, n&uacute;m. 3: 358&#45;371.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637192&pid=S1607-050X199900020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Bengtso, V.L. y W.A. Achenbaum (eds.), 1993, <i>The changing contract between generations,</i> Aldine&#45;de Gruyter.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637194&pid=S1607-050X199900020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cavalli, 1995, <i>Generazione,</i> Voz de la Enciclopedia Treccanti de Ciencias Sociales, Roma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637196&pid=S1607-050X199900020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conseil de L'Europe, 1993, <i>Evolution d&eacute;mographique r&eacute;cente en Europe,</i> Estrasburgo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637198&pid=S1607-050X199900020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cribier, F., 1991, "Les g&eacute;n&eacute;rations se suivent et ne se rassemblent pas: deux cohortes de nouveaux retrait&eacute;s parisiens de 1972 et 1984", <i>Annales de Vaucresson,</i> n&uacute;m. 30&#45;31: 181&#45;197.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637200&pid=S1607-050X199900020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dilthey, W., 1947, "Le monde de l'esprit" (1875), t.1, <i>Histoire des ciences humaines,</i> Aubier&#45;Montaign, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637202&pid=S1607-050X199900020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donati, P., 1994, "Tempo sociale e transizioni", en E. Scabini y P. Donati (comps.) <i>Tempo e transizione familiari, studi interdiciplinari sulla famiglia,</i> n&uacute;m. 1991, Vita e pensier, Mil&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637204&pid=S1607-050X199900020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donati, P., "Il malessere generazionale della famiglia: &iquest;dove va l'intre fra le generazioni?, en P. Donati (comp.), 1995, <i>Quarto rapporto Cisf sulla famiglia in Cinisello Balsamo, Italia,</i> Edizioni S. Paolo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637206&pid=S1607-050X199900020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eisenst dt S.N., 1956, <i>Da generazione a generazione</i> &#91;trad.&#93; Estas Kompass Mil&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637208&pid=S1607-050X199900020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gallino, L., 1993, <i>Generazione,</i> en <i>Dizionario di Sociologia,</i> Tur&iacute;n, Utet, pp. 318&#45;320.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637210&pid=S1607-050X199900020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Istat, 1994, <i>Il mondo dei bambini, Indagine multiscopo sulle famiglie,</i> n&uacute;m. 9, Roma, Istat, Cap.</font> <font face="verdana" size="2">1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637212&pid=S1607-050X199900020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jones, G., 1991, "The Cohort in Time and Space: Conceptual Issues and Practical Considerations", <i>Bulletin de M&eacute;thologie Sociologique,</i> n&uacute;m. 30, marzo: 44&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637214&pid=S1607-050X199900020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kertzer, D.I. 1983, "Generation as a Sociological Problem", <i>Annual Review Sociology,</i> vol. 9:</font> <font face="verdana" size="2">125&#45;149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637216&pid=S1607-050X199900020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mangen, D.J. y V.L. Bengtson (eds.), 1988, <i>The</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>measurement of intergenerational relations,</i> Newbury Park, Sage, CA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637218&pid=S1607-050X199900020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mannheim, K. 1952, "The problem of generations"</font> <font face="verdana" size="2">(1928), en <i>Essays on the sociology knowledge,</i></font> <font face="verdana" size="2">Routledge and Kegan Paul, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637220&pid=S1607-050X199900020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Martini M., 1994, "La famiglia e i tempi brevi</font> <font face="verdana" size="2">lunghi dell'economia, relazio al Convegno "Tran</font><font face="verdana" size="2">sizioni: i ritmi del tempo familiare", Universit&aacute;</font> <font face="verdana" size="2">Cattolica, Mil&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637222&pid=S1607-050X199900020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pilcher, 1994, "Mannheim's Sociology of</font> <font face="verdana" size="2">Generations: An Undelvalued Legacy" en <i>The</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>British Journal of Sociology,</i> vol. 45, n&uacute;m. 3, </font><font face="verdana" size="2">septiembre: 481&#45;496.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637224&pid=S1607-050X199900020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riley, 1965, "The family in an agin society: a</font> <font face="verdana" size="2">matrix of latent relationships", en <i>Journal of </i></font><font face="verdana" size="2"><i>Family Issues,</i> 4, 1984, pp. 439&#45;454.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637226&pid=S1607-050X199900020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">----------, 1989, <i>Into one's own: from youth to adulthood</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>in the U.S.</i> 1920&#45;1975, Berkeley, Los &Aacute;ngeles,</font> <font face="verdana" size="2">University of California Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637228&pid=S1607-050X199900020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ryder, 1965, "The Cohort as a Concept in the</font> <font face="verdana" size="2">Study of Social Change", <i>American Sociological</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Review,</i> vol. 30, n&uacute;m. 6, diciembre: 843&#45;861.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637230&pid=S1607-050X199900020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schuman, H. y J. Scott, 1989, "Generations and</font> <font face="verdana" size="2">Collective Memories" en <i>American Sociological</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Review,</i> 54, n&uacute;m. 3: 359&#45;381.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637232&pid=S1607-050X199900020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sorokin, 1975, <i>La dinamica sociale e culturale</i> &#91;1937&#93;,</font> <font face="verdana" size="2">tr. it., Tur&iacute;n,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637234&pid=S1607-050X199900020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thomas, E., 1974, "Generational discontinuity in beliefs: an exploration of the generation gap", <i>The Journal of Social Issues,</i> vol. 30, n&uacute;m. 1&#45;22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637236&pid=S1607-050X199900020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Youth in Europe between Modern and Post modern Society,</i> en L. Tomasi, <i>I giova le religioni in Europa,</i> Trento, Riverdito edizioni, 31&#45;40</font>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2637238&pid=S1607-050X199900020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font>    </p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente es un trabajo in&eacute;dito cedido para su traducci&oacute;n y publicaci&oacute;n a la doctora Rosario Esteinou. Esta contribuci&oacute;n es parte del trabajo desarrollado en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n financiada por el CRN sobre la igualdad generacional en Italia y fue dirigida por el autor. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;(Nota de la traductora) Se le llama as&iacute; a la generaci&oacute;n turbulenta y carente de fundamentos morales, crecida en los a&ntilde;os inmediatos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Diccionario <i>Il nuovo zingarelli</i> Zanichelli, Bolonia, voz: <i>bruciato.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;V&eacute;anse las investigaciones cl&aacute;sicas de aquel tiempo, por ejemplo, S.N. Eisenstadt, <i>Da generazione a generazione</i> (1956), trad. it. Etas Kompass, Mil&aacute;n, 1971. El mismo autor ha regresado recientemente al tema: cfr. S.N. Eisenstadt, <i>Youth in europe between modern and post modern society,</i> en L. Tomasi (ed.), <i>I giovani e le religioni in Europa,</i> Riverdito edizioni, Trento, 1993, pp. 31&#45;40.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Cfr. F. Alberoni, <i>Classi e generazioni,</i> Il Mulino,</font> <font face="verdana" size="2">Bolonia, 1972.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La referencia se dirige claramente a N. Luhmann: cfr. C. Baraldi, <i>Suoni nel silenzio. Adolescenze difficili e intervento sociale,</i> Angeli, Mil&aacute;n, 1994.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Cfr. A. Cavalli, <i>Generazione,</i> voz de la Enciclopedia Treccanti de Ciencias Sociales, Roma, 1995.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Cfr. W. Dilthey, <i>Le monde de l'esprit</i> (1875), t. 1, <i>Histoire des ciences humaines,</i> Aubier&#45;Montaigne, Par&iacute;s,</font> <font face="verdana" size="2">1947.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Cfr. L. Gallino, <i>Generazione,</i> en <i>Dizionario di Sociologia,</i> Utet, Tur&iacute;n, 1993, pp. 318&#45;320.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Cfr. K. Mannheim, <i>The problem of generations</i> (1928), en <i>Essays on the sociology of knowledge,</i> Routledge and</font> <font face="verdana" size="2">Kegan Paul, Londres, 1952.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Cfr. P. Sorokin, <i>La dinamica sociale e culturale</i> (1937),</font> <font face="verdana" size="2">tr. it. Utet, Tur&iacute;n, 1975.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Cfr. J. Pilcher, "Mannheim's Sociology of Generations: An Undervalued Legacy", en <i>The British Journal of Sociology,</i></font> <font face="verdana" size="2">vol. 45, n&uacute;m. 3, septiembre, 1994, pp. 481&#45;496.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Cfr. N.B. Ryder, "The Cohort as a Concept in the Study of Social Change", in <i>American Sociological Review,</i> vol. 30, n&uacute;m. 6, diciembre, 1965, pp. 843&#45;861. Para otras cr&iacute;ticas al enfoque de Mannheim es relevante el ensayo de H. Schuman y J. Scott, "Generations and Collective Memories", en <i>American Sociological Review,</i></font> <font face="verdana" size="2">vol. 54, n&uacute;m. 3, 1989, pp. 359&#45;381.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Cfr. G. Jones, "The Cohort in Time and Space: Conceptual Issues and Practical Considerations", in <i>Bulletin de M&eacute;thologie Sociologique,</i> n&uacute;m. 30, marzo</font> <font face="verdana" size="2">1991, pp. 44&#45;54.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Cfr. P. Donati, "Tempo sociale e transizioni", en E. Scabini y P. Donati (comps.) <i>Tempo e transizione familiari. Studi interdisciplinari sulla famiglia,</i> n&uacute;m. 13, Vita e</font> <font face="verdana" size="2">pensiero, Mil&aacute;n, 1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Cfr. D.I. Kertzer, "Generation as a Sociological Problem", en <i>Annual Review of Sociology,</i> vol. 9, 1983, pp. 125&#45;149.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Cfr. Ph. Aries, "Generaciones", voz de la <i>Enciclopedia</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Einaudi,</i> Tur&iacute;n, 1989, vol. 4, pp. 557&#45;563.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Brevemente delineamos las definiciones de generaci&oacute;n: a) geneal&oacute;gica: una relaci&oacute;n de filiaci&oacute;n y un conjunto de personas clasificadas de acuerdo con esta relaci&oacute;n; b) hist&oacute;rica: un periodo hist&oacute;rico correspondiente a la duraci&oacute;n de la renovaci&oacute;n de los hombres en la vida p&uacute;blica y medida por el espacio del tiempo que separa la edad del padre de la del hijo; c) demogr&aacute;fica:</font> <font face="verdana" size="2">un conjunto de personas que tienen aproximadamente la misma edad, o sea una cohorte en sentido demogr&aacute;fico; d) sociol&oacute;gica: un conjunto de personas que tienen aproximadamente la misma edad cuyo principal criterio de identificaci&oacute;n reside en las experiencias hist&oacute;ricas comunes de las que deriva una visi&oacute;n com&uacute;n del mundo (seg&uacute;n el uso heredado de Mannheim) (cfr. C. Attias&#45;Donfut,</font> <font face="verdana" size="2"><i>G&eacute;n&eacute;rations et ages de la vie,</i> PUF, Par&iacute;s, 1991).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Cfr. V.L. Bengtson, W.A. Achenbaum (eds.), <i>The changing contract between generations,</i> Aldine&#45;de Gruyter, Hawthorne N.Y. 1993; para la operacionalizaci&oacute;n v&eacute;ase: D.J. Mangen, V.L. Bengtson (eds.), <i>The measurement of</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>intergenerational relations,</i> Sage, Newbury Park, CA, 1988.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Para una visi&oacute;n m&aacute;s precisa de dicho entramado, cfr. P. Donati, "Il malessere generazionale della famiglia: dove va 1'intreccio fra le generazioni?, en P. Donati (comp.) <i>Quarto rapporto Cisf sulla famiglia in Italia,</i> Edizioni S.</font> <font face="verdana" size="2">Paolo, Cinisello Balsamo, 1995.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Cfr. M.W. Riley, "The family in an aging society: a matrix of latent relationships", in <i>Journal of Family Issues,</i> 4,</font> <font face="verdana" size="2">1984, pp. 439&#45;454.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> V&eacute;ase la hermosa investigaci&oacute;n hist&oacute;rica de J. Modell, <i>Into one's from youth to adulthood in the U.S. 1920&#45;1975,</i> University of California Press, Berkeley&#45;Los &Aacute;ngeles, 1989. Cfr. F. Cribier, "Les g&eacute;n&eacute;rations se suivent et ne se rassemblent pas: deux cohortes de nouveaux retrait&eacute;s parisiens de 1972 et 1984", en <i>Annales de</i></font><font face="verdana" size="2"><i>Vaucresson,</i> n&uacute;m. 30&#45;31, 1991, pp. 181&#45;197.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Cfr. Istat, <i>Il mondo dei bambini, Indagine multiscopo sulle famiglie,</i> n&uacute;m. 9, Roma, Istat, 1994, cap. 1.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Cfr. Conseil de L'Europe, <i>Evolution d&eacute;mographique</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>r&eacute;cente en Europe, 1993,</i> Estrasburgo, 1993.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Cfr. F. Cribier, "Les g&eacute;n&eacute;rations se suivent et ne se rassemblent pas: deux cohortes de nouveaux retrait&eacute;s parisiens de 1972 et 1984", en <i>Annales de Vaucresson,</i></font> <font face="verdana" size="2">n&uacute;m. 30&#45;31, 1991, pp. 181&#45;197.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Algunas investigaciones, tambi&eacute;n en Italia, avanza en la tesis seg&uacute;n la cual el paso (passaggio) de los valores de los padres a los hijos es m&aacute;s alto de lo que com&uacute;nmente se cree. Esta tesis es, desde mi punto de vista, problem&aacute;tica. Los datos de la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica son contradictorios. Es necesario ponerles atenci&oacute;n. El paso "cultural" de padres a hijos se refiere m&aacute;s a las "atteggiamenti" que a los valores (cfr. por ejemplo L.E. Thomas, "Generational discontinuity in beliefs: an exploration of the generation gap", en <i>The Journal of Social Issues,</i> vol. 30, n&uacute;m. 3, 1974, pp. 1&#45;22; V.L. Bengtson, "The generation and family effects in value socialization", en <i>American Sociological Review,</i> vol. 40, n&uacute;m. 3, 1975, pp. 358&#45;371). Pongo un ejemplo para entendernos: la fidelidad sexual en las relaciones de pareja es un valor pero si se pregunta a los padres&#45;adultos y a los hijos&#45;j&oacute;venes en qu&eacute; medida creen en la fidelidad sexual probablemente se encontrar&aacute; una semejanza en los porcentajes de respuesta; eso nos puede llevar a una inferencia errada: esto es, se puede confundir la "atteggiamento" positiva hacia la fidelidad sexual, pero efectivamente "pasa" de padres a hijos, con el "valor" de la fidelidad sexual, que puede tener un sentido del todo distinto para las diversas generaciones. Por ejemplo, puede significar estabilidad monog&aacute;mica para toda la vida conyugal, o bien fidelidad s&oacute;lo hasta que una relaci&oacute;n (ya</font> <font face="verdana" size="2">entendido como provisorio") que perdura (el primero es prevalente en las generaciones m&aacute;s ancianas, el segundo entre las m&aacute;s j&oacute;venes). Evidentemente una cosa es la "ateggiamento" hacia la fidelidad, otra cosa es el "valor". Es necesario verificarlo uno y otro o "distintamento" y no confundirlos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Cfr. Martini, <i>La famiglia e i tempi brevi lunghi dell</i></font></p>      ]]></body><back>
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