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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4"> Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>El norte de M&eacute;xico y Texas (1848&#45;1880)</b></i> </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Manuel Ceballos Ram&iacute;rez*</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">Mario Cerutti y Miguel &Aacute;. Gonz&aacute;lez Quiroga, M&eacute;xico, Instituto Mora, 1999</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>* Investigador de El Colegio de la Frontera Norte.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:ceballos@colef.mx">ceballos@colef.mx</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La modificaci&oacute;n virtual de los elementos que definen la estructura de la frontera norte mexicana y sur de Estados Unidos durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha hecho que se replanteen de diverso modo las m&uacute;ltiples perspectivas con las que puede observarse esta extensa regi&oacute;n de m&aacute;s de tres mil kil&oacute;metros de longitud. Como lo aseguran los autores de este libro, "es una de las &aacute;reas del planeta vinculadas territorialmente al m&aacute;s grande mercado nacional creado por el capitalismo". Y es adem&aacute;s una "prolongaci&oacute;n territorial del m&aacute;s din&aacute;mico mercado nacional surgido en el mundo atl&aacute;ntico". Para analizar la frontera norte mexicana, y en especial el noreste, hablan de la <i>peculiaridad estrat&eacute;gica</i> que &eacute;sta tiene frente a Estados Unidos y de la interacci&oacute;n que establece con el Golfo de M&eacute;xico y Europa.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta peculiaridad la enfocan en la regi&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mica entre Estados Unidos y M&eacute;xico en un periodo espec&iacute;fico, es de</font><font face="verdana" size="2">cir, en el iniciado despu&eacute;s de la guerra entre ambos pa&iacute;ses a mediados del siglo XIX. Para entonces, como escribi&oacute; Lucas Alam&aacute;n, muchas cosas hab&iacute;an cambiado en M&eacute;xico:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha cambiado su nombre, su extensi&oacute;n, sus habitantes en la parte influyente de su poblaci&oacute;n, su forma de gobierno, sus usos y costumbres, y esto no s&oacute;lo por las grandes revoluciones que en ella hemos visto atropellarse unas en pos de otras, sino tambi&eacute;n por efecto del cambio completo que todo ha experimentado en el mundo en la misma &eacute;poca.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y eso que Alam&aacute;n, escribiendo en 1852, no presenci&oacute; los cambios operados en M&eacute;xico por la Revoluci&oacute;n de Ayuda, la Constituci&oacute;n de 1857, la Guerra de Reforma, el Segundo Imperio, el triunfo del liberalismo y los inicios del prolongado r&eacute;gimen porfiriano. En este cambio completo de circunstancias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales y culturales, la regi&oacute;n noreste mexicana experiment&oacute; </font><font face="verdana" size="2">tambi&eacute;n el reacomodo de los elementos que la defin&iacute;an. De ello da cuenta pormenorizada este texto en dos de sus aspectos m&aacute;s importantes: el econ&oacute;mico y el laboral, justamente, en un periodo que comprende desde el nuevo trazo de la frontera prescrito por el Tratado de Guadalupe&#45;Hidalgo hasta la introducci&oacute;n del ferrocarril en el lado mexicano, es decir, entre 1848 y 1880.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores analizan las actividades comerciales y los desplazamientos de la fuerza de trabajo estableciendo dos ejes geoecon&oacute;micos y geopol&iacute;ticos que subsisten hasta hoy. Como lo demuestran, un primer eje lo constituye el R&iacute;o Bravo; el otro, el trazo que se establece entre las ciudades de Monterrey y San Antonio. A partir de las centralidades intrarregionales, se establece un pol&iacute;gono de poblaciones que se entrecruzan para formar lo que en otro lugar hemos denominado "el noreste hist&oacute;rico mexicano".<sup><a href="#notas">2</a></sup> Esta vasta regi&oacute;n se encuentra entrelazada por lo menos desde mediados del siglo XVIII, en lo que entonces se llam&oacute; las Provincias Internas de Oriente. Como lo comprob&oacute; Juan Fidel Zorrilla, tres instancias agruparon a la regi&oacute;n: el obispado de Linares (1777), la Comandancia General de las Provincias Internas de Oriente (1788) y, ya tard&iacute;amente, la Diputaci&oacute;n Provincial. Se uni&oacute; as&iacute; desde el punto de vista eclesi&aacute;stico, judicial y pol&iacute;tico. La Constituci&oacute;n de C&aacute;diz de 1812 reconoci&oacute; tambi&eacute;n esta demarcaci&oacute;n, sin duda, por la convicci&oacute;n de la unidad nororiental de Miguel Ramos Arizpe, y luego la Constituci&oacute;n de 1824 volvi&oacute; sobre el mismo asunto al unir Coahuila y Texas en un solo estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo este proceso de conformaci&oacute;n del noreste contribuy&oacute; a crear una manifiesta interdependencia entre las diversas poblaciones que se integraron entre s&iacute; para formar el noreste hist&oacute;rico. As&iacute;, el doble eje que hemos se&ntilde;alado se encontr&oacute; sostenido por una serie de poblaciones que le dieron consistencia. Se form&oacute;, entonces, un pol&iacute;gono de ciudades que, partiendo del corredor Parras&#45;Saltillo&#45;Monterrey, se prolonga a Monclova, Piedras Negras&#45;Eagle Pass, los dos Laredos, San Antonio, Corpus Christi&#45;Galveston, Brownsville&#45;Matamoros, Reynosa&#45;McAllen, San Fernando, Tampico y Ciudad Victoria&#45;Linares. En la interacci&oacute;n que se estableci&oacute; entre estas poblaciones, ninguna de &eacute;stas se puede considerar a s&iacute; misma una <i>self made city.</i> Antes al contrario, como lo prueba <i>El norte de M&eacute;xico y Texas,</i> la interdependencia ha sido una de las caracter&iacute;sticas del pasado del noreste hist&oacute;rico. Esto es especialmente referido por Cerutti y Gonz&aacute;lez Quiroga a la interdependencia de las operaciones financieras y de las actividades laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evadiendo fechas, decretos internacionales o limitaciones judiciales o migratorias, los hombres y mujeres de esta regi&oacute;n se han desplazado indistintamente por ella formando familias, pueblos y patrimonios. Sobresale en ella la franja del Nueces que, perteneciendo a Tamaulipas en 1848, fue desgajada del tronco estatal e integrada al estado de Texas, a pesar de que el negociador norteamericano del tratado, Nicol&aacute;s P. Trist, intent&oacute; conservarla para M&eacute;xico. Sin embargo, no obstante que han prescrito </font><font face="verdana" size="2">los derechos pol&iacute;ticos de M&eacute;xico sobre ella, ha sido desde entonces un basti&oacute;n de los norestenses, como tambi&eacute;n lo demuestra este estudio. Por otra parte, es necesario destacar que el desplazamiento de quienes pasaban de un lugar a otro en el noreste sigui&oacute; un patr&oacute;n com&uacute;n a la regi&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, las llamadas villas del norte y otras poblaciones neosantanderinas fueron fundadas en su mayor&iacute;a por nuevoleoneses a mediados del siglo XVIII. En el XIX, la villa de Mier y Ter&aacute;n, en Nuevo Le&oacute;n, pretendi&oacute; ser fundada por tamaulipecos de Laredo y Guerrero; pero en 1892, Colombia fue, por decirlo as&iacute;, la fundaci&oacute;n m&aacute;s t&iacute;picamente norestense, pues se estableci&oacute; por decreto del gobierno de Nuevo Le&oacute;n, en un antiguo territorio coahuilense, con poblaci&oacute;n b&aacute;sicamente tamaulipeca, frente al estado de Texas. Es importante tambi&eacute;n considerar los nombres de los actores mexicanos, norteamericanos o europeos de esta historia. Quiz&aacute; sea m&aacute;s f&aacute;cil recordar de modo m&aacute;s concreto a quienes se dedicaban a las actividades econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas: De Llano, Vidaurn, Milmo, De la Garza, Rivero, Zambrano, Madero, Hern&aacute;ndez, Albo, San Rom&aacute;n, Chapa, Maiz, Duelos, Calder&oacute;n, Kenedy, King, Stillman, Leyendecker, Lacoste, Kleiber. Pero resulta muy interesante tambi&eacute;n para la historia social el an&aacute;lisis del origen y destino de los hombres que aportaron su fuerza de trabajo para la creaci&oacute;n de la regi&oacute;n. Sus apellidos tampoco nos son desconocidos: Pe&ntilde;a, Benavides, Trevi&ntilde;o, Gonz&aacute;lez, Ram&oacute;n, Dovalina, Ram&iacute;rez, Mart&iacute;nez, Cant&uacute;, Garza, Guerra, Anosola, Salinas, Molina, </font><font face="verdana" size="2">Mendiola, Farias, y tanto otros que se desplazaron por la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores del libro aportan tambi&eacute;n un muy conveniente an&aacute;lisis historiogr&aacute;fico, ya que hacen una extensa exposici&oacute;n sobre los autores que antes que ellos se han ocupado del asunto. Adem&aacute;s de que destacan la importancia del noreste tanto en los momentos de predominio pol&iacute;tico de Santiago Vidaurn como en los de la Guerra Civil norteamericana. Cuando hace algunos a&ntilde;os Friedrich Katz desarroll&oacute; su tesis de la conversi&oacute;n del norte de M&eacute;xico de espacio con indios n&oacute;madas en frontera con los norteamericanos, ciertamente no estaba considerando al noreste mexicano.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Aqu&iacute; no tuvieron efecto tampoco las intenciones de Sebasti&aacute;n Lerdo de Tejada cuando pretend&iacute;a que entre M&eacute;xico y Estados Unidos prevaleciera el desierto. Desde los &uacute;ltimos a&ntilde;os del virreinato y primeros del M&eacute;xico independiente, la inmigraci&oacute;n extranjera a Texas puso a los hombres del noreste en contacto con otras sociedades. Como lo muestra este libro, a medida que pas&oacute; el tiempo las actividades econ&oacute;micas los entrelazaron, ya fuera por la econom&iacute;a de guerra y de frontera, ya por la demanda de fuerza de trabajo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es oportuno y necesario, pues llega en un momento en que, como dec&iacute;amos al principio, la frontera norte en general, y en especial la frontera noreste, se encuentra en un momento de redefinici&oacute;n de los elementos que conforman su estructura y sus espacios. Vanos grupos de personas pueden aportar elementos para que esta redefinici&oacute;n sea hecha de modo at&iacute;ngeme: los que viven en ella, los que tienen </font><font face="verdana" size="2">ah&iacute; sus intereses econ&oacute;micos, los que la estudian y, finalmente, quienes toman las decisiones. La visi&oacute;n hist&oacute;rica no s&oacute;lo es ilustrativa sino decisiva para todos ellos. Las medidas aberrantes que en ocasiones toman los administradores federales de ambos pa&iacute;ses sobre la frontera forman parte del desconocimiento de la historia y de los procesos econ&oacute;micos que en ella se han originado o, lo que es m&aacute;s cierto, que la han originado a ella, como la "zona libre". El asunto se complica cuando del estudio de las ciencias sociales y de la historia se deduce que la frontera tiene que ver con aspectos sociales, pol&iacute;ticos, urban&iacute;sticos y demogr&aacute;ficos, y no, como en ocasiones se conceptuaba y se cree, que la vida en la frontera s&oacute;lo se determina por cuestiones comerciales, econ&oacute;micas y fiscales. Este libro nos muestra la interdependencia de las poblaciones, de los capitales y de los hombres de trabajo en la formaci&oacute;n de la regi&oacute;n. Regi&oacute;n que, por cierto, evade los estrechos criterios estatales e internacionales. Cuando &eacute;stos privan, se pierden los consensos y las estructuras de largo alcance se desfiguran. Se piensa, entonces, en m&aacute;s accesos, m&aacute;s carreteras, nuevas zonas francas, elementos necesarios, obviamente, en el desarrollo de una frontera com&uacute;n; </font><font face="verdana" size="2">pero se olvidan cuestiones fundamentales, como son el ordenamiento urbano y de las actividades econ&oacute;micas, la elaboraci&oacute;n de planes de desarrollo de largo alcance, la subsistencia de miles de personas, y la intensificaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y la cultura. Lo que se sigue es que los grupos de personas a que nos hemos referido constituyan la inteligencia ordenadora del desarrollo regional y hagan de la frontera lugares de intensa vida social, en el sentido que Luden Febvre daba al t&eacute;rmino.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, este libro nos muestra que el desarrollo comercial y laboral evade las guardarrayas y planea la frontera como un amplio espacio de vida social y econ&oacute;mica. Ciertamente, en un periodo de intensa interacci&oacute;n, desde el fin de la guerra con Estados Unidos hasta la entrada del ferrocarril, pasando por la Guerra de Secesi&oacute;n. Cuando el ferrocarril hizo su aparici&oacute;n en el lado mexicano de la frontera en la d&eacute;cada de 1880, el desarrollo y la interdependencia fueron a&uacute;n mayores: se alteraron las centralidades de los pueblos y las ciudades, las actividades econ&oacute;micas de las poblaciones se modificaron, la migraci&oacute;n continu&oacute; y la regi&oacute;n se consolid&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Pero &eacute;sa ya es otra historia y otro libro.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><b><font size="2" face="verdana"><a name="notas"></a>Notas</font></b></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Lucas Alam&aacute;n, <i>Historia de M&eacute;xico,</i> v. 5, M&eacute;xico, Instituto Cultural Hel&eacute;nico/ FCE, 1985, p. 871.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3756715&pid=S0187-7372200100020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Manuel Ceballos Ram&iacute;rez, "La invenci&oacute;n de la frontera y el noreste hist&oacute;rico" en <i>Memorias de la Academia Mexicana de la Historia,</i> t. 42,1999, pp. 183&#45;184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3756717&pid=S0187-7372200100020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Friedrich Katz, <i>La guerra secreta,</i> M&eacute;xico, ERA, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3756719&pid=S0187-7372200100020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> "No hay historia econ&oacute;mica y social. Hay la historia sencillamente, en su unidad. La histona, que es social enteramente, por definici&oacute;n" (Luden Febvre, "Vivir la historia: palabras de iniciaci&oacute;n", en <i>Combates por la historia,</i> Barcelona, Ariel, 1982, pp. 37&#45;58).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3756721&pid=S0187-7372200100020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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