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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as y libros</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Erick D. Langer y Elena Mu&ntilde;oz, coords. 2003. <i>Contemporary Indigenous Movements in Latin America</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Flavia Freidenberg</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Wilmington, DE: Jaguars Books on Latin America, n&uacute;mero 25</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><em>Universidad de Salamanca, Espa&ntilde;a.</em></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">EN LAS &Uacute;LTIMAS DECADAS, las comunidades ind&iacute;genas se han ido convirtiendo en actores cada vez m&aacute;s significativos en Am&eacute;rica Latina, tanto en pa&iacute;ses donde son el sector mayoritario de la sociedad (Bolivia, Guatemala, Ecuador) como en aquellos otros donde son una minor&iacute;a (Brasil, Chile). Si bien la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena constituye cerca del diez por ciento del total de Am&eacute;rica Latina (algo m&aacute;s de 40 millones de personas), hist&oacute;ricamente se ha mantenido al margen de las instituciones formales de los sistemas pol&iacute;ticos. Esto ha sido as&iacute; a pesar de que los derechos de ciudadan&iacute;a le fueron concedidos en el momento de formaci&oacute;n de los estados&#45;naci&oacute;n como al resto de la poblaci&oacute;n. No obstante que los primeros movimientos se organizaron en &eacute;poca de dictaduras, como en la de Hugo B&aacute;nzer en Bolivia (1971&#45;1978), la de Augusto Pinochet en Chile (1973&#45;1989) y la de Efra&iacute;n R&iacute;os Montt en Guatemala (1982&#45;1985), ha sido apenas con la democracia que los ind&iacute;genas formaron organizaciones y movimientos m&aacute;s estructurados. El hecho de que tras siglos de exclusi&oacute;n se comenzaran a constituir organizaciones y movimientos sociales que desarrollaran una identidad &eacute;tnica propia y actuaran reclamando sus derechos, ha despertado la curiosidad de los acad&eacute;micos por comprender los factores que explican este proceso, as&iacute; como tambi&eacute;n de aquellos preocupados por las dificultades que encuentran los pa&iacute;ses latinoamericanos para democratizar sus instituciones y procesos de toma de decisiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La colecci&oacute;n de art&iacute;culos que integran este libro &#151;algunos de ellos publicados anteriormente&#151; son una buena muestra del inter&eacute;s de los especialistas por la emergencia de este movimiento social y constituye un gran aporte a la discusi&oacute;n sobre el tema. La obra se halla estructurada en cuatro secciones tem&aacute;ticas, todas relacionadas con los ejes que conforman las cuestiones que m&aacute;s preocupan a los movimientos ind&iacute;genas contempor&aacute;neos: la integridad territorial, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, las vinculaciones con la guerrilla y la supervivencia cultural. En la primera parte, Emilienne Ireland y Mario Sznajder analizan la lucha por el territorio de las comunidades wauja (Brasil) y mapuche (Chile). Seguidamente, Leon Zamosc y Erin O'Connor para el caso de Ecuador, Silvia Hirsch para Bolivia y Argentina y Ren&eacute; Harder Horst para Paraguay, reflexionan sobre los modos de acci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las organizaciones ind&iacute;genas y, finalmente, el texto se complementa con entrevistas a l&iacute;deres ind&iacute;genas de Brasil (Marta Silva Vito Guaran&iacute; y Davi Kopenawa Yanomami), Ecuador (Luis Macas y Nina Pacari), Bolivia (Felipe Quispe Huanca) y Chile (R. Marhikewun), lo que permite conocer a trav&eacute;s de su voz la manera en que comprenden el proceso del cual son protagonistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de explorar el modo en que los ind&iacute;genas se organizan; luchan por la tierra y los recursos naturales; participan en las instituciones pol&iacute;ticas aportando nuevas maneras de entender al Estado y su funcionamiento; se rebelan, apoyan a la guerrilla como una estrategia de resistencia y redibujan su identidad pol&iacute;tica. Todo ello desde una posici&oacute;n cr&iacute;tica al sistema pol&iacute;tico, incluso con un fuerte sentido antipol&iacute;tico (o quiz&aacute;s de antipol&iacute;tica tradicional), fundamentalmente en la manera en que est&aacute;n dadas las reglas del juego para garantizar el acceso a la justicia, la igualdad en el respeto a los derechos humanos esenciales y la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. El trabajo, que est&aacute; sostenido por una selecci&oacute;n de estudios de caso, se encuentra acompa&ntilde;ado por un art&iacute;culo introductorio del editor Erick Langer, que resulta ser un esfuerzo notable por sistematizar los factores que han llevado a unos grupos ha convertirse en un momento determinado en actores sociales relevantes; en interlocutores indiscutidos respecto de una serie de temas de la agenda social y, fundamentalmente, en organizaciones pol&iacute;ticas con &eacute;xito electoral y con gran capacidad de influencia pol&iacute;tica. El gran interrogante que subyace a esta problem&aacute;tica tiene que ver con las razones que explican su emergencia. Es decir, por qu&eacute; surgen movimientos que reivindican los derechos de grupos que han estado hist&oacute;ricamente excluidos y qu&eacute; factores hacen que &eacute;stos desarrollen una determinada conciencia &eacute;tnica (identidad); se organicen en movimientos sociales en torno a una serie de demandas b&aacute;sicas insatisfechas (la lucha por la tierra o por la producci&oacute;n que se genera de ella; el reconocimiento de sus derechos fundamentales); articulen sus demandas con otros grupos sociales (agrupaciones de mujeres, ecol&oacute;gicos, sexuales, sindicatos), y se transformen en un movimiento o partido pol&iacute;tico para participar en las elecciones con sus propios candidatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento central de la obra se&ntilde;ala que una peculiar combinaci&oacute;n de factores internos y externos &#151;nacionales e internacionales&#151;, contribuy&oacute; a la formaci&oacute;n de una estructura de oportunidad pol&iacute;tica que ha facilitado cambios en la manera en que los ind&iacute;genas se han relacionado con las instituciones y con el Estado, con la clase pol&iacute;tica y con la sociedad en su conjunto, as&iacute; como tambi&eacute;n ha habido modificaciones profundas en el modo en que que los ind&iacute;genas se han organizado, se han relacionado entre s&iacute;, han transformado su identidad y han comenzado a utilizar diferentes mecanismos de acci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Todo ello sin olvidar que esa participaci&oacute;n no supone la inexistencia hist&oacute;rica de las fracturas sociales en torno a las cuales se ubican, sino que &eacute;stas se encontraban latentes pero no se manifestaban pol&iacute;ticamente. Por tanto, las modificaciones que se han dado implican la traducci&oacute;n pol&iacute;tica, en comportamientos y en organizaciones, de fracturas sociales <i>(cleavages)</i> que han configurado hist&oacute;ricamente a las sociedades latinoamericanas. La existencia misma de esas l&iacute;neas de tensi&oacute;n supone que estas sociedades contin&uacute;an en proceso de formaci&oacute;n y que a&uacute;n deben resolver problemas esenciales como el de integrar a actores que han estado social y pol&iacute;ticamente excluidos de las decisiones fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los factores internacionales que se pueden encontrar se&ntilde;alados en el libro se deben destacar elementos tan diferentes como el proceso de globalizaci&oacute;n; el papel de las organizaciones e instituciones internacionales en el fortalecimiento del movimiento ind&iacute;gena; el cambio de la opini&oacute;n p&uacute;blica internacional a favor de la democracia y el respeto a los derechos humanos, y el papel de las organizaciones no gubernamentales en la estructuraci&oacute;n de dicho movimiento. La naturaleza universal del proceso econ&oacute;mico y social, combinada con el triunfo del modelo de Estado&#45;naci&oacute;n, hizo posible la emergencia de reivindicaciones &eacute;tnicas as&iacute; como tambi&eacute;n una concientizaci&oacute;n que antes estaba ausente. Esto se relacion&oacute; con el hecho de que varios movimientos fueron capaces de articular sus demandas con las de grupos sociales urbanos, que eran sensibles a las demandas &eacute;tnicas. Durante la d&eacute;cada de los setenta hubo pocas organizaciones nacionales que reivindicaran estos derechos. Las que lo hicieron, no superaban en su mayor&iacute;a el espacio local y regional. Para la d&eacute;cada de los noventa, no s&oacute;lo hab&iacute;a organizaiones nacionales sino que ya estaban relacionadas con otras de diferentes pa&iacute;ses, consiguiendo armar una red internacional, apoyada por un gran n&uacute;mero de ong que defend&iacute;an la lucha ind&iacute;gena y vinculadas por el gran desarrollo de las telecomunicaciones (Internet).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los factores nacionales, la obra se&ntilde;ala la importancia de los cambios en el Estado, en la sociedad y en los actores pol&iacute;ticos tradicionales. El surgimiento de las organizaciones ind&iacute;genas fue causa y efecto de las transformaciones sucedidas en la esfera p&uacute;blica, como se&ntilde;ala Langer. Los cambios en las actitudes de las &eacute;lites pol&iacute;ticas, que favorecieron modificaciones en las reglas del juego facilitando la participaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y actuaci&oacute;n ind&iacute;gena; los cambios en los valores de la propia sociedad (cultura pol&iacute;tica); los programas de reforma agraria que supusieron un paso fundamental en el acceso a la tierra por parte de las comunidades; el papel de las misiones religiosas cat&oacute;licas y protestantes, en particular en la Amazonia durante las d&eacute;cadas de los sesenta y setenta; la liberalizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico y las reformas en el sistema electoral (homogeneizaci&oacute;n jur&iacute;dica, voto de los analfabetos, reconocimiento como ciudadanos en los textos), facilitaron la transformaci&oacute;n de los sectores ind&iacute;genas y su participaci&oacute;n en el sistema pol&iacute;tico. Estos elementos no hubieran calado hondo de no ser por los cambios que se dieron de manera casi simult&aacute;nea en el interior de las comunidades ind&iacute;genas. El desarrollo de una nueva "comunidad imaginaria" identitaria que contribuy&oacute; a la construcci&oacute;n simb&oacute;lica de una conciencia &eacute;tnica; la organizaci&oacute;n de las comunidades en torno al control y uso de la tierra; la formaci&oacute;n de &eacute;lites ind&iacute;genas, y el desarrollo de programas de educaci&oacute;n biling&uuml;es, entre otros, han contribuido a una mayor estructuraci&oacute;n interna de dichos sectores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La suma de estos factores ha contribuido a que los pueblos ind&iacute;genas hayan dejado de ser objetos pasivos para convertirse en sujetos activos en Ecuador, Bolivia, M&eacute;xico, Nicaragua, Guatemala, Per&uacute;, Brasil, Chile y Colombia. Si bien en cada pa&iacute;s estos procesos han presentado caracter&iacute;sticas propias y cada grupo en s&iacute; presenta din&aacute;micas diferentes (con problemas diferenciados), en t&eacute;rminos generales se ha dado una mayor participaci&oacute;n de los sectores ind&iacute;genas en la vida e instituciones pol&iacute;ticas (Colombia, M&eacute;xico), incluso a trav&eacute;s de sus propias organizaciones sociales (Per&uacute;, Colombia, Bolivia, Per&uacute;, Brasil, Ecuador) y movimientos pol&iacute;ticos que participan en elecciones (Ecuador, Bolivia, Colombia). La emergencia de estos grupos cuestiona el modo en que est&aacute; distribuido el poder pol&iacute;tico en muchos de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n y, al mismo tiempo, supone la visualizaci&oacute;n pol&iacute;tica de demandas e intereses que hab&iacute;an permanecido dormidos en gran parte de los sistemas pol&iacute;ticos de Am&eacute;rica Latina. Aun cuando sus demandas son diferentes entre s&iacute;, debido a la propia heterogeneidad de los actores implicados (unosest&aacute;n repensando la estructura de sus respectivos estados&#45;naci&oacute;n mientras que otros ni siquiera cuentan con organizaci&oacute;n pol&iacute;tica propia), el mayor &eacute;xito com&uacute;n radica en que se ha conseguido que el Estado impulsara la protecci&oacute;n de los derechos civiles individuales y pol&iacute;ticos de sus miembros y en que las comunidades ind&iacute;genas fueran reconocidas como unidades pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los desaf&iacute;os a los que se enfrentan actualmente las comunidades ind&iacute;genas son b&aacute;sicamente los mismos a los que tienen que dar respuesta las democracias de Am&eacute;rica Latina. En este escenario, una de las cuestiones m&aacute;s sensibles es la tensi&oacute;n entre los derechos de las personas como miembros de un grupo (derechos colectivos) y los derechos de esas personas como ciudadanos (derechos individuales). La manera en que las sociedades latinoamericanas afectadas resuelvan esa tensi&oacute;n supondr&aacute; un indicador del grado de democratizaci&oacute;n que experimenta esa sociedad. Finalmente, el reconocimiento de estos grupos y su activa participaci&oacute;n pol&iacute;tica suponen indudablemente un hecho democratizador, pero tambi&eacute;n ponen en entredicho la supervivencia del mito de los estados&#45;naci&oacute;n culturalmente homog&eacute;neos de Am&eacute;rica Latina, lo cual obliga a reconocer la naturaleza plural y heterog&eacute;nea de las sociedades latinoamericanas. Y la historia muestra que esa no ha sido una tarea f&aacute;cil.</font></p>      ]]></body>
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