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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alfonso Iracheta Cenecorta, <i>Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para gobernar las metr&oacute;polis mexicanas</i></b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mart&iacute;n M. Checa&#45;Artasu*</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio Mexiquense, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a Editor, 2009, 297 p.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>UAM&#45;Ixtapalapa*</i> <a href="mailto:mcheca@sct.ictnet.es">mcheca@sct.ictnet.es</a>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, cabe decir que el libro <i>Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas para gobernar las metr&oacute;polis mexicanas</i> del doctor Alfonso Iracheta, investigador de El Colegio Mexiquense y miembro del Consejo Mundial Asesor de la Red Global de Investigaci&oacute;n en Asentamientos Humanos de ONU&#45;HABITAT, deviene un aviso de c&oacute;mo se puede proceder en la gesti&oacute;n de una zona metropolitana para los que tienen responsabilidades pol&iacute;ticas o gerenciales en lo p&uacute;blico. Es as&iacute;, un libro que no s&oacute;lo es de inter&eacute;s para los acad&eacute;micos e interesados en el tema, es adem&aacute;s una monograf&iacute;a de uso, as&iacute; debiera ser, por parte de quienes ejercen una funci&oacute;n p&uacute;blica destacada: alcaldes, directores de secretar&iacute;as de desarrollo econ&oacute;mico, de planificaci&oacute;n urbana e incluso senadores y diputados.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del eje central del libro, podemos decir que pone en evidencia uno de los problemas medulares actuales de las metr&oacute;polis mexicanas: la falta de gobernabilidad real y efectiva que deriva en una ausencia o en una escasa, en el mejor de los casos, capacidad de gesti&oacute;n de las mismas. Gesti&oacute;n que resulta indispensable para realmente dotar de consistencia ciudadana a las mismas y convertirlas en verdaderamente habitables.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual forma, esta monograf&iacute;a nos muestra de forma fehaciente algo que ya se advert&iacute;a en diferentes estudios desde la d&eacute;cada de los setenta del siglo XX: M&eacute;xico es un pa&iacute;s eminentemente urbano. Se trata de una condici&oacute;n que tiene mucho que ver con toda una serie de categor&iacute;as de lo urbano: ciudades medias, redes de ciudades, zonas metropolitanas y, en alg&uacute;n caso, regiones metropolitanas. La Piedad por su interconexi&oacute;n con la serie de ciudades industriales del Corredor del Baj&iacute;o deviene una regi&oacute;n metropolitana, tal como nos los se&ntilde;ala el autor (p.55).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una jerarqu&iacute;a que organiza el car&aacute;cter urbano del pa&iacute;s, una organizaci&oacute;n nada alejada de las tendencias que se dan en otras latitudes. Tomando las palabras del urbanista chileno Carlos de Mattos, en M&eacute;xico se camina hac&iacute;a un planeta de archipi&eacute;lagos metropolitanos, pues hay identificadas y delimitadas 56 zonas metropolitanas, que incluyen a 329 municipios, 28 estados y las 16 delegaciones del Distrito Federal. Uno de cada dos mexicanos vive en una zona metropolitana, casi 58 millones de personas y el conjunto de las mismas aporta m&aacute;s de 75% de producto interno bruto del pa&iacute;s. Todas ellas son diferentes entre s&iacute;: seis tienen m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes; dieciocho entre 500 mil y un mill&oacute;n; y las 29 restantes entre 500 mil y 50 mil habitantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es, sin duda alguna, un pa&iacute;s de zonas metropolitanas. Un hecho que el autor de este libro confirma a trav&eacute;s de un detallado an&aacute;lisis de algunas de ellas, por su concentraci&oacute;n poblacional y papel central en la econom&iacute;a nacional: las de Guadalajara, Valle de M&eacute;xico, Puebla, Tlaxcala y Toluca.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro, adem&aacute;s, pone sobre la mesa, no s&oacute;lo las causas que han llevado a las metr&oacute;polis, como concepci&oacute;n urbana, a estar tan extendidas, sino tambi&eacute;n, nos propone una serie de mecanismos para la buena gesti&oacute;n de esos archipi&eacute;lagos. Buena gesti&oacute;n que resulta de capital importancia en muchos casos, pero vital, e incluso adscrita a la seguridad nacional en unos pocos casos como ser&iacute;a la Zona Metropolitana del Valle de M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Iracheta, escrito con un lenguaje &aacute;gil, da por sentado algunos aspectos sobre el fen&oacute;meno metropolitano, que ya estudiados por otros autores se dan por hecho, pero no est&aacute; de m&aacute;s se&ntilde;alar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, la metropolizaci&oacute;n es una de las expresiones de los efectos que la globalizaci&oacute;n deja en el territorio. La fase del capitalismo salvaje, para unos, flexible para otros, en la que nos hallamos, ha conllevado la autonomizaci&oacute;n del capital, es decir, menor peso de los estados y mayor importancia de los flujos financieros en detrimento de las mercanc&iacute;as, el debilitamiento de las ra&iacute;ces territoriales de &eacute;ste y la intensificaci&oacute;n de la conglomeraci&oacute;n del mismo. Estas caracter&iacute;sticas determinan como el capital se posicionar&aacute; en un territorio, vali&eacute;ndose de aspectos como las pol&iacute;ticas liberalizadoras y desreguladoras del mercado. Ahora bien, cabe destacar que el capital busca otras condiciones cada vez m&aacute;s importantes, pues son las que le van a permitir expandirse de forma robusta. &Eacute;stas son las que se engloban en lo que se llama fertilidad territorial. Se trata de un conjunto de factores de atracci&oacute;n locacional, configurados a lo largo de la espec&iacute;fica historia productiva de &eacute;ste o aquel lugar. &Eacute;stos son un ambiente econ&oacute;mico que permita la multiplicidad y profundidad en la disponibilidad de materias primas, tecnolog&iacute;as adecuadas, conocimiento espec&iacute;fico, mano de obra calificada, servicios a la producci&oacute;n, redes de informaci&oacute;n baratas y accesibles, y capacidad ap&#45;titudinal para adquirir nuevos conocimientos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, es tambi&eacute;n, una infraestructura f&iacute;sica que permita disponer de electricidad, de agua, de sistemas de transporte y comunicaci&oacute;n y de espacios para el dep&oacute;sito de desechos, etc&eacute;tera. Es un conjunto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, que incentivan la legalidad y la coherencia regulatoria. Es poseer una infraestructura social, en educaci&oacute;n y salud, apta y por &uacute;ltimo, un factor clave es la estabilidad pol&iacute;tica, institucional y econ&oacute;mica. Son muchos elementos que apuntan hac&iacute;a las nuevas teor&iacute;as neocl&aacute;sicas de crecimiento o a las del crecimiento end&oacute;geno, que advierten que el crecimiento a largo plazo depende del capital f&iacute;sico, el humano y la generaci&oacute;n de conocimientos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, en algunas zonas metropolitanas, especialmente del centro del pa&iacute;s donde se concentra esta serie de factores que han promovido el crecimiento de esas mismas &aacute;reas. Ahora bien, el peso de las pol&iacute;ticas liberales y la aglomeraci&oacute;n de capitales a trav&eacute;s del suelo est&aacute;n provocando efectos perversos, nocivos en cuanto a la sustentabilidad futura de estas &aacute;reas.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente ah&iacute;, donde incide el trabajo de Iracheta, en la necesidad de gestionar esas zonas metropolitanas. Asume el autor que el fen&oacute;meno metropolitano tiene un factor pol&iacute;tico impl&iacute;cito, pues requiere de mecanismos de gesti&oacute;n para su buen funcionamiento. Es m&aacute;s, analiza los artefactos pol&iacute;tico&#45;institucionales creados para esa gesti&oacute;n en toda una serie de ciudades de todo el mundo. Se trata de un ejercicio de recopilaci&oacute;n encomiable, pero que es hoy imposible en M&eacute;xico, por varios motivos: por un lado, por las actuales leyes de ordenamiento territorial existentes en M&eacute;xico, como la Ley de Asentamientos Humanos de 1993 o el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenaci&oacute;n del Territorio de 2001&#45;2006. Este &uacute;ltimo, se descabalga del prop&oacute;sito paternalista del Estado para transitar hacia posiciones donde el mercado, s&iacute;mil del capital, ser&aacute; capaz de ordenar el patr&oacute;n de aglomeraci&oacute;n y mediar&aacute; en resolver la relaci&oacute;n econ&oacute;mico territorial que se est&aacute; dando. El resultado ha sido funesto, pues, se maximizan los intereses del capital a la par que se maximizan los aspectos negativos de la concentraci&oacute;n urbana (pobreza, marginaci&oacute;n, explotaci&oacute;n de acu&iacute;feros, deforestaci&oacute;n, contaminaci&oacute;n, movilidad vehicular desmesurada, incidencia en los mercados de trabajo precariz&aacute;ndolos y promoci&oacute;n de la informalidad y la delincuencia como recursos de supervivencia).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la inexistencia de mecanismos concretos de gesti&oacute;n. Hoy, la mayor&iacute;a de las zonas metropolitanas se gestionan, o bien, a trav&eacute;s de lo establecido por el art&iacute;culo 115 de la Constituci&oacute;n en relaci&oacute;n con las atribuciones de los municipios y la posibilidad de gestionar zonas conurbadas, la Ley de Asentamientos Humanos, a&uacute;n y su inaplicabilidad real como nos recuerda el autor (p. 148), o bien, por alguna de las 21 leyes de desarrollo urbano estatales. A&uacute;n son pocos los estados con leyes de desarrollo o coordinaci&oacute;n metropolitana: Distrito Federal, Jalisco, Estado de M&eacute;xico y estado de Hidalgo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, en M&eacute;xico, el fen&oacute;meno de la metropolizaci&oacute;n no tiene marco jur&iacute;dico que avale su gesti&oacute;n en el nivel federal. Mientras se construye ese marco legal, en 2007 ya hubo intentos de promover una Ley General del Sistema Nacional de Coordinaci&oacute;n Metropolitana y as&iacute; lo est&aacute; observando la propia Comisi&oacute;n de Planeaci&oacute;n Metropolitana de la C&aacute;mara de Diputados, pues, propone en su programa de trabajo para el 2009 y 2010 una adecuaci&oacute;n jur&iacute;dica al fen&oacute;meno metropolitano.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iracheta es contundente en este apartado, centrado en el cap&iacute;tulo vil "Las opciones de coordinaci&oacute;n metropolitana: &iquest;hacia gobiernos metropolitanos?", donde explicita el proceder para conseguir ese marco jur&iacute;dico federal, a trav&eacute;s de la modificaci&oacute;n de los art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n mexicana, el establecimiento de una declaratoria de zona metropolitana por la dependencia federal af&iacute;n a la cuesti&oacute;n, etc&eacute;tera (pp. 150 y ss).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras esa construcci&oacute;n jur&iacute;dica se hace, aunque por lo le&iacute;do, el autor piensa que &eacute;sta es notablemente compleja, se advierte una necesidad de orden general reflejada en la siguiente frase: "La conclusi&oacute;n es que M&eacute;xico requiere transitar a formas de gobierno m&aacute;s modernas y acordes a la realidad social y en el caso del fen&oacute;meno de metropolizaci&oacute;n, acordes tambi&eacute;n con la realidad espacial"(p.152).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad espacial y las formas pol&iacute;ticas son precisamente los par&aacute;metros que deben encajar. Parece pues, que el pacto y el consenso son la &uacute;nica v&iacute;a posible. Es sin duda, un ejercicio de madurez democr&aacute;tica que no se est&aacute; dando o al menos cuesta darse. Aparece un problema que podr&iacute;amos llamar "el poder del l&iacute;mite". El l&iacute;mite espacial, suscrito por una delimitaci&oacute;n territorial administrativa se solapa al l&iacute;mite voluntario de la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica. Voluntario porque depende de diversos pactos y acuerdos entre las fuerzas pol&iacute;ticas. Cuando &eacute;stos no existen, Iracheta nos demuestra que es lo m&aacute;s habitual, se suceden los dislates y los desprop&oacute;sitos que atentan de forma clara la calidad de vida de los ciudadanos de las metr&oacute;polis. Ah&iacute; est&aacute; el caso de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica del Distrito Federal, el asunto de las dos alturas en los viales troncales tanto en el Estado de M&eacute;xico como en el sur de la ciudad de M&eacute;xico o el caso lamentable del aeropuerto de Texcoco. El poder del l&iacute;mite o la incapacidad de consenso deviene adem&aacute;s porque son los poderes estatales y los municipales, m&aacute;s los de los partidos, los que deben llegar a acuerdos. Sus intereses no congenian. Los de los primeros apegados a una realidad a la que se debe atender, los de los &uacute;ltimos desapegados de las necesidades de la sociedad, pero vinculadas a la promoci&oacute;n y mantenimiento de su condici&oacute;n, lo impiden.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s sea en las zonas metropolitanas m&aacute;s peque&ntilde;as donde esta especie de cuadratura del c&iacute;rculo pol&iacute;tico administrativa pueda darse de mejor forma, pues la ventaja de los peque&ntilde;as zonas metropolitanas, no tan centrales, no tan densamente pobladas, con din&aacute;micas econ&oacute;micas m&aacute;s sectorizadas, es que sus gestores locales miran m&aacute;s hac&iacute;a las necesidades del entorno. Responde ello quiz&aacute;s a un lento, pero progresivo cambio, todo y los d&eacute;ficits que soportan, del papel de los municipios en el contexto de las pol&iacute;ticas estatales e incluso federales, de su dinamismo impulsado por esa proximidad que les obliga a reaccionar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, decir que el libro de Alfonso Iracheta es sugerente y propositivo. &Eacute;l propone soluciones a manera de posibilidad, se atreve a no s&oacute;lo ver los males, sino a presentar soluciones y mostrar como &eacute;stas podr&iacute;an ser, pero advierte del papel medular de las metr&oacute;polis mexicanas en los procesos de competitividad y de inserci&oacute;n en la econom&iacute;a global e invita a todos a reconocer y a enfrentar el fen&oacute;meno metropolitano que se divisa como el futuro inexcusable del pa&iacute;s.</font></p>      ]]></body>
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