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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La participación de los varones en los procesos reproductivos: un estudio cualitativo en dos sectores sociales y dos generaciones en la ciudad de México]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,El Colegio de México Programa Salud Reproductiva y Sociedad ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article focuses on the main findings of a qualitative research on men from two different socioeconomic and generational contexts in Mexico city. The objective of the study is to highlight the relationship between the significant fertility changes in Mexico and the transformations in male attitudes towards their own reproduction. The article analyzes men's perceptions and opinions concerning the beginning of procreation, desired family size, use of contraception as well as communication between partners on these main issues.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La participaci&oacute;n de los varones en los procesos reproductivos: un estudio cualitativo en dos sectores sociales y dos generaciones en la ciudad de M&eacute;xico<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Olga Lorena Rojas</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se presentan los resultados de un estudio sociodemogr&aacute;fico de corte cualitativo realizado en la ciudad de M&eacute;xico, con varones de sectores populares y medios, pertenecientes a dos generaciones. El objetivo del estudio fue dilucidar la relaci&oacute;n existente entre los significativos cambios ocurridos en la fecundidad de las parejas mexicanas y las modificaciones en las actitudes y comportamientos de los varones respecto a su reproducci&oacute;n. Para dar cuenta de ello, se analizan las percepciones y opiniones masculinas respecto al inicio de su procreaci&oacute;n, a la determinaci&oacute;n del tama&ntilde;o de su descendencia, a la regulaci&oacute;n de su fecundidad y al grado de comunicaci&oacute;n establecido con su pareja para hablar sobre estos asuntos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This article focuses on the main findings of a qualitative research on men from two different socioeconomic and generational contexts in Mexico city. The objective of the study is to highlight the relationship between the significant fertility changes in Mexico and the transformations in male attitudes towards their own reproduction. The article analyzes men's perceptions and opinions concerning the beginning of procreation, desired family size, use of contraception as well as communication between partners on these main issues.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es relativamente reciente el inter&eacute;s por incorporar a los varones como sujetos de investigaci&oacute;n en los estudios demogr&aacute;ficos en torno a la reproducci&oacute;n. Este creciente entusiasmo por conocer el desempe&ntilde;o masculino en los procesos reproductivos tiene su origen, en buena medida, en las preocupaciones discutidas en la Conferencia Internacional sobre Poblaci&oacute;n y Desarrollo celebrada en 1994 en El Cairo. La Plataforma de Acci&oacute;n de dicha conferencia se&ntilde;ala claramente, entre otras cosas, la urgencia de generar las condiciones necesarias para alentar a los varones a asumir con responsabilidad su propio comportamiento sexual, su fecundidad y la salud y bienestar de sus compa&ntilde;eras e hijos (Germain y Kyte, 1995).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la investigaci&oacute;n demogr&aacute;fica sobre la fecundidad en M&eacute;xico ha avanzado poco en el estudio de la participaci&oacute;n masculina en las decisiones y eventos reproductivos de las parejas. De hecho, cuando esta investigaci&oacute;n da cuenta de los significativos cambios ocurridos en sus niveles y en su tendencia, por lo general enfatiza el papel protag&oacute;nico desempe&ntilde;ado por las mujeres en dicha transici&oacute;n. En efecto, se se&ntilde;ala que despu&eacute;s de que la fecundidad hab&iacute;a permanecido en niveles elevados y en aumento hasta mediados de la d&eacute;cada de 1960, descendi&oacute; de manera r&aacute;pida en las siguientes d&eacute;cadas. De tal suerte que la tasa global de fecundidad que entre 1960 y 1970 era de siete hijos por mujer, para el a&ntilde;o 2000, de acuerdo con las proyecciones del Conapo, se estima en 2.4 hijos por mujer y se considera que para el a&ntilde;o 2005 ser&aacute; de 2.1 hijos por mujer (Paz, 2000). Se comenta asimismo que es importante distinguir en este significativo cambio dos momentos. El primero de ellos se inici&oacute; a principios de la d&eacute;cada de 1960, siguiendo el modelo cl&aacute;sico, primero con la ca&iacute;da de la fecundidad en las ciudades y entre los grupos sociales m&aacute;s favorecidos en la estructura social durante los a&ntilde;os anteriores a la difusi&oacute;n de los programas nacionales de planificaci&oacute;n familiar. Se dice que su origen tiene que ver con un cambio de actitudes y comportamientos femeninos respecto a la familia y la maternidad, que fue adoptado inicialmente por un peque&ntilde;o grupo de mujeres urbanas que nacieron entre 1937 y 1941. Al parecer se trat&oacute; de mujeres comparativamente m&aacute;s educadas que las de generaciones previas, cuya primera uni&oacute;n se inici&oacute; algo m&aacute;s tarde. Estas mujeres empezaron a controlar su descendencia a partir de los 30 a&ntilde;os de edad y del nacimiento de su cuarto hijo (Tuir&aacute;n, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo momento se inici&oacute; en 1974, a ra&iacute;z del cambio en la pol&iacute;tica de poblaci&oacute;n y del impulso otorgado por el gobierno mexicano a los programas de planificaci&oacute;n familiar. El resultado fue que la fecundidad empez&oacute; a descender de manera acelerada, pues en unos cuantos a&ntilde;os, entre 1976 y 1980, la tasa global de fecundidad descendi&oacute; en poco m&aacute;s de 20 por ciento, pasando de 5.51 a 4.37 hijos por mujer. Durante la d&eacute;cada de 1980 la fecundidad continu&oacute; disminuyendo, aunque a un ritmo m&aacute;s lento (Figueroa, 1992). As&iacute;, entre 1976 y 1982, el v&iacute;nculo cada vez m&aacute;s fuerte entre matrimonios un tanto m&aacute;s tard&iacute;os y la formaci&oacute;n de familias menos numerosas estuvo estrechamente asociado a un incremento importante de la pr&aacute;ctica de m&eacute;todos modernos de anticoncepci&oacute;n. </font><font face="verdana" size="2">Entre esos mismos a&ntilde;os, el uso de dichos m&eacute;todos entre las mujeres unidas pas&oacute; de 22 a 41 por ciento. De tal suerte que en 1982, del total de mujeres entre 23 y 35 a&ntilde;os de edad, la mitad utilizaba alg&uacute;n tipo de m&eacute;todo anticonceptivo moderno (Zavala de Cos&iacute;o, 1992a).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados de la mayor&iacute;a de las investigaciones en torno a la fecundidad en M&eacute;xico coinciden en identificar la utilizaci&oacute;n femenina de modernos m&eacute;todos de control natal &#151;en todos los grupos de edades reproductivas y en casi todas las categor&iacute;as sociales&#151; como el factor causal m&aacute;s importante en el descenso de esta variable, dejando de lado el estudio de la presencia masculina en este proceso.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Aportes de la sociodemograf&iacute;a y del enfoque de salud reproductiva en la investigaci&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de los varones en la reproducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Desde la sociodemograf&iacute;a</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No son muy abundantes las investigaciones sociodemogr&aacute;ficas que en Am&eacute;rica Latina y en M&eacute;xico han intentado incorporar las actitudes y pr&aacute;cticas masculinas en el estudio de la reproducci&oacute;n. Destaca, sin embargo, un estudio pionero realizado en Puerto Rico por J. Mayone Stycos (1958) quien, para dar cuenta de las creencias y las pr&aacute;cticas relacionadas con la fecundidad de las familias puertorrique&ntilde;as, puso al descubierto la incomunicaci&oacute;n que exist&iacute;a entre los c&oacute;nyuges para discutir los asuntos relacionados con su sexualidad y para determinar el n&uacute;mero de hijos que tendr&iacute;an. Tambi&eacute;n dio cuenta del abierto rechazo que los varones ten&iacute;an respecto a la utilizaci&oacute;n de alg&uacute;n m&eacute;todo para regular la fecundidad y de la necesidad que ten&iacute;an de demostrar su <i>hombr&iacute;a</i> concibiendo a su primer hijo &#151;preferentemente var&oacute;n&#151; inmediatamente despu&eacute;s de realizada su uni&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resultados semejantes son aportados por Goldani (1994), quien a partir de una investigaci&oacute;n en el nordeste brasile&ntilde;o encuentra que existe una predominancia de la voluntad masculina en la definici&oacute;n del nivel de la fecundidad, y que esta relaci&oacute;n de poder al interior de la pareja es un tanto mayor en contextos rurales. Sus resultados sugieren tambi&eacute;n que la comunicaci&oacute;n entre los c&oacute;nyuges parecer&iacute;a ser uno de los mecanismos m&aacute;s eficaces de conciliaci&oacute;n de las diferencias entre el n&uacute;mero ideal de hijos entre hombres y mujeres, as&iacute; como respecto a las pr&aacute;cticas reproductivas y la fecundidad real de la pareja.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrastan con estos hallazgos los resultados de otra investigaci&oacute;n llevada a cabo en Cuba, que indican que el var&oacute;n cubano ha visto disminuido de manera significativa su papel protag&oacute;nico en la definici&oacute;n del tama&ntilde;o y el espaciamiento de su descendencia. Hecho que se encuentra estrechamente relacionado con la amplia capacidad y posibilidad que la mujer cubana tiene para decidir sobre el momento para tener a sus hijos y para definir el tama&ntilde;o de su familia. Cuestiones que muy probablemente est&eacute;n contribuyendo a explicar el dram&aacute;tico descenso de la fecundidad en Cuba en los &uacute;ltimos tiempos (Fraga y &Aacute;lvarez, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esfuerzos de investigaci&oacute;n microdemogr&aacute;fica aplicados al estudio del cambio demogr&aacute;fico ocurrido en contextos rurales mexicanos han concluido, en concordancia con Caldwell (1982a y 1982b), que para comprender las modificaciones en las decisiones reproductivas de las personas, no basta con imputarle a la extensi&oacute;n de la pr&aacute;ctica anticonceptiva el descenso en la fecundidad. Antes bien, se plantea la necesidad de considerar las transformaciones ocurridas en la econom&iacute;a nacional y en las pr&aacute;cticas habituales de las unidades dom&eacute;sticas en su organizaci&oacute;n y reproducci&oacute;n, adem&aacute;s de la influencia de factores culturales, ideol&oacute;gicos e institucionales. As&iacute;, en un contexto de adversidad para la econom&iacute;a campesina mexicana, la menor participaci&oacute;n directa de la mano de obra familiar en la producci&oacute;n agr&iacute;cola y la mayor valorizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n de los hijos conducen a modificaciones en el significado y valorizaci&oacute;n de una descendencia numerosa entre las parejas campesinas (Lerner y Quesnel, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el contexto en el que existen ya las condiciones materiales e ideol&oacute;gicas para modificar la pr&aacute;ctica reproductiva, en el cual puede entonces analizarse la intervenci&oacute;n del Estado y sus instituciones de salud, no s&oacute;lo en las decisiones reproductivas y de anticoncepci&oacute;n, sino tambi&eacute;n como &aacute;mbito de socializaci&oacute;n y difusi&oacute;n de normas y h&aacute;bitos de procreaci&oacute;n (Lerner, Quesnel y Yanes, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El enfoque de salud reproductiva</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque de salud reproductiva, que se hab&iacute;a incorporado progresivamente en los espacios acad&eacute;micos, las conferencias internacionales y las agencias vinculadas con las pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n,<sup><a href="#nota">1</a></sup> fue recomendado en la Conferencia Internacional sobre Poblaci&oacute;n y Desarrollo de El Cairo, en 1994, como una dimensi&oacute;n fundamental de las pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n. Este enfoque, desde la perspectiva de las ciencias sociales, remite al estudio de las condiciones socioecon&oacute;micas, pol&iacute;ticas, culturales y subjetivas que propician u obstaculizan el bienestar en la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas. En el campo de los estudios sociodemogr&aacute;ficos la incorporaci&oacute;n de esta perspectiva es relativamente reciente. Entre sus objetivos destaca el rescate del punto de vista de los actores sociales, las identidades, las culturas y las relaciones intersubjetivas en la definici&oacute;n de los derechos reproductivos, manteniendo tambi&eacute;n el &eacute;nfasis en el estudio de la influencia de las relaciones de poder y diversas dimensiones de la desigualdad social en la reproducci&oacute;n humana. As&iacute;, en cuanto a su objeto de estudio este enfoque ha implicado, entre otras cosas, rescatar la importancia de la sexualidad y de la participaci&oacute;n de los varones en la reproducci&oacute;n humana (Szasz, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico contamos con importantes resultados producto de investigaciones realizadas en contextos urbanos y rurales con esta &oacute;ptica, que propone ante todo considerar a la sexualidad no como una variable que se agrega al an&aacute;lisis de las decisiones reproductivas y de anticoncepci&oacute;n, sino como el &aacute;mbito en el cual se dan las interacciones entre hombres y mujeres que tienen efectos sobre su reproducci&oacute;n. Los investigadores que se adscriben a esta perspectiva han expresado la necesidad de realizar un an&aacute;lisis relacional de la reproducci&oacute;n, revalorando las diferencias en las experiencias de hombres y mujeres, considerando el valor que le asignan unos y otras a los eventos reproductivos (Figueroa, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para esta corriente de investigaci&oacute;n resulta imprescindible tambi&eacute;n considerar que las relaciones de poder entre las personas est&aacute;n implicadas en el ejercicio de la sexualidad y, por tanto, en los resultados respecto a la salud reproductiva (Dixon, 1996). Por ello, el estudio de la reproducci&oacute;n sexualizada, implica recuperar su car&aacute;cter social y potencialmente conflictivo, adem&aacute;s de documentar las valoraciones sociales de la sexualidad en contextos espec&iacute;ficos, lo que implica, para el caso de los varones, vincular este an&aacute;lisis con la forma de vivir la masculinidad (Figueroa, 1998).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hallazgos de estas investigaciones han puesto de relieve el hecho de que los comportamientos sexuales de los varones son marcadamente diferentes de los reportados por las mujeres, en principio, porque para ellos el ejercicio de la sexualidad no siempre se encuentra vinculado a la reproducci&oacute;n, al tiempo que constituye una de las principales formas de representaci&oacute;n y reafirmaci&oacute;n de la masculinidad. As&iacute;, se han distinguido dos &aacute;mbitos de realizaci&oacute;n de la sexualidad masculina: el conyugal, vinculado a la procreaci&oacute;n; y el extraconyugal, vinculado a la transgresi&oacute;n y la prohibici&oacute;n (Arias y Rodr&iacute;guez, 1998 y Szasz, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello ha llevado a la consideraci&oacute;n de que una sexualidad vivida como lo hacen los hombres mexicanos &#151;sujetos de estas investigaciones&#151; constituye un serio reto para la participaci&oacute;n activa de los varones en la regulaci&oacute;n de la reproducci&oacute;n &#151;a trav&eacute;s de la anticoncepci&oacute;n&#151; y en la prevenci&oacute;n de la salud (Szasz, 1998; De Keijzer, 1995). Sin embargo, algunos estudiosos est&aacute;n encontrando importantes cambios en este orden, puesto que consideran que ante la moderna anticoncepci&oacute;n podemos estar frente a un complejo proceso de reconstrucci&oacute;n de los significados en torno a la reproducci&oacute;n, que pasa por las valoraciones sobre la sexualidad y alcanza a la propia construcci&oacute;n de la identidad gen&eacute;rica (Castro y Miranda, 1998).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El estudio realizado</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relativa ausencia de los varones como sujetos de investigaci&oacute;n en los estudios demogr&aacute;ficos sobre la fecundidad se debe a que, por lo general, se considera que su comportamiento sexual y reproductivo es problem&aacute;tico tanto para la recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n como para su medici&oacute;n y an&aacute;lisis. Sin embargo, continuar por este camino contribuye impl&iacute;citamente, por una parte, a reforzar el supuesto de que las mujeres son las &uacute;nicas actoras de las decisiones y los eventos reproductivos y, por otra, a dejar ocultos los procesos de negociaci&oacute;n y de ejercicio de poder implicados en las interacciones sexuales y reproductivas de hombres y mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, considerando el contexto de profundas transformaciones demogr&aacute;ficas, econ&oacute;micas y sociales experimentadas en el pa&iacute;s durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, adem&aacute;s de los aportes pioneros de las investigaciones que hemos rese&ntilde;ado brevemente, realizamos durante 1997 y 1998 en la ciudad de M&eacute;xico un estudio sociodemogr&aacute;fico de tipo cualitativo con la finalidad de profundizar en el an&aacute;lisis de la presencia masculina en las decisiones y las pr&aacute;cticas reproductivas de las parejas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s que gui&oacute; esta investigaci&oacute;n fue dilucidar la relaci&oacute;n existente entre los significativos cambios ocurridos en la fecundidad de las parejas y las posibles modificaciones en las actitudes y comportamientos de los varones respecto a su reproducci&oacute;n. Para lo cual estudiamos las percepciones y opiniones masculinas respecto al inicio de la procreaci&oacute;n, a la determinaci&oacute;n del tama&ntilde;o de su descendencia, a la regulaci&oacute;n de su fecundidad, a la utilizaci&oacute;n de m&eacute;todos anticonceptivos y al grado de comunicaci&oacute;n establecido con su pareja para hablar sobre todos estos asuntos. Las preguntas a las que intentamos responder son &iquest;por qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo los varones deciden ser padres?, &iquest;qu&eacute; nivel de comunicaci&oacute;n existe entre los c&oacute;nyuges para hablar sobre su reproducci&oacute;n?, &iquest;existe alg&uacute;n proceso de negociaci&oacute;n al interior de las parejas para definir el inicio de su procreaci&oacute;n?, &iquest;c&oacute;mo se define en el &aacute;mbito de la pareja el tama&ntilde;o de la familia?, &iquest;cu&aacute;l es la participaci&oacute;n de los varones en estos procesos de toma de decisiones?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tanto que el inter&eacute;s de la investigaci&oacute;n estuvo basado en la recuperaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n que los propios varones hacen de su participaci&oacute;n en las decisiones reproductivas y de uso de anticoncepci&oacute;n que toman con sus parejas, consideramos que el acercamiento metodol&oacute;gico pertinente deb&iacute;a ser de tipo cualitativo y que el instrumento de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n ten&iacute;a que ser la entrevista en profundidad semiestructurada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, para la realizaci&oacute;n de este estudio partimos del supuesto de que el desempe&ntilde;o masculino en los procesos reproductivos asume caracter&iacute;sticas diferentes dependiendo de:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;La edad, que remite no s&oacute;lo a distintas etapas del ciclo de vida individual y familiar, sino tambi&eacute;n a una ubicaci&oacute;n espec&iacute;fica en el tiempo hist&oacute;rico y social.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;El sector social, que determina las condiciones econ&oacute;micas, educativas y socioculturales en las que los individuos viven y son socializados.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La consideraci&oacute;n de estas variables contribuy&oacute; a definir las caracter&iacute;sticas de la muestra para este estudio, que fue intencional y de ninguna manera estad&iacute;sticamente representativa, compuesta por 16 varones mexicanos que habitan en la ciudad de M&eacute;xico, casados o unidos, convivientes con su pareja, con la que han procreado al menos un hijo o hija, con edades entre los 20 y los 65 a&ntilde;os en el momento de la entrevista, pertenecientes a sectores populares o medios y cuyas c&oacute;nyuges pod&iacute;an ser o no econ&oacute;micamente activas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Varones entrevistados</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene destacar que a partir de las caracter&iacute;sticas de esta muestra buscamos responder no s&oacute;lo a las preguntas planteadas con anterioridad, sino sobre todo rescatar las diversidades y los matices en las percepciones y experiencias masculinas respecto a su participaci&oacute;n en las cuestiones reproductivas de acuerdo con su pertenencia a generaciones y a contextos socioecon&oacute;micos diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, para este estudio se estim&oacute; pertinente que los varones a ser entrevistados se dividieran en dos grandes grupos de edad, de manera que fueran considerados <i>padres j&oacute;venes</i> aquellos con edades entre los 20 y los 44 a&ntilde;os, y aquellos con edades entre los 45 y los 65 a&ntilde;os; <i>padres mayores.</i> Hay que se&ntilde;alar tambi&eacute;n que la segmentaci&oacute;n de la muestra deb&iacute;a tomar en cuenta la pertenencia a uno u otro sector social, por ello se busc&oacute;, por un lado, a varones con escolaridad menor a preparatoria, asalariados con ocupaciones manuales y que residieran en colonias populares con infraestructura urbana precaria, quienes ser&iacute;an considerados pertenecientes a <i>sectores populares;</i> y por otro lado, a varones con escolaridad superior a secundaria, profesionales con ocupaciones no manuales y que habitaran en colonias con servicios b&aacute;sicos, a quienes se considerar&iacute;a pertenecientes a <i>sectores medios.</i><sup><a href="#nota">2</a></sup> As&iacute;, fueron entrevistados en sus lugares de trabajo 16 varones, ocho de los cuales pertenecen a sectores medios y los ocho restantes a sectores populares. A su vez, cada uno de estos grupos estuvo compuesto por cuatro varones con edades entre los 20 y los 44 a&ntilde;os y por otros cuatro, cuyas edades oscilaban entre los 45 y los 65 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los varones de sectores populares entrevistados provienen en su totalidad de &aacute;reas rurales, en donde nacieron y vivieron buena parte de su infancia y adolescencia, hasta que siendo j&oacute;venes migraron a la ciudad de M&eacute;xico en busca de trabajo. Todos tienen ocupaciones manuales, pues se trata de alba&ntilde;iles, auxiliares de intendencia, choferes, jardineros y auxiliares de restaurante. El nivel de escolaridad de la mayor&iacute;a es de primaria incompleta. Casi todos se unieron a edades muy j&oacute;venes, en promedio a los 20 a&ntilde;os, y fueron padres aproximadamente un a&ntilde;o despu&eacute;s. El tama&ntilde;o promedio de las descendencias entre los padres j&oacute;venes de estos sectores es de dos hijos, mientras que entre los padres mayores es de casi seis hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tanto que los varones de sectores medios entrevistados, en su gran mayor&iacute;a, nacieron en la ciudad de M&eacute;xico, lugar en el que han vivido toda su vida, de tal suerte que el &aacute;mbito de su socializaci&oacute;n ha sido eminentemente urbano. Todos son profesionales con ocupaciones de dise&ntilde;adores industriales, funcionarios universitarios, analistas de sistemas, arquitectos y coordinadores de ventas. A diferencia de los varones de sectores populares, estos hombres se unieron a edades no muy j&oacute;venes, en promedio a los 27 a&ntilde;os. El tama&ntilde;o de sus familias es relativamente peque&ntilde;o, ya que los padres j&oacute;venes de estos sectores tienen en promedio dos hijos, en tanto que los mayores tienen tres hijos en promedio.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resultados: experiencia de los varones en los procesos reproductivos</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para indagar sobre el desempe&ntilde;o de los varones entrevistados en sus procesos reproductivos, hemos considerado el estudio de aspectos tales como el nivel de desarrollo de la percepci&oacute;n de la posibilidad de controlar la propia capacidad reproductora, el grado de comunicaci&oacute;n establecido entre los c&oacute;nyuges para tomar sus decisiones reproductivas, as&iacute; como la existencia de reflexiones y acuerdos entre los c&oacute;nyuges respecto al inicio de su reproducci&oacute;n, al tama&ntilde;o de su descendencia y regulaci&oacute;n de su fecundidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de analizar la informaci&oacute;n proveniente de las entrevistas realizadas, las diferencias m&aacute;s importantes en las respuestas de los varones se encuentran al separarlos por generaciones, aunque como veremos, la pertenencia a uno u otro sector social introduce matices interesantes entre ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los <i>padres mayores de sectores populares</i> se caracterizaron por asumir actitudes bastante homog&eacute;neas y muy tradicionales respecto al papel que desempe&ntilde;aron en sus procesos reproductivos. El casi nulo desarrollo de la percepci&oacute;n de la posibilidad para incidir en la propia capacidad reproductora que todos estos ellos mostraron, se relaciona de manera importante, creemos nosotros, con una socializaci&oacute;n en un ambiente rural durante la infancia y buena parte de la adolescencia. &Eacute;poca en la cual contaron con muy poca informaci&oacute;n respecto a la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas, proveniente de los comentarios que escucharon de sus compa&ntilde;eros de escuela. M&aacute;s tarde, al migrar a la ciudad de M&eacute;xico siendo adolescentes, complementaron estas nociones con los aprendizajes obtenidos de sus primeras experiencias sexuales ocurridas, para la mayor&iacute;a de ellos, sin protecci&oacute;n anticonceptiva alguna y en el ambiente de los cabarets y la prostituci&oacute;n. Hay que agregar que la mayor&iacute;a de estos entrevistados se&ntilde;al&oacute; que no escuch&oacute;, sino hasta hace muy poco, informaci&oacute;n alguna sobre los m&eacute;todos de control natal, muy probablemente porque cuando eran j&oacute;venes todav&iacute;a no estaba en marcha en el pa&iacute;s el Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar. No es extra&ntilde;o entonces que ninguno usara anticoncepci&oacute;n durante las experiencias sexuales tenidas antes de unirse:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre hay informaci&oacute;n, siempre hay compa&ntilde;eros mayores que t&uacute; en el pueblo, en la escuela, que dan la informaci&oacute;n. Pero siempre la vives porque ves a los animales, o sea que no requiere que te platiquen. Si t&uacute; convives entre 50 reses, a menudo ves todo el proceso, pr&aacute;cticamente ves el milagro de la vida. Entonces la vida te ha dado la informaci&oacute;n. Yo creo que de eso no requer&iacute;amos informaci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Y sobre la anticoncepci&oacute;n?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: Yo no recuerdo eso, pero es probable que cuando ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, aqu&iacute; en la ciudad, porque en el pueblo no se sab&iacute;a nada de eso. </font></p> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Y c&oacute;mo te enteraste?</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: Quiz&aacute; por comentarios, porque con esos a&ntilde;os, aqu&iacute; tienes amigos y de hecho ya a esa edad empiezas a ir a los cabaretuchos, est&aacute;s suelto y es donde empiezas a adquirir la informaci&oacute;n, de pronto te vas sorprendiendo, pero es un aprendizaje r&aacute;pido.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Has usado alguna vez alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo?</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No, nunca, nunca y no s&eacute; si (sus compa&ntilde;eras sexuales) tomar&iacute;an otro tipo de cosas, yo no lo supe, pero directamente la cosa esa que le llaman cond&oacute;n o cualquier otro tipo de protecci&oacute;n, ciertamente yo no me enter&eacute;. Es que el hombre no es una mujer, el hombre es un perro com&uacute;n y corriente, entonces, de pronto la necesidad, la ignorancia y la irresponsabilidad, y ve uno a una mujer que le atrae y el resultado es ese. Nosotros no vemos eso, es un riesgo que tienes que correr (auxiliar de intendencia, 53 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, cuatro hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues claro, uno sabe que a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n puede suceder eso (un embarazo). Pero s&iacute;, tuve relaciones con prostitutas, esos fueron mis primeros pasos, no tuve una novia, no tuve que seducir a una mujer sino que me fui por ah&iacute; donde me dec&iacute;an que hab&iacute;a que ir. Pero s&iacute;, estaba claro que al haber una relaci&oacute;n con una mujer hab&iacute;a el riesgo de dejarla embarazada.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Y sobre la anticoncepci&oacute;n?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: No, no, no se entend&iacute;a de eso, yo no lo escuch&eacute;, o sea que yo viv&iacute;a en otro mundo y no escuch&eacute; eso, lo vine a escuchar ahora, a partir de este problema que se socializ&oacute; m&aacute;s, fue el problema que estamos actualmente del sida, antes se hablaba de otras enfermedades, pero yo no o&iacute;a que ten&iacute;a que usarse el preservativo, no" (auxiliar de restaurante, 62 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo general estos padres dif&iacute;cilmente    lograron establecer un m&iacute;nimo nivel de comunicaci&oacute;n con sus c&oacute;nyuges    para hablar de las cuestiones sexuales y reproductivas, lo que contribuy&oacute;,    evidentemente, a la imposibilidad de construir acuerdos entre ambos. Por ello,    no discutieron ni planearon el momento de empezar a tener hijos, ni el espaciamiento    entre los hijos subsiguientes. A ello hay que agregar la idea, compartida por    estos varones, de que el inicio de su vida matrimonial era por naturaleza tambi&eacute;n    el principio de su vida como padres. Estos entrevistados, al igual que los j&oacute;venes    de sectores populares, registraron en promedio las edades m&aacute;s j&oacute;venes    a la uni&oacute;n y a la paternidad, aproximadamente a los 20 a&ntilde;os iniciaron    su vida conyugal y un a&ntilde;o o dos m&aacute;s tarde fueron padres por primera    vez:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No, cr&eacute;eme que no lo pens&eacute;, no, yo <i>nom&aacute;s</i> pens&eacute; en casarme y como un resultado l&oacute;gico, as&iacute;, t&uacute; dices: 'Pues te casas, van a venir los hijos', pero te digo, ni lo programamos, ni dijimos: 'Tal fecha lo vamos a tener', nada. Nuestra relaci&oacute;n era as&iacute; (...). Yo creo que para el ser humano, lo m&aacute;s importante es reproducirse, porque nace, vive y s&iacute;, se tiene que reproducir, nada m&aacute;s que muchas de las veces, yo puedo decir esto, me cas&eacute; muy joven, nada m&aacute;s el impulso de unirse a una pareja, pero ni siquiera una visi&oacute;n de c&oacute;mo va a ser nuestra vida, c&oacute;mo vamos a encauzar a los hijos, todo eso se fue dando sobre la marcha (auxiliar de restaurante, 62 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, vale la pena destacar la presi&oacute;n social que com&uacute;nmente se ejerc&iacute;a sobre estos varones para que lograran el primer embarazo inmediatamente despu&eacute;s de la uni&oacute;n matrimonial:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese tiempo, el pensamiento de esa gente, de ese tiempo, nosotros pens&aacute;bamos que cuando un matrimonio tardaba en tener su primer hijo, dec&iacute;amos: 'bueno, &iquest;qu&eacute; pasa?'. Y luego los hombres siempre nos jugamos las bromas m&aacute;s pesadas &iquest;no? Nosotros, los hombres de aquel tiempo dec&iacute;amos: '&iquest;qu&eacute; pas&oacute;?, pues &iquest;qu&eacute;?, eso es de r&aacute;pido, de ya, &iquest;no?' (auxiliar de restaurante, 62 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;mero de hijos deseado por estos entrevistados fue una cuesti&oacute;n de la que nunca hablaron con sus esposas, de manera que no conocen siquiera cu&aacute;les eran las expectativas reproductivas de sus c&oacute;nyuges. Por ello, el espaciamiento de los nacimientos de sus hijos y el tama&ntilde;o de su familia no fueron resultado de haberlo conversado o planificado entre ambos miembros de la pareja:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">O sea que hoy se programan, hoy deciden cu&aacute;ndo van a tener (un hijo) y a los cu&aacute;ntos a&ntilde;os lo van a tener y cu&aacute;nto tiempo van a darle espacio al primero, en fin, es una cosa m&aacute;s programada. No, nosotros no, entonces cuando a estas alturas me dicen: '&iquest;cu&aacute;ntos hijos tuviste?'. 'Tres'. '&iexcl;Uh! pues te planificaste'. No, ni siquiera me planifiqu&eacute;, ni siquiera eso. Yo digo que fueron los hijos que el destino, como soy creyente digo: y que Dios me dio, y bienvenidos, pero as&iacute; de que haya pensado, no.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Y cu&aacute;ntos hijos le hubiera gustado tener?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: No, pues nunca lo pens&eacute; (...) aunque de repente digo: '&iexcl;Qu&eacute; bueno que son tres!', porque a lo mejor los ligaba yo con, siempre trabajando los dos, no hay tiempo, no hay entonces m&aacute;s hijos. Pero nunca lo comentamos as&iacute; como pareja, porque como que ve&iacute;amos que no era necesario comentarlo, ya de la &uacute;ltima hija, ya dijimos: '&iquest;Vendr&aacute; otro?, pues qui&eacute;n sabe, solamente Dios sabe, &iquest;para qu&eacute; nos preocupamos?' (auxiliar de restaurante, 62 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el tama&ntilde;o de sus descendencias &#151;que en promedio es de casi seis hijos entre estos padres&#151; qued&oacute; definido por la falta de informaci&oacute;n respecto a las diversas formas de controlar la fecundidad, el &iacute;nfimo nivel de comunicaci&oacute;n establecido entre ambos miembros de la pareja y por una muy tard&iacute;a percepci&oacute;n de la posibilidad de incidir sobre el propio comportamiento reproductivo, puesto que estos varones y sus compa&ntilde;eras no utilizaron anticoncepci&oacute;n durante casi la totalidad de su ciclo reproductivo. S&oacute;lo hasta que percibieron que el tama&ntilde;o de sus descendencias era muy grande, los varones optaron por utilizar el retiro, la abstinencia o incluso la presi&oacute;n para que sus c&oacute;nyuges fueran esterilizadas. No es extra&ntilde;o entonces que para estos padres la valoraci&oacute;n que tuvieron de sus hijos se estableciera en t&eacute;rminos de los altos costos que ha implicado su manutenci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No (us&oacute; control natal), porque nadie me hab&iacute;a platicado de eso, o sea que yo con mi esposa no sab&iacute;a de eso todav&iacute;a, ya habr&iacute;a, pero nosotros nunca los usamos, nunca. No, nadie nos cont&oacute;: 'hay esto para que no'. No, nadie. Y empezamos a tener familia y familia, hijo y hijo, y ya cuando quisimos ya: '&iexcl;ah, caray!, como que ya son muchos &iquest;no?' Y ya en eso, ya nos pusimos de acuerdo: 'oye, como que ya vamos muy adelantados'. Ya en eso nos pusimos a pensar y (dijeron): 'pues hasta ah&iacute; le paramos', ya le dije a ella que francamente yo ya no sab&iacute;a ni qu&eacute; hacer. Yo quer&iacute;a que se curara (esterilizara), pero ella dijo: 'no, yo no quiero cosas de esas, mejor aqu&iacute; vamos a ver qu&eacute; hacemos'. Y ella dijo: 'eso ya no, ah&iacute; que quede' (maestro alba&ntilde;il, 54 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, ocho hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute;, de plano ya ve&iacute;amos que es muy duro tener los hijos, y luego para tener varios hijos, y luego que no estudien. Le digo (a ella): 'no, pues ya, hasta ah&iacute;. A ver c&oacute;mo le hacemos para que ya no tengas (hijos), mejor te operas y ya'.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: Entonces, usted lo sugiri&oacute; y &iquest;ella estuvo de acuerdo?</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: S&iacute;, s&iacute;. Hablamos con el m&eacute;dico y le dije yo: 'que ya quer&iacute;a, que (ella) se iba a operar'. Y dijo el m&eacute;dico: '&iquest;est&aacute;n de acuerdo?'. (Y contestaron:) 's&iacute;' (jardinero, 60 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, siete hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la diversidad y heterogeneidad que encontramos en los comportamientos de los padres <i>mayores de sectores medios</i> nos obliga a poner atenci&oacute;n en los matices que observamos al analizar sus declaraciones. En efecto, algunas de sus respuestas guardan semejanzas con las reportadas por los padres mayores de sectores populares; sin embargo, hay otras m&aacute;s que introducen diferencias importantes y que interesa destacar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que casi todos estos varones tuvieron como &aacute;mbito de socializaci&oacute;n a la ciudad de M&eacute;xico, ya que fue el lugar donde nacieron, tuvieron un muy limitado acceso al conocimiento sobre la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas, por lo que tuvieron que buscarlo en algunas enciclopedias, libros, revistas y folletines. Y si obtuvieron por conducto de estos medios alg&uacute;n conocimiento sobre el riesgo de embarazo, no contaron con suficiente informaci&oacute;n sobre su prevenci&oacute;n. Hay que se&ntilde;alar que en esa &eacute;poca a&uacute;n no estaba en operaci&oacute;n el Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar, de tal suerte que dif&iacute;cilmente emplearon alg&uacute;n m&eacute;todo de control natal en sus experiencias sexuales prematrimoniales:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo yo que los jovencitos que vivimos en esa &eacute;poca, mi generaci&oacute;n, recibimos esa clase de datos a trav&eacute;s de la informaci&oacute;n del barrio en el que viv&iacute;amos, a trav&eacute;s de los comentarios, l&oacute;gicamente, deformados con alguna intenci&oacute;n. Entonces hab&iacute;a mucha ignorancia, todo lo que se pudo leer, la inquietud que pudimos tener, pues era en libritos de sexolog&iacute;a, folletines casi, pero no, entonces no creo que era lo propio. No hab&iacute;a mucha informaci&oacute;n de enfermedades y todas esas cosas. O a lo mejor no estaba en el medio ese, no tuve la pr&aacute;ctica de relacionarme con prostitutas ni nada de eso. A lo mejor eso me alej&oacute; de informaci&oacute;n, pero yo creo que el que se mete en ese medio hace uso de, pues la misma situaci&oacute;n lo hace preventivo, yo me imagino eso &iquest;verdad? Yo creo que hab&iacute;a mucha ignorancia al respecto, yo creo que al tener la experiencia sexual es negativa, hablo yo de esa generaci&oacute;n, negativa porque no sabe uno ni qu&eacute;, es instintivo exclusivamente, est&aacute; uno pero en medio de la balacera sin casco ni nada (arquitecto, 63 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que nuestra generaci&oacute;n, bueno hablo de nosotros, los de m&aacute;s de cuarenta (a&ntilde;os), pues aprendimos en la calle, salvo raras excepciones, y aprendimos mal obviamente, pero claro que ya estaba presente y patente la posibilidad del embarazo, se daba uno cuenta m&aacute;s o menos c&oacute;mo era (ingeniero civil, 45 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, entre estos entrevistados priva un rasgo que consideramos tradicional y que comparten con los padres mayores de sectores populares, y es que para ellos tener hijos es una responsabilidad que se asume al momento de contraer matrimonio, por lo cual no consideraron necesario discutir con su c&oacute;nyuge cu&aacute;ndo empezar a procrear. As&iacute;, ninguno de ellos plane&oacute; o control&oacute; el nacimiento de sus primeros hijos. Por ello, su primer hijo lleg&oacute; pronto, en algunos casos se tuvo durante el siguiente a&ntilde;o de ocurrido el matrimonio, y en otros, durante el segundo a&ntilde;o:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienso que este es un problema cultural que uno asume m&aacute;s o menos conscientemente, dependiendo del grado de claridad que uno tenga en las ideas, no es producto de reflexiones as&iacute;, sesudas, que te requieran mucho tiempo, de alguna manera esto est&aacute; determinado primero, yo dir&iacute;a, por la capacidad, uno tiene siempre presente, o al menos en mi &eacute;poca yo no ten&iacute;a esta incertidumbre del trabajo, o sea, yo no ten&iacute;a la incertidumbre de un futuro negro y no ten&iacute;a la incertidumbre de mi futuro, yo estaba seguro de que ten&iacute;a posibilidades de tener un buen trabajo y poder sostener a mi familia, nunca tuve dudas. En segundo lugar, siempre pens&eacute; que tener familia, que tener hijos, era una responsabilidad que se asum&iacute;a al momento de contraer matrimonio, para m&iacute; no era novedad el compromiso de tener la familia, mantenerla y cuidarla. No, me cas&eacute; consciente de que &oacute;rale, le entraba yo al bulto que no s&eacute; qu&eacute; tanto va a pesar. Y tercero, bueno, tengo que hacerlo (porque) es parte del trayecto de esta vida. Entonces me cas&eacute; consciente que asum&iacute;a un compromiso muy serio (funcionario universitario, 57 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues se puede decir que pens&eacute; en ser padre desde el primer d&iacute;a que me cas&eacute;. Pues tal vez porque no tuve yo, no conviv&iacute; mucho con mi padre, m&aacute;s bien quer&iacute;a yo ver, sentir qu&eacute; era realmente ser pap&aacute;, ya que no tuve la oportunidad de convivir con mi pap&aacute; y pues ten&iacute;a la, quer&iacute;a sentir eso, el ser pap&aacute; y s&iacute;, s&iacute; me dio mucho gusto cuando naci&oacute; mi primer hijo (coordinador de ventas, 65 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, cuatro hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene se&ntilde;alar que estos varones no se casaron a edades tan j&oacute;venes como sus coet&aacute;neos de sectores populares, en promedio lo hicieron a los 27 a&ntilde;os y fueron padres uno o dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;mero de hijos constituy&oacute; otro tema del que estos entrevistados no hablaron claramente con sus compa&ntilde;eras para ponerse de acuerdo, y esto queda demostrado porque ellos no saben cu&aacute;ntos hijos hubiesen querido tener sus c&oacute;nyuges, puesto que nunca se lo preguntaron. Sin embargo, algunos de estos varones ten&iacute;an definido a nivel individual un n&uacute;mero de hijos que consideraban pod&iacute;an mantener con su salario &#151;en promedio tres hijos&#151;, en tanto que en otros casos, aunque no alcanzaron a definir un n&uacute;mero determinado de hijos, ten&iacute;an clara la idea de que no ten&iacute;an un sueldo a partir del cual pudieran tener una familia tan grande como las de sus progenitores:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues no ten&iacute;a yo un sueldo que pudiera yo tener una familia m&aacute;s grande, de tener m&aacute;s hijos, eso yo creo que tambi&eacute;n fue alg&uacute;n obst&aacute;culo para decidirme a no tener m&aacute;s hijos (coordinador de ventas, 65 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, cuatro hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, todos ellos consideraron conveniente disminuir el tama&ntilde;o de sus descendencias porque quer&iacute;an consolidar un buen nivel de vida para sus familias y asegurar un grado universitario en la escolarizaci&oacute;n de sus hijos. Opini&oacute;n compartida por sus c&oacute;nyuges, quienes al no querer procrear una familia numerosa, tomaron la iniciativa y asumieron en la pr&aacute;ctica la responsabilidad de limitar el n&uacute;mero de hijos, usando diversos m&eacute;todos anticonceptivos despu&eacute;s del segundo o tercer hijo. Es importante se&ntilde;alar que en algunos casos estas mujeres tomaron la decisi&oacute;n de regular su fecundidad sin haberlo conversado con sus esposos. De esta manera, las descendencias finales de estas parejas son de tama&ntilde;o mediano, tres hijos en promedio:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ella hab&iacute;a sido de una familia donde hab&iacute;an tenido un ej&eacute;rcito, pues cuando ella llega al matrimonio sus hermanos ya estaban llenos de hijos y ella ve&iacute;a la problem&aacute;tica como pariente entre sus hermanos y no le gust&oacute; estar encerrada cuidando toda la vida hijos, est&aacute; canijo. Desde antes de casarse decidi&oacute; &#151;quiero recalcar que ella decidi&oacute;&#151; pero cuando lo platica conmigo, ya ella hab&iacute;a tomado esa determinaci&oacute;n (de no procrear una familia muy grande). Y yo digo: 'perfecto'. As&iacute; que ella cay&oacute; en <i>blandito,</i> no hubo ni discusi&oacute;n, ni nada por el estilo, (yo) ya ten&iacute;a la preconcebida idea y ella tambi&eacute;n (ingeniero civil, 45 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya casados, ella opt&oacute; por el m&eacute;todo, por los anticonceptivos, a m&iacute; no me parec&iacute;a, o sea no estoy de acuerdo, porque me parec&iacute;a incorrecto inyectarle al cuerpo sustancias ajenas, sobre todo qu&iacute;micos, que eran ampolletas, pero mi esposa por asegurar, yo creo que de alguna manera ella tambi&eacute;n ten&iacute;a en la cabeza el control del n&uacute;mero de hijos. Yo siempre en mis pl&aacute;ticas con mi se&ntilde;ora, siempre le suger&iacute;: 'Mira, vamos a utilizar el ritmo, no me gusta que uses sustancias qu&iacute;micas'. Pero ella, siempre por tener el control del n&uacute;mero de hijos no me dec&iacute;a, pero lleg&oacute; el momento que tuve que saber que se inyectaba ampolletas, de esas que duran tres meses (funcionario universitario, 57 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene destacar que si bien estos varones no definieron expl&iacute;citamente con sus c&oacute;nyuges el tama&ntilde;o de familia que deseaban, s&iacute; comentaron con ellas la necesidad de ir espaciando los embarazos despu&eacute;s de haber tenido el segundo o tercer hijo:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que s&iacute; me recuerdo, que ella ten&iacute;a un sistema de, y creo que ah&iacute; fue cuando nos fall&oacute;, creo que ten&iacute;a siete d&iacute;as o nueve d&iacute;as antes de su menstruaci&oacute;n, llevaba ella el control de cu&aacute;ndo le tocaba, entonces si lo hac&iacute;amos no se embarazaba, pero en esa vez creo que nos fall&oacute;, pero s&iacute; m&aacute;s o menos llev&aacute;bamos un control de no tenerlos tan cerca con ese sistema que ella ten&iacute;a (coordinador de ventas, 65 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, cuatro hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La finalizaci&oacute;n de la procreaci&oacute;n en estas parejas estuvo determinada en algunos casos por un acuerdo com&uacute;n establecido entre ambos c&oacute;nyuges, utilizando el retiro o la esterilizaci&oacute;n femenina. Destaca, sin embargo, el caso de una c&oacute;nyuge que despu&eacute;s de tener a su tercer hijo consider&oacute; que el tama&ntilde;o de su descendencia no deb&iacute;a crecer m&aacute;s, de tal suerte que sin comentarlo con su esposo decidi&oacute; ser esterilizada:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque cuando vino el tercer ni&ntilde;o, ella decidi&oacute; cortarle la mina a la cig&uuml;e&ntilde;a, ella se oper&oacute;. Ella lo decidi&oacute;, me dio la sorpresa cuando sali&oacute; del hospital, obviamente yo tampoco protest&eacute;, ni sent&iacute; feo, lo tom&eacute; como: 'est&aacute; bien, pues ella tom&oacute; la decisi&oacute;n'. Sigue siendo la responsabilidad de la mujer el n&uacute;mero de hijos (funcionario universitario, 57 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los padres <i>j&oacute;venes de sectores populares</i> encontramos diferencias m&aacute;s significativas respecto a los dos grupos anteriores de padres en cuanto a su participaci&oacute;n en los asuntos reproductivos. En primer lugar, podemos se&ntilde;alar que la escasa noci&oacute;n que adquirieron en sus pueblos acerca de las repercusiones reproductivas del ejercicio de su sexualidad, con la que llegaron a la ciudad de M&eacute;xico siendo adolescentes, se modific&oacute; sustancialmente al recibir de manera continua informaci&oacute;n sobre sexualidad y respecto a los diversos m&eacute;todos de control natal por medio de la radio, televisi&oacute;n, revistas, pel&iacute;culas y a&uacute;n de los compa&ntilde;eros de trabajo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo entend&iacute;a por pl&aacute;ticas de los se&ntilde;ores, que todo hombre o mujer que tuviera una relaci&oacute;n sexual, hab&iacute;a mucha posibilidad de haber un embarazo. Ya despu&eacute;s estuvieron radiando que 'La familia peque&ntilde;a vive mejor'. Cuando se empez&oacute; a o&iacute;r fue como en 1973 o 1974 (auxiliar de intendencia, 43 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues all&aacute; en el rancho, pues se juntaba a veces la gente grande a platicar. Los t&iacute;os, todo eso y platicaban, y pues ya de ah&iacute; uno va creciendo y ya va con esa mentalidad, de llegar a tener relaciones con alguna mujer pues pod&iacute;a salir embarazada. Sobre los anticonceptivos supe yo por mis medios hermanos o sus esposas que hac&iacute;an eso, y bueno luego que se empezaban a anunciar en el radio, en la tele y despu&eacute;s con el doctor" (chofer, 42 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues anteriormente como yo ve&iacute;a muchas pel&iacute;culas, pornos y no porno, pues s&iacute; me daba as&iacute; una idea que al tener relaciones dos, tres veces pues s&iacute;, y peor si no se cuida uno, s&iacute;, s&iacute; llega a embarazar a una mujer. Lo de los anticonceptivos lo supe, lo escuch&eacute; m&aacute;s bien en cuesti&oacute;n del trabajo por decir, como aqu&iacute;, &iquest;no?, que nos ponemos a platicar entre amigos: 'no, que esto, que lo otro', nos ponemos a contar, digamos las pocas aventuras que hemos tenido y pues: 'que yo ocupo los condones' o 'yo ocupo pastillas o <i>equis</i> cosa'. Por eso yo m&aacute;s bien, los fui a conocer aqu&iacute; (en el trabajo), porque en la escuela pues poco, poco nos iban advirtiendo, pero no abiertamente y pues m&aacute;s lo he escuchado aqu&iacute; y en revistas y en programas que veo <i>en veces</i> en la tele, en la radio que pasan (alba&ntilde;il, 22 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, un hijo).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal suerte que el continuo contacto con los mensajes de las campa&ntilde;as de planificaci&oacute;n familiar durante el tiempo que han vivido en la ciudad de M&eacute;xico, ha contribuido en buena medida a que desarrollen una percepci&oacute;n m&aacute;s clara que los padres mayores de ambos sectores sociales, sobre las posibilidades de regular la propia capacidad reproductora. Aunque no utilizaron anticoncepci&oacute;n en los contactos sexuales previos a sus uniones conyugales, todos estos varones conversaron y se pusieron de acuerdo con sus compa&ntilde;eras sobre el n&uacute;mero de hijos que tendr&iacute;an, respecto al espaciamiento entre los nacimientos de sus hijos y sobre la conveniencia de utilizar alg&uacute;n m&eacute;todo de control natal para limitar el tama&ntilde;o de sus familias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que se&ntilde;alar, sin embargo, que comparten un rasgo tradicional con los padres mayores de estos mismos sectores sociales, y es el hecho de iniciar su uni&oacute;n conyugal a edades tempranas, ya que lo hicieron, en promedio, a los 20 a&ntilde;os y fueron padres a los 21 a&ntilde;os. Este rasgo se encuentra muy relacionado con el hecho de que no emplearan ning&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo durante las relaciones sexuales tenidas antes de unirse. De hecho, en algunos casos, fue un embarazo ocurrido durante el noviazgo lo que propici&oacute; la uni&oacute;n de los c&oacute;nyuges. En un caso, la paternidad era un anhelo compartido por ambos miembros de la pareja, mientras que en otro caso el embarazo obedeci&oacute; m&aacute;s bien a los deseos de ella por tener un hijo de &eacute;l:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues yo ni lo pens&eacute; (ser padre), nada m&aacute;s tuve relaciones con mi esposa y ya, porque antes de que yo me la llevara, ella ya iba embarazada y ella me dijo que estaba embarazada. Porque cuando and&aacute;bamos de novios ella dijo que si pensaba un d&iacute;a dejarla, pero que quer&iacute;a tener un hijo conmigo, y a lo mejor eso fue lo que nos uni&oacute; m&aacute;s, porque s&iacute;, cuando me dijo: 'estoy embarazada, estoy esperando un hijo', ah&iacute; fue cuando m&aacute;s, <i>pus</i> s&iacute; pensaba casarme, nada m&aacute;s que pas&oacute; eso, si no, me <i>viera</i> casado despu&eacute;s, y me la llev&eacute;" (alba&ntilde;il, 28 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, dos hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros casos, la concepci&oacute;n del primer hijo ocurri&oacute; despu&eacute;s de la uni&oacute;n. Hay que resaltar, sin embargo, que en un caso, ambos miembros de la pareja estaban de acuerdo para que as&iacute; ocurriese, mientras que en el otro caso, a pesar de que el padre hubiese preferido retrasar la llegada de su primer hijo, la evidente falta de comunicaci&oacute;n entre los c&oacute;nyuges propici&oacute; que sus deseos no se cumplieran:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bueno, yo hab&iacute;a pensado que por lo menos estuvi&eacute;ramos un a&ntilde;o solos, pero por falta de conocimiento de ella (...) yo no s&eacute; si todas las mujeres son as&iacute;, pero en el caso de mi esposa no con una vez que yo le explique algunas cosas la convenzo, sino requiere un tratamiento, digamos, para convencerla. Como era muy joven, pienso que le daba pena.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Como que era un tema dif&iacute;cil de platicar?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: &Aacute;ndale s&iacute;, porque como es sexo, para mi esposa era algo diferente, no ten&iacute;a que ver mucho con nosotros en una pl&aacute;tica (auxiliar de intendencia, 43 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante haber iniciado su vida como padres a edades tan j&oacute;venes, sus descendencias no se han incrementado de manera sustancial, puesto que despu&eacute;s de haber tenido a su primer o segundo hijo, todas las parejas han recurrido al empleo de anticoncepci&oacute;n para controlar su fecundidad. Es deseo expreso de todos estos varones no "llenarse de hijos" y tener pocos porque quieren brindarles mejores condiciones de vida y un nivel de escolaridad mayor que el alcanzado por ellos. As&iacute;, por lo general para estos padres, dos hijos es un tama&ntilde;o adecuado para su descendencia. No obstante esta opini&oacute;n, en algunos casos son las c&oacute;nyuges las que han expresado el deseo de tener tres hijos, ante lo cual ellos comentan lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues s&iacute;, s&iacute; hemos platicado y hemos llegado a la conclusi&oacute;n que, por decir, al principio yo nada m&aacute;s quer&iacute;a dos, pero ya despu&eacute;s pens&eacute; y s&iacute;, me gustar&iacute;a tener tres. En veces nos ponemos a platicar con ella de que, por decir, como ahorita, ya tenemos la idea de, pues ya de tener otro (hijo), y nos ponemos a pensar de que &iquest;c&oacute;mo nos ver&iacute;amos con dos? y &iquest;c&oacute;mo nos ver&iacute;amos con tres? y ah&iacute; estamos de: '&iquest;c&oacute;mo nos veremos, yo con uno y t&uacute; con una?, y el otro, como ya est&aacute; grande'.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;Y entonces as&iacute; fue como llegaste a la idea de que quer&iacute;as tres hijos?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: S&iacute;, porque la idea de ella eran tres y yo de que no, pues con dos estar&iacute;amos bien. Pues ahorita como est&aacute; la vida pues yo pienso que a dos s&iacute; los puedo mantener, pues, bien. Y pues ahorita ya con, como le digo, de tanto y tanto, pues ya me siento tambi&eacute;n capaz de mantener tres (alba&ntilde;il, 22 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, un hijo).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute;, nosotros dos decid&iacute;amos todo eso, porque incluso, yo ya no, bueno, yo ya no quer&iacute;a que hubiera la ni&ntilde;a que est&aacute; ahorita, quer&iacute;a ya quedarnos as&iacute; (con dos hijos), pero ella dijo: 'no, pues'. Y ya nos pusimos a platicar. Y dice: 'no, pues mira, nada m&aacute;s vamos a encargar otro beb&eacute; y ya despu&eacute;s me opero'. Y le digo: 'bueno'. Y as&iacute; sucedi&oacute; (chofer, 42 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, es importante destacar que las descendencias de estos padres son peque&ntilde;as, pues en promedio tienen dos hijos. Y aunque hay que considerar que las c&oacute;nyuges de estos varones se encuentran todav&iacute;a en edades f&eacute;rtiles, en un par de casos, las parejas han decidido dar por concluido su periodo reproductivo ya que no piensan tener m&aacute;s hijos. En un caso, la pareja decidi&oacute; despu&eacute;s de haber tenido tres hijos, por iniciativa de ella, aunque a propuesta del m&eacute;dico, optar por la esterilizaci&oacute;n femenina; en tanto que en el otro caso, despu&eacute;s de haber tenido dos hijos, es &eacute;l quien ha tomado la iniciativa para no procrear m&aacute;s hijos utilizando el retiro como m&eacute;todo de control natal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para espaciar los nacimientos de los hijos posteriores al primero o segundo hijo, estos entrevistados y sus c&oacute;nyuges tomaron en cuenta diversas opiniones y recomendaciones de familiares, amigos y m&eacute;dicos sobre la conveniencia del uso de alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo. A partir de estas consideraciones, ambos miembros de la pareja conversaron para ponerse de acuerdo sobre el m&eacute;todo que utilizar&iacute;an:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues primeramente, primero se embaraz&oacute; y nos juntamos y ya, tuvo el ni&ntilde;o, estuvo como nueve meses sin nada y ten&iacute;amos nosotros el temor de volver a embarazarse pronto y por eso busc&aacute;bamos nosotros un m&eacute;todo pues, con qu&eacute; evitar esos embarazos, con el cond&oacute;n, primeramente usamos el cond&oacute;n y, pues, como no nos sent&iacute;amos a gusto, ni ella ni yo, y pues quer&iacute;amos buscar otro. Estuvimos platicando, digamos un buen tiempo en qu&eacute; se iba a poner para no llenarnos de hijos tan pronto, y fue una vez a visitar a mi comadre y ella le recomend&oacute; el dispositivo, que era muy bueno, que sal&iacute;a bien, no dudamos y s&iacute;, fue a ponerse eso (alba&ntilde;il, 22 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, un hijo).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el segundo (hijo) pas&oacute; un a&ntilde;o y platicamos que ya no &iacute;bamos a tener familia ahorita y fue cuando ella us&oacute; el dispositivo, no le qued&oacute;, ni la inyecci&oacute;n, hasta con las pastillas, estuvimos como 10 a&ntilde;os tom&aacute;ndolas, y luego decidimos suspender para tener la ni&ntilde;a (chofer, 42 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el dispositivo intrauterino es el m&eacute;todo de control natal preferentemente utilizado por estas parejas, aunque tambi&eacute;n hay que destacar el uso de las pastillas anticonceptivas y la utilizaci&oacute;n espor&aacute;dica en algunos casos del preservativo y de las inyecciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca a los padres <i>j&oacute;venes de sectores medios</i> podemos decir que se destacan por asumir comportamientos que pueden ser considerados como un tanto modernos, ya que alcanzaron un alto grado en el desarrollo en la percepci&oacute;n de que pueden regular su fecundidad y hablaron abiertamente para construir acuerdos con sus compa&ntilde;eras sobre temas como el inicio de la reproducci&oacute;n, el espaciamiento de los hijos, el tama&ntilde;o de la descendencia deseada y la utilizaci&oacute;n de alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo para regular la fecundidad de la pareja. Creemos que esta actitud se encuentra muy relacionada con una socializaci&oacute;n, durante su infancia y adolescencia, en un &aacute;mbito eminentemente urbano como la ciudad de M&eacute;xico. Cabe agregar que estos entrevistados se&ntilde;alaron que contaron con suficiente informaci&oacute;n sobre la sexualidad y la reproducci&oacute;n humana en la escuela, particularmente durante la ense&ntilde;anza secundaria. Sin embargo, el conocimiento sobre los diversos m&eacute;todos anticonceptivos lo adquirieron m&aacute;s tarde, fundamentalmente a trav&eacute;s de las campa&ntilde;as del Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar en los medios masivos de comunicaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: Cuando tuviste tus primeras experiencias sexuales, &iquest;ya sab&iacute;as sobre el riesgo de un embarazo?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: S&iacute;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P: &iquest;En d&oacute;nde te enteraste?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">R: Pues en la escuela, sobre todo en la escuela, leyendo, y siempre te enteras. Y s&iacute;, era para m&iacute; un factor muy importante que sab&iacute;a que era un riesgo y ni de chiste esperaba ser padre, eso s&iacute; era algo que ten&iacute;a muy claro (dise&ntilde;ador industrial, 29 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, un hijo).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(... ) ya en la secundaria ten&iacute;amos algunas clases de biolog&iacute;a de este tema y, bueno, acompa&ntilde;ado de los amigos a m&iacute; pues me llegaba informaci&oacute;n, folletos, etc. Yo creo que en la escuela en primer lugar y luego en los medios de comunicaci&oacute;n. Pues en aqu&eacute;l entonces se divulgaba mucho el programa de planificaci&oacute;n familiar, fue un momento de mucha difusi&oacute;n (funcionario universitario, 31 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, tres hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal manera que antes de unirse con su actual pareja ya estaban enterados sobre los diversos m&eacute;todos de control natal y su utilizaci&oacute;n. As&iacute;, fue com&uacute;n entre ellos el uso de anticoncepci&oacute;n, si no en sus primeras experiencias sexuales, s&iacute; en las posteriores pero previas a la uni&oacute;n con otras parejas o con su c&oacute;nyuge. El preservativo fue el m&eacute;todo anticonceptivo utilizado preferentemente por estos varones en las relaciones sexuales prematrimoniales, aunque tambi&eacute;n alternaron su uso con las espumas, &oacute;vulos, pastillas anticonceptivas y en ocasiones con el ritmo. Hay que comentar que en un par de casos, el uso de control natal en esas experiencias sexuales no siempre result&oacute; eficaz, de manera que ante embarazos no deseados las parejas recurrieron al aborto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos entrevistados han logrado conformar con sus c&oacute;nyuges espacios de discusi&oacute;n en los que concilian sus diferencias y van estructurando sus decisiones reproductivas. As&iacute;, regular la fecundidad con su actual pareja, tanto para retardar el inicio de su reproducci&oacute;n como para espaciar la llegada de los hijos, son asuntos que se tratan abiertamente al interior de la pareja desde antes de iniciar la uni&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bueno, nosotros pues ten&iacute;amos relaciones sexuales antes de casarnos y desde entonces utilizamos el dispositivo. Lo platicamos los dos. Yo llegu&eacute; a acompa&ntilde;arla antes de casarnos a sus visitas con el ginec&oacute;logo. Es un ginec&oacute;logo muy abierto y entonces eso ayud&oacute; a que no hubiera ning&uacute;n problema en este sentido y a que nos explicara con toda tranquilidad lo que implicaba el m&eacute;todo anticonceptivo que elegimos. Y el dispositivo nos pareci&oacute; el m&aacute;s conveniente, sobre todo que para nosotros ya no eran relaciones ocasionales, era el m&aacute;s conveniente y de los m&eacute;todos anticonceptivos de los que m&aacute;s seguridad nos ofrec&iacute;a para no tener un embarazo. Y la decisi&oacute;n de quitarlo, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, fue para poder concebir, pues evaluamos que ya era el momento, era conveniente ya intentar tener hijos (dise&ntilde;ador industrial, 29 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, un hijo).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actitud moderna respecto a su papel en la decisi&oacute;n de tener hijos y en la regulaci&oacute;n de la fecundidad de la pareja qued&oacute; m&aacute;s evidenciada en aquellos casos en los cuales los entrevistados prefirieron, junto con sus respectivas c&oacute;nyuges, esperar un tiempo para tener a su primer hijo, una vez que la pareja hubiese pasado por una etapa de acoplamiento. Para estos varones el inicio de su vida conyugal no implic&oacute; necesariamente el comienzo de su vida como padres, caracter&iacute;stica que los distancia de manera significativa del resto de los entrevistados. As&iacute;, en un caso pasaron al menos dos a&ntilde;os y en el otro hasta cuatro a&ntilde;os, despu&eacute;s de haberse llevado a cabo la uni&oacute;n matrimonial, para que la pareja concibiera a su primer hijo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros, cuando establecimos vivir juntos y casarnos, pensamos siempre que era necesario como pareja pues tener un tiempo para nosotros, no era una de nuestras prioridades ser padres, entonces la primera etapa de nuestra relaci&oacute;n, de nuestro matrimonio, fue como la etapa de asentamiento durante la cual ni se nos ocurr&iacute;a ser pap&aacute;s porque est&aacute;bamos atentos a superar esa etapa de acoplamiento como pareja (dise&ntilde;ador industrial, 29 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, un hijo).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar que estos padres registran, en promedio, las edades m&aacute;s altas a la uni&oacute;n y a la paternidad entre todos nuestros entrevistados, 27.5 a&ntilde;os y 29 a&ntilde;os respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del nacimiento de su primer hijo estas parejas han regulado su fecundidad para espaciar el nacimiento de sus dem&aacute;s hijos. En algunos casos se emple&oacute; el dispositivo intrauterino &#151;que se retir&oacute; despu&eacute;s de un cierto tiempo para concebir otro hijo&#151;, mientras que en otros casos las parejas utilizan el m&eacute;todo del ritmo que alternan con el uso del preservativo. Destaca el caso de una pareja que ante embarazos no deseados ha recurrido en dos ocasiones al aborto como m&eacute;todo de control natal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descendencias peque&ntilde;as son las que caracterizan a estos padres, ya que junto con sus compa&ntilde;eras han decidido tener dos o tres hijos cuando mucho, y las razones para pensar en este tama&ntilde;o de familia no son s&oacute;lo de orden econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n respecto al tiempo, afecto y dedicaci&oacute;n que ellos consideran hay que darle a cada hijo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ah, pues nos pusimos de acuerdo de manera muy sencilla, los dos ten&iacute;amos la misma idea de dedicarle lo m&aacute;s posible, todo lo que tuvi&eacute;ramos al menor n&uacute;mero de hijos, porque los puedes atender mejor, puedes convivir m&aacute;s con ellos, con un n&uacute;mero peque&ntilde;o darles m&aacute;s amor, m&aacute;s educaci&oacute;n, etc. Puedes concentrarte m&aacute;s. Un n&uacute;mero grande de hijos no, no ser&iacute;a ben&eacute;fico, entonces somos de la misma idea, de tener poca familia (dise&ntilde;ador industrial, 33 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues mira, me gustar&iacute;a tener dos hijos, creo que m&aacute;s en estos tiempos es complicado, y si despu&eacute;s de tener dos a lo mejor resulta que van a ser tres, pero no creo, dos es lo ideal. Y ella est&aacute; convencid&iacute;sima, m&aacute;s que yo de que no importa lo que sea, pero que no podemos tener un s&oacute;lo hijo, y pues yo no estoy tan convencido, pero ella s&iacute; dos, y a la mejor tres. Creo que una familia m&aacute;s grande implica, si t&uacute; te vas a encargar de la manutenci&oacute;n de tus hijos, pues que tengas que repartir todo, tu tiempo, tus ingresos, tus sue&ntilde;os, tu todo, y entre m&aacute;s, y a la mejor le toca menos a uno, yo creo que dos o uno es una situaci&oacute;n ideal (dise&ntilde;ador industrial, 29 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge no trabaja, un hijo).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar que en un par de casos se se&ntilde;al&oacute; que en la decisi&oacute;n de no tener m&aacute;s hijos que los acordados entre ambos de la pareja &#151;un hijo en un caso y dos hijos en el otro&#151; tuvo tambi&eacute;n un gran peso el deseo expreso de las c&oacute;nyuges de estos varones de continuar con sus estudios y su actividad laboral, puesto que quer&iacute;an seguir desarroll&aacute;ndose en t&eacute;rminos personales:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo nada m&aacute;s dos ni&ntilde;as con mi compa&ntilde;era y no pienso tener m&aacute;s. Y ella de hecho no quiere tener m&aacute;s hijos, no s&oacute;lo por las ni&ntilde;as, sino porque ella quiere desarrollarse como persona, quiere trabajar, quiere estudiar, quiere terminar su carrera, quiere realizarse. Y pues yo no voy a prohibirle, ni voy a limitarla en su realizaci&oacute;n como persona. Entonces, lo mejor es nada m&aacute;s tener las dos ni&ntilde;as que tuvimos y ya (dise&ntilde;ador industrial, 33 a&ntilde;os, c&oacute;nyuge trabaja, dos hijos).</font></p> 	</blockquote>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en los resultados presentados podemos decir que entre los padres entrevistados se vislumbran claras diferencias en las relaciones que establecen con las madres de sus hijos a la hora que deciden reproducirse. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos cambios en las actitudes de los varones no son unidireccionales ni homog&eacute;neos, puesto que en algunos casos detectamos la coexistencia de rasgos tradicionales y modernos al mismo tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestra opini&oacute;n, son diversos los factores que est&aacute;n incidiendo para que tengan lugar estas importantes transformaciones en las actitudes y valoraciones masculinas respecto a su reproducci&oacute;n. Entre estos factores &#151;en concordancia con lo planteado en otros estudios&#151; podemos se&ntilde;alar la extensa y permanente difusi&oacute;n del Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar en nuestro pa&iacute;s, iniciada a principios de la d&eacute;cada de 1960 y que se ha concretado en una amplia oferta de moderna anticoncepci&oacute;n y en un activo papel desempe&ntilde;ado por las instituciones de salud y sus agentes (m&eacute;dicos y enfermeras).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro factor que ha de tomarse en cuenta para explicar estas transformaciones es la puesta en marcha de los programas de educaci&oacute;n sexual en el &aacute;mbito escolar, ya que, como se ha podido apreciar, la adquisici&oacute;n de informaci&oacute;n sobre la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas en la etapa escolar constituye un elemento b&aacute;sico para la conformaci&oacute;n de la percepci&oacute;n que las personas desarrollan sobre la posibilidad de incidir en el propio comportamiento reproductivo. Creemos que ambas cuestiones est&aacute;n repercutiendo en los procesos de toma de decisiones reproductivas y de anticoncepci&oacute;n de las parejas, a trav&eacute;s de la modificaci&oacute;n de las valoraciones en torno a la sexualidad y su ejercicio, as&iacute; como respecto a la propia fecundidad y su regulaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro, sin embargo, que la influencia de estos factores no ha sido igual para nuestros entrevistados, sobre todo si tomamos en consideraci&oacute;n su ubicaci&oacute;n en el tiempo hist&oacute;rico&#45;social, as&iacute; como sus diferentes condiciones culturales, econ&oacute;micas y sociales. En efecto, los <i>padres mayores de sectores populares &#151;</i> provenientes de zonas rurales del pa&iacute;s&#151; tuvieron un desarrollo casi nulo de la percepci&oacute;n de que pod&iacute;an incidir en su fecundidad, que se relaciona de manera significativa con una socializaci&oacute;n en un ambiente rural durante la infancia y buena parte de la adolescencia, en donde contaron con muy poca informaci&oacute;n respecto a la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas. A ello habr&iacute;a que agregar que durante buena parte de su vida reproductiva no escucharon hablar sobre planificaci&oacute;n familiar en ninguna parte porque todav&iacute;a no estaba en marcha en el pa&iacute;s dicho programa. El resultado fue que por lo general estos padres no regularon su reproducci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, los <i>padres mayores de sectores medios</i> &#151;quienes en su mayor&iacute;a nacieron o han vivido la mayor parte de su vida en la ciudad de M&eacute;xico&#151;, a pesar de no haber contado con informaci&oacute;n suficiente respecto a la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas, ni tampoco sobre los diversos m&eacute;todos de control natal &#151;porque cuando eran j&oacute;venes a&uacute;n no estaba en operaci&oacute;n el Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar&#151;, mostraron una clara iniciativa al buscarla en enciclopedias, libros, revistas y folletines. De tal suerte que desarrollaron un mayor grado que sus coet&aacute;neos de sectores populares, en la percepci&oacute;n de la posibilidad de regular su capacidad reproductora, en gran medida debido a sus mayores niveles de escolaridad y mejores condiciones de vida.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diferente es la situaci&oacute;n de los <i>padres j&oacute;venes de sectores populares,</i> puesto que la escasa noci&oacute;n que adquirieron en sus pueblos acerca de la sexualidad y el embarazo se modific&oacute; sustancialmente, al recibir de manera continua informaci&oacute;n sobre los diversos m&eacute;todos anticonceptivos, difundida a trav&eacute;s de la radio, la televisi&oacute;n, revistas, pel&iacute;culas y a&uacute;n de los propios compa&ntilde;eros de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, el alto grado de desarrollo de la percepci&oacute;n de que la propia capacidad reproductora se puede regular alcanzado por los <i>padres j&oacute;venes de sectores medios</i> est&aacute; muy relacionado con el hecho de que fueron socializados durante su infancia, adolescencia y juventud en la ciudad de M&eacute;xico. Lugar en el que contaron con suficiente informaci&oacute;n sobre la sexualidad y la reproducci&oacute;n humanas desde la ense&ntilde;anza secundaria. Informaci&oacute;n que m&aacute;s tarde se complement&oacute; con aqu&eacute;lla proveniente de los diversos medios de comunicaci&oacute;n, relacionada con el Programa Nacional de Planificaci&oacute;n Familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, es importante comentar que en el desarrollo de esta percepci&oacute;n hay a&uacute;n otros matices a considerar, puesto que todo indica que para nuestros entrevistados de <i>mayor edad</i> y de <i>ambos sectores sociales,</i> e incluso para los <i>j&oacute;venes de sectores populares,</i> opera la percepci&oacute;n de que es la mujer quien se reproduce, por lo que compete a ella la responsabilidad exclusiva de regular esta capacidad. Cuesti&oacute;n que contribuye a explicar por qu&eacute; la mayor&iacute;a de estos padres, si bien no se opone al uso de anticoncepci&oacute;n, no asume como propia la responsabilidad de llevar a la pr&aacute;ctica la regulaci&oacute;n de la fecundidad conyugal a trav&eacute;s del uso de alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo de tipo masculino. Estos hallazgos coinciden con los reportados por SSA (1990), Vivas Mendoza (1993), Goldani (1994) y Gutmann (1996). Sin embargo, importa destacar la actitud predominante entre nuestros entrevistados <i>j&oacute;venes de sectores medios,</i> propensa a la corresponsabilidad en el uso de anticoncepci&oacute;n, pues entre ellos encontramos un uso frecuente de m&eacute;todos como el ritmo y el preservativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestros resultados &#151;como lo proponen otros investigadores (Stycos, 1958; SSA, 1988; Goldani, 1994; y Greene y Biddlecom, 2000)&#151; contribuyen a valorar la pertinencia de considerar el grado de comunicaci&oacute;n establecido entre los miembros de la pareja para discutir los asuntos relacionados con su fecundidad, como un elemento clave para entender los procesos de toma de decisiones reproductivas de las parejas y sus resultados. En efecto, mientras entre los padres <i>j&oacute;venes de ambos sectores sociales</i> entrevistados, encontramos frecuentemente una actitud propensa a discutir abiertamente con su pareja sobre la conveniencia de regular la fecundidad conyugal para limitar y determinar el n&uacute;mero y el espaciamiento de los hijos que procrear&aacute;n, as&iacute; como de emplear alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo para lograrlo, entre los entrevistados de mayor edad, los desacuerdos con sus parejas muchas veces est&aacute;n m&aacute;s relacionados con la falta de comunicaci&oacute;n entre ambos que con la oposici&oacute;n de alguno de los dos a reducir la fecundidad de la pareja. El caso de los <i>padres mayores de sectores medios</i> es claramente representativo, pues a pesar de que ambos c&oacute;nyuges desean disminuir el tama&ntilde;o de su descendencia, las estrategias empleadas por cada uno son distintas e incluso contrapuestas, resultado de la incomunicaci&oacute;n entre los c&oacute;nyuges para discutir y llegar a acuerdos sobre la posibilidad de regular su fecundidad a trav&eacute;s de la anticoncepci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este estudio tambi&eacute;n corroboramos un planteamiento antiguo pero de gran vigencia (Stycos, 1958), relacionado con el hecho de que para muchos varones todav&iacute;a opera la idea de que el inicio de su vida conyugal es pr&aacute;cticamente el comienzo de su vida como padres. Nuestros resultados enriquecen este planteamiento al dar cuenta de la diversidad de circunstancias y valoraciones a partir de las cuales nuestros entrevistados llevaron a la pr&aacute;ctica el inicio de su paternidad. Entre los <i>padres mayores de sectores populares</i> fue com&uacute;n la necesidad expresa de lograr la concepci&oacute;n del primer hijo inmediatamente despu&eacute;s de haberse realizado el matrimonio. Creemos que estos comportamientos se ajustan a la presi&oacute;n social que en ese tiempo se ejerc&iacute;a sobre estos varones por conducto de los propios amigos, para dar pruebas de su masculinidad a trav&eacute;s de la procreaci&oacute;n. Para los <i>padres mayores de sectores medios y los j&oacute;venes de sectores populares</i> la llegada de los hijos despu&eacute;s de la uni&oacute;n fue un hecho natural y sobreentendido para ambos miembros de la pareja. En tanto que algunos de los <i>padres j&oacute;venes de sectores medios</i> fueron los &uacute;nicos que decidieron esperar un poco para empezar a tener a sus hijos, una vez que vivieron una etapa de acoplamiento con sus parejas despu&eacute;s de haberse unido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido es interesante constatar que entre los <i>padres de sectores populares (j&oacute;venes y mayores)</i> predominan las uniones a edades muy j&oacute;venes, a los 20 a&ntilde;os en promedio; a diferencia de lo que ocurre con los <i>padres de sectores medios (j&oacute;venes y mayores),</i> quienes se unieron mucho m&aacute;s tarde, aproximadamente a los 27 a&ntilde;os en promedio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay otra cuesti&oacute;n que nos parece de gran importancia en el estudio de las transformaciones del papel desempe&ntilde;ado por los varones en el &aacute;mbito de la reproducci&oacute;n y que tiene que ver con los cambios que indudablemente se est&aacute;n registrando en las valoraciones que tienen respecto a sus hijos. Los interesantes matices que encontramos en esta investigaci&oacute;n permiten ampliar algunos conceptos sobre el tema desarrollados por otros autores como Stycos (1958); Caldwell (1982a y 1982b); Lerner y Quesnel (1994) y SSA (1988), al tiempo que hace evidente la importancia de considerar la diversidad en las percepciones que los varones &#151;de acuerdo con su pertenencia a distintos sectores sociales y generaciones&#151; tienen respecto a sus hijos y al tama&ntilde;o de sus descendencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, nuestros hallazgos apuntan a que una actitud m&aacute;s favorable para reducir el tama&ntilde;o de la familia no parte necesariamente de las mismas valoraciones respecto a los hijos. Para los <i>padres mayores de sectores populares</i> definir el tama&ntilde;o de sus descendencias no fue una cuesti&oacute;n sobre la que reflexionaran o llegaran a acuerdos con sus c&oacute;nyuges, de hecho, las grandes descendencias procreadas por estos padres quedaron definidas en buena medida por el destino, y cada nuevo nacimiento fue valorado con angustia frente al peso econ&oacute;mico que implicaba su manutenci&oacute;n. En cambio, los <i>padres mayores de sectores medios</i> desarrollaron una clara decisi&oacute;n de que quer&iacute;an disminuir el tama&ntilde;o de su familia a uno mediano, porque con ello asegurar&iacute;an a sus hijos un buen nivel de vida y de escolaridad. Y aunque en ello coincidieron con sus parejas, las estrategias para llevar a cabo tal decisi&oacute;n no fueron planteadas con claridad ni acordadas entre ambos c&oacute;nyuges. La posici&oacute;n que asumieron los <i>padres j&oacute;venes de sectores populares</i> junto con sus c&oacute;nyuges fue la de reducir el tama&ntilde;o de su descendencia porque no quer&iacute;an "llenarse de hijos" y porque quer&iacute;an brindar mejores condiciones de vida y un mayor nivel de escolaridad a sus hijos de los que ellos mismos tuvieron. Muy diferente fue la valoraci&oacute;n de los <i>padres j&oacute;venes de sectores medios</i> quienes, en coincidencia con sus compa&ntilde;eras, expresaron el deseo de asegurar un buen nivel de escolaridad y mejores condiciones de vida a sus hijos, adem&aacute;s de que enfatizaron que quer&iacute;an dedicarles suficiente tiempo, atenci&oacute;n y afecto, por lo que fueron partidarios de tener cuando mucho dos o tres hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, es importante destacar las diferencias detectadas en el papel desempe&ntilde;ado por las c&oacute;nyuges de los entrevistados en los procesos de toma de decisiones reproductivas. Las compa&ntilde;eras de los <i>padres mayores de sectores populares</i> se caracterizaron por asumir un papel muy pasivo respecto a la vida reproductiva de la pareja. Muy diferente fue la actitud de las c&oacute;nyuges de los <i>padres mayores de sectores medios,</i> puesto que fueron ellas quienes asumieron en la pr&aacute;ctica la responsabilidad de limitar el tama&ntilde;o de sus descendencias. Despu&eacute;s de haber tenido los dos o tres primeros hijos, estas mujeres tomaron la iniciativa de regular la fecundidad de la pareja por medio de las inyecciones, la esterilizaci&oacute;n o el m&eacute;todo del ritmo. Las compa&ntilde;eras de los <i>padres j&oacute;venes de sectores populares,</i> en cambio, no mostraron este nivel de iniciativa a nivel individual, ya que las decisiones en torno a la regulaci&oacute;n de la fecundidad conyugal fueron resultado del di&aacute;logo y el acuerdo entre ambos miembros de la pareja. En tanto que algunas de las c&oacute;nyuges de los <i>padres j&oacute;venes de sectores medios</i> se manifestaron muy decididas a no incrementar el tama&ntilde;o de sus familias, porque ten&iacute;an la intenci&oacute;n de continuar con sus estudios o su actividad laboral; por ello, convinieron con sus compa&ntilde;eros regular la fecundidad conyugal desde el inicio de la uni&oacute;n y a lo largo de la misma.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ARIAS de Arambur&uacute;, R. y Marisela Rodr&iacute;guez, 1998, "A puro valor mexicano. Connotaciones del uso del cond&oacute;n en hombres de la clase media de la ciudad de M&eacute;xico", en Susana Lerner, <i>Varones, sexualidad y reproducci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico/Somede, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630790&pid=S1405-7425200200010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CALDWELL, John C., 1982a, "The Causes of Demographic Change in Rural South India: A Micro Approach", in <i>Population and Development Review,</i> vol. 8, num. 4, december, The Population Council, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630792&pid=S1405-7425200200010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CALDWELL, John C., 1982b, <i>The Theory of Fertility Decline,</i> The Australian National University, Academic Press, Australia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630794&pid=S1405-7425200200010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASTRO, Roberto y Carlos Miranda, 1998, "La reproducci&oacute;n y la anticoncepci&oacute;n desde el punto de vista de los varones: algunos hallazgos de una investigaci&oacute;n en Ocuituco (M&eacute;xico)", en Susana Lerner, <i>Varones, sexualidad y reproducci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico/Somede, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630796&pid=S1405-7425200200010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CERVERA Flores, Miguel, 1994, "La fecundidad en 1993, descenso en m&aacute;s de 50 por ciento en 20 a&ntilde;os", <i>Demos, Carta demogr&aacute;fica sobre M&eacute;xico,</i> n&uacute;m. 7, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630798&pid=S1405-7425200200010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONSEJO NACIONAL de POBLACI&Oacute;N, 1995, <i>Programa Nacional de Poblaci&oacute;n 1995&#45;2000,</i> Conapo, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630800&pid=S1405-7425200200010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONSEJO NACIONAL de POBLACI&Oacute;N, 1997, <i>La situaci&oacute;n demogr&aacute;fica en M&eacute;xico,</i> Conapo, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630802&pid=S1405-7425200200010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De KEIJZER, Benno, 1995, "Los derechos sexuales y reproductivos desde la dimensi&oacute;n de la masculinidad", ponencia presentada en la <i>V Reuni&oacute;n Nacional de Investigaci&oacute;n Demogr&aacute;fica, Sociedad Mexicana de Demograf&iacute;a</i> (Somede), M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630804&pid=S1405-7425200200010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DIXON Mueller, Ruth, 1996, "The Sexuality Connection in Reproductive Health", in Zeidenstein, S. and K. Moore, <i>Learning About Sexuality: A Practical Beginning,</i> New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630806&pid=S1405-7425200200010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIGUEROA P., Juan Guillermo 1998a, "La presencia de los varones en los procesos reproductivos: algunas reflexiones", en Susana Lerner, <i>Varones, sexualidad y reproducci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico/Somede, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630808&pid=S1405-7425200200010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIGUEROA P., Juan Guillermo y Eduardo Liendro, 1995, "La presencia del var&oacute;n en la salud reproductiva", en E. Hardy, <i>et al., Ciencias sociales y medicina: Perspectivas latinoamericanas,</i> Brasil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630810&pid=S1405-7425200200010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIGUEROA P., Juan Guillermo, 1998b, "Algunos elementos para interpretar la presencia de los varones en los procesos de salud reproductiva", en <i>Cuadernos de Sa&uacute;de P&uacute;blica,</i> vol. 14, suplemento 1, Brasil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630812&pid=S1405-7425200200010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIGUEROA, Beatriz, 1992, "La fecundidad en 1990. El delicado tema de las estimaciones actuales", en <i>Demos, Carta demogr&aacute;fica sobre M&eacute;xico,</i> n&uacute;m. 5, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630814&pid=S1405-7425200200010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FRAGA, Juan C. y Mayda &Aacute;lvarez, 1998, "Rol masculino y disminuci&oacute;n de la fecundidad. El caso cubano", en Susana Lerner, <i>Varones, sexualidad y reproducci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630816&pid=S1405-7425200200010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GARC&Iacute;A, Br&iacute;gida y Orlandina de Oliveira, 1994, <i>Trabajo femenino y vida familiar en M&eacute;xico,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630818&pid=S1405-7425200200010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GERMAIN, Adrienne y Rachel Kyte, 1995, <i>El consenso de El Cairo: el programa acertado en el momento oportuno,</i> International Women's Health Coalition, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630820&pid=S1405-7425200200010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOLDANI, Ana Mar&iacute;a, 1994, "Familia, relaciones de g&eacute;nero y fecundidad en el nordeste de Brasil", ponencia presentada en el <i>Seminario: Hogares, familias: desigualdad, conflicto, redes solidarias y parentales,</i> organizado por la Sociedad Mexicana de Demograf&iacute;a (Somede), del 27 al 29 de junio, Aguascalientes, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630822&pid=S1405-7425200200010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GREENE, Margaret E. and Ann Biddlecom, 2000, "Absent and Problematic Men: Demographic Accounts of Male Reproductive Roles", in <i>Population and Development Review,</i> vol. 26, num. 1, march, The Population Council, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630824&pid=S1405-7425200200010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GUTMANN, Matthew, 1996, <i>The Meanings of Macho, Being a Man in Mexico City,</i> University of California Press, California, (trad. esp.: <i>Ser hombre de verdad en la ciudad de M&eacute;xico. Ni macho ni mandil&oacute;n),</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630826&pid=S1405-7425200200010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LERNER, Susana y Andr&eacute; Quesnel, 1994, "Instituciones y reproducci&oacute;n. Hacia una interpretaci&oacute;n del papel de las instituciones en la regulaci&oacute;n de la fecundidad en M&eacute;xico", en Francisco Alba y Gustavo Cabrera (comps.), <i>La poblaci&oacute;n en el desarrollo contempor&aacute;neo de M&eacute;xico.</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630828&pid=S1405-7425200200010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LERNER, Susana y Mariana Yanes, 1994, "La pluralidad de trayectorias reproductivas y las transacciones institucionales", en <i>Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos,</i> vol. 9, n&uacute;m. 3, septiembre&#45;diciembre, Centro de Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos, El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630830&pid=S1405-7425200200010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PAZ, Leonor, 2000) "La fecundidad y el crecimiento de la descendencia", en <i>Demos, Carta demogr&aacute;fica sobre M&eacute;xico,</i> n&uacute;m. 13, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630832&pid=S1405-7425200200010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SECRETAR&Iacute;A de SALUD, 1988, <i>Determinantes de la pr&aacute;ctica anticonceptiva en M&eacute;xico. Documento metodol&oacute;gico,</i> Direcci&oacute;n General de Planificaci&oacute;n Familiar. M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630834&pid=S1405-7425200200010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SECRETAR&Iacute;A de SALUD, 1990, <i>Informe de la Encuesta Sobre Conocimiento, Actitud y Pr&aacute;ctica en el Uso de M&eacute;todos Anticonceptivos de la Poblaci&oacute;n Masculina Obrera del Area Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico.</i> Direcci&oacute;n General de Planificaci&oacute;n Familiar, SSA, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630836&pid=S1405-7425200200010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">STYCOS, J. Mayone, 1958, <i>Familia y fecundidad en Puerto Rico, estudio del grupo de ingresos m&aacute;s bajos,</i> FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630838&pid=S1405-7425200200010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SZASZ, Ivonne, 1997, "La salud reproductiva en los estudios sociodemogr&aacute;ficos", en <i>Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos,</i> vol. 12, n&uacute;ms. 1 y 2, enero&#45;agosto, Centro de Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos, El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630840&pid=S1405-7425200200010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SZASZ, Ivonne, 1998, "Los hombres y la sexualidad: aportes de la perspectiva feminista y primeros acercamientos a su estudio en M&eacute;xico", en Susana Lerner, <i>Varones, sexualidad y reproducci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico/Somede, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630842&pid=S1405-7425200200010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TUIR&Aacute;N, Rodolfo, 1994, "Familia y sociedad en el M&eacute;xico contempor&aacute;neo", en <i>Saber Ver. Lo contempor&aacute;neo del arte,</i> n&uacute;mero especial: <i>La naci&oacute;n mexicana. Retrato de familia,</i> junio, Fundaci&oacute;n Cultural Televisa, M&eacute;xico.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">VIVAS Mendoza, Mar&iacute;a Waleska, 1993, <i>Del lado de los hombres (algunas reflexiones en torno a la masculinidad)</i>, Tesis para optar por el grado de Licenciatura en Etnolog&iacute;a, ENAH, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630845&pid=S1405-7425200200010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WELTI, Carlos, 1989, "La investigaci&oacute;n del efecto de la anticoncepci&oacute;n sobre la fecundidad", en Beatriz Figueroa <i>La fecundidad en M&eacute;xico, cambios y perspectivas,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630847&pid=S1405-7425200200010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ZAVALA de Cos&iacute;o, Mar&iacute;a Eugenia, 1992, "Los antecedentes de la transici&oacute;n demogr&aacute;fica en M&eacute;xico", en <i>Historia de M&eacute;xico,</i> vol. XLII, n&uacute;m. 1, julio&#45;septiembre, El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630849&pid=S1405-7425200200010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ZAVALA de Cos&iacute;o, Mar&iacute;a Eugenia, 1992a, <i>Cambios de fecundidad en M&eacute;xico y pol&iacute;ticas de poblaci&oacute;n,</i> El Colegio de M&eacute;xico y FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5630851&pid=S1405-7425200200010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Una primera y m&aacute;s amplia versi&oacute;n de este trabajo fue presentada en la <i>VI Reuni&oacute;n Nacional de Investigaci&oacute;n Demogr&aacute;fica en M&eacute;xico,</i> celebrada del 31 de julio al 4 de agosto de 2000.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El creciente desarrollo del cuerpo de conocimientos de los estudios de g&eacute;nero, as&iacute; como los avances pol&iacute;ticos del movimiento feminista en el plano internacional contribuyeron a la incorporaci&oacute;n de este enfoque en dichos &aacute;mbitos (Szasz, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ver Garc&iacute;a y Oliveira, 1994.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Olga Lorena Rojas.</b> Licenciada en Sociolog&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Xochimilco; Maestra en Demograf&iacute;a y Doctora en Estudios de Poblaci&oacute;n por El Colegio de M&eacute;xico. Actualmente se desempe&ntilde;a como investigadora asociada del Programa Salud Reproductiva y Sociedad de El Colegio de M&eacute;xico. Sus &aacute;reas de inter&eacute;s son familia, g&eacute;nero y salud reproductiva. Entre sus publicaciones recientes est&aacute;n "Los hogares latinoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX: una perspectiva sociodemogr&aacute;fica", en <i>Estudios Demogr&aacute;ficos y Urbanos,</i> El Colegio de M&eacute;xico (en prensa), en coautor&iacute;a con Br&iacute;gida Garc&iacute;a; "El debate sobre los derechos sexuales en M&eacute;xico", en <i>Documentos de trabajo, sexualidad, salud y reproducci&oacute;n,</i> Programa Salud Reproductiva y Sociedad, El Colegio de M&eacute;xico, n&uacute;m. 7, 2001; "La investigaci&oacute;n sobre reproducci&oacute;n y varones a la luz de los estudios de g&eacute;nero", en Elena Urrutia (coord.) <i>Quince a&ntilde;os de investigaci&oacute;n en el Programa Interdisciplinary de Estudios de la Mujer,</i> El Colegio de M&eacute;xico (en prensa); "La presencia de los varones dentro de los procesos reproductivos", en Beatriz Schmuckler (coord.), <i>Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, equidad de g&eacute;nero y democratizaci&oacute;n familiar,</i> Instituto Mora, 2000, ambos en coautor&iacute;a con Juan Guillermo Figueroa. </font><font face="verdana" size="2">Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:olrojas@colmex.mx">olrojas@colmex.mx</a></font></p>      ]]></body><back>
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