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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema de apellidos en el mundo actual es, en general, una forma eficiente para la identificaci&oacute;n del individuo y de su origen. A partir de los siglos XVIII y XIX, la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n del mundo empez&oacute; a adoptar el apellido del padre como norma de identificaci&oacute;n filial. Sin embargo, en ocasiones, la regla de adoptar como primer apellido el del padre y como segundo el de la madre no es siempre suficiente para que individuos con apellidos frecuentes puedan distinguirse. Movidos por esta circunstancia, algunos cient&iacute;ficos han estudiado la vinculaci&oacute;n entre apellidos y estatus social en la poblaci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses, encontrando una serie de curiosas coincidencias.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, se ha detectado una alta tasa de apellidos combinados, es decir, aquellos formados por la uni&oacute;n, por ejemplo, de los dos apellidos del padre, en linajes con cierto &eacute;xito social. Una explicaci&oacute;n a este hecho es que las reglas m&aacute;s r&iacute;gidas impuestas en los siglos XIX y XX dejan como una de las pocas posibilidades, distinta de la norma general de transmisi&oacute;n de apellidos, la creaci&oacute;n de los apellidos compuestos, y por eso quiz&aacute;s se haya utilizado principalmente en el siglo XX, explican algunos investigadores. As&iacute;, por ejemplo, un prestigioso doctor con los apellidos Garc&iacute;a Sal y normalmente identificado por la poblaci&oacute;n como Garc&iacute;a Sal, podr&iacute;a tener, y sus hijos tambi&eacute;n, un cierto inter&eacute;s en convertir los dos apellidos del padre en el nuevo apellido compuesto Garc&iacute;a&#150;Sal, siendo as&iacute; m&aacute;s f&aacute;cilmente identificados como descendencia del doctor que si s&oacute;lo adoptasen el apellido Garc&iacute;a. Asimismo, como esta pr&aacute;ctica de unir los apellidos se ha dado principalmente en linajes con alg&uacute;n tipo de distinci&oacute;n o relevancia social, se incrementa la ya positiva relaci&oacute;n existente entre apellidos menos comunes y estatus social elevado. Algunos investigadores tambi&eacute;n han observado que muchos de estos apellidos combinados est&aacute;n formados por un apellido muy com&uacute;n con otro, normalmente poco com&uacute;n, generando finalmente un nuevo apellido poco frecuente y f&aacute;cilmente distinguible.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diferencia importante entre pa&iacute;ses es que el uso de dos apellidos permite de una forma f&aacute;cil y natural la creaci&oacute;n de nuevos apellidos compuestos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de<b> <img src="/img/revistas/pp/v16n65/a1f1.jpg"></b>est&aacute; conformado por cuatro secciones: en la primera presentamos reflexiones sobre la nupcialidad y los apellidos; la segunda secci&oacute;n incluye art&iacute;culos sobre el tama&ntilde;o de la familia y el comportamiento reproductivo de los varones; la tercera est&aacute; dedicada al tema del envejecimiento demogr&aacute;fico, y la cuarta, a la inmigraci&oacute;n en Espa&ntilde;a y la emigraci&oacute;n de Michoac&aacute;n en el marco del proceso de redistritaci&oacute;n electoral.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigadora Viviana Masciadri, de la Universidad de Buenos Aires, plantea hip&oacute;tesis que permiten reflexionar sobre el paradigma de la estabilidad en los estudios sobre nupcialidad; al tiempo que expone la evidencia emp&iacute;rica que sustenta la discusi&oacute;n e implica una concepci&oacute;n probabil&iacute;stica e indeterminista en el estudio de las poblaciones. Analiza la posible asociaci&oacute;n entre estado conyugal de padres e hijos, pero no &uacute;nicamente en lo concerniente a la situaci&oacute;n de divorcio, sino tambi&eacute;n en cuanto a los unidos y casados, puesto que a los dos primeros se les adjudica el car&aacute;cter de inestables, mientras que al &uacute;ltimo se le imprime el car&aacute;cter de estable. En esta misma secci&oacute;n, Pablo Mateos, del <i>University College London,</i> demuestra la utilidad del an&aacute;lisis de origen y distribuci&oacute;n geogr&aacute;fico&#150;hist&oacute;rica de nombres y apellidos para el estudio de migraciones y estructura de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como su aplicaci&oacute;n en M&eacute;xico. Mateos logr&oacute; delimitar regiones y grupos culturales o sociales, que pueden ser parcialmente desentra&ntilde;ados mediante el an&aacute;lisis de la distribuci&oacute;n de frecuencias de apellidos. No obstante, reconoce el autor que es necesario llevar a cabo un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo con un mayor n&uacute;mero de apellidos y un m&eacute;todo formal de clasificaci&oacute;n, que pueda incluir clases socioecon&oacute;micas, para agotar la validaci&oacute;n del m&eacute;todo propuesto.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n, Leonor Paz G&oacute;mez, consultora independiente, analiza la evoluci&oacute;n del ideal de tama&ntilde;o de familia en M&eacute;xico y Colombia. La autora sostiene que en los dos pa&iacute;ses se produce un cambio generacional en la medida en que las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes desean menos hijos. Las mujeres en uni&oacute;n conyugal manifiestan en M&eacute;xico un ideal reproductivo cercano a los tres hijos o incluso superior, lo cual supone consecuencias en el promedio total de 3.3 hijos por mujer en edad reproductiva; mientras que, en Colombia, las mujeres se acercan cada vez m&aacute;s a los dos hijos como ideal. Paz G&oacute;mez presenta por primera vez un indicador denominado "probabilidades ideales de crecimiento de las familias"; sin duda, &eacute;ste es el mayor aporte de su trabajo. Juan Guillermo Figueroa Perea, investigador de El Colegio de M&eacute;xico, revisa informaci&oacute;n en M&eacute;xico para hombres sobre componentes de sus comportamientos reproductivos y discute algunos dilemas pr&aacute;cticos, te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos subyacentes a los ejercicios de generaci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre el papel de la poblaci&oacute;n masculina en la reproducci&oacute;n humana.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n, Sandra Emma Carmona Vald&eacute;s y Manuel Ribeiro Ferreira, investigadores de la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n, analizan el papel que juegan las actividades sociales en el bienestar personal de los adultos mayores en la ciudad de Monterrey, M&eacute;xico. Los autores construyeron dos escalas para examinar la informaci&oacute;n (actividad social y bienestar personal) y concluyen que sus resultados indican una relaci&oacute;n predictiva positiva de las actividades sociales y la escolaridad con el bienestar personal de los adultos mayores. Sin embargo, en los grupos de an&aacute;lisis, el estrato socioecon&oacute;mico, el estado civil y la edad no contribuyen significativamente al bienestar personal en el adulto mayor. El trabajo de B. Jaciel Montoya Arce y Hugo Montes de Oca Vargas, ambos investigadores de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, aporta un an&aacute;lisis sobre el envejecimiento del Estado de M&eacute;xico, con base en la Encuesta Sobre Envejecimiento Demogr&aacute;fico en el Estado de M&eacute;xico (ESEDEM 2008), la cual permite examinar los determinantes sociodemogr&aacute;ficos de la situaci&oacute;n social de los grupos de edad mayores de sesenta a&ntilde;os.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta secci&oacute;n, Jes&uacute;s A. Valero Matas, Juan R. Coca y Sergio Miranda Casta&ntilde;eda, investigadores de la Universidad de Valladolid y Universidad de Santiago de Compostela, examinan la inmigraci&oacute;n a Espa&ntilde;a en el contexto de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea y la transici&oacute;n de la democracia espa&ntilde;ola que ha significado una gran transformaci&oacute;n econ&oacute;mico y social a gran escala, toda vez que Espa&ntilde;a pas&oacute; de ser un pa&iacute;s de emigrantes a uno de inmigrantes. Por su parte, Graciela Mart&iacute;nez Caballero, profesora de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, analiza el efecto de la din&aacute;mica de la tasa de crecimiento poblacional y la migraci&oacute;n en los actuales distritos electorales federales de Michoac&aacute;n, para explicar el desfase o desequilibrio poblacional en el que se encontraban en 2005, producto de la utilizaci&oacute;n de datos con p&eacute;rdida de vigencia al utilizar los datos del censo de 2000. La autora destaca las implicaciones de la din&aacute;mica demogr&aacute;fica en el proceso de redelimitaci&oacute;n de los distritos electorales, los cuales son la base de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos en las democracias representativas.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las dimensiones de la sociodemograf&iacute;a tocadas en este n&uacute;mero de<b><img src="/img/revistas/pp/v16n65/a1f1.jpg"> </b>permiten indagar causas, determinantes y caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n con base en m&eacute;todos siempre sujetos a revisi&oacute;n y cr&iacute;tica, pero con resultados que permiten aventurar hip&oacute;tesis e interpretaciones.</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Juan Gabino Gonz&aacute;lez Becerril</b>    <br> Director</i></font></p>      ]]></body>
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