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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Luisa Paré y Tajín Fuentes. Gobernanza ambiental y políticas públicas en Áreas Naturales Protegidas: lecciones desde los Tuxtlas]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Université de Montréal Département d'Anthropologie ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luisa Par&eacute; y Taj&iacute;n Fuentes. <i>Gobernanza ambiental y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en &Aacute;reas Naturales Protegidas: lecciones desde los Tuxtlas </i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Beaucage*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, IIS&#150;UNAM , 2007, 263 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* D&eacute;partement d'Anthropologie, Universit&eacute; de Montr&eacute;al, Montr&eacute;al (Qu&eacute;bec), Canad&aacute;</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace a&ntilde;os que la antropolog&iacute;a ha desarrollado una dimensi&oacute;n ambiental, tanto en sus estudios etnogr&aacute;ficos sobre sociedades ind&iacute;genas y campesinas como en sus perspectivas te&oacute;ricas. Pocas veces, sin embargo, ha ampliado su perspectiva para incluir en el objeto de estudio las intervenciones del Estado y de las organizaciones no gubernamentales a pesar de la importancia de su papel en la din&aacute;mica econ&oacute;mica, social y ecol&oacute;gica de los grupos estudiados. El an&aacute;lisis detallado de esas intervenciones, con sus contradicciones, es precisamente el objetivo que se fijan de entrada Par&eacute; y Fuentes, tomando como base de estudio un &ldquo;&Aacute;rea Natural Protegida&rdquo;, la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas (Rebiotux) en el sur de Veracruz, que llevan a&ntilde;os estudiando. Ese an&aacute;lisis exigi&oacute; a&ntilde;adir a la ecolog&iacute;a los campos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, y articular los niveles local, estatal y nacional. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bien se conoce la intervenci&oacute;n agraria del Estado mexicano, que tiene un siglo de historia y tuvo importantes impactos ambientales, generalmente no deseados. En cambio, fuera de (merecidas) denuncias, no se ha estudiado tanto su intervenci&oacute;n ambientalista, tan antigua como la otra y que tom&oacute; hist&oacute;ricamente varias formas, entre otras los parques nacionales, las reservas de la Biosfera y las &Aacute;reas Naturales Protegidas, como la de los Tuxtlas. A partir de la d&eacute;cada de 1990, bajo la presi&oacute;n de grupos internacionales, pero sobre todo bajo la presi&oacute;n interna de una opini&oacute;n p&uacute;blica, de organizaciones campesinas e ind&iacute;genas y de grupos acad&eacute;micos cada vez m&aacute;s preocupados por el acelerado deterioro ambiental del pa&iacute;s, se formula un concepto, el de Reserva de la Biosfera. Si bien este concepto retoma la idea de conservar ecosistemas representativos y su contenido gen&eacute;tico, se acepta que alrededor de una <i>zona n&uacute;cleo </i>(la menos perturbada por la actividad humana) exista una <i>zona de amortiguamiento</i>, donde se desarrolla una actividad productiva humana sustentable que tambi&eacute;n hay que conservar, mejorando aun las condiciones de vida de los habitantes. Para ello, se escogieron tres regiones prioritarias, la Monta&ntilde;a de guerrero, la Chinantla (Oaxaca) y los Tuxtlas (Veracruz).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo la direcci&oacute;n de la secretar&iacute;a de Medio ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap) aparecen (y desaparecen) numerosos programas e instancias entre los cuales resaltan el Programa de Desarrollo Regional sustentable (Proders) y el programa de Manejo Integrado de Ecosistemas (MIE). Su postulado b&aacute;sico es que la l&oacute;gica ambiental es conciliable con la l&oacute;gica econ&oacute;mica. Se supone tambi&eacute;n que los objetivos de esa pol&iacute;tica ser&iacute;an compatibles con los intereses de los actores locales, que participar&iacute;an, agrupados en "consejos asesores" (CA) y responsables, entre otras cosas, del "Diagn&oacute;stico Rural Participativo", punto de partida del programa regional. Puesto que no se trata s&oacute;lo de permitir que los humanos all&iacute; asentados puedan continuar su modo de vida (constituyendo una especie de <i>parque etnol&oacute;gico</i>), sino que puedan mejorar sus condiciones de vida seg&uacute;n sus propios valores (lo que se llam&oacute; <i>etnode&#150;sarrollo</i>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en el caso de los Tuxtlas, esos lindos principios chocaron r&aacute;pidamente con la realidad del poder y con una situaci&oacute;n local compleja, fruto de decenios de pol&iacute;ticas err&aacute;ticas. En esta regi&oacute;n monta&ntilde;osa, ecol&oacute;gicamente muy rica, la biodiversidad se ha visto puesta en jaque por olas de colonizaci&oacute;n que impusieron un modelo ganadero extensivo, generando grandes desmontes y la degradaci&oacute;n consecuente del ecosistema, a diferencia de la agricultura milpera anterior de los campesinos nahuas y popolucas. El an&aacute;lisis de la din&aacute;mica regional, desde 1950 a la fecha, muestra la incoherencia de las pol&iacute;ticas federal y estatal, que siempre antepusieron el <i>crecimiento </i>econ&oacute;mico a corto plazo (llamado de manera equivocada <i>desarrollo</i>) a las preocupaciones por el medio ambiente, como lo atestiguan los incesantes traslados de la protecci&oacute;n ambiental de una dependencia a otra y el fomento paralelo de los desmontes para la ganader&iacute;a, y "cultivos&#150;estrellas", como la palma africana y el eucalipto. El estado veracruzano, por su parte, empez&oacute; a operar en la misma zona desde la d&eacute;cada de 1990, dizque para luchar contra la deforestaci&oacute;n y elaborar su propio plan (Proditux), sin coordinaci&oacute;n con las instituciones federales. Tambi&eacute;n se pretende contar con la participaci&oacute;n campesina, asegurando a las comunidades que podr&aacute;n aprovechar el bosque "en forma sustentable". Pero nunca llegan los permisos de explotaci&oacute;n&hellip; Detr&aacute;s de los atrasos y las incoherencias burocr&aacute;ticas se esconden fuertes intereses econ&oacute;micos, de las empresas ganaderas y forestales, que presionaron a las autoridades para que no se ponga fin a sus lucrativas actividades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas agrarias federales ten&iacute;an como objetivo oficial atenuar la presi&oacute;n demogr&aacute;fica sobre la tierra y sobre los recursos, pero no lograron sino fragmentar y debilitar a&uacute;n m&aacute;s el ecosistema forestal, remplaz&aacute;ndolo por pastos y plantaciones que no eran ni rentables ni sustentables; as&iacute;, s&oacute;lo consiguieron fomentar la emigraci&oacute;n creciente de los j&oacute;venes hacia la ciudad y el extranjero. En otras palabras, se destruy&oacute; el medio ambiente en nombre de actividades econ&oacute;micas destinadas al fracaso. Cuando el gobierno estatal entra en el escenario, se plantea como objetivo la conservaci&oacute;n del ecosistema, pero sin proponer alternativas econ&oacute;micas a los desmontes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1996, bi&oacute;logos y antrop&oacute;logos mexicanos forman en la regi&oacute;n una organizaci&oacute;n no gubernamental, el Proyecto sierra de santa Marta (PSSM). Actuando en cooperaci&oacute;n con agencias federales e investigadores canadienses, elabora un plan de acci&oacute;n cuya base es la apropiaci&oacute;n de las iniciativas de conservaci&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n local. Su apuesta era "hacer compatibles las necesidades y expectativas de la poblaci&oacute;n con la importancia de conservar la biodiversidad" (p. 62). Al pensamiento m&aacute;gico anterior lo sustituye la idea fundamental de que la preservaci&oacute;n del medio ambiente implica un costo incremental que debe ser asu mido por los poderes p&uacute;blicos. Para conformar las dos grandes zonas n&uacute;cleo (los bosques del volc&aacute;n de Santa Marta y San Mart&iacute;n Pajapan), el PSSP se opone al mecanismo cl&aacute;sico de la expropiaci&oacute;n (que crea fuertes antagonismos), proponiendo m&aacute;s bien la adhesi&oacute;n voluntaria de los ejidatarios y la anulaci&oacute;n de los ejidos no ocupados. En la reserva se articular&iacute;an zonas de protecci&oacute;n propiamente dicha (sin explotaci&oacute;n), zonas de recuperaci&oacute;n y zonas de extracci&oacute;n sustentable (p. 63). Para asociar a la poblaci&oacute;n local con el proyecto, se realizan procesos comunitarios de reflexi&oacute;n sobre su medio ambiente y se les incita a elaborar planes locales de desarrollo sustentable, como cafetales bajo sombra, cultivo de la palma camedor y de la vainilla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en el mismo a&ntilde;o (1996), ignorando estos esfuerzos y las propuestas concretas de los investigadores, centradas en la adhesi&oacute;n voluntaria de los campesinos, el gobierno de Veracruz propone la creaci&oacute;n de una reserva de tipo cl&aacute;sico en la zona, a base de expropiaciones "para limpiar las zonas monta&ntilde;osas de poblaci&oacute;n" (cit. p. 71). En realidad, la expropiaci&oacute;n de m&aacute;s de nueve mil hect&aacute;reas, que afect&oacute; a 250 propietarios, cre&oacute; una situaci&oacute;n ca&oacute;tica, con una comunidad expropia da totalmente, otras, parcialmente, mientras otras ve&iacute;an sus tierras de uso com&uacute;n apropiadas por el Estado sin compensaci&oacute;n alguna. El resultado global fue que la poblaci&oacute;n, a la que se quer&iacute;a implicar, se sinti&oacute; ajena la proceso y muchos se desinteresaron por completo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede decir que el resto de la monograf&iacute;a explora las m&uacute;ltiples consecuencias de estas contradicciones iniciales, a&ntilde;adi&eacute;ndoles las que surgen de la sucesi&oacute;n de ejecutivos federales y estatales, y que se traduc&iacute;an en promesas sin cumplir, interrupci&oacute;n de negociaciones, etc. la informaci&oacute;n que llegaba a los campesinos era contradictoria en cuanto al mero hecho de si eran expropiados f&iacute;sicamente o no, el precio pagado por hect&aacute;rea, etc. Por supuesto, no faltaron pescadores en esas aguas revueltas, como unos "empresarios" de Catemaco que se adue&ntilde;aron de tierras ejidales desinformando sobre las compensaciones reales que el gobierno ofrec&iacute;a, y alg&uacute;n "l&iacute;der" que cobr&oacute; cuotas enormes por tr&aacute;mites inexistentes. El proceso gener&oacute; profundas divisiones entre las comunidades y dentro de las mismas. Las autores las analizan y las relacionan con la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica diferenciada que opera en el campo. Por ejemplo, en el ejido Pen&iacute;nsula de Moreno, los peque&ntilde;os ganaderos no tienen prisa en resolver el conflicto (por los ingresos que sacan de sus potreros), mientras que los que tienen parcelas boscosas, privados de ingresos, quieren que terminen de una vez las negociaciones. El estancamiento permanente de las negociaciones puede inducir a un cambio total de estrategia, como en Miguel Hidalgo, donde una apertura inicial al uso alternativo del bosque se convirti&oacute; en la decisi&oacute;n colectiva del abandono de tierras a cambio de compensaciones elevadas. Una tercera posici&oacute;n la representa Mazumiapan, que sigue con un plan de uso sustentable del bosque (cultivos bajo sombra natural), asesorado por los t&eacute;cnicos de la reserva, a pesar de no haber resuelto nada con el gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros campesinos vieron parte de sus parcelas integradas a la zona n&uacute;cleo, donde se les prohibi&oacute; toda actividad extractiva o productiva sin compensaci&oacute;n alguna: lo vivieron como un despojo por parte del Estado. la situaci&oacute;n m&aacute;s complicada la tienen los campesinos cuyos derechos ejidales no hab&iacute;an sido reconocidos formalmente en el momento del decreto de expropiaci&oacute;n, como el asentamiento Nuevo M&eacute;xico: ignorados en las ofertas de compensaci&oacute;n, varios de ellos fueron aprehendidos y encarcelados por "delitos ambientales" (p. 92).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que el proceso real de creaci&oacute;n la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas produjo consecuencias ecol&oacute;gicas y sociales que discrepan mucho de la visi&oacute;n buc&oacute;lica que se asocia desde fuera a estos proyectos. A nivel <i>ambiental</i>, la delimitaci&oacute;n en el escritorio cre&oacute; tres zonas desconectadas entre s&iacute;, que incluyen tierras sin cobertura forestal, pero excluyen sectores esenciales para la conservaci&oacute;n (corredores de interconexi&oacute;n). A nivel <i>social</i>, la confusi&oacute;n (&iquest;interesada?) del proceso de expropiaci&oacute;n propici&oacute; una atm&oacute;sfera de desconfianza de muchos campesinos que bloque&oacute; intentos ulteriores de suscitar participaci&oacute;n, incluso las iniciativas de reconversi&oacute;n productiva y la propia actividad de investigaci&oacute;n biol&oacute;gica en el &aacute;rea. Si se a&ntilde;ade la forma burocr&aacute;tica en la que los funcionarios pusieron en marcha las estructuras previstas por la ley de Desarrollo Regional sustentable, y los conflictos de jurisdicci&oacute;n entre los organismos estatales, es f&aacute;cil entender por qu&eacute; "mucha gente ya no quiere saber nada de talleres de planeaci&oacute;n o diagn&oacute;stico participativo" (p. 152).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores dedican un cap&iacute;tulo entero (el 5) para presentar y analizar las percepciones que tienen los campesinos sobre el aparato estatal que ha intervenido tanto en sus vidas en el &uacute;ltimo decenio. Como se puede deducir de lo anterior, esta percepci&oacute;n es bastante negativa, en particular del lado de las comunidades expropiadas. la lucha por las indemnizaciones despu&eacute;s de la apropiaci&oacute;n condiciona todas las relaciones con los actores que intentan promover la reconversi&oacute;n productiva hacia un desarrollo sustentable. M&aacute;s bien, los apoyos obtenidos, en vez de verse como un capital de base, se ven como un complemento &#151;muy insuficiente&#151; a las cantidades obtenidas en el a&ntilde;o 2000 por las parcelas expropiadas. A veces, con una mezcla de pragmatismo y cinismo, muchos campesinos entran en los comit&eacute;s de proyectos que proponen bur&oacute;cratas y organizaciones no gubernamentales, toman los pocos recursos que se distribuyen, y luego salen de los grupos (p. 177).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En forma m&aacute;s general, el fracaso de programas de conservaci&oacute;n ambiental con participaci&oacute;n, como los que se promueven en las &aacute;reas naturales protegidas, apunta a uno de los efectos perversos del "nuevo federalismo mexicano" donde se quiso remediar los males del centralismo excesivo con una descentralizaci&oacute;n burocr&aacute;tica. Sin embargo, el verticalismo paternalista que impera en muchos estados rurales del centro y del sur no ha cambiado, y se siguen manejando las pol&iacute;ticas hacia el campo en t&eacute;rminos clientelares. Si se a&ntilde;ade a eso el pluripartidismo que se ha extendido en M&eacute;xico, llegamos a situaciones como la de Veracruz en el periodo estudiado: un gobierno pri&iacute;sta estatal, ya muy propenso a recuperar en t&eacute;rminos electorales el Plan de Creaci&oacute;n de la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, menos interesado que nunca en colaborar con el gobierno federal despu&eacute;s del 2000, cuando &eacute;ste pasa a manos de su rival, el PAN, visto que "cualquier &eacute;xito federal pod&iacute;a alterar el balance pol&iacute;tico en la regi&oacute;n" (p. 213). As&iacute; se entiende por qu&eacute; el gobierno estatal, en vez de buscar resolver los conflictos agrarios y sociales que surg&iacute;an, "los dej&oacute; crecer" y no se involucr&oacute; de manera cooperativa con los esfuerzos federales o los de las comunidades en favor de la conservaci&oacute;n y el desarrollo sustentable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, el libro de Luisa Par&eacute; y Taj&iacute;n Fuentes marca una nueva etapa en los estudios socio&#150;ambientales. Contra la "ecolog&iacute;a profunda" y su conservacionismo se sit&uacute;a a los seres humanos en el centro mismo de los flujos que caracterizan un ecosistema. Tambi&eacute;n rebasa los an&aacute;lisis est&aacute;ticos, donde se examinaba las relaciones entre un grupo humano y un determinado ecosistema, abstray&eacute;ndolas artificialmente del juego de las fuerzas globales. Tambi&eacute;n est&aacute;n superados los "estudios de impacto" en los que se busca limitar en la medida de lo posible el efecto de determinados programas y pol&iacute;ticas &#151;considerados como ineluctables&#151; sobre grupos locales, inexpertos y pasivos. Las autores devuelven su papel a los agentes sociales y pol&iacute;ticos reales, sean los pol&iacute;ticos y administradores de varios niveles, por una parte, y las familias campesinas, con sus necesidades y sus (escasos) recursos, por la otra. Esas familias, y varios grupos y redes dentro de las comunidades, supieron utilizar los espacios creados por la nueva pol&iacute;tica ambiental y sus proyectos y oportunidades para reorientar el aprovechamiento de sus tierras y recursos naturales, impulsando actividades como el ecoturismo, el cultivo de palma, las artesan&iacute;as, el manejo de fauna, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo podemos esperar que, en la gesti&oacute;n de las nuevas &aacute;reas naturales protegidas, y en parques decretados hace d&eacute;cadas, pero que apenas han sido dotados de estructuras administrativas &mdash;como por ejemplo el Parque Nacional del Cofre de Perote o el del Pico de Orizaba&mdash;, se aprovechen de las ense&ntilde;anzas que nos dejan casos como el de la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, tan rigurosamente analizada en este libro.</font></p>      ]]></body>
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