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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relatos de pecados en la evangelización de los indios de México (siglos XVI-XVIII)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Dani&eacute;le Dehouve, <i>Relatos de pecados en la evangelizaci&oacute;n de los indios de M&eacute;xico (siglos</i> <i>XVI&#45;XVIII)</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dominique Raby*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Disco compacto anexo, traducci&oacute;n de Josefina Anaya, M&eacute;xico, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Publicaciones de la Casa Chata, 2010, 382 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El Colegio de Michoac&aacute;n. Correo e:</i> *<a href="mailto:dominiqueraby@colmich.edu.mx">dominiqueraby@colmich.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Relatos de pecados en la evangelizaci&oacute;n de los indios de M&eacute;xico (siglos XVI&#45;XVIII),</i> de la Dra. Dani&eacute;le Dehouve, publicado por el editorial de la Casa Chata (Ciesas) en colaboraci&oacute;n con el CEMCA, es la muy bienvenida traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de su obra <i>L'&eacute;vang&eacute;lisation des</i> <i>Azt&eacute;ques ou lep&eacute;cheur universal</i> (2004). El libro presenta y discute una muestra de 44 <i>exempla,</i> relatos de car&aacute;cter ejemplar incluidos en sermonarios y catecismos, que fueron traducido al n&aacute;huatl por los jesuitas de Nueva Espa&ntilde;a durante la presencia del orden en esta regi&oacute;n (15721770). La edici&oacute;n en espa&ntilde;ol cuenta adem&aacute;s con un <i>exemplum</i> en forma de obra de teatro o auto (tambi&eacute;n en n&aacute;huatl): "La mala educaci&oacute;n". Tambi&eacute;n ofrece un impresionante anexo en formato de disco compacto, el cual presenta las versiones originales en n&aacute;huatl de los textos discutidos, con traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol y al franc&eacute;s. El disco complementa el anexo original, donde cada relato es resumido, vinculado con sus fuentes y sus transformaciones discutidas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Los <i>exempla</i> estudiados fueron seleccionados por su popularidad: son los <i>ejempla</i> que m&aacute;s fueron traducidos al n&aacute;huatl. Provienen de dos fuentes impresas y de varios manuscritos, la mayor&iacute;a procedentes de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo presenta de manera erudita y fascinante las fuentes europeas de los <i>ejempla</i> en su contexto hist&oacute;rico. Estos relatos aparecen entre los siglos IV y VIII, uno de los autores m&aacute;s antiguos es san Agust&iacute;n, obispo de Hipona y doctor de la Iglesia. Sin embargo, la edad de oro de los <i>exempla</i> empieza en el siglo XIII, momento en el cual estos relatos se pueden definir como breves an&eacute;cdotas reunidas en recopilaciones o incluidas en sermonarios, y utilizadas en la predicaci&oacute;n con el fin de convencer al auditorio. La primera recopilaci&oacute;n, el <i>Liber exemplorum (circa</i> 1275), fue la obra de un franciscano an&oacute;nimo de Inglaterra; varias seguir&aacute;n, reuniendo hasta mil <i>exempla</i> organizados en rubros, por orden alfab&eacute;tico. La mayor&iacute;a de estas obras est&aacute;n en lat&iacute;n, pero tambi&eacute;n existen desde esta &eacute;poca traducciones al espa&ntilde;ol. Se admite generalmente que a partir de 1350, la producci&oacute;n de nuevas an&eacute;cdotas se agota y disminuyen las recopilaciones. Pero la invenci&oacute;n de la imprenta a mitades del siglo XV permite una difusi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia de estas obras, a las cuales se a&ntilde;adieron nuevas compilaciones. A partir del siglo XVI, se observa un renacimiento de la predicaci&oacute;n y de los <i>exempla,</i> cuando la Iglesia cat&oacute;lica debe luchar sobre tres frentes: combatir la Reforma protestante, evangelizar las poblaciones recientemente "descubiertas" en Asia y Am&eacute;rica, y recristianizar las poblaciones rurales de Europa. As&iacute;, la Contrarreforma, mediante el Concilio de Trento (entre 1545 y 1563), en oposici&oacute;n &#151;y di&aacute;logo&#151; con los principios de la Reforma, confirma que el pecado original es destruido por el bautismo, la concupiscencia queda como una puesta a prueba para el bautizado durante su vida. A estas reflexiones se debe el aspecto primordial del pecado, de la confesi&oacute;n y de la penitencia en los textos y la predicaci&oacute;n de la &eacute;poca, en particular para el orden que m&aacute;s encarn&oacute; el esp&iacute;ritu del Concilio y a quien debemos el renacimiento de la literatura ejemplar: la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, fundada en 1534. Esta literatura ejemplar tambi&eacute;n refleja el gusto de la &eacute;poca por moralizaci&oacute;n, la repetici&oacute;n &#151;se producen <i>"exempla</i> modernos" que repiten los antiguos, estos &uacute;ltimos actuando como autoridad&#151; y por la imagen (emblemas, exvoto, etc.) As&iacute;, los relatos jesuitas se inspiran de los <i>Ejercicios espirituales</i> del fundador de la orden San Ignacio de Loyola, para transformar todo aspecto abstracto de la ense&ntilde;anza cat&oacute;lica en una imagen mental que involucra los cinco sentidos &#151;por ejemplo para describir el infierno&#151;. Estas im&aacute;genes impuestas, en realidad (la autora sigue aqu&iacute; el an&aacute;lisis de Barthes) dejan poco lugar a lo imaginario para los fieles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 2 se enfoca en la historia de los <i>exempla</i> en M&eacute;xico. Cabe recordar que la evangelizaci&oacute;n de la Nueva Espa&ntilde;a empez&oacute; durante el periodo pretridentino. As&iacute;, los <i>exempla</i> m&aacute;s antiguos traducidos al n&aacute;huatl, una decena de an&eacute;cdotas, se encuentran en el sermonario del franciscano Andr&eacute;s de Olmos, el <i>Tratado sobre los siete pecados mortales</i> (manuscrito de 1551&#45;1552), y son casi los &uacute;nicos de este periodo. Pero con la llegada de los jesuitas (1572) se inicia una nueva fase de la evangelizaci&oacute;n. Apoy&aacute;ndose en los trabajos de los franciscanos, quienes tradujeron los principales conceptos cristianos al n&aacute;huatl, los jesuitas lanzaron su propia labor de traducci&oacute;n. Este culmin&oacute; con la publicaci&oacute;n del catecismo de Ignacio Paredes en 1759, obra que presenta numerosos <i>exempla</i> en n&aacute;huatl. Las pr&eacute;dicas en lenguas ind&iacute;genas de los jesuitas eran famosas y, seg&uacute;n los misioneros, exitosas. Marcadas por una "pedagog&iacute;a del temor" (p. 69), insistiendo en los tormentos infernales, se complementaban con peque&ntilde;as obra de teatro en ocasi&oacute;n de las fiestas religiosas. M&aacute;s a&uacute;n, las misiones jesuitas, tanto en la ciudad como en las m&aacute;rgenes de la Nueva Espa&ntilde;a, se volvieron fuentes de nuevos <i>exempla</i> contempor&aacute;neos, registrados en las <i>cartae anuae,</i> informes que los misioneros mandaban a sus superiores en Roma. Si la pr&aacute;ctica de reportar hechos ejemplares era com&uacute;n entre otras &oacute;rdenes, los jesuitas fueron m&aacute;s sistem&aacute;ticos en convertir estos relatos en aut&eacute;nticos <i>exempla.</i> Este periodo de intensa creatividad se termina en la primera mitad del siglo XVIII, y la expulsi&oacute;n de los jesuitas en 1770 marca el punto final de las traducciones de <i>exempla</i> en n&aacute;huatl.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3, la autora propone un interesante an&aacute;lisis del g&eacute;nero ejemplar inspir&aacute;ndose de las funciones de Propp e identifica tres tipos principales. Los dos primeros, que muestran una estructura "pecado&#45;muerte&#45;visi&oacute;n del castigo sobrenatural" y "puesta a prueba&#45;arrepentimiento (o liberaci&oacute;n)" son de origen medieval, pero la secuencia "pecado&#45;muerte castigo" es principalmente moderna, y muy apreciada en la Espa&ntilde;a del siglo XVII. En Nueva Espa&ntilde;a particularmente, los misioneros ten&iacute;an una predilecci&oacute;n en espantar a sus fieles ind&iacute;genas con estos &uacute;ltimos relatos, donde la muerte s&uacute;bita es la consecuencia directa del pecado. La transformaci&oacute;n de los <i>exempla</i> permite un fascinante viaje a trav&eacute;s de los contextos sociohist&oacute;ricos que modelan su estructura y contenido. As&iacute;, el estudiante castigado en el infierno del <i>exemplum</i> n&uacute;m. 25, surgido en el contexto de la oposici&oacute;n de la Iglesia a las nuevas Escuelas en el Par&iacute;s del siglo XII, se transforma en la Espa&ntilde;a del siglo XVII (con la influencia del Concilio de Trento) en un joven condenado al castigo eternal por confesarse sin arrepentimiento. El <i>exemplum</i> termina su ciclo de transformaci&oacute;n en n&aacute;huatl, donde la voluntad divina castiga al joven con muerte s&uacute;bita, por gozar demasiado de la vida terrestre. Otro ejemplo interesante de transformaci&oacute;n: los jesuitas, para mayor poder de convicci&oacute;n en el contexto algo precario de la evangelizaci&oacute;n, eliminan toda referencia a malas conductas por parte de religiosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos 4 y 5 abordan la concepci&oacute;n de los pecados y los s&iacute;mbolos e im&aacute;genes usados en los relatos. Dejo al lector el placer de descubrir las sutiliezas de la teor&iacute;a cat&oacute;lica del pecado, un tema a&uacute;n en espera de un estudio antropol&oacute;gico, como bien lo se&ntilde;ala la autora quien abre as&iacute; un nuevo campo de investigaci&oacute;n. Cabe mencionar que en el contexto de la Nueva Espa&ntilde;a, los pecados mortales que toman m&aacute;s relevancia, en ojos de los misioneros, son la embriaguez (incluido en la glotoner&iacute;a) y el concubinato (con otros tipos de lujuria). El estudiante de la cultura n&aacute;huatl contempor&aacute;nea queda impresionado por la cantidad de im&aacute;genes que fueron introducidas, reforzadas o transformadas por los jesuitas: el infierno&#45;cueva, el remolino como castigo, o la abducci&oacute;n "cuerpo y alma" del pecador por el diablo, entre otros ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta reflexi&oacute;n se desarrolla en los cap&iacute;tulos 6 a 8, a partir de cuestiones de traducci&oacute;n y transformaci&oacute;n del n&aacute;huatl, abordadas de manera minuciosa y de gran inter&eacute;s para cualquier estudiante de cuestiones de traducci&oacute;n y din&aacute;micas interculturales. Los jesuitas, cuando llegan a M&eacute;xico, consideran adquirido por sus fieles ind&iacute;genas el vocabulario teol&oacute;gico b&aacute;sico, y no contemplan, equivocadamente por supuesto, la posibilidad de malentendidos ling&uuml;&iacute;sticos y conceptuales (los cuales son magn&iacute;ficamente analizados en el cap&iacute;tulo 8). Tampoco muestran la curiosidad etnogr&aacute;fica de los primeros misioneros (en particular Sahag&uacute;n): su obra es una de predicaci&oacute;n &uacute;nicamente y desemboca en una importante desconstrucci&oacute;n de la lengua y del universo mental n&aacute;huatl. No por eso desprecian las capacidades del idioma: el jesuita Felix Zubillaga menciona en su <i>Relaci&oacute;n de P&aacute;tzcuaro</i> (1585) que el n&aacute;huatl tiene "palabras m&aacute;s eficaces para exhortar y re&ntilde;ir particularmente; y m&aacute;s abundancia, sin comparaci&oacute;n que tiene la espa&ntilde;ola, ni a&uacute;n el lat&iacute;n" (p. 145). Y aparentemente, las audiencias ind&iacute;genas apreciaban el n&aacute;huatl original, elegante y arcaizante, creado por los jesuitas para sus sermones. Sin embargo, el periodo resulta en un empobrecimiento de ciertas expresiones, reducidas a las necesidades de la predicaci&oacute;n. Esta evoluci&oacute;n se observa en particular en el uso de los famosos paralelismos prehisp&aacute;nicos (cap&iacute;tulo 7), un modo ret&oacute;rico que consiste en designar un objeto o concepto por una yuxtaposici&oacute;n binaria metaf&oacute;rica &#151;por ejemplo "piedra&#45;palo" para significar "castigo". A la desconstrucci&oacute;n de la lengua se une la del universo mental (cap&iacute;tulo 9): la evangelizaci&oacute;n y la conversi&oacute;n de las poblaciones nahuas tiene consecuencias dr&aacute;sticas en las concepciones culturales y se generan nuevos malentendidos. As&iacute;, las experiencias espirituales de los nuevos fieles, contadas durante la confesi&oacute;n, son confeccionadas en forma de <i>exemplum</i> por los jesuitas, cuando en realidad proceden del universo mental nahua. Al inverso, elementos cristianos &#151;santos, crucifixiones, etc&eacute;tera&#151; aparecen en las experiencias chaman&iacute;sticas e inici&aacute;ticas de los curanderos ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de los <i>exempla</i> jesuitas culmina con el cap&iacute;tulo 10, "La construcci&oacute;n del pecador universal". La "gran mundializaci&oacute;n" del siglo XVI se acompa&ntilde;a de la creencia en un <i>homopeccaton</i> "Si todos son hombres con una naturaleza com&uacute;n, todos proceden del mismo linaje pecador" (p. 25), escribe el jesuita Jos&eacute; de Acosta. Los jesuitas de Europa, quienes reciben los nuevos <i>exempla</i> generados por las misiones de Am&eacute;rica y de Asia, se aplicaron en borrar toda particularidad ex&oacute;tica para obtener compilaciones de relatos donde los ejemplos de la Antig&uuml;edad, de Europa contempor&aacute;nea y de las misiones coincid&iacute;an en la presentaci&oacute;n de un pecador universal estereotipado. Por ejemplo, en los relatos procedentes de las misiones, raramente se especifica el origen &eacute;tnico de los protagonistas. Sin embargo, vale la pena subrayar que en Latinoam&eacute;rica, por lo menos seg&uacute;n la obra compilada por el jesuita espa&ntilde;ol Alonso de Andrade, predominan los h&eacute;roes ind&iacute;genas, con un &uacute;nico caso, desde Paraguay, de un esclavo afroamericano.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Una an&eacute;cdota de Bolivia (pp. 245&#45;248) es particularmente interesante, tanto por la banalizaci&oacute;n de la an&eacute;cdota en compilaciones europeas, como por la agudeza con la cual la autora revela las costumbres y creencias ind&iacute;genas en la base del relato original. Otro ejemplo del proceso de invisibilidad: las visiones, que abundan en los relatos de M&eacute;xico (regi&oacute;n particularmente bien representada en esta "vuelta por el mundo ejemplar"), son modificadas y repartidas en los rubros preestablecidos de los catecismos (confesi&oacute;n, sacramentos, etc&eacute;tera). &Uacute;ltimo acto de este ciclo de transformaciones, las nuevas publicaciones regresan a Nueva Espa&ntilde;a, donde se traduce al n&aacute;huatl esta visi&oacute;n de un hombre ficticio, conforme al modelo europeo, y castigado en forma tambi&eacute;n estereotipada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se abre y se cierra sobre el mundo contempor&aacute;neo: en efecto, es la compilaci&oacute;n en comunidades nahuas de Guerrero de relatos de tipo ejemplar, que despert&oacute; el inter&eacute;s de la autora por los <i>exempla</i> coloniales traducidos al n&aacute;huatl. El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo trata entonces de las supervivencias de estos textos en la tradici&oacute;n oral de hoy. Sin pretender a la exhaustividad, se presentan diez temas encontrados en "cuentos", que parecen efectivamente surgir de esta herencia. Los rumores y chismes que circulan en las comunidades tambi&eacute;n forman narrativas donde aparecen actos y castigos reminiscentes de los <i>exempla.</i> La moraleja moderna es pueblerina m&aacute;s que eclesi&aacute;stica, y a la influencia de los <i>exempla</i> se entremezclan trasgresiones y castigos de origen prehisp&aacute;nicos. Sin embargo, la investigadora termina constatando que, finalmente, es imposible distinguir la influencia de los <i>exempla</i> traducido al n&aacute;huatl de otras influencias posteriores de la sociedad nacional. Me es dif&iacute;cil seguir totalmente a la autora en esta conclusi&oacute;n, por una raz&oacute;n muy sencilla: la lectura del libro me proporcion&oacute; herramienta muy s&oacute;lida para profundizar y analizar las numerosas correspondencias con los <i>exempla</i> coloniales que encuentro en la tradici&oacute;n oral que estudio. No cabe duda, sin embargo, que otras influencias (todav&iacute;a por estudiar) siguieron transformando esta oralidad a lo largo de lo siglos y lo siguen haciendo, incluyendo el reciente paso a la escritura. Vimos como el libro proporciona un an&aacute;lisis magistral de las transformaciones de los <i>exempla</i> seg&uacute;n el contexto hist&oacute;rico de producci&oacute;n, as&iacute; como sus numerosos pasos de la escritura a la oralidad (y viceversa), hasta la creaci&oacute;n del pecador universal por los jesuitas. En este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo se propone otro campo de estudio: un espacio m&aacute;s escurridizo del proceso creativo, en el cual el texto ya no es modificado dentro de la cultura que lo cre&oacute;, sino reapropiado y transformado por la cultura receptora ind&iacute;gena, en un proceso que desgraciadamente dej&oacute; pocas huellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espero que este resumen bastante detallado (pero a&uacute;n as&iacute;, lejos de reflejar toda la riqueza del texto) logre sus objetivos: convencer que el libro es una lectura imprescindible para todo investigador interesado en la historia de la evangelizaci&oacute;n, en din&aacute;micas interculturales o en la cultura n&aacute;huatl, colonial y contempor&aacute;nea. El estudio abarca textos producidos desde la Antig&uuml;edad hasta el mundo moderno, minuciosa y originalmente analizados en una perspectiva multidisciplinaria y dial&oacute;gica. Presenta fuentes hasta ahora simplemente desconocidas (esperemos que se publicar&aacute;n m&aacute;s de estos manuscritos en un futuro pr&oacute;ximo), y las ubica de manera precisa en una producci&oacute;n social m&aacute;s amplia &#151;im&aacute;genes, tradici&oacute;n oral, rumores, etc&eacute;tera&#151;. Ya sab&iacute;amos que los textos de los primeros misioneros eran primordiales para entender la cultura nahua prehisp&aacute;nica y el choque de la conquista, y la lectura de los curas "cazadores de idolatr&iacute;as" es fundamental para comprender las pr&aacute;cticas chaman&iacute;sticas y las creencias ind&iacute;genas a principios del siglo XVII. El libro de Dani&eacute;le Dehouve demuestra sin lugar a duda que ahora nadie puede ignorar las escritos de los jesuitas, si queremos tener una idea clara del proceso de profunda remodelaci&oacute;n de la cosmovisi&oacute;n ind&iacute;gena durante los siglos XVII &#45;XVIII, y de sus consecuencias hasta hoy.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sin embargo, el lector hispan&oacute;fono debe renunciar al imprescindible &iacute;ndice tem&aacute;tico, presente en la versi&oacute;n francesa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En la mayor&iacute;a de los casos, los hombres negros aparecen, en los <i>exempla</i> de Europa o de las misiones, conforme a los estereotipos comunes de la &eacute;poca, es decir como villanos o diablos.</font></p>      ]]></body>
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