<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-7742</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Política y cultura]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Polít. cult.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-7742</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-77422010000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la Independencia a la Revolución: la liturgia mexicana oficial y el ejército]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carrillo Luvianos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mario Alejandro]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco Departamento de Política y Cultura]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<numero>33</numero>
<fpage>1</fpage>
<lpage>24</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-77422010000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-77422010000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-77422010000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Carpeta gr&aacute;fica</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De la Independencia a la Revoluci&oacute;n: la liturgia mexicana oficial y el ej&eacute;rcito</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Alejandro Carrillo Luvianos*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#150;investigador en el Departamento de Pol&iacute;tica y Cultura, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Fotograf&iacute;as del Archivo A. Carrillo, integrado por m&aacute;s de quinientos mil negativos que comprenden la historia de M&eacute;xico desde la d&eacute;cada de 1940 hasta comienzos del presente siglo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cien a&ntilde;os juntos, despu&eacute;s de haber salido de Dolores Hidalgo por el entonces dif&iacute;cil camino carretero y de cabalgaduras y petanes que conduc&iacute;a a San Miguel el Grande, el indisciplinado pero compacto grupo de los primeros insurgentes que se lanzaban a la lucha por la libertad de la patria, desfilaron en honor de los mismos y de los h&eacute;roes que con posterioridad surgieron de la guerra de Independencia, diez mil hombres del ej&eacute;rcito de M&eacute;xico aut&oacute;nomo, libre y pacificado, por las modernas y populosas avenidas y calles de la hoy capital de la Rep&uacute;blica y que en aquella &eacute;poca lo fue de la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este p&aacute;rrafo, el peri&oacute;dico <i>El Tiempo Ilustrado </i>iniciaba la cr&oacute;nica de los festejos del centenario de las fiestas patrias el 17 de septiembre de 1910. Dos meses despu&eacute;s, otros insurgentes &#151;junto con otro indisciplinado pero compacto grupo&#151; demoler&iacute;an el M&eacute;xico "aut&oacute;nomo, libre y pacificado" basado en el orden porfirista, invadiendo "las modernas y populosas avenidas y calles", expulsando de la capital de la Rep&uacute;blica y del pa&iacute;s a Porfirio D&iacute;az.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el estallido de la Revoluci&oacute;n se abri&oacute; paso el M&eacute;xico moderno. El pa&iacute;s que poco a poco iba adentr&aacute;ndose en la urbanizaci&oacute;n encontraba nuevas formas de ser, de divertirse. Las festividades c&iacute;vicas fueron tomando su lugar paulatinamente, en particular las vinculadas a la conmemoraci&oacute;n de la Independencia y la Revoluci&oacute;n; acontecimientos celebrados con desfiles donde se demostraba la fuerza de las instituciones civiles (20 de noviembre) y militares (16 de septiembre).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los desfiles, tanto civiles como militares mostraban la disciplina, integraci&oacute;n, fuerza y sujeci&oacute;n al poder presidencial. En el evento principal, el momento m&aacute;s significativo era cuando saludaban o realizaban los ejercicios m&aacute;s arriesgados al pasar frente al balc&oacute;n presidencial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 16 de septiembre y el 20 de noviembre, el presidente, junto a los principales miembros del gabinete &#150;sobresal&iacute;an los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina&#150;, contemplaban el desfile que se desarrollaba a sus pies, serios, saludando de vez en cuando a alg&uacute;n contingente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos siglos despu&eacute;s la paradoja de la historia vincula estos dos festejos centenarios. La ritualidad c&iacute;vica del M&eacute;xico del siglo pasado encontr&oacute; en los acontecimientos y personajes de la guerra de Independencia y de la Revoluci&oacute;n de 1910, la materia prima para construir sus principales soportes. La mitolog&iacute;a c&iacute;vica posrevolucionaria tom&oacute; su lugar al lado de la religiosa y, juntas, marcaron las pautas festivas de los mexicanos, sus d&iacute;as libres, sus momentos de celebraci&oacute;n, los d&iacute;as permitidos para salir a las calles masivamente oficializ&aacute;ndose los ritos. Las grandes concentraciones &#150;fuera de las oficiales&#150; eran peligrosas e ilegales, sujetas al escrutinio policiaco y a la represi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacimiento de esta ritualidad obedec&iacute;a a la sempiterna recreaci&oacute;n que los distintos reg&iacute;menes han hecho de s&iacute; mismos a lo largo de la historia de la humanidad, a su inter&eacute;s por la construcci&oacute;n del espejo en el que se quer&iacute;an ver y a los diferentes rostros que trataban de resaltar. El mecanismo de construcci&oacute;n fue, a grandes rasgos, el siguiente: se seleccionaba una fecha que denotara un hecho o acontecimiento del cual pudiera derivarse una lecci&oacute;n o un v&iacute;nculo significativo entre actores hist&oacute;ricos; se le atribu&iacute;a un significado, destacando las aristas que expresaban con mayor precisi&oacute;n lo que se quer&iacute;a resaltar; se dise&ntilde;aba un acto o actos, ceremonias, y se le atribu&iacute;a una magnitud e intensidad al festejo. Tambi&eacute;n se escog&iacute;a a los actores involucrados y excluidos en los rituales, adem&aacute;s de elegir la sede donde se llevar&iacute;a a cabo la ceremonia, se erig&iacute;an monumentos y se poblaba el pante&oacute;n institucional con los nombres de los involucrados.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en la &eacute;poca del partido oficial omnipotente se fueron construyendo las fiestas c&iacute;vicas, diferenci&aacute;ndose de acuerdo con dos aspectos de su conformaci&oacute;n. A unas, se les daba un sesgo m&aacute;s directamente laudatorio en relaci&oacute;n con ciertos aspectos del r&eacute;gimen pol&iacute;tico construido por la familia revolucionaria; con todos sus excesos, sobre todo las que se organizaban para resaltar la supremac&iacute;a del presidente de la Rep&uacute;blica sobre los dem&aacute;s actores. Por otro lado, aquellas promovidas para subrayar la vinculaci&oacute;n&#150;sujeci&oacute;n de las clases trabajadoras con el gobierno en turno. Finalmente, aquellas que, aunque ten&iacute;an el mismo tono, hac&iacute;an &eacute;nfasis en aspectos institucionales que le daban soporte al r&eacute;gimen, como la cosmogon&iacute;a creada alrededor de la Constituci&oacute;n y el ej&eacute;rcito, que reconoc&iacute;an aspectos significativos del orden, aunque la Constituci&oacute;n fuera violentada recurrentemente y el ej&eacute;rcito fuera utilizado para reprimir a muchos movimientos populares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alrededor del ej&eacute;rcito se fueron construyendo muchas de estas fiestas c&iacute;vicas, unas veces festejando a la instituci&oacute;n castrense directamente, otras contando con su presencia como garante de las instituciones y s&iacute;mbolos patrios y, otras m&aacute;s, como parte fundamental de la institucionalidad del r&eacute;gimen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ej&eacute;rcito fue rodeado de oropel y se le otorg&oacute; un primer&iacute;simo puesto en los rituales patrios, mientras que a la par se les regresaba a los cuarteles, se les conculcaban prerrogativas y puestos pol&iacute;ticos obtenidos por las armas, y se les colocaba en un lugar institucional "conveniente". Quiz&aacute; uno de los aciertos m&aacute;s importantes del r&eacute;gimen pol&iacute;tico que surge de la Revoluci&oacute;n haya sido, precisamente, desprenderse de la tutor&iacute;a de las fuerzas armadas para dirimir reyertas y otorgarles un estatuto particular dentro del r&eacute;gimen que lo sujetaban a la autoridad civil.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del 16 de septiembre, otras fechas fueron vinculadas a la construcci&oacute;n de la visi&oacute;n oficial de las fuerzas armadas. Los acontecimientos a los que hac&iacute;an referencia fueron extra&iacute;dos de pasajes de la Independencia y de la Revoluci&oacute;n. As&iacute; se hizo, entre otros, con el D&iacute;a del Ej&eacute;rcito, el de la Marina, el D&iacute;a de la Bandera y con el de la Marcha de la Lealtad. Cada conmemoraci&oacute;n &#150;con un significado propio&#150; recalcaba un aspecto significativo de la condici&oacute;n y atribuciones que los militares deb&iacute;an tener en el "R&eacute;gimen de la Revoluci&oacute;n".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos acciones de la autoridad civil, ambas de Venustiano Carranza, son tomadas en cuenta para instaurar el D&iacute;a del Ej&eacute;rcito (19 de Febrero) y el de la Marina (1 de junio). El primero conmemora el decreto expedido en 1913, en el que Carranza &#151;entonces gobernador de Coahuila&#151; desconoci&oacute; a Victoriano Huerta, quien mediante una asonada militar <i>hab&iacute;a </i>tomado el poder en la Ciudad de M&eacute;xico. Adem&aacute;s, en ese decreto, el Congreso del Estado otorgaba a Carranza facultades extraordinarias para crear contingentes militares que preservaran el orden constitucional. Esta conmemoraci&oacute;n subraya la supremac&iacute;a de las iniciativas del poder civil sobre el militar y la conservaci&oacute;n del orden constitucional como valor supremo de cualquier acci&oacute;n. Por su parte, el D&iacute;a de la Marina recuerda otro decreto de Carranza firmado en 1917, mediante el cual se nacionalizaba la Marina mexicana y se se&ntilde;alaba que tanto los oficiales como la tripulaci&oacute;n ten&iacute;an que ser s&oacute;lo mexicanos. En este festejo, se resalta la rector&iacute;a de los gobiernos mexicanos sobre sus fuerzas armadas como otro de los valores supremos fundamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el D&iacute;a de la Bandera se instaur&oacute; en conmemoraci&oacute;n del aniversario de la firma del Plan de Iguala, proclamado por Agust&iacute;n de Iturbide y Vicente Guerrero, el 24 de febrero de 1821. En ese plan, adem&aacute;s de declarar la Independencia de M&eacute;xico, se ped&iacute;a a los distintos contingentes independentistas integrarse en un solo ej&eacute;rcito, el Ej&eacute;rcito Trigarante. La idea de integraci&oacute;n en un solo mando de los diversos contingentes se encuentra en este acto, adem&aacute;s de considerar al ej&eacute;rcito como salvaguarda institucional y garante de los s&iacute;mbolos patrios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, otro de los festejos vinculados claramente con el ej&eacute;rcito y los h&eacute;roes de la Revoluci&oacute;n, es el d&iacute;a de la Marcha de la Lealtad, ceremonia de alcance principalmente castrense que se festeja el 9 de febrero. Ese d&iacute;a, pero en 1913, Francisco I. Madero, escoltado por cadetes del Colegio Militar, se traslada del Castillo de Chapultepec al Palacio Nacional, para enfrentar la asonada militar iniciada ese d&iacute;a y que concluir&iacute;a d&iacute;as despu&eacute;s con su muerte. Los cadetes del Colegio Militar, a contracorriente de los militares sublevados, decidieron mantenerse dentro del orden constitucional y salvaguardar las autoridades leg&iacute;timamente elegidas. Este hecho se eligi&oacute; para recalcar uno de los valores que deben tener m&aacute;s en consideraci&oacute;n las fuerzas castrenses: el de la lealtad a las instituciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Discursos como el del secretario de la Defensa Nacional para conmemorar el XCIV Aniversario de la Marcha de la Lealtad, frente al presidente Felipe Calder&oacute;n, ejemplifican el esp&iacute;ritu de esta ceremonia:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lealtad no es una p&aacute;gina solitaria sino el compendio que distingue la virtud de las fuerzas armadas. As&iacute; debe ser, para que la Rep&uacute;blica sea ley, justicia, armon&iacute;a y prosperidad. Los soldados de M&eacute;xico hemos sido forjados en la cultura de la lealtad. De esa lealtad nos nutrimos en los planteles militares y se fomenta y alienta en todas las unidades y con nuestros hermanos de la Fuerza A&eacute;rea y la Armada. La historia nos lo dicta, nuestro esp&iacute;ritu la recomienda y las leyes la exigen.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La carpeta fotogr&aacute;fica que se presenta muestra c&oacute;mo se organiza el ceremonial posrevolucionario en torno a las fuerzas militares. En casi todas las fotograf&iacute;as la imagen principal es la del presidente de la Rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres conjuntos de fotograf&iacute;as componen esta carpeta. En el primero vemos al presidente en turno como el comandante supremo del Ej&eacute;rcito, posando con los mandos superiores de las fuerzas castrenses o supervisando las tropas, unas veces investido con el uniforme militar, como L&aacute;zaro C&aacute;rdenas (1934&#150;1940), otras, vestido de civil, como lo muestra la segunda fotograf&iacute;a, en la que el &uacute;ltimo presidente militar Manuel &Aacute;vila Camacho (1940&#150;1946) pasa revista a las tropas. En el siguiente par de im&aacute;genes nos encontramos a dos presidentes civiles en plena &eacute;poca pri&iacute;sta y en dos etapas muy distintas del dominio del partido oficial: en una, Jos&eacute; L&oacute;pez Portillo (1976&#150;1982) supervisa el armamento en la &eacute;poca de esplendor de los poderes presidenciales y, en la siguiente, Ernesto Zedillo (1994&#150;2000), viviendo la merma del poder, pasa revista al ej&eacute;rcito en el Z&oacute;calo de la Ciudad de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo conjunto de fotograf&iacute;as vemos al presidente de la Rep&uacute;blica &#150;en su funci&oacute;n de figura institucional fundamental&#150; encabezando distintas ceremonias. Cumpliendo el ceremonial en distintos actos y en distintas &eacute;pocas, nos encontramos tanto a Gustavo D&iacute;az Ordaz (1964&#150;1970) en el festejo del D&iacute;a del Ej&eacute;rcito, como a Carlos Salinas de Gortari (1988&#150;1994) en la celebraci&oacute;n del D&iacute;a de la Bandera, pasando por los festejos en honor a los Ni&ntilde;os H&eacute;roes y para conmemorar la Marcha de la Lealtad. Esta parte la cierra una fotograf&iacute;a de Luis Echeverr&iacute;a &Aacute;lvarez en una ceremonia de reconocimiento a soldados destacados de la tropa, subrayando el car&aacute;cter popular del ej&eacute;rcito.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercero y &uacute;ltimo conjunto de fotograf&iacute;as encontramos a la milicia en su despliegue m&aacute;s importante, el desfile del 16 de septiembre, conmemorando el D&iacute;a de la Independencia. Esa parada militar, adem&aacute;s de mostrar la disciplina y fortaleza del ej&eacute;rcito, constituye un acercamiento de un contingente militar de esa magnitud con los pobladores de la Ciudad de M&eacute;xico. En las fotograf&iacute;as con las que se cierra esta carpeta vemos tanto a los contingentes militares desfilar por las calles de la Ciudad de M&eacute;xico en 1981, como a la gente de la ciudad contemplando el desfile. En la &uacute;ltima fotograf&iacute;a en el balc&oacute;n principal de Palacio Nacional, el presidente Adolfo L&oacute;pez Mateos ve el desfile junto con los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, como lo hicieron todos los presidentes de la &eacute;poca de los reg&iacute;menes de la Revoluci&oacute;n, y como lo han hecho hasta ahora los presidentes panistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>***</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo parece suponer que la ritualidad impuesta por la clase pol&iacute;tica del ex partido oficial perdurar&aacute; a&uacute;n por muchos a&ntilde;os. La incapacidad de los nuevos sectores gobernantes panistas de imponer una nueva ritualidad se debe fundamentalmente a tres cuestiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera tiene que ver con la continuidad que ha presentado el r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano en su proceso de transformaci&oacute;n, que ha supuesto un relevo en el gobierno de una nueva clase pol&iacute;tica sin una ruptura evidente con el pasado, sin una diferenciaci&oacute;n clara de sus proyectos econ&oacute;mico&#150;pol&iacute;ticos y desenvolvi&eacute;ndose dentro de los c&aacute;nones institucionales heredados. Esto se ha manifestado en una carencia de hechos paradigm&aacute;ticos m&aacute;s all&aacute; de los electorales, en la inexistencia de reformas como v&eacute;rtices entre un r&eacute;gimen y otro nuevo, y en la creaci&oacute;n de instituciones que lo distingan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda se refiere a la pobreza de los liderazgos que han acompa&ntilde;ado a la nueva clase gobernante dentro del proceso de transici&oacute;n, privados de figuras con suficiente estatura para transformarse en &iacute;conos de veneraci&oacute;n nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pante&oacute;n institucional panista, igualmente, no cuenta con personajes que cumplan esa funci&oacute;n, lo que ha desembocado en que el reconocimiento a las aportaciones de, por ejemplo, sus l&iacute;deres fundacionales, se limite al hecho de escribir sus nombres con letras de oro en la C&aacute;mara de Diputados, a que les de un lugar en la Rotonda de los Hombres Ilustres, a que se les erija una estatua o que alguna calle sea bautizada con su nombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera es la permanencia determinante de la clase pol&iacute;tica pri&iacute;sta con claras posibilidades de veto, que obstaculiza el desmantelamiento y creaci&oacute;n de una nueva liturgia, por dos razones: primero, en tanto se oponen a su desmantelamiento, pues la cosmogon&iacute;a c&iacute;vica &#150;a&uacute;n vigente&#150; sirve de soporte a muchos de sus postulados, y en ella se encuentra un n&uacute;mero considerable de sus presupuestos fundacionales y de su legitimidad; en segundo lugar, se oponen a la creaci&oacute;n de nuevos mitos constitutivos del r&eacute;gimen, porque cualquier nueva reinvenci&oacute;n pasar&iacute;a necesariamente por una interpretaci&oacute;n antag&oacute;nica de ellos, donde el ex partido oficial se constituir&iacute;a como el obst&aacute;culo principal para alcanzar el nuevo paradigma orientador de toda la acci&oacute;n pol&iacute;tica: la democracia.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f1.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f2.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f3.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f4.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f5.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f6.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f7.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f8.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f9.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f10.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f11.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f12.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f13.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f14.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f15.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f16.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polcul/n33/a7f17.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Eric Hobsbawn habla de la "invenci&oacute;n de las tradiciones", como "un proceso de for&#150;malizaci&oacute;n y ritualizaci&oacute;n, caracterizado por la referencia al pasado, aunque s&oacute;lo sea mediante la imposici&oacute;n de reiteraci&oacute;n &#91;...&#93; &#91;es&#93; el conjunto de pr&aacute;cticas normalmente regidas por reglas aceptadas en forma expl&iacute;cita o impl&iacute;cita y de naturaleza ritual o simb&oacute;lica, que tiene por objeto inculcar determinados valores y normas de conducta mediante su reiteraci&oacute;n, lo que autom&aacute;ticamente implica la continuidad con el pasado. De hecho, toda vez que ello es posible, normalmente tienden a establecer la continuidad con un adecuado pasado hist&oacute;rico." Eric Hobsbawn, "La invenci&oacute;n de tradiciones", <i>Revista Uruguaya de Ciencia Pol&iacute;tica, </i>n&uacute;m. 4, Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica, Montevideo, 1990&#150;1991, pp. 97&#150;107.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6172283&pid=S0188-7742201000010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Discurso del secretario de la Defensa Guillermo Galv&aacute;n Galv&aacute;n, en la Ceremonia Conmemorativa del XCIV Aniversario de la Marcha de la Lealtad &#91;<a href="http://www.presidencia.gob.mx/prensa/presidencia/?contenido=28936" target="_blank">http://www.presidencia.gob.mx/prensa/presidencia/?contenido=28936</a>&#93;.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6172284&pid=S0188-7742201000010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hobsbawn]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["La invención de tradiciones"]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Uruguaya de Ciencia Política]]></source>
<year>1990</year>
<month>-1</month>
<day>99</day>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>97-107</page-range><publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Ciencia Política]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Galván Galván]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[XCIV Aniversario de la Marcha de la Lealtad]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
