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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><small>Rese&ntilde;as</small></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a Castillo. <i>Excurso y discurso en Bernal D&iacute;az del Castillo</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Emanuel Aguilar Villagr&aacute;n</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, 2012 (Biblioteca de Signos). 235 pp.</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa.</i> <a href="mailto:agviemanuel@gmail.com">agviemanuel@gmail.com</a>.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El seguimiento del cual es objeto la relaci&oacute;n cr&oacute;nica&#45;novela de caballer&iacute;as ha demostrado que hace falta m&aacute;s que el an&aacute;lisis reduccionista de los elementos cuantitativos que comparten ambos g&eacute;neros para comprenderla cabalmente. La relaci&oacute;n de pertenencia entre estos supera la visi&oacute;n del conquistador&#45;cronista, quien da cuenta de los acontecimientos y convivencia cotidianos. Cuando se trata, sobre todo, de un informe cuyo horizonte de expectativas supera la veracidad de la noticia de tales asuntos, se vuelve necesario un detallado estudio del problema. A la categ&oacute;rica negativa realizada por Beatriz Pastor, o a la imperiosa necesidad de Cacho Blecua y Catherine Poupeney&#45;Heart, en cuanto al reconocimiento de los recursos de ficci&oacute;n, temas, disposici&oacute;n narrativa, Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a Castillo propone, por lo menos, el estilo, el tono, la organizaci&oacute;n tem&aacute;tica, el vocabulario, por mencionar los m&aacute;s destacados a lo largo del estudio, ya no como fuentes germinales, sino de compartidas debido a la popularidad que gozaron ambos g&eacute;neros. En consecuencia, el an&aacute;lisis de la cr&oacute;nica de acontecimientos circunscriptos y de la tradici&oacute;n a la que se adscribe se sustenta a trav&eacute;s de una perspectiva historiogr&aacute;fica adecuada a los elementos estil&iacute;sticos vigentes en el siglo XVI. Sobre esta base se desarrolla la exposici&oacute;n de algunas variantes taxon&oacute;micas en <i>Excurso y discurso en Bernal D&iacute;az del Castillo</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, aunque estructurado en cinco apartados &#151;"El origen de una influencia" (15&#45;23), "La cr&oacute;nica" (25&#45;45), "La cr&oacute;nica de Indias" (47&#45;67), "Dos g&eacute;neros comunicados" (69&#45;113) y "La digresi&oacute;n y su uso en la <i>Historia verdadera de la conquista de Nueva Espa&ntilde;a</i>" (115&#45;219)&#151;, responde a dos n&uacute;cleos tem&aacute;ticos. El primero parte de la hip&oacute;tesis de que las cr&oacute;nicas de Indias y los libros de caballer&iacute;a "se nutren de ciertos modos espec&iacute;ficos narrativos predominantes en el siglo XVI, cuya realizaci&oacute;n depende &#91;...&#93; del tipo de texto para el que van a ser utilizados" (13). El segundo es al an&aacute;lisis sist&eacute;mico de los recursos ficcionales asimilados y que, articulados en la prosa bernaldina, dan cuenta de su calidad novelesca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los antecedentes que en este sentido se agradecen son las referencias a los g&eacute;neros &#151;forense y epid&iacute;ptico&#151; que convergen en los discursos de quienes presenciaron los acontecimientos de la Conquista. Herencias del medioevo: la tradici&oacute;n b&iacute;blica, f&aacute;bulas y el imaginario pagano, detr&aacute;s de los que existe una "intenci&oacute;n cristianamente pragm&aacute;tica" (27); el copioso y perdurable conocimiento de la materia caballeresca y los temas &eacute;picos en pluma de sus correspondientes autores, su influencia en la configuraci&oacute;n de determinados personajes y, en gran medida, en la intenci&oacute;n de los textos, lo que determina sus rasgos estil&iacute;sticos. Estos aspectos, que en un primer momento permiten la descripci&oacute;n sucinta de la taxonom&iacute;a &#151;<i>Cr&oacute;nicas</i> <i>Reales</i>, <i>Cr&oacute;nicas</i> <i>Particulares</i> y <i>Cr&oacute;nicas</i> <i>de acontecimientos circunscriptos</i>&#151;, dan cuenta del car&aacute;cter narrativo&#45;hist&oacute;rico de sucesos destacables que separan a Bernal de la funci&oacute;n instrumental o de gobierno, lo que caracteriza al g&eacute;nero, posibilitando la realizaci&oacute;n del sugerente contenido laudatorio en comparaci&oacute;n con estos precedentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, las caracter&iacute;sticas citadas para la cr&oacute;nica castellana &#151;incluso el criterio de autoridad y de imparcialidad no absoluta (25&#45;36)&#151; complican ofrecer una definici&oacute;n sint&eacute;tica del g&eacute;nero. Sin embargo, en la <i>Historia verdadera</i> coexisten una narraci&oacute;n cronol&oacute;gica y una di&eacute;gesis, por lo que situarla dentro del campo literario explica "la presencia de elementos de novelaci&oacute;n en las cr&oacute;nicas de Indias, con base en el inter&eacute;s de los cronistas por hacer referencia no solo a la realidad extratextual de sus narraratarios, sino a la realidad creada por la literatura de consumo popular, cuyo paradigma es la novela de caballer&iacute;as" (39).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los l&iacute;mites entre lo verdadero y lo veros&iacute;mil, patentes en la proximidad estil&iacute;stica de la prosa hist&oacute;rica, legal y sacra en el siglo XVI, conlleva a reconsiderar los registros de los <i>genera elocutionis</i> y el impulso que estos reciben gracias a la riqueza de figuras de pensamiento. Se debe destacar que "las cr&oacute;nicas de Indias tienen prop&oacute;sitos particulares que las alejan de la cr&oacute;nica oficial" (43), que prevalecen, ya que en su elaboraci&oacute;n discursiva existe un proceso de <i>amplificatio</i> ordenado cronol&oacute;gicamente que coadyuva a la exaltaci&oacute;n de la figura de Bernal. Por supuesto, no se trata de oponer la realidad textual a la extratextual. De modo que revelar la gran cantidad de paralelismos, elipsis, y acentuar el dinamismo dispuesto en variantes de <i>digresio</i>, es proponer una base de an&aacute;lisis firme para definir el car&aacute;cter novelesco de la cr&oacute;nica de Indias en dos sentidos. El que considera la intenci&oacute;n del texto y el relacionado con su calidad literaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto notable es la menci&oacute;n del despliegue editorial de otros g&eacute;neros como las novelas geogr&aacute;ficas y cartas, que contribuyen a acrecentar el desprestigio espa&ntilde;ol durante el reinado de Felipe II. Ya por ejemplo, Ram&iacute;rez Vidal, Alfonso Mendiola, Silvia Molloy, Pupo&#45;Walker y R&oacute;mulo D. Cabria proporcionan detalles sobre el origen y caracter&iacute;sticas del g&eacute;nero asociados con el discurso forense y epid&iacute;ptico que "se adaptan perfectamente a los datos y acontecimientos que los destinatarios quer&iacute;an escuchar" (51) dentro de la cosmovisi&oacute;n medieval de los <i>mirabilia</i>. En esencia, el instrumento de gobierno, asc&eacute;tico e hist&oacute;ricamente exacto converge con elementos ficcionales que ponen en tela de juicio su exactitud hist&oacute;rica y su finalidad pragm&aacute;tica. Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a asegura que "todos los atributos del Renacimiento del siglo XV ya existen desde el siglo XIII, por lo que es dif&iacute;cil que en el comportamiento de los conquistadores se expresaran valores renacentistas como algo distinto de la Edad Media" (66&#45;67) y, por otro lado, formalmente las cr&oacute;nicas de acontecimientos circunscriptos dif&iacute;cilmente pueden considerarse cr&oacute;nicas en el sentido estricto del g&eacute;nero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante las diferencias sustanciales entre la cr&oacute;nica de acontecimientos circunscriptos y otros subg&eacute;neros narrativos de car&aacute;cter forense, la l&iacute;nea de an&aacute;lisis de Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a exige hacer a un lado los elementos cuantitativos que aquella comparte con la novela de caballer&iacute;as. A la luz de estudios previos, dedicados a exponer las virtudes narratol&oacute;gicas de la novela, se vuelve contingente afirmar que existe en "las novelas de caballer&iacute;as una marcada influencia del estilo con el que se escrib&iacute;an los libros de viajes medievales &#91;...&#93;, pero a su vez incluyen &#91;...&#93; en otros textos de intenci&oacute;n testimonial &#91;...&#93; como las cr&oacute;nicas de Indias" (92). La intertextualidad no forma parte de un proceso aislado como lo ilustra la cercan&iacute;a entre la realidad y lo literario en la tradici&oacute;n postaristot&eacute;lica, sino que viene acompa&ntilde;ada de referencias hist&oacute;ricas, t&oacute;picos que aseguran la credibilidad del autor, y un horizonte de expectativas espec&iacute;fico. Es decir, gracias a los recursos estil&iacute;sticos de la &eacute;poca, se puede afirmar con Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a que, efectivamente, las aventuras contenidas en los libros de caballer&iacute;as no solo son cre&iacute;bles, sino reales. Y de acuerdo con tal noci&oacute;n el lector se encuentra, pues, en una zona de influencia compartida entre novela y cr&oacute;nica en tanto que "lo que hace inveros&iacute;miles a los libros de caballer&iacute;as sirv&#91;e&#93; para legitimar la verosimilitud de las cr&oacute;nicas" (95).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recursos compartidos: el t&oacute;pico de la falsa traducci&oacute;n, el orden de los acontecimeintos, la construcci&oacute;n de los personajes; el tono de las descripciones y la motivaci&oacute;n; las mismas caracter&iacute;sticas, en esencia, que Alfonso Mendiola apunta para los cantares de gesta, la novela y la prosa hist&oacute;rica, son en el an&aacute;lisis de Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a, lo que distingue el discurso de la ficci&oacute;n del hist&oacute;rico. La cr&oacute;nica de acontecimientos circunscriptos, distante de la Oficial de Indias en cuanto a objetividad, denota manipulaci&oacute;n en la informaci&oacute;n, con lo que se vuelve necesario no solo replantear los l&iacute;mites entre novela e historia, sino considerar la calidad del cronista&#45;expedicionario como historiador categ&oacute;rico, pues existen contrastes expl&iacute;citos. De esta manera los libros de caballer&iacute;as y las cr&oacute;nicas de Conquista construyen la imagen de sus personajes de acuerdo a una realidad coherente, transfigurada po&eacute;ticamente para destacar las virtudes del h&eacute;roe. El marco narrativo, por ejemplo, de las <i>Cartas de relaci&oacute;n</i> y la <i>Historia verdadera</i> muestran a los personajes como vasallos fieles siempre que intentan legitimar la empresa de la Conquista. El <i>Palmer&iacute;n</i> y las <i>Cartas de relaci&oacute;n</i> comparten el tono mesurado del estilo, relacionado con la armon&iacute;a y serenidad en el primero, y con la fidelidad y vasallaje en el segundo (110&#45;112). Sin embargo, en el caso de Bernal, no es la acci&oacute;n, la exaltaci&oacute;n de la belleza del h&eacute;roe ni la habilidad estrat&eacute;gica, sino la palabra escrita de tono jur&iacute;dico el modo en el que se pretende legitimar la escritura (111).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del estudio es el an&aacute;lisis puntual de seis diferentes tipos de digresi&oacute;n existentes en la <i>Historia verdadera</i>. Bajo la premisa de que Bernal escribe cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de sucedidos los acontecimientos con la finalidad de desmentir lo dicho por G&oacute;mara, una de las principales cualidades que se deben tener en cuenta para la consignaci&oacute;n de la prosa bernaldina al g&eacute;nero novelesco es el dinamismo y libertad que presta el recurso narrativo, primero a la memoria del autor, despu&eacute;s a la configuraci&oacute;n del texto y, por &uacute;ltimo, al efecto que tendr&aacute; el discurso en el lector. As&iacute;, las digresiones cumplen una funci&oacute;n espec&iacute;fica, por lo que "no deben ser consideradas de manera independiente, pues, igual que los <i>exempla</i>, su eficacia depende de su entorno textual" (113, 115&#45;116, 136).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es notable, en este sentido, que la intenci&oacute;n de correcci&oacute;n y precisi&oacute;n de datos, as&iacute; como la cr&iacute;ticas contenidas en la <i>Verdadera</i> est&eacute;n en funci&oacute;n de un "yo" narrativo que, por un lado, proporcione car&aacute;cter testimonial y, por tanto, verosimilitud al relato; y que, por otro, descubra la construcci&oacute;n de un personaje al que se superpone la figura autoral, su memoria afectiva, y continuas referencias intratextuales. Estos aspectos sobre los que abunda Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a, reencausan la narraci&oacute;n, organizan el texto y revelan la "conciencia escritural" (138). De tal manera, la digresi&oacute;n anticipa probables objeciones del lector y sirve como puente entre los temas y cap&iacute;tulos. Tales consideraciones desarrolladas en los apartados correspondientes a las "digresiones anal&eacute;pticas" (138&#45;150) manifiestan el disgusto de Bernal sobre ciertas desobligaciones de Cort&eacute;s; apoyan, consecuentemente, el an&aacute;lisis del proceso en el que las "digresiones correctivas" (150&#45;155), son muestra de la apelaci&oacute;n "a la ret&oacute;rica de la verdad y no de las palabras bien escogidas" (153) con que Bernal pretende desmentir a otros cronistas. Por otro lado, conviene se&ntilde;alar que el lector enfrenta "un modelo a escala de la cr&oacute;nica completa" (149), que al igual que el texto, &eacute;l abre con la alabanza hacia la figura de Cort&eacute;s, enfatiza sus hechos e influencia sobre sus inferiores y evoluciona hasta dar cabida a la ascensi&oacute;n de Bernal despu&eacute;s de la muerte de Cort&eacute;s. De este modo, tanto el relato marco, como los microrrelatos cierran la narraci&oacute;n, sustentando claramente las hip&oacute;tesis referentes al plano contextual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero ya sea presenciados o basados en fuentes cuya procedencia se justifica, la exhaustiva revisi&oacute;n de evidencias en Bernal, adem&aacute;s de dar cuenta del dinamismo de la tradici&oacute;n, posibilita la aseveraci&oacute;n de la reorganizaci&oacute;n de la realidad a trav&eacute;s de un complejo trasfondo en el que se perfilan distintos g&eacute;neros siempre bajo la preceptiva del <i>ars narrandi</i> del siglo XVI, y sobre de lo que, finalmente, Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a concluir&aacute;: si "los libros de caballer&iacute;as se hacen pasar por cr&oacute;nica o historias verdaderas, las cr&oacute;nicas de Indias utilizan regentes novelescos para reafirmar su discurso" (222).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las referencias textuales abundan en detalles, proporcionan dramatismo, realismo, inmediatez y suspenso a lo relatado, o perfilan la imagen de algunos personajes (173, 186&#45;188). Existen an&aacute;lisis precendentes que, por supuesto, cita acertadamente Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a como los de F. Maura y M. Glantz, quienes sit&uacute;an a la personaje hist&oacute;rica y literariamente como transmisor &#151;en el caso de Marina&#151; de cualidades espec&iacute;ficas a las figuras de Xaramillo y Cort&eacute;s (186&#45;188).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menci&oacute;n aparte necesita el motivo del presagio incluido en el romance citado durante el viaje de Cort&eacute;s, que despliega una copiosa revisi&oacute;n en la tradici&oacute;n literaria romanc&iacute;stica por parte de Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a. Las posibilidades narrativas hist&oacute;rico&#45;novelescas "dan cuenta de una serie de referencias tradicionales que si bien sumamente dif&iacute;ciles de rastrear documentalmente &#91;...&#93;, son innegables en el trasfondo del texto" (209). As&iacute;, la <i>anticipatio</i> ret&oacute;rica que se aplaza veintis&eacute;is cap&iacute;tulos en el texto de Bernal est&aacute; soportada por s&iacute;mbolos que permiten establecer una situaci&oacute;n de espejo. La nobleza espa&ntilde;ola frente a la propia de las tierras descubiertas, o bien, la analog&iacute;a del lugar en donde se lleva acabo la cacer&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el recurso con que el estudio revela la deuda del texto de Bernal con la refundici&oacute;n rimada del t&oacute;pico, desde su fijaci&oacute;n en la &eacute;pica castellana, tambi&eacute;n considera el asunto del conocimiento de autores cl&aacute;sicos &#151;sugerido por Gloria Chicote&#151;; entre los que Jes&uacute;s Eduardo Garc&iacute;a incluye <i>El libro del conde Lucanor</i>, <i>Los siete infantes de Salas</i>, la <i>Primera cr&oacute;nica general</i>; la <i>Cr&oacute;nica de 1344</i> y la <i>Interpolaci&oacute;n de la tercera cr&oacute;nica general</i> (202, 210, 214).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, el presente estudio invita a la revisi&oacute;n de un corpus bajo una perspectiva que pone en tela de juicio la equivocada idea de que la <i>Verdadera</i> cumpli&oacute; con una funci&oacute;n instrumental debido a la consignaci&oacute;n de datos ver&iacute;dicos o a su car&aacute;cter testimonial; abre nuevas posibilidades de an&aacute;lisis: construcci&oacute;n de personajes, afectaciones de la memoria y recreaci&oacute;n de recuerdos, identificaci&oacute;n de protag&oacute;nicos y, por &uacute;ltimo, el car&aacute;cter medieval de las cr&oacute;nicas de acontecimientos circunscriptos, dentro de las que se hallan el texto de G&oacute;mara, el del padre Las Casas, los de Cort&eacute;s y Cabeza de Vaca.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Emanuel Alejandro Aguilar Villagr&aacute;n.</b> Licenciado en Letras Hisp&aacute;nicas por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa. Ha participado en congresos como ponente y organizador: VI Encuentro nacional de estudiantes de literatura y ling&uuml;&iacute;stica (ENELL 2008); organizador: X Congreso estudiantil de Cr&iacute;tica e Investigaci&oacute;n Literaria (Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa. 2009); Noveno Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura y Ling&uuml;&iacute;stica: El Canon de Occidente (2011). Ha publicado en la revista <i>Literatura Mexicana</i> (IIFL&#45;UNAM), <i>Signos Literarios</i> (UAM&#45;I), <i>Revista Destiempos</i> (Grupo Destiempos).</font></p>      ]]></body>
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