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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ortega Cantero, N. (ed., 2004), <i>Naturaleza y cultura del paisaje</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Manuel Moll&aacute; Ruiz&#45;G&oacute;mez*</font></b></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">Fundaci&oacute;n Duques de Soria / UAM, Madrid, 221 p., ISBN 84&#45;7477&#45;920&#45;0</font></b></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Geograf&iacute;a. Universidad Aut&oacute;noma de Madrid</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En una &eacute;poca en la que cada vez con m&aacute;s frecuencia nos encontramos con trabajos "geogr&aacute;ficos" carentes de toda referencia espacial, resulta del mayor inter&eacute;s descubrir t&iacute;tulos como el que se presenta, donde un grupo de excelentes ge&oacute;grafos se enfrentan a uno de los grandes conceptos que a lo largo de la historia de nuestra disciplina m&aacute;s p&aacute;ginas y m&aacute;s pol&eacute;micas ha provocado, el paisaje. Porque, como dice el editor del libro en la nota preliminar, "Desde sus comienzos, a principios del siglo XIX, la geograf&iacute;a moderna vio en el acercamiento al paisaje uno de los modos m&aacute;s valiosos de descubrir el orden del mundo y el lugar que en &eacute;l le corresponde al hombre". La obra que se rese&ntilde;a, <i>Naturaleza y cultura del paisaje</i>, es resultado del seminario que, bajo el mismo t&iacute;tulo, se celebr&oacute; en Soria, entre los d&iacute;as 14 y 18 de julio de 2003. Ocho ponencias en las que se analiza el paisaje desde distintas perspectivas que nos llevan al nacimiento del concepto en el &aacute;mbito de la Geograf&iacute;a moderna, tanto en sus relaciones naturales como culturales, a distintos paisajes definidos como "mod&eacute;licos" por el editor, y a la situaci&oacute;n actual del concepto en la Geograf&iacute;a espa&ntilde;ola; para acabar con un ejemplo de paisaje canario, s&iacute;ntesis de buena parte de las formulaciones desarrolladas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nicol&aacute;s Ortega Cantero &#150;"Naturaleza y cultura en la visi&oacute;n geogr&aacute;fica moderna del paisaje" &#150;recorre, con su amplio conocimiento del tema, los or&iacute;genes del paisajismo moderno en el arte y en la ciencia. Descubierto por el movimiento rom&aacute;ntico, el paisaje tiene su conformaci&oacute;n conceptual desde la segunda mitad del siglo XVIII, bajo el impulso fundamental de autores como Rousseau, Saussure o Ramond. Y es precisamente el primero de ellos el que jugar&aacute; un papel muy destacado en la obra de pintores como Friedrich, Turner o Constable, entre otros, y que se continuar&aacute; a finales del XIX o principios del XX por Sisley, Carlos de Haes o Aureliano de Beruete. Pero tambi&eacute;n se reconoce esa influencia en los naturalistas, con las obras imprescindibles de Saussure sobre los Alpes o de Ramond sobre los Pirineos. En todos ellos aparece la monta&ntilde;a como paisaje por definici&oacute;n y <i>La Nueva Eloisa</i> como obra de referencia. El paisaje moderno, desde la nueva sensibilidad rom&aacute;ntica, adquiere su m&aacute;xima expresi&oacute;n geogr&aacute;fica en <i>Los Cuadros de la Naturaleza</i> de Humboldt, quien "demuestra sobradamente su capacidad para poner en pr&aacute;ctica, con criterio geogr&aacute;fico, los nuevos modos de ver y de valorar el paisaje promovidos por la modernidad rom&aacute;ntica".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "El orden natural del paisaje", Julio Mu&ntilde;oz Jim&eacute;nez camina con brevedad y precisi&oacute;n por los cambios que el concepto de paisaje va a tener desde las formulaciones humboldtianas hasta la situaci&oacute;n actual. Del "orden universal" o "armon&iacute;a del mundo" de los rom&aacute;nticos, se pasa al "orden natural" positivista &#150;la ciencia del paisaje&#150;, donde las dimensiones subjetivas o culturales pierden su dimensi&oacute;n. De ah&iacute;, con el desarrollo de la Ecolog&iacute;a, el paisaje incorpora el <i>g&eacute;nero de vida</i>, d&aacute;ndole una doble dimensi&oacute;n, natural y cultural &#150;la ecolog&iacute;a de paisajes&#150;. Bajo, en buena medida, la influencia de la Geograf&iacute;a sovi&eacute;tica, el paisaje se convierte en la ciencia del geosistema, en un paso m&aacute;s hacia la objetivaci&oacute;n del concepto, reducido, en palabras del autor, "a un sistema de componentes naturales en el que geomasas y geoenerg&iacute;as interact&uacute;an conforme a las leyes f&iacute;sicas y qu&iacute;micas en la superficie terrestre". Antes de finalizar con un balance del estado de la cuesti&oacute;n, Julio Mu&ntilde;oz nos explica las caracter&iacute;sticas del an&aacute;lisis integrado del paisaje, en lo que &eacute;l llama "el orden natural antropizado en las modernas corrientes de Geograf&iacute;a f&iacute;sica global".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las siguientes ponencias nos llevan al an&aacute;lisis de los paisajes "mod&eacute;licos". En la primera de ellas, Eduardo Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n &#150;"El paisaje de monta&ntilde;a. La formaci&oacute;n de un canon natural del paisajismo moderno" &#150; nos sumerge de golpe en la monta&ntilde;a. Si bien el texto de Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n es una historia que responde al t&iacute;tulo, lo que nos permite entender c&oacute;mo se fue fraguando ese canon, la realidad va m&aacute;s all&aacute;, convirti&eacute;ndose la historia en un reflejo de los sentimientos del autor hacia la monta&ntilde;a. Un viaje de los Alpes al Guadarrama que nos deja exhaustos, pero convencidos de que el, para algunos anticuado, entendimiento rom&aacute;ntico del paisaje &#150;con sus componentes cient&iacute;ficos, est&eacute;ticos, &eacute;ticos y art&iacute;sticos&#150; sigue vigente y lleno de vida en el siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Descubrimiento y conformaci&oacute;n hist&oacute;rica de los paisajes rurales" es el t&iacute;tulo de la ponencia de Antonio L&oacute;pez Ontiveros. Como &eacute;l mismo explica en las primeras l&iacute;neas, su an&aacute;lisis se centra en la Ilustraci&oacute;n, el Romanticismo y en el paisajismo de los inicios de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza; periodos que conoce con sobrada maestr&iacute;a. Y con esa maestr&iacute;a nos lleva por el complicado proceso de arrancar a unos y a otros unos paisajes, los rurales, que no tuvieron el valor que tuvo la monta&ntilde;a. Frente a esa idea tan divulgada sobre los viajeros ilustrados del XVIII como incapaces de apreciar la belleza de los lugares que recorren, y con el desarrollo de los "jardines paisaj&iacute;sticos", nos ofrece L&oacute;pez Ontiveros breves textos en los que se muestra la valoraci&oacute;n de lo &uacute;til y lo bello en los paisajes agrarios. Pero tambi&eacute;n rom&aacute;nticos e institucionistas, claramente enamorados de la naturaleza y de la monta&ntilde;a, tienen la sensibilidad suficiente como para conceptualizar lo rural. Y en el caso concreto de los viajeros rom&aacute;nticos que visitan Andaluc&iacute;a, los campos cultivados con productos "ex&oacute;ticos" y los cultivos de monta&ntilde;a tienen su lugar en las descripciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Josefina G&oacute;mez Mendoza &#150;"Paisaje y jard&iacute;n: la plasmaci&oacute;n de la idea de naturaleza"&#150;, gran conocedora de la historia forestal de Espa&ntilde;a, analiza el proceso de formaci&oacute;n de los jardines y lugares arbolados en la ciudad de Madrid, y en la que juega un papel fundamental el hecho de ser la capital del reino, por lo que se dar&aacute; una no siempre f&aacute;cil convivencia entre el poder central y la administraci&oacute;n local. Historia y Geograf&iacute;a para explicar c&oacute;mo la jardiner&iacute;a y el paisajismo se fueron desarrollando entre los sobresaltos de un periodo muy agitado de la vida pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Adem&aacute;s, hay una interesante aportaci&oacute;n sobre la llegada a Madrid de los conceptos de jard&iacute;n paisajista y jard&iacute;n ingl&eacute;s, as&iacute; como de las pol&eacute;micas surgidas entre los t&eacute;cnicos&#45;jardineros y los jardineros&#45;t&eacute;cnicos, hasta, ya en los primeros a&ntilde;os del siglo XX, la incorporaci&oacute;n por parte de los higienistas de la Sierra de Guadarrama como el aut&eacute;ntico "parque de Madrid".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ponencia de Francisco Quir&oacute;s Linares &#150;"El paisaje urbano en la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola moderna"&#150; tiene un arranque m&aacute;s pr&oacute;ximo en el tiempo. Son los a&ntilde;os treinta los del acercamiento de los ge&oacute;grafos espa&ntilde;oles a la Geograf&iacute;a urbana. Escribe Quir&oacute;s:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad empieza a ser discernida geogr&aacute;ficamente cuando empiezan a ser discernidos los espacios regionales, en cuanto la ciudad se halla inserta en esos espacios.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Especialista en temas urbanos, el autor hace, tras revisar los precedentes m&aacute;s pr&oacute;ximos de la Geograf&iacute;a urbana espa&ntilde;ola, un sint&eacute;tico y claro an&aacute;lisis de las aportaciones de la escuela de Casas Torres y de la obra de Manuel de Ter&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Valent&iacute;n Cabero Di&eacute;guez &#150;"El paisaje en la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola actual"&#150; abandona el an&aacute;lisis de los paisajes "mod&eacute;licos" para centrarse en la evoluci&oacute;n, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, del concepto de paisaje en la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. Con la visi&oacute;n integradora de los buenos ge&oacute;grafos de siempre &#150;cualidad hoy poco apreciada en la disciplina&#150;, Cabero hace un repaso de c&oacute;mo la ciencia del paisaje, con una modesta aportaci&oacute;n en la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, ha ido, sin embargo, desarroll&aacute;ndose y consiguiendo algunos frutos en defensa de nuestros paisajes. El paisaje se convierte en objeto de atenci&oacute;n desde disciplinas y ciencias muy diversas y, en ese &aacute;mbito, la Geograf&iacute;a tiene que recuperar su papel integrador:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis geogr&aacute;fico encuentra en esta triple convergencia (soporte f&iacute;sico, lugares con identidad cultural e innovaci&oacute;n del conocimiento y aprendizaje) un marco de reflexi&oacute;n sugerente de ense&ntilde;anza y de estudio que entronca de lleno con las tradiciones epistemol&oacute;gicas m&aacute;s s&oacute;lidas de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola y europea.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro concluye con un ejemplo concreto &#150;"Naturaleza, cultura y paisaje en las Islas Canarias: el ejemplo del bosque de Doramas"&#150; hecho por Guillermo Morales Matos y Daniel Mar&iacute;as Mart&iacute;nez. Con la brevedad que el espacio impone, los autores, tras una sucinta historia de ese lugar, seleccionan una serie de textos que dividen en dos grupos, uno que habla de los "or&iacute;genes de una visi&oacute;n m&iacute;tica e idealizada del bosque primigenio de Canarias" y, el otro, con el t&iacute;tulo "La aparici&oacute;n de una visi&oacute;n realista y nost&aacute;lgica".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, un excelente broche para un extraordinario trabajo que, como antes dec&iacute;a al hablar de uno de los autores, demuestra que el "anticuado" concepto de paisaje se mantiene vivo, al menos, en parte de la tradici&oacute;n geogr&aacute;fica espa&ntilde;ola. Tradici&oacute;n que se refleja tambi&eacute;n en la buena escritura de todos los autores. Otra de las cualidades que parecen haber ca&iacute;do en desuso.</font></p>      ]]></body>
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