<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-6666</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de investigación educativa]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[RMIE]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-6666</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-66662008000400013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Recuerdos de Juan Manuel Gutiérrez Vázquez]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Latapí Sarré]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pablo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>13</volume>
<numero>39</numero>
<fpage>1295</fpage>
<lpage>1298</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-66662008000400013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-66662008000400013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-66662008000400013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">In memoriam</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Recuerdos de Juan Manuel Guti&eacute;rrez V&aacute;zquez<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Latap&iacute;</b> <b>Sarr&eacute;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. CE:</i> <a href="mailto:platapis@prodigy.net.mx">platapis@prodigy.net.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero compartir con ustedes dos recuerdos recientes de Juan Manuel: El primero se ubica hace m&aacute;s o menos un a&ntilde;o. En su pen&uacute;ltimo viaje a M&eacute;xico, Sylvia Schmelkes organiz&oacute; en su honor una comida en su casa. A la hora del caf&eacute; le dirig&iacute; unas palabras. Record&eacute; el consejo que Sancho Panza daba a Don Quijote cuando &eacute;ste estaba a punto de morir: "No se muera vuestra Merced, sino tome mi consejo y viva muchos a&ntilde;os, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin m&aacute;s ni m&aacute;s, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancol&iacute;a..." Le deseaba yo a Juan Manuel que siguiese activo en sus innumerables iniciativas, con el &aacute;nimo indomable que le caracterizaba.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mis palabras debieron haber conmovido a Juan Manuel, pues a los pocos d&iacute;as me hizo llegar un dibujo suyo con la siguiente leyenda:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como t&iacute;mido reconocimiento (a tus muestras de afecto por m&iacute;) aqu&iacute; va esta tarjeta, elaborada "con mis propias manitas": escog&iacute;, compr&eacute; y cort&eacute; el cartoncillo; reproduje, reduje y cort&eacute; el cuadro en la fotocopiadora; pegu&eacute; &eacute;ste en aqu&eacute;l, y la tarjeta qued&oacute; lista. El cuadro lo pint&eacute; a pastel hace como veinte a&ntilde;os, en Quetta, Pakist&aacute;n, en donde trabaj&eacute; varias veces por cuenta de la Universidad de Bristol...</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entend&iacute; que enviarme esta pintura era como regalarme un pedazo de s&iacute; mismo, de sus sentimientos. Encuentro en este cuadro un estado de &aacute;nimo de placidez, de paz, de aceptaci&oacute;n, de esperanza; las l&iacute;neas rectas de las construcciones, los colores, la perspectiva que se enmarca contra el cielo azul, todo me habla de alguien que est&aacute; en paz consigo mismo. Lo tengo en mi mesa de trabajo como un recuerdo que me hace presente a Juan Manuel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo recuerdo se refiere al pr&oacute;logo que me pidi&oacute; para su &uacute;ltimo libro, a principios de este a&ntilde;o: <i>Educaci&oacute;n y vida cotidiana.</i> Con esta ocasi&oacute;n intercambiamos opiniones sobre la organizaci&oacute;n del contenido del libro. Para Juan Manuel eran muy importantes estos textos y los reescribi&oacute; con gran esmero para la publicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Pr&oacute;logo afirmo, refiri&eacute;ndome a &eacute;l:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes lo conocen personalmente o quienes tenemos el privilegio de considerarnos sus amigos sabemos que es una persona extraordinaria en la que confluyen, en admirable sinergia, vertientes humanas rara vez presentes en un solo individuo: el cient&iacute;fico, el educador de aula y de fuera de aula (en todo el abanico de niveles y modalidades del sistema educativo), el asesor de gobernantes, el productor de medios educativos, el escritor cr&iacute;tico, el comunicador por excelencia y el artista profundo, sensible y erudito. A quienes lo hemos tratado nos ha hecho mucho bien tratarlo; nos ha contagiado un poco de su gozo por vivir que irradia en actitudes de bondad, de tenacidad, de amistad generosa, de fineza de esp&iacute;ritu, de apertura al mundo, de afici&oacute;n a lo no convencional, de cercan&iacute;a humana.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y al final escribo:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Confieso que al aceptar la generosa invitaci&oacute;n de Juan Manuel a escribir este pr&oacute;logo, pens&eacute; que ser&iacute;a para m&iacute; un ejercicio acad&eacute;mico. No fue as&iacute;: la lectura del libro fue una experiencia humana profunda que me acerc&oacute; m&aacute;s a la persona del autor, a sus valores, a su manera de vivir su vida y, ahora, de estar enfrentando su muerte, dada su enfermedad terminal. Varias veces me enternec&iacute; y hube de suspender la lectura para meditar por mi cuenta, para conversar en mi interior conmigo mismo o con Juan Manuel a partir de lo que acababa de leer.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En dos textos de este libro (pp. 233 y 281), Juan Manuel levanta el velo sobre sus sentimientos ante la muerte. En el primero narra su reacci&oacute;n ante el inexorable diagn&oacute;stico; c&oacute;mo decidi&oacute; hacer frente al problema "con entusiasmo y con alegr&iacute;a", "cambiar de actividad profesional" reduciendo los viajes, y recurrir al arte para "ver para adelante y recomenzar con entusiasmo mi vida nada menos que a los 70 a&ntilde;os" (p. 235). El arte &#45;m&uacute;sica, pintura, teatro, poes&iacute;a, cine&#45;: "nos ha se&ntilde;alado &#91;...&#93; aspectos del vivir que quiz&aacute;s no hab&iacute;amos percibido en esa dimensi&oacute;n, nos ha iluminado &aacute;ngulos y salientes de la vida y del ser humano y por lo tanto de nosotros mismos que no hab&iacute;amos tomado en cuenta con esa nueva luz."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el arte, afirma, en el que se funden esp&iacute;ritu y materia, se llega "al m&aacute;s grande aprendizaje de todos: que cuerpo y alma, forma y fondo, substrato y esencia, carne y fantas&iacute;a, son una y la misma cosa, son aspectos varios de lo indivisible, del ser humano, de nosotros, que no podemos ser fraccionados en partes sin que dejemos de ser eso, justamente, humanos" (p. 237).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo de los textos que estoy citando profundiza en la manera como ha reaccionado ante su enfermedad terminal: "Me he resistido a la idea de dejar de trabajar, pues el trabajo, la b&uacute;squeda de la verdad y de la belleza, las buenas acciones y la construcci&oacute;n de la libertad son lo &uacute;nico que justifica social y moralmente la existencia del ser humano". Aunque ante la muerte sintamos que <i>"estamos extraviados para el mundo'</i> al grado de que "el <i>mundo piensa que ya he muerto',</i> sin embargo "yo <i>vivo solo en mi propio cielo, en mi amor, en mi canto"</i> (seg&uacute;n dice una canci&oacute;n de Mahler que evoca en el texto).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Manuel encuentra esta misma nota de afirmaci&oacute;n triunfante en una canci&oacute;n de Schubert: "Descansa, guerrero, la guerra ha terminado, duerme tu sue&ntilde;o, nada te despertar&aacute;", melod&iacute;a "que finaliza con algo as&iacute; como una plegaria". El ha entendido que estas experiencias, estas reacciones ante la inminencia de la muerte, son como avisos terminantes y aciagos: est&aacute;s ya extraviado para el mundo y debes descansar porque la lucha del guerrero ha terminado. Pero la reflexi&oacute;n comprometedora contin&uacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema es, entonces, el de siempre: &iquest;de d&oacute;nde venimos? &iquest;Hacia d&oacute;nde vamos? &iquest;C&oacute;mo llegar con sabidur&iacute;a al lugar hacia el cual nos dirigimos? Habr&aacute; que seguir caminando, con los ojos bien abiertos hacia fuera y hacia adentro, el tramo que queda para averiguarlo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Manuel parece decirnos: los retos de la vida nos invitan a educarnos: el reto supremo, el de la muerte, tambi&eacute;n lo hace, de otra manera: la muerte forma parte de la vida; tambi&eacute;n ella nos humaniza. Y las preguntas &uacute;ltimas sobre lo que somos nos regresan al punto de partida que no elegimos: el del misterio que somos. El, educador al fin, nos lo est&aacute; ense&ntilde;ando con su ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al compartir con ustedes estos recuerdos de Juan Manuel les comparto tambi&eacute;n mi convicci&oacute;n de que &eacute;l sigue presente y seguir&aacute; presente entre nosotros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las personas que nos han amado y a quienes hemos amado, al morir, no desaparecen en la nada; siguen presentes, de manera diferente, en nuestro interior. No est&aacute;n presentes s&oacute;lo porque los recordemos, sino por lo que dejaron en nosotros, por su amor, por sus ejemplos, por sus ideales y convicciones, por lo que compartieron con nosotros. Su manera de ser es ahora parte de nuestra manera de ser. Los que seguimos viviendo los llevamos dentro, como parte de nosotros. Los padres difuntos, los c&oacute;nyuges e hijos difuntos, los amigos difuntos son presencias reales con las que nos encontramos todos los d&iacute;as al encontrarnos con nosotros mismos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esto me alegro inmensamente que Juan Manuel est&eacute; presente hoy entre nosotros, pues en todos los que nos hemos reunido &eacute;l sigue presente como parte de nosotros mismos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rmie/v13n39/a13r1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota">Nota</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Palabras pronunciadas por Pablo Latap&iacute; en la ceremonia de despedida al doctor Juan Manuel Guti&eacute;rrez V&aacute;zquez, realizada el 3 de octubre de 2008 en el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav.</font></p>      ]]></body>
</article>
