<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-6286</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Trace (México, DF)]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Trace (Méx. DF)]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-6286</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-62862015000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ontologías en fuga: a propósito de un artículo de Miguel Bartolomé]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Millán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Saúl]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<numero>67</numero>
<fpage>158</fpage>
<lpage>162</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-62862015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-62862015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-62862015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Di&aacute;logo y debate</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ontolog&iacute;as en fuga: a prop&oacute;sito de un art&iacute;culo de Miguel Bartolom&eacute;</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sa&uacute;l Mill&aacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&eacute;mica no es un arte que se cultive con esmero en las disciplinas antropol&oacute;gicas, cuyas comunidades acad&eacute;micas no suelen ser m&aacute;s amplias ni m&aacute;s organizadas que las poblaciones ind&iacute;genas o campesinas donde esas disciplinas se desenvuelven de manera tradicional. En ambos casos, la cortes&iacute;a y las relaciones personales inhiben con demasiada frecuencia el ejercicio de la cr&iacute;tica y, en el primer caso, conducen a menudo a un silencio indiferente. Por esta raz&oacute;n, celebro que Miguel Bartolom&eacute; abandone la indiferencia acostumbrada e incurra en las arenas movedizas de una obra central, capaz de suscitar controversias acaloradas en torno al giro ontol&oacute;gico que los estudios amaz&oacute;nicos prefiguran actualmente para el futuro de la antropolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El &uacute;ltimo libro de Philippe Descola no es un texto adicional de antropolog&iacute;a.&#160;Lejos de sumarse a las innumerables publicaciones que han ido poblando los cat&aacute;logos de nuestra disciplina, <i>M&aacute;s all&aacute; de naturaleza y cultura</i> (Amorrortu, 2012) es una obra inusitada en el panorama editorial, en la medida en que apunta hacia una antropolog&iacute;a renovada que no tendr&iacute;a por objeto la diversidad cultural, sino los l&iacute;mites que enfrentan las sociedades humanas en el momento de distribuir a&#160;los seres en categor&iacute;as ontol&oacute;gicamente diferenciadas. Siguiendo las observaciones de Latour (2007), quien a&ntilde;os antes hab&iacute;a cuestionado seriamente la divisi&oacute;n entre naturaleza y cultura, Descola advierte que nuestra disciplina se encuentra mal equipada para analizar sistemas de pensamiento que no reconocen esa dicotom&iacute;a, ya que la naturaleza no existe como una esfera aut&oacute;noma de la realidad para todos los pueblos que examina la antropolog&iacute;a. La tarea no consiste, por lo tanto, en analizar las distintas representaciones que otros pueblos formulan en torno a una categor&iacute;a occidental, sino en comprender por qu&eacute; tantas gentes ubican en la esfera de la humanidad a seres, objetos y elementos que nosotros llamamos naturales, de acuerdo con los principios de nuestra propia ontolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Aunque Miguel Bartolom&eacute; reconoce que se trata de una obra de gran magnitud, "poco frecuente en los &uacute;ltimos tiempos de la antropolog&iacute;a", duda de que sus alcances te&oacute;ricos conduzcan hacia una antropolog&iacute;a renovada que se aleje sustancialmente de sus precursores, cuyos estudios asum&iacute;an la noci&oacute;n de naturaleza como un hecho evidente y universal. Hacia finales de los a&ntilde;os cuarenta, en efecto, L&eacute;vi&#45;Strauss hab&iacute;a empleado la dicotom&iacute;a entre naturaleza y cultura para definir el &aacute;mbito operativo de la prohibici&oacute;n del incesto. Argumentaba que la diferencia entre ambas esferas resid&iacute;a en el car&aacute;cter universal de la primera y en el sentido local de la segunda. Si el giro ontol&oacute;gico de Philippe Descola modifica los t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n, en la medida en que sustituye antiguas dicotom&iacute;as por nuevas oposiciones, su estrategia argumentativa prolonga un m&eacute;todo conocido por la antropolog&iacute;a estructural, que consiste en limitar las posibilidades l&oacute;gicas de cualquier fen&oacute;meno, ya sea el&#160;lenguaje o los mitos amerindios, mediante un sistema de transformaciones. Al intentar identificar principios de validez universal &#150;escapando de esta forma a un relativismo absoluto&#150;, Descola lleva a sus extremos el panorama trazado en <i>El pensamiento salvaje,</i> donde L&eacute;vi&#45;Strauss (1964) retoma un antiguo dilema de los estudios antropol&oacute;gicos que hab&iacute;an estado particularmente interesados en la naturaleza l&oacute;gica o irracional del pensamiento humano. Los l&iacute;mites de este pensamiento no son ahora concebidos mediante la oposici&oacute;n entre la naturaleza y la cultura, sino a trav&eacute;s de esquemas ontol&oacute;gicos que se oponen diametralmente a lo largo del globo terr&aacute;queo, incluida una enorme diversidad de culturas y sociedades que a simple vista parec&iacute;an heterog&eacute;neas antes de que Descola terminara por reducirlas a la forma de cuadril&aacute;tero, divido en esta ocasi&oacute;n en cuatro esquemas esenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> No es sorprendente que un etn&oacute;grafo de largo aliento, acostumbrado a considerar los detalles y a discernir las diferencias culturales, reaccione con asombro y mayor perplejidad ante estas formulaciones. Bartolom&eacute; duda, en efecto, de que la distribuci&oacute;n de esquemas ontol&oacute;gicos sea tan sim&eacute;trica como la propone Philippe Descola, cuyos trabajos anteriores hab&iacute;an omitido las referencias a Mesoam&eacute;rica e incorporaban tan s&oacute;lo un panorama ternario, centrado exclusivamente en el animismo, el totemismo y el naturalismo. A trav&eacute;s de la obra de Alfredo L&oacute;pez Austin (1980), Descola parece descubrir la fuente propicia para cerrar finalmente el juego de posibilidades. El analogismo mesoamericano, ausente en sus teor&iacute;as anteriores, es sin duda la pieza faltante que complementa la simetr&iacute;a de sus oposiciones, pero al hacerlo activa una larga tradici&oacute;n de estudios etnogr&aacute;ficos que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hab&iacute;an estado particularmente interesados en la singularidad cultural, la cual intent&oacute; definir una especie de relativismo regional que distingu&iacute;a a Mesoam&eacute;rica de otras &aacute;reas culturales. Siguiendo esta l&iacute;nea de reflexi&oacute;n, Miguel Bartolom&eacute; argumenta que "analogismo" no es el t&eacute;rmino m&aacute;s adecuado para caracterizar una regi&oacute;n tan vasta,<sup><a href="#nota">1</a></sup> ya que la analog&iacute;a es un procedimiento epistemol&oacute;gico que emplean por igual los pueblos amaz&oacute;nicos, los ind&iacute;genas mesoamericanos y los europeos occidentales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Al igual que Miguel Bartolom&eacute;, Viveiros de Castro (2010) se ha preguntado si el analogismo y el totemismo constituyen en el fondo modelos ontol&oacute;gicos que permitan identificar regiones relativamente acotadas, en virtud de que estos t&eacute;rminos suponen correlaciones l&oacute;gicas entre series discontinuas. M&aacute;s que sistemas conceptuales que distribuyen las propiedades de los seres, como ha definido Descola el campo de las ontolog&iacute;as, ambos t&eacute;rminos implican mecanismos clasificatorios, f&oacute;rmulas universales que hacen posible vincular las cosas del mundo por medio de sus posibles relaciones. A pesar de su evidente animismo &#150;intuye Bartolom&eacute;&#150;, el ind&iacute;gena amaz&oacute;nico recurre a la l&oacute;gica de la analog&iacute;a en el momento de dirigir sus flechas hacia las presas de cacer&iacute;a, utilizando un procedimiento que no es exclusivo de los pueblos analogistas. Por esta raz&oacute;n &#150;agrega&#150;, "lo que llamamos anal&oacute;gico y lo que llamamos l&oacute;gico coexisten dentro de todo pensamiento humano, incluyendo el ahora llamado amerindio". La misma obra de Descola, escrita por un naturalista contempor&aacute;neo, resulta sin duda "un libro tan profundamente totemista como analogista" (Viveiros de Castro, 2010: 68), en la medida en que utiliza clasificaciones y analog&iacute;as esencialmente semejantes a los procedimientos empleados por los pueblos que examina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A mi juicio, la pregunta no consiste tan s&oacute;lo en determinar si procedimientos epistemol&oacute;gicos como el totemismo y el analogismo son pertinentes para distinguir sociedades espec&iacute;ficas. La interrogaci&oacute;n de fondo consistir&iacute;a en comprobar si los t&eacute;rminos de Philippe Descola son suficientes para delimitar zonas geogr&aacute;ficas&#160;que, desde el punto de vista ling&uuml;&iacute;stico y cultural, son tan heterog&eacute;neas como las propias ontolog&iacute;as. El antrop&oacute;logo franc&eacute;s, en efecto, no s&oacute;lo se propone incorporar diferentes regiones en la misma ontolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n elaborar una "cartograf&iacute;a sumaria" sobre su distribuci&oacute;n y su ordenamiento. Al considerar que los "esquemas ontol&oacute;gicos se reparten por toda la superficie del planeta" (2012: 157), Descola distribuye sus modelos con la destreza de un ge&oacute;grafo que se dispone a elaborar un mapa del pensamiento humano, a trazar fronteras y a delimitar espacios a lo largo de los cinco continentes. As&iacute; como el totemismo y el naturalismo se ubican en &aacute;reas relativamente acotadas, el animismo y el analogismo se distribuyen entre las tierras bajas tropicales y el &aacute;rea mesoamericana, formando un conjunto limitado de "&aacute;reas ontol&oacute;gicas" que, vistas desde el cielo, resultan m&aacute;s homog&eacute;neas de lo que parecen al ras del suelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Esta cartograf&iacute;a sumaria, como la califica Philippe Descola, no ser&iacute;a acaso tan problem&aacute;tica si no incorporara a su vez una distribuci&oacute;n temporal. Hurgando entre las l&iacute;neas, Bartolom&eacute; advierte que una forma de evolucionismo se perfila en las p&aacute;ginas de <i>M&aacute;s all&aacute; de naturaleza y cultura</i>, al sugerir una secuencia m&aacute;s o menos lineal entre el animismo amaz&oacute;nico y el naturalismo occidental. Sin llegar a ser una propuesta expl&iacute;cita, el evolucionismo de Descola destaca en aquellos pasajes que aluden a la "contig&uuml;idad hist&oacute;rica" (2012: 406) de los esquemas ontol&oacute;gicos y, en espec&iacute;fico, a la necesaria transici&oacute;n entre el analogismo y el naturalismo, cuyo surgimiento se asocia con la disoluci&oacute;n del primero durante la etapa renacentista.&#160;Si la sucesi&oacute;n hist&oacute;rica entre estos esquemas es evidente a lo largo de la obra, un lector como Miguel Bartolom&eacute; s&oacute;lo puede preguntarse qu&eacute; sucede con los&#160;esquemas restantes, cu&aacute;l es su lugar en la l&iacute;nea evolutiva y hasta qu&eacute; punto esos esquemas menores no constituyen un regreso a la barbarie. Por lo tanto, su ensayo pretende demostrar que, aun cuando no lo confiesa, Descola reduce el animismo a una forma arcaica del pensamiento humano, identificado ahora como "pensamiento amerindio", que en todo caso ser&iacute;a el antecedente necesario de los esquemas ontol&oacute;gicos posteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Aunque ignoro si Philippe Descola asuma plenamente una aventura intelectual de estas dimensiones, creo que Miguel Bartolom&eacute; ha puesto el dedo en la llaga, al menos en este punto. La tentaci&oacute;n de distribuir los esquemas ontol&oacute;gicos a lo&#160;largo del tiempo, empezando por el animismo y culminando con el naturalismo occidental, parece una consecuencia l&oacute;gica una vez que dichos esquemas han sido distribuidos en el espacio. Nada impide, sin embargo, que la l&iacute;nea se convierta al final en un c&iacute;rculo evolutivo, donde el punto culminante se transforma nuevamente en el punto de partida. Si el animismo consiste en esa modalidad del pensamiento que atribuye cualidades humanas a los objetos, el naturalismo occidental corre el riesgo de retornar finalmente a su esquema de origen. Al igual que algunos pueblos amaz&oacute;nicos, que proyectan su propia interioridad a los &aacute;rboles y los rel&aacute;mpagos, los&#160;naturalistas europeos confieren desde hace a&ntilde;os cualidades humanas a sus objetos, dado que otorgan una subjetividad a sus computadoras y dise&ntilde;an cada d&iacute;a edificios "inteligentes". Por esta raz&oacute;n, no deber&iacute;an sorprender los paralelismos entre los habitantes del Amazonas y los de las grandes urbes, siempre dispuestos&#160;a animar a sus juguetes y humanizar a sus mascotas, lo cual constituye una prueba fehaciente de que las ontolog&iacute;as nunca tendr&aacute;n una distribuci&oacute;n exacta ni ser&aacute;n mutuamente excluyentes.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descola, Philippe, 2012, <i>M&aacute;s all&aacute; de naturaleza y cultura</i>, Amorrortu Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10021706&pid=S0185-6286201500010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latour, Bruno, 2007, <i>Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropolog&iacute;a sim&eacute;trica</i>, Siglo XXI, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10021708&pid=S0185-6286201500010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&eacute;vi&#45;Strauss, Claude, 1964, <i>El Pensamiento Salvaje</i>, M&eacute;xico, FCE, Breviarios.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10021710&pid=S0185-6286201500010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Austin, Alfredo, 1980, <i>Cuerpo humano e ideolog&iacute;a. Las concepciones de los antiguos nahuas</i>, UNAM, IIA, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10021712&pid=S0185-6286201500010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viveiros de Castro, Eduardo, 2010, <i>Metaf&iacute;sicas can&iacute;bales. L&iacute;neas de antropolog&iacute;a posestructural</i>, Katz editores, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10021714&pid=S0185-6286201500010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Aun cuando Philippe Descola reconoce que el calificativo de "anal&oacute;gico" no es el m&aacute;s elocuente, confiesa que le pareci&oacute; el m&aacute;s adecuado para caracterizar aquellas sociedades en las que la obsesi&oacute;n por la analog&iacute;a se vuelve un rasgo dominante. "Por eso &#150;advierte&#150; el calificativo de 'anal&oacute;gico' me pareci&oacute; el m&aacute;s apto", ya que la analog&iacute;a "s&oacute;lo deviene posible y pensable si los t&eacute;rminos que relaciona se distinguen en el origen" (Descola, 2012: 301).</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Descola]]></surname>
<given-names><![CDATA[Philippe]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Más allá de naturaleza y cultura]]></source>
<year>2012</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Amorrortu Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Latour]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bruno]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lévi-Strauss]]></surname>
<given-names><![CDATA[Claude]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Pensamiento Salvaje]]></source>
<year>1964</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Austin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfredo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas]]></source>
<year>1980</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAM, IIA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Viveiros de Castro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Metafísicas caníbales. Líneas de antropología posestructural]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-name><![CDATA[Katz editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
