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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la historia de la ciencia a la historia cultural]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De la historia de la ciencia a la historia cultural</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>From the History of Science to Cultural History</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Karina Aranda Escalante</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Biagioli, Mario. <i>Galileo cortesano: La pr&aacute;ctica de la ciencia en la cultura del absolutismo</i>, traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Victoria Rodil, Buenos Aires, Katz Editores, 2008, 485 pp.</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juicio a Galileo es uno de los acontecimientos m&aacute;s estudiados por la historia de la ciencia, ya que retrata de manera muy particular las dificultades que tuvo la ciencia moderna para abrirse un espacio en el mundo del antiguo r&eacute;gimen. Retomando las circunstancias en las que se produjo el juicio, en febrero de 1632 se imprimi&oacute;, con la total aprobaci&oacute;n de la iglesia, el <i>Di&aacute;logo entre los dos m&aacute;ximos sistemas del mundo</i>; no obstante, para el verano del mismo a&ntilde;o, el papa orden&oacute; retirar el libro de circulaci&oacute;n y cre&oacute; una comisi&oacute;n especial para investigar las posibles transgresiones que pudiera haber en dicho libro. Para el oto&ntilde;o, el informe estaba concluido y el pont&iacute;fice decidi&oacute; dejar el caso en manos de la Inquisici&oacute;n y cit&oacute; a Galileo en Roma. El juicio no se llev&oacute; a cabo sino hasta el a&ntilde;o siguiente, cuando el cient&iacute;fico fue considerado fuertemente sospechoso de herej&iacute;a, es decir, fue acusado de haber cre&iacute;do y sostenido la doctrina falsa y opuesta a las sagradas y divinas escrituras, en particular en cuanto que el Sol es el centro del mundo; finalmente fue condenado a "reclusi&oacute;n perpetua y la obligaci&oacute;n de rezar los salmos penitenciales una vez por semana durante tres a&ntilde;os" (pp. 405&#45;406).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro que rese&ntilde;o, el historiador Mario Biagioli propone una reinterpretaci&oacute;n del juicio de Galileo. Se trata de un nuevo acercamiento que problematiza la separaci&oacute;n entre conocimiento y sociedad, la cual est&aacute; en la base de la interpretaci&oacute;n tradicional del juicio que corresponde a un paradigma lineal y progresivo de la ciencia. Adem&aacute;s presenta, en una lectura particular de Thomas Kuhn, un segundo paradigma historiogr&aacute;fico que permitir&iacute;a encontrar en el aspecto social de la ciencia la raz&oacute;n del cambio cient&iacute;fico. De este modo ser&iacute;a posible ver que el conflicto articulado en el juicio de Galileo no s&oacute;lo representa el choque entre la teolog&iacute;a tomista y la cosmolog&iacute;a moderna, sino tambi&eacute;n el enfrentamiento entre las din&aacute;micas y tensiones que caracterizan a la sociedad y la cultura de la corte barroca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El di&aacute;logo que entabla Biagioli con Thomas Kuhn consiste en se&ntilde;alar que la teor&iacute;a de la inconmensurabilidad, que permitir&iacute;a explicar la diferencia entre paradigmas, por s&iacute; misma no da cuenta de las condiciones sociales que funcionan como motor del cambio cient&iacute;fico. Frente a esta dificultad, la aportaci&oacute;n de Biagioli a la historia de la ciencia es contextualizar el surgimiento de la ciencia moderna partiendo de la sociedad de corte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me propongo sugerir en esta rese&ntilde;a, como una v&iacute;a de aproximaci&oacute;n al texto, que dicha reinterpretaci&oacute;n permite articular dos paradojas de donde resultan dos niveles de lectura, o bien de complejidad, en la estructura del argumento del libro. La primera de ellas toca lo relativo al papel fundamental que tuvo el puesto de Galileo como matem&aacute;tico y fil&oacute;sofo de la corte para su producci&oacute;n cient&iacute;fica; de esta forma ser&iacute;a posible ver que los procesos que posibilitaron y estructuraron la "carrera cient&iacute;fica" de Galileo son los mismos que condujeron y orientaron la din&aacute;mica del juicio. La segunda paradoja que podr&iacute;amos observar ser&iacute;a el papel que tuvo la cultura de la corte en el surgimiento de un nuevo paradigma cient&iacute;fico, a saber, lo que m&aacute;s tarde habr&aacute; de constituirse como "ciencia moderna"; en otras palabras, que las din&aacute;micas de legitimaci&oacute;n de la corte son las mismas que generaron las condiciones de su destrucci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apoy&aacute;ndose en un prodigioso estudio sobre los distintos elementos constitutivos de las din&aacute;micas de la corte &#151;tales como los c&oacute;digos cortesanos presentes en los modales, en los modelos disciplinarios y en las formas discursivas&#151;, Biagioli demuestra que la corte, lejos de ser una estructura social externa a la construcci&oacute;n del conocimiento, es el espacio de su legitimaci&oacute;n epistemol&oacute;gica y social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el inter&eacute;s del historiador italiano no se encauza s&oacute;lo a elaborar una biograf&iacute;a de Galileo, s&iacute; lleva a cabo un seguimiento cronol&oacute;gico entre su actividad como cient&iacute;fico y los procesos de legitimaci&oacute;n de sus descubrimientos a trav&eacute;s de las din&aacute;micas cortesanas. Algo que resulta interesante en la lectura de <i>Galileo cortesano</i> es que el seguimiento cronol&oacute;gico tambi&eacute;n se articula en un sentido geogr&aacute;fico; de este modo se estructuran los seis cap&iacute;tulos del libro en dos partes. La primera se enfoca en el recorrido que lleva a Galileo de la universidad a la corte florentina, pasando por las diferentes relaciones de mecenazgo, hasta volverse beneficiario de Cosme II, gran duque de Toscana. En la segunda parte, el relato se traslada a la corte romana, y abarca el inicio de la relaci&oacute;n de mecenazgo con el papa Urbano VIII, hasta el momento del juicio que sigui&oacute; a la publicaci&oacute;n del <i>Di&aacute;logo entre los dos m&aacute;ximos sistemas del mundo.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo del libro ofrece un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico del <i>mecenazgo</i>, concepto a trav&eacute;s del cual es posible entender la estructura social de la "ciencia" de la modernidad temprana, en la medida en que revela la existencia de una relaci&oacute;n entre el reconocimiento de la posici&oacute;n social y la validaci&oacute;n epistemol&oacute;gica de las producciones cient&iacute;ficas en el contexto de la corte barroca.<sup><a href="#nota">1</a></sup> El mecenazgo no podr&iacute;a reducirse &uacute;nicamente a una relaci&oacute;n econ&oacute;mica; m&aacute;s bien, funciona como una instituci&oacute;n sin muros, tal como m&aacute;s tarde ser&aacute;n las comunidades cient&iacute;ficas. Para estudiar este fen&oacute;meno, Biagioli recurre a lo que &eacute;l denomina "antropolog&iacute;a epistolar", que conforma la base documental de su estudio y permite rastrear las formas de interacci&oacute;n de la cultura de la corte, espec&iacute;ficamente aquellas enmarcadas por las redes de mecenazgo. Por medio de ella analiza la correspondencia entre Galileo y sus mecenas desde el a&ntilde;o 1589 hasta 1613. As&iacute;, por ejemplo, investiga el ascenso de Galileo en el mundo de la corte en funci&oacute;n de los t&iacute;tulos que recibi&oacute; en sus cartas.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Un segundo ejemplo que funciona como indicador de la interacci&oacute;n cortesana son las formas discursivas adoptadas en el protocolo de la redacci&oacute;n epistolar, tales como el <i>ceremonie</i>.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, Biagioli intenta mostrar que el &eacute;xito de Galileo en la corte no se debe tanto al valor cient&iacute;fico o tecnol&oacute;gico de sus descubrimientos astron&oacute;micos, sino a la forma en la que los present&oacute;, empleando los mismos c&oacute;digos de la corte. Ah&iacute;, los descubrimientos desempe&ntilde;aban el papel de <i>espect&aacute;culos</i>, por medio de los cuales se activaba un proceso de legitimaci&oacute;n en donde saber y poder se legitiman mutuamente. En ese cap&iacute;tulo, el autor toma un caso que le permite ilustrar dicho proceso. Al dedicarle a Cosme II en su <i>Siderius nuncius</i> el descubrimiento de cuatro nuevos planetas, y llamarlos "astros mediceos" en honor a los Medici, Galileo construy&oacute; un sistema astron&oacute;mico de legitimaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico de la familia. Como el historiador nos lo muestra, la corte era "el espacio en el que se produc&iacute;an las representaciones del poder din&aacute;stico" (p. 178).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo expone ampliamente el caso de la disputa en torno al problema de la flotabilidad que tuvo Galileo en 1611 en casa de Salvati con dos aristot&eacute;licos, Vicencio de Grazia y Giorgio Coresio. Las p&aacute;ginas se abocan a la estructura del debate en la corte, para se&ntilde;alar el tipo de "conocimiento cient&iacute;fico" que se produc&iacute;a ah&iacute;. El autor advierte que, a diferencia de la forma de producci&oacute;n del conocimiento de aquello consolidado como ciencia moderna, lo fundamental no era ganar el debate sino lograr que el "p&uacute;blico" fuera capaz de apreciar la habilidad de los participantes; esto es, la capacidad de encontrar respuestas ingeniosas a las preguntas que los pr&iacute;ncipes propon&iacute;an para su entretenimiento. Biagioli reconstruye los protocolos de los debates de la corte y los cataloga como espect&aacute;culos peligrosos que pod&iacute;an, o bien hacer progresar o bien arruinar las carreras de los participantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cuarto nuestro autor muestra la manera en que el copernicanismo fue cobrando mayor peso en la carrera de Galileo. En este contexto, el t&iacute;tulo de fil&oacute;sofo se convertir&iacute;a en un recurso primordial para establecer una relaci&oacute;n de igualdad con los fil&oacute;sofos aristot&eacute;licos e introducir el copernicanismo como un recurso cortesano m&aacute;s, por medio del cual Galileo aparece como un productor de novedades pol&eacute;micas y se distingue de los "aburridos esclavos filos&oacute;ficos de Arist&oacute;teles". Como se lee en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, la enemistad de Galileo con los fil&oacute;sofos aristot&eacute;licos definir&iacute;a de manera muy particular la din&aacute;mica del juicio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, Biagioli deriva de los diversos enfrentamientos entre Galileo y los aristot&eacute;licos lo que posiblemente sea la tesis m&aacute;s audaz del libro, por lo menos en cuanto a la historia de la ciencia se refiere: "la inconmensurabilidad no constituye un mero problema de comunicaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, sino que, muy por el contrario, cumple una funci&oacute;n importante en el proceso de cambio cient&iacute;fico" (p. 262). La ruptura en la comunicaci&oacute;n entre Galileo y sus oponentes aristot&eacute;licos tiene una funci&oacute;n productiva en el proceso de <i>especializaci&oacute;n conceptual</i> de aquello que habr&aacute; de constituirse como un nuevo paradigma: la ciencia moderna. En efecto, la gran innovaci&oacute;n de Biagioli en este sentido puede verse en el modo en que el historiador contextualiza diacr&oacute;nicamente el tema de la inconmensurabilidad de los paradigmas siguiendo el concepto de la "autoconstrucci&oacute;n" de una identidad socioprofesional nueva. Sostiene que casos hist&oacute;ricos de cambio cient&iacute;fico, como la "carrera cient&iacute;fica" de Galileo, permiten afirmar que la ruptura en la comunicaci&oacute;n ocurre en circunstancias espec&iacute;ficas donde se traspasan los l&iacute;mites de las profesiones y se transgrede el sistema imperante de jerarqu&iacute;as socioprofesionales. Para sostener su argumento, Biagioli ofrece un an&aacute;lisis de las estrategias ret&oacute;ricas a las que recurren los cortesanos en situaciones en las que se produce una ruptura en la comunicaci&oacute;n debido a las diferencias disciplinarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro del relato se desplaza a Roma en el cap&iacute;tulo quinto. El autor destaca las estrategias cortesanas que aparecen en el texto galileano de <i>El ensayador</i> para reconstruir la disputa entre Galileo y Orazio Grassi a prop&oacute;sito del debate sobre los planetas. Se observa que, gracias al car&aacute;cter marcadamente hipot&eacute;tico del libro, Galileo consigui&oacute; adaptarse exitosamente al discurso de la corte. &Eacute;ste no pretend&iacute;a estar probando ninguna verdad sobre los cometas, ni en general sobre la astronom&iacute;a copernicana, y ello contribuy&oacute; a que recibiera gran reconocimiento y legitimaci&oacute;n por parte del papa, as&iacute; como de las comunidades cortesana y acad&eacute;mica de Roma. Sin embargo, no ocurri&oacute; lo mismo tras la publicaci&oacute;n del <i>Di&aacute;logo de los dos m&aacute;ximos sistemas del mundo,</i> en donde el sentido hipot&eacute;tico del libro es interpretado de manera diferente. Para explicar esta situaci&oacute;n, Biagioli problematiza c&oacute;mo puede ser interpretada una hip&oacute;tesis en un contexto ajeno a la consolidaci&oacute;n de la ciencia moderna. Siguiendo este hilo, el historiador nos ofrecer&aacute; una posible aproximaci&oacute;n al problema que Galileo enfrentar&iacute;a m&aacute;s tarde en su juicio: "el Di&aacute;logo, con la ambig&uuml;edad inherente que lo caracteriza: su interpretaci&oacute;n est&aacute; destinada a ser contextual. Como se ver&aacute; a continuaci&oacute;n, la din&aacute;mica particular de la corte romana determina ese contexto de un modo que Galileo no ha previsto" (p. 383).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo profundiza en el juicio a Galileo, y lo particularmente interesante es que lo explica a partir de una de las pr&aacute;cticas m&aacute;s peculiares de la corte barroca: la ca&iacute;da del favorito. Dicha pr&aacute;ctica es descrita aqu&iacute; como un proceso necesario de "rejuvenecimiento peri&oacute;dico" de la corte, una especie de sacrificio ritual del que se sirve el soberano para fortalecer la imagen de su poder. Con este tratamiento se alcanza a ver que el conflicto que desencadena el juicio no es s&oacute;lo un problema derivado de la diferencia entre las teor&iacute;as de Galileo y el viejo paradigma teol&oacute;gico; tiene que ver sobre todo con din&aacute;micas propias de la corte en las que el mismo Galileo estuvo inmerso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los l&iacute;mites de este trabajo son explicitados por el mismo autor. Biagioli no pretende en su an&aacute;lisis dar cuenta de toda la carrera de Galileo ni de todos sus textos; la vida profesional del cient&iacute;fico comienza mucho antes de llegar a la corte, ya que no ingresa en ella hasta 1610, a la edad de 46 a&ntilde;os. Las relaciones enmarcadas por las redes de mecenazgo, que Biagioli reconstruye por medio de sus cartas, no abarcan la totalidad del trabajo cient&iacute;fico de Galileo. Por otra parte, el autor tampoco pretende dar cuenta de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica en toda su generalidad ni afirma que &eacute;sta pueda reducirse a las estrategias de legitimaci&oacute;n expuestas en el libro; m&aacute;s bien, &eacute;l mismo define su trabajo como un intento de "sondear los l&iacute;mites de su aplicabilidad e identificar futuras &aacute;reas de investigaci&oacute;n" (p. 17). Es en este punto donde Mario Biagioli ha sido m&aacute;s criticado por otros historiadores de la ciencia que rechazan su tratamiento del problema por considerarlo demasiado social. Parad&oacute;jicamente, en este aspecto reside la mayor virtud de su trabajo, y por la cual no s&oacute;lo historiadores de la ciencia, sino tambi&eacute;n estudiosos del mundo de la corte, pueden encontrar en esas p&aacute;ginas un brillante acercamiento al tema.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 . Su propuesta de estudio y an&aacute;lisis de la ciencia premoderna permite ver la clara influencia de algunos autores. Al mismo tiempo que aplica el concepto de mecenazgo para entender la relaci&oacute;n entre poder y conocimiento, siguiendo a Michael Foucault, integra a su vez los estudios de la sociedad cortesana de Norbert Elias y Louis Marin.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. "En las cartas escritas entre 1580 y 1600 se lo designa Molto Magnifico, t&iacute;tulo &eacute;ste que corresponde a un civil con rango inferior al del caballero, mientras que en las cartas correspondientes al decenio de 1600 se le aplica el t&iacute;tulo de Illustre, que corresponde a un gentilhombre, y luego el de Molto Illustre, que corresponde a un gentilhombre distinguido o a un caballero. Despu&eacute;s de su nombramiento como matem&aacute;tico y fil&oacute;sofo del gran duque, en 1610, el t&iacute;tulo con el que se lo designa es Molto Illustre et Molto Eccellente" (p. 34).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Esta pr&aacute;ctica com&uacute;n en la redacci&oacute;n epistolar de la corte consist&iacute;a en rechazar amistosamente los halagos del beneficiario para hacerle saber que se le hab&iacute;a aceptado como beneficiario &iacute;ntimo. De este modo permit&iacute;a que ambas partes pudieran evaluar el inter&eacute;s de continuar dicha relaci&oacute;n de mecenazgo (p. 46).</font></p>      ]]></body>
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