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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>CERVANTES, MIGUEL DE. Don Quijote de la Mancha.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>por Elsa Margarita Ram&iacute;rez Leyva</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Real Academia Espa&ntilde;ola. Asociaci&oacute;n de Academias de la Lengua Espa&ntilde;ola, 2004. 1249 p</b>. </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Don Quijote de la Mancha</i> &#151;un texto sobre lectores, lectura y libros. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Esta obra ofrece al campo de la bibliotecolog&iacute;a por lo menos dos posibilidades de estudio, una como un fen&oacute;meno editorial; la otra es la vida del personaje, Don Quijote quien deambula entre las p&aacute;ginas de esta obra maestra de la literatura espa&ntilde;ola, es un lector muy peculiar sujeto a una serie de acontecimientos que innovaron la cultura escrita en los inicios de la Edad Moderna. Puesto que en la trama aparece el ciclo de la comunicaci&oacute;n escrita desplegado a lo largo de los dos <i>Quijotes</i>, el de 1605 y el de 1615, consideramos oportuno elaborar esta rese&ntilde;a de la edici&oacute;n conmemorativa del IV centenario. Efectivamente, en la vida de Don Quijote encontramos personajes que leen, escriben o cuentan. Por otro lado, la propia biograf&iacute;a del libro del <i>Quijote</i> bien puede ser considerada objeto de estudio, pues se trata de un fen&oacute;meno editorial y de lectura de su &eacute;poca que celebra hoy sus cuatrocientos a&ntilde;os de vida. </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La edici&oacute;n conmemorativa del cuarto siglo del <i>Quijote</i> tiene su antecedente en la edici&oacute;n de 1780 impresa por don Joaqu&iacute;n de Ibarra, seleccionada de entre un centenar por la Asociaci&oacute;n de Academias de la Lengua Espa&ntilde;ola durante su &uacute;ltimo Congreso realizado en Puerto Rico en el 2002. La edici&oacute;n de Ibarra sirvi&oacute; para rendirle un justo homenaje a esta joya de la literatura, como bien la denomin&oacute; el Marques de Grimaldi: &lt;&lt;gloria del Ingenio espa&ntilde;ol y precioso dep&oacute;sito de la propiedad y energ&iacute;a del idioma castellano&gt;&gt;, que mereci&oacute; incluso la fabricaci&oacute;n de un papel especial y la fundici&oacute;n de nuevos tipos. Adem&aacute;s, los m&aacute;s connotados grabadores de esa &eacute;poca tuvieron el encargo de elaborar las l&aacute;minas. Y tambi&eacute;n se llev&oacute; a cabo una cuidadosa revisi&oacute;n y correcci&oacute;n de la primer&iacute;sima impresi&oacute;n de finales de 1604 que sali&oacute; de los talleres en 1605 a expensas del librero e impresor Juan de la Cuesta, para iniciar su circulaci&oacute;n por Espa&ntilde;a y algunas de sus colonias americanas </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La actual edici&oacute;n de 2004 incluye la presentaci&oacute;n y an&aacute;lisis de destacados literatos y acad&eacute;micos, quienes nos ofrecen diferentes perspectivas de la novela en donde destacan los contextos que en suma constituyen un amplio panorama de la cultura escrita y del ciclo de la comunicaci&oacute;n impresa de los inicios de la Edad Moderna. Esos textos nos ayudan no s&oacute;lo a comprender y disfrutar de la novela, tambi&eacute;n nos aportan elementos para comprender los fen&oacute;menos relacionados con la historia del libro y la lectura; algo de enorme inter&eacute;s para disciplinas como la bibliotecolog&iacute;a.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La presentaci&oacute;n de <i>Don Quijote</i> la integran cuatro contribuciones que inicia Mario Vargas Llosa, <i>Una novela para el siglo XXI</i>. Vargas Llosa nos ofrece un recorrido de la novela en donde destaca la naturaleza humana que tan bien logr&oacute; captar y plasmar Cervantes en personajes y situaciones que no han perdido frescura. Asimismo puntualiza los aspectos innovadores de la novela de Cervantes que marcaron un hito en la vida de la literatura espa&ntilde;ola. Adem&aacute;s identifica entre las cualidades aquellas en donde esta novela se re-actualiza, una de ellas es la esperanza en la realizaci&oacute;n del mito, la transformaci&oacute;n de la ficci&oacute;n en historia viva. Otro tema es el de la libertad que surge de la inteligencia y la voluntad y la lucha; mil veces vencido el Quijote no se rinde ni a la libertad ni a la injusticia, ni al amor, ni al futuro. El Quijote es resucitado, transformado en literatura incluso contempor&aacute;nea. La perennidad del <i>Quijote</i> se ancla en la elegancia y potencia de la lengua espa&ntilde;ola. Sigue el texto de Francisco Ayala, <i>La Invenci&oacute;n del Quijote</i>, quien identifica las diferentes actitudes entre los p&uacute;blicos lectores de 1605 y de 1615, los primeros comenzaban a leer palabras, los segundos eran ya lectores aut&oacute;nomos capaces de leer por s&iacute; mismos y para s&iacute; mismos, m&aacute;s semejantes al lector del mundo de hoy. Posteriormente Mart&iacute;n de Riquer en <i>Cervantes y "el Quijote,"</i> nos relata la vida y los avatares del autor de la obra y de su ingenioso personaje, que de tanto leer novelas de caballer&iacute;a, enloqueci&oacute;. Riquer tambi&eacute;n analiza los estereotipos sociales que se juegan en la personalidad de don Quijote y Sancho, protagonistas de la cr&iacute;tica a su sociedad con un estilo ir&oacute;nico y humor&iacute;stico que provoc&oacute; la risa entre los lectores del siglo XVII; posiblemente como deseaba Cervantes, y como nos lo hace saber Riquer en su pr&oacute;logo, quien desea que con la lectura de las aventura del Ingenioso Hidalgo "el melanc&oacute;lico se mueva a risa." Francisco Rico cierra esta presentaci&oacute;n con <i>La nota al texto</i>, y nos describe en los pormenores de la primera edici&oacute;n algunos de los errores causados por la propia caligraf&iacute;a del autor, como nos lo demuestra en una p&aacute;gina aut&oacute;grafa de Cervantes de entre lo poco que se ha logrado rescatar. Por cierto que una vez impresa la obra los originales eran destruidos. En la presente edici&oacute;n Rico hace menci&oacute;n al cuidado de las notas que acompa&ntilde;an al texto para brindarle apoyo al lector en el disfrute de la obra, teniendo gran cuidado de no invadir la espontaneidad del lector. Tambi&eacute;n menciona los colaboradores que ayudaron a la investigaci&oacute;n, documentaci&oacute;n revisi&oacute;n y correcci&oacute;n de esta digna edici&oacute;n.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A continuaci&oacute;n tenemos al Quijote de 1605, seguido del Quijote de 1615. El primero consta de cincuenta y dos cap&iacute;tulos en tres partes; el segundo de setenta y cuatro cap&iacute;tulos. En ambas ediciones se incluye una reproducci&oacute;n de la portada original impresa por de Cuesta con el escudo seleccionado por &eacute;l, en donde aparece un le&oacute;n adormilado que representa a Espa&ntilde;a, muy distante del le&oacute;n aguerrido y alerta; adem&aacute;s un c&oacute;ndor con cadena al cuello, la inteligencia sujetada, y alrededor de todo la leyenda en lat&iacute;n: <i>Spero lucem post tenebras</i>.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la parte final se encuentra la Nota Complementaria bajo el t&iacute;tulo <i>La lengua de Cervantes y el</i> &lt;&lt;<i>Quijote</i>&gt;&gt; integrada por los textos de cuatro connotados acad&eacute;micos. <i>El Quijote en la historia de la lengua espa&ntilde;ola</i> de Jos&eacute; Manuel Blecua, quien analiza el estilo, que surge en el siglo XVI, conocido como naturalidad, en contrapeso con la afectaci&oacute;n que se manifiesta en conductas humanas y en el uso de la lengua, a la par con la dignificaci&oacute;n de lo popular expresado en las palabras, cantares, refranes; el autor destaca el elemento did&aacute;ctico: ense&ntilde;ar lo que el mundo contiene, divulgar la ciencia y la t&eacute;cnica cient&iacute;fica que comienza a ponerse en boga a partir de la segunda mitad del silgo XVI. A continuaci&oacute;n <i>Cervantes como modelo ling&uuml;&iacute;stico</i> de Guillermo Rojo, quien analiza la relaci&oacute;n del habla culta de Don Quijote y el habla vulgar del Sancho, destacando el estilo gracioso, amable que da lugar a un libro de entretenimiento para el disfrute de diferentes tipos de lectores. Hace menci&oacute;n tambi&eacute;n de algunos de los errores o lunares, provocados por la naturaleza un tanto desordenada de Cervantes, los cuales aparecen desde la edici&oacute;n de Juan de la Cuesta, por ejemplo el burro de Sancho que muere en una de las contiendas pero despu&eacute;s aparece vivo en un pasaje posterior. En <i>Los registros ling&uuml;&iacute;sticos del Quijote: La distancia ir&oacute;nica de la realidad</i>, Jos&eacute; Antonio Pascual nos ofrece un an&aacute;lisis de este dif&iacute;cil estilo ir&oacute;nico que utiliz&oacute; Cervantes a lo largo de la obra con el que articula lo ficticio y lo real, apelando a la complicidad del lector, quien debe entender entre l&iacute;neas el sentido de palabras frases y personajes que encarnan estereotipos para producir el tono humor&iacute;stico; es decir, Cervantes incluye al lector como otro elemento de su novela. <i>Oralidad, escritura, lectura</i>, a cargo de Margit Frenk, es un texto especialmente interesante para los bibliotec&oacute;logos estudiosos de la lectura, pues precisamente nos ofrece un panorama de esta actividad en la Espa&ntilde;a del Siglo de Oro, en donde encontramos la pr&aacute;ctica social de la lectura oralizada, aun entre quienes sab&iacute;an leer y escribir: Sin embargo, esta modalidad gobernaba a la palabra escrita. La met&aacute;fora el "libro habla" revela la concepci&oacute;n que esa sociedad ten&iacute;a de la lectura. Era muy com&uacute;n, se&ntilde;ala la autora, que se escribiera como se hablaba, es decir escribir como se narra o cuenta, donde est&aacute; presente esa naturalidad a la que alude Jos&eacute; Manuel Blecua. Este apartado final, concluye con <i>Cauce de la novela cervantina: perspectivas y di&aacute;logos</i>, de Claudio Guill&eacute;n, quien se&ntilde;ala que en el perspectivismo aparece el punto de vista individual, subjetivo; en cuanto al di&aacute;logo, a la manera plat&oacute;nica, se producen las alternancias, las oposiciones.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Aparecen los tres tiempos en la construcci&oacute;n del texto: la historia, el relato apegado a la historia y la narraci&oacute;n en la que se incorpora la perspectiva de quien narra. Otro aspecto que el autor destaca es la comunicaci&oacute;n que produce la convivencia, la sociabilidad, en donde el lector es un oyente m&aacute;s. Como parte de estos textos, Guill&eacute;n incluye el aparato cr&iacute;tico utilizado por estos autores. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Estos cuatro an&aacute;lisis completan el panorama que nos permite comprender y disfrutar la lectura del <i>Don Quijote</i>, y nos brindan elementos para explorar el tema de la cultura escrita, espec&iacute;ficamente el aspecto relacionado con la lectura, presente a lo largo de la vida del singular personaje. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Al final, esta edici&oacute;n incluye un <i>Glosario</i> de aquellas palabras que responden a particularidades de la lengua cervantina, pero tambi&eacute;n nos ofrece el sentido dado en los pasajes de la novela remitidos a la p&aacute;gina correspondiente en donde aparecen mencionados. Sin duda esto resulta un valioso apoyo para el lector. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Como dec&iacute;amos anteriormente, en <i>Don Quijote</i> el ciclo de la comunicaci&oacute;n escrita y la lectura est&aacute; articulado en la trama de la novela, de tal modo que nos aporta los contextos de una &eacute;poca de fundamental importancia dadas las circunstancias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, culturales y tecnol&oacute;gicas que dieron lugar a los inicios de la pr&aacute;ctica social de la lectura en silencio y de la lectura de entretenimiento de la sociedad occidental, de la cual somos herederos. La obra nos ofrece una amplia gama de posibilidades para el an&aacute;lisis y explicaci&oacute;n de cuestiones relativas a la historia y la sociolog&iacute;a del libro y de la lectura.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Efectivamente en casi todos los cap&iacute;tulos de las dos ediciones del Quijote, 1605 y 1615, encontramos aspectos relacionados con la lectura, la escritura y los lectores; es decir, vemos representadas diferentes pr&aacute;cticas de lectura y diversos p&uacute;blicos lectores, y adem&aacute;s de los fines, los usos del libro y de la lectura as&iacute; como concepciones relativas a la escritura, la lectura, el analfabetismo y la oralidad. Al respecto, en los dos <i>Quijotes</i>, encontramos mencionadas 23 diferentes variantes del verbo leer, con una frecuencia de 193 veces. En cuanto a las voces <i>libro y libros</i>, &eacute;stas suman 52, en tanto el verbo escribir se cita 59 veces, s&oacute;lo por mencionar algunos de los elementos de la comunicaci&oacute;n registrada. </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Desde la primera frase con la que Cervantes nos recibe en su pr&oacute;logo: "Desocupado lector" nos da tema para estudiar las nuevas concepciones que sobre la lectura y el lector empezaron a arraigarse con la invenci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a tipogr&aacute;fica. Adem&aacute;s, el pr&oacute;logo nos permite conocer tambi&eacute;n los requerimientos establecidos en aquella &eacute;poca para imprimir un libro. Cervantes nos deja conocer las entretelas de la costumbre de incluir sonetos, epigramas, elogios al autor y a su obra, signados por personajes que por su sabidur&iacute;a o noble origen garantizaban la calidad y honorabilidad del autor y su obra. Cervantes recurre al ingenio para lanzar una cr&iacute;tica devastadora puesta en boca del amigo (personaje imaginario con quien dialoga sobre los problemas para conseguir el aval de esos autores) que lo ilustra sobre las pr&aacute;cticas de no pocos autores que escrib&iacute;an tales elogios ellos mismos e inventaban a sus firmantes. De igual manera se da la ma&ntilde;a para hacerse pasar por erudito, por haber visto mundo y saber de geograf&iacute;a e historia, mediante citas de ilustres personajes, y lugares aun cuando no los haya le&iacute;do ni conocido jam&aacute;s.  </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por otra parte, como es bien sabido, el siglo XVI fue el escenario de importantes cambios en la lectura, pues la actividad tipogr&aacute;fica tom&oacute; clara distancia del libro manuscrito y produjo cambios en el texto con la incorporaci&oacute;n de dispositivos tanto f&iacute;sicos como textuales. La multiplicaci&oacute;n, los diversos temas y las posibilidades de acceso a los libros propiciaron el tr&aacute;nsito a la lectura extensiva, y apareci&oacute; tambi&eacute;n la lectura de entretenimiento, g&eacute;nero que dio lugar a nuevos p&uacute;blicos lectores y a nuevas pr&aacute;cticas de lectura: extensiva, en silencio, privada, as&iacute; como colectiva y en voz alta. Un ejemplo se encuentra en la lectura de la novela <i>El curioso impertinente</i>: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> despu&eacute;s que el cura interrumpi&oacute; la lectura en voz alta por el incidente de los cueros de vino, una vez apaciguado el asunto, reanud&oacute; la lectura; incluso le rogaron que continuara, al parecer para el propio cura era un placer hacerlo. Incluso las mujeres, por ejemplo, el personaje encarnado por Lucinda aficionada a tan 'sabrosa leyenda'.      </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la obra tenemos varias lectoras que tambi&eacute;n nos dan motivo para hacer estudios de g&eacute;nero relacionados con la lectura.    </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Precisamente entre los temas recurrentes en el <i>Quijote</i> encontramos el relativo a la variedad de grados de alfabetizaci&oacute;n que va desde el nivel elemental hasta personas letradas que llegaban a estudios superiores, o bien, que cultivaban la lectura por iniciativa propia, como el caso del propio Cervantes, y el mismo Don Quijote. Identificamos en distintos personajes variantes que van desde el analfabetismo hasta la erudici&oacute;n; as&iacute;, ser letrado frente a ser analfabeta es una diferencia que empieza a introducirse en las estructuras sociales hacia la segunda mitad del siglo XVI, y a constituirse en una brecha. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Un aspecto interesante a explorar es el relacionado con la creencia del poder del libro sobre la mente y la conducta de los lectores, creencia arraigada aun en el siglo XXI, es la capacidad de transformar milagrosamente a las personas, bien en sabias o en locas, como le pas&oacute; a nuestro ingenioso caballero, quien </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> del poco dormir y del mucho leer, se le sec&oacute; el celebro de manera que vino a perder el juicio. Llen&oacute;sele la fantas&iacute;a de todo aquello que le&iacute;a en los libros...     </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El <i>Quijote</i> ofrece la posibilidad de estudiar el ciclo de la comunicaci&oacute;n escrita seg&uacute;n las fases del proceso editorial, el mercado y la circulaci&oacute;n de los libros. La tecnolog&iacute;a tipogr&aacute;fica transform&oacute; los modos de distribuci&oacute;n y acceso a los libros en la Espa&ntilde;a de Cervantes, e incluso en sus colonias americanas.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En suma <i>Don Quijote</i>, personaje y libro, analizados desde la perspectiva bibliotecol&oacute;gica, nos brindan los elementos para llevar a cabo estudios cualitativos sobre el libro, la lectura, y los lectores, como el propuesto por Robert Darnton: estudiar el ciclo de la comunicaci&oacute;n escrita mediante la biograf&iacute;a de una obra. O bien el enfoque de Roger Chartier, quien propone la interacci&oacute;n de tres dimensiones: tecnol&oacute;gica, textual y cultural, relacionadas con factores sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, en un tiempo y espacio dados, que forman parte de la historia del libro y la lectura. As&iacute; pues <i>El Quijote</i> puede contribuir a despejar algunos de los enigmas que envuelven esos temas y provoca, adem&aacute;s, la formulaci&oacute;n de nuevas cuestiones en torno a la lectura, a los lectores y al libro, temas que encontramos desplegados en <i>El Quijote</i> en todo su esplendor, con una ganancia adicional, obtener con su lectura momentos de enorme placer. </font></p>         ]]></body>
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