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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios y debates</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hay que desarrollar la teor&iacute;a econ&oacute;mica marxista</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Valle Baeza *</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de posgrado en la Facultad de Econom&iacute;a, UNAM. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:valle@servidor.unam.mx">valle@servidor.unam.mx</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 16 de mayo de 2008.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n: 30 de enero de 2009.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un banquero dijo que mientras m&aacute;s tiempo pasaba en Wall Street, m&aacute;s convencido estaba de que Karl Marx ten&iacute;a raz&oacute;n sobre el capitalismo de hoy.<sup><a href="#n">1</a></sup>  Para la mayor&iacute;a de los economistas acad&eacute;micos, incluyendo a muchos de sus simpatizantes, Marx se equivoc&oacute; en dos de las cosas que consider&oacute; aportes fundamentales: sus teor&iacute;as del valor y de la plusval&iacute;a. Curiosa paradoja que un pensador que cometa errores te&oacute;ricos b&aacute;sicos pueda decir cosas importantes y acertadas acerca de la realidad de su &eacute;poca y del futuro. La aparente contradicci&oacute;n tiene una salida simple: los supuestos errores b&aacute;sicos de la teor&iacute;a marxista no lo son. Sin embargo, la enorme cantidad e inteligencia de los cr&iacute;ticos a quienes les resultan obvios los errores del marxismo amerita una explicaci&oacute;n: cuando mucha gente capaz se equivoca es porque hay un cambio de racionalidad o intervienen los intereses de clase o se da una mezcla de ambas cosas. Aqu&iacute; trataremos de hacer ver que esta &uacute;ltima posibilidad es la explicaci&oacute;n de la profusi&oacute;n de cr&iacute;ticas. En este trabajo sostenemos que la teor&iacute;a del valor es correcta y resulta b&aacute;sica para entender por qu&eacute; el banquero de Wall Street ha llegado a esa convicci&oacute;n y por qu&eacute;, a pesar de eso, no hay marxistas trabajando en Wall Street. La teor&iacute;a del valor no es s&oacute;lo &uacute;til para entender la realidad, sino que es un cimiento para todo el edificio marxista, en especial las teor&iacute;as de la plusval&iacute;a y de la ganancia. El que pensemos que esas dos piezas centrales del marxismo sean b&aacute;sicamente correctas no quiere decir que nos conformemos con el estado actual de desarrollo del marxismo. Por el contrario, pensamos que es necesario, e incluso urgente, desarrollar la teor&iacute;a marxista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ilustraremos nuestro punto de vista con la teor&iacute;a marxista del valor, luego veremos de manera r&aacute;pida algunas de las cr&iacute;ticas y analizaremos las consecuencias de abandonar dicha teor&iacute;a. Finalmente se&ntilde;alaremos una posible v&iacute;a de desarrollo de la teor&iacute;a marxista del valor y con ello ejemplificamos lo que podemos intentar con otros temas centrales del pensamiento marxista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>La teor&iacute;a marxista del valor vista como err&oacute;nea o redundante</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Algunas cr&iacute;ticas a la teor&iacute;a marxista del valor</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Steedman, un seguidor de Sraffa, se ha caracterizado por emplear en contra de los marxistas algo del tono sarc&aacute;stico que Marx emple&oacute; contra muchos de sus oponentes. Un motivo recurrente de los ingeniosos razonamientos y de la ret&oacute;rica desplegados por Steedman es que, seg&uacute;n &eacute;l, como la finalidad de la teor&iacute;a marxista del valor (TMV) es la explicaci&oacute;n de los precios y dado que &eacute;stos se pueden obtener directamente de las condiciones t&eacute;cnicas de la producci&oacute;n y de los salarios reales &#8212;ambas clases de magnitudes estar&iacute;an en unidades f&iacute;sicas&#8212; la teor&iacute;a marxista del valor puede y debe desecharse.</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos f&iacute;sicos referentes a las condiciones de producci&oacute;n y los salarios reales pueden explicar todo lo explicable en t&eacute;rminos de magnitudes de valor, que son simplemente derivadas, y pueden explicar en efecto mucho m&aacute;s. Por lo tanto, los marxistas deben concentrase en la elaboraci&oacute;n de la explicaci&oacute;n materialista del hecho de que las condiciones de producci&oacute;n y los salarios reales sean como son, dejando la discusi&oacute;n de las "magnitudes de valor" a quienes s&oacute;lo se ocupan del desarrollo de un nuevo gnosticismo.<sup><a href="#n">2</a></sup> </font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Roemer nos dice algo semejante:</font></p> 	   	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a del valor trabajo ha desempe&ntilde;ado dos papeles en la econom&iacute;a marxista. Primero, se ha afirmado que es, en un cierto grado de abstracci&oacute;n, una teor&iacute;a de los precios. En segundo lugar, la teor&iacute;a del tiempo de trabajo incorporado se ha usado para definir la explotaci&oacute;n. En su primer papel, la teor&iacute;a del valor trabajo es in&uacute;til; es una empresa hegeliana m&iacute;stica que afirma que, a pesar de las desviaciones reales del equilibrio, los precios de mercado forman valores de trabajo incorporado, sin importar que aqu&eacute;llas representen el verdadero fen&oacute;meno mientras que los valores sean el epifen&oacute;meno. Creo que la fuerza de este dogma es el &uacute;nico gran c&aacute;liz que ostenta la econom&iacute;a marxista.<sup><a href="#n">3</a></sup> </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros economistas simpatizantes del socialismo, marxistas o no, han asimilado las cr&iacute;ticas al decir que la TMV s&oacute;lo tiene validez cualitativa. Por ejemplo, Arthur MacEwan<sup><a href="#n">4</a></sup>  sostiene que la TMV es uno de los pilares de la teor&iacute;a marxista, pero que su utilidad es puramente cualitativa. Puede verse que las cr&iacute;ticas a la TMV son aceptadas, en gran medida, por el editor de una de las revistas marxistas de mayor tradici&oacute;n, David Laibman<sup><a href="#n">5</a></sup>  (1992, cap. 3). En una historia del pensamiento econ&oacute;mico marxista se dan por correctas las cr&iacute;ticas a la TMV y se destaca la consecuencia de eso: <i>todas las ideas importantes expresadas en t&eacute;rminos de valor pueden decirse mejor sin ese concepto.</i><sup><a href="#n">6</a></sup> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cr&iacute;tica a la TMV aparece con rasgos comunes a los anteriores entre quienes no son economistas: "Una de las cuestiones m&aacute;s esenciales de la econom&iacute;a es c&oacute;mo explicar los precios a los que las mercanc&iacute;as se cambian unas por otras."<sup><a href="#n">7</a></sup> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de la teor&iacute;a del valor y las cr&iacute;ticas a la versi&oacute;n marxista de dicha teor&iacute;a llevan a Elster, fil&oacute;sofo miembro de la corriente del marxismo anal&iacute;tico, a juzgar lapidariamente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, la econom&iacute;a marxista, con pocas excepciones, est&aacute; intelectualmente muerta. Naturalmente, se trata de una opini&oacute;n subjetiva. Si uno fuera a guiarse por hechos cuantitativos, objetivos, podr&iacute;a concluir que la econom&iacute;a marxista est&aacute; floreciente. Se observan los signos; el rigor t&eacute;cnico y la sofisticaci&oacute;n matem&aacute;tica de la moderna econom&iacute;a marxista se han desecho de parte del oscurantismo que reinaba inmutable. Pero ocurre, sin embargo, que se puede ser oscurantista de una manera sofisticada y matem&aacute;tica, cuando las t&eacute;cnicas se aplican a problemas espurios.<sup><a href="#n">8</a></sup> </font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a del valor es una simple explicaci&oacute;n de los precios que adolece, seg&uacute;n sus cr&iacute;ticos, de dos defectos b&aacute;sicos: es inconsistente y redundante. Con base en considerarla una explicaci&oacute;n de los precios, los cr&iacute;ticos arguyen &#8212;como lo hace Elster&#8212; que la teor&iacute;a es inconsistente: el trabajo es la explicaci&oacute;n de los precios, las mercanc&iacute;as valen m&aacute;s cuanto m&aacute;s trabajo cuesta su producci&oacute;n. Pero el trabajo no es homog&eacute;neo pues es de diferente calificaci&oacute;n e intensidad; por tanto no puede ser una buena explicaci&oacute;n de los precios.<sup><a href="#n">9</a></sup> </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son muchos los argumentos contra la teor&iacute;a del valor trabajo. Varios de ellos est&aacute;n relacionados con la novedad del pensamiento marxista, pero tambi&eacute;n con los defectos del pensamiento convencional. La teor&iacute;a econ&oacute;mica est&aacute; impregnada de la filosof&iacute;a positivista que disocia teor&iacute;a y pr&aacute;ctica.<sup><a href="#n">10</a></sup>  Cuando Elster, Stedman y los otros cr&iacute;ticos de la teor&iacute;a marxista del valor la analizan, lo hacen desde la &oacute;ptica convencional: podr&iacute;a pensarse de sus an&aacute;lisis que, por ejemplo, la teor&iacute;a cl&aacute;sica del valor, antecedente de la marxista, pretend&iacute;a explicar los precios sin ninguna referencia a problemas concretos. Ello es una falsificaci&oacute;n de la realidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La teor&iacute;a no marxista del valor reaparece en Wall Street</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Ricardo y otros estaban empe&ntilde;ados en explicar los precios pero para resolver problemas concretos del capitalismo de su &eacute;poca. El problema principal era <i>la conservaci&oacute;n del valor en el transcurso del tiempo.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adam Smith resalta: "La distinci&oacute;n entre el precio real y el precio nominal del trabajo y de las mercanc&iacute;as no es materia de mera especulaci&oacute;n, sino de mucha importancia y utilidad <i>pr&aacute;ctica</i> (&eacute;nfasis nuestro)."<sup><a href="#n">11</a></sup>  El ejemplo de utilidad pr&aacute;ctica dado por Smith es la venta de un terreno por una renta perpetua. En tal operaci&oacute;n deber&iacute;a buscarse que los titulares de ese derecho conservaran el mismo valor real de su renta y, por tanto, no deber&iacute;a fijarse dicha renta como una cantidad de moneda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una preocupaci&oacute;n similar a la anterior puede verse en una carta de Ricardo a Say:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; afirma usted que para que un manufacturero pueda saber a ciencia cierta si el valor de su capital ha aumentado, debe hacer un inventario de todo lo que posee, valuando cada art&iacute;culo a su precio ordinario. Tal procedimiento s&oacute;lo le informar&iacute;a de si el valor en dinero de su capital ha aumentado: tal vez esto pueda satisfacer al manufacturero, pero no es el modo por el que un economista pol&iacute;tico debe juzgar el valor incrementado del capital. Durante la depreciaci&oacute;n de nuestra moneda (billetes de banco) <i>muchas personas pensaban que el valor de su capital hab&iacute;a aumentado siendo que en realidad hab&iacute;a disminuido,</i> s&oacute;lo por el hecho de que val&iacute;a una mayor cantidad de libras esterlinas. El dinero, ya sea en papel moneda o met&aacute;lico, puede siempre perder valor, y por tal motivo no puede ser una medida correcta de los otros productos, por seis meses consecutivos.<sup><a href="#n">12</a></sup> </font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inflaci&oacute;n es la desvalorizaci&oacute;n del capital dinerario y la deflaci&oacute;n, la desvalorizaci&oacute;n del capital productivo. Marshall nos explica bien este problema dentro del pensamiento ortodoxo:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de un patr&oacute;n adecuado de poder adquisitivo es la causa principal de que persistiera la falacia monstruosa de que pueda producirse demasiado de cada cosa. Las fluctuaciones en el valor de lo que utilizamos como patr&oacute;n producen siempre bien una agitaci&oacute;n de las actividades comerciales que se convierte en verdadera fiebre malsana, bien un cierre de miles de talleres.<sup><a href="#n">13</a></sup> </font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marshall propone que el patr&oacute;n de precios sea una canasta de mercanc&iacute;as y cita a otros cuyas preocupaciones fueron similares: Jevons, Lowe, Scrope.<sup><a href="#n">14</a></sup>  De acuerdo con Marshall, los contratos de compraventa y los pr&eacute;stamos no se fijar&iacute;an en libras esterlinas en la Gran Breta&ntilde;a, sino en "unidades" de esa canasta. Con ello "el prestamista sabr&iacute;a que cualesquiera que fueran las variaciones de que sufriese el valor del dinero, recibir&iacute;a cuando la deuda se salde la misma cantidad de riqueza real."<sup><a href="#n">15</a></sup>  "El prestatario no experimentar&iacute;a en algunos momentos la impaciencia de iniciar negocios aventurados con objeto de aprovechar una posible alza general de precios, y en otros momentos no temer&aacute; pedir prestado para emprender negocios leg&iacute;timos por miedo a fracasar ante cualquier probable baja general de precios.<sup><a href="#n">16</a></sup> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que los problemas capitalistas se&ntilde;alados por Alfred Marshall en el siglo XIX ser&aacute;n los del siglo XXI, al menos durante algunos a&ntilde;os. El gobierno mexicano aplic&oacute;, aunque limit&aacute;ndolas a los pr&eacute;stamos, las unidades marshallianas llam&aacute;ndolas unidades de inversi&oacute;n (UDI),<sup><a href="#n">17</a></sup>  cuyo valor cambiar&iacute;a con el &Iacute;ndice de Precios al Consumidor sin que con ello se resolvieran los problemas de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno argentino implant&oacute; un consejo monetario para preservar el valor de los capitales dinerarios manteniendo la paridad peso&#45;d&oacute;lar. El "&eacute;xito" de estas medidas se refleja en la gravedad de las crisis: la mexicana de 1994&#45;1995 ha sido la m&aacute;s grave desde la de 1929 y la argentina de 1999 super&oacute; la de 1929. Durante los a&ntilde;os noventa, inversionistas de todo el mundo se volcaron sobre los bonos y las acciones estadounidenses para conservar el valor de sus capitales. Merced a ello en Wall Street los precios de las acciones subieron hasta alcanzar niveles semejantes a los de antes de la crisis de 1929: la raz&oacute;n, el precio rendimiento de las acciones que componen el &iacute;ndice Standar &amp; Poors ha superado el valor de 40 cuando el promedio de los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os es de 13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la crisis internacional iniciada en 1997 los precios de las materias primas cayeron como sol&iacute;a ocurrir en las crisis cl&aacute;sicas de sobreproducci&oacute;n.<sup><a href="#n">18</a></sup>  Es decir, despu&eacute;s de que la econom&iacute;a burguesa convenci&oacute; a casi todo el mundo de que el principal villano era la inflaci&oacute;n (se nos dice en tono lacrimoso que es un "impuesto" que afecta sobre todo a los m&aacute;s pobres), la deflaci&oacute;n reaparece y amenaza la victoria del capitalismo sobre el "socialismo real". Vemos pues que problemas conectados con la teor&iacute;a del valor est&aacute;n entre los m&aacute;s importantes en nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los te&oacute;ricos contempor&aacute;neos, a diferencia de Marshall o de Jevons, parecen estar interesados s&oacute;lo en problemas abstractos. La moderna teor&iacute;a neocl&aacute;sica de los precios hace uso de la topolog&iacute;a pero pudiera no pertenecer a la Tierra. En efecto, Debreu nos dice que su Teor&iacute;a del Valor bien pudiera ser valedera independientemente de sus contenidos (Debreu, 1959). La mercanc&iacute;a patr&oacute;n de Sraffa<sup><a href="#n">19</a></sup>  (1965) es un vector propio &uacute;til para el goce intelectual pero inadecuado para preservar los valores de los capitales. Tanto los neocl&aacute;sicos como los continuadores de Ricardo, como Sraffa, separan la teor&iacute;a de los precios del problema de la conservaci&oacute;n del valor y, en general, de todo problema pr&aacute;ctico. La persistencia de los problemas se&ntilde;alados por Marshall en la realidad y el desapego de la teor&iacute;a para enfrentarlos es un defecto del enfoque convencional. Si, como cre&iacute;a Marshall, el dinero mercanc&iacute;a durante el siglo XIX y parte del siglo XX propiciaba la especulaci&oacute;n facilitando la inflaci&oacute;n e impulsaba las quiebras cuando ocurr&iacute;a la baja generalizada de precios; &iquest;no es hoy todav&iacute;a un problema b&aacute;sico de la teor&iacute;a de los precios? Si hoy ya no es un problema del est&aacute;ndar de valor o si nunca lo fue &iquest;no nos lo deber&iacute;an explicar los te&oacute;ricos neocl&aacute;sicos modernos? &iquest;C&oacute;mo desligar la teor&iacute;a de los precios de los problemas de la desvalorizaci&oacute;n del capital?</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Consecuencias del abandono de la teor&iacute;a marxista del valor trabajo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, como en tiempos de Marx, hay anticapitalistas que no comparten la perspectiva del marxismo. Tambi&eacute;n hay marxistas que consideran err&oacute;nea la teor&iacute;a del valor trabajo. Dos ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mandel<sup><a href="#n">20</a></sup>  criticaba a Paul Sweezy y a Paul Baran en la d&eacute;cada de los sesenta por sostener una explicaci&oacute;n subconsumista de la crisis: la l&iacute;nea argumental desarrollada por Baran y Sweezy<sup><a href="#n">21</a></sup>  es muy clara: a) El capitalismo monopolista impulsa las innovaciones que abaten costos en la misma o en una mayor medida que su antecesor inmediato: el capitalismo competitivo. b) Se podr&iacute;a considerar el capitalismo monopolista como "un sistema racional y progresivo &#91;...&#93; si su propensi&oacute;n a la reducci&oacute;n de costos pudiera de alguna manera separarse de la determinaci&oacute;n monopolista de los precios y se pudiera encontrar un camino para utilizar los frutos de la creciente productividad para beneficio de toda la sociedad." Ello no ocurre, afirman Baran y Sweezy, porque el m&oacute;vil de la reducci&oacute;n de costos es la elevaci&oacute;n de las utilidades. Eso, junto con "la estructura monopolista de los mercados, capacita a las empresas &#91;para&#93; apropiarse de la parte del le&oacute;n de los frutos de la productividad creciente".<sup><a href="#n">22</a></sup>  En el capitalismo monopolista habr&aacute;, seg&uacute;n los autores estadounidenses, una elevaci&oacute;n de las ganancias tanto absoluta como relativa (como parte del producto nacional). Dicho comportamiento, afirman Baran y Sweezy, tiene un car&aacute;cter de ley; ello contravendr&iacute;a la ley marxista de la ca&iacute;da tendencial de la tasa de ganancia. La sustituci&oacute;n de esta &uacute;ltima por la ley del excedente creciente obedece a un cambio estructural b&aacute;sico del capitalismo: el paso del capitalismo competitivo &#8212;donde regir&iacute;a la ley de Marx&#8212; al capitalismo monopolista donde operar&iacute;a la ley contraria. El argumento final es que <i>el capitalismo monopolista es incapaz de absorber el excedente y eso ocasiona las crisis.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta importante conclusi&oacute;n se mantiene hasta hoy en la revista <i>Monthly Review</i> por uno de los principales seguidores de Baran y Seewzy, J. Bellamy Foster;<sup><a href="#n">23</a></sup>  Mandel explicaba que el principal problema en el que se basaba la idea del excedente creciente era la carencia de la teor&iacute;a del valor trabajo; por ello, conclu&iacute;an los autores, s&oacute;lo la competencia capitalista limita las ganancias. De ah&iacute; se sigue que la creciente monopolizaci&oacute;n producir&iacute;a ganancias crecientes. La ausencia de la teor&iacute;a del valor trabajo ocasiona el trocamiento de la ley marxista de la ca&iacute;da tendencial de la tasa de ganancia en su contrario: <i>la ley del excedente creciente.</i> Los hechos dieron la raz&oacute;n a Mandel, la tasa de ganancia registr&oacute; desde mediados de los sesenta una ca&iacute;da muy considerable que hizo declarar a un funcionario gubernamental estadounidense que pon&iacute;a en peligro el sistema de la libre empresa.<sup><a href="#n">24</a></sup> </font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impresionante trabajo de Robert Brenner (1998) publicado recientemente es una visi&oacute;n cr&iacute;tica del capitalismo de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os. En dicho an&aacute;lisis aparece la ca&iacute;da de la tasa de ganancia como un elemento central. An&aacute;logamente al estudio de Baran y Sweezy, la competencia intercapitalista est&aacute; detr&aacute;s de los problemas. S&oacute;lo que ahora no es la falta de competencia, destacada por Baran y Sweezy, la que producir&iacute;a un excedente creciente, sino que la ca&iacute;da de la ganancia motivada por la competencia excesiva es la causa de las dificultades. Murray Smith (1999), en un n&uacute;mero de <i>Historical Materialism,</i> dedicado casi de manera &iacute;ntegra a la cr&iacute;tica de este trabajo de Brenner, enfoca sus bater&iacute;as con base en dos aspectos: la teor&iacute;a del valor y la teor&iacute;a de la crisis. Por ejemplo, Smith destaca que para Brenner la competencia excesiva hace imposible que las empresas vendan a precios suficientes para que la tasa de ganancia se mantuviera (Brenner,1998, 06). Smith y otros cr&iacute;ticos de Brenner aluden directa o indirectamente a la cercan&iacute;a de Brenner con Adam Smith en su explicaci&oacute;n de la ca&iacute;da de la tasa de ganancia.<sup><a href="#n">25</a></sup>  Recordemos que para Adam Smith la ganancia se abat&iacute;a por la competencia. En casi 30 a&ntilde;os dos explicaciones marxistas del comportamiento de la tasa de ganancia y de la crisis son contradictorias en apariencia, sin embargo tienen algo en com&uacute;n: no utilizan la teor&iacute;a del valor. Baran y Sweezy pensaban que la teor&iacute;a del valor sostiene la correspondencia entre valores y precios; adem&aacute;s de que el mecanismo que establece tal correspondencia es la competencia capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El progreso t&eacute;cnico abate el valor de los productos y la competencia capitalista obligaba a las empresas innovadoras a bajar sus precios en consonancia. Al aumentar la concentraci&oacute;n y centralizarse los capitales, la competencia capitalista disminuye y los precios dejan de seguir a los valores. El excedente en precio aumenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, Brenner sostiene la misma idea de Baran y Sweezy, lo que cambia es el comportamiento de la competencia, pues aumenta por lo menos para Estados Unidos. La tasa de ganancia cae porque las empresas de ese pa&iacute;s no pueden fijar un margen suficiente sobre sus costos, y por ello los salarios reales y la participaci&oacute;n de los salarios en el Producto Interno Bruto (PIB) aumentan. Dumenil y Levy<sup><a href="#n">26</a></sup>  (1999b) asocian el planteamiento de Brenner con Kalecki y lo critican duramente. Guerrero (2000) considera que la teor&iacute;a del <i>mark&#45;up</i> es incorrecta y poco &uacute;til. Sin embargo, &eacute;sta parece corresponder a lo que hacen las compa&ntilde;&iacute;as desde hace much&iacute;simo tiempo: los precios deben elevar la rentabilidad de las empresas y cuando unas pocas controlan el mercado, el desarrollo tecnol&oacute;gico, as&iacute; como a los gobiernos, nada parece impedir que fijen sus precios de manera que sea rentable su producci&oacute;n. S&oacute;lo la competencia real o potencial parece tener posibilidades de frenar la ganancia capitalista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;Por qu&eacute; no se acepta la teor&iacute;a marxista del valor?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay dos respuestas: una es porque resulta inaceptable para las clases dominantes, no s&oacute;lo la teor&iacute;a marxista del valor, sino todo el marxismo, que no ayuda a perpetuar su dominaci&oacute;n. Ello es particularmente claro con la teor&iacute;a marxista del valor. Pero otra respuesta es porque es muy original y no est&aacute; suficientemente desarrollada. Es una materia abstracta en gran medida y s&oacute;lo para especialistas. Veamos estos dos puntos:</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las inconveniencias de la teor&iacute;a del valor trabajo</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a del valor fue desarrollada originalmente por representantes de la burgues&iacute;a ascendente del siglo XIX durante un periodo de lucha contra el feudalismo. Buscaba resolver los problemas pr&aacute;cticos de su ascenso al poder, pero result&oacute; contraproducente para su hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica. Fue la teor&iacute;a del valor trabajo la que fundament&oacute; la propuesta de David Ricardo de abolir las restricciones a la libre importaci&oacute;n de granos en la Inglaterra del siglo XIX. Pero esa misma versi&oacute;n de la teor&iacute;a del valor trabajo propici&oacute; las propuestas anticapitalistas de los socialistas ricardianos y del marxismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La burgues&iacute;a reaccion&oacute; al repudiar a su hijo te&oacute;rico y lo reconoci&oacute; para darle todo su apoyo a la teor&iacute;a de la utilidad marginal. Esto al mismo tiempo que desarrollaba la separaci&oacute;n entre "ciencia" y "arte".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mark Blaug &#8212;a quien no puede acusarse de marxista&#8212; sintetiza la visi&oacute;n de la clase dominante hacia la teor&iacute;a del valor trabajo en su versi&oacute;n cl&aacute;sica: "&#91;...&#93; mientras la teor&iacute;a del valor trabajo mantuvo su vigencia en el pensamiento contempor&aacute;neo, la idea de que el beneficio constituye una apropiaci&oacute;n de la plusval&iacute;a producida por el trabajo entraba f&aacute;cilmente en la inteligencia. El crecimiento de la industria y el desarrollo de un proletariado con conciencia de clase era todo lo que se necesitaba para crear el argumento de que los trabajadores eran explotados".<sup><a href="#n">27</a></sup> </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta inconveniencia de la teor&iacute;a del valor planteada por Ricardo suscit&oacute; un rechazo entre sus contempor&aacute;neos, y nada mejor para expresarlo que esta cita rescatada por Blaug:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, la publicaci&oacute;n de opiniones adoptadas precipitadamente sobre la base de una evidencia d&eacute;bil e imperfecta &#8212;opiniones que, al derribar, como ellas lo hacen, los principios fundamentales de simpat&iacute;a y de com&uacute;n inter&eacute;s que mantienen unida a la sociedad&#8212;, no podr&iacute;an menos de ser profundamente perjudiciales, <i>aunque fueran verdaderas equivale a un crimen.</i><sup><a href="#n">28</a></sup> </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la teor&iacute;a ricardiana del valor suscit&oacute; rechazo &iquest;qu&eacute; otra suerte pod&iacute;a esperar la superaci&oacute;n marxista de ella? En la obra <i>Galileo,</i> de Bretch, los defensores de lo viejo dicen que predecir los eclipses con mayor precisi&oacute;n no sirve de nada si se atenta contra la gloria de dios. Poco tiene que ofrecer la teor&iacute;a marxista para la mayor gloria del capital. Por tanto, una parte del rechazo a la teor&iacute;a del valor es que el capital ha resultado vencedor en varias batallas ideol&oacute;gicas y ello ha debilitado uno de los cimientos del edificio marxista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte de la explicaci&oacute;n: originalidad y falta de desarrollo</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ilustremos lo anterior con lo que dice Murray Smith sobre la teor&iacute;a marxista del valor: nos dice que dicha teor&iacute;a contiene dos proposiciones fundamentales: a) el trabajo vivo es la &uacute;nica fuente de nuevo valor que es la sustancia de los salarios y las ganancias; b) El valor total (tanto el "previamente existente" como el "nuevo") existe como una magnitud definida en el nivel macro de una econom&iacute;a capitalista, esa magnitud limita las ganancias, los salarios y la capacidad de los capitalistas para vender a precios que les permitan m&aacute;rgenes razonables de ganancia.<sup><a href="#n">29</a></sup> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith nos dice que en la verdad de las proposiciones anteriores descansa en gran medida la ley de la ca&iacute;da tendencial de la tasa de ganancia. Ellas permiten explicar por qu&eacute; la creciente productividad se traduce en una disminuci&oacute;n de la rentabilidad promedio. Destaca Smith que el v&iacute;nculo entre productividad creciente y rentabilidad decreciente es contraintuitivo.<sup><a href="#n">30</a></sup> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mejor de los casos, tratamientos como el de Smith resultan dif&iacute;ciles de entender. En menos de una p&aacute;gina se habla de "sustancia", un concepto comprensible para los fil&oacute;sofos especializados, y productividad, un concepto con varios significados econ&oacute;micos, desde el com&uacute;n del producto f&iacute;sico por trabajador hasta el de productividad del trabajo que suena marxista, pero pertenece al &aacute;mbito de la econom&iacute;a convencional. La supuesta vinculaci&oacute;n entre teor&iacute;a del valor y descenso de la tasa de ganancia que hace Smith omite hablar del punto m&aacute;s s&oacute;lido de los cr&iacute;ticos de Marx: la falta de justificaci&oacute;n para la necesaria elevaci&oacute;n de la composici&oacute;n org&aacute;nica del capital. &iquest;Por qu&eacute; un aumento de productividad exige un crecimiento mayor del capital que del trabajo vivo? En principio, la productividad tambi&eacute;n abarata los medios de producci&oacute;n y ello har&iacute;a disminuir la composici&oacute;n org&aacute;nica del capital.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la explicaci&oacute;n smithiana (Adam) de Brenner sobre la ca&iacute;da de la tasa de ganancia es err&oacute;nea (acepto que lo es), eso no vuelve s&oacute;lido el planteamiento marxista. La realidad le da sustento al planteamiento de Marx y Smith (Murray), pues han ocurrido tanto la disminuci&oacute;n de la rentabilidad como, al mismo tiempo, el aument&oacute; de la productividad (medida de todas las maneras posibles). Ello no es una argumentaci&oacute;n indisputable mientras no entendamos por qu&eacute;. La realidad vuelve plausible el argumento: la creciente productividad implica una disminuci&oacute;n de la rentabilidad. Pero necesitamos una argumentaci&oacute;n s&oacute;lida que vaya desde la teor&iacute;a del valor hasta la ca&iacute;da de la tasa de ganancia. Eso lo haremos al enfrentar a nuestros cr&iacute;ticos no eludi&eacute;ndolos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Una v&iacute;a para desarrollar la teor&iacute;a marxista del valor</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera que el ox&iacute;geno no encuadra en la teor&iacute;a del flogisto, sino que contribuye a su destrucci&oacute;n, la teor&iacute;a marxista del valor no es primordialmente una teor&iacute;a explicativa de los precios. Puede contribuir a su explicaci&oacute;n de manera subsidiaria. Los cr&iacute;ticos honestos deber&iacute;an considerar, al menos como posibilidad, que la teor&iacute;a marxista del valor no es <i>la vuelta a una vieja soluci&oacute;n</i> (que antecedi&oacute; a la "revoluci&oacute;n marginalista" o a la obra de Sraffa), <i>sino la propuesta y la soluci&oacute;n, aunque incompleta, de nuevos problemas.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n que analiz&oacute; Marx no encaja en una explicaci&oacute;n de los precios: si <i>Robinson Crusoe</i> o una familia campesina primitiva se ven obligados a llevar una contabilidad del tiempo de trabajo para subsistir &iquest;c&oacute;mo organiza el trabajo social la sociedad capitalista? En ambos casos, el hipot&eacute;tico <i>Crusoe</i> y el de la familia campesina de las sociedades premercantiles, la organizaci&oacute;n del trabajo exige que se contabilice el trabajo requerido para las distintas actividades. La familia campesina, que subsiste a&uacute;n hoy en muchos pa&iacute;ses, debe distribuir el trabajo de adultos y ni&ntilde;os entre las distintas actividades: la agricultura, el cuidado de la casa, la elaboraci&oacute;n de alimentos, etc&eacute;tera. Debe saber esto con mucho detalle: cu&aacute;nto trabajo se destina a la preparaci&oacute;n de la tierra, a la siembra, al riego si es el caso, a la cosecha. Ello lo conoce de manera aproximada cada familia. Si llueve m&aacute;s de la cuenta, pudiera ocurrir que el tiempo de trabajo destinado a la cosecha fuera poco. En tal caso o se contrata trabajo asalariado para la cosecha o se desperdicia parte del trabajo gastado. Los c&aacute;lculos equivocados o la variabilidad del medio tienen un efecto visible sobre el nivel de vida, pudiendo significar la desaparici&oacute;n de la unidad familiar. Hay una divisi&oacute;n del trabajo dentro de la familia estructurada por g&eacute;nero y por edades y una distribuci&oacute;n del tiempo de trabajo, y de todo ello depende la reproducci&oacute;n de la unidad familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el desarrollo de las sociedades clasistas precapitalistas y con la expansi&oacute;n de la fuerza productiva del trabajo se posibilita la divisi&oacute;n compleja del trabajo y la existencia de las sociedades mercantiles capitalistas. <i>No desaparecen por eso las necesidades de distribuir el tiempo de trabajo ni de contabilizarlo, sino que las soluciones a esos problemas se hacen m&aacute;s complejas.</i> La soluci&oacute;n hist&oacute;rica a estas necesidades de todas las sociedades basadas en el trabajo es la divisi&oacute;n entre trabajo dom&eacute;stico y trabajo capital&iacute;sticamente regulado. La divisi&oacute;n del trabajo por g&eacute;nero y por edad se transforma: la mujer es la responsable del trabajo dom&eacute;stico y, en menor medida, los hijos. El var&oacute;n se encarga del trabajo regulado socialmente por las relaciones de valor. Esa divisi&oacute;n es importante y tiene consecuencias para el desarrollo humano: el trabajo dom&eacute;stico no tiene mucho "valor" y ello profundiza el papel subordinado de la mujer. El trabajo socialmente regulado se efect&uacute;a por los despose&iacute;dos de sus medios de producci&oacute;n. La divisi&oacute;n clasista entre capitalistas y asalariados no impide que sea imprescindible conocer cu&aacute;nto trabajo social cuesta producir cada cosa. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute; distribuirse el trabajo social, s&oacute;lo as&iacute; podr&aacute; establecerse una oferta de producci&oacute;n viable. &iquest;C&oacute;mo pueden resolverse problemas semejantes, pero mucho m&aacute;s complejos, a los de las sociedades precapitalistas si obviamente no hay una contabilidad expresa del tiempo de trabajo? &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n hay entre la necesidad de regular el trabajo social y el mercado capitalista regulado por precios? &iquest;Qu&eacute; efectos tienen la divisi&oacute;n clasista del capitalismo y las formas de regulaci&oacute;n del trabajo social sobre el desarrollo social?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos esbozos de respuesta a las anteriores preguntas son: a) los precios miden el tiempo de trabajo y la contabilidad capitalista se aproxima a una contabilidad de manera que, por ejemplo, cuando un capitalista abate costos con una nueva tecnolog&iacute;a generalmente ahorra trabajo social; b) La sociedad capitalista es una sociedad explotadora como sus ancestros sociales pero tiene una tendencia a expandir ilimitadamente la riqueza producida, podr&iacute;a ser una forma social de muy larga vida limitada por causas naturales (agotamiento de recursos); c) aun cuando desarrolla la fuerza productiva del trabajo, el capitalismo es una forma que conlleva l&iacute;mites que conducen o a su negaci&oacute;n superadora o a un retroceso, el capitalismo tiene l&iacute;mites sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contr&aacute;stese el enfoque esbozado arriba con afirmaciones como que el trabajo es la &uacute;nica sustancia del valor. Nuestra interpretaci&oacute;n posibilita nuevos desarrollos; en cambio, la visi&oacute;n filos&oacute;fica parece conducir a callejones sin salida o a campos inf&eacute;rtiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun si nuestra propuesta fuera incorrecta, pretende se&ntilde;alar la necesidad de explicaciones m&aacute;s simples sobre los temas centrales del marxismo. Un criterio para saber que avanzamos debe ser el que muchos nuevos marxistas acepten como correctas partes centrales del marxismo sin que tengan que recorrer el mismo arduo camino que nosotros tomamos porque les ofrecimos mejores v&iacute;as. Debemos sopesar constantemente la posibilidad de que algunos de nuestros simpatizantes no aceptan partes importantes de la teor&iacute;a, no por causas ideol&oacute;gicas sino por falta de desarrollo de nuestra teor&iacute;a. Si muchos simpatizantes del socialismo como Brenner o la escuela de <i>Monthly Review</i> no usan la teor&iacute;a del valor, es la obligaci&oacute;n de quienes pensamos que es correcta el reformularla hasta que podamos convencerlos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marxismo es una ciencia cr&iacute;tica cuyo horizonte intelectual es muy amplio. Sus dos tareas centrales son la cr&iacute;tica del capitalismo y la propuesta de la sociedad comunista que la supere. Como todo pensamiento vivo debe mejorarse constantemente y para ello debe responder a sus cr&iacute;ticos, no ignorarlos. En ocasiones los cr&iacute;ticos del marxismo se&ntilde;alan como problemas marxistas cuestiones que s&oacute;lo tienen cabal significado dentro de la ciencia burguesa. Pero aun en este caso podemos identificar en sus cr&iacute;ticas flancos d&eacute;biles que necesitamos cubrir. Para desarrollar el marxismo tenemos que combatir en aquellos campos en donde se registra el mayor n&uacute;mero de bajas. Las teor&iacute;as del valor y de la crisis constituyen dos de estos flancos. Creo que los cr&iacute;ticos no tienen raz&oacute;n pero nos exigen respuestas m&aacute;s contundentes que las que hemos dado hasta ahora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos que combatir simult&aacute;neamente la cr&iacute;tica burguesa al marxismo y el dogmatismo esterilizante. En este combate debemos tener presentes los grandes problemas de nuestro tiempo como la precarizaci&oacute;n del trabajo. Si Marx le puede parecer actual a un banquero de Wall Street con mayor raz&oacute;n nos debe resultarlo a sus seguidores para los problemas que nos interesan. Aunque no podemos dejar de lado que las respuestas marxistas a muchos problemas es que &eacute;stos no tienen soluci&oacute;n dentro del capitalismo. Aunque todos los funcionarios de Wall Street estuvieran interesados y conocieran marxismo no podr&iacute;an aplicar sus conocimientos para hacer que el capitalismo funcionara sin crisis y sin sus enormes capacidades destructivas. Cuando apliquemos el an&aacute;lisis marxista a problemas como la precarizaci&oacute;n del trabajo, la pregunta no puede ser s&oacute;lo &iquest;c&oacute;mo eliminar dicha precarizaci&oacute;n?, sino que se trata de una caracter&iacute;stica de la fase del capitalismo actual que define su decadencia y que nos urge a la revoluci&oacute;n comunista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baran, P. y Sweezy, P., <i>El capital monopolista,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293092&pid=S0301-7036200900010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blaug, M., <i>Teor&iacute;a econ&oacute;mica de Ricardo,</i> Espa&ntilde;a, Ayuso, s. f.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293094&pid=S0301-7036200900010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->,</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, La metodolog&iacute;a de la econom&iacute;a,</i> Madrid, Alianza Universidad, Alianza Editorial, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293096&pid=S0301-7036200900010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&ouml;hm&#45;Bawerk, "La conclusi&oacute;n del sistema de Marx", en <i>Econom&iacute;a burguesa, econom&iacute;a socialista,</i> Sweezy, P. (editor), Cuadernos de Pasado y Presente 49, C&oacute;rdoba, 1974, pp. 29&#45;127.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293098&pid=S0301-7036200900010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bonefeld, W., "Notes on Competition, Capitalist Crisis and Class", <i>Historical Materialism,</i> n&uacute;m. 5, invierno de 1999, pp. 5&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293100&pid=S0301-7036200900010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brenner, R., "Uneven Development and the Long Downturn", <i>New Left Review,</i> n&uacute;m. 229, 1998, pp. 1&#45;265.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293102&pid=S0301-7036200900010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Callinicos, A., "Capitalism, on Competition and Profits: A Critique of Robert Brenner Theory of Crisis", <i>Historical Materialism,</i> n&uacute;m. 4, verano de 1999, pp. 9&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293104&pid=S0301-7036200900010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debreu, G., <i>Theory of Value: An Axiomatic Analysis of Economic Equilibrium,</i> Nueva York, J. Wiley &amp; Sons, 1959.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293106&pid=S0301-7036200900010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dumenil, G. y Levy, D., "The Profit Rate: Where and How Much Did it Fall? Did it Recover? (USA, 1948&#45;1997)", CEPREMAP, Paris, 28 de diciembre, 1999a, <a href="http://cepremap.cnrs.fr/levy/" target="_blank">http://cepremap.cnrs.fr/levy/</a></a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293108&pid=S0301-7036200900010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,</i> "Brenner on Distribution", <i>Historical</i> <i>Materialism,</i> n&uacute;m. 4, verano, 1999b, pp.73&#45;94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293109&pid=S0301-7036200900010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elster, J.J., <i>Una introducci&oacute;n a Carl Marx,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293111&pid=S0301-7036200900010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foster, J. B., "Monopoly capital at the turn of the millennium", <i>Monthly Revie</i>w, vol. 51, abril de 2000, pp. 1&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293113&pid=S0301-7036200900010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gigliani, G., "La globalizaci&oacute;n y la fragmentaci&oacute;n social", <i>Herramienta,</i> primavera&#45;verano, 1997, pp 139&#45;146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293115&pid=S0301-7036200900010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guerrero, D., <i>La teor&iacute;a del valor y el an&aacute;lisis insumo&#45;producto,</i> libro in&eacute;dito, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293117&pid=S0301-7036200900010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Howard, M. C. y King, J. E., <i>A History of Marxian Economics,</i> vol. II, 1929&#45;1990, Londres, MacMillan, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293119&pid=S0301-7036200900010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laibman, D., <i>Value Technical Change and Crisis,</i> Nueva York, M. E. Sharpe Inc., 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293121&pid=S0301-7036200900010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llebling, H., <i>U.S. Corporate Profitability and Capital Formation (Are Rates of Return Sufficient),</i> EU, Pergamon Press, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293123&pid=S0301-7036200900010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hudis, P., <i>Marx in the Mirror of Globalization,</i> 5 de septiembre de 2000, <a href="http://Britannica.com" target="_blank">http://Britannica.com</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293125&pid=S0301-7036200900010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MacEwan, A., "Why Are We Socialists and Marxists After All This", <i>The Socialist</i> <i>Register,</i> 1990, pp. 311&#45;327.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293126&pid=S0301-7036200900010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Mandel, E., "La teor&iacute;a del valor y el capitalismo monopolista", en <i>Ensayos sobre el neocapitalismo,</i> M&eacute;xico, Era, 1971, pp. 36&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293128&pid=S0301-7036200900010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marshall, A., "Remedios para las fluctuaciones de los precios", 1887, en <i>Obras escogidas,</i> M&eacute;xico, FCE, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293130&pid=S0301-7036200900010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roemer, J. E., "Introducci&oacute;n", en Roemer , J. E. (comp., <i>El marxismo: una perspectiva anal&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, FCE, 1989, pp. 9&#45;15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293132&pid=S0301-7036200900010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, M., "The Necessity of Value Theory: Brenner's Analysis of the 'Long Downturn' and Marx's Theory of Crisis", <i>Historical Materialism,</i> n&uacute;m. 4, verano de 1999, pp. 149&#45;169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293134&pid=S0301-7036200900010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sraffa, P., <i>Producci&oacute;n de mercanc&iacute;as por medio de mercanc&iacute;as,</i> Barcelona, Oikos&#45;Tau, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293136&pid=S0301-7036200900010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sttedman, I., <i>Marx, Sraffa y el problema de la transformaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, FCE, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293138&pid=S0301-7036200900010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Walras, L., <i>Elements of Pure Economics,</i> EU, Augustus M. Kelly Pub., 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6293140&pid=S0301-7036200900010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="n" id="n"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Citado en Hudis, P. <i>Marx in the Mirror of Globalization</i>, 5 de septiembre, 2000: <a href="http://Britannica.com" target="_blank">http://Britannica.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Steedman, I., Marx, <i>Sraffa y el problema de la transformaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, FCE, 1985, pp. 166.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Roemer, J. E., "Introducci&oacute;n", en Roemer , J. E. (comp.), <i>El marxismo: una perspectiva anal&iacute;tica</i>, M&eacute;xico, FCE, 1989, pp. 8.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> MacEwan, A., "Why Are We Socialists and Marxists After All This", <i>The Socialist Register</i>, 1990, pp. 311&#45;327.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Laibman, D., <i>Value Technical Change and Crisis</i>, Nueva York, M. E. Sharpe Inc., 1992, cap. 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6 Howard, M. C. y King, J. E., <i>A History of Marxian Economics</i>, vol. II. 1929&#45;1990, Londres, MacMillan, 1992, pp. 283. Howard y King reconocen que la contundente frase fue acu&ntilde;ada por Joan Robinson.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Elster, J. J., <i>Una introducci&oacute;n a Karl Marx</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1991, pp. 66.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Idem</i>, pp. 63.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Elster afirma que la teor&iacute;a del valor trabajo supone que los precios son proporcionales al trabajo incorporado, para ello dicha teor&iacute;a ignora cuestiones como la desigualdad en la proporci&oacute;n del valor de los medios de producci&oacute;n empleados en industrias distintas, diferencias en la calificaci&oacute;n de los trabajos empleados; etc&eacute;tera. "Al introducir todas estas complicaciones en nuestro relato la teor&iacute;a del valor trabajo se hace dif&iacute;cil de defender o hasta de formular coherentemente." (Elster, <i>op. cit</i>, pp. 67). Esta cr&iacute;tica apareci&oacute; ya en el trabajo de Bohm&#45;Bawerk, "La conclusi&oacute;n del sistema de Marx", en <i>Econom&iacute;a burguesa, econom&iacute;a socialista</i>, Sweezy, P. (editor de Cuadernos de Pasado y Presente 49, C&oacute;rdoba Argentina, pp. 29&#45;127.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Walras se&ntilde;ala claramente que la teor&iacute;a econ&oacute;mica no tiene qu&eacute; ver con el incremento de los ingresos de las personas o el gobierno (en clara alusi&oacute;n a los prop&oacute;sitos de la Econom&iacute;a Pol&iacute;tica preconizados por Smith), sino s&oacute;lo con la b&uacute;squeda de "verdades cient&iacute;ficas puras" ( Walras, L. <i>Elements of Pure Economics</i>, Augustus M. Kelly Pub., EU, 1977, pp. 52). Esta idea es una constante del pensamiento convencional, v&eacute;ase por ejemplo la distinci&oacute;n presente en muchos manuales econ&oacute;micos modernos entre "ciencia positiva" y "ciencia normativa".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Smith, A., <i>op. cit.</i> p. 34.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Carta de Ricardo a Say del 18&#45;VIII&#45;1815, en Ricardo, D. <i>Obras y Correspondencia</i>, vol. III, FCE, M&eacute;xico 1963, pp. 163&#45;164.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Marshall, A., "Remedios para las fluctuaciones de los precios", en <i>Obras escogidas</i>, FCE, M&eacute;xico, 1978, pp. 39.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> <i>Idem</i>, pp. 43.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> <i>Idem</i>, 44.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> <i>Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Las UDI son exactamente las unidades marshallianas, pues son unidades monetarias de cuenta cuya equivalencia en pesos mexicanos la determina la inflaci&oacute;n. Despu&eacute;s de la crisis de 19941995 los bancos obligaban a sus deudores a firmar nuevos contratos de sus deudas en UDI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> En marzo de 1999 el &iacute;ndice de precios para todas las materias primas b&aacute;sicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) era 75.2 con base 1990 = 100. Datos tomados del sitio <i>web</i> del FMI: <a href="http://www.imf.org/external/np/res/commod/index.htm, el 27/IV/1999" target="_blank">http://www.imf.org/external/np/res/commod/index.htm, el 27/IV/1999</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>  En <i>Producci&oacute;n de mercanc&iacute;as por medio de mercanc&iacute;as</i>, P. Sraffa define una mercanc&iacute;a patr&oacute;n que es un vector propio de la matriz de coeficientes t&eacute;cnicos que sirve para comprender los movimientos de precios sin considerar el cambio t&eacute;cnico. Sraffa, P., <i>Producci&oacute;n de mercanc&iacute;as por medio de mercanc&iacute;as</i>, Barcelona, Ed Oikos&#45;Tau, 1965.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Mandel, E., "La teor&iacute;a del valor y el capitalismo monopolista", en <i>Ensayos sobre el neocapitalismo</i>, M&eacute;xico, Era, 1971, pp. 36&#45;51.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Baran, P. y Sweezy, P., <i>El capital monopolista</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1976, pp. 61.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> <i>Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Foster, J. B., "Monopoly capital at the turn of the millennium", <i>Monthly Review</i>, vol. 51, abril de 2000, pp. 1&#45;18.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Llebling, H., <i>US</i> <i>Corporate Profitability and Capital Formation (Are Rates of Return Sufficient),</i> Pergamon Press, EU, 1980. V&eacute;ase tambi&eacute;n este tema discutido en numerosos trabajos, por ejemplo: Gigliani, G. Gigliani, G., "La globalizaci&oacute;n y la fragmentaci&oacute;n social", <i>Herramienta</i> primavera&#45;verano 1997, pp 139&#45;146. Tambi&eacute;n Dumenil, G y Levy, D. Dumenil, G y Levy, D., "The Profit Rate:Where and How Much Did it Fall ? Did it Recover? (USA 1948&#45;1997)", versi&oacute;n 28/XII/1999, CEPREMAP, Paris: <a href="http://www.cepremap.cnrs.fr/levy/" target="_blank">http://www.cepremap.cnrs.fr/levy/</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Ve&aacute;se Bonefeld, W., "Notes on Competition, Capitalist Crisis and Class", <i>Historical Materialism,</i> n&uacute;m. 5, invierno de 1999, pp. 5&#45;28. Callinicos, A. "Capitalism, on Competition and Profits: A Critique of Robert Brenner Theory of Crisis", <i>Historical Materialism,</i> n&uacute;m. 4, verano de 1999, pp. 9&#45;32.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Dum&eacute;nil, G. y L&eacute;vy, D., "Brenner on Distribution", <i>Historical Materialism</i>, n&uacute;m. 4, verano de 1999, pp. 73&#45;94.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Blaug, M., <i>Teor&iacute;a econ&oacute;mica de Ricardo</i>, Espa&ntilde;a, Ayuso, s. f., pp. 248. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Scrope, G. P., en <i>Quaterly Review</i>, 1831, cit. por Blaug, <i>op. cit.</i>, p. 249, resaltado nuestro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Smith, M., "The Necessity of Value Theory: Brenner's Analysis of the 'Long Downturn' and Marx's Theory of Crisis", <i>Historical Materialism</i>, n&uacute;m. 4, verano de 1999, pp. 149&#45;169.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> <i>Idem</i>, pp. 157.</font></p>      ]]></body><back>
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