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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>C&eacute;sar &Aacute;ngel Pe&ntilde;a Salm&oacute;n, <i>Metodolog&iacute;a para la planificaci&oacute;n de las &aacute;reas verdes urbanas: el caso de Mexicali, Baja California</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Lina Ojeda Revah*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Universidad Aut&oacute;noma de Baja California, 2011, 333 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigadora del Departamento de Estudios Urbanos y de Medio Ambiente. El Colegio de la Frontera Norte.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico las &aacute;reas verdes urbanas com&uacute;nmente son vistas s&oacute;lo como un espacio de recreaci&oacute;n y son consideradas un lujo, en parte porque existe una gran necesidad de vivienda que requiere espacio para su construcci&oacute;n. Sin embargo, pocas veces se valora el papel fundamental que las &aacute;reas verdes desempe&ntilde;an dentro de las ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su libro <i>Metodolog&iacute;a para la planificaci&oacute;n de las &aacute;reas verdes urbanas: el caso de Mexicali, Baja California,</i> Cesar Pe&ntilde;a demuestra que aunque este tema es poco considerado en M&eacute;xico, es de gran relevancia social, econ&oacute;mica y ecol&oacute;gica para la poblaci&oacute;n urbana y c&oacute;mo puede ser considerado dentro de la planificaci&oacute;n urbana. El tema es abordado con una visi&oacute;n integral y orientada a la sustentabilidad urbana, lo que constituye la principal contribuci&oacute;n del autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tema actualmente se encuentra en el debate internacional, a juzgar por la gran cantidad de art&iacute;culos cient&iacute;ficos publicados de planes gubernamentales que lo consideran de forma m&aacute;s seria en los &uacute;ltimos 10 o 15 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en una amplia revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, a nivel internacional y nacional, en t&eacute;rminos generales el libro analiza desde una perspectiva de sustentabilidad urbana diferentes visiones del mundo sobre los conceptos de &aacute;reas verdes, sus tipolog&iacute;as, su importancia por los servicios ambientales que prestan a la poblaci&oacute;n, las legislaciones que las enmarcan y sus experiencias de planeaci&oacute;n. A partir de esta revisi&oacute;n te&oacute;rica, el autor desarrolla una metodolog&iacute;a propia para M&eacute;xico y especialmente para zonas &aacute;ridas, la cual aplica al caso de Mexicali, Baja California.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro se realiza una investigaci&oacute;n de las teor&iacute;as y modelos del funcionamiento y crecimiento urbanos resaltando la falta de consideraci&oacute;n que se ha tenido en relaci&oacute;n con los aspectos ambientales y en particular con las &aacute;reas verdes. El autor adjudica este hecho a que las &aacute;reas verdes est&aacute;n fragmentadas espacialmente, por lo que no son un uso dominante del suelo; est&aacute;n siempre consideradas al amparo de otros usos como el equipamiento urbano o como rasgos hist&oacute;ricos o f&iacute;sicos naturales; adem&aacute;s, su localizaci&oacute;n depende de pol&iacute;ticas de gobierno y no de l&oacute;gicas de mercado, que son las que definen los modelos urbanos: por otra parte, su rentabilidad es baja y estos modelos se desarrollaron antes de que se considerara el tema ambiental en las ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de una exhaustiva revisi&oacute;n de los t&eacute;rminos usados p ara definir las superficies con vegetaci&oacute;n en los centros urbanos, Pe&ntilde;a desarrolla un concepto de &aacute;rea verde que integra las diferentes perspectivas y se adecua a la legislaci&oacute;n mexicana vigente. Reflexiona sobre c&oacute;mo el concepto tradicional de <i>&aacute;rea verde</i> siempre ha sido asociado exclusivamente a su funci&oacute;n social, bajo el marco de la recreaci&oacute;n y el deporte, ignorando su valor ambiental y econ&oacute;mico. A su vez, construye una tipolog&iacute;a muy completa de &aacute;reas verdes a partir de una investigaci&oacute;n de diversas experiencias en el mundo basada tambi&eacute;n en la legislaci&oacute;n mexicana. Para ello considera la tradicional escala urbana con las &aacute;reas verdes bajo los criterios de la Sedesol y a&ntilde;ade una visi&oacute;n espacial m&aacute;s amplia de cuenca hidrol&oacute;gica a escala del paisaje para la protecci&oacute;n de &aacute;reas naturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las formas en que ampl&iacute;a atinadamente la visi&oacute;n de las &aacute;reas verdes urbanas es a partir del an&aacute;lisis de la gran variedad de servicios ambientales que &eacute;stas proveen para el bienestar de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como su contribuci&oacute;n al desarrollo sustentable. Asimismo, revisa diferentes t&eacute;cnicas usadas para la valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de los servicios ambientales en aras de incorporarlos al mercado urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo el marco te&oacute;rico de la sustentabilidad urbana, Pe&ntilde;a examina hist&oacute;ricamente las experiencias en materia de planificaci&oacute;n de &aacute;reas verdes de Estados Unidos, Inglaterra y M&eacute;xico &#45;particularmente Baja California&#45;. Con ello construye una propuesta metodol&oacute;gica innovadora, muy completa y detallada, bajo el marco normativo y la estructura administrativa existente y orientada a las zonas &aacute;ridas. Si se considera que casi 60% del territorio de M&eacute;xico presenta climas &aacute;ridos y que en estas zonas se localizan grandes ciudades, el tema adquiere a&uacute;n m&aacute;s relevancia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales, la propuesta metodol&oacute;gica est&aacute; conformada por seis componentes: f&iacute;sico&#45;urbano, tecnol&oacute;gico, ambiental, financiero&#45;econ&oacute;mico, jur&iacute;dico normativo y participaci&oacute;n p&uacute;blica; considerados en cinco fases: organizaci&oacute;n de equipo, inventario de componentes, diagn&oacute;stico, estrategias y planes de gesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la contribuci&oacute;n de las &aacute;reas verdes a los indicadores de sustentabilidad urbana, Pe&ntilde;a propone, desde la perspectiva social, la cantidad por habitante y su densidad por tipolog&iacute;a; desde la ambiental, las emisiones de co<sub>2</sub> como gas de efecto invernadero y la cantidad del mismo absorbido por la vegetaci&oacute;n; y desde la econ&oacute;mica, el presupuesto asignado y el consumo de combustible por habitante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a al caso de la ciudad de Mexicali, en Baja California, se inicia con su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica dentro de una cuenca hidrogr&aacute;fica, rodeada de zona agr&iacute;cola y con topograf&iacute;a plana y clima &aacute;rido. Identifica los cuerpos de agua existentes, y como principal fuente de agua asegurada al R&iacute;o Colorado, por lo que el autor no considera que este recurso constituya una limitante para el desarrollo y mantenimiento de &aacute;reas verdes. A pesar de ello, propone que se establezcan mecanismos de ahorro de agua en la agricultura, y en lo urbano, que el marco normativo incentive su ahorro y grave su desperdicio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los hallazgos m&aacute;s sobresalientes est&aacute;n el d&eacute;ficit de &aacute;reas verdes, su distribuci&oacute;n espacial desigual ligada al nivel socioecon&oacute;mico, en la que las colonias con menores ingresos, localizadas en la periferia, con m&aacute;s viviendas de inter&eacute;s social y menor tama&ntilde;o de predios, son aquellas que tienen menos &aacute;reas verdes. En el aspecto ambiental sobresale el hecho de que las &aacute;reas verdes no son suficientes para remover el co<sub>2</sub> producido por el parque vehicular y que la disponibilidad del agua es suficiente. En materia de legislaci&oacute;n se resalta la ley de fraccionamientos del estado que data de la d&eacute;cada de 1960 e indica que la superficie de &aacute;rea verde debe equivaler a 3% de la superficie urbanizada. Pe&ntilde;a pone &eacute;nfasis en que delimitar dichas &aacute;reas en funci&oacute;n de un porcentaje de superficie urbanizada es criticable debido, principalmente, a las diferencias de densidad de poblaci&oacute;n que se dan en las zonas habitacionales. Asimismo, critica c&oacute;mo el reglamento de forestaci&oacute;n no considera el uso eficiente del agua y su reciclaje y la falta de cumplimiento de los planes de desarrollo urbano. En el tema de la participaci&oacute;n p&uacute;blica, resalta la falta de coordinaci&oacute;n para promoverla a pesar de existir un marco legal adecuado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el autor sienta las bases te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas para la concepci&oacute;n y planeaci&oacute;n de las &aacute;reas verdes urbanas con una perspectiva integral y con base en una gran cantidad de referencias bibliogr&aacute;ficas y experiencias de muchos pa&iacute;ses; por lo mismo, no todos los temas est&aacute;n tratados con la misma profundidad, pero permiten ampliar o abrir nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y discusi&oacute;n de conceptos. Una de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que el propio autor esboza en varias partes de su libro es la ecolog&iacute;a del paisaje como base para el estudio del mantenimiento de los ciclos naturales dentro de los paisajes urbanos y su relaci&oacute;n con el papel que las &aacute;reas verdes pueden tener en la mitigaci&oacute;n de riesgos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva se considera que las zonas urbanas implican la ocupaci&oacute;n de un territorio y modifican el paisaje al implantar un sistema artificial, din&aacute;mico, que intercambia materia, energ&iacute;a e informaci&oacute;n con el entorno que, adem&aacute;s, no es autorregulable. Como tipo de uso del suelo, las zonas urbanas ya no pueden ser transformadas y modifican los ciclos geoclim&aacute;ticos, hidrol&oacute;gicos y ecol&oacute;gicos, afectando a los ecosistemas que les rodean. Estos ciclos no s&oacute;lo transportan y distribuyen materia y energ&iacute;a, sino que son mecanismos de autorregulaci&oacute;n o resilencia, que estabilizan las condiciones del espacio para todas las formas de vida, incluyendo la del ser humano.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La resilencia es la capacidad de un sistema para absorber los disturbios y reorganizarse para retener sus funciones y estructura esenciales.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Algunos de los disturbios que representan una amenaza para el desarrollo de las ciudades son los incendios, las inundaciones, etc&eacute;tera. Estos eventos, con tiempos e intensidades espec&iacute;ficos, son necesarios para mantener a ciertas comunidades biol&oacute;gicas. Pero tambi&eacute;n hay disturbios provocados por el hombre, como los cambios en la red hidrol&oacute;gica o la eliminaci&oacute;n de vegetaci&oacute;n en laderas que puede provocar, en combinaci&oacute;n con las lluvias, derrumbes y deslaves.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se considera entonces que las zonas urbanas son un sistema artificial, los conceptos de <i>salud</i> e <i>integridad ecol&oacute;gica</i> pueden ser utilizados en la planeaci&oacute;n de &aacute;reas verdes urbanas dentro de un paisaje m&aacute;s amplio. La salud de un ecosistema est&aacute; determinada por el mantenimiento de los procesos ecol&oacute;gicos y se puede dar independientemente de la composici&oacute;n de especies, las cuales pueden ser reemplazadas por otras econ&oacute;mica y socialmente m&aacute;s deseables. En los paisajes urbanos altamente fragmentados es importante mantener la conectividad entre las &aacute;reas verdes para asegurar su resilencia. Sin conectividad, en el aislamiento, estos espacios van perdiendo su habilidad para mantenerse y para producir beneficios ambientales. Por su parte, la integridad ecol&oacute;gica est&aacute; tambi&eacute;n determinada por el mantenimiento de sus procesos ecol&oacute;gicos, pero la conservaci&oacute;n de la biodiversidad nativa y la estructura de las comunidades naturales adquieren gran valor. Con base en estos conceptos se puede, por tanto, mantener la salud de los ecosistemas en las &aacute;reas de usos agr&iacute;cola, ganadero y urbano, de forma que exista un continuo entre &eacute;stos y los ecosistemas naturales en los que se encuentran inmersos, en los que adem&aacute;s la conservaci&oacute;n de la biodiversidad se vuelva fundamental.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe, por tanto, la posibilidad de planificar con la naturaleza en las zonas urbanas y su entorno de forma m&aacute;s sustentable. El espacio natural puede actuar como receptor de las funciones urbanas a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de un sistema de espacios naturales,<sup><a href="#notas">4</a></sup> sistema que podr&iacute;a mantener la integridad ecol&oacute;gica del paisaje si se dise&ntilde;a de forma tal que conserve los flujos naturales de materia y energ&iacute;a y el m&aacute;ximo de diversidad posible. La ecolog&iacute;a del paisaje provee una perspectiva te&oacute;rica y herramientas anal&iacute;ticas p ara entender c&oacute;mo funcionan la complejidad y la diversidad de paisajes con respecto de procesos ecol&oacute;gicos, incluyendo los ambientes urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema que valdr&iacute;a la pena explorar con m&aacute;s detenimiento es el indicador de &aacute;reas verdes por habitante o porcentaje del &aacute;rea urbana cubierta por vegetaci&oacute;n. En su trabajo, Shanker <i>et al.</i> (2010) recopilan informaci&oacute;n de estos datos de muchas ciudades del mundo y encuentran una gran variaci&oacute;n en las cifras. Mencionan que a pesar de ello existe una tendencia que emerge de las ciudades reconocidas por sus espacios verdes de aproximadamente 20 a 30% de cubierta vegetal del &aacute;rea geogr&aacute;fica total y de 15 a 25 m<sup>2</sup> de &aacute;rea verde por habitante.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Aunque no puede esperarse que en M&eacute;xico se incorporen cifras de esta magnitud, en parte por el alto costo que puede significar, las cifras de &aacute;reas verdes que actualmente presentan muchas ciudades en M&eacute;xico, incluyendo a Mexicali, son exageradamente m&aacute;s bajas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un problema que no se discute cr&iacute;ticamente en el libro se refiere a c&oacute;mo la planeaci&oacute;n de usos del suelo en M&eacute;xico se encuentra disociada en instrumentos diferentes, provenientes de leyes diferentes, con los Planes municipales de desarrollo urbano para lo urbano y los Ordenamientos ecol&oacute;gicos para lo rural. En el espacio de concurrencia de lo rural y lo urbano, dichos instrumentos no han podido integrarse a la realidad, en parte debido a su figura jur&iacute;dica y administrativa, laxa y descoordinada. De la misma forma, la tipolog&iacute;a usada, aunque incluyente y basada en la legislaci&oacute;n existente, descansa sobre esta dicotom&iacute;a que considera a los espacios urbanos y rurales como diferentes y sin interacciones. Esto representa un gran reto para integrar de forma coordinada la metodolog&iacute;a propuesta. Asimismo, parte de la tipolog&iacute;a basada en la Sedesol mantiene una visi&oacute;n exclusivamente social de recreaci&oacute;n y considera como "&aacute;reas verdes" a las construcciones e instalaciones deportivas con superficies impermeables y sin vegetaci&oacute;n, lo cual es contradictorio con el componente <i>verde</i> del t&eacute;rmino <i>&aacute;rea verde.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como el autor esboza en algunas partes de su libro, es necesario realizar estudios que faciliten la incorporaci&oacute;n de plantas nativas a la forestaci&oacute;n urbana por dos razones. Primero, porque la biodiversidad estabiliza a los ecosistemas y cuando es alterada se generan cambios en la magnitud de los servicios ambientales que puede ofrecer. De aqu&iacute; que mientras mayor sea la diversidad de los ecosistemas, especies y genes, mayor ser&aacute; la capacidad de mantener la integridad de las relaciones b&aacute;sicas y de resiliencia, as&iacute; como de asegurar la permanencia de los ecosistemas a trav&eacute;s del tiempo. Segundo, porque actualmente existe una gran tendencia a depender cada vez m&aacute;s de plantas ornamentales manipuladas gen&eacute;ticamente, que son susceptibles a plagas y enfermedades. El uso de plantas nativas dentro de las zonas urbanas no s&oacute;lo puede contribuir a la conservaci&oacute;n de la flora local o regional, sino que adem&aacute;s puede reducir el costo de su mantenimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, adem&aacute;s de usar la cantidad de co<sub>2</sub> absorbido por la vegetaci&oacute;n como indicador de sustentabilidad, se podr&iacute;a tambi&eacute;n examinar y valorar el papel que desempe&ntilde;an las &aacute;reas verdes en la regulaci&oacute;n de la temperatura y la humedad. Como se alude en el libro, en muchas ciudades la temperatura del aire es mayor que en las zonas colindantes no urbanas, fen&oacute;meno conocido como <i>efecto isla de calor urbana.</i> El n&uacute;mero de habitantes, el tama&ntilde;o y la estructura espacial de una ciudad son factores que condicionan su aparici&oacute;n e intensidad. En el caso particular de la ciudad de Mexicali, las temperaturas suelen ser muy altas y el efecto de "isla de calor" puede hacer que aumenten a&uacute;n m&aacute;s. Carecer de grandes zonas verdes o mantenerlas en malas condiciones implica que la isla de calor se acent&uacute;e. Por el contrario, la vegetaci&oacute;n, adem&aacute;s de ayudar a la regulaci&oacute;n de la temperatura, puede ayudar indirectamente al ahorro de energ&iacute;a, principalmente por el uso de aire acondicionado. As&iacute;, la contribuci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n a la regulaci&oacute;n de la temperatura podr&iacute;a constituir al mismo tiempo un buen indicador ambiental y uno econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, vale la pena resaltar que la necesidad de conservar &aacute;reas verdes dentro y alrededor de los centros urbanos puede parecer menos urgente que la necesidad de construir casas habitaci&oacute;n o de promover la actividad econ&oacute;mica. No obstante, una vez que se incorpora un &aacute;rea al desarrollo, es casi imposible o extremadamente caro resolver la problem&aacute;tica de falta de &aacute;reas verdes o naturales. Con esta visi&oacute;n, Cesar Pe&ntilde;a contribuye con su libro a la discusi&oacute;n internacional sobre la conceptualizaci&oacute;n, manejo y planeaci&oacute;n de las &aacute;reas verdes y a sentar bases y ampliar su estudio en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Alejandro Flores, T. A. Pickett Steward, Wayne C. Zipperer, Richard V. Pouyat y Robert Pirani (1998), "Adopting a Modern Ecological View of the Metropolitan Landscape: The Case of a Greenspace System for the New York City Region", <i>Landscape and Urban Planning,</i> vol. 39, pp. 295&#45;308.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3572282&pid=S0187-6961201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> C. S. Folke, B. Carpenter, M. Walker, T. Scheffer, L. Elmqvist, L. Gunderson y C. S. Holling (2004), "Regime Shifts, Resilience, and Biodiversity in Ecosystem Management", <i>Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics,</i> vol. 35, pp. 557&#45;581.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3572284&pid=S0187-6961201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> J. B. Callicott y K. Mumford (1997), "Ecological Sustainability as a Conservation Concept", <i>Conservation Biology,</i> vol. 11, pp. 32&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3572286&pid=S0187-6961201200020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> F. D&iacute;az Pineda y M. Valenzuela (1989), "Los espacios naturales en &aacute;reas urbanas y periurbanas", en Casa de Vel&aacute;zquez (ed.), <i>Supervivencia de los espacios naturales,</i> Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci&oacute;n, pp. 335&#45;347.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3572288&pid=S0187-6961201200020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Shanker Vijai Sing, Narayan Pondery Deep y Chaudry Pradeep (2010), "Urban Forests and Open Green Space: Lessons for Jaipur, Rajasthan, India", <i>Occasional Paper,</i> Rajasthan State Popllution Control Board.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3572290&pid=S0187-6961201200020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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